miércoles, 22 de junio de 2016

El otro lado del mundo - Capítulo 19 - Sexo, pero no amor

 Terminó su segunda novela larga que le llevó un año entero. Incluía un prólogo de la primera, para que el lector entrara en situación, aunque fuera someramente. Y la llevó de nuevo a la editorial: Al menos se quedaron con el manuscrito, y tardaron muchos días en establecer contacto con él.  ¿ Eso era buena señal ? Quién sabe: podría ser por buenas o malas noticias.

Una llamada de teléfono le instaba para presentarse en las oficinas editoriales, para tener una entrevista con el editor jefe. Eso sólo podría significar una cosa: había sido aceptada.  Llamó inmediatamente a Giovanni, que seguía de cerca el trabajo de su hijo.

- ¡ Cuánto me alegro, muchacho ! ¡ Por fin vas a despegar y tus sueños se irán cumpliendo poco a poco !
- No quiero hacerme muchas ilusiones, padre. Veremos qué resulta de todo esto.


Y resultó que aceptaron su publicación, y su petición de editarla también en Australia; de momento sería Sidney, y después ya verìan si lo ampliaban a  Adelaida o incluso a Melbourne. Estaba contento, muy contento.  Era optimista y sentía que al fin sus pasos estaban encaminados hacia ella.  Ahora sólo faltaba, que las amistades de su padre dieran el fruto y pudieran comunicarle, al menos, la última residencia de Anna Mariua, y por tanto de su familia.

Pero aún había de pasar algo más de tiempo; mucho tiempo, según él lo sentía.

Y de nuevo hemos de trasladarnos hasta Noosa Leads y conocer qué fue de Bella.  Había emprendido, junto a su familia una empresa de ampliación del hotel enfocado más al turismo extranjero que nacional.  Habían ampliado, por tanto,  el hotel, comprando unos terrenos colindantes al primitivo y a modo de bungalows comenzaban a recibir reservas de otros lugares de Australia. También había ampliado a una agencia de viajes, y contratado  para hacer excursiones a otros lugares costeros e inclusive con excursiones de varios días a Sidney.  El negocio marchaba bien, aunque habían invertido mucho dinero en ello.  Posiblemente las ganacias de los últimos años; pero todos estaban de acuerdo  en que fue una gran inversión con vistas a medio plazo.  Comenzaron a recibir reservas, y Bella se convirtió en el alma matter de todo aquello.  Estaban satisfechos de lo conseguido en tan poco tiempo.

- La chica tiene buen olfato - comentaba Maxim a Florence, su esposa y madre de Bella.

Y nuestra protagonista, había arrinconado en un lugar de su memoria, a aquel chico italiano de increíbles ojos azules, que conociera en su viaje a Italia, hacía algún tiempo.  Ahora su vida estaba ocupada entre el negocio y  Niall, un chico de la Metrópli que la gustaba, pero que no terminaba de formalizar ningún compromiso, ante los reproches del muchacho que no terminaba de comprender su actitud.Le había propuesto matrimonio, y obtuvo una negativa por respuesta

-  Llevamos dos años saliendo, ¿ no crees que es hora de formalizar lo nuestro?- la decía enfadado Niall
- Estamos bien así- respondía ella
-¿ Bien ? Francamente no sé con que carta quedarme.  Creo que no me amas
- Me acuesto contigo ¿ no ?
- ¿ Cuando ? Los fines de semana. Yo te quiero en mi cama a diario, y formar una familia contigo y tener hijos, pero creo que tú no estás por la labor.
- Mira Niall, tienes que darme tiempo.  Aún no estoy preparada. El negocio me absorbe bastante, y ahora no tengo tiempo para nada. El formar una familia, no entra en mis planes de momento. Lo siento, pero esto es lo que hay. Sé que es muy poco comprensivo por mi parte, pero hemos hecho muchas inversiones, y ahora me tengo que dedicar a ello.  Fuí yo la que metió a mi familia en todo este barullo, no puedo dejarles ahora.
- Tengo que ir a Londres por asuntos familiares.  Querría que me acompañaras, si no como esposa, que está claro que no va a ser, sí como mi prometida.  Mi familia lleva esperando esa noticia desde hace tiempo.
- Si quieres que tu familia se quede tranquila, puedes decirles que estamos prometidos, por mi no hay inconveniente
-Pero por el mio si que lo hay.  No quiero engañarles creyendo una cosa y al cabo del tiempo resulte otra. No es tan sencillo, Bella.  No puedo hacerlo
- Pues tu mismo. Yo no me comprometo ni contigo ni con nadie
- Pero ¿ por qué ?. Sólo encuentro una explicación: no me amas, así de sencillo.
-Niall, posiblemente tengas razón. En una ocasión me llevé una desilusión enorme con otro chico, que me defraudó tremendamente.  No quiero repetir la experiencia.  Es así de sencillo.  Podemos seguir como hasta ahora: sexo los fines de semana, cine, cena romántica, y cada uno a su casa.
- Te has convertido en una mujer fria y calculadora.  Muy lejos de aquella Bella que conocí. La otra me gustaba más
—Lo siento, pero aquella otra se llevó la decepción más grande que puedas imaginar.  No deseo repetir la experiencia de mi abuela.  No volverán a romperme el corazón
- ¿ Estás segura ?  Posiblemente pases toda tu vida con él roto, pero habrás perdido otro amor sincero y verdadero.  He de respetar tu voluntad, porque yo si te quiero, y mucho. Está bien; partiré para Londres la semana próxima, a mediados.¿ No vemos este fin de seman ?
- Creo que no Niall. Pienso que es mejor que lo dejemos en este punto.  Yo te aprecio, pero para unirse de por vida a otra persona, se necesita algo más, y yo no puedo ofrecértelo. Así que vuelve a Londres y explica a tu familia lo que se te ocurra.  Te deseo lo mejor, aunque no te lo creas, pero es cierto.  Has sido un buen amigo y excelente amante, pero ahí termina todo.

Y Niall partió hacia Londres y Bella siguió con su rutina.  Pero el destino le guardaba una jugada inesperada para ella, que ni remotamente podría imaginar.  Pero aún habría de pasar algún tiempo


RESERVADOS DERECHOS DE AUTOR / COPYRIGHT
Autora< 1996Rosaferu / rosaf9494quer
Edición< Junio 2016
Ilustraciones< Internet-


martes, 21 de junio de 2016

El otro lado del mundo - Capítulo 18 - Su inspiración

El resto del día lo pasó en su habitación, emborronando folios, que luego pasaría al Word en el ordenador.  Estaba haciendo los bocetos de lo que sería su primera novela larga. Tendría que adornarla con pasajes de su invención, ya que Bella le esbozó lo más importante, pero había que conectar la historia con el principio y el final.  Que todo fuera coherente y fiel al relato, aunque tuviera que agregar algo de su invención.

 Salia lo justo para comer y estar un rato con sus padres.  Charlaban de algo intrascendente.  No tenía la cordialidad de antes, pero les respetaba porque les quería, aunque le hubieran decepcionado.  Y transcurrieron los días, y las noches, que las utilizaba para escribir sin descanso lo que durante el día había ideado.  Muchas  veces, nada de lo escrito, le servia y comenzaba de nuevo. Deseaba fuera perfecta y fiel a la realidad. Al cabo del mes de trabajar más de quince horas diarias, dio por terminado  el manuscrito a falta del nombre, por el que tenía algunas dudas, y por fin se decidió: simplemente Anna Maria.

Salió esa mañana contento, por haber llevado a cabo su proyecto; ahora sólo faltaba que la publicasen.  Tenía en mente una idea y si lo escrito era publicado, sólo  pondría una condición: hacerlo también en Australia.  Pensaba que quizá ella viera algún anuncio de promoción y se personara en la presentación.  Sabía que era una idea descabellada, imposible de que pudiera darse esa cincnnstancia; Australia era inmensa y quizá no llegara hasta donde estuviera  la difusión de la novela.

Le costó una buena pelea con el editor. Le gustaba la novela, pero en el fondo le dijo que era una de tantas novelas de amor, intrascendente, que llegaría a un tipo determinado de público y nada más.  Ni siquiera saldría de las fronteras de Sicilia.  Aless se quedó descorazonado y vio cómo se esfumaba su proyecto de recuperar algún contacto con Bella.  Pero no se desanimó: la editaría por su cuenta.

- Sé que no ganará el Nobel, pero tan mala tampoco es - se repitió buscando algún consuelo para su decepción.

Lo habló con sus padres, pero no les llegó a decir nada sobre el argumento del libro, ni el título del mismo. . Invirtió sus ahorros en editarlo y se buscó un trabajo para ayudarse. Sólo pudo hacerlo con  cincuenta ejemplares, y tuvo que distribuirlo él mismo  por las librerías.  Recorrió tres o cuatro y lo ofreció con la condición de que se lo abonaran una vez que lo hubieran vendido.  Él mismo lo colocó en el escaparate, pero le hacía falta una fotografía de Anna que reclamara al lector.  No tenía ninguna ni forma de conseguirla.

Su padre le observaba y se daba cuenta de que después de su conversación, su hijo había cambiado respecto a ellos.  Loredana había ido con unas amigas, y supo que era el momento oportuno para tener una charla con Alessandro.  Fue hasta su habitación, y tras dar unos golpes en la puerta pidicendo autorización para entrar, el mismo Aless, le franqueó la entrada

- Hola, papa. ¡ Qué sorpresa  ! ¿ Te encuentras bien ?
- Si hijo, estoy perfectamente. ¿ Puedes dedicarme unos minutos? Quisiera hablar contigo
-¡ Claro ! Siéntate
- ¿ Cómo va tu novela ? - le dijo el padre
- Mal papa, va mal.  El libro está terminado, pero no quieren publicarlo. Dicen que es vulgar y muy común. Así que he decidio publicarlo por mi cuenta.  Y ahora estoy más decidido que nunca.  Creo que se lo debo y ahora , creo que estoy en lo cierto.



El señor D'Tella, viendo la cara de preocupación de su hijo, le miró fijamente y le dijo:

- Yo lo subencionaré.  Es lo menos que puedo hacer por su memoria. Quién lo debe soy yo.  Tu no hiciste nada malo.
- Pero hay otra cosa. Deseo localizarla, pero mis ahorros se han esfumado con la publicación, y hasta que no se vendan no recuperaré el dinero.  Mi intención era  editarla en Australia también y,  quizá con un poco de suerte, ella viera  algún anuncio y se ponga en contacto conmigo.  No sé qué más puedo hacer.
- ¿ Me dejas que yo intervenga?
- ¿ Tú ? ¿ Y qué puedes hacer tú ?
- Sabes que mi padre durante la guerra tenia comercio poco convencional, pero  su don de gentes  le permitió establecer  amistades  influyentes. Conozco a alguien de aquella época,  que ahora está  en el Ministerio de Asuntos Exteriores; quizá pueda ayudarte a encontrar algún rastro.  Pero dime una cosa ¿ hay algo más que disculparte por haber faltado a alguna cita ?

Alessandro se quedó callado. No esperaba esa pregunta, al mismo tiempo reflexionaba por la verdadera causa de su empeño en localizar a Bella. Y la luz se hizo en su cabeza.  Posiblemente influenciado por la historia del libro, cuya mitad había sido inventada por él, reflejara lo que verdaderamente sentía por aquella jovencita que apareció un día e igualmente se esfumó.  Y contestó rotunda la pregunta del padre:

-No estoy muy seguro, padre.  Estoy algo confundido, pero al mismo tiempo, la parte que he escrito y que he narrado, en realidad, es lo que yo siento verdaderamente. Me sentí atraído hacia ella desde el primer instante y si,  creo que tengo algo más que interés por ella
- Reconozco esos síntomas, hijo. Yo también tuve veinte años, y también una mujer de esa familia, me dejó atrapado de por vida.  Búscala, y cuando la encuentres y la tengas frente a ti, sabrás si estás enamorado o no.  Has de contar con que ella te corresponda, y ves pensando en que quizá haya formado pareja con otra persona.  Ha pasado tiempo y,  aún pasará más,  hasta que la encuentres, si eso sucede.  Por nada del mundo quisiera que sufrieras, pero si no lo intentas, nunca lo sabrás. Te ayudaré en lo que pueda para que lo consigas.  Yo he pasado toda mi vida pensando en Anna, y ya ves, ahora me gustaría, al menos visitar su tumba.
- Si me ayudas,  papa, te prometo que si al fin consigo encontrarla, iré a Australia y tú vendrás conmigo; cumplirás tu deseo.



Y Alessandro, trabajo frenético en otro libro inspirado en el primero sobre Anna Maria, pero esta vez sería totalmente suyo.  Una historia continuación de la otra, pero según él deseaba que pasase, aunque estuviese lejos de la realidad.


RESERVADOS DERECHOS DE AUTOR / COPYRIGHT
Autora< 1996Rosaferu / rosaf9494quer
Edición< Junio 2016
Ilustraciones< Internet-

lunes, 20 de junio de 2016

El otro lado del mundo - Capítulo 17 - La revelación

En la estancia había un intenso silencio.  Giovanni no deseaba defraudar a su hijo, y para ello repasaba mentalmente las palabras, las frases, lo que iba a contarle.  Aless, intrigado, había presentido que algo ocultaba su padre, y no debía ser bueno, cuando había negado haberla conocido.

- Verás hijo.  Lo que voy a contarte no quiero que salga de esta habitación.  Tu madre se pondría furiosa. Mi acción no fue la correcta, pero el mal está hecho,  desde hace muchos años, y no puede darse marcha atrás  Me dolió profundamente que Anna María, hubiera muerto, me trajo a la memoria otra época, otros hechos acaecidos en nuestras vidas  Todo comenzó hace mucho tiempo.


 " La guerra estaba dando los últimos coletazos, pero aún así, los tiempos eran muy difíciles para todos. Anna Maria y su familia vivian en El Corso Umberto. El padre pertenecía a los partisanos, y la madre y la hija, se defendían como podían con unos trabajos precarios con los que a penas podían subsistir. Mi familia, estaba en relativa buena posición. Eran afines a Mussolini, por lo que las privaciones en casa no se notaron, hasta que cayó el Duce.  Después, durante una temporada, ibamos de un lugar a otro, por temor a las represalias, a pesar de que mi padre no había hecho nada malo, pero  si había amasado un importante capital, con el estraperlo, de ahí su temor.  Por fín todo terminó.  Yo mantenía relaciones con Anna.  Era una chica fantástica, preciosa y buena donde las haya, pero .. eran pobres y mis padres me presionaron para que la dejase y tratara de enamorarme de otra chica con posición.  Al principio me resistí: la quería.  Pero las presiones fueron tantas, que terminé por dejarla y empecé a salir con tu madre, cuya familia era rica. Estuvimos de noviazgo aproximadamente durante un año y nos casamos.  Aún recuerdo el llanto de tristeza, que tenía Anna  Maria cuando le comuniqué que no podíamos seguir saliendo: iba a casarme al cabo de tres semanas.  No volvimos a vernos.  Mis amigos me dijeron,  pasado el tiempo,que la madre había fallecido, al igual que el padre, y ella había emigrado a Australia.  La siguiente noticia que supe, fue el día que trajiste a la nieta de Anna".

Aless no podía dar crédito a lo que estaba escuchando. ¿ Cómo había sido posible, que conociendo el motivo de la venida a Italia de la chica, le hubiera negado por lo menos que eran amigos?  La decepción causada, le había dejado sin palabras.  Nunca hubiera creído a su padre capaz de tal vileza. dejar a una novia por se pobre.  Como si eso fuera un delito.  pero no sólo eso había estado mal, el mentir, el negar que la conociera.  Entonces ,su madre... Ahora más que nunca debía encontrar la verdad.Estaba furioso y decidió salir a tomar el aire, no fuera que la rabia que sentía le hiciera pronunciar palabras de las que arrepentirse; al fin y al cabo eran sus padres.

Al entrar Loredana en la estancia , en la cual permanecía su marido, le encontró preocupado y cabizbajo.  Giovanni, la contó la conversación tenida con Alessandro.  Ella torció el gesto y se dirigió a la puerta para irse, pero se vilvio y respondió a su marido

- No has debido contárselo. Ha pasado mucho tiempo, creamos una buena familia, y ella ha muerto. Asunto concluido - Y salió dando un portazo

Giovanni, echó hacia atrás la cabeza, y entornando los ojos, recordó el rostro amable de la que fuera su novia. Una relación truncada por la avaricia y que amargó su vida durante años.  Se casó con Loredana por las razones que había comentado a su hijo: sencillamente no estaba enamorado de ella, pero el puesto en la empresa de su suegro, el disponer de dinero siempre que lo necesitara, tapó aquel amor.  Pero nunca olvidó su rostro.  Pero la negó, cuando la jovencita, huésped en su casa, narró la historia, sin saber que uno de los protagonistas lo tenía delante, y era conocedor de la misma.  Quizá fuera el remordimiento, los recuerdos de Anna, y su vida matrimonial monótona, lo que hicieron que su corazón se resintiera.  No culpaba a nadie, sino a él mismo, por no haber tenido el coraje de defender el amor de aquella joven, que por su causa emprendió la aventura de ir al otro lado del mundo.  Y quién sabe lo que viviría hasta que  al fin encontró a un buen hombre que la supo valorar, y compensarla del amor dejado atrás.

Alessandro llegó tarde a su casa. Fue directo a su habitación.  En ese momento no deseaba hablar con sus padres.  La decepción sufrida, le dolía; siempre había creído en ellos.  Pensaba que eran buenas personas incapaces de hacer daño a nadie, pero lo que nunca imaginó fue en la vileza de sus acciones.  tanto su padre como su madre, eran culpables a partes iguales, ya que Giovanni había procedido así por las instigaciones, primero de sus abuelos paternos,  acompañado de las insidias de su madre.  Ahora la veía fría y calculadora, y echó la mente atrás comenzando a entender la frialdad entre sus padres, que tanto él como su hermana, achacaban a la educación tan rígida que habían recibido, y no por sus amalas acciones.


Loredana llamó insistentemente a la puerta de su hijo.  Vería a ver cómo le adornaba la conversación para que siguiera creyendo que había sido por el bien de todos, pero era lo justo y natural.

- Estoy ocupado, mamá. Ahora no puedo abrirte- la dijo a través de la puerta

Y en cierto modo, tenia razón, porque se puso delante el ordenador y comenzó a escribir lo que conocía de Anna Maria, los datos que Bella le había facilitado, ahora encajados con la historia de su padre. Pero faltaba la parte más difícil: cómo localizar a la muchacha.  Por dónde debía comenzar a buscar y cómo encontrar el lugar donde vivía..  Haría averiguaciones, no sabía cómo, pero lo importante ahora  sería comenzar el relato y una vez concluido, con las ideas más claras, acudiría a la editorial,  que le publican los relatos,  e insistiría en que le admitiesen la historia de Anna. No era una gran novela que no estaría completa hasta no conocer el resto de lo ocurrido, y era encontrarla

.Pensaba demasiado a menudo en ella y eso se debía por alguna razón que no alcanzaba a comprender.  Su interés era excesivo.  En definitiva el no haberla llamado no tenía tanta importancia; entonces ¿ por qué se sentía tan mal ? ¿Era la actitud leal y sincera de Bella, lo que no le dejaba tranquilo, o era que la conciencia no le dejaba en paz, o que sentía un sentimiento más profundo?  Se lo negó, aunque un asomo de duda comenzó a abrirse paso en su cabez

domingo, 19 de junio de 2016

El otro lado del mundo - Capítulo 16 - Todo llega y todo pasa

Y llegó su hermana, y los tres se fundieron en un fuerte abrazo. Las dos mujeres comenzaron a llorar, y Alessandro prefirió dejarlas a solas.  Loredana,,  bien es verdad,  que necesitaba llorar; quizás con el llanto se sintiera más aliviada.  La hija,  más joven, con más fortaleza la abrazaba para calmarla.  Le daba mucha lástima ver a las dos mujeres de su familia tan agobiadas por esa situación, pero todo se estaba resolviendo satisfactoriamente, y pronto su padre regresaría a casa.  Y así fue, recuperado de su ataque, pero con revisiones periódicas, nada de esfuerzos y una vida reposada y tranquila, sin querer ésto decir que tenía que permanecer inactivo, todo lo contrario: podía pasear, nadar, y practicar algún deporte como la bicleta, pero sin esforzarse demasiado.  Todo volvía a la normalidad, es decir, habían superado una fase grave y ahora tendrían que comenzar una nueva etapa, sobretodo Govanni y Loredana.



La felicidad de estar ya en casa, allanaba todos los obstáculos, y se hizo así mismo, la promesa de que tomaría la vida con más tranquilidad.  Los negocios serían más relajados, y al menos en una temporada nada de viajes de acá para allá.  Givanni pensaba en retirarse y que Alessandro tomara el timón de la empresa. Un día que estaban los dos solos, el padre abordó la situación.

- Aless - le dijo a su hijo -, voy a tomarme las cosas con calma. Me he llevado un buen susto y creo que merezco un descanso. ¿ Puedo contar contigo ?
-¿ Contar conmigo, para qué ?
-En que tu te hagas cargo de los negocios, y yo me retiro
- ¡ Oh no, papa ! Para eso no cuentes conmigo.  Tengo otros planes, y además no entiendo de negocios ni de finanzas ni de nada. Propónselo a Darío, seguro que él dice que si a la primera. Está deseándolo y además es lo suyo
-Pero tu eres mi hijo y había pensado en ti
- Pues va a ser que no. No es que no quiera ayudarte; sabes que puedes contar conmigo para lo que sea, menos para ser un hombre de negocios.  Conmigo al frente, la empresa se iría a pique. Escuché a mi hermana ofrecérselo a mamá cuando tu estabas ingresado, así que no tendrás problema.  Es un hombre formal y muy entendido; haría muy buen papel
-Dime una cosa ¿ por qué no quieres ser tu ? Serías jefe y dispondrias de todo
- No quiero ser jefe, y ya dispongo de todo cuanto quiero.  No ambiciono nada, papá. Voy a escribir un libro: un libro grande, es una biografía: Hasta ahora han sido relatos cortos, pero en lo sucesivo haré novelas.  Me apasiona escribir, y eso es lo que deseo hacer
- ¿ Estás seguro de ello, no te arrepentirás?
- No, padre, no me arrepentiré.  Y a propósito.  La biografía es de la abuela de la chica que estuvo comiendo en casa unos días antes de que te diera el ataque. ¿ No la conociste de verdad?  Porque me pareció que no quisiste decir nada


- Estoy fatigado.  Quiero dormir un poco.  Ya seguiremos hablando- fue toda su respuesta
- De acuerdo.  Estaré en mi habitación, si necesitas algo llámame.  Mama no tardará en volver de la peluquería, y piensa en lo que te he dicho de Dario.

Ya en su habitación, Aless, encendió el ordenador dispuesto a husmear por Internet si algún tutorial le indicaba la forma de tirar del finísimo hilo que tenía de la abuela de Bella.  Y miró, y miró, y cuando ya iba a dejarlo, encontró uno que podría servirle.  Se dispuso a tomar notas. La primera recomendación que le hacía era acudir al Ministerio de Exteriores, al departamento de Emigración.
Contento, porque por lo menos tenía una pequeñísima esperanza.  Quizá en los archivos encontrara el nombre de Anna.  Tenía que reconocer que no era normal el empeño que ponía en localizar algún dato que le llevara hasta Bella, porque en si era el pretexto que él mismo se ponía: escribir la biografía novelada de Anna, pero en realidad, y sin querer reconocerlo, es que deseaba volver a verla, y no podría hacerlo si antes no encontraba algún dato que le llevara hasta donde ella vivía.

Y fue al Ministerio, y facilitó los datos que poseía a la señorita que amablemente le atendió en la sección de Emigración-Inmigración
   Anna Maria Filiberto Parici
   Nacida en Taormina el 19 de Marzo de 1925
   Emigró a Australia al final de la 2ª Guerra Mundial ( aproximadamente 1952-55 )

- Tardaré bastante el poderle dar algún dato, si es que localizo lo que me pide.  Es de hace mucho tiempo y no está todo informatizado. Habrá de tener paciencia-. Fue lo que le dijo la amable señorita de Archivos.

¡ Qué remedio le quedaría más que esperar !, pero estaba esperanzado; al menos ya tenía algo con lo que empezar la búsqueda.  Y los días transcurrían lentos. Y el Otoño marcaba sus pautas; ya no iba a la playa en donde podía escribir en soledad sin nada que le distrajera.  Llovía mucho, y permanecía recluido en casa. En los descansos, hablaba con su padre de infinidad de cosas.  Dario se había trasladado a Taormina y se había puesto al frente de los negocios de su suegro, pero Giovanni se aburría mortalmente, acostumbrado a la actividad diaria. Daba paseos, cuando la lluvia se lo permitía, e iba al club a reunirse con algún amigo, que como él, se había jubilado prematuramente.

Ese día no tenía ganas de salir. Había amanecido con un cielo gris y una incesante lluvia.  Solo fue a comprar el periódico, y sentado en la sala se dispuso a dar un repaso a las noticias.  Aless entró con un café en la mano; era uno de aquellos descansos que se tomaba después de escribir unos folios y buscar en Internet pistas que le pudieran facilitar su labor.  Se sentó frente a su padre, e iniciaron una conversación intrascendente, pero al fín se decidió a preguntar nuevamente a Giovanni por el tema que le traía de cabeza:  Bella


-¿ Estás interesado en esa chica, hijo ?- Alessandro se quedó mudo por un instante, como pensando la respuesta que iba a darle y analizando al mismo tiempo sus sentimientos para contestar
- Si, papá. Estoy muy interesado, pero... hay muchas dificultades...

Y despacio, tranquilamente, Aless relató a su padre lo sucedido con ella, omitiendo la noche de pasión que vivieron, y que para Giovanni, no pasó desapercibida.

- Y eso es todo.  Trato de localizarla y no hay manera. He estado en Exteriores, a ver si por la abuela puedo llegar hasta donde vive ahora, si es que para cuando lo consiga, si lo consigo, aún sigue allí, y no se ha ido a otro lugar. De verdad, papá ¿ no la conociste ?.  Me sonó muy rara tu respuesta, y desde entonces tengo la sensación de que no es del todo cierto.

Giovanni, le miraba fijamente en silencio con los dedos índice de ambas manos, apoyados en su boca.  Tenía que darle alguna explicación, y comenzó a hablar pausadamente sopesando cada palabra.  No quería herir a su familia, ni cambiar el concepto de hombre serio que tenían de él, y mucho menos, enfadar a Loredana, que no quería ni oír ablar de este tema.

 RESERVADOS DERECHOS DE AUTOR / COPYRIGHT
Autora< 1996Rosafermu / rosaf9494quer
Edición< Junio 2016
Ilustraciones< Internet

sábado, 18 de junio de 2016

El otro lado del mundo - Capítulo 15 - Desayuno con Teresa

No hacía más que pensar en el modo de poder dar con ella, con su dirección. Ni un teléfono, ningún rastro donde poder indagar.  Se le ocurrió que quizá en el consulado podrían orientarle de en qué lugar de la costa podría vivir.

- ¡ Vamos chico, no seas ingenuo ! ¿ Qué costa ?  Australia es un continente a la vez que una isla.  Si no tienes más datos que ese, mejor olvídate de ella porque no vas a conseguirlo- se lo repetía como una letanía en la soledad del dormitorio-.  Hablaré con mi madre de nuevo; quizás ahora recuerde algo.  Me pareció el otro día que más bien, ni mi padre ni ella, deseaban hablar del caso. Es una corazonada. Pero  ¿por qué ?.  ¿ Podría saber la abuela algo que preocupara a mi familia? No creo-.  Como el sueño, entre unas cosas y otras, había huido de su cabeza, decidió repasar los apuntes; estaba decidido a escribir el libro.

Cuando terminó, ya había amanecido.  Se encontraba cansado por la vigilia y por todos los acontecimientos que habían ocurrido en tan pocos días. Y su imaginación voló hacia ella. Era divertida, simpática y...  preciosa, dijo en alta voz como para que ella, donde quiera que se encontrara , lo escuchara.  Lamentaba profundamente el haberse separado de esa forma, máxime después de haber estado juntos esa noche.  El pensamiento que tendría de él, no era muy reconfortante, pero tenía que admitir, que si pensaba mal , motivos no le faltaban, aunque él no tuviera la culpa de lo sucedido.

-  Si al menos se me hubiera ocurrido llamarla... ¿ Pero cómo pude olvidarme ? Cierto es que estaba muy asustado con lo de papa, pero ella también... ¿ me interesa ? ¡ Claro que me interesa, y mucho ! ¡ Oh no ! - de repente se acordó- ¡ Está Teresa !. He de hablar con ella cuanto antes, cuando esté más tranquilo, la diré que no piense en una relación firme conmigo. No es justo, lo sé, pero es lo que siento.  No debo engañarla ni hacerla concebir falsas esperanzas.  Ella es bonita y encontrará a algún chico que la enamore. Si, decididamente hablaré con ella pronto.

Teresa era la chica con la que salía a menudo; no llegaban a ser novios, pero se le parecía bastante, al menos en la apreciación de ella. Tenía las ideas muy claras, de elegir entre las dos, prefería a Bella.  ¿Por qué ? A Teresa la conocía desde hacía tiempo, inclusive habían mantenido algún encuentro amoroso de vez en cuando, la apreciaba, pero no estaba enamorado de ella.  Al comparar a las dos chicas, los sentimientos eran bien distintos y salía ganando Bella. Recordaba su noche de pasión, y nunca había tenido otra igual con Teresa, ni aún en el principio de su relación. Se desesperaba porque tenía la impresión de que su sentimiento era algo más que atracción física.  Era algo parecido a lo que sintió por una chica del instituto por la que perdió la cabeza, pero a esa edad, nada es eterno, y su ardiente amor, duró lo que el curso.

Salió temprano de su casa. Bajaría hasta la playa, quizás el aire fresco de la mañana le despejaría la cabeza que la tenía a punto de explotar. Paseando por la orilla, inesperadamente se encontró con Teresa que se recogía de una fiesta nocturna.

-¡ Eh ! ¿ Dónde vas tan solo y tan temprano ?
- Quería tomar un poco el aire . ¿ Y tú?
Vengo del cumpleaños de un amigo y voy para casa ¿ Qué te ocurre?  Tienes mala cara
-Estoy agotado anímicamente.  llevo días que no duermo bien, y hoy no he dormido nada
-¿ Tienes algún problema ?-. Dedujo que no se había enterado de lo ocurrido con su padre, pues hacía días que no se veian
-¿ No sabes lo de mi padre?
-No se nada ¿ Qué debiera saber?-.  Y la fue relatando la sorpresa que se llevó cuando llegó a casa y su madre le dijo que estaba ingresado por un infarto
 -Me he quedado helada. No sabía nada en absoluto, y tus amigos tampoco deben saberlo.  Me hubieran dicho algo. Ven conmigo a casa, charlaremos y te haré un desayuno especial

Paseando lentamente abandonaron la playa y se dirigieron al domicilio de la chica que no estaba lejos de allí. Le hizo sentarse en la cocina, mientras ella preparaba el desayuno.  El necesitaba hablar con alguien para descargar toda la preocupación que sentía por su familia, pero en lo referente a Bella, tuvo la delicadeza de callar.  Charlaban como dos buenos amigos, que lo eran, y en ocasiones algo más, como ya he comentado.  Y aquella mañana lo necesitaba, pero no se atrevía , no debía mezclar en sus preocupaciones a terceras personas; no le parecía justo, comentarla que no sólo estaba lo de su padre, sino el  porqué su cabeza estaba en otro sitio, a muchos miles de kilómetros de allí.  Ella extrañada, sospechó que algo importante le estaba ocurriendo. Aless no solía estar tan cabizbajo y poco hablador, más bien todo lo contrario. No estaba alli, y ella se dio cuenta de ello.  Y fue Teresa la que inició la conversación y la que planteó las cosas con rotundidad.

-¿ Qué ha ocurrido ?
- No lo se Tess, no lo se.  No estoy bien
-Sabes que puedes hablar conmigo ¿ es por tu padre ?
- No sólo por él.  Naturalmente que estoy intranquilo por él, pero no es eso...

Ya... Se trata de la australiana ¿ no es cierto ? -. El se la quedó mirando perplejo ante la pregunta de ella  ¿cómo lo había sabido ? La perspicacia femenina cada vez le sorprendía más
-Quedamos en vernos, pero ocurrió lo de mi padre, y a mi sencillamente se me olvidó llamarla, y ella se ha marchado y no tengo ni idea de dónde vive ni cómo se apellida.  Siquiera para explicarle porqué falte a la llamada. Teníamos un proyecto que me interesaba mucho, pero ahora ... ya ves.  Cuando viene una cosa mal, vienen cincuenta detrás - Teresa sospechó que era algo más que un proyecto, y fue directa al grano:
- ¿ La quieres ?
- No lo se Tess. Tanto como amarla, no creo, pero si me interesa. Dejemos el tema, porque es un asunto perdido.
- No tan perdido,querido amigo.  Estás así por ella. Tienes que olvidarla o revuelve el mundo y búscala

-Pero  ¿ cómo, por dónde empiezo ? No tengo ni idea de aquel pais, que es enorme. No.   Es un imposible.  Mejor será que la olvide de una vez.
- Pero ella vino a Italia en busca de sus raices. Encuentra ese dato; empieza por ahí.  Te llevará tiempo, pero hoy día con Internet son más fáciles las cosas.
- No se me había ocurrido.  Creo que el apellido de la abuela la tengo por algún lado. Pero hace ya tantos años que va a ser poco menos que imposible localizar algo.
- Pero tienes que intentarlo.  Si no fuera porque trabajo, yo misma te ayudaría
- Bueno, de todos modos, ahora no es el momento. Tengo que pensar en mi padre y en la situación que se planteará después. La verdad, no tengo la cabeza para otra cosa que no sea eso. Y hablando de ésto, tengo que irme. Salí de casa muy temprano y he de acompañar a mi madre, que lo está pasando fatal.  Mi hermana llegará posiblemente hoy ó mañana. Estoy muy preocupado, Tess
- Bueno, bueno.  Estás en shock, eso es lo que te pasa.  Pero a medida que tu padre mejore, vuestro estado de ánimo también lo  hará.  Hoy hay muchos medios para después, y podrá seguir haciendo su vida normal, más relajada, pero tu padre no era muy inquieto.  Por eso es extraño lo que le ha ocurrido. Aunque con el tipo de vida que llevamos, nadie estamos exentos de algún accidente de este tipo. Cuídate Aless.  Vuelve a ser tu mismo
- Adiós Tess, y gracias por todo.

Estaba deseando llegar a su casa y revisar los papeles.  Tenía idea de haber apuntado en algún lado el nombre completo de la abuela.

- Dios mio, que sea así -. Pero él mismo se preocupó por el empeño que demostraba en todo lo que a Bella se refería.  Era una situación absurda- A la porra con todo.  Tengo cosas más urgentes que atender.  Si ha corrido tanto para irse, pues que le vaya bien. Olvídate del tema, Alessandro ¡ ya está bien !.

Cuando llegó a su casa, Loredana ya estaba preparando el desayuno.  Tenía profundas ojeras, señal de que ella tampoco había tenido su mejor noche.  Como para evadir sus pensamientos, Alessandro la preguntó por la llegada de su hermana, a pesar de que conocía la respuesta.


- ¿ Cuándo llega Anna ?- preguntó a su madre que distraida y ausente, movía el café con la cucharilla sin parar
-¿ Qué decías ?  ¡ Ah, si !  La espero hoy; dejará a las niñas con sus suegros y vendrá hoy; hacia mediodía
-Estarás más acompañada con ella aquí-respondió él
-Aless, contigo me siento acompañada; no me has fallado ni un solo minuto.  Te quiero, hijo, mucho
- Lo sé, mamá.  Lo sé.  Anda desayuna que se te quedará frío el café, si no lo está ya.

viernes, 17 de junio de 2016

El otro lado del mundo - Capítulo 14 - La familia D'Tella

Con una sonrisa en su cara, Alessandro introdujo la llave en la cerradura de su casa.  Una furibunda Loredana, salió a su encuentro. Él aún recordaba sus últimos momentos vividos con Bella; esa muchacha increíble y ardiente que había conquistado su corazón en unos pocos días en encuentros casuales e inesperados
´

- ¿ Se puede saber dónde has estado hasta estas horas? Tienes el teléfono apagado; he tratado de hablar contigo y ha sido imposible. ¿ Me quieres decir qué es lo que has hecho desde que te fuiste?  ¿Has estado con ella, verdad?. Creí volverme loca al no poderte localizar
-¿ Me puedes explicar a qué viene todo esto ? No es la primera vez que no duermo en casa.  Creo que ya soy mayorcito para hacer con mi vida lo que me de la gana.
- A papá le ha dado un infarto. Parto ahora mismo hacia el hospital. Aless, ¡ no hubo manera de localizarte !

Alessandro se quedó lívido y de piedra. con razón su madre estaba tan alterada.  No podía reaccionar . Lo que menos esperaba era una noticia como esta; su padre gozaba de buena salud, y tampoco tenía una vida tan estresante como para que le diera un infarto.  Por fin, pudo informarse por su madre,  que era un manojo de nervios.

- Pero ¿ qué ha pasado? Estaba bien, al menos no se quejaba de nada- preguntó a Loredana
- Yo tampoco entiendo nada.  El negocio va bien, sin problemas, pero... estaba raro.  Quizá se encontraba mal y no quiso decir nada.
- Espérame cinco minutos, me cambio de ropa y voy contigo al hospital.  Estará en la UVI, supongo, y a estas horas no nos dejarán entrar a verle.


- Ya lo se, pero al menos hablaré con el médico. Aquí en casa no estoy tranquila. Prácticamente anoche me echaron de allí.  Yo quise quedarme con él, pero las enfermeras me dijeron que no hacía nada sentada toda la noche en la sala de espera. Que me avisarían si ocurría algo anormal.  Por eso es que estaba desesperada porque estabas ilocalizable.
- Bueno, cálmate.  Ya estoy aquí y ahora iremos a verle. No te voy a dejar sola. No te preocupes y tranquilízate. A ver si en lugar de atender a uno, tengo que cuidar de dos.

Como sospechaba, no les dejaron ver a Giovanni . Salió el médico encargado de la UVI, y les informó que no había habido variación alguna desde la noche

- Por favor, doctor, díganos la verdad sobre su estado- pidió Aless, mientras abrazaba a su madre para sujetarla
- La verdad es que está grave, bastante grave, pero esperamos poder recuperarle. Las siguientes veinticuatro horas serán decisivas. Lo tenemos todo controlado. Les avisaríamos si se produjera alguna noticia; ahora deben irse a casa.  Es muy temprano y como ya les comenté, no podrán verle hasta las 12 del mediodía, y será a través de la ventana.  Le tenemos algo sedado para que esté tranquilo, por eso, al verles, posiblemente se altere y eso no es beneficioso para su estado.  Habrán de tener paciencia hasta que, como esperamos, podamos trasladarle a planta y puedan estar con él. Y ahora si me permiten, he de volver dentro.
- Gracias doctor-Aless estrechó la mano del médico, y éste regreso a cuidados intensivos.

Loredana, comenzó a llorar en los brazos de su hijo. No sabía que era lo que había producido el infarto; buscaba miles de circunstancias que hubieran podido provocarlo, pero a todas respondía negativamente.  Era un hombre metódico, sin excesos de ningún tipo. Comía y bebía moderadamente, y se daba grandes paseos antes de ir a la oficina.  Tenía una vida sana ¿ entonces? ¿ Que pudo provocar ese accidente ?.  Tomó el brazo de su madre, y a la fuerza, la hizo salir de allí. Darían una vuelta por el jardín del hospital, ya que ella se había empecinado en no irse de allí.  Después consiguió llevarla a la cafetería y la hizo desayunar, ya que no había probado bocado alguno.

No hablaban, cada uno estaba pensativo, pero no hablaban.  No tenían nada de lo que hablar, como no fuera de lo que les acababa de suceder.    El matrimonio D'Tella, se quería, a su modo, es decir al modo que los matrimonios de aquella época se concertaban, si eran por motivos económicos, como fue el de ellos.  Giovanni, de una familia de la clase media algo adinerada, pues su padre, había sabido sacar producto de la Italia de después de la guerra. A cambio la de Loredana estaban en excelente posición debido a las ventas fraudulentas de productos que escaseaban y que supo darles entrada y salida con altos beneficios, con lo que amasó una fortuna considerable.

Taormina era hermosa, pero también una ciudad pequeña y destruida por la guerra. Los jóvenes se habían marchado a Milán o a Roma para buscarse la vida. Giovanni era un chico culto, con estudios para médico y perteneciente a una buena familia, no tan rica como la de ellos, pero en buena posición también. A Loredana le gustaba ese chico moreno de ojos azules cuya procedencia ligur, le hacía más atractivo.  Él tenía novia, pero eso a ella no le importó, y puso en movimiento sus armas de mujer bella, educada y sobre todo rica.  Al fin consiguió una cita, y después de esa vinieron otras, hasta que consiguió sacarle palabra de matrimonio, por una falsa alarma de una tarde,  resultado  de ardiente pasión,  y rompiera su noviazgo con la otra chica, bonita, pero pobre como las ratas.  El dinero cegó a Giovanni y después de un año de noviazgo, se convirtieron en marido y mujer.  Tardaron mucho tiempo en tener hijos, y cuando ya habían perdido las esperanzas, se quedó embarazada, pero un aborto rompió  las ilusiones del matrimonio.  Paso un tiempo, volvieron a intentarlo y nuevamente resultó fallido.  Pero dicen que a la tercera va la vencida y esta vez si lo lograron: nació Amanda y años más tarde, vino el varón: Alessandro. La familia ya estaba completa.

  Pasó el tiempo.  Amanda se casó y vivía en Roma y Alessandro había terminado la universidad y deseaba ser escritor, contra la voluntad del señor D'Tella, que al casarse,  abandonó sus estudios de medicina, para regentar la empresa de su suegro. Giovanni.  había puesto sus esperanzas en que su hijo  se hiciera cargo de la empresa  que era muy próspera.  Pero el chico era un alma libre y no deseaba el tipo de vida que le sujetaría a una oficina de por vida, como le había ocurrido a su padre. Sería escritor.

Al regresar a casa, después de ver al padre, comentaron cómo le habían encontrado.  El señor D'Tella, estaba algo pálido y dormido, lleno de aparatos que marcaban sus constante vitales, sondas, vias  y muchos  cables de otros artilugios.  Las horas pasaban y no se producían a penas cambios en el estado de Giovanni; la espera era lo más mortificante, pero no quedaba otra que tener paciencia y esperar, esperar, esperar.

Por la tarde pudieron volver a verle y las noticias fueron más esperanzadoras. Y así transcurrieron dos días.  Parecía que el peligro estaba pasando , no obstante y para tenerle más controlado, no le bajarían  aún a planta.  Cuando llegaron a casa más tranquilos, y después de cenar, cada uno de ellos se retiró a su habitación.  Había sido un día muy largo, de nervios, y ambos estaban agotados.  Aless se tumbó en la cama;  no tenía sueño. Abrió el cajón de la mesita de noche buscando un libro, y entonces vio las notas que había tomado de lo que Bella le había narrado sobre su abuela.


¿ Cómo se le había olvidado? ¿ Qué pensaría Bella de él ?  Se incorporó bruscamente y marcó el número de teléfono del hotel, pero la respuesta que le dieron le dejó sin palabras:

- La señorita abandonó el hotel esta mañana. Es todo cuanto puedo decirle
- ¿ Dejó alguna nota ó alguna dirección donde pudiera comunicarme con ella ?
- Lo siento, señor.  Abonó su cuenta y se fue.
- Está bien , gracias-. Y colgó

¡ Se había ido ! sin dejar ninguna dirección ¿ cómo podría localizarla, sin saber dónde vivía ?  Rebuscó inquieto entre las notas buscando alguna pista, y la encontró; pero sólo era el nombre de una localidad, nada más. No sabía a qué departamento correspondía: Australia es enorme y recordó que donde vivían era una zona pequeña.  Tampoco sabía el apellido, ni el de ella ni el de su abuela.¿ Cómo poder encontrarla ? La noche que pasaron juntos, se estableció un lazo profundo.  No fue una aventura más, no era una chica más, ni era una turista de las que hay tantas.  Su romance surgió de improviso.  Ni uno ni otro lo habían buscado, sólo surgió, y a ello se entregaron sin reservas.  Pero había perdido el contacto con ella definitivamente.




RESERVADOS DERECHOS DE AUTOR / COPYRIGHT
Autora< 1996Rosafermu < rosaf9494quer
Edición <Junio de 2016
Ilustraciones< Internet

jueves, 16 de junio de 2016

El otro lado del mundo - Capítulo 13 - Infortunio

Y ya estaba de nuevo en Noosa Leads.  El inalterable paisaje familiar, el hotel, los turistas..., todo igual, nada había cambiado excepto ella.  Florence noto algo extraño en su hija, y por toda respuesta obtuvo que el viaje era muy largo y pesado, pero que después de dormir en su cama, se levantaría fresca y lozana como siempre.  La explicación fue suficiente para su madre, no así para Maxim, que como hombre de mundo recorrido, conocía por experiencia que Bella tenia un secreto.  Respetaría su silencio, pero al mismo tiempo trataría de ayudarla en las dudas que pudiera tener.


Y aquella noche, le costó conciliar el sueño; la diferencia horaria hacía que estuviera dormitando por el día y desvelada por la noche.  Tras un par de días de descanso, se incorporó al hotel para ayudar en lo que pudiera.  Y comenzó en la oficina con los registros de visitantes, que ya  comenzaban a llegar. . Recordó a Aless por  primera vez desde que se fuera de Taormina.  Quizás el trabajo le viniera bien, para centrarse en la organización del negocio. ¿ Qué estaría haciendo a esas horas? Consultó su reloj y pensó que posiblemente estaría durmiendo, o quién sabe si en alguna juerga, o con su novia; allí era madrugada.

Había perdido parte de su alegría y viveza.  Se la notaba más centrada, pero no había pasado tanto tiempo como para que ocurriera ese cambio tan drástico.  Maxim  observaba de reojo cualquier movimiento que hiciera. Aprovechó una noche preciosa, que sentados en el porche de su vivienda, y ante un refresco, trató de sacar la conversación por ver si descubría el  cambio  que había sufrido

- Bueno, cuéntame cosas de la abuela ¿ Pudiste encontrar algo ?
- No. Nadie la recordaba. Pude averiguar dónde vivieron, pero ahora es una calle comercial llena de tiendas y tenderetes, y tampoco pude averiguar en que lugar exacto vivieron. Conocí a un chico, cuya familia ha vivido allí toda la vida y me llevó a conocer a sus padres por si ellos pudieran aportar algo, pero tampoco.  Nadie la conocía.  Es como si no hubiera existido.  Así que me di por vencida y decidí regresar
- Y eso te ha frustrado ¿ no ?
- ¿ Me ves frustrada ?
- Un poco si. Algo te ha ocurrido en el viaje que te ha cambiado.  Te conozco desde niña, y al irte eras de un carácter más abierto, más alegre. Y sin embargo ahora, siempre estás taciturna y pensativa.  ¿Ese chico que conociste te interesó ?

Bella, le miró y se detuvo un instante en su conversación. La pegunta le había pillado por sorpresa  ¿tan evidente era su cambio? No sabía qué decirle; no quería preocuparles.  Pero por otro lado necesitaba hablar con alguien que le diera algún consejo para mejorar su ánimo.  Nunca creyó que se hubiera podido enamorar de alguien que había conocido hacía tan poco tiempo, pero la realidad, es que así había ocurrido.  Maxim siempre le había ofrecido cariño, comprensión y ayuda, y en esta ocasión la decía sutilmente, que podía contar con él.  Era un hombre con experiencia y el indicado para aconsejarla


- ¿Me prometes no decírselo a mama.?  Se preocuparía y bastante tenéis con sacar el hotel adelante
- Seré una tumba, pequeña.  Sabes que mi palabra es de fiar.  Pero ahora si que empiezo a preocuparme porque presiento que alguien te ha hecho daño.
- No. Nadie me ha hecho nada que yo no quisiera que me hicieran. Verás, conocí a ese chico, es decir le vi en Roma por casualidad, y le volví a ver en Taormina.  El caso es que entablamos amistad; es un escritor en ciernes y le conté lo que me había llevado hasta allí.  Se interesó y me pidió permiso para escribir la vida de la abuela. En broma o en serio, no se muy bien, quedamos de acuerdo.  Me presentó a su familia por el motivo que te he explicado y pasamos unos días divertidos. Me invitó a un restaurante de un amigo suyo, y quizás el vino ...
- Os fuísteis a la cama ¿ no es eso ? ¡ Por Dios Bella ! acababas de conocerle
- Lo se, lo se... pero el caso es que me he enamorado de él. Pasamos esa tarde y parte de la noche juntos. Luego se marchó y no he vuelto a saber nada de él. Dos días después de eso, aún no había tenido ni una llamada de teléfono, nada.  Así que decidí regresar
-¿ Estás embarazada ?
- Claro que no.  No es eso. Es el amor propio herido, el haberse burlado de mi, el haberme tomado como una turista más, el haber traicionado mi confianza, es ... - Bella rompió a llorar y Maxim la abrazó consolándola
 -Bueno, bueno... No llores por favor.  Todos cometemos errores.  Todos hemos tenido veinte años. Estabas enamorada, bebiste algo más de la cuenta y todo lo demás ocurre desde que Dios puso a un hombre y a una mujer sobre la tierra. No hay nada nuevo bajo el sol.
- ¿ De verdad no estás enfadado conmigo?- dijo ella toda compungida
- No niña. No soy quién para enfadarme contigo, para eso tienes a tu madre.Pero cuando se entere, si no fuera comprensiva con lo que te ocurre, me tendrás a tu lado si necesitas mi ayuda.  Eres como una hija para mi, ya lo sabes.
- Gracias, Maxim.  Me dejas más tranquila.  Me sentía mal, sucia y...
-¿ Te sentías sucia por eso ? ¡ Hija mía ! a estas alturas de la vida, eso ahora es lo normal entre los jóvenes. No te sientas mal por ello, no señor.- Bella le dio un beso en la mejilla y apretó su mano en señal de afecto y agradecimiento.

Y aquella noche retomó el diario de la nonna, en el punto que había quedado interrumpido a su llegada.

" Pasé un mal embarazo y para colmo, hubieron incendios motivados por las altas temperaturas y la falta de lluvia.  Y uno de ellos llegó hasta nuestra granja.  A duras penas pudimos salvar a los animales y la casa, pero todo lo cosechado quedó arrasado por el fuego.  Sería el trabajo de todo un año convertido en cenizas, y nuestros bolsillos casi vacios de monedas.  Lyan estaba derrumbado sin saber que hacer.  Yo a punto de dar a luz y pocas reservas económicas.  Le propuse que en cuanto tuviéramos al bebe, buscásemos otro lugar donde poder vivir sin dejarnos la vida en ello"



- Vendemos la casa, y con lo que nos den por los terrenos, que no será mucho, y los pocos ahorros que nos queden, podremos empezar de nuevo en otro lugar...Empezaremos de cero.

  "Le dije para tratar de animarle.  Y así lo hicimos: Emprendimos una nueva aventura con Florence prácticamente recién nacida. Nos dirigimos a la costa y llegamos a Noosa Leads.  Lyan trabajaba en todo lo que le salía, y yo no podía hacer gran cosa porque estaba amamantando a Florence. Pero tuvimos la suerte de solicitar el trabajo de jardineros en la casa de la señora Perkins. Teníamos vivienda, trabajo y comida asegurados.  así empezamos a salir a flote y ahorramos dinero  ".

" Primero alquilamos un local pequeño y lo convertimos en una taberna que servía comida italiana.  Tuvimos mucha suerte y enseguida recuperamos el dinero invertido...  Después ampliamos el negocio, y poco a poco fuimos construyendo nuestro pequeño emporio ".

"Cuando Florence tenía dos años, me quedé nuevamente embarazada. Y nació mi pequeño Patrick, que no vivió mucho tiempo, dejándonos destrozados, porque la ilusión de Lyan, era tener un chico, pero ...  no pudo ser.  Tras su pérdida, nos distanciamos ; creo que nos culpábamos mutuamente, aunque en realidad fue la mala suerte de que naciera enfermizo.  Pasamos unos años algo distanciados. Ya no teníamos la pasión de los primeros tiempos, pero supimos solucionar nuestros problemas, cuando durante un invierno me puse enferma con una gripe que me atacó fuerte. Entonces a Lyan se le vino el mundo encima.  No soportaba verme febril, y esa circunstancia hizo que el dique que nos separara, se rompiera definitivamente".

- No sé qué haría si me faltaras. 

" Me decía besándome y abrazándome, y casi a punto de llorar. Y en cuanto me puse bien, todo volvió a la normalidad: habíamos recobrado nuestros mejores años, pero no tuvimos más hijos".

" Florence era aún muy pequeña, cuando perdí para siempre a Lyan.  Salia una mañana para entrevistarse con unos empresarios que querían celebrar algún acto, no sé exactamente cuál, en nuestro hotel.  Lyan llegaba tarde a la cita, y se fue con el coche demasiado aprisa. Apenas si tuvimos tiempo de darnos un ligero beso. Florence aún estaba durmiendo, y no quiso despertarla.  El regreso a casa se hacía esperar, y yo comenzaba a impacientarme por la tardanza, y fue al comenzar el mediodía, cuando un policía llamó en Recepción. En ese momento, supe que algo malo había ocurrido, y no me engañaba.  Según me informó, debió cruzársele en la carretera algún animal salvaje.  Dio un volantazo para no atropellarle, y el viraje brusco,  unido a la velocidad excesiva, hizo que perdiera el control del coche y se estrellara contra un árbol.  Se clavó el volante en el pecho, y al no poder avisar al socorro, se murió lentamente solo, sin tener  siquiera una mano que le acariciara, mi mano que le diera calor."


"Me zumbaban los odios, la vista se me nublaba y caí redonda al suelo ante la sorpresa del policía.  El dolor más grande de mi vida fue cuando tuve que reconocer su cadáver.  No podía ser verdad.  Mi Lyan no había muerto... Pero para mi desgracia tuve que sepultarle al lado de mi pequeño Patrick, y allí,  deseo reposar cuando mi hora llegue.  Mi tiempo,  mi vida se detuvo aquel día, y por tanto doy por concluido este diario.  No deseo seguir escribiendo nada más; sólo espero mi día y poderme reunir con ellos: Aquí ya no hago falta.  Florence ha criado a su hija y se ha enamorado del hombre que le ayuda con el hotel, Máxim, un buen hombre que la adora. Ellas han forjado su vida aquí, y yo deseo reposar en esta tierra que me condujo a él. Fue el amor de mi vida y creo que yo también lo fui ".

" Cuando  me halla ido, seguramente leeréis este diario, recuento de lo que fue mi vida, mis sueños, mis esperanzas, mis fracasos y mis aventuras junto a Lyan, mi fiel esposo, mi amado esposo, mi añorado esposo.  Pronto nos reuniremos.   Presiento que no tardaré mucho en volver a ver tus dulces ojos azueles. Y me abrazarás contra tu pecho, como hacías siempre, y besarás mi cabeza y yo te besaré en los labios, y así me quedaré dormida"

" Para ti,  Bella , mi recuerdo,  y un encargo: si puedes algún día, viaja hasta Italia y Taormina,  Deseo que conozcas el lugar en donde nací, parte de tus raíces. Siempre mi amor será para tí, mi adorada niña".
" Para mi dulce y buena hija Florence, todo mi amor de madre y el deseo de que por fin aceptes a ese buen hombre que está locamente enamorado de ti.  No te quedes sola, porque la niña volará pronto; refúgiate en Máxim y dale el  amor que le  tienes. Olvida tu primera y nefasta experiencia y sed felices.  Yo lo seré  y estaré satisfecha de ver a mi familia que es feliz.  Os querré siempre "




Bella hecha un mar de lágrimas, cerró el diario y beso sus pastas. Su abuela había sido feliz junto al hombre que la amó hasta su muerte y al que ella quiso más que a nadie a lo largo de su vida.

- Abuelita, cumplí tu deseo: fui a Italia y visité  Taormina. Te quiero nonna Anna, mi dulce y buena abuelita.

Tardó mucho en dormirse, pero al igual que cuando era pequeña le ocurría, el llanto hizo que , al fin se durmiera.


RESERVADOS DERECHOS DE AUTOR / COPYRIGHT
Autora< 1996Rosafermu / rosaf9494quer
Edición < Junio 2016
Ilustraciones< Internet

miércoles, 15 de junio de 2016

El otro lado del mundo - Capítulo 12 - Lyan

Aguardaba pacientemente a que de nuevo emprendieran el vuelo. La escala se le hacía interminable.  Menos mal que tenía el diario que atenuaba la espera .  Nuevamente se acomodó en su asiento y prosiguió la lectura.

"Cuando me  hube calmado, Lyan, pacientemente, respondía a la pregunta de cómo me había localizado. Por medio del teléfono que le dejé al separarnos, contactó con mi amiga y ella le había dado la dirección de donde trabajaba."




- Tenía que traerte los documentos del divorcio, pero pensé hacerlo en persona, en lugar de enviártelos por correo.  Bendigo al cielo que así pensé y pude evitarte el disgusto de ese canalla.  Verás.   En todo este tiempo que hemos estado separados, no te has ido de mi cabeza.Yo solo,  en el caserón, todo me recordaba a ti; la casa olía a ti.  Me dio tiempo a pensar muy bien lo que debía hacer: tenía que buscarte para  que volvieras conmigo.  No me compensaba el orgullo  herido y no tenerte. Nunca debí aceptar nuestra separación. Pasemos página y volvamos a empezar de nuevo, echando al olvido nuestras vidas anteriores. La mia comenzó cuando te vi por primera vez, aunque no me diese cuenta de ello. Vuelve conmigo; se que no es gran cosa lo que te ofrezco. Que viviríamos en un  lugar horrible, pero prometo respetarte,  y con el tiempo quién sabe si llegaremos a querernos. Estarías cuidada y protegida, y a salvo de cuantos aprovechados saldrán a tu paso. Eres una mujer preciosa, y seguro no te faltarían pretendientes, pero tan leales como yo, no creo que los tuvieras.




" Yo me le quedé mirando ¿ me estaba proponiendo regresar a casa y vivir como matrimonio? Yo no le amaba, pero le respetaba, y hasta le había echado de menos , y me preguntaba por qué se retrasaba tanto en enviarme los documentos que disolvieran nuestro casamiento.  Ahora ya sabía la respuesta, e imaginé que él se había enamorado de mi, pero que casualmente no lo sabía.  ¿Podría yo corresponder a su amor algún día? Era una buena persona y se merecía ser amado.  Le miré fijamente, y por primera vez me di cuenta de su mirada tan azul, tan limpia y tan sincera. Apoyé mi mano sobre las de él y apreté ligeramente mientras le daba mi respuesta"

- Si Lyan, quiero ir contigo, vivir contigo y ser tu esposa. No te amo, pero has sido tan bueno conmigo que creo no me costará tenerte afecto y cuando pase el tiempo, hasta llegue a enamorarme de ti. Sólo te pido paciencia y comprensión. Te respetaré y cumpliré como tu esposa; te atenderé cuando estés enfermo, te ayudaré en las tareas de la granja, y seré tu consejera si es que lo solicitas. Deseo ser tu compañera en el camino por la vida, y te prometo ante el Dios que ahora nos mira, que te seré siempre fiel y te respetaré como lo que eres: un buen hombre y además mi esposo

" Lyan me miró tan profundamente que su mirada se clavó en mi corazón. Era mitad agradecimiento, mitad dulzura, y mitad amor.  Todo ello en una sola mirada y una dulce sonrisa. Me besó ligeramente y exclamó:"

- Bien, esposa. Pues vamos a buscar alojamento y mañana si te parece partimos hacia nuestro hogar.

" Me llevó a un hotel lujoso y reservó una habitación.  Yo no sabía muy bien lo que me estaba ocurriendo en el torbellino que tenía por  cabeza.  En cuestión de unas horas, había pasado de cocinar, ser sobada por un cretino, a estar en una habitación de hotel con un marido desconocido para mi,  que esperaba ansioso su noche de bodas.  Pero a pesar de parecer tan rudo, era un alma dulce y tierna.  Comprendía mi azoramiento y me dio tiempo para prepararme.  Salió de la habitación y me dijo que bajaría al vestíbulo mientras yo me hacía cargo de la situación."
"No era lo que yo había soñado años atrás de una noche de boda No tenía siquiera un camisón bonito con el que sorprender a mi marido.  Tampoco le conocía bien y no sabía cómo se comportaría él , ni como lo haría yo.  Los nervios empezaron a apoderarse de mi, y por unos instantes me arrepentí de haber aceptado ser su esposa, y ahora de verdad. Pensé en darme una ducha; al menos me quitaría el sudor de los nervios.  Miré si acaso el hotel ofrecía algún frasquito de colonia, al menos,  para perfumar mi cuerpo, y si lo había.  Me puse un albornoz que había colgado en la puerta del baño, y esperé paciente a que Lyan regresara .  Y lo  hizo al cabo de un rato".

- Pensé que todo había sido muy improvisado y seguramente  no tendrías algo apropiado para una noche como esta. A las mujeres os gusta lucir muy bellas ante el esposo, y aunque yo se que lo eres..., toma,  te compré ésto en la tienda del hotel.  Yo también me daré un baño; hace mucho calor.

" Y se perdió en el interior del baño, mientras yo desenvolvía el paquete que me había traido. En su interior había un camisón y una bata preciosos de una fina tela de satén primorosamente confeccionados.  Eran dignos de una reina, y Lyan, lo había comprado para mi.  Rápidamente me quité el albornoz y me puse deprisa el camisón y la bata.  No quería que él me sorprendiera en esa tarea. "
"No tardó mucho en salir.  Llevaba una toalla a la cintura y mostraba su pecho fuerte en el que me cobijé mientras le daba las gracias por el detalle tan dulce que había tenido. El me abrazó suavemente y besó mis labios con una sonrisa ya relajada, y al separarse de mi, me dijo:"

- Espera, aún falta algo más ¿ De verdad quieres ser mi esposa ?
-De verdad, lo deseo - le respondí

" Extrajo una pequeña caja de su pantalón, y abriéndola pude ver dos anillos de esponsales. Tomó uno y me lo colocó en el dedo anular de la mano izquierda y me ofreció el otro para que yo hiciese lo mismo con su mano. Besó la mia y con toda la ternura del mundo me dijo: 

-Ahora si, ya somos marido y mujer

"Volvió a besarme mientras dulcemente, despacio, me despojaba de la ropa que acababa de ponerme, me tendió en la cama y consumamos nuestro matrimonio, entre las dulces palabras de Lyan, sus caricias y sus besos.  Era la primera vez que sentía el verdadero amor sobre mi, con este hombre rudo, tosco e inexperto, pero con un corazón tan lleno de amor, que no le cabía en el pecho. No recordé a Guivanni, le borré de mi vida aquella noche, en la que me sentí amada por primera vez, y creo que por primera vez, comencé a enamorarme, del que pasado un pequeño espacio de tiempo, fué el hombre al que más he amado, y juraría que ha sido el amor de mi vida. Lyan, mi amor infinito siempre para ti, amado esposo mio, siempre añorado."

" Y allí, en aquella habitación de hotel, comenzó una luna de miel, de amor, porque no pudimos hacer ni siquiera un corto viaje a la costa. La granja se había quedado sola y habíamos de regresar cuanto antes.  Pero no importaba, estábamos juntos, y al parecer, en aquella noche extraña,  principio de nuestro matrimonio, Lyan había sido completamente feliz y yo también. Absolutamente feliz."

" Y su actitud cambió radicalmente después de nuestra primera noche juntos.  me abrazaba y besaba constantemente, sin motivo alguno; yo me sentía contenta al lado de aquel hombre en apariencia rudo y en realidad tierno y romántico.  Cuando llegamos a casa cansados y sofocados de calor, comenzamos,  en el patio de la casa, una pelea con las mangueras de agua.  Reíamos como dos chiquillos jugando, empapados en agua y en un amor sincero que, despacio, había comenzado a sentir dentro de mi. Resultó ser que mi marido, era un apasionado hombre, y la ducha fue testigo de su desaforado amor platónico. Era incansable, como un adolescente que recién descubriera su sexualidad. A mi,  lejos de molestarme, le acompañaba en nuestros escarceos amorosos incesantes. Nuestras noches eran interminables, lo que hacía que nos levantáramos extenuados de todas las extravagancias cometidas durante la velada. "



" Y pronto tuvimos el resultado de nuestro desaforado amor: íbamos a ser padres. Eso nos colmó de alegría. Lyan estaba que no cabía en si de gozo, pero al mismo tiempo de preocupación, al ver mis náuseas matutinas y los demás síntomas del embarazo:  Y aunque yo le quitaba importancia, él hacía que me sentará,  y me prohibió que le ayudara en el manejo de la granja"

- No quiero que hagas ningún esfuerzo ¿ me oyes ?,  ninguno.  He de cuidaros a los dos. Sois el mayor tesoro que tengo. No tienes idea de lo que te quiero y de lo que has llegado a representar en mi vida.

" Me decía todas esas palabras con una dulzura y un amor infinitos, que a veces hacía que me  emocionara.  No se podía ser más feliz, ni más amada que lo era yo, y que a mi vez amara a aquel hombre con todas mis fuerzas. Ya no podría vivir sin él ".

Bella cerró el diario, cuando el avión iba a tomar tierra en Sídney. Allí terminaba prácticamente su viaje.   En un día o poco más estaría en casa, en los brazos amorosos de su madre y con la mirada afectuosa de Máxim, el segundo marido de Florence, y el que en realidad había sido más padre para ella,  que el suyo biológico, maltratador,  del que, su madre, se había divorciado.  Imaginaba las preguntas y apenas podría darles respuestas. Obviaría,  si pudiera,  la relación con Alessandro, y poca cosa más.  Su aventura europea acababa en ese mismo instante.




RESERVADOS DERECHOS DE AUTOR / OFFICIALCOPYRIGHT
Autora< 1996Rosafermu / #rosaf9494quer
Edición < Junio 2016
Ilustraciones< Internet

martes, 14 de junio de 2016

El otro lado del mundo - Capítulo 11 - Hoy mejor que mañana

Habían pasado toda la tarde y parte de la noche juntos. Habían hecho el amor nuevamente con renovadas ansias de placer, y de sus labios brotaban palabras de no olvidarlo nunca. Pero , pasada la media noche, Alessandro abandonó la habitación del hotel, en donde Bella había tenido la experiencia más extraordinaria que nunca había experimentado.  Agotada por el esfuerzo realizado durante tantas horas, rendida,  cayó en un profundo sueño.  Cuando despertó y recordaba lo vivido, sonreía y,  en su imaginación bailaba el rostro de Aless.  Nunca dormía desnuda, pero esa noche si lo hizo e imaginaba que él estaba con ella nuevamente.  Su recuerdo la escandalizó ¿ cómo había sido posible ese comportamiento en ella ? "la Naturaleza busca su salida, y entre un hombre y una mujer, ésto es la más natural ", le había dicho él.



De un salto se levantó y comprobó que ya era mediodía.  La extrañó que él no la hubiese llamado.  Lo normal es que lo  hiciese, pero de golpe recordó que él tenía novia y posiblemente estaría en su cama a estas horas.  Ese pensamiento le produjo angustia y melancolía: sólo fue un encuentro casual, que se dio por el vino de la comida y por la pregunta indiscreta,  de ella,  referente a la virginidad. Bien,  ella ya no lo era, y posiblemente él , se hubiera olvidado del momento que habían vivido. Una anécdota más en su vida, otra chica que había pasado por ella. Y recordó el amor de su abuela por aquel desconocido Giovanni que la dejó plantada por casarse con una mujer de posición acomodada, aunque en aquellos tiempos, la posición se adquiriese por medios no muy ortodoxos.

La entristeció el recuerdo, pero al mismo tiempo, la parte práctica  de su cerebro, le decía que debía cortar por lo sano,  cuanto antes, que aquello no debía repetirse, y que si volvía a ocurrir le sería muy difícil volver a su vida en Australia, y sin embargo debía marchar, porque su estancia en Taormina tocaba a su fin. Pensó que no pasaría por Roma de nuevo, sino que alargaría su estancia en Sicilia por dos días más.  Y al mismo tiempo lo desechaba.  No,   debía irse,  y cuanto antes mejor. Esperaría el día de hoy por ver si la llamaba, si no lo hacía, sería señal  que lo que buscaba desde un principio lo había conseguido aquella noche, y había perdido su encanto ante él.  "una extranjera más en su haber", pensó.

Pero no recibió la llamada tan esperada, ni al día siguiente supo nada de Aless, por tanto, decidió que era hora de hacer las maletas y abandonar Italia.  El recuerdo de su noche pasada con él, invadía su pensamiento y la torturaba.  Con razón no le importó si una chica se casa vírgen o no; a él le daba lo mismo.  Se casaría con su novia de siempre. La historia de su abuela volvía a repetirse, aunque de distinta forma, pero ocurrió en el mismo lugar. Cerró con rabia el equipaje y echando un último vistazo a la habitación, llamó para que vinieran a recogerlo. ¿ Cómo había sido tan tonta al haber confiado en ese chico? Furiosa como estaba, ni siquiera miró atrás, cuando el autobús tomaba la carretera de regreso a Palermo.  Haría noche en esa ciudad y al día siguiente vería de localizar un vuelo que la llevase de regreso a casa. Dejó el diario a mano; tenía un largo camino y de esta forma leeria las páginas y no pensaría en su desilusión.

- Está visto que no se  puede confiar en nadie - se dijo para sí.



Sentada en su asiento del avión, una vez que tomaron altura, sacó de su bolso de mano el diario de Anna, y retomó la lectura en donde lo había dejado la mañana de su día triunfal con Aless.  Nuevamente él venía hasta su recuerdo.  Agitó la cabeza para ahuyentar su pensamiento y se acomodó para la lectura.  Tenía muchas horas por delante.

"Trabajé sin descanso para reunir el dinero que me permitiera volver a Europa. Alquilé una habitación en casa de una señora mayor, y trabajé, otra vez, sirviendo mesas en una taberna y cocinando comida italiana para los emigrantes que hasta allí acudían.  La verdad es que tuve mucho éxito, pero por las noches llegaba rendida a mi pensión, sin tiempo para nada más que para dormir.  Y pasaron unos tres meses, y una mañana mientras estaba en la cocina de la taberna, el dueño me llamó a la parte de atrás del local: tenía que  ofrecerme algo.  Intrigada, retiré del fuego lo que estaba cocinando, y acudí al lugar de la cita. Me extrañaba la forma de comportarse de aquel hombre.  Se me echaba encima cortándome la salida; olía a alcohol, y de repente sentí miedo.  Me hacía una proposición inaceptable, a cambio de mejorarme el sueldo y el trabajo."

- Dejarás de servir las mesas.  Sólo atenderás la cocina y...  a mi.  Dejarás la pensión y viviríamos los dos en mi casa.  Tú me atenderás y de esta forma ahorrarás todo el dinero que ganes.  

"Ante mi negativa, se ponía violento por momentos; yo trataba de salir de allí, pero él me cerraba el paso apoyando sus brazos en la pared, y acercando su cuerpo al mio.  Sentí asco.  Me repugnaba su olor a alcohol y a tabaco barato, pero aún más, el que tratara de abusar de una mujer sola y desamparada en un pais en el que no conocía más que a una persona: mi fiel amiga y confidente.  Me tomó la cara con una mano, mientras trataba de desasirme de él, pero su fuerza era infinitamente mayor a la mia, y su repugnante barriga se clavaba en mi cintura presionándome contra la pared.  Cuando su boca se acercaba peligrosamente a la mía, unos brazos fuertes le separó de un empellón que le hizo caer al suelo.  Ni él ni yo, salíamos de nuestro asombro ante aquella providencial aparición. Aún le largó un puñetazo que le dejó semiinconsciente y le dedicaba unas duras palabras."





- Así aprenderás a no atacar ni faltar el respeto a una mujer decente que no tiene quién la defienda.  Hasta hoy, porque yo soy su marido y de ahora en adelante no volverá a aguantar a tipos desalmados como tú.

"Al oir aquellas palabras, y escuchar aquella voz a penas conocida, abrí los ojos que mantenía cerrados para no ver la escena que se estaba desarrollando ante mi, y la cara descompuesta de Lyan que mostraba su determinación"

- Recoge tu bolso o lo que tengas que coger y vámonos de este infecto lugar.

" Es todo lo que dijo, y tomándome de la mano me introdujo en el interior de aquella  cocina para que pudiera recoger mis cosas.  Le miré con agradecimiento infinito, mientras mis ojos se empañaban por las lágrimas.  No quería ni pensar lo que podía haberme ocurrido de no estar allí Lyan.  Me había salvado en dos ocasiones providenciales. Le estaría eternamente agradecida.
Me sacó de allí a grandes zancadas que yo seguía con dificultad. Se le notaba que estaba furioso.  Apretaba mi muñeca hasta hacerme casi daño, pero en el fondo agradecí que pusiera tierra por medio de aquel lugar, en el que había trabajado bajo las insidiosas miradas de aquel hombre, que debieron ponerme alerta, pero que al mismo tiempo creí poder controlar. ¿ Qué hubiera pasado de no haber llegado mi salvador a tiempo? No quería ni pensarlo.  Y como si me leyera el pensamiento, me dijo, ya más calmado"

- No pienses en ello. Ya pasó.  Doy gracias  a Dios que llegué a tiempo, porque... no quiero ni pensar lo que ese animal te hubiera podido hacer. Cuando llegué y ví como restregaba su inmundo cuerpo sobre ti, algo en mi interior se desató, y a duras penas pude controlarme de no matarle allí mismo. Sabe Dios a cuántas chicas habrá atacado ese sinvergüenza.

"No pude remediarlo, y me eché a llorar; me relajaba, él estaba allí, y aunque no me amase, sabía que me protegería, que me había protegido, otra vez.  Pero¿ cómo sabía dónde estaba? Y de nuevo respondió a mi pregunta interior"

- Vamos a un lugar tranquilo, en el que nos calmemos y te lo explico.

"No podía articular palabra, no salían de mi boca, y las piernas me temblaban incapaz de sostenerme. No se por dónde fuimos, pero nos encontramos en un parque.  Me condujo hasta un banco, y allí hizo que me sentara. Y entonces rompí a llorar con toda la fuerza de mis nervios incapaz de controlarlos.  Él me atrajo hacia sí y me abrazó al tiempo que depositaba un beso en mi cabeza".

- Schss,  schss.. Ya pasó, vamos, ya pasó

 Y como si de una niña se tratara, me acunaba entre sus brazos, al tiempo que esperaba paciente a que el llanto cesara".

La azafata se disponía a servir la comida.  Cerró el diario, lo guardó y desplegó la mesita para que pusieran la bandeja con los alimentos.  Continuaría después; no podía dejar de leerlo. Le apasionaba la azarosa vida de Anna, y cómo ella valiente, iba saliendo al paso de las zancadillas del destino.


RESERVADOS DERECHOS DE AUTOR / COPYRIGHT
Autora< 1996rosafermu / rosaf9494quer
Edición <Junio 2016
Ilustraciones< Internet

lunes, 13 de junio de 2016

El otro lado del mundo - Capítulo 10 - Luna de hiel

Bella estaba indecisa en si debía proseguir con la lectura el diario. ¿ Estaría violando la intimidad de su abuela ?  Creía haberla conocido bien, y seguro que a ella no le importaría que prosiguiera con su lectura.  En aquellos años, era muy importante que una mujer  fuese vírgen al matrimonio, y hasta, en algunos casos, la no confesión de esa "falta", era constitutiva de divorcio, por lo que no es de extrañar que Lyan se sintiera tan enfadado y defraudado por la que había elegido para compartir su vida.


" Me arrepentí de habérselo dicho.  No supe de él en tres días. No sabía dónde podía estar, ni a quién recurrir, ya que el único coche que teníamos se lo llevó cuando marchó.  Lloré, lloré desconsoladamente y me arrepentí de haberme casado; buscaba protección y cobijo, pero sólo había encontrado un marido troglodita y una soledad infinita en un territorio totalmente hostil, lejos de la bonanza del Mediterráneo.  No conocía siquiera su clima, ni si el calor agobiante que padecíamos era lo normal.  Sentada en la cocina y apoyada la frente sobre mi brazo, no se el tiempo que permanecí allí, hasta que el ladrido de un perro, me hizo reaccionar.  No había puesto el pienso al ganado, ni el agua, ni nada.  Me sequé el llanto y por lástima a los animales, me puse en movimiento.  Era la primera vez que realizaba tamaño trabajo, pero había que hacerlo y,  lo hice.  Rendida me acosté esa noche, y cosa rara, deseé que Lyan hubiera estado a mi lado.  Me asustaba la oscuridad.  Habían muchos bichos por todos lados, pero tuve la suerte de no encontrarme a alguno que no pudiera combatir. 
 Habían pasado tres días desde que se fuera.  No pensaba en volver a verle ¿ qué debía hacer ? ¿ Irme, dejar a los animales a su aire ? Me di un plazo de un día más, y si no volviese, haría mi maleta y me iría no sabía hacia donde, ni como, pero tenía muy claro que allí no podía permanecer.




Me puse a recoger los cacharros de la cena anterior, que habían quedado sin fregar.  Abrí la puerta del armario en donde guardaba el jabón,  y entonces la vi: una serpiente horrible, grande y amenazante me miraba dispuesta a atacarme.  Di un grito y sin pensarlo más, cerré la puerta de golpe, y salí corriendo como una exhalación, sin dirección y sin saber a donde dirigirme, pero tenía claro que allí no permanecería con aquella  bestia en mi cocina. Dando gritos y aspavientos corría, corría, hasta que unos brazos fuertes, me dieron alcance cortando mi retirada:
-¿ Qué pasa? ¿ Qué te ocurre? ¿ Alguien se ha metido contigo ?
Conocía aquella voz, y al mirarle, respiré tranquila y me desmayé en sus brazos.  Me llevó al interior de la casa y mojó mi rostro con una compresa de agua fria, que me hizo reaccionar. Frente a mi, tenía los ojos cálidos de Lyan que preocupado me miraba sin saber lo ocurrido. Yo, por los nervios y el  miedo que me aterrorizaba, me eché a llorar, y él, lejos de rechazarme me acogió en su pecho, besando mi cabeza
- Lo siento, lo siento. No debí dejarte sola.



- Yo también lo siento. Lo he pasado fatal, y hoy... hoy... ese animal...
-¿ Qué animal ? no hay ningún animal
-En la cocina, bajo la pila.  Una serpiente enorme se iba a lanzar sobre mi
-Ja, ja, ja,  Mujer debí decirte que aquí hay serpientes por todos lados, y que algunas  son venenosas, pero tenemos nuestros recursos para combatirlas.  Ya te acostumbrarás.
- No creo que eso sea posible. Voy a marcharme. No soy mujer para ti, ni para este lugar.  No estoy acostumbrada a ésto.  Y además está lo mio
-¿ Qué es lo tuyo?
- Lo sabes de sobra. Debí decírtelo antes de casarnos; no creí que fuera tan importante para ti.  Lo comprendo. Si no me he ido ya, han sido por los animales; con este calor tan horroroso que hace no podía dejarles sin comida ni agua. Me puse un plazo para irme si no venías.  Ahora ya estás aquí y he de irme
- Creo que será lo mejor. Tienes razón: no eres mujer para mi.  No perteneces a este lugar. Tramitaremos el divorcio, te daré dinero para que vuelvas a tu pais, o bien te establezcas en otro lugar.  Por eso no te preocupes.
-Está bien, pero no quiero tu dinero; ya me las arreglaré.  De peores cosas he salido a flote. No te preocupes. Voy a hacer mi maleta. Me marcharé ahora mismo
- Está bien.  Te acercaré al lugar que me indiques vayas a ir. Tomarás un autobús hasta el destino que elijas.
-De acuerdo. en veinte minutos estoy lista.

Y nuevamente volví a Sidney con la idea de encontrar un trabajo y regresar a mi adorada Taormina tan pronto como pudiera.  No había aceptado ni un centavo de Lyan:  Mi orgullo
no me lo permitió. Me dejó en la parada del autobús, me pidió una dirección a donde enviarme los papeles del divorcio o un teléfono donde comunicarnos. 

-Estaré en casa de mi amiga , de momento. Después ya veré dónde vivo. Primero tengo que encontrar un trabajo -.   El regreso a su casa, y yo en busca de otra nueva oportunidad.

No me había hecho ningún reproche.  No había dicho nada, pero aquella despedida, fue como un bofetón en plena cara.  Me sentía ruín y sucia.  Durante todo el largo viaje, no cesaba de llorar ¿ por que era tan mala mi suerte?  Estábamos en pleno siglo veinte, y en la mayoría de los lugares la circunstancia de no ser vírgen ya no constituía un obstáculo para poder ser feliz con el hombre que eligieras. Ese " detalle " ni siquiera se mencionaba.  Pero estaba visto que Lyan era un hombre rudo, aislado, y poco sabedor de cosas mundanas ".

El teléfono interior sonó en la habitación, interrumpiendo su lectura. Alessandro, estaba en Recepción y venía a recogerla para tomar el aperitivo antes de mediodía.  Saltó corriendo a la ducha, y en veinte minutos estaba frente al  muchacho que la miraba complaciente.  Tenía rubor en las mejillas, posiblemente por las prisas con que se arregló, por estar frente a él, o por conocer una  nueva intimidad de su nonna.

El saludo de Aless, fue cálido como siempre. Y ella se ruborizó, sin duda influenciada por la lectura del diario. Le gustaba aquel chico de sonrisa permanente, cariñoso y amable.  Era un total desconocido para ella, no sabía nada de él, pero su interés iba en aumento, por lo cual pensó que debía distanciarse.  No deseaba encariñarse con alguien a quién debería dejar en unos días.  la misión que la había llevado hasta allí no había podido cumplirla, pero estaba segura que su abuela desde alguna de esas estrellas que brillaban en el cielo, la sonreía y comprendía su imposibilidad de cumplir con la promesa interior que la hizo.



Alessandro la invitó a comer a una trattoria, pero no la visitada por los turistas, en que la comida era más comercial que auténtica. La llevó a un lugar cerca de la playa a "Bambino ",que era propiedad de un amigo de la infancia.  Fueron recibidos con entusiasmo por  Guido, que así se llamaba el propietario y amigo de Alessandro. Comieron unos fetuccini exquisitos y una ensalada de mozzarella fantástica.  Nunca había comido nada más rico y bien preparado. Todo ello acompañado con un vino de La Toscana, que a ella,  al no estar acostumbrada, se le subió a la cabeza.

Quizá fuese el vino, el diario, o su propia inexperiencia, lo que hizo que le peguntara algo que la interesaba saber.  Deseaba comprobar si el punto de vista masculino seguía igual de rancio que hacía tiempo, o por el contrario su generación era más adelantada sobre ese criterio.  naturalmente, no desvelaría el porqué de su interés, pero quería conocer la perspectiva de ahora y compararla con la que marcó la vida de su abuela.

- ¿ Puedo hacerte una pregunta ? Una pregunta algo delicada y quizás incómoda, pero me interesa mucho saber tu opinión
- Pregúntame.  No andes con tantos rodeos- contestó Aless
- Si fueras a casarte, o ya lo hubieras hecho, y tu mujer te dijera que no era vírgen ¿ qué pasaría, cuál sería tu reacción ?
- ¡Si que es curiosa tu pregunta!. No te sabría responder; nunca me he visto en esa situación.  Aunque pensandolo bien... de momento, creo que no me gustaría, pero pasado un rato, pensaría que yo tampoco lo soy, y entonces si ella ha tenido sus necesidades...al igual que yo ¿ por qué no iba a comprenderlo ?  Hemos hecho un tabú de algo tan natural como la vida misma; todos los seres sobre la tierra, de cualquier especie, necesitan reproducirse, sólo que el ser humano tiene esas apetencias más por placer que por otra cosa, pero es algo natural. Creo, que seguiría amándola lo mismo, me olvidaría del tema y pasaría mi noche de bodas con toda la pasión de la que fuera poseedor.  Y ahora ¿ a qué viene eso ?
- No..., por nada. Simple curiosidad.  Escuche anoche, en  un programa de televisión, una reflexión respecto al tema y me sorprendieron las respuestas de algunos hombres.  He de decirte que la inmensa mayoría deseaban ser los primeros con sus parejas, pero que tampoco la demonizarían si así no fuera.
- Y tú ¿ qué opinas ?- la dijo Aless mirándola fijamente
- La verdad, no lo se.  Desde el punto de vista femenino, pienso que es muy egoista de vuestra parte abandonar a una mujer en su noche de bodas, porque confesó a su marido que había habido  antes otro hombre . Quizá debió decírselo antes, pero posiblemente no lo hiciese por miedo. Pienso que al igual que el hombre va con mujeres y nosotras lo aceptamos ¿ por qué vosotros no ?
- Buena pregunta. La del millón.  Pienso que es algo ancestral, de machismo puro, pero
afortunadamente, las nuevas parejas tienen sexo sin pensar en que vayan o no a casarse.  Es  un imperativo de la naturaleza en un determinado momento te pide.  Eso no quiere decir que cada día se vaya con un hombre, pero con tu pareja ¿ por qué no ? Si es por amor y consentido... creo que lo aceptaría. Y ahora dime ¿ por qué te preocupa tanto ?
- No me preocupa en absoluto, simple curiosidad- respondió ella tomando un sorbo de vino de su copa, porque en realidad deseaba ocultar su rubor.

Ella no había tenido relaciones sexuales con ningún chico hasta ahora, y no  fue por falta de aspirantes, sólo que no había conocido a ninguno que la atrajese tanto como para entregarle algo tan íntimo para una mujer.  Su contacto había sido algún beso, e incluso algún toqueteo, pera nada más.  Pero.. ¿ se acostaría con Alessandro ? ¿ Qué sentía en realidad por él ?
Le gustaba, de eso no tenía duda, pero le conocía hacía poco, ¿ le atraía de tal  modo para pensar en ello ? ¿ Era influencia del diario, o que realmente deseaba tener una experiencia amorosa con aquel latino atractivo y seductor ?  Bien es verdad que él no se le había insinuado en ningún momento, y además recordó que tenía novia.  Ese debía ser el motivo: estaba enamorado de esa chica. ¡ Claro ! los latinos son pasionales, pero a la vez son relativamente fieles y enamoradizos. Su novia es muy bonita.  Seguro que no tiene ojos más que para ella.

Pero sin saber de qué forma, cómo ocurrió, y cuándo, se vio en la cama del hotel haciendo el amor con Alessandro, de una forma apasionada, desenfrenada como si fuera el último día de sus vidas. Aless buscaba sus labios una y otra vez, y de su boca salían palabras arrebatadoras de amor eterno por ella, de juramentos de eternidad y de caricias embriagadoras que la trasportaban a otro planeta. Estaba ¿ dónde ? ni siquiera sabía hacia dónde la había transportado aquel placer y entrega que sentía  y nunca experimentado antes.  La frente de Alessandro perlada de sudor y sus besos insistentes hacian una y otra vez que aquello no terminase nunca.  ¿ Sería siempre así ? ¿ Era aquello amor, o simplemente sexo ? Estaba segura de lo que ella sentía, pero ¿ él ? ¿ qué sentía Aless?. Se olvidó de que pertenecía a otra mujer, que quizá le hubiese dado palabra de matrimonio, pero no quería pensar en ello.



 Estaban allí juntos, hacían el amor y ambos se pertenecían mutuamente, aunque cuando se levantaran del lecho, él tuviera que irse y se refugiaría en los brazos de otra chica.  Pero ahora, en ese instante, era ella la que recibía sus caricias y sus dulces palabras.  No quería pensar en nada,  ni en nadie. Cuando se fuera, le borraría de su vida.

Entradas populares