lunes, 19 de septiembre de 2016

Los errores que cometimos - Capítulo2 - Amor y sólo amor

Emma empezó a trabajar casi como becaria, pero pronto destacó por sus iniciativas y creatividad. Cada vez tenían en cuenta sus ideas y aportaciones de última generación, sus brillantes ideas y exitosas campañas.

Apenas habían transcurrido seis meses desde que consiguiera el empleo y ya contaban con ella en las principales campañas. El Sr. Crowford estaba encantado con aquella empleada con ideas muy revolucionarias para la publicidad, en un momento en que todas las agencias estaban faltas de talento innovador.

James comenzó su andadura como arquitecto en un estudio pequeño de un modesto contratista, pero la creación de nuevas estructuras para las casas modestas, le dieron fama entre todos los arquitectos. Había conseguido para las viviendas sociales un máximo de comodidades sin incrementar el presupuesto. Las casas se vendian con rapidez puesto que los precios eran asequibles, modernas, cómodas y con todas las necesidades que una familia de clase media requería. Pronto le surgieron ofertas de trabajo interesantes, pero no abandonaría a aquel constructor que confió en él. Le hizo socio de su inmobiliaria, y pasado un tiempo le expuso su deseo de retirarse de la profesión, por lo que le cedía el estudio y le daría cómodos plazos para amortizar el traspaso.

No se lo pensó dos veces: pediría un crédito al banco para afrontar los primeros gastos y después a medida que surgiera el trabajo vería la forma de ir ampliando horizontes. Y así hizo, y así se cumplieron sus sueños.

Emma ya tenía una acreditada reputación y James su estudio propio. Las cosas les iban bien, por lo que decidieron primero unir sus vidas y después vendría el matrimonio.
Y así lo hicieron. Habían convivido juntos más de un año, pero cuando se casaron en su noche de bodas fué como si acabaran de comenzar su relación. Se amaban profundamente, sin un sólo resquicio de duda. Desde siempre fueron el uno para el otro. Mientras intentaban dormir, Emma le dijo a James:

--Me da miedo tanta felicidad, el haber conseguido todo lo que queríamos. No hemos tenido que hacer ningún sacrificio y eso ...me da miedo. Pienso que tendremos que pagar nuestro tributo algún día, no puede ser todo tan fácil ni tan sencillo... -No pudo seguir hablando. Los labios de James, sellaron los suyos, al tiempo que le decía:

--No te atormentes, mi vida. Es nuestra noche de bodas, nos amamos, hemos conseguido lo que habíamos planeado ¿dónde está el delito, por qué hemos de pagar un tributo por ello? No mi amor, todo saldrá bien, no te angusties. Sólo piensa en que tenemos toda una vida por delante para pasar buenos y malos ratos, que nos llegarán, pero no pensemos en ello, no nos anticipemos a lo que ignoramos ha de ocurrir.- Y abrazados se quedaron dormidos.

Lo habían planificado absolutamente todo, quizá demasiado. Un día sentados a la mesa de un restaurante, James planteó algo que se iba demorando cada vez más:

--Cielo, hoy es nuestro cuarto aniversario de bodas. ¿Sigues siendo feliz?
--James ¡ qué cosas me preguntas !, naturalmente que lo soy. Más si cabe que el primer día. Mi amor por tí no es cuestión de tiempo ya que se incrementa con el paso de éste. Pero algo te ronda en la cabeza, dime ¿qué es?
--Creo que ha llegado la hora de tener un hijo.
--James, ahora no puede ser. Yo lo deseo tanto como tu, pero estoy metida en plena campaña de publicidad, de muchos millones de dólares. Quizás la más importante de mi vida. Por favor, dame una tregua, espera a que concluyamos y entonces iremos a buscar al bebé. Por favor, por favor.


James, se la quedó mirando fijamente a los ojos y esbozando una ligera sonrisa, pero no pudo dejar de pensar algo que le venía atormentado: " la importa más el trabajo que formar una familia".
Esta sola idea le atormentaba, porque el cariño que él sentía por Emma, era capaz de saltar todas las barreras del mundo, con tal de estar siempre a su lado. Comprendía que su trabajo no era tan estresante como el de ella. Siempre contaba con el tiempo justo, siempre los clientes querían ver la campaña plasmada en algo tangible, lo que les hacía trabajar a un ritmo desenfrenado.

Sin embargo el trabajo de James era más reposado, más tranquilo y tenía más tiempo libre. Había veces que no se veían apenas. Desayunaban juntos, pero ella salía siempre corriendo de casa; había días que no se reunian para comer y cuando se veian algunas noches durante la cena, Emma estaba tan cansada que se dormía apenas apoyaba la cabeza en la almohada.

Eso causaba tremenda frustración a James, que la observaba mientras ella dormía profundamente. Entonces la acariciaba la mejilla y la frente, suavemente, sin apenas rozarla para que no se despertara, pero al tiempo pensaba: "esto no puede continuar así".

Las primeras marcas comerciales de nivel universal solicitaban los anuncios de la agencia Crowford y a Emma como publicista. Su innovación y agresividad, llamaban la atención y las ventas de dichos productos habían aumentado desde que las vallas publicitarias exhibieran una determinada forma de vestir.





Aquel día James había dormido mal y se había levantado de malhumor, bajo a desayunar más pronto que de costumbre, pero cuando entró en el comedor en el sitio de Emma encontró una nota en ´la que se excusaba por no esperarle a desayunar, debía estar en el trabajo para la presentación de una campaña muy importante y debía revisarlo todo antes de presentarla a su cliente.

James, dió un puñetazo en la mesa: "esto era lo que me faltaba"... Al oir el ruido acudió Claire solícita por si había ocurrido algún percance:

--Disculpe Claire, se me cayó la silla...- es todo lo que se le ocurrió decir.

Aquella noche Emma llegó pasadas las once y encontró a James dando paseos por la habitación, como un lobo enjaulado. Ella nada más entrar se dió cuenta de que no estaba para bromas y trató de regalarle la mejor de sus sonrisas, pese a todo estaba muy contenta, todo había sido un éxito, pero....había un inconveniente del que aquella noche con aquella cara de James ni se atrevía a plantear: el cliente exigía que fuera ella la modelo de la campaña. Le había impresionado la perfección de sus facciones.

--Son más de las once..¿Se puede saber qué es lo que te propones? ¿crees que esta es la mejor forma de atender a una familia? ¿ de tener hijos? Desde anoche no nos hemos visto, y esto francamente raya en el abuso...


--James, - dijo mimosa. Dadas las circunstancias era la mejor forma que se le ocurría para salir del atolladero en el que estaba metida.

--James, deja que te explique. Ha sido un éxito extraordinario, nos han concedido la campaña por tres millones de dólares ¿ sabes lo que significa?, y además yo llevo comisión en ello. ¡ Oh, mi amor! estoy tan contenta...

Ella sabía que con un arrumaco "desarmaría" a su marido. Pero esta vez no fue así; las cosas habían ido demasiado lejos, y el planteamiento de tener hijos cada vez se veia más lejano. James suavemente, la apartó y la dijo trascendente:

--Esto no puede seguir así. Reclamo mis derechos como marido que me escamoteas día tras día. Apenas nos vemos, no hablamos, no nos comunicamos.¿Cuándo dijiste que ibamos a encargar un hijo? Te he dado de plazo dos campañas y ahora vienes diciendo que se prorrogará más¿Hasta cuando? Estás entrando en un terreno muy peligroso y cuando te quieras dar cuenta ya no habrá remedio. Entonces no habrá lugar para nada, tenlo en cuenta porque no querré ni reclamaciones, ni derechos, ni nada... Únicamente tú tienes la llave para que ese desastre no ocurra.
--¿Me estás amenazando?
--Noo, te estoy advirtiendo de lo que puede pasar. Hay muchas mujeres andando por la calle..Es igual, déjalo, no merece la pena. Pero ya estás avisada, luego no te quejes.

Y danto un portazo salió de la estancia portando una almohada y una manta. Iría a dormir a su estudio. Estaba furioso y no quería seguir discutiendo. Estaba tan enfadado que ni siquiera le importó el éxito alcanzado por su mujer. Emma no podía dormir. La charla con su marido, por primera vez la había alarmado, y pensó:

--Tiene razón, pero él no será capaz de serme infiel, me ama demasiado.


Solamente cuando oyó un portazo se dio cuenta de que había estado jugando con fuego y se había quemado. Corrió tras él, pero no le alcanzó. Salió el coche del garaje a toda velocidad y a pesar de que le llamó, James siguió su camino.

Apuntaban las primeras luces del día cuando regresó a casa. Ni siquiera entró en la habitación, se dirigió al estudio y cerró la puerta. Mientras, Emma, había reflexionado y pensó que por un trabajo no merecía la pena perder el amor de un hombre tan leal y sincero como era su marido, al que amaba más que a nadie.
Se hizo el propósito de hablar con su jefe: renunciaría a su trabajo y se quedaría en casa. Pero lo primero era hacer las paces con James y contarle lo que había decidido.

Pero James ya no estaba en el estudio. Había entrado en el baño y se estaba dando una ducha. Emma le llamó tratando de que abriera la puerta. Cuando lo hizo vio en su rostro un gesto huraño que la paralizó: Nunca le había visto de aquella forma; estaba muy enfadado con ella. Al tratar de explicarle, James le cortó en seco:

--Emma, no me cuentes nada. Yo se que ahora prometerás todo, pero mañana cuando nuestro malhumor se haya pasado, volveremos a nuestra vida rutinaria y desafecta. Ya no creo lo que me digas, se que es inútil, que tu trabajo es lo más importante para ti, que ya no eres la Emma de la que me enamoré perdidamente cuando apenas era un niño.

--Por favor, James, escúchame. Tienes razón y he tomado una decisión muy importante que nos atañe a los dos...
-Querida, ya es tarde. Tengo que irme, perdona. Yo también tengo clientes. Quizás no con tanto relumbrón como los tuyos, pero a mi me es suficiente. Además no tengo ganas de jugar...ya me entiendes...ahora no
Se vistió y dándole un ligero beso en la frente, cogió su portafolios y salió de su casa, se metió en el coche, pero antes gritó a Emma que estaba en la puerta:

--¡A h ! se me olvidaba, no vendré a comer. Hasta la noche, mi amor.- Y arrancando el coche desapareció por la calle arriba.
James desde antes de graduarse tenía en su cabeza el diseño que realizaría para su futuro hogar, el que habría de compartir con Emma y con los hijos que llegaran. No le había dicho nada a su mujer, quería darle la sorpresa en su quinto aniversario de boda, pero las cosas no andaban muy bien entre ellos desde la escapada de James.


Ella había tomado una decisión, quizá de las más importantes que habría de tomar, pero quería a toda costa rescatar su matrimonio y por ello haría cualquier cosa. Desde aquel día las cosas con su marido habian cambiado mucho. El ya no estaba tan cariñoso con ella, estaba distante y sonreía poco. Apenas hablaban mientras desayunaban. Muchos días a la semana no se reunían para comer; se lo impedían sus respectivos trabajos. Eso al menos es con lo que se justificaban, pero las noches tampoco eran demasiado efusivas. Apenas si hablaban mientras cenaban y sus conversaciones eran cortas, breves e intrascendentes. James no le volvió a preguntar por las campañas y eso la dolía grandemente a Emma pues para ella su trabajo era muy importante. Aquella noche Emma le dijo:

--James, tenemos que hablar

--Después de cenar, si no te importa, mientas tomamos el café. Presiento que no me va a gustar lo que vas a comunicarme y prefiero que la cena me siente bien.
--No, no. Es algo positivo y bueno, verás he pen....
--Querida, te he dicho que después de cenar, por favor.

Era tan frio y tan cortante el tono de voz, que Emma no se atrevió a replicar, ni tampoco le dijo nada tomando el café de la sobremesa.

--Cuando me vea siempre en casa, supongo que me preguntará algo..

Aquella noche se puso su camisón más sugerente, se cepillo el cabello y se perfumó cuidadosamente buscando los sitios más estratégicos. Se metió en la cama y con un libro esperó a que James subiera, pero James no subía y ella al fin cansada de esperar se quedó dormida. De repente la apertura de la puerta bruscamente la despabiló de su sueño. Un huraño James y malhumorado entraba en la habitación:

--¿Qué te ocurre, qué ha pasado?
--¿Acaso te importa lo que me ocurra?
--Naturalmente que si, y lo sabes. ¡ Pero si hace rato que te dejé y estabas bien! ¿ por qué el cambio?
--Querida en cinco minutos te puede cambiar la vida, no es de extrañar que te cambie el humor.
--James ¿ has bebido?

--¿ Que si he bebido, que si he bebido? - y soltó una carcajada. -.  Naturalmente que he bebido, el vino en la cena y una copa con el café. Pero a ti te da igual, ya ni siquiera te acuerdas de mis costumbres.
--Eso no es cierto sabes de sobra que me preocupo. Te quiero James, aunque tú ahora apenas si me dirijes la palabra.
--¿ Qué es lo que pretendes de mi? ¿Jugar? Pues no estoy para juegos, o quizás si. Eres mi mujer y creo que eso me permite tener ciertos derechos que he perdido en los últimos tiempos, por eso tengo que salir de madrugada cuando mi señora esposa está dormida porque viene cansada del trabajo y no le interesa si su marido esa noche quiere hacerle el amor...
-James, sabes que eso no es cierto. Pero creo que deberías darte una ducha y acostarte. Indiscutiblemente no te encuentras bien
--¿Que no me encuentro bien? ¿ Quieres saber lo bien que me encuentro? Ya he visto que te has puesto un bonito camisón y te has perfumado. Todos esos detalles¿ son para tu maridito?

James se acercaba hacia ella y Emma empezó a sentir que las cosas no iban a ser como había planeado. James estaba algo bebido y de mal humor. Ella al ver que se acercaba con no muy buenas intenciones, saltó de la cama y con un brazo intentó frenarle, pero él tenía más fuerzas y más deseos. La agarró por la cintura acercándola y ella percibía su aliento con olor al alcohol que le molestaba. Le rehuía, lo que más enfurecía a James.

--¿Qué pasa, te molesto? Pues lo siente mi amor, porque esta noche no te van a valer excusas.
--No por favor, James de esta forma no. Te lo pido por favor, se razonable. No estás en condiciones...

Por mucho que forcejeó no pudo evitar que James la besara con rabia y de un tirón rasgara su camisón. No fue una relación como las que habían mantenido en tantas ocasiones con el amor que se tenían, ésta fue violenta y desgarradora que no gustó a ninguno de los dos. Emma se sintió como una mujer de la calle.  Nunca la había tratado de esa forma; hacía valer sus derechos torpemente, bruscamente. Sólo le faltaba poner en su mesilla unos dólares. Estaba ofendida y  avergonzada se acurrucó en la cama en oposición fetal llorando desconsolada. James no paraba de mirarla sin comprender lo que había sido capaz de hacer a su propia esposa. La palabra violación resonaba en su cerebro y no paraba de repetirse ¿ por qué, por qué?

Aquella noche se volvió a marchar, pero Emma no le llamó ni le esperó. Pasó toda la noche llorando sin terminar de creerse lo que había ocurrido. Ya nada sería igual



Volvió a casa al ser de día, cuando ya el sol apuntaba alto. Emma ya estaba vestida. Durante toda la noche había estado pensando en la decisión que iba a tomar: ni siquiera le había contado que se había despedido del trabajo y que había dejado a su jefe montado en cólera. Se había quedado sin trabajo pero eso no le preocupaba, la situación con James y lo que había decidido era lo que la angustiaba. Una llamada suave a la puerta hizo que dejara de pensar por unos instantes en su problema para decir:

--Adelante, pase Claire
--No, no soy Claire-  le dijo James.

Tenía una pinta horrible. Le había crecido la barba, tenía muchas ojeras y una inmensa tristeza en su rostro. Entro en la habitación que compartía con su mujer y mirándola de frente, se abrazó a ella y rompió en sollozos pidiéndole perdón.


Emma era la primera vez que le veía de aquella forma y un nudo en la garganta le impedía pronunciar palabra, pero su decisión era firme y no había marcha atrás.

--Quiero el divorcio

Fueron sus cortas y escuetas palabras. James se apartó mirándola a la cara incrédulo por lo que acababa de escuchar:

--¿Qué, qué dices?
--Que quiero el divorcio. No voy a permanecer bajo este techo ni un minuto más, no lo soportaría. La escena de anoche la tengo clavada a fuego en mi cerebro. Anoche fuiste un salvaje, un bruto. No tenías necesidad de hacerlo, yo estaba preparada para recibirte y fuiste tan torpe que ni siquiera me miraste. No podría volver a dormir contigo nunca. Has destruido todo lo hermoso que había entre nosotros. Ni siquiera quisiste escucharme cuando lo que te iba a comunicar es que había dejado el trabajo y me iba a quedar en casa y concebir nuestro hijo, no me diste lugar a nada, a nada.
--Pero... no puede ser que me dejes. Eres todo para mí, eres mi vida entera siempre lo has sido. Por favor, perdóname dime lo que quieras que haga y lo haré sin rechistar, pero no me abandones no lo resistiría. Mi amor, no te vayas por favor. Esto es una pesadilla, esto no puede estar pasando.
--Mi decisión es irrevocable. Ahora voy a ver al abogado y más tarde vendré a recoger la maleta con mis cosas. Cuando haya encontrado un apartamento recogeré el resto. Y a tí te deso lo mejor, que seas muy feliz y encuentres lo que estás buscando que seguramente será una mujer que te llene de hijos y que te ame de la forma que tu quieres. Adiós James -. Y ante la perplejidad de él ,Emma cogió su bolso y salió de la habitación

James recordó con amargura que precisamente en ese día se cumplía el quinto aniversario de su enlace matrimonial y tenía preparada para regalarle la escritura de la casa que con tanto entusiasmo y secreto había construido como hogar. De repente se dio cuenta de que lo había perdido todo, porque en ella se condensaba su vida y sabía que cuando tomaba una decisión era muy difícil que se volviera atrás.

Abrió un cajon de su armario y sacó un sobre portando la escritura . La miró y llorando como un chiquillo la arrugó hasta casi destruirla. Tanta era la rabia que tenía que acabó rompiéndola en mil pedazos. Ya nada le importaba, todo su mundo se había venido abajo como si fuera de barro.


El abogado amigo desde la universidad, no salía de su asombro, no podía creer que aquella pareja envidiada por todos, que eran novios desde niños, se destruyera en apenas cinco años de haberse casado. Escuchó el relato de lo sucedido y aconsejó a Emma que lo pensara bien antes de dar ese paso.

--Habiendo amor se perdona todo, Emma. Por favor no lo destruyáis por una discusión. Eso ocurre entre las parejas, me refiero a la discusión, lo otro no estuvo bien, pero seguro es que llegó al límite.
--Si,si, yo todo eso lo comprendo pero no puedo volver a creer en él. Tengo el miedo en el cuerpo y pienso que siempre hay una primera vez para todo y quizá si se vuelve a dar la ocasión la escena se repita. Y luego está lo de su amante; sé que es fija y sabe Dios desde cuando la tiene. No me hará sentir culpable por querer prosperar en mi trabajo, no señor.
--Está bien, prepararé la documentación y cuando la tenga le enviaré la solicitud a su abogado. Me has dado un disgusto de los que hacen época, francamente de vosotros no lo esperaba.

Transcurrieron unos minutos más y Emma se despidió de su abogado saliendo a la calle desconcertada. Miraba a un lado y otro como si fuera la primera vez que pisara aquellas calles. Debería haber sido un día especial, y a cambio fue el fin de una gran historia de amor.


domingo, 18 de septiembre de 2016

Los errores que cometimos - Capítulo 1 - Desde el principio de los tiempos

 Desde el principio de sus vidas, éstas transcurrieron parejas. Vivían en el mismo barrio de clase media acomodada norteamericana. Un barrio tranquilo, bonito y habitado por gentes venidas de Europa, como sus propias familias.

Acudieron a la misma guardería cuando apenas sabían andar, después vino la eseñanza primaria, la secundaria,... y por fin la Universidad. Sus caminos ahí se separaron puesto que uno estudiaría Arquitectura y la otra Publicidad y Marketing, pero se vieron en vacaciones y no dejaron de cultivar su amistad.

Ella durante su asistencia al Instituto era el foco de atención de los chicos y la envidia de sus compañeras, pues sus facciones de origen danés, eran perfectas. Su cabello de un rubio intenso y sus ojos de un azul extraordinario. El chico llevaba en su rostro el sello irlandés: algunas pecas distribuidas por su cara, sus ojos verde-azulados y su cabello castaño, algo rojizo.

Ambos se habían atraído siempre desde muy pequeños, y hasta llegaron a  hacer un juramento de amor eterno. Un ligero corte en la yema de los dedos firmó su pacto con unas gotas de sangre que unieron sus pequeños dedos.


El tiempo pasa veloz y también la universidad. Con sus diplomas bajo el brazo, aquella mañana junto con sus compañeros recibieron su título que les acreditaba como profesionales cualificados, que lo eran.




Cada uno tomó el medio de locomoción que les llevaría lo más rápidamente hasta sus lugares de destino: sus casas. Después de abrazar a sus tios, primos y demás familias, la madre de James puso un poco de orden en aquella algarabía que había producido la llegada después de su graduación. Sus padres le habían acompañado en ese trascendental momento y se fundió con ellos en un largo abrazo. ya era arquitecto, aunque aún le quedaba el examen de su ingreso en el Colegio de Arquitectos, pero ya podía construir casas.

Construiría la más bonita de todas, la que llevaba en su cabeza desde hacía mucho tiempo. Un hogar que compartiría con Emma. Esperaba que en poco tiempo empezase a trabajar y después se casaría con ella, con la chica más bonita de todo el entorno y que era su novia de siempre.



--Mamá, mamá. Me voy a ver a Emma, seguro que ya está en casa. Estoy deseando mostrarle mi acreditación.
--No te retrases,-le pidió la madre-.  La comida estará lista en un santiamén.
--Descuida, enseguida vuelvo.

Bajó la escaleras que le separaban de la calle dando grandes zancadas y siguió corriendo hasta llegar a casa de ella que distaba a unos veinte metros.

--Emma,Emma. gritó desde la escalera. -Emma abrió la puerta y se precipitó en los brazos de su novio.

Desde las vacaciones de Semana Santa, no se habían vuelto a ver, pero eso ya no importaba: al fin estaban juntos y graduados. Ya nunca más se separarían. Ella tenía una entrevista con una agencia de publicidad que se había anunciado en la universidad, y tenía que acudir al cabo de tres días. Si consiguiera el trabajo el camino hacia el matrimonio sería más corto. Ambos jóvenes se unieron en un abrazo y un beso largo. Estaban pletóricos de satisfacción, y al fin podrían estar juntos.

La mañana de la entrevista, Emma se despertó muy nerviosa. A pesar de saber que estaba preparada para trabajar, sería su primer empleo. Buscó en su armario cuidadosamente la ropa que se habría de poner. La primera impresión es muy importante, máxime en ese trabajo de publicidad. Llegó con tiempo de sobra a su reunión con la empresa Crowford Co. Gozaba de mucho crédito en el gremio y allí además de trabajar seguiría aprendiendo y conociendo sobre el terreno las modernas técnicas de los anuncios.

Se sentó en el recibidor esperando que la llamasen. Un hombre alto, bien trajeado y de semblante dulce y agradable cruzó frente a ella. Volvió sobre sus pasos y fué directamente hacia Emma:

--¿Es usted la modelo para el maquilaje?



--¿Cómo dice ? Oh no, no. Yo vengo a realizar una entrevista con el señor Crowford, soy publicista. Vi un anuncio en la universidad y...

--¡ Ah, si ! Perdone que la confundiera. Creí que era la modelo que esperamos. Sus facciones son perfectas para los anuncios. En fin... pase por favor.

Al cabo de una hora de haber llegado, Emma salió de aquel despacho con un empleo bajo el brazo. De momento estaría a prueba, pero tenía muchas posibilidades de quedarse fija. El sueldo para empezar estaba bien y la oficina era cómoda y agradable.

Sin poder esperar más, sacó su móvil del bolso y marcó el número de James para comunicarle que le habían admitido. Los gritos de alegría de él, se escucharon a través del teléfono y las risas de Emma, llamaban la atención de los transeúntes que circulaban rápido a aquellas horas de la mañana. Empezaría el lunes, ya era jueves y solamente trabajan hasta el viernes, por tanto tendría el fin de semana libre para disfrutarlo junto a su novio.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Los errores que cometimos - Prólogo

James, con una copa en la mano, estaba sentado frente al ventanal de la habitación que empezaba a ser iluminada por los primeros rayos de sol, de un día otoñal, templado aún, que ofrecía resistencia a abandonar el pasado verano.  Dio un sorbo, y miró en dirección a la cama, en la que descansaba una mujer, sumida en un profundo sueño.  ¿ Qué hacía aquí ?  Convivía con ella desde hacía algún tiempo, pero no la quería, ni siquiera sentía atracción hacia ella.  Y sin embargo se acostaba todos los días y todos los día le hacía el amor, y la mayoría sin ganas, cumpliendo el expediente, pagando una factura muy alta de todo lo que había conseguido gracias a ella, a su intermediación en estudios y personas influyentes que beneficiaron su carrera.

Pero su pensamiento estaba lejos, en su mujer. Hacía tiempo que no se veian, y por su imaginación, pasaron los años que vivieron,  desde muy jóvenes, con las ilusiones intactas y todas por llegar en un futuro que se les anunciaba prometedor. Y sin embargo, todo se había ido al traste.  No sabía en qué momento sucedió el primer conato entre ellos, pero había ocurrido, y no supieron solucionarlo.

Ahora  estaba ligado a una mujer mayor que él y se sentía como su juguete sexual cada vez que ella requería  sus atenciones.  Había sido tolerante con James,; sabía que no la amaba, sin embargo ella estaba loca por él.  Transigía con todo: con sus malos humores, con las ausencias a cenar,  algunas veces, mal justificadas,demasiadas veces, quizá, pero a cambio gozaba de gran placer en la cama.  No quería pensar si en verdad sentía atracción sexual hacia ella, o era un mero compromiso.  Si así fuera, no la importaba.  Lo que  deseaba es que estuviera a su lado cada noche, y despertarse con él en la cama Y hasta ahora lo iba consiguiendo, aunque sabía muy bien, que no sería eterno.

James detuvo su mirada en el rosto de la mujer, que a pesar de ser madura, aún conservaba una belleza serena .  Y a su memoria vino el de  Emma.  Y no quiso seguir pensando. Era pronto para comenzar a beber, pero necesitaba otra copa.  Desnudo como estaba, se dirigió al salón y se puso otro whisky.  Sintió  un abrazo tierno en su espalda .  Se había despertado y no estaba junto a ella.  El se giró y la miró detenidamente; escudriñaba sus ojos buscando respuesta a algo, pero sólo encontró una sonrisa y unos bazos que tiraban de él en dirección al dormitorio.  Sabía lo que eso significaba, pero ni tenía ganas, ni le apetecía.  No después de tener aún en su retina, el hermoso rostro de Emma.  Pero tenía que pagar su particular deuda, así que cuanto antes comenzase el cortejo, antes terminaría.

Y la abrazaba, y la besaba, y sus caricias eran tiernas, pero ni una sola palabra cariñosa brotó de sus labios. Y en su imaginación estaba otro cuerpo, otra cara, otros labios, y a pesar de no estar con ella, con ella hizo el amor.  Y fue apasionado y excitante:
 Cuando cumplió con su cometido, se tumbó boca arriba mirando el techo de la habitación, de aquella habitación que no era la suya, ni aquella mujer  tampoco.  A ella la había perdido por una incomprensión de parte de quién  ¿de Emma, de él ? ¿ o de ambos ? Caros errores cometidos por los que tenía que pagar un alto precio.  Toda su vida había sido un continúo error, desde que él y Emma se separaron. Ahora era ademas de arquitecto, un adinerado gigoló. No sentía el más mínimo interés en rectificar su trayectoria.  Hacía tiempo que no la veia, ni siquiera de lejos, como había hecho en algunas ocasiones.  Cerró los ojos y ella creyó que estaba dormido, pero en realidad repasaba mentalmente el principio de su historia de amor con Emma.



viernes, 16 de septiembre de 2016

La chica del tiempo - Capítulo 18 y último - El aroma de los tilos




Después de hablar con un médico, fue conducido hasta donde Nelly estaba.  Tenía los ojos cerrados y los labios entre abiertos.  Murmuraba algo con un hilo de voz que nadie entendía.  Aidan se arrodillo frente a ella, y depositó un suave beso en sus labios que ardían.  Se le partió el corazón de verla es ese estado, y él había sido el causante de todo. Si no hubiese cometido aquel  error, ella no estaría allí, no se habría marchado de casa, y nada le hubiera ocurrido.  Puso su mano en la frente y el comprobar la fiebre tan alta, no pudo evitar que una voz desgarradora saliera de su garganta


— Nelly, amor mío ¿ Por qué no me llamaste ? ¡Dios ! Perdóname; yo tengo la culpa de lo que te está pasando.  Nunca me lo perdonaré.  Perdóname, perdóname.

  Sus manos vendadas hicieron un ligero movimiento¿ Estaba consciente o la fiebre la mantenía en ese letargo?.  Con un hilo de voz, pronunció su nombre, y él levantó la cabeza que  mantenía sobre el brazo de ella.

— Aidan ¿ Dónde estás ? ¿ Por qué no vienes ?
—Estoy aquí, cariño, estoy aquí.

Acariciaba su rostro con infinita ternura, mientras las lágrimas acudían a sus ojos. La amaba desesperadamente y el verla así, con lo vivaz que era, con la sonrisa que le cautivó, con sus hermosos ojos ahora cerrados, le producía tremendo dolor ,  desesperación e impotencia.  A su imaginación acudieron las imágenes de la primera vez que la vio dando las noticias meteorológicas, iba de un lado a otro del plató persiguiendo el mapa  en el croma. La hicieron un primer plano y entonces quedó cautivado absolutamente por ella.  Y ahora estaba allí, grave, febril y herida, por su causa. No se lo perdonaría nunca, nunca. No entendía la vida sin ella, porque había vivido lo que era su ausencia y no se sentía con fuerzas para soportarlo.

Nelly hacía esfuerzos por abrir los ojos, que un escozor debido a la fiebre,  impedía que pudiera hacerlo. Pero le había escuchado y había sentido el beso sobre sus labios  Alzó despacio una de sus manos buscando su rostro y la mano de Aidan se la acercó hasta que ella pudiera sentirla. Al contacto con la mejilla de Aidan, una leve sonrisa asomó a sus labios, que emocionó aún más a su marido. Un médico entró rápidamente cortando esa breve comunicación entre los esposos.

— ¡ Menos mal, señor McDowell que nos ha traído antibióticos ! Vamos , no hay momento que perder.
—Posiblemente al final de este día llegue una nueva remesa.  Es todo lo que he podido hacer en el corto espacio de tiempo del que disponía antes de salir para acá, pero tengo a gente que lo están organizando todo.

 Inyectaron una dosis de antibiótico para tratar de parar la infección que se estaba extendiendo a otros dedos.  Aidan veía todo como a través de una niebla.  No podía creer que su pequeña, que su chica del tiempo, estuviera postrada en un camastro, herida y en grave estado. ¿ Había hecho lo suficiente para poder localizarla ? ¿ Debió buscarla con más ahínco ? Si,  había hecho todo cuanto estaba en su mano, con detectives,  y él mismo trató de localizarla, sin resultado alguno , pero si alguien no quiere ser encontrado,  no hay fuerza humana  que lo consiga.

No se separó de su lado y esperaba con ansiedad la reacción de su organismo en lucha contra la infección.  Las horas pasaban lentas.  Al amanecer de un nuevo día, se volvió a escuchar el movimiento en las aspas de un helicóptero: comenzaba a llegar la ayuda.  Los obreros contratados por Aidan había liberado una pista lo que permitía que pudiera llegar algún avión.  Tres días permaneció al lado de Nelly, sin moverse, sentado a su lado en el suelo,  hasta que por fin, comenzó a remitir la fiebre, señal inequívoca que la infección se había localizado y no se extendía.

Dormitaba apoyando  la cabeza contra la lona de la tienda, cuando algo le despertó. Nelly estaba consciente y le miraba fijamente. Unas lágrimas calladas, y suaves, resbalaban por sus mejillas.  Ambos se miraron emocionados y él, con sumo cuidado la besó y abrazó su cabeza, mientras escondía su cara en el cuello de ella.  Ninguno de los dos hablaba, no podían hacerlo por la emoción sentida.

No sabía cuantos días habían pasado desde que llegara, pero sintió una alegría enorme cuando, fingiendo un enfado, Nelly le dijo:

—¿ Cómo se te ocurre presentarte ante mi con la pinta que tengo? Sucia, despeinada y oliendo mal 

Su Nelly había vuelto.  Soltó una carcajada de alegría y de emoción ante la salida de su mujer.  Sus ojos brillaron evitando que se le anegaran de lágrimas.  La había recuperado. Hablaría con los médicos y la trasladaría a casa en un avión medicalizado. Y allí la recuperaría de nuevo.

—Yo también estoy  sucio y huelo mal. No importa, nada importa más que tu recuperación
—¿Cuándo has venido ?
-—La verdad es que no sé si han pasado tres o cuatro días. Todo es terrible. Estaba muy preocupado por ti. No sabía donde encontrarte; estaba desesperado. Y fue Scott quién nos avisó
—¿ Desesperado por mi ?
—¿ Por quién si no?  He pasado un infierno sin poder hacer nada.  Pero todo eso ya pasó. En cuanto los médicos lo crean oportuno, nos iremos a casa y allí terminarás de curarte.
—¿ Y toda esta gente ? ¿ Qué va a ser de ellos?
-—No lo sé cielo. He hecho cuanto he podido por prestarles ayuda, pero es todo tan grande y tan terrible, que han de intervenir los gobiernos de otros países y ayudarles.  Las escenas son dantescas. En fin, no voy a hablarte de todo lo que he visto que es indescriptible. ¿ Por qué viniste aquí ?
— Fue el primer avión que salió después de...  Bueno ya sabes después de lo que fue.
— No lo vuelvas a hacer. No vuelvas a abandonarme nunca más, porque sin ti estoy perdido.
— ¿ Me sigues queriendo todavía ?
— Te quise antes de conocerte, ¿ cómo no iba a seguir queriéndote? No me diste motivos para no hacerlo. Sin embargo tú...

— ¿ Qué pasa conmigo? — dijo enfadada ante la alegría de Aidan
-—Me refiero a que no sé si estás dispuesta a darme otra oportunidad. No significó nada, de verdad, créeme
—Posiblemente Aidan.  Fue lo que se llama un calentón, pero debiste hablar conmigo y contarme lo que te ocurría antes de irte con una pindonga y acostarte con ella.  Me hiciste daño, porque yo te quiero con todas mis fuerzas y sufrí una gran decepción.  Pero ahora, verte aquí y saber todo lo que estás haciendo, me reconcilia contigo, y si,  estoy dispuesta a darte otra oportunidad.  Por cierto ¿ cómo te enteraste?
-—Scott me localizó y le estaré eternamente agradecido por lo que hizo
— Le dije que no te dijera nada
—La situación era lo suficientemente grave como para ocultarlo. No era un simple catarro. Había ocurrido el peor terremoto que se conocía, y cientos de personas, permanecen aún en las calles porque no han podido enterrarlas. ¡ Claro que tenía que avisarme !, además soy tu marido y es mi obligación cuidar de ti.
— ¿ Quieres darle un beso a esta chica sucia, despeinada y maloliente?
-—Adoro a esta chica sucia, despeinada y maloliente. La adoro.

 Se besaron como hacia mucho tiempo que no lo hacían, y ese beso cerró definitivamente sus heridas.

Pocos días después, Un avión medicalizado, transportaba a Nelly y a otras dos personas más que necesitaban urgentemente hospitalización.

Cuando llegaron a su casa, todo lo vivido les parecía una película de terror, pero con final feliz.  Aidan se deshacía en mimos y en cuidados para su mujer.  La tomó en brazos y la llevó hasta el dormitorio, ante las protestas de ella

— No cielo, aún no estás bien y debes guardar reposo. Voy a tomarme unas vacaciones y a cuidarte personalmente; no me fío de que salgas corriendo nuevamente Voy a secuestrarte y a encerrarte bajo setenta llaves para que no huyas— la dijo en broma
— No Aidan, no voy a ir a ninguna parte.  Pero si me gustaría volver en primavera a la cabaña y oler el perfume de los tilos. Me trae recuerdos de mi niñez, recuerdos muy agradables

—Me he preguntado muchas veces porqué tanto empeño con esos árboles, ahora me lo explico.
— ¿ Sabes ? Mi abuela Trudy me crió.  Mis padres trabajaban y yo me quedaba con ella. Aún tengo el olor metido en la cabeza de los bizcochos que hacía para mi, y del olor a tilo que entraba por la ventana de la cocina. Sufrí mucho cuando ella murió, y no quería volver a oler ese aroma porque era recordarla y me sentía traicionada por ella, al haberse marchado.  Tenía cinco años, y a esa edad difícilmente comprendes esas cosas.  Poco a poco, a medida que fui creciendo, comprendí que el percibir ese aroma, es notar su presencia.  Y de esa forma,  comencé a asimilar lo irreversible.  Ahora, cuando lo huelo, es como si Trudy me diera un beso en la mejilla.  Creo que por eso me quedé dormida en el prado, porque el aire me traía ese perfume y sentía en mi cara una ligera brisa, como si me besara.
— Eres toda una romántica, Chica del tiempo

 Ella se echó a reír y Aidan le dio un suave, pero apasionado beso en los labios.

Ya estaba curada.  Los dedos habían vuelto a su estado normal y ellos se amaban. Preparaban todo para pasar unos días en la cabaña. Deseaban estar a solas y recuperar el espacio de tiempo que habían desperdiciado con la ausencia de Nelly.  Aidan trabajaba a ratos conectando con la oficina, y ella le observaba con curiosidad ¿ qué le pasa ?Ni siquiera le había insinuado tener relaciones íntimas, y sabía que su marido era de todo menos frío. No tenía duda de que la seguía amando, quizá con mayor intensidad que antes, porque ahora comprendía el dolor de la ausencia .  Entonces ¿ qué ?  Lo averiguaría esa misma noche.

Mientras él hablaba por teléfono con Brenan dándole instrucciones, ella rebuscó en el armario un sugerente camisón, y el que encontró le pareció bastante provocativo.

-—Si con esto no se da a la acción, será hora de consultar con un médico— se dijo

Preparo una bonita mesa para cenar los dos, música ambiental y un buen vino, aunque el menú no era el adecuado para tantos preparativos, pero eso no importaba, porque lo que pretendía no era comer, precisamente.  Cenaron,  bebieron y ella se disculpó para irse a la cama mientras él terminaba un papeleo que tenía que enviar por fax.

— Enseguida estoy contigo— la dijo — ¿ Te encuentras bien ?
— Perfectamente. Más que bien.

El percibió la forma de mirar de su mujer, pero retiró la vista de su rostro para no traicionarse.  No quería importunarla; esperaba recibir algún aviso por parte de ella.  Estaba loco por hacerla el amor, pero ¿ y si no quería ? Por eso, trató de salir rápidamente en dirección a su despacho, con la excusa de terminar cuanto antes.  Ella sintió un puntito de desilusión, pero no se dio por vencida. Se acostó, pero se quitó el camisón.  Dormiría desnuda, piel con piel, y si eso no surtía efecto, entonces hablaría con él directamente.  Ella tampoco era de piedra, y hacía mucho tiempo que no había estado con su marido; era la hora de volver a la normalidad.

Aidan en su despacho, tomó su teléfono y conecto con Brenan, pero toda la conversación la llevaba su director, porque él no le prestaba atención.  Tenía la cabeza en otro lugar, en su dormitorio.

— Mañana te llamo.  Estamos muy cansados, así que voy a acostarme. No madrugaré, así que no te extrañes que te llame tarde.  Nelly ha de guardar reposo aún. Hasta mañana Brenan
— Espero que esté bien
— Si, si, cada día mejor, pero  el aire puro del campo es como si nos dieran una paliza.  Será cuestión de un par de días a que nos acostumbremos a respirar el aire puro.
— Está bien. No preocuparos.  Todo marcha con normalidad, así que disfrutad de vuestras vacaciones.  Cuidaos
  —Gracias Brenan hasta mañana.

No había nada más urgente que estar con Nelly.  Se dirigió al dormitorio y recibió la señal que esperaba, el camisón de ella, estaba sobre  una butaca, y de la cama sobresalían sus hombros desnudos. ¿ Fingía dormir o estaba realmente dormida ?  Se desnudó con sumo cuidado, y se metió muy despacio para no despertarla.  Cuando estuvo dentro, posó su brazo sobre la cintura de ella, y Nelly abrió un ojo y con una sonrisa le dijo:
— ¿ Que te pasa,?¿ No vas a hacerme el amor esta noche tampoco ?

Y lo hicieron ¡vaya si lo hicieron ! Como dos veinteañeros .  A la mañana siguiente, el sol estaba en todo lo alto del cielo, cuando comenzaron a desperezarse, para iniciar nuevamente el ritual amatorio.

Nueve meses después nació Angelina.  Una niña preciosa con los cabellos dorados como su madre y el color de los ojos,  medio verdes, medio grises, según le dieran la luz, de su padre.  Llevaba ese nombre por la médica que estuvo pendiente de ella en Haití.

Volvieron años más tarde Aidan y Nelly. El colegio que costeó Aidan era precioso, y en él se educaban los niños, muchos de ellos huérfanos, que sufrieron el terremoto en la vieja escuela. Construyó un hospital y contrató el personal sanitario suficiente para que pudieran atender a todo el que lo precisase.  También construyó una guardería para que las madres que habían quedado viudas, pudieran conseguir un trabajo y sus hijos estuvieran atendidos.

Aún tenían muchas carencias, pero la imagen dantesca de lo que vivieron aquel 12 de Enero, nunca se borraría de sus mentes.  Y se amaron y ella consiguió hacer un reportaje para el canal de su marido y fue premiado en un concurso de televisión, y entretanto tuvieron tiempo de amarse y de fabricar dos niños más, .  Nunca  volvieron a comentar el incidente que provocó su ruptura, lo habían olvidado completamente.  No tenían más espacio que para amarse.

                                                

                                                 

                                F    I    N

   

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Edición < Septiembre 2016
Ilustraciones < Internet< Dakota Johnson





jueves, 15 de septiembre de 2016

La chica del tiempo - Capítulo 17 - Al rescate

Fueron las organizaciones quienes  antes pudieron movilizarse.  Habían pasado tres días desde el terremoto y estaban al borde del desastre humanitario que jamás se recordara. No tenían tiendas suficientes, para cobijar a la gente que se había quedado sin nada. Habían madres pariendo y heridos. Pero también muertos, por todas las calles.  Las sedes centrales de las organizaciones, comenzaron a dar la noticia del desastre y las emisoras de radio y canales de televisión comenzaron a lanzar la noticia y a pedir ayuda de todo tipo: medicamentos, ropa, mantas,..   Todo era bienvenido.

Los primeros periodistas llegaron cinco días después a través de República Dominicana, ya que Haiti estaba intransitable. Los reporteros se sucedían entrevistando a la gente que les daba sus impresiones de desesperación. Y Scott llegó con un reportero.

 Nelly, estaba recostada en un rincón de la enfermería de Médicos del Mundo; estaba extenuada de cansancio dolor y angustia.  Le dolían los dedos horriblemente, pues se le habían infectado. Le habían vendado el hombro al cuerpo y por tanto no se podía a penas mover.  Dormitaba , cuando una voz para ella conocida la despertó

- ¡ Dios mío, Nelly ! 

 Scott se inclinaba hacia ella acariciando su rostro.  Al ver esa cara amiga y ante la soledad infinita que sentía, no pudo por menos de echarse a llorar abrazándose a él

- Scott, Scott - no pudo pronuncia palabra .-  ¿ Cómo has llegado aquí ?- le preguntó
- Me ha enviado el canal, estamos haciendo un reportaje. ¿Sabe tu marido que estás en esta situación?-  Ella sin poder contenerse, se echó a llorar

Scott comprendió en el acto que su hermetismo era el mismo, pero esta era una situación especial y desesperada.  No le comentó nada, pero cuando se separase de ella, haría algo que tenía  en la cabeza. Y recordó la primera vez que la vio en el canal ataviada con un ridículo impermeable amarillo chillón, y un nudo se le puso en la garganta.

- Ahora tengo que irme.  Estamos trabajando, pero volveré en cuanto pueda.
- Scott...  No digas nada, por favor

 Sabía de sobra a qué se refería, pero en esta ocasión era obligado hablar con Aidan.  Estaba desesperado por no saber nada de ella, pero lo que menos podía imaginar, es que se encontrara en Haití ¿ Cómo no decírselo ?  Se despidió prometiendo volver al cabo de un rato, y partió hacia la emisora móvil que llevaban.  Estaba dispuesto a viajar a Santo Domingo, si fuera preciso, si desde allí no pudiera hablar con Aidan o con alguien que pudiera avisarle.  Esta vez no se callaría, era cuestión de vida o muerte.  El médico le había dicho que le preocupaban las heridas de la mano. No tenían desinfectantes ni nada con que poder curarla.  El calor, la falta de agua y de medicamentos, eran algo muy preocupante. Tenía que esperar al satélite para conectar con el canal y eso sería al cabo de dos horas. Estaba nervioso e impaciente. El tiempo jugaba en su contra.

- Hay una amiga muy querida por mi, que está herida y con peligro de septicemia, he de avisar a su familia inmediatamente.
-Espera al satélite, mientras tanto conecta a ver si cualquier emisora amiga te puede facilitar la conexión.
- Voy a intentarlo. Te veo luego
- Suerte-. le dijo su compañero

Pero era imposible.  Estaban todas las líneas colapsadas por los escasos medios de los que disponían.  Esperaría al satélite.  Cuando llegó la hora solicitó los cinco minutos en exclusiva  para él. No pudo localizar a Aidan y habló con Brenan. Le expuso la situación, y él se encargaría de ponerlo todo en marcha.  Más tranquilo volvió al lado de Nelly que comenzaba a tener fiebre..  Quizá algún compañero podría cederle su espacio, pero todo era urgente. Todos los medios de comunicación estaban pendientes de allí y todos querían transmitir las últimas novedades.  Debía esperar a la próxima conexión del satélite. Lo intentó con el móvil: no tenía batería ni ningún sitio donde cargarla.  Pareciera que todo se ponía en contra de todos ellos.

Habían situado la emisora volante, en un claro de un parque.  Tenían un espacio muy pequeño, ya que todo el mundo tenía que vivir a la intemperie, pero no se separaría de la emisora en espera de que conectaran . Y de madrugada, escucharon la voz del canal que les reclamaba.  Hablaban prácticamente en morse para que les diera más tiempo a explicar la situación. Era Aidan el que hablaba

- ¿Scott ¿ cómo está mi mujer ?
 - No muy bien. Necesita ayuda urgente
- De acuerdo Brenan me ha dado todos los datos y de madrugada salgo para allá hasta Santo Domingo.  Desde allí tendré un helicóptero esperando con asistencia y llegaremos a Puerto Príncipe
- Dense prisa, señor.es urgente
-Llegaremos lo antes posible. Dile que la quiero y que pronto nos veremos. Esto se va a cor....

No pudo terminar la frase, el satélite navegaba para otra emisora. No les había dado tiempo a decirles donde estaba ni como llegar a ella. Scott se desesperaba, pero no podía hacer otra cosa más que esperar a que la ayuda comenzase a venir cuanto antes.   Cuando volvió a ver a Nelly, no pudo darle el encargo de su marido. La fiebre le había subido y estaba dormida por ello. Scott estaba muy preocupado. Aún tardarían horas en llegar y poder ser evacuada.  El viaje sería largo y complicado.  Miró a su antigua compañera, y emocionado sólo pudo acariciar su febril frente.



Aidan llegó con el helicóptero, que pudo posarse en un claro de un bosquecillo a la entrada de la ciudad. No sabía por dónde ir. Scott no pudo darle más datos, pero lo importante es que estaba allí con algo de ayuda. Había dejado todo dispuesto para fletar un avión con lo que las organizaciones pedían como socorro. Los militares estaban dedicados a salvar gente de entre los escombros.  Apalabró con varios obreros en Santo Domingo, para que se desplazaran y ayudaran a liberar las pistas del aeropuerto si es que hubieran  sido dañadas, con el fin de que la ayuda pudiera llegar hasta allí mismo.

Entre él y Brenan, habían organizado todo. Estaba muy preocupado por Nelly y deseando verla.  Caminaba en la dirección que creía correcta, acompañado por médicos y enfermeras voluntarios, portando cada uno de ellos bolsones con medicamentos.  Iban sin orientación , sin saber siquiera si entrarían en la ciudad o acabarían en cualquier otro lugar.  Una figura de hombre se acercaba corriendo hacia ellos y haciendo señales con los brazos.  Se trataba de Scott que al escuchar el helicóptero salió en su busca.

Aidan abrazó al cámara y le agradeció todo cuanto estaba haciendo.  Mientras caminaban le pedía  la última información que pudiera darle.  Poco o nada había cambiado la situación.  Tenían miedo por dos de los dedos de la mano derecha.  No tenían buena pinta y la infección no remitía.  Aidan con las mandíbulas contraídas, escuchaba atentamente sin pronunciar palabra.  Y por fin, tras un tiempo interminable, se encontraron frente a la tienda de campaña de Médicos del Mundo.


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Autora< rosaf9494quer
Edición< Septiembre 2016
Ilustraciones < Internet < De prensa de la época < Dakota Johnson < Jamie Dornan < Informativos

miércoles, 14 de septiembre de 2016

La chica del tiempo - Capítulo 16 Un día de Enero

Pasaron las Navidades y un nuevo año comenzó  Durante el fin de semana Nelly había estado por el Valle de Artibonito, y había charlado con algunos de los habitantes de la zona.  Gentes humildes, pero campechanas y sencillas. Hasta compartieron con ella la frugal comida.  Sacó fotos y cuando llegase a la pensión redactaría el reportaje y lo llevaría al periódico, a ver si esta vez tenía más suerte.

  Comenzaba una semana extraña. Cuando se levantó, miró al cielo, como tenía por costumbre  y observó algo raro en la conducta de los animales: los pájaros volaban en una dirección  distinta a la acostumbrada, como si estuvieran desorientados..  También le extrañó, no escuchar el canto de las aves que normalmente la despertaban al anunciarse el día.  Tuvo la sensación semejante a  un  presentimiento.  Desayunó, fue al periódico y se olvidó del tema. Habían aceptado el reportaje, pero querían más fotografías de los habitantes, principalmente de los niños, de la escuela, en fin "más material," , es lo que le pidió el director y ella aceptó. Iría después de comer, que haría a hora temprana.


Después de hacerlo  en un bar, se dirigió  al Valle. La gente estaba haciendo su vida normal, sin imaginar siquiera lo que se les venía encima.  Ella había terminado su trabajo y se dispuso regresar a la capital.  Cuando llevaba medio camino andado, un fuerte movimiento, hizo que su coche se desplazará a bastantes metros de distancia, quedando las ruedas al borde de un gran socavón que se había producido en la carretera.  Salió como pudo y al hacerlo, observo que no había sido un socavón, sino una enorme grieta abierta en las mismas entrañas de la tierra. Y seguidamente otra fuerte sacudida que la hizo caer al suelo. Era un terremoto, un fuerte terremoto .  Angustiada miraba a   su alrededor sin saber qué hacer .  Ni siquiera atinaba a rezar alguna oración que había aprendido de pequeña.  Se le habían borrado de la cabeza. De repente una réplica más, y entonces comenzó a llorar llamando a Aidan.  Caminaba por la carretera abierta, tratando de sortear  árboles y matojos que caían a su paso. No sabía dónde ir, y si podría llegar a alguna parte.  Nombraba a Aidan como una oración, como si con solo pronunciar su nombre, estuviera a salvo de todo lo ocurrido.  Miró hacia atrás.  No sabía si continuar hasta Puerto Príncipe o retroceder en su camino.  Pero el paisaje era dantesco en ambas direcciones.  Optó por seguir, mientras las réplicas se lo permitieran.  A ellas se unieron un grupo de personas que huían despavoridas  sin saber qué dirección tomar, ni tampoco de donde salieron.  Y a ellos se unió.  Le daba miedo la noche.  Nunca se había visto en una aventura semejante, ni conocía que hacer en casos como este. Y las réplicas seguían unas más flojas y otras más fuertes.  De vez en cuando se paraban en campo abierto para descansar.  Estaban agotados y se les hacía de noche.  Nadie más se les agregó.  Divisaron a lo lejos unas casas totalmente derruidas. No sabían donde estaban pero Nelly encabezó la misión de ayuda a quién fuera necesario. Seguramente habrían personas entre los escombros de las casas.  Era un lugar  no muy grande, pero efectivamente había heridos e incluso fallecidos.

 Con las manos, ya que no tenían herramientas para ello, retiraban los ladrillos y pedazos de muros, hasta localizar el lugar en donde pudiera haber alguien que necesitase ayuda.

Rescataron a cinco personas, pero otras se quedaron allí sin vida.  Las mujeres lloraban, y los hombres estaban asustados.  Ella no sabía en que estado de ánimo estaba, seguramente en shock.  No paraba de repetir el nombre de su marido.  Deseó tener alas para salir de allí e ir a su encuentro, pero no podía.  No tenían luz y se había hecho de noche. Retumbaba en sus oídos el bramar de la tierra con cada réplica, y a cada una de ellas, eran los sollozos los que les acompañaban.  Se ayudaban unos a otros, unos sujetaban a los otros que no pudieran andar.

Por fin se hizo de día y el sol caía a plomo sobe ellos, cuando vislumbraron lo que debía ser Puerto Príncipe.  La escena era aterradora; edificios parcial o totalmente  derrumbados, gente extrayendo cuerpos de los escombros. Personas llorando desgarradoramente  abrazadas a algún cuerpo inerte, y las réplicas castigándoles constantemente. El pequeño grupo se paró aterrado de lo que sus ojos contemplaban; era como si estuvieran clavados en el suelo sin poderse mover. No podían circular coches, ya que los escombros de los edificios caídos ocupaban toda la calzada.  Trepando entre ellos y ayudando a quienes podían, llegaron frente al Palacio del Gobierno, eje central de la ciudad.  También ese edificio había sufrido daños importantes.

  Habían perdido la orientación, no tenía ninguna señal de  referencia en  ninguna dirección. Ahí tenía su reportaje.  Tenía que mostrar al mundo la tremenda tragedia que estaba sufriendo el país.  necesitaban ayuda urgente, pero ¿cómo informar?
   Como pudo y acompañada por el grupo que no querían separarse, se encaminaron como pudieron y supieron,  hacia el lugar en el que debería estar el periódico.  Quizás al ser una construcción más estable, hubiera quedado algo en pie y podrían transmitir alguna noticia al mundo.

La marcha fue lenta y penosa. Se detenían constantemente para prestar ayuda a alguien mal herido, o que trataba de desenterrar a  otra persona.  Poco a poco, las calles se llenaron de gentes desesperadas que buscaban refugio, o simplemente buscaban a su seres queridos.  Pasaron por la escuela y el corazón se les encogió al ver su edificio totalmente en el suelo  Nelly corrió hacia esa dirección.  Era horario de escuela cuando se debió sentir, así que sería posible que los niños aún estuvieran en clase.  Se unieron al grupo de  personas que en cadena retiraban trozos de pared, porque efectivamente había niños sepultados.

Tras muchas horas de esfuerzos, consiguió llegar hasta el periódico.  Había sufrido daños cuantiosos, pero parte de él permanecía en pie.  Llamó a voces a los que conocía pero nadie respondió.  Entró en lo que fuera el despacho del director y trato de ver si el fax funcionaba o alguna línea de teléfono. Todo había sido destruido, estaban solos ante la hecatombe.  Fue el día 12 de Enero, martes,  a las 16'55 de 2010. Día que quedó marcado como uno de los peores terremotos que se había sufrido.
  


Pero ¿ habría algún medio para poder avisar fuera? La Cruz Roja, Médicos sin Fronteras, alguna organización debía estar allí.  Por deprisa que pensaba era como si diera vueltas en un círculo vicioso. No podía quedarse quieta , sin hacer nada.  Tomando como referencia el periódico, llegó hasta la sede de Médicos del Mundo. Había sido dañada, pero habían podido rescatar algo de material médico y estaban montado tiendas de campaña. Aceleró el paso cuanto pudo y llegó hasta ellos. Habló con alguien, no sabía con quién y averiguó que ellos habían contactado con su sede central y estaban organizando los socorros.

El médico observó su cara y sus manos y se dio cuenta que ella estaba herida, y ni siquiera se había percatado de ello.  Los dedos los tenía destrozados y un fuerte golpe en un pómulo. La auscultó por encima y percibió que un hombro lo tenía dislocado; seguramente por el volantazo que dio el coche cuando comenzó todo.  Era tanta la tensión y la angustia, que ni siquiera sentía su dolor físico, ante la magnitud de la tragedia que estaban viviendo.

Todo había quedado arrasado y las gentes vagaban por las calles sin saber dónde ir.  Lo habían perdido todo.  No tenían alimentos ni agua. Las vendas , anestésicos, y antisépticos escaseaban .  Habían perdido la mitad de sus instalaciones.  Nadie pudo prever tamaño desastre.


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Autora< rosaf9494quer
Edición< Septiembre 2016
Ilustraciones< Internet < Dakota Johnson< Fotografías reales tomadas de la tragedia. Se desconoce su autor

martes, 13 de septiembre de 2016

La chica del tiempo - Capítulo 15 - No todo fue sencillo

Su billete fue para Haití. Le daba igual ese pais que cualquier otro.  Antes de ir al aeropuerto, había sacado del banco algo de dinero para sus primeros gastos. Al llegar a Puerto Príncipe, tendría que comenzar a contactar con alguna agencia, y venderles su reportaje, del que aún no tenía idea sobre qué sería.  Aquel pais estaba muy necesitado de muchas cosas; seguro que encontraría tema .

Mientras el avión iba hacia su destino,  comenzó a trazarse un plan de prioridades.  Al llegar a la capital, lo primero buscar hospedaje, lo segundo buscar trabajo y. tercero salir a la calle para ir tras  la noticia. Después con el reportaje en la mano contactaría con algún periódico, revista o canal de televisión. Se pondría un seudónimo.  Sabía que Aidan trataría de localizarla, y no quería verle. La amargura que sentía, hacía que le odiase ¿ Odiarle ? Nunca podría hacerlo, pero no deseaba verle, ni que él ni Brenan, ni Scott, supieran por dónde andaba.  Sin querer se puso a pensar en el giro que había dado su vida.  Estaba pasando por una de las peores épocas que nunca había vivido.  Lo había perdido todo, su marido, su hijo, su hogar, todo ...Volvería a empezar de nuevo, pero con las fuerzas rotas ,lo mismo que su corazón.
-
Y así lo hizo.  Preguntó a un taxista a la salida del aeropuerto y la condujo hasta un hotel céntrico, limpio y asequible.  De momento estaba bien.  Si no le agradaba, ya buscaría otro lugar, al menos tendría donde pasar la noche.  Pero para ello, tuvo que tomar una pastilla que le ayudase a conciliar el sueño y a calmar sus nervios.  Era una situación desconocida para ella y totalmente nueva.  Siempre había estado protegida por su marido, inclusive hasta antes de casarse: él siempre la ayudó.  Ahora estaba sola, y por su amor propio herido, se las arreglaría sin ayuda de nadie.

Todo le estaba resultado más difícil de lo que creía.  Haití era un país pobre y el único reportaje que cabía era sobre el sistema de vida de las personas.  Había sacado fotografías del atraso y pobreza en el que transcurría su día a día, algo que resultaba incómodo para la mayoría de la gente.  Nadie le daba trabajo, ninguna agencia, las pocas que allí había, no  querían meterse en jaleos.  Tan sólo había un periódico de corte progresista  al que interesó sus fotografías.  Pero si las publicara, había que "disfrazarlas " para no tener tropiezos.  Necesitaba el dinero; se le estaba acabando el que llevó. Los gastos eran mínimos, pero aún así tenía que pagar la pensión en la que se hospedaba.  Pensó en cruzar a Santo Domingo, pero ¿ a quién interesaría las lujosas mansiones de los famosos en Punta Cana?

Se acercaban las Navidades.  Eran las primeras que pasaría sola, tristes al máximo,  en un país extraño del que a penas conocía nada, ni siquiera el idioma .  Pero había sido su elección, y no podía volver con las manos vacías.  Sin poder evitarlo, evocó a Aidan ¿ qué estaría haciendo? ¿ La echaría de menos? O quizá ya tendría a otra que le calentara la cama.  No deseaba pensar en el; su herida estaba aún abierta. Seguían sin saber donde estaba y prefería que todo siguiera así. Quizá con el tiempo, cuando el mal se hubiera restañado, sería posible alguna llamada a Brenan o a Scott.  No a su  marido.  Le quería demasiado  y estaba demasiado dolida.  Su cena de Nochebuena, fue un plátano y un vaso de leche. No quiso comer más, y estuvo llorando toda la noche.  recordó la última,  pasada con él.  Fueron a la cabaña, solos ,disfrutando el uno del otro y posiblemente sería entonces cuando se quedó embarazada.  Se tapó la cabeza con la almohada para ahogar los sollozos.  Tenía la enorme tentación de llamarle, de escuchar su voz, y seguramente él la pediría que regresara. ¿ Por qué no volvía? No podía hacerlo, no fracasada.

Imaginaba que él estaría muerto de angustia sin saber nada de ella. ¿ Sería cierto que la amaba ? Se lo había demostrado muchas veces, pero entonces ¿ por qué cometió ese tremendo error, y ocultarlo? ¿ Le hubiera perdonado si se lo hubiese contado o habría tomado la decisión que tomó más tarde?  Seguramente estaría cenando en alguna casa amiga y con una buena compañía. Se volvía loca.  Le echaba de menos, mucho, muchísimo. Echaba de menos su voz, sus abrazos, sus besos  y su intimidad única con él. ¿ Habrá vuelto a la cabaña ? ¿ Habrá llevado a otra chica ?  Seguro que si; conocía a su marido y sabía que era de naturaleza fogosa, y ese fue uno de los motivos por el que la traicionara.  Pero quizá no sea sólo su necesidad física, sino que se habría cansado de ella.  Seguramente sería una mujer preciosa, de su mismo status.

No quiso seguir divagando más.  Borraría de su cabeza que era Nochebuena y quizá al fin pudiera conciliar el sueño.

A muchos miles de kilómetros de distancia, solo en la cabaña, Aidan estaba asomado a una ventana.  Contemplaba la nevada caída y la belleza del paisaje.  Miró a los tilos y estaban desnudos de hojas, como su propia alma.  Hacía tiempo que Nelly había desaparecido de su vida y, parece ser, que de la faz de la tierra. Todas las gestiones realizadas, habían sido infructuosas.  Su relación con Brenan era fría y algo lejana, debido a una fuerte discusión que tuvieron ante la reacción de Nelly.  Allí pasaría Nochebuena y Navidad.  No quería ver a nadie, ni que nadie le hablara. Sólo quería recordar los días felices que vivieron en aquel lugar, y el rostro sonriente de su mujer.

- ¿ Dónde estás ? ¿ Por qué no me llamas? Me estoy consumiendo de preocupación e impaciencia

 Pero fue el silencio y el chisporrotear de la chimenea, las únicas voces que se escucharon.


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lunes, 12 de septiembre de 2016

La chica del tiempo - Capítulo 14 -- Viaje a ninguna parte

Aidan al llegar, percibió que algo ocurría.  Lo primero fue averiguar si Nelly se encontraba bien, pero no entendió la fria actitud de ella, y tuvo un presentimiento:¿ habría descubierto lo que pasó en Canadá.? ¿ Quién podría  haberse ido de la lengua,¿ Brenan ? No creía.  Es un hombre de palabra y le  prometió guardar silencio. ¿ Charlotte ? Las últimas noticias eran de que estaba en Quebec. ¿ Quién entonces?

Se acercó hasta ella y como cada día la abrazó y la besó, pero ella retiro sus brazos, y volvió la cara para no ser besada.  Ya no tenía dudas: se avecinaba un gran disgusto.


- ¿ Qué ocurre ? - le preguntó.  No quiso decir más, no lo creía conveniente para no ahondar más en lo que se avecinaba.
- Me pasa, que me he enterado de todo lo que ocurrió en Montreal. No me lo ha dicho Brenan ni ninguna otra persona.  Simplemente escuché una conversación en el restaurante donde estábamos comiendo y ahí me enteré.  Te agradezco me convirtieras en   el hazme reír de todos.   Que todos se enteraran que, mientas daba a luz, tu estabas encamado en el hotel. Que posiblemente cuando te llame para darte la noticia, tu estarías haciendo el amor con quien fuera, y no sólo un día, al siguiente también. No lo merecía Aidan. Lo sacrifiqué todo por darte ese hijo y he llorado amargamente por haberle perdido, pero  tampoco fuiste muy sincero cuando me creí  culpable.  Ya no caben reproches, ni escenas, ni gritos, ni siquiera llanto. Voy a ejercer mi carrera como yo quiera y donde yo quiera:  Y esto significa que mañana mismo saldré de viaje, y que buscaré un apartamento y ya no viviré contigo. No sabrás por donde ando, ni tendrás noticias mías. Viviré la vida, al igual que tu. Yo si te quiero, te quería, pero veo que lo tuyo fue una nube pasajera.   Por tanto,  no me siento obligada a ti. No creo que vuelva a tener otra relación, pero si algún día conociera a alguien, ten por seguro,  que si me apeteciera,   me acostaría con él. Lo mismo que hiciste tú, y por tanto no caben reproches. Soy consciente que era una época difícil, pero también lo fue para mi, y sin embargo nunca se me pasó por la cabeza ponerte los cuernos con otro hombre.  Creo que es todo lo que tenía que decirte. Y ahora te agradecería que durmieras en la habitación de invitados.
- Por favor, Nelly.  Escúchame
- No Aidan, no voy a escucharte, ni quiero explicaciones porque no las hay.  Porque no vas a decirme nada que justifique tu acción.  Sólo te surgió esa aventura y la aprovechaste. Yo estaba inservible por entonces y no podía satisfacer tus  necesidades.  Todo eso lo comprendo hasta cierto punto, pero que lo hicieras mientras tu hijo nacía muerto... Es injustificable.


- No puedes dejarme. Te quiero más que a nada. Aquello no significó nada.  Perdí la cabeza, lo reconozco, pero eres mi mujer ante todo. ¿ Crees acaso que si hubiera sabido en la situación que estabas, me hubiera quedado, tan tranquilo? Si lo crees, es que todo este tiempo que hemos vivido juntos no ha servido de nada, porque no me conoces ni sabes exactamente la clase de sentimiento que me une a ti.
- No. No quiero disculpas, ni explicaciones.  Ya no sirven de nada. Ahora me toca a mi.  Ni siquiera tuviste la decencia de contármelo, me he tenido que enterar de la forma más cruel, y eso es difícil de entender y de perdonar.

 Y resuelta se encaminó a la habitación que hasta esa noche había compartido con Aidan.  Llamó a Brenan .  Tenía que hablar con él. No daría explicaciones, a nadie. A quién debía, acababa de hacerlo, nadie más importaba.  Tenia tanta angustia, tristeza y rabia, que deseaba salir de aquella casa cuanto antes.:

-Eres, al menos así lo creí, buen amigo, pero he comprendido que lo eres más de Aidan; explicable puesto que trabajas con él.  Voy a hablarte con sinceridad, con la que vosotros no tuvisteis conmigo.  No voy a volver a trabajar para vosotros. Voy a realizar lo que siempre deseé: iré por libre. Y será donde quiera, cuando quiera y con quién quiera. Recorreré todas las  agencias,  menos la vuestra. No me interesáis en absoluto. Toma esto como una dimisión; mañana te enviaré por fax el documento formal para que no tengáis problemas. Ahora no puedo entretenerme, tengo cosas importantes que hacer.  Adiós Brenan, a pesar de todo siempre guardaré un buen recuerdo de ti.

No podía articular palabra. Siempre supo que ese momento llegaría y por eso mismo nunca estuvo de acuerdo con Aidan en ocultarle la verdad. ¿ Debió hablar con ella en su momento? Además de habérselo prometido a Aidan, ella estaba mal por motivo del aborto. ¿ Cómo decírselo entonces ? Después el tiempo fue pasando y...  Siempre la había querido, y siempre supo que la actitud de su marido no fue la correcta, pero él tampoco obró en consecuencia, y ahora ella andaría por esos mundos de Dios, sola, en algo nuevo   y lejos de la protección de su marido y de él mismo.  Porque  siempre estuvo algo enamorado de ella, pero la diferencia de edad y la presencia de Aidan, impidieron que llegara a algo serio.  Siempre se mantuvo en el plano de amigo, de buen amigo.  Mejor sería eso que no perderla totalmente.  Pero ahora, ya la había perdido y,  porque la conocía,  sabía que su decisión era irrevocable.

Y Aidan desesperado, la vio al día siguiente,  entrar en su coche con una maleta. No daba crédito a lo que estaba ocurriendo.  Había roto su matrimonio, perdido a la mujer que amaba con todas sus fuerzas,  por una aventura estúpida. ¿ En qué estaba pensando ?, desde luego en Nelly no No tuvo en cuenta que si él, sentía esos deseos irrefrenables de estar con una mujer, era por un motivo justificado, y no porque su mujer no le amara.  ¿Dónde había tenido la cabeza en el momento en que ella se le insinuó ? ¿ Por qué no la rechazó? ¿ Por qué, por qué, por qué ? La desesperación le ahogaba; toda la felicidad alcanzada durante todo este tiempo, la había tirado a la basura.  Había herido profundamente a su mujer, y ni él mismo se perdonaría , nunca. No sabía dónde encontrarla, ni dónde iría, ni nada de nada. Acababa de romper su feliz matrimonio por una aventura sin lógica, y por una  inoportuna casualidad  que hizo se enterara de la peor manera posible.   ¿Qué haría sin ella ? ¿ Dónde iría ?. Su primera reacción fue llamar a Brenan, pero éste ni siquiera atendió la llamada. Ninguno de los dos había procedido correctamente con Nelly, y ambos pagarían las consecuencias, es decir , ya las estaban pagando.

Salió de su casa y hasta ella llegó el aroma de los tilos , que a modo de despedida salió a su encuentro. Nunca volvería a pisar esa mansión, su hogar hasta ese momento, en el que había sido feliz, e incapaz de pensar en la traición del hombre al que amaba con todas sus fuerzas, pero en la misma medida, la había defraudado.  Desorientada, sin saber qué hacer, se dirigió a la ciudad.  Se hospedó en el primer hotel decente que encontró. A la mañana siguiente, sacaría un billete para el primera avión que saliera para cualquier lugar del mundo, cuanto más lejos mejor. Llamó a Scott para despedirse de él sin dar explicaciones. Le diría que para superar la depresión quería hacer un viaje sola y que a su regreso se verían.  No quería decir a nadie donde iba, entre otras cosas porque ni ella misma lo sabía.

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Autora< rosaf9494quer
Edición:  Septiembre 2016
Ilustraciones< J. Dornan < Dakota Johnson < Internet

domingo, 11 de septiembre de 2016

La chica del tiempo - Capítulo 13 - No lo hagas y no lo temas

Parado en la puerta de la habitación del hospital, Aidan observaba a su mujer.  Tenía la cabeza vuelta hacia la ventana, y ni siquiera se había dado cuenta de su presencia. Quizá estuviera dormida.  El alma se le cayó a los pies, cuando ella se volvió y le vió. Tenía los ojos rojos por el llanto.  Le extendió los brazos, y Aidan corrió a refugiarse en ellos. Sentía dolor por la pérdida del bebé, dolor por ella y dolor por sí mismo, por su forma de proceder, injusta, para con su mujer.  Ella lloraba de nuevo y sin articular palabra.  No podía contarle nada, ya que poco sabía, nada más que lo dicho por los médicos.  Estaba sola y eso era un puñal para Aidan. Sola, mientras él...  No podía perdonárselo.  Amaba a su mujer, y Charlotte sólo fue una noche, un polvo. Pero ella...Besaba sus cabellos tratando de calmarla y tenía que escuchar de sus labios pedirle perdón. ¿ Perdón a él

- No mi cielo. ¿ Cómo puedes pedirme perdón? No has hecho nada que pusiera en peligro su vida. Nos avisaron que sería muy complicado; nadie ha tenido la culpa
- Pero si yo... no hubiera trabajado tanto, si hubiera permanecido en casa desde el principio...
- No cariño.  Te metiste en la cama en cuanto te recomendaron reposo absoluto.  Ni tú ni yo tenemos culpa. Cálmate por favor. Habrá más oportunidades, tendremos más hijos:  Todo será diferente. Ahora quiero hablar con el médico que te atendió.  Enseguida vuelvo.

Tenía que salir de la habitación.  Ella se culpaba por algo de lo que no era responsable, y él sentía todo el peso de la conciencia que no le dejaba vivir.  Sabía que en algún momento tendría que hablar con ella; no quería ocultarle nada, aunque quizá fuera mejor que lo ignorase.  Estaba confundido.  De momento las cosas se quedarían como estaban.

El médico le informó que el bebe venía mal, con lesiones graves incompatibles con la vida. Pero ella estaba perfectamente capacitada para volver a ser madre.  Tras el chequeo realizado, todo estaba en orden, y pasado algún tiempo podrían nuevamente intentar quedarse embarazada. Estaría hospitalizada dos días más para evitar si hubiera alguna complicación y posteriormente podría hacer su vida normal.


Y así fue, pero nada volvió a ser lo mismo.  Nelly estaba como ausente, no se centraba en el trabajo. Le aburría la monotonía de la Redacción.  Necesitaba algo más que mantuviera su mente siempre ocupada.  Aidan, estaba preocupado por ella; estaba deprimida y había perdido totalmente la alegría  y la sonrisa .  Tenía paciencia, mucha paciencia, porque comprendía que era una etapa que superaría con el tiempo.  Llegaba más temprano a casa, salían más a menudo, se reunían con los amigos, pero... su vida íntima sufrió un cambio. A menudo rechazaba las caricias de su marido, porque evitaba a toda costa tener relaciones sexuales.  Aidan estaba desconcertado ante esa actitud.  Consultó con el médico y éste le recomendó paciencia.  Dentro de poco tiempo volvería a ser la misma de antes, pero tendría que esperar.

Se acordó de la cabaña y de lo felices que habían sido allí, y un fin de semana, quiso darle esa sorpresa.  Salieron temprano, era primavera y los tilos estarían en todo su apogeo. Ella imaginó dónde iban, pues reconoció el camino, y fue la primera vez que sonrió en muchos días.  Aidan descansó tranquilo: había sido una buena idea.

Y lo fue sin duda, porque recorrió el prado y aspiró el dulce aroma de los árboles y comenzó a recibir las caricias y los besos de su marido:  Nelly estaba de vuelta.   Y allí tumbados sobre el prado, tuvieron su primera relación sexual en mucho tiempo. Había recuperado a su mujer, a la esposa con la que se había casado.  Estaba contento,  y pensaba en la influencia que podrían tener estos árboles sobre ella.  La miraba dulcemente tumbado a su lado, y ella entornaba los ojos, y apretaba fuertemente la mano de su marido.  Unas pequeñas lágrimas brotaron de sus ojos, y comenzó a hablar a Aidan

- Te pido perdón, esposo mío. Sé que no me he comportado como correspondía a mi condición de esposa.  No es que no te ame, no es eso.  Te quiero muchísimo, pero no podía responderte.  Mi lívido se había esfumado.  Tenía miedo, y aún lo tengo, porque sé que volveremos a nuestra vida de siempre, y que posiblemente, no tardando mucho, vuelva a estar embarazada, pero de momento, esa situación es un suplicio para mi. Te ruego me des tiempo y ten paciencia.  Sé que poco a poco volveré a ser yo misma, sólo necesito que me quieras.
- ¡ Cómo no voy a quererte ! Eres lo más importante para mi. Esperaremos el tiempo que sea necesario, hasta que tu me digas. Todo volverá a ser como antes, ya lo verás.  Si deseas vivir aquí todo el año, aquí viviremos. Todo lo que desees dímelo y yo lo pondré a tus pies.  Te quiero Nelly, más de lo que hubiera podido imaginar.  No te atormentes; se que los niños vendrán a su debido tiempo.

Y aquella noche volvieron a ser los esposos amantes de siempre y una energía renovada invadió sus cuerpos y sus mentes. Nelly había vuelto. Era su Nelly, su esposa ardiente y sensual de siempre, y Aidan, aquella noche, fue completamente feliz y olvido el problema que tenía pendiente aún sin solucionar.

Por suerte fue la misma Charlotte, la que se despidió del canal para ir a  la otra  punta del país. El respiró tranquilo, pues siempre tenía el temor de que llegaran a oídos de su mujer sus correrías de aquel día. De Brenan estaba seguro, pero de ella no tanto. Pero al fin, al menos ese peligro, se había conjurado.

Ya habían transcurrido varios meses y Nelly llevaba tiempo reincorporada a su trabajo, pero ya no le satisfacía tanto.  Habló con Aidan y a pesar de su oposición, logró hacer varios reportajes en los estados más cercanos, de manera que sólo pudiera estar fuera de casa máximo un día.  Contaba con la asistencia de su compañero Scott, y cuando su trabajo se lo permitía, Aidan también les acompañaba.

La casualidad quiso, que un día entraran Scott y ella, a comer a un restaurante algo concurrido, y por tanto las conversaciones eran en un tono de voz, más alto de lo normal.  En una mesa cercana a la de ellos, habían dos chicas que charlaban de otras compañeras de su trabajo y que por cierto, trabajaban también en televisión. Ni Nelly ni Scott, les prestaban atención, pero al escuchar el nombre de Aidan, ella puso oídos, y lo que escuchó la dejó paralizada

- Fíjate... su mujer estaba dando a luz y él se estaba corriendo la gran juerga en Montreal con una jefa de algún departamento. Se dieron buenos revolcones, mientras su mujer sola en el hospital, perdía al bebe.  Ni siquiera atendió el teléfono  cuando le llamó para avisarle.  Y no me extraña que la chica de turno perdiera la cabeza por él.  está guapísimo
- Y ahora ¿ cómo anda con ella ?
- Con su mujer creo que bien; al menos esas son mis noticias, La otra tipa se despidió y creo que él respiró tranquilo: se había quitado un enemigo
- Pero ¿ lo supo su mujer ?
- Hija ya no sé tanto. Lo que si se es que son felices y se quieren.
- ¿ Quién te ha contado todos esos  chismes ?
- En peluquería. Ya sabes que en maquillaje se les suelta la lengua a todas.  Creo que ahora  todo marcha normalmente, así que no me extrañaría de que la dejase preñada otra vez.

Ambas chicas reían, pero Nelly detuvo su comida ante la extrañeza de Scott

- ¿ Qué te pasa, no tienes hambre?
- No Scott, perdóname.  Tengo que volver a casa. Acabo de acordarme de algo urgente que tengo que hacer sin falta
-Pero termina de comer
-No lo siento,  he de irme ahora.  Mañana nos vemos Ciao
- Ciao.  Hasta mañana

Deseaba llegar a casa cuanto antes, y que cuanto antes el reloj caminara aprisa. Deseaba y temía que Aidan llegase . Tenía que aclarar la situación cuanto antes.  Bien es verdad que había pronunciado una sola vez y, muy de pasada,  el nombre de Aidan, pero habían demasiadas coincidencias. Sin duda se trataba de una aventura de su marido.

Descolgó el teléfono y llamó a Brenan. Recordó que él estaba en Montreal junto con Aidan. Él debía saber algo.  Hablaría con él antes de hacerlo con su marido. ¿ Y si fuera una casualidad? ¿ Y si esas chicas se referían a otra persona? No. Se trataba de su marido. Habían demasiadas coincidencias en ese asunto. ¿ Quién sería ella ? Y echó la mirada atrás y se dio cuenta que era la época en que ella estaba de reposo y que no tenían relaciones sexuales, y... Todo encajaba: la conversación escuchada debía ser cierta.  Se trataba de Aidan

- ¿ Brenan ? Soy Nelly. Quiero que me digas si o no, pero quiero que me contestes a lo que voy a preguntarte. Cuando fuísteís a Montreal, al Festival, ¿ tuvo Aidan una aventura ?

Brenan no sabía qué contestar.  Titubeaba y de ello dedujo que lo que había oído en el restaurante era verdad y se referían a ellos . A Aidan.  Sólo pudo decir "gracias ", y colgó el teléfono.  Sus peores presagios se habían confirmado.


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Edición<  Septiembre 2016
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sábado, 10 de septiembre de 2016

La chica del tiempo - Capítulo 12 - Un sueño fracasado


Fue duro y difícil la incorporación al trabajo respectivo.. El, para estar más cerca de su mujer, decidió trasladar su despacho, desde la sede central, al canal de televisión. Al menos tendrían la oportunidad, de verse en el transcurso de la jornada, bien tomando un café, o almorzando. Era lo único que les importaba, estar cerca uno del otro. Y así transcurrió el primer año de casados. Su amor no había cambiado en nada, es decir se había incrementado. Su vida era tranquila y serena.

 De vez en cuando salían con amigos a cenar fuera de casa o lo hacían ellos solos. Aidan planteaba que ya era hora de ir a buscar el niño. Deseaba tener hijos, y aunque Nelly también lo deseaba, sabía que el sacrificio sería de ella, y tendría que renunciar al trabajo que le gustaba y que con tanto esfuerzo había conseguido, porque se lo había ganado a pulso, subiendo escalón a escalón. Justo ahora deseaba plantear a su marido, que ya era hora y tenía la suficiente experiencia para trabajar en lo que ella siempre había planeado, salir fuera, a cualquier lugar que hubiera una noticia.
Aidan no quería ni hablar de ello. No podía abandonar la dirección de los canales, porque tenía bajo su mando a muchas personas, cuyas vidas dependían de él, por tanto no podía faltar dias para acompañarla. Tampoco quería dejarla sola y como única compañía el cámara Scott, compañero de hace tantos años. De vez en cuando hablaba con Brenan, y le pedía ayuda para que demorara el mayor tiempo posible su salida, algo que al director y amigo le desagradaba. No creía fuera justo que ella renunciara a sus sueños. El niño, podía esperar. Eran jóvenes y tenían mucho tiempo por delante.

Y el tiempo corría, y su amor permanecía inquebrantable. Nelly comenzó a hacer reportajes en la calle, que luego en Redacción, confeccionaba , con bastante aceptación entre la audiencia. Se reunían para comer juntos, aunque la agenda de Aidan siempre estaba repleta de algún acto al que asistir, comida de trabajo, o visita que recibir. Pero se las arreglaba, para que, por lo menos, tomasen un café después de comer. Salían juntos de trabajar, y juntos regresaban a casa, aunque algunas veces lo hiciera sola Nelly ó viceversa.

Seguían siendo sexualmente muy activos, por eso es que Nelly estaba algo preocupada, porque transcurrido su primer año, aún no había concebido ningún hijo. Deseaba darle un hijo, aunque ello supusiera tener que abandonar el trabajo que la apasionaba. Pero su pasión definitiva era Aidan, y no le costaría ningún esfuerzo renunciar a los reportajes . Una noche, después de tener relaciones sexuales, contó a su marido la preocupación que tenía latente
- Aidan
-Hum - respondió él adormilado después de los excesos sexuales
- Otro mes igual
- Igual ¿ a qué ?
- Aidan, algunas veces pienso que no me haces caso. ¿ A qué va a ser ? No hay cambios. No ha pasado nada
-¿ Qué es lo que quieres que pase exactamente ?- le dijo ya despierto
- No lo entiendo. El médico asegura que todo está bien, pero no me quedo embarazada
- Cariño, ya vendrán los niños. Somos jóvenes, acabamos de casarnos. Ya vendrán. ¿ Es eso lo que te preocupa ?
- No..., nada ... Déjalo estar
- Eh... Ven aquí, ven aquí. No te enfurruñes. Nos han hecho un chequeo, a los dos, y todo está en orden. Te lo repito: ya vendrán cuando la Naturaleza quiera. Nosotros, por eso, no vanos a dejar de intentarlo.

Pero lejos de tranquilizarla, casi aumentó más su zozobra. Algo, no marchaba bien. Pero al final se salió con la suya, y una mañana el Predictor se puso azul y ella comenzó a dar saltos de alegría, y corrió al lado de su marido, que dormía plácidamente en el mejor de los sueños
- Aidan, Aidan. Despierta, despierta -. le decía mientras le zarandeaba- Estoy encinta, estoy encinta
- ¿ Lo ves, mujer ?
Ella se revolcó por la cama riendo como una chiquilla. ¡ Lo deseaba tanto ! Deseaba darle ese hijo con todas sus fuerzas, y al fin lo había conseguido. Se cuidaría mucho. Suspendería sus reportajes en la calle y volvería a Redacción. Que otra presentadora pusiera su rostro en la pantalla. Imaginaba su bebe entre los brazos, y de la emoción, el llanto acudía a sus ojos.
Renunció a su ansiado proyecto, porque al fin se había quedado embarazada. El médico les había advertido que era complicado, habían detectado algunas anomalías que hacía presagiar que no era todo lo fácil que debiera. La recomendaron reposo absoluto, es decir, tenía que pasar en cama todo el tiempo que fuera necesario, hasta ver si el feto salía adelante. Y cambió totalmente sus vidas. Nelly abandonó el trabajo y Aidan tenía que acudir en solitario a las recepciones que, con motivo de su cargo debiera asistir.

 Salía al extranjero para acudir a los festivales de televisión que se celebraban en los cuatro puntos cardinales del mundo. Lo sobrellevaba mal; quería viajar con su mujer, pero eso de momento era imposible. Sus relaciones sexuales quedaron suprimidas, y poco a poco, aquella circunstancia fue marcando su camino.
Tuvo que desplazarse a Montreal. Habían presentado un corto de producción de su canal que había tenido muy buenas críticas, así que le acompañaron Brenan y Charlotte, la directora de contenidos, que hacía poco se había incorporado a la plantilla. Era canadiense, preciosa y con mucha clase. En un principio no la prestó mucha atención, Pero seis días de festival, eran muchos días para un hombre solitario, que echaba de menos a su mujer.
Cenaron los tres en el hotel, pero era temprano para meterse en la cama, de modo que después de cenar quedaron en salir a dar una vuelta para conocer la ciudad. Brenan rechazó la invitación. Estaba cansado y los años le iban pesando, a pesar de ser aún relativamente joven. Así que fueron ellos dos a conocer la vida nocturna de la ciudad, muy animada en ese día. Recorrieron dos o tres bares, y tomaron sendas copas. Nelly estaba lejos, en cama y Charlotte estaba allí, preciosa e invitándole a algo más que a una copa.
Y Aidan se olvidó de su mujer y de nuevo recordó sus años de soltería. Posiblemente el exceso de alcohol, también ayudó, pero el caso es que amanecieron los dos en la cama, después de haber hecho el amor dos veces a lo largo de la noche.

Ella estaba encantada de la vida: había dado con un amante extraordinario, guapo, fogoso y para colmo hacía bastante tiempo que no tenía relaciones con su mujer. El terreno estaba abonado para una gran noche. Y lo fue, ¡ vaya si lo fue !
El teléfono de la habitación de Aidan resonó insistentemente, pero él estaba en el mejor de los sueños, y ni siquiera lo escuchó. Había tenido una noche de sexo como hacía tiempo que no había vivido. El embarazo de Nelly había impedido la unión con su mujer y la ocasión que se le había brindado, era una tentación demasiado grande como para resistirse. Hasta tres veces se repitieron las llamadas, y por fin en la última fue consciente, y medio adormilado, contestó la llamada
- ¿ Quién es ?
- ¿ Aidan ? ¿ Eres tu ? - Se le quitó el sueño de repente: era Nelly y debía fingir que estaba en perfectas condiciones, aunque no lo estuviese. La cabeza le daba grandes zumbidos, debido principalmente al exceso de alcohol, que aunque no llegó a emborracharse, estuvo bastante cerca de ello.
- Nelly ¿ Qué ocurre ?
-A mi nada. Te noto extraño
- Es que anoche cenamos unos cuantos participantes, y la sobremesa se alargó demasiado y las copas... bueno tu sabes
- Ya veo. Bebiste más de la cuenta ¿ no ?
- No, pero me duele la cabeza
- Es muy tarde ¿ no tenías que estar en el Festival? Hoy otorgaban los premios
- ¡ Santo Cielo ! Se me había olvidado por completo. Te dejo, me ducho y salgo disparado. Cuando regrese te llamo. Te quiero
- Yo también te quiero. Suerte.
Era la primera vez que la había mentido. Giro su cabeza y vió el cuerpo desnudo de la mujer que dormía a su lado. el también estaba sin ropa, y poco a poco fue recordando la azarosa noche vivida. Desde que conoció a Nelly nunca le había puesto los cuernos, pero esta noche... No tenía excusa, ella no se lo merecía. Debía estar aquí en su cama en lugar de esa mujer que ni siquiera se sentía atraído por ella, aunque reconocía que el sexo había sido extraordinario ¿ Por quién por ella, o por su propia necesidad?

 Ni siquiera tenía ilusión por saber si le habían concedido algún premio, a pesar que al concurrir a ese certamen había sido de su interés durante meses, y si ganara el prestigio a nivel mundial sería grande. Pero le pesaba más su culpa que la satisfacción que pudiera obtener.
Cuando llegaron al recinto la ceremonia estaba a la mitad, y Brenan , les echó una mirada reprobatoria. Imaginaba la noche que habían tenido, y lo lamentó por Nelly, que había renunciado a todo por darle ese hijo, y él sin embargo se había corrido una juerga con alguien que no tenía miramiento de haberse acostado sabiendo que él estaba casado, y la circunstancia por la que su mujer estaba pasando.
Admiraba y quería a Nelly, y le dolía especialmente la poca consideración que Aidan había tenido con ella. No se lo merecía, y al mismo tiempo, le extrañó la conducta de él. Le constaba que adoraba a su mujer. Sólo había una explicación que como hombre entendió, pero que no disculpó.

Y ganaron el máximo galardón y para celebrarlo después de la fiesta que ofreció la dirección de la Organización, Charlotte, nuevamente esgrimió su seducción y nuevamente embaucó a Aidan y, nuevamente esa noche tuvieron su especial celebración de sexo. El teléfono interior del hotel, llamó a la habitación ocupada por Aidan y ocasionalmente también por Charlotte.
- ¿Señor McDowell?
- Si soy yo ¿ qué ocurre?
- Señor, anoche recibimos una llamada urgente desde su casa, su señora exactamente. Se había puesto de parto y salía para el hospital
El semblante de Aidan se puso lívido. ¡ Dios mío, Nelly ! Llamó a su domicilio y la voz de una sirviente fue quién le contestó
- Majorie, dígale a mi esposa que se ponga, por favor
- Oh señor Aidan, su esposa está en el hospital. Ha perdido el bebe
Aidan no podía hablar. Había abortado. La predicción del médico se había cumplido. Ella estaba sola en el hospital y él estaba corriendo la gran juerga con otra mujer, mientras el que debiera haber nacido, su hijo, se había malogrado. Miró a la mujer que se despertó en ese momento, y la repugnancia que le causó hizo que saliera disparado de la cama, sin dirigirla a penas la palabra.

-Vístete y sal de aquí inmediatamente. Tengo que regresar a casa
-¿ Por qué, qué ocurre? Tienes que recoger el premio
- Lo recogerá Brenan. Tú vístete y sal de aquí
Ella así lo hizo. Por el semblante de él, intuía que algo grave había pasado, y sin replicar, se vistió y salió de la habitación. Llamó a Brenan para encargarle que recogiera el premio; él salía inmediatamente para su casa

- Brenan, me voy a casa. Nelly ha perdido el niño
- Ya lo sé Aidan. Anoche, después de llamarte varias veces no pudo comunicar contigo, o aún no habías llegado. Da igual, no estabas. Ella me llamó desesperada: acababa de abortar y una ambulancia la llevaba hasta el hospital. ¿ Cómo has podido hacerle eso ? 
-¿Hacer qué Brenan?
- Sabes de sobra el qué. No quiero hablar de eso ahora, ni tampoco contigo. Ve a tu casa, con tu mujer que es donde debes estar. Del resto yo me encargo
- ¿ Puedo pedirte un favor ?
- Me imagino cuál: guardar silencio de las juergas que te has pegado mientras...
- Brenan , por favor... Por muchos reproches que me hagas no serán suficientes para los que yo me estoy haciendo. Ni siquiera me interesa Charlotte, y no sé qué me paso para acostarme con ella. Me arrepiento profundamente, pero ya no puedo dar marcha atrás. Se que algún día se lo contaré a Nelly, pero ahora necesita todo nuestro apoyo, por favor guarda silencio.

 Brenan salió de la habitación dando un portazo y Aidan en dirección al aeropuerto.

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