miércoles, 21 de diciembre de 2016

El chico de mis sueños - Capítulo 6-Dimisión - Mi vida con un actor

Llegamos a Londres y una vez instalados en el hotel, quedamos para la tarde en  reunirnos y repasar la entrevista en la tele y la rueda de prensa posterior que habría de celebrar para empezar la promoción de la película que se estrenaría un mes después.

Todo se desarrolló con normalidad, pero la frialdad entre nosotros, aunque por distintos motivos, se hacía patente . Cada uno al terminar nuestro trabajo desarrolló distintas actividades. Yo decidí salir a pasear por la ciudad y efectuar algunas compras. A  mi regreso al hotel, subí con una chica, más o menos de mi edad, que bajó en mi misma planta.De reojo vi, que llamaba a la puerta de Maxim. Me metí en mi habitación y no quise saber más, pero aquello me dolió. Ted y Maxim no sé qué hicieron; lo que si sé es que Maxim no apareció a cenar y en su puerta colgaba el  clásico cartel de " no disturb".  Ed si entró  en el comedor cuando yo finalizaba la cena.


A pesar de nuestro distanciamiento, me demostró aquella noche que todo era una fachada, pero que debajo de aquella coraza había una personalidad sensible y dolida por un rechazo de la mujer de la que estaba enamorado.

¡ Oh, milagro! estaba haciéndome confidencias personales. Nunca hubiera imaginado que tal cosa ocurriera. Quizá tuvieron lugar por la soledad o porque necesitaba ser escuchado por alguien con quién no terminaba de conectar, pero que sabía escuchar.

Aquella noche cambió nuestro trato: le vi humano y triste por el desamor y eso me emocionó, porque yo misma estaba sumida en un laberinto de emociones.

Todo se celebró como habíamos planificado, y acabadas las entrevistas acordamos ir a cenar a un restaurante de moda en la ciudad para despejarnos de periodistas y nervios reprimidos durante la rueda de prensa, que se celebró sin sobresaltos, puesto que con anterioridad yo había pactado con los reporteros que no serían incisivos con las preguntas que no fueran  las que correspondían al meeting para el que habíamos acudido a Londres.


Me puse un traje elegante pero sin excentricidades y a la hora  acordada nos reunimos en el vestíbulo del hotel. Recibí una sonrisa de bienvenida por parte de Ed a la que agregó un " estás guapísima", sonrisa que yo agradecí y devolví complacida.  Maxim, se limitó a decir "buenas noches, ¿nos vamos?".

Apenas nos miramos durante la cena y nuestra charla era fría e intrascendente. La tensión habida entre nosotros se podía cortar . Ed percibió la frialdad y se esforzaba por mantener una charla amigable que relajara nuestras tensiones. En la noche de confidencias, no le relaté el verdadero motivo de nuestro distanciamiento, por lo que sabe Dios lo que se imaginaría, pero nunca me comentó nada.

Puesto que los tres estábamos alojados en la misma planta, los tres nos dirigimos al ascensor, y cada uno de nosotros sin apenas hablar nos fuimos a nuestras habitaciones. Al día siguiente iríamos de regreso a casa, de vuelta a la normalidad.

Cuando volví a la oficina Maxim no estaba ni se le esperaba.  Ed me llamó para transmitirme un mensaje que le había dejado

—¿Puedo pasar?— pregunté desde la puerta a Ed
—Pasa, pasa. Adelante 

Me indicó el sillón para sentarme al tiempo que me ofrecía una taza de café.

—Te he llamado y no he ido yo a decírtelo porque quiero que hablemos con tranquilidad de algo que he percibido en nuestro viaje. ¿Qué ha ocurrido entre vosotros?  Antes eráis amables, hasta él te defendía frente a mi, pero la frialdad y los silencios que he presenciado en estos días, me han dejado muy preocupado porque todo esto influye tremendamente en nuestro trabajo. Todo ha estado perfectamente organizado, como por otra parte acostumbras a organizar los eventos, no es en eso, es en vuestro trato personal ¡ Ni siquiera os miráis!
—Ed, sencillamente no conectamos. Maxim quiere que constantemente le esté aplaudiendo lo bien que hace las cosas y si no son correctas no lo puedo celebrar. Creo que yo le gusto, pero no es en el plano de trabajo precisamente. Está acostumbrado a que las mujeres con las que trata se mueran por recibir un halago de él. Por el contrario yo le veo como persona, no como actor, y su egolatría no me gusta, no va conmigo. Eso es todo. Mantenemos el plano jefe y empleada, por otra parte creo que es el que debe ser.


—Lo siento.
—Yo también,  porque cuando está con los pies en la tierra es un ser encantador, pero no estoy de acuerdo cómo está enfocando su carrera, y perdona porque tú entras en ese capítulo. Y aunque no se de cuenta, ni tu tampoco lo hagas, me preocupo, porque la industria es cruel y sé que cuando no les interese le darán la patada, y presiento que lo va a pasar mal. Por eso mi empeño en que sea consciente de esa situación, pero creo que no lo entiende, y tú tampoco...
—Quizá tengas razón y la más sensata del grupo eres tú, la más joven de los tres
—Es que yo hablo con la gente de la calle, con los paparazzi y sé lo que piensan, lo que hablan y trato de prepararle para el futuro, pero no me hacéis caso ninguno de los dos.

Ed se quedó pensativo, dando una vuelta por la habitación. De repente se paró frente a mi y mirándome fijamente me dijo:

—Eva, voy a dejarlo. Dentro de unos meses cuando haya encontrado la persona idónea, me retiro y me iré a vivir a un lugar tranquilo, con mar y con calor durante todo el año. Viviré en Puerto Rico.
—¡Ed! Pero...Tu eres parte de su personalidad. Comprendo que el trabajo es estresante, que no hay forma de tener una familia estable, pero ¿estás seguro de poder vivir alejado de todo este laberinto?
—No lo sé. Lo llevo pensando desde hace tiempo y no acabo de decidirme, pero Jenny pesa mucho en mi vida, y la prefiero a ella
—¿Jenny?
—Si. Es la portorriqueña que me trae loco, pero no me acepta precisamente por el sistema de vida que llevamos. Ella dice que es solamente soportable para solteros. Y tiene razón. De manera que he sopesado todo y he elegido unirme a ella. No me importa si no estamos casados, me da igual el documento, pero los años van pasando, yo ya no soy joven,  y quiero tener por lo menos un hijo, de modo que la seguiré hasta su tierra.

Me parecía increíble las confidencias que Ed me estaba contando. Nunca me hubiera imaginado llegar a tener esa intimidad, hasta el punto de tener esta afinidad. Se ve que él necesitaba desahogarse de algo que le estaba rondando en su interior y que no le estaba haciendo feliz.

Pasó el tiempo y de nuevo los rodajes.  Maxim volvió a pedirme que acudiera con él, pero nunca volvimos a tener la unión del principio. Yo me limitaba a obedecer sin objetar nada   Pasaron a recogerme a la hora de siempre y como siempre llegamos a los estudios.

Antes de dirigirse a maquillaje, con gesto duro como el que últimamente tenía en su rostro, Maxim me dijo:

—No te muevas de aquí y conecta el móvil por si te necesito
—Así lo haré, no se preocupe.

Entré en la caravana y con la mirada recorrí la estancia para ver de qué manera podría pasar el tiempo. Me había llevado el ordenador portátil y un libro puesto que debería pasar muchas horas en aquel recinto.  Puse la música bajita, como a mi me gustaba. Leí durante un rato, pero no terminaba de concentrarme en la lectura y no me enteraba de lo que leía. Opté por dejarlo y encendí el televisor; consulté el reloj y comprobé que solamente habían transcurrido tres horas y al menos todavía me quedaban otras cuatro, más o menos. Entré en el baño y repasé con la mirada la estancia.  Allí estaban sus objetos personales: la maquinilla de afeitar, su loción, su perfume, el traje que se pondría al salir.  Lo acaricié suavemente, y puse unas gotitas de su perfume en el reverso de mi muñeca. Aspiré su aroma, y era como si le tuviera delante. ¡ Estaba loca ! Me había enamorado de él, y no me hacía ni caso. Al contrario, desaparecía del hotel cada vez que íbamos al extranjero. Debería tomarme muy en serio el cambiar de trabajo antes de que fuera demasiado tarde. Puse la manga de su chaqueta en mi mejilla, y rompí en un llanto silencioso.  Salí de nuevo al salón y volví a ver la tele.  Mientras miraba la pantalla , asaltaron mi memoria las confidencias de Ed y una ola de ternura me invadió. Aquel hombre duro y hermético, dejaba todo por amor a una mujer. Nunca hubiera imaginado que llegase a tener una entrañable amistad con él.

Poco a poco el aburrimiento y el sueño fueron invadiéndome. Desperté sobresaltada, hacía frío y la tarde iba cayendo lentamente. De repente recordé que ni siquiera había comido y que una fuerte molestia en mi vientre me indicaba que llevaba muchas horas allí encerrada.  Decidí acercarme a la próxima cafetería a tomar un café y visitar el servicio. Todo lo haría muy rápido, pues no tardaría en llegar "el ogro",  como últimamente le denominaba en la intimidad.


Dicho y hecho. Entre mis manos llevaba un recipiente con café con lo que me las calentaba , pues sentía mucho frío,  De repente....

—¡Oh no!

 Si, allí estaba paseándose impaciente y nervioso frente a la puerta de la caravana

—Lo siento, lo siento, es todo lo que se me ocurrió decir

Abrí la puerta.  Me hizo pasar delante de él.  Tenía el gesto duro y no pronunciaba palabra alguna, pero yo sabía que la tormenta se avecinaba y no iba a ser poca cosa.  por fin, cuando estábamos en el interior, habló:

—Te dije que no te movieras de aquí, pero claro la señorita hace lo que le viene en gana. Sin duda la tertulia sería de lo más interesante... Voy a ducharme
— Saldré fuera
— ¿Por qué te vas? ¿ No has visto nunca un hombre desnudo ? En las películas salgó así .Acaso ¿ no has visto ninguna?. Siéntate ahí y no te muevas, aún no hemos terminado de hablar.  Y bien ¿ te has divertido hoy con tu amigo simpático?.
—No.  No,  no he salido.  Tenía que ir al servicio. Ni siquiera he comido, no me he movido de aquí en todo el día. Es injusto lo que dice , he ido a por un café porque me muero de frío, pero a usted todo le da igual, y¿ sabe lo que le digo?, que se acabó, renuncio. No le soporto más. Quédese con su gran sueldo que yo me voy. Presento mi dimisión. Mañana ya no trabajaré con usted.  Permítame que coja mi bolso y adiós. 

 Salió rápidamente del baño. Mojado, cubierta su cintura con una toalla. No creía lo que acababa de escuchar.    Él estaba perplejo, no entendía mi reacción y sentía que se había equivocado, que me pedía más de lo que debía.

—¿Dónde vas a ir a estas horas, estás loca? No puedes irte
—Iré andando si es necesario, pero no me sentaré con usted en el coche, ni loca.
—¿Por qué no has entrado en el servicio de la caravana, por qué no has encendido la calefacción, por qué no te has hecho café? No lo entiendo...
—Por temor a que me regañara, pero ha dado igual. De todas formas lo ha hecho y no le aguanto más. No aguanto sus neuras, nunca más. Ahí se queda

 Dando un portazo, salí de aquel recinto mirando a uno y otro lado buscando un taxi que no encontré.

martes, 20 de diciembre de 2016

El chico de mis sueños - Capítulo 5 - Volvió la paz- Mi vida con un actor


Al quedarse solo en casa, Maxim se sirvió un vaso de vino, se sentó en un sofá y reclinó la cabeza hacia atrás pensativo.  Sabía que no estaba siendo justo con ella ¿Qué fuerza le impulsaba a descargar en Eva el disgusto que sentía ? ¿ Por qué ?  Nunca le había pasado en ningún rodaje, pero éste, le estaba costando mucho, y no se centraba.  Amaba su profesión, pero nunca le había fastidiado   tanto trabajar en un film como éste que hacía. Su compañera en la película, no le agradaba especialmente, y sin embargo tenían que rodar escenas complicadas y, se resistía a ello.  Era muy profesional, pero sin embargo, había que repetirlas una y otra vez porque no terminaba de poner la pasión que correspondía. Su malestar radicaba en algo que no acertaba a comprender, pero lo que sí tenia muy claro, es  que era injusto con su ayudante personal.  Mientras la reñía veía el rostro de ella descompuesto y violento.  Un primer impulso había sido cortar la regañina, y tomarla de  una mano y tranquilizarla.  Pero no había hecho ninguna de las dos cosas.

— Habré de calmarme, de lo contrario, corro el riesgo de que se marche. No por Dios, eso ni hablar.

 ¡¡¡ Por fin, acabó el rodaje !!!. Se fue de vacaciones como cada vez que terminaba una película. "Para desconectarme", comentaba. Y en cierto modo tenía razón; debía descansar su mente para involucrarse de pleno en el siguiente personaje.

Ed pasó unos días fuera de Los Ángeles ultimando el próximo trabajo que sería en el extranjero.  Por tanto, estábamos solos, sin presiones, sin malas caras...

Afortunadamente los días en que ambos jefes estuvieron fuera de la oficina, mis nervios se sosegaron y hasta echaba de menos las cara refunfuñona de Maxim, pero todo tiene un fin y una tarde regresó. Estaba más moreno, señal sin duda de que había estado cerca del mar. Su cara estaba un poco más relajada, pero seguía muy huraño.

Saludó como si hiciera cinco minutos que faltara de la oficina y sin mirar a nadie, se dirigió a su despacho. Llevaba unos papeles en la mano. Al cabo de cinco minutos, se abrió la puerta de nuevo y haciéndome un gesto con la mano, me indicó que me reuniera con él. Estaba en mangas de camisa, sin corbata, señal de que había que trabajar duro. Y así fue.

—Antes de nada que un mensajero lleve esta tarjeta a la Floristería Peonía, está a la vuelta de la esquina.  Que manden dos docenas de rosas rojas hoy sin falta.  La factura como siempre

Deduje que serían en pago a unas alegres vacaciones y, una punzada de desilusión se agitó dentro de mi.  El me observaba, pero nada de lo que pensaba trascendía al exterior. Y a continuación siguió dando órdenes

—Me tienes que pasar el papel ¿Sabes?
—Pues no ... No lo he hecho nunca. Si me indica cómo hacerlo seguro que podré

Me explicó cómo  hacerlo y no me resultó dificultoso, a pesar de que al principio me ponía un poco nerviosa. Me alteraba porque él no dejaba de mirarme, siempre me miraba, serio, pero muy fijamente y a mi me ponía nerviosa aquella situación. Procuré concentrarme para no fallar, por temor a una regañina. Al mismo tiempo pensaba en la cantidad de trabajo que había dejado sobre la mesa y que tenía que terminar sin falta ese mismo día, pues se trataba de reservas de hoteles, entrevistas y otras tareas que debía hacer en su próximo viaje en días cercanos. Iba a presentar su  próxima película que se rodaría en ese país. El marketing empezaba a funcionar...

Dejé mis pensamientos a un lado . Al fin cuando ya estaba oscureciendo dio por terminado el paso de papeles. Me dio las gracias y salí del despacho.

Enfrascada  en el trabajo,  no me di cuenta de que era tarde y casi todo el personal se había marchado a su casa, pero yo tenía trabajo que terminar aquella noche para pasarlo por fax al día siguiente a Ed, que estaba ultimando todo.  No me di cuenta de que el despacho se abría y Maxim se acercó a mi mesa, preguntándome:

—¿Pero todavía estás aquí?
—Ya me queda poco. Sólo pasar unos datos para que mañana Ed lo reciba a primera hora
—De ninguna manera, es tarde. Vete a casa y mañana lo terminarás. ¿ Por qué no me dijiste que tenias trabajo que hacer?

Me encogí de hombros y sonreí. El me miraba con fijeza y yo me ponía nerviosa

—Pues pensé que era más urgente que lo mío..
— Vamos, déjalo ya
—No imposible, he de terminarlo hoy
—Termina pronto y después te invito a cenar
—No, no es necesario. Sólo son unas direcciones, apretar un botón y listo. Ya termino.
—Insisto es lo menos que puedo hacer después de tu ayuda.
— De verdad, no es necesario
—  ¿Sabes ? Hace mucho tiempo, una chiquilla rechazó mi autógrafo. Tú  me lo has recordado al rechazar mi invitación.  Es curioso, hasta tienes cierto parecido físico con ella.

 No comenté nada y seguí trabajando.  Terminé y amablemente y con una sonrisa me llevó a cenar a un magnífico restaurante. ¿Por qué su carácter era tan cambiante, qué es lo que le hacía ser unas veces un encanto y en otras le odiarías?

La cena fue amable, pero un poco tensa. Yo no olvidaba en ningún momento que estaba cenando con mi jefe, con un jefe algo difícil de llevar. El caso es que sólo se comportaba así conmigo; con el resto de los empleados era amable y educado.

—No debo caerle bien, pues de lo contrario no lo entiendo. Yo le trato con respeto y referente a mi trabajo nunca me rectifica. Entonces ¿ qué le ocurre?

La sobremesa y,  ante un café,  la conversación derivó en el último rodaje, en las anécdotas que habían sucedido, algunas graciosas, otras no tanto. Soslayó la que produjo nuestro primer encontronazo. Noté que no le agradaba comentarla. Reímos juntos los incidentes graciosos. Estaba simpático y alegre, muy distinto su  comportamiento al  que había tenido por la tarde.

Dando por terminada la velada y ya en la calle, llamó mi atención que la luna en el cielo brillaba con una luz clara y fuerte. Era luna llena y su luz se irradiaba por todo el espacio. Miré hacia el cielo comentando la belleza de la noche, y de pasada expresé mi pensamiento en voz alta

—¿Quieres pasear?
—No, es tarde, mañana hay que madrugar y estoy cansada. Normalmente a estas horas ya estoy durmiendo
—Pero no es tan tarde
—Para  mi si.  Suelo acostarme  pronto, pero gracias. Quizás otro día.
—Bien, como desees. Vamos al coche. Te llevaré a casa

Cuando llegamos a mi domicilio, se bajó cortésmente y me ayudó a salir dirigiéndose, junto conmigo, hacia el portal.  Me pidió la llave para abrir, muy educadamente. Yo no salía de mi asombro. ¡ Qué cambio ! Así es soportable —  pensé .

  Cuando abrió el portal se volvió hacia mi y yo tendiéndole la mano con una sonrisa de cortesía le daba las gracias por la agradable velada. Se aproximó a mi y antes de que me diera cuenta, me besó ligeramente, muy ligeramente en los labios. Yo retrocedí asustada

—¿Pero qué hace?
—Darte un beso de despedida, lo normal. Lo que hace todo el mundo después de salir
—Pero es que usted no es todo el mundo. Es mi jefe y no ha debido hacerlo. Esto no ha debido ocurrir
—Cuando salgo de los estudios o de la oficina, no soy el actor soy una persona normal, como cualquier otra. Esta noche hemos cenado como compañeros de trabajo; ni tu eres mi asistente ni yo soy el actor. Somos un hombre y una mujer que han pasado un buen rato. Pero si te he molestado te ruego me perdones. Te aseguro que aunque volvamos a salir otro día, no volverá a ocurrir.

No pude decir más que: "Buenas noches, hasta mañana"

 —Hasta mañana, mujer. Te aseguro que no lo he hecho con mala intención, ni quería seducirte

Después que comprobó que la luz de mi vivienda se había encendido, dio media vuelta y metiéndose en el coche se perdió en la calle. No pensé en ningún momento que iría con él en su viaje al extranjero, pero solicitó que me uniera al pequeño grupo de Ed, él y yo.



lunes, 19 de diciembre de 2016

El chico de mis sueños - Capítulo 4 - Un carácter algo difícil- Mi vida con un actor

Y permanecí en la oficina desempeñando el trabajo que en un futuro habríamos de realizar. Durante varios días no le vimos,   pero sin embargo,  si estuvo Ed a su regreso después de las entrevistas que había realizado con algunos de los más importantes productores de la industria. En su cartera traía varios proyectos a estudiar por Maxim, porque lo que no se le podía negar es que fuera un muy buen profesional.


Me sorprendió que fuera en persona el que me solicitara que acudiera a su despacho, en  lugar de utilizar el interfono como solía hacer:

--Eva, necesito que estudiemos todo el papeleo que tengo en mi cartera. ¿Podemos ahora?
--Si, claro. En lo que estoy trabajando no es urgente.  Termino de pasar estos datos al ordenador y voy para allá.

Sobre su escritorio había extendido los guiones y los contratos que había conseguido. De una ojeada vi la cantidad de documentación a estudiar. Ed parecía no tener prisa, pero me indicó que me sentara y si deseaba beber algo.  Al cabo de un rato me dijo con ironía:

--Creí que estarías con él en el rodaje...¿ Por qué no has ido ?
--Creyó que no le era necesario...

  Sonrió levemente, sabedor de que no había sido esa la razón, sino el disgusto ocurrido entre nosotros.  Yo no comenté nada, me contrarió la ironía, pero no le iba a dar ocasión de una disputa.  Arrimando mi silla hasta el escritorio de Ed, me dispuse a prestar atención a lo que tenía que decirme.
Los contratos eran muy buenos en  su conjunto y muy bien remunerados. Algo en algunos guiones llamó mi atención, pero no dije nada :  figuraban escenas subidas de tono.

--¡ Otra vez !,- pensé pero no objeté nada en absoluto. Eso correspondía a Maxim y a Ed, por mucho que a mi no me gustara. Pero ¿ por qué no me gustaba? era absurdo no me competía y a Maxim parecía no importarle.  Pero si sabía por qué me importaba: me sentía atraída por él, bastante atraída.  De nuevo volvió a mi cabeza la primera vez que le vi en persona, y creo que entonces estaba enamorada de él.    ¿Pero ahora ? Era muy posible que se repitiera la historia nuevamente.  Deseché ese pensamiento inmediatamente.  No podía ser.  Estaba demasiado alto para ni, y estaba claro que desde el último choque en el estudio, no le interesaba en lo más mínimo.  Además es mi jefe. Claro, que hay muchas secretarias que se enamoran de sus jefes, peo éste no debía ser el caso.  Ante todo soy una profesional

--En fin ellos lo discutirán. A mi no me corresponde

Durante todo el día estuvimos estudiando el planning y en lo concerniente a mi trabajo, me los llevé hasta mi escritorio para planificar los viajes, estancias, entrevistas, hoteles, todo para tenerlo a punto  Sería una planificación para dentro de un mes, así que tenía tiempo suficiente para hacerlo concienzudamente.

--Te ha llamado por teléfono- me advirtió mi compañera una vez regresé a mi escritorio
--¿Quién, Maxim?
--El mismo-  respondió ella
- ¿ A qué hora ha llamado, ¿por que no me has avisado?
--Porque al saber que estabas con Ed, me dijo que no interrumpiera
--Pues es que no sé qué hacer... Si le llamo y está ocupado, igual me riñe. ¿ Sabes qué? Que vuelva a llamar si quiere.
--No te cae muy bien ¿ verdad?
--No, no es eso. Es que últimamente me riñe por cualquier cosa...

Y nuestra conversación se cortó en ese momento.  Como si me hubiera leído el pensamiento , el teléfono ,volvió a sonar al cabo de un rato:

--Eva, es él. Ponte
--¿Si?
--Mañana pasaremos a por ti a las ocho, como siempre. Vendrás al rodaje.  Se puntual.
--De acuerdo-.   Y colgó
--¿Por qué extraña razón unas veces me tutea y otras no?  Es un hombre muy raro, pero que muy raro.



--Eva, mañana en cuanto entremos estudiaremos juntos el planning.- Dijo Ed haciendo acto de presencia en nuestro despacho
--Lo siento, Maxim me acaba de llamar para que acuda mañana al rodaje
--Pero si no quería que fueras...

Yo me encogí de hombros , dándole a entender que no sabía su cambio de opinión. A las ocho en punto estaba esperando a la furgoneta de los estudios. Cuando llegó el chófer se apeó y me abrió la puerta con un saludo.  Entré en el vehículo y me senté enfrente de Maxim dándole los buenos días. No hice ningún comentario; él estaba de mal humor se le notaba en el gesto de su rostro. Maxim contestó a mi saludo e inmediatamente después se puso a mirar por la ventanilla.

Así transcurrió el tiempo hasta llegar a los estudios. A la entrada él se bajó raudo y se dirigió hasta la puerta en donde estaba sentada para ayudarme a salir. Yo ya me disponía a hacerlo cuando alargó su mano, que yo cedí para mi salida.  Entonces me dirigió una mirada larga que no supe entender. Era un hombre hermético que no dejaba entrever sus sentimientos ni siquiera lo que pensaba.  Juntos nos dirigimos hacia la entrada a los platós, pero antes de llegar me dijo:

--No, hoy no se puede entrar en el set. Permanece en la caravana. Toma,  aquí tienes la llave y no te alejes de ella. No te vayas a hacer turismo por los estudios, porque quizá te necesite.
--Igual hubiera sido mejor quedarme en la oficina trabajando con Ed
--He dicho que quizá te necesite, aquí, ¿comprendes?. Si digo aquí es aquí y no en la oficina
--Humm, pensé -  No hables, no discutas, el panorama está muy cargado.
--Está bien, aquí estaré.

Entró cogió algo y salió dirigiéndose a la sección de maquillaje.  No le vi en todo el día, ni siquiera a la hora de la comida. Cuando todos los ayudantes se dirigían al comedor, vi a un electricista que conocí la única vez que presencié el rodaje. Era un joven extrovertido, simpático y sonriente, cosa que me alivió algo la tensión que poco a poco se iba apoderando de mi

--¿Qué haces aquí sola?. Vamos a comer ¿vienes?
--Por supuesto.

Fuimos a la cafetería y comimos un grupo de chicos y chicas de distintos rodajes, pero que ya eran veteranos y todos se conocían. La única nueva era yo.  La sobremesa se demoró bastante y al ir hacia la caravana, distinguí la silueta de Maxim, que apoyaba un pie en  la misma.  Sin duda esperaba que yo llegara puesto que él no tenía llave

--Ya era hora. Llevo ni se sabe el tiempo esperando. La próxima vez avísame de que vas a salir.
--He ido a almorzar
--¿ A qué hora ? porque ya han debido cerrar la cafetería. Una hora llevo aquí
--Perdón, lo siento. Me encontré con un conocido y me invitó a comer

No dijo nada, le dí la llave y entró en la caravana. Al cabo de un rato, salia duchado, desmaquillado y con  el mismo traje con el que habíamos llegado por la mañana

--¿Por qué no has entrado?
--Oh, pensé que le gustaría estar solo 

 En ese momento llegó el chófer que nos llevaría de regreso a casa. Ya eran las siete de la tarde, la oficina estaría cerrada por lo que le pedí me dejara en mi domicilio. Al llegar y al despedirme le pregunté si me necesitaba en los estudios:
--Te he dicho que si, y hasta que no te diga lo contrario vendrás. Mañana a la misma hora, se que no te retrasas, pero yo lo digo igual: sé puntual.
--Desde luego, hasta mañana Cerré la puerta y di las buenas noches al conductor


Iba disgustada, no me gustaba en absoluto la forma que tenía Maxim de tratarme, tan distinta de los primeros meses. Estaba un poco harta de su soberbia y por mi cabeza empezó a rondar la idea de cambiar de trabajo.Este era muy estresante y además me sentía incómoda. Entre Ed y Maxim me estaban haciendo la vida imposible.

--Nunca imaginé que tuviera un carácter tan insufrible. Da otra impresión en las entrevistas y en el cine, pero personalmente está empezando a hartarme.Tiene un ego impresionante, se creerá el ombligo del mundo.
  Aguardé a que llegara el ascensor que me llevaría a mi reducto de paz, a mi casa.

domingo, 18 de diciembre de 2016

El chico de mis sueños - Capítulo 3 - Tres son multitud- Mi vida con un actor

Olivia se despidió y contrajo matrimonio. Yo ocupé su puesto y durante unos días gozamos de absoluta tranquilidad: Ed estaba de viaje, Maxim estaba estudiando guiones, en fin todo normal. Pero...  la tranquilidad solamente duró unos días. Al regreso de Ed,  de nuevo vino la tensión.
Una mañana me llamó a su despacho y tras un discurso en el que dejó sentado que era "mi jefe", solícitamente me cedió la palabra:


--Sr. Grant, me ha dejado muy claro que el que manda aquí es usted, pero yo tengo un trabajo de responsabilidad, un trabajo en el que todo debe estar controlado al milímetro y tal y como lo plantea, mucho me temo que no será así.
--Bien, pues hable, demonios. ¿Qué es lo que pretende?
--En primer lugar nuestra relación con la prensa. Sólo nos acordamos de ellos cuando hay que promocionar alguna película y claro nos fallan.  Mi idea es tener una reunión con todos ellos, los más representativos, y llegar a un acuerdo: una entrevista de vez en cuando, cuando se tenga algo interesante que decir, por ejemplo un nuevo proyecto, y en las ruedas de prensa, dejar que ellos sean lo que pregunten sin censuras y si alguien hace alguna pregunta indiscreta, reaccionar amablemente sin contestar a ella. Y de eso me encargaría yo.
En segundo lugar tener más tiempo para proyectar los viajes: no se puede estar una mañana en Londres y al día siguiente en Nueva York. Esto nos hace llegar cansados, malhumorados y surgen los encontronazos. Y si en el aeropuerto hay algún reportero de calle, dejar que saquen una foto y contestar amablemente.
Las entrevistas en radio o televisión, deberán pactarse desde antes de llegar al país en donde se vayan a realizar, con tiempo suficiente y saber de qué vamos a hablar.
En tercer lugar al ser asesora de imagen , tener carta blanca para dirigirle en la forma de vestir. Tenemos que tener en cuenta el respeto hacia el público que nos sigue y no podemos presentarnos de cualquier manera. La imagen la asocian a la que damos en el cine y muchos de ellos quedan defraudados si le ven con vaqueros, cuando han estado viendo en el cine a un impecable gentleman inglés.  Los vaqueros están  muy bien, pero para determinadas ocasiones.



Luego están, y sé que eso pertenece a su vida privada, las salidas nocturnas. No esconderse de la prensa. Por amor de Dios, son seres humanos y tienen derecho a tener sus conquistas o simplemente salir a cenar con una amiga; no siempre son flirts.  De momento esto es lo que yo veo más interesante a desarrollar.
--¿Nada más?
--Pues de momento creo que no, pero quizá sobre la marcha surja algo.
--Bien, lo estudiaré y cuando Maxim esté libre, hablaremos del tema, pero desde ahora le digo que no le va a gustar.
--No se trata de que guste más o menos, sino de lo que es necesario para ganarnos a la prensa y de que el público nos siga. Así es como yo lo veo. Hablo con la gente, en la cafetería, ignoran  quién soy, y hablan y muchas de las cosas no les gustan en absoluto.
-Está bien, ahora no puedo entretenerme más. Tengo cita con un productor para un nuevo proyecto. Ya le diré algo cuando hable con él.

Y habló, ¡ya lo creo que habló!, pero tergiversando todas las exposiciones que yo había planteado. Lo hizo como si fuera iniciativa suya. Me quedé helada cuando al cabo de un tiempo nos reunimos los tres para estudiar nuevos desplazamientos.  No pude ni abrir los labios; tal y como yo le había expuesto a Ed las cuestiones, Maxim dió su aprobación totalmente.
Una sonrisa irónica asomó a los labios de Ed cuando Maxim tras aprobarlo se dirigió a mi riñéndome un poco porque no se me hubieran ocurrido esas ideas, pues yo era la encargada de estar pendiente de ello.
Se había producido una guerra sorda entre el representante y la asistente personal.

Estaba claro que Ed estaba disfrutando al verme derrotada. Al salir,  le dirigí una fulminante mirada de la que él se percató, pero no dije nada. Mi malhumor era evidente y al preguntarme la compañera que ahora ocupaba el puesto que yo tuve al principio, no pude contenerme y estallé sin poderme reprimir. Le pedí que me acompañara al cuarto del café. Tenía que tomarme una tila o de lo contrario mi furia iría en aumento. Cuando estaba relatando lo ocurrido y mientras ella me miraba atónita, no me dí cuenta de que la puerta se había abierto y las señas que me hacía mi compañera las interpretaba cómo que no entendía la actitud de Ed.



 Maxim estaba escuchando silencioso el relato y serio me pidió que acudiera a su despacho inmediatamente.Me preguntó primero el motivo de tal enfado y al relatar la" traición " de Ed, me dijo que lo aclararía, y ¡ vaya si lo hizo!. La bronca entre los dos fue de las que hacen época, sorprendiendo a todos pues Maxim era difícil que diera voces, pero en aquella ocasión si lo hizo.

--¿Vas hacer caso a una recién llegada, antes que a mi? Nuestra amistad data de hace muchos años y nos ha ido muy bien hasta que esa chica ha entrado en nuestras vidas.
--¿En nuestras vidas?  Ella no ha hecho nada más que hacer el trabajo para el que fue contratada.¿Pero qué es lo que te pasa? Tu trabajo y el de ella se tienen que complementar. Tu desarrollas uno importantísimo, pero el de ella es cara a la gente, y yo necesito a la gente para que sigan viendo mis películas. Lo que ha expuesto es muy razonable y de ahora en adelante será ella la que lleve el tema, y te ruego que no intervengas. Lo hablaremos ella y yo, es nuestro trabajo. Tu ocúpate de los contratos y de los productores y déjanos a nosotros las relaciones públicas. Y ahora, dejémoslo, ya ha sido bastante desagradable.
  Ed, solamente replicó:  "Está bien "

Al pasar por mi lado me dirigió una furibunda mirada y por lo bajo susurró: "Ya hablaremos tú y yo" 

--Cuando quieras, es todo lo que respondí.

Pasó cerca de una hora, tiempo que necesitamos para que los nervios de todos nosotros pudieran ser controlados de nuevo.  Maxim me llamó por el interfono para que acudiera a su despacho.  Me comunicó que dejaba en mis manos las relaciones públicas y la asesoría de imagen.

--Para ello deberá acompañarme a los rodajes, por pesados que le resulten, pero deberá ser mi sombra. La necesito en todo momento. A los rodajes acuden muchos periodistas y no siempre es conveniente que anden husmeando por el plató, por tanto deberá ser usted quién les aleje o concierte una entrevista cuando convenga ¿de acuerdo?  Le anticipo que es muy pesado estar en un rodaje. Lo mismo estás horas y horas para una secuencia de cinco minutos, pero no puedes moverte del plató, porque constantemente tienes que hacer pruebas de luces, de sonido, en fin....



Como novedad, si no ha visto ninguno, le gustará, pero créame que el segundo le resultará muy pesado.  Dentro de unos días empezaremos a rodar. Ya se lo avisaré con tiempo, y ahora vamos a relajarnos. Ha sido todo muy desagradable, no me gusta tener problemas con la gente con  quién trabajo, pero a veces es indispensable. Ed es buena persona, pero hay ocasiones en que se extralimita. Bueno ya  dejémoslo... ¿No nos hemos visto en algún sitio?  Su cara no me resulta desconocida- Yo no contesté, simplemente sonreí. Con los nervios de la discusión, no quise avivar aquel encuentro, porque si tiene el ego subido...Algún día se lo contaré cuando tengamos más confianza-  pensé

Pasó el tiempo sin que volviéramos a tener otro encontronazo, pero entre nosotros no había armonía.Hablábamos lo imprescindible concerniente al trabajo, pero nos evitábamos constantemente.  Maxim comenzó a rodar en los estudios, pero me anunció que había exteriores y también a ellos habría de acompañarle.

--Mañana esté lista a las ocho. A esa hora pasara el vehículo de los Estudios a por nosotros para ir a maquillaje y después a rodar.-  Me dijo escuetamente
--A las ocho estaré lista.¿Vengo aquí, o  dónde espero?
--No, no. Pasaremos a su domicilio a recogerla. Recuerde a las ocho en punto.

Salí del despacho observando que Maxim estaba de mal humor. Algo en el rodaje no terminaba de gustarle y le mantenía nervioso.  A la hora acordada pasaron a por mí. Yo estaba nerviosa; iba a asistir a mi primer rodaje y eso me tenía intrigada. Nunca había presenciado alguno y ni siquiera me imaginaba cómo pudiera ser.  Entramos en el plató juntos. Se dirigió a saludar al director y después de hablar unos instantes con él, me hizo una indicación con la mano para que me acercara. Fuí presentada y fue el director mismo quién me condujo hasta una silla detrás del director de fotografía " para que pueda ver todo mejor"-  me dijo-  Sin duda Maxim le había advertido que era "mi primer rodaje"


Tal como me había anunciado el actor, las escenas se sucedían lentamente. Llegó una en especial que me hizo sentirme muy incómoda.  No comprendía el porqué de aquella sensación, y fue el presenciar cómo Maxim y su partainer se besaban apasionadamente. en una cama . Creo debí sonrojarme y en el primer corte traté de salir de allí., pero la puerta estaba cerrada a cal y canto y no se podía mover nadie para no interrumpir el rodaje.  No me sentía con ganas de volver a presenciar de nuevo la escena en la que ambos estaban bastante ligeros de ropa y,  entonces opté por distraerme con el ordenador y con alguna tarea sin importancia pero que justificara mi desatención.  Ni yo misma comprendía aquello; no era nada más que un beso, algo apasionado, es verdad, pero ¿ qué me importaba? era su trabajo.  Estaba tan absorta que no me di cuenta cuando Maxim se acercó a mi en un paréntesis que hacían para cambiar de plano

--¡ Tanto interés !  y  ni siquiera ha visto la escena-  me dijo contrariado el actor.
--Lo lamento, tenía algo urgente que anotar en el ordenador..Lo siento...

Cruzamos ambos una intensa mirada: la de él malhumorada, y la mía azorada.  Pararon para ir a almorzar y de nuevo vino hacia mí para dirigirnos a la cafetería en dónde comeríamos con los demás componentes del equipo.  Yo estaba violenta. Pensaba que cuando volviéramos hacia la ciudad me iba a ganar una regañina por no haber prestado atención al rodaje, pero ¿ por qué?. Yo no pertenecía a ese mundo; lo mio eran las relaciones públicas de Maxim y no el rodaje de las películas


--¡ Esta gente es bien rara !, es lo que pensé 

El regreso lo hicimos en silencio. El hojeaba las páginas del guión del día siguiente y yo miraba a través de la ventanilla sin atreverme a interrumpirle. De soslayo le miraba y veía en su frente la característica arruga de cuando estaba molesto por algo.  Llevábamos trabajando juntos el tiempo suficiente como para conocer  cuando debíamos hablar y guardar silencio.  Por fin llegamos hasta mi casa

--¿Mañana a la misma hora?
--No, no es necesario que vengas. Se ha visto de sobra que ésto no es de tu interés
--No, me gusta, en serio.
--No, mañana no te necesitaré. Si acaso ya te llamaría. Hasta luego.

Cerró la puerta dejándome en la acera bastante sorprendida: me había tuteado por primera vez desde que trabajábamos juntos, pero tampoco le dí demasiada importancia. Lo que me extrañó es que no quisiera que le acompañara. Lo que estaba claro es que su ego no soportaba que no le dijera lo maravillosa que había sido la escena, que él interpretó como desinterés y estaba muy lejos de serlo.

sábado, 17 de diciembre de 2016

El chico de mis sueños - Capítulo 2 - El primer contacto / Mi vida con un actor

Llevaba trabajando en la Agencia más de una semana cuando una mañana se presentó Olivia, la secretaria del actor. Era una muchacha extrovertida y simpática que dominaba plenamente su trabajo. La seguridad  que tenía en desarrollarlo era aplastante, me intimidaba. El trabajo que tenía que hacer ahora era tan distinto del que había realizado anteriormente, tan dispar, que me dio un poco de miedo haber aceptado aquel empleo tan comprometido. En mi rostro  se debía reflejar algo, porque Olivia una de las veces me miró y se echó a reír

—¡ Qué te pasa ! Estás muy seria y asustada
—Es que  no estoy acostumbrada a trabajar a este ritmo. Tienes una seguridad que yo jamás tendré
—¡Nooo! Es cuestión de costumbre. Él te hace "moverte" va siempre disparado, con prisas. Siempre te falta tiempo para algo, al menos eso es lo que cree, porque en la realidad siempre llegas a tiempo.  Yo si que estoy nerviosa con mi boda y el poco tiempo del que dispongo.
—Y... ¿Dónde está?—la pregunté— Tengo ganas de conocerle ¿ Es tan atractivo en persona como en el cine?
—Hum, mucho más. Es muy simpático cuando no está de mal humor. Tiene un genio terrible, pero se le pasa enseguida.
—Me estás asustando...¿ Sabes que le vi una vez en un estreno y rechacé me diera un autógrafo?  Hasta el día de hoy, no he conseguido comprender lo que me pasó, porque el caso es que yo le admiraba.  Debió ser por vergüenza, yo estaba en el instituto.
— Si que fue raro, porque se le rifan las mujeres Quizá fue eso que tu dices y tu juventud, aunque él debía ser muy joven también.
— Si lo era.  Comenzaba a ser famoso. Ya ves lo que es la casualidad, venir a trabajar para él.

Olivia siguió riendo mientas ponía en el ordenador los últimos datos.  Maxim tardaría aún unos días en volver; se había tomado unas vacaciones después del rodaje.  De momento no tenía nada pendiente y aprovechó para descansar. Le quedaban pocos días de estar en el trabajo. La fecha de su boda se acercaba antes de lo que yo quisiera.. Estaba muy asustada y segura de que sería imposible que desarrollara tamaña actividad. 
-+Una mañana cuando quedaban un  par de días para terminar como secretaria, Maxim se presentó en la oficina, arrollando todo cuanto estaba a su paso. Sin pararse nada más que para dar los buenos días, empezó a dar órdenes a todo ser viviente. No importaba que esa persona no fuera de ese departamento, era lo mismo, transmitiría las órdenes al correspondiente

—¡Ha cumplido su palabra! Me prometió que estaría aquí para mi despedida, y voilá. ¡ Ay ! le voy a echar de menos. Hemos trabajado juntos durante cinco años y a pesar de todo es un jefe estupendo.

Yo permanecía al lado de Olivia incapaz de articular palabra ante aquel torbellino que había movilizado a toda la oficina

—No voy a poder con esto— murmuré

Maxim se acercó a Olivia y le estampó dos besos en sus mejillas sonriéndola. Entonces reparó que había alguien a su lado, totalmente desconocida para él.

—¿Y usted? ¿ La conozco ?— me peguntó

   Iba a presentarme cuando Olivia se me adelantó:

—Es tu nueva asistente personal y se llama Eva. Lleva ya trabajando con nosotros más de quince días y te vas a sorprender la eficiencia que tiene y las ideas tan renovadoras...
—Pues que bien...

  Es todo lo que respondió, pero se detuvo unos instantes fijándose en mi rostro y frunciendo el entrecejo

—Bueno, pues empecemos ahora mismo. Venga a mi despacho.

Las piernas me temblaban y creía no poder dar ni un sólo paso. La puerta del despacho me parecía que estaba a mil kilómetros de distancia, que nunca llegaría a entrar en esa habitación.  Respiré profundo y como pude me sequé las palmas de la mano en la falda

—¡Me están sudando las manos! Vaya un impresión le voy a dar como se le ocurra saludarme 

 Pero no lo hizo. Simplemente me señaló un sillón frente al suyo indicándome que debía sentarme:

—Bien explíqueme ¿Cuáles son esas ideas renovadoras que tiene?
—Oh, pues así muy por encima...Creo que debe  ser más extenso en las ruedas de prensa, más cercano...
—¿Más simpático?¿Es lo que quiere decir?
—Pues si
—Pero nunca ha estado en mis ruedas de prensa..
.
—Leo revistas, oigo la radio y la televisión, y la brevedad de tres minutos para cada reportero, créame no les gusta nada.  Quizás en lugar de ir uno por uno, sería mejor una rueda general con más espacio de tiempo. Sería el mismo que dedica a las comunicaciones, pero que ellos pudieran hacer sus preguntas, y de este modo parecería que están más tiempo con usted. Luego...
—¡Vale...vale! Como presentación sirve. Tenemos que hablar de esto más despacio, y ahora perdóneme pero tengo que llamar por teléfono privadamente.
—¡ Oh ! si, desde luego

  Cuando salí del despacho estaba más tranquila, pero sentía que sus ojos los tenía clavados en cierta parte de mi anatomía y eso me molestaba profundamente.

—Todos los hombres son iguales. Tendríamos nosotras que hacer lo mismo, a ver qué tal les sentaba. Hombres, machistas...

Un mensajero trajo a  Olivia un maravilloso ramo de rosas con una afectuosa tarjeta de Maxim.  Le iba a dar una gran cena como despedida, lo que hacía que estuviera muy emocionada. Se despedía de su vida laboral, de una vida altamente intensa, al lado de un nervioso jefe que no la dejaba tranquila ni un sólo minuto.  Al homenaje se unió Ed, como siempre algo taciturno en su papel de jefazo. Era el que daba las órdenes de lo que había que hacer con vistas a la mejor imagen del actor. Pero yo también necesitaba mi espacio, si no ¿para qué me habían contratado?  Pensé que estaban un poco engreídos y miraban con distancia a los demás seres humanos. Sobre todo a los periodistas, un error, pues por ellos estaba tan alto.


Todos los planteamientos que me había hecho tenía la seguridad que iban a chocar con los de Ed: teníamos puntos de vista diferentes, muy distintos , en tratar a la prensa y sin embargo era un arma que teníamos que manejar muy bien, pues la popularidad o el olvido dependería de ellos.

—Pensé. Bueno, ya veremos. Tendremos que tener una reunión los tres para conectar todo, y no es tarea sencilla con estos dos hombres .

Todos se acercaron a Olivia al terminar el trabajo. La felicitaban y se citaban para un hora más tarde en el restaurante en donde ella y su futuro marido iban a recibir el cariñoso homenaje de sus compañeros.  Decidí intervenir por primera vez en algo que creía firmemente competía a mis funciones

—Maxim, tu entrarás por la cocina. De esta manera ningún periodista te molestará
—¿Molestar?—  pregunté yo—.  Al contrario debe entrar con  todos, con  alegría y buen humor. Se trata de una cena en homenaje a una empleada muy cercana a él. El público agradecerá ver que el gran actor se junta con la gente normal, que es cercano y asequible. Y si le sacan fotografías y le piden autógrafos, debe acceder a ello.  De esta manera mañana saldrá en primera plana de todas las revistas y en los periódicos de sociedad.

—Por Dios ¡ Qué disparate ! No le dejarán cenar en paz
—Al contrario. Déjeme actuar a mi. Haré un trato con ellos : unas fotos y después se marcharán tan tranquilos con su exclusiva en el bolsillo y todos tan contentos
—Me parece buena idea— expresó Maxim— Tiene razón Ed. Llevamos demasiado tiempo alejados un poco de la calle.
—Menudo disparate, ya me diréis, ya.


Ese fue nuestro primer "encuentro", mi debut. Dejé sentado que en mi trabajo mandaba yo, aunque, inocente de mi, no tenía ni idea de la antipatía que me acababa de crear. Este sería el primero de infinidad de desencuentros entre Ed y yo, pero tiempo al tiempo, ya se verá más adelante.

Los hijos O'Connor - Capítulo 14 y último - Somos abuelos

Una mañana, Vicky, recibió una carta de su agente,  que a su vez era un antiguo cliente de Clive y,  éste recomendó a la muchacha para que se hiciera cargo de su carrera literaria.  En la misiva  la comunicaba que había llevado su creación a una editorial y parecía que estaban interesados en la edición de la novela. Contenta reía  y daba grititos.  Un Luis alarmado y somnoliento, acudió hasta la sala en donde su esposa estaba celebrando ¿ qué ?

- ¡ Lo van a publicar, cariño, lo van a publicar !
- ¿ Es cierto ?
- Mira, aquí tengo la carta en que Leonard, el agente, me lo comunica.  Harán una pequeña tirada a ver cómo funciona y, en breve, me enviarán un ejemplar a ver si estoy conforme con la portada y contraportada. Estoy muy, muy contenta - decía abrazada a su marido
- Me alegro mucho, mi cielo. Ya verás que tendrás mucho éxito. La historia es muy bonita e increíble. Dentro de nada seré el marido de una celebridad
- Pero siempre serás mi marido, un importante cirujano cardíaco de este país - rieron a dúo bailando un vals, calmados, dado el estado de buena esperanza de Vicky.




Y recibió el libro que la pareció precioso. Enseguida llamó a sus padres para comunicarles la próxima publicación de su relato, llenando a los O´Connor de satisfacción.

- Cuídate preciosa - la dijo su padre - tienes que  hacerlo por mi nieto
- Pronto sabremos si es nieto o nieta, papá
- Me parece mentira que aquella preciosa muñeca rubia que me miraba con curiosidad, vaya a convertirse en madre. El tiempo ha pasado rápido, pero pienso disfrutar de ese pequeñín todo lo que me sea posible. Os quiero, os quiero muchísimo a los tres. . .
- Nosotros también papá y, somos muy felices. Hemos creado una familia y esperamos con ilusión la llegada de nuestro hijo.  Luis está entusiasmado: me mima, me cuida como si fuera de cristal. . .
- Cuida a mi niña por mi, porque has sido muy importante en mi, en nuestra vida, y eres especial.  Como especial es Philip y Rachel. Tengo una familia fabulosa. ¿ Sabes ? a pesar de todo no cambiaría nada de lo vivido, porque al final siempre está la misma persona : tu madre.  Ella ha sido una recompensa de Dios
- Papá, me vas a emocionar. ¿ No está mamá ? quiero decírselo
- No, no está ha ido al gimnasio. En cuanto llegue la diré que te llame.

La presentación de la novela tuvo lugar en Madrid. Vicky hubiera querido hacerlo en Irlanda, que es el lugar de desarrollo de la acción, pero ante su avanzado embarazo, decidieron hacerlo en España y más adelante lo presentarían en Dublin, en cuanto el bebé estuviera en condiciones de viajar.

A la presentación sólo pudieron acudir Brendan e Iris, aparte como es natural de Luis y su familia.  La sala  estaba llena de gente,  puesto que la publicidad hecha del relato había sido un buen reclamo para ello. Causó mucha emoción la entrada de Vicky,  entre los asistentes, casi a punto de parir.  Sus padres la miraban con infinita ternura, pero sin comentar en absoluto que ellos eran los protagonistas de aquel libro.  Fue todo un éxito. Era una bella historia de dos generaciones de irlandeses. Recordemos que la historia finalizaba cuando Philip llegó al mundo; omitió la parte espinosa de la separación .  Quizá más adelante escribiera sobre la nueva generación que estaba presta a llegar a este mundo.



La editorial lanzó la novela con buen soporte de publicidad y aguardó hasta que estuviera en condiciones de hacerlo en Irlanda. Allí esperaban una buena acogida, puesto que se desarrollaba entre Irlanda y España. Philip y Rachel desempeñaban su trabajo en el emporio con eficiencia y profesionalidad. Seguían viviendo su particular luna de miel. Tenían complicidad y eran muy felices.  Se estaban planteando no demorar el tener familia. . . les habían dado envidia Luis y Vicky. Lo habían hablado y su pensamiento de demorar al menos un año en convertirse en padres, había quedado aparcado.  Rachel quería ser madre ya y Philip, un poco remiso, terminó por aceptar.  Y poco tiempo después Rachel quedaba embarazada.

Un fin de semana la joven pareja se dirigieron a la mansión O´Connor, en donde habían ido a pasar unos días Brendan e Iris.   Iban con frecuencia; los recuerdos eran, ahora, agradables y estaban a gusto en aquel entorno idílico.  Brendan poco a poco había ido delegando en su hijo y, sólo acudía a la oficina de vez en cuando y en reuniones de la junta directiva.  El resto del tiempo lo empleaba en estar con su mujer, viajaban juntos a cualquier lugar, ó simplemente se quedaban en casa, pero siempre juntos. Siempre tenían cosas de las que hablar, especialmente de sus hijos.  En algunas ocasiones callaban, simplemente se acurrucaban uno junto al otro. No necesitaban palabras para expresar lo que sentían, se compenetraban perfectamente.


Tocando el cláxon con fuerza, Philip llamó la atención para que abrieran la puerta de la mansión. Paul ,  el empleado de toda la vida , le abrió con alegría

- Buenos días señor Philip
- ¡ Pero Paul ! me has visto nacer . . .
- Pero el respeto, es el respeto - le respondió haciendo reir al jóven

-¿ Dónde están mis padres , en la biblioteca ?
- Si, allí están
- Vamos Rachel, ven cielo

La pareja se dirigió al lugar que Paul les había indicado y con un alegre saludo se plantaron delante de sus padres que tranquilos leian

- ¡ Buenos días, buenos días !
- ¡ Rachel, Philip ! ¿ cómo vosotros por aquí ?
- Papá, mamá venimos a daros una magnífica noticia:  ¡vamos a ser padres !
- ¡ Vaya ! ¡ os habéis "picado !
- ¡ Brendan ! - dijo ruborizada  Rachel
- No hija mía - la dijo - no te dé rubor. Es el regalo más maravilloso que nos podíais hacer. Ven y dame un abrazo -  Iris, emocionada les abrazó también, al tiempo que les decía
- Rachel, cariño, ¿ Te encuentras bien ? ¡ Sois tan jóvenes !
- Si Iris, toda va bien. . . excepto las náuseas que me matan
- No te preocupes, reina. Son los tres primeros meses, luego se calman. ¿ De cuánto estás?
- De seis semanas, pero ya está confirmado.
- ¿ Tú padre lo sabe?
- Si se lo he dicho anoche, cuando el médico me confirmó el embarazo y está como loco
- Nos habéis hecho viejos sin darnos cuenta. Hace apenas pocos años, éramos unos gamberros declarados, y ya nos ves,  estamos a punto de convertirnos en abuelos - dijo Brendan con nostalgia


Pero fue una alegría enorme para todos.  Clive les llamó esa tarde para comentar la noticia. Estaban pletóricos. El matrimonio O´Connor, habían decidido trasladarse a vivir durante una temporada a Madrid. Vicky estaba fuera de cuentas y no querían perderse el nacimiento de su primera nieta, porque sí,  sería una niña.

- Luis, Luis. . . Despierta, mi amor, que ya está aquí
- No te pongas nerviosa. Todo está bajo control
- Tú eres el que está nervioso
- ¡ No estoy nervioso, estaba dormido !
- Oh Dios mio ! - Vicky exhaló un gritito
- ¿ Qué te pasa ?
- Me duele, me duele. . .
- ¿ Cada cuánto tiempo ?
- Cada cinco minutos. . .
- Vamos, vamos, rápido ¿ Lo tienes todo dispuesto ?
- Si, pero debes tranquilizarte ¡ Eres médico, por Dios !
- Si, pero se trata de mi hija, caray . . .



Luis nervioso conducía el coche que les llevaría hasta la clínica  en la que vendría al mundo una descendiente de los O´Connor. Les estaban esperando, puesto que él les había llamado para que todo estuviera dispuesto; después avisó al resto de la familia.  Los nuevos abuelos, de una y otra parte, llegaron casi al mismo tiempo, ya que la clínica estaba cercana a sus domicilios.

Cuando llegaron, ya estaban en la sala de partos. Luis estaría a su lado y recibirían juntos a su primera hija.  Brendan nervioso, estaba emocionado de estar esperando a su nieta. No tuvo ocasión de recibir a su primera hija, por los motivos que todos conocemos, y no pudo evitar el recordar el modo en que se enteró de que era padre de aquella niña  que ahora estaba dando a luz.

La impaciencia les hacía consultar una y otra vez el reloj; la espera se hacía interminable, pero la Naturaleza marcaba sus tiempos.  Por fin,  ya entrada la tarde, la puerta de la sala de partos se abrió y un Luis emocionado, con lágrimas en los ojos apareció portando entre sus brazos una preciosa muñeca,  sonrosada y preciosa: había nacido Estela.  Ese sería el nombre que le pondrían en homenaje a su bisabuela, principio de su historia.


Brendan abrazado a su mujer, contemplaba emocionado aquella pequeña nueva vida. Otra rama de su árbol.  Iris no podía articular palabra y,  las lágrimas resbalaban por sus mejillas suavemente. La madre y abuela de Luis, también emocionadas se abrazaron y los cuatro se fundieron en un sólo abrazo rodeando al padre y a la pequeña recién nacida.

- Vicky ¿ cómo está, cómo ha ido todo ? - preguntó Brendan
- Bien, está bien. Cansada pero muy contenta y feliz
- ¿ Y tú ? cómo estás - preguntó a Luis
- Brendan, es la experiencia más maravillosa que he vivido. Debería estar acostumbrado a ello, pues en el hospital lo ves todos los días, pero... Se trata de mi mujer y mi hija y, es algo  muy, muy especial.  Dentro de un rato la llevarán a planta. Estad tranquilos todo ha ido muy bien.

Brendan llamó por teléfono a una floristería encargando un gran centro de rosas. Deseaba que cuando Vicky subiera a la habitación encontrara las flores y un osito de peluche,  que fuera el primer regalo para su nietecita.   Las dos primerizas abuelas, cogidas de las manos se abrazaban y emocionadas reían, deseando que subieran pronto a la habitación tanto a la madre como a la niña.  Estaban muy felices de ver a sus hijos tan entusiasmados.  Llamaron a Philip y Rachel para anunciarles que ya eran tíos, y  el joven matrimonio se mostró encantado.  A Rachel se la empezaba a notar su incipiente tripita y la joven con la sensibilidad a flor de piel debido a su estado, comenzó a llorar de emoción y alegría.  Al cabo de unos meses, ella también tendría en sus brazos a su primer hijo.


- ¿ Qué te ocurre, hija ? - alarmado preguntó Brendan
- Nada, que estoy muy contenta y emocionada
- Me habías asustado. . . Cuídate mucho. Os quiero y díselo a Philip, por favor
- No te preocupes, Brendan lo haré ahora mismo y a mi padre también
- ¿ Cómo está mi buen Clive ?
- ¡ Enamorado !  Mildred le ha vuelto loco. Hasta parece que ha rejuvenecido
- Me alegro. Dale recuerdos. Le veré cuando regresemos. Un abrazo y cuídate mucho

Al cabo de una media hora, Vicky fué subida a la habitación y un rato después, la niña.
Estaba cansada, pero feliz. Fue rodeada por toda su familia la besaban y le hacían preguntas,   Cuando las mujeres terminaron su interrogatorio, con Luis a un lado de la cama y Brendan a otro, éste la besó en la frente y la dijo

- ¡Mi niña preciosa ha sido madre, me ha hecho abuelo!.  Gracias, tesoro, porque he podido vivir la emoción más sublime. Me has convertido en abuelo, nada más y nada menos.  Te quiero, siempre te he querido, te presentía aún sin saber que aquella muñeca rubia que me miraba sonriendo siempre, llevaba mi sangre y era mi niña, mi niña preciosa.

No pudiendo contener su emoción, ocultó su rostro acariciando el  de Vicky.  Iris se dio cuenta de su emoción y acercándose a él reclinó su cabeza sobre la de Brendan estrechando sus hombros con infinito cariño

- Perdóname, cariño, por haberte privado de ello.  No fue mi culpa, ya lo sabes
- Ya lo sé Iris, ya lo sé, ya no importa. Estamos aquí, hemos llegado hasta aquí y estamos juntos, con nuestros hijos y ya somos abuelos. Un nuevo nudo que une nuestras vidas para siempre.- Luis emocionado escuchaba mirando a su mujer y besando su frente. ¡ Cuánto amor había en aquellas vidas ! a pesar de todo lo ocurrido. Él deseaba un amor así . Viajaban muy a menudo hasta Madrid; ahora tenían un nuevo motivo : su nieta. Una muñeca preciosa que se criaba sana y con mucho apetito, saciado por el pecho de su madre.  Pero una emoción nueva les aguardaba con la llegada de otro bebé a sus vidas.

Con prisas, impaciente por llegar al mundo llegó la  otra nueva vida.  Estaba en la oficina, había ido a buscar a Philip ya que ella en los últimos meses de embarazo se había tomado unas vacaciones .  Los primeros síntomas los notó mientras aguardaba a que Philip terminase de hablar con un cliente.


- ¡ Dios mio !- dijo mirando a la secretaria de su marido que estaba junto a ella
- Señora ¿ está bien ?
- No, creo . .   He de ir al lavabo inmediatamente
- Avisaré a su esposo, Siéntese aquí que estará más cómoda

Philip fué avisado y, desencajado salió del despacho y corrió hacia donde estaba Rachel. La cogió de las manos, la besaba y nervioso no sabía qué hacer

- Philip, por Dios, llévame al hospital.  Estoy muy asustada, He roto aguas y me duele mucho
- Cariño, ya voy - pero asustado como estaba no hacía más que dar vueltas
- Por favor, céntrate, ten calma y actúa - La secretaria les miraba sin saber qué hacer. Ella , por ser soltera, nunca había presenciado el principio de un parto y se asustaba al ver a los protagonistas tan inquietos.  Al fin Philip reaccionó y salieron rápidamente rumbo al hospital

Una vez reconocida por el ginecólogo que la iba a tender les dijeron que había tiempo de sobra, que estuvieran tranquilos que todo venía bien. Procedieron a monitorizarla  El parto había comenzado. Los dolores eran más frecuentes y Rachel pedía la epidural. Nunca había sentidos unos dolores tan fuertes que no le daban tregua.

Brendan e Iris se habían trasladado a Dublin esperando la inminente llegada del nuevo nieto que ésta vez era chico.  Avisados pòr Philip, se personaron en el hospital para acompañarles.  Clive llegó cuando Rachel estaba dando a luz. Le tuvieron que avisar al juzgado en pleno juicio; en cuanto se vio libre acudió junto a su hija.  Mildred ya estaba allí. Llegó nervioso y emocionado. Cuando vió a los O'Connor se abrazó a Brendan; ahora tenían un motivo más que les unía, no sólo el matrimonio de sus respectivos hijos, sino con la llegada de ese nieto, de ese nuevo descendiente O´Connor.



Una vez más se cumplió el ritual y un nervioso, emocionado y asustado Philip apareció llevando en brazos a su hijo. Un O´Connor robusto y moreno como su padre. Esta vez la sangre latina quiso hacerse presente. Una Rachel sonriente y feliz, fué subida a la habitación en planta preguntando por su bebé

- Espera un poco, cariño. Están revisando al bebé. Pronto estará entre nosotros - la dijo Philip
- Ya eres cabeza de familia, hijo mio.  Nos has dado un nuevo miembro . Enhorabuena- dijo Brendan a su hijo abrazándole emocionado
- Ven aquí, chico- dijo Clive rescatando a Philip de los brazos de su padre

Como ocurriera en el anterior nacimiento , todos estaban felices y la nueva madre comentaba con Iris y Mildred la experiencia que había tenido.  De la floristería, al igual que hiciera con Vicky, Brendan encargo un gran ramo de rosas y de nuevo otro osito de peluche hizo sonreir a la nueva madre agradecida


- Es increible lo mal que se pasa y en cuanto te ponen a la criatura sobre tu vientre, en ese preciso momento, se te olvida todo. . . ¿ No os parece que es precioso?
- Es precioso, hija-dijo Iris.- Por cierto Rachel, debes comunicarlo a tu madre, para ella también será una alegría muy grande
- Si, lo haré dentro de un rato. Tienes razón


La relación de Rachel con su madre hacía tiempo que era distante y fría, pero no dejaba de ser su madre. Desde la separación se veían menos ya que la culpaba de todo lo ocurrido con su padre.  La llamaría cuando todos se fueran y estuvieran solos Philip y ella.

Al igual que su prima Estela, el bebé se criaba perfectamente con alimentación materna en los primeros meses de vida. Le bautizaron con el nombre de Clive.  Rachel,  pasados seis meses del alumbramiento se incorporó a su trabajo, compaginando su rol de madre y ejecutiva. Contaba con la ayuda de Philip, que estaba encantado con su papel de padre.

Habían pasado varios meses y Vicky decidió que era hora de hacer la presentación en Dublín de su libro. Sería a principios de verano. Todo estaba ultimado para ello y hacia la capital celta se dirigieron los tres miembros de la familia. Como ocurriera en Madrid, a nadie confesaron que los protagonistas de la historia estaban presentes en la sala con dos nuevos descendientes de la dinastía O´Connor y, al igual que en Madrid, fué todo un éxito. Firmó infinidad de ejemplares que   en la librería solicitaban quienes iban a conocerla.  Todos estaban emocionados con la historia creyendo que era una novela simplemente, ignorando que fué realidad todo lo narrado.

Cansados, pero felices durmieron esa noche en la casa de Brendan e Iris. Les era más cómodo que desplazarse hasta la mansión.  Después de atender a Estela comentaron las incidencias y el éxito alcanzado.  Era la primera de una serie de narraciones que le harían popular.

En una habitación contigua, el matrimonio O´Connor comentaba todos los acontecimientos ocurridos en sus vidas en tan corto espacio de tiempo. Como siempre, abrazados, Brendan besó a su mujer y la dijo

- Cielo, la vida a pesar de todo ha sido generosa con nosotros. Quizá fuese el precio que teníamos que pagar por conseguir la inmensa felicidad de la que ahora disfrutamos. Vamos envejeciendo juntos y sin a penas darnos cuenta, nuestros chiquillos han crecido y nos han hecho abuelos ¿ te das cuenta ?
- Si mi amor, claro que me doy cuenta. Has cumplido plenamente tu promesa " pase lo que pase estaré siempre cerca de ti. Aunque estuviera en el fin del mundo, si me necesitas acudiré " . Me las dijiste el día del entierro del padrino y nunca has faltado a tu palabra, ni en los momentos más delicados que hayamos podido vivir.
- No sabes lo que representas para mí. Lo eres todo. . .
- Ya lo sé, ya lo sé. Ahora durmamos, con tantas emociones estoy cansada, aunque siempre tengo un ratito para dedicárselo a mi marido-  Brendan rió al ver la mirada picarona con que su mujer había pronunciado las últimas palabras.

Nada alteraba sus vidas. Los niños fueron creciendo normalmente. Vicky se hizo una buena escritora, célebre y con muy buenos ingresos.  Luis se hizo cirujano cardíaco y alcanzó gran renombre en su profesión.  Philip y Rachel dirigían con mano firme el emporio familiar que consiguieron aumentar. Clive y Mildred vivian juntos y felices. Se veian a menudo con el matrimonio O´Connor.  Acudían a cenar fuera de casa, al teatro, en vacaciones viajaban juntos... Lo que se dice unas vidas normales y armónicas.

Vicky escribió, pasado el tiempo, una segunda parte de la historia, pero ésta fue totalmente de su invención.  No quería que lo ocurrido en la vida real trascendiera fuera del ámbito familiar.   La nueva obra fue muy aplaudida por sus seguidores alentados sin duda por el éxito de la primera parte. Y, nuevamente el triunfo le sonrió.




                                                           F   I   N  

Autora:   1996rosafermu
Editada:  Enero de 2013
Fotografías  Archivo de 1996rosafermu
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

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