domingo, 8 de enero de 2017

Matrimonio por contrato - Capítulo 2 -Un trato entre padres

Después de la muerte de su abuelo, Patrick decidió establecer su residencia en Londres.  Quería huir del recuerdo y de todo lo que se llevó el abuelo a sus espaldas. Lo injusto  de su situación, hasta que las piezas del rompecabezas, encajaron a la perfección en él. Y esas piezas fueron Phoebe,   su abuela ..

Buscó una vivienda en un barrio de clase media en la ciudad y se dispuso a lograr su sueño: ser escritor.  Y había comenzado escribiendo, la increíble historia de su propia familia, aunque omitiendo sus nombres y lugares, para, en el caso de ser publicada, no fuesen identificados.  Por un lado,   lo hacía, para  no violentar a sus propios padres y t1ios, y otra por la mezquindad que se instaló en su familia, desde la época de sus bisabuelos .  En una época rancia y difícil, en una familia cuya única ocupación era amasar dinero, y casar a sus miembros con personas de su misma escala social. Tener la sensación de pertenecer a una familia con tanta ambición, le dolía, por eso nunca reveló la verdadera historia de unos antepasados no tan lejanos.

Con el manuscrito en la mano, recorrió varias editoriales, hasta dar con una que comenzaba su andadura, y aunque no le prometieron nada, lo leerían a ver si era interesante.  Era joven y con las ilusiones recién estrenadas.  Creía haber descubierto lo que deseaba ser: escribir novelas, que no todas serían sobre su familia, pero ésta, si   como homenaje a sus abuelos muertos,  y que les tocó vivir una época difícil  y fueron incomprendidos hasta por ellos mismos.



Una noche decidió abrir el viejo diario buscando cómo matar el tiempo hasta que le entrara sueño y dormirse.Creia iba a leer lo ya conocido por boca de su propio abuelo Y comenzó su lectura en la que se narra la vida de Steve Durham y Phoebe Flanagan, sus abuelos .

," Transcurrían los primeros años  del siglo veinte. La familia Durham de  Bibury, Gloucestershire, tenía una buena  reputación en la localidad.  Eran poderosos y ricos, muy ricos. Habían conseguido casar a tres de sus hijos, pero el pequeño, Steve, el más rebelde, se negaba en redondo a seguir los manejos de sus padres para unirle en matrimonio con la hija de un rico terrateniente . A penas se conocían , más que por haber asistido en un par de veces a una reunión benéfica. Phoebe, era una joven bastante agraciada, pero distaba mucho de ser la elegida para unirse a ella para toda la vida.

El joven Steve, sólo era  el hijo de un padre rico, sin necesidad de trabajar.  No se le conocía actividad alguna, solo montar a caballo, asiitir al hipódromo,  al club con su padre y poca cosa más. Ella, bordaba ,tenía una bonita voz y tocaba el piano.  No había tenido novio, por lo que era la candidata perfecta para el hijo menor de los Durham.


Ambos padres coincidían bastantes días en el selecto club al que acudían  tan sólo para hablar de política y de lo convulso en  que se estaba convirtiendo el mundo.  Los trabajadores exigían cada vez más y las mujeres  se organizaban para conseguir el voto. ¡ Dónde íbamos a parar !.  Todo esto a Steve le sonaba a chino. No se ocupaba siquiera de leer un periódico. A él sólo le apetecía salir con los amigos y flirtear bastante a menudo con alguna chica de turno.  Hacía sus escapadas a un burdel cercano e incluso alguna noche no dormía en casa.


Un día  Arthur Flanagan, llamó aparte a Thomas Durham; tenía un asunto que plantear.  Intrigado Durham se citó para  conocer qué es lo que tenía que proponer el amigo Flanagan.  Se retiraron a una mesa apartada y ante sendas copas de  coñac, Flanagan comenzó a exponer su plan. 

- Amigo Thomas, tenemos dos hijos por casar.  No voy a andar con rodeos. Mi Phoebe  va a cumplir dieciocho años y creo que es hora de irle buscando novio, porque ella es tan inexperta que creo se casaría con el primer caza fortunas que se le cruzara en el camino.  Tu tienes un hijo que me gusta y entra dentro de los cánones que me he forjado para mi hija. Piénsalo y ya me contarás.  Creo que harían una pareja fantástica y en un futuro, cuando nosotros ya no estemos, se unirían unas fortunas muy poderosas que nos harían más fuertes de lo que ya somos, y quién sabe si no llegar a la Cámara de los Lores.
- Arthur, me dejas perplejo. Tu hija es un encanto de criatura, pero creo que Steve no está por la labor de casarse aún.  No obstante, tienes razón, somos nosotros, sus padres, los que hemos de procurarles un futuro seguro. Te prometo pensarlo y hablar de ello con mi esposa, e incluso con él mismo  Te contestaré lo antes posible.
 -Bien, como estamos de acuerdo, creo que se impone un brindis a la salud de nuestros hijos -. Agregó Arthur alzando su copa.

 Decidieron organizar algo benéfico en el que los chicos intimaran por primera vez, que bailasen juntos, que juntos hablaran, en definitiva que comenzaran a conocerse. Y para ello quedaron de acuerdo en organizar la reunión, primeramente, con alguna comida, por ejemplo,  con algún pretexto.  Irían los Durham  a casa de los Flanagan. Y de esta manera conseguirían que los chicos compartieran mesa y mantel, es decir que "casi" se vieran por primera vez.  Quedaron citados a tal efecto para ese fin de semana. Sería la comida de presentación, aunque en realidad figuraría en el programa como una reunión de negocios, y para ello invitaron, además, a otro matrimonio amigo para que la situación  no fuese tan descarada.

La señora Flanagan, dispuso la mesa de forma que los chicos, estuvieran uno frente al otro, aunque su estrategia, no dio excesivo resultado.  Steve se moría de aburrimiento, no hablaba a penas, y se le notaba que no estaba a gusto con aquella reunión.  Phoebe  le miraba de vez en cuando aprovechando que bebía de la copa de agua.


Como sobremesa los Flanagan, se trasladaron al jardín de su lujosa casa e invitaron a los chicos a que recorrieran las cuadras, mientras los hombres hablaban de "sus" negocios, y las mujeres cotilleaban de sus amigas y vecinas.  La joven pareja, no sabía de qué hablar.  Él estaba deseando que aquello terminara para ir a reunirse con su pandilla de amigos, que eran bastante más divertidos que aquella insulsa y tímida muchacha que no le atraía en lo más mínimo.  Ella, nerviosa: era la primera vez que estaba a solas con un muchacho, pero entre sus amigas era conocido,   no solo por apuesto, sino también,  por juerguista y mujeriego.  Todo un reto para ella, acomplejada y creyéndose falta de encanto.  Pero la exquisita educación recibida,  le proporcionaba temas de conversación, sólo que ante aquel muchacho, se sentía cortada y todo se le borraba de la cabeza.  A veces le miraba de reojo, y comprendía porqué su fama era notoria entre todos  Era un chico guapo, alto,  de mirada fria y acerada, y heredero de una de las grandes fortunas de  Bibury.  Lo que se dice un buen partido.



sábado, 7 de enero de 2017

Matrimonio por contrato - Capítulo 1 - Adiós, Steve Durham

El viejo Durham se había levantado esa mañana con pocas ganas de hacerlo.  Había estado toda la noche nevando y el paisaje que veía desde la ventana de su habitación era parecido a una postal.  El mayordomo,como hacía todas las mañanas, había entrado temprano a encender la chimenea, para cuando se levantase el señor, estuviera la habitación con temperatura suficiente para no pasar frío. Le daba pereza hacerlo, pero era persona de costumbres fijas y, a pesar de no encontrarse muy bien, había de cumplir con el rito diario de llevarle flores a la tumba de su amada esposa  Plhoebe, fallecida hacía muchos años, pero siempre recordada.  Se vistió y bajó hasta el comedor, en donde Patrick, su nieto, tomaba el desayuno mientras leía la prensa diaria.  Se levantó solícito cuando oyó entrar al abuelo dando los buenos días




- Supongo que hoy no iras a ver a Phoebe- dijo Patrick
- Supones mal. . No voy a hacer  modificaciones en mis hábitos por  unos pocos copos de nieve caídos esta noche, que seguro estarán derretidos antes de media hora
- Abuelo. La nevada ha sido copiosa, y no voy a dejarte ir
- ¡ Claro que me dejarás !  Hoy hubiera cumplido ochenta años. ¿ Te imaginas ? ¡ Ochenta años !  ¿Sabes cuántos tenía cuando nos casamos ? Ella a punto de cumplir los dieciocho, y yo los veinticuatro. Era una preciosidad de niña, porque era una niña, y yo un viva la virgen, que no supo apreciar la joya que iba a tener como esposa.  Pero eso ya lo sabes; no quiero aburrirte con mis nostalgias. Voy a ir.  Aunque se oponga el mundo entero. Sean, ya me ha cortado unas flores del invernadero. ¿ Sabes que ese rosal lo sembró ella ? Era su preferido y lo mimaba lo mismo que a Pusy, el gatito de angora que se trajo de casa de sus padres.
Yo le miraba de mala manera; no me gustan los gatos, y ella le hacía mimos constantemente.  Quizá se refugió en el pequeño Pusy, al no tener otro apoyo, ni a nadie que le diera cariño.
- Todo eso ya lo sé abuelo.  Me lo has contado millones de veces.
- Lo sé hijo, lo sé.-

Terminó de tomar su té y se levanto.  Sean ya le esperaba con el abrigo; era un ritual diario desde hacía años, desde que Phoebe abandonara este mundo dejándole en la más absoluta tristeza.

Como había prometido, Patrick acompañó a su abuelo muy a su pesar.  No hacía un día apropiado para visitar un mausoleo, aunque no estaba muy lejos de la mansión Durham.  Y como siempre hacía, el anciano, se sentó sobre la tumba de su esposa y comenzó a charlar con ella , igual que hiciera en la sobremesa de la comida o en el té de las cinco que ambos compartían.  Patrick se reitró unos pasos y se dirigió hasta el coche para coger una manta con que abrigar las rodillas de su abuelo.

En ese momento recibió la llamada de un amigo, y se entretuvo apenas cinco minutos de charla.  Colgó porque quería llevarse al abuelo pronto de regreso a casa.  Hacía un viento helador y temía cogiera un enfriamiento.  Cuando llegó a la tumba , el anciano estaba en la misma posición que le había dejado.



- Vamos abuelo, ponte, al menos, esta manta por las piernas, y nos vamos a casa en un minuto.  Hace muchísimo frío.

Le extrañó que al colocar la manta, no se moviera, muy al contrario,  al movimiento para echársela, su cabeza se ladeó. Patrick se alarmó y comenzó a llamarle, pero  Steve no respondía, y sus labios se habían vuelto morados.  Tomo un brazo y comprobó que caía inerte sobre las rodillas. Comprendió en el acto que el anciano Steve acababa de morir, como él, quería junto a su amada Phoebe. Dió un grito de desesperación y se abrazó a él llorando. De repente se dio cuenta de la situación y llamó a una ambulancia, a pesar  que sabía que ya no había nada que hacer.

La ambulancia llegó enseguida pues Bibury, en donde vivian, no es muy grande.  Los paramédicos, certificaron su muerte, pero tuvieron que aguardar a que el juez ordenase el levantamiento del cadáver.  Después  vino todo lo que acontece  a una muerte como la de su abuelo. La autopsia, el avisar a sus padres y tios, la llegada de vecinos y amigos, las visitas... y al cabo de tres días el sepelio.

Encerrado en su habitación, no podía creer todo lo ocurrido en tan poco espacio de tiempo, y lloró amargamente la pérdida de ese ser tan querido por él e inesperado suceso.  Se había criado junto al anciano, y podía asegurar que le amaba más que a su propio padre. Había sido testigo de sus vivencias narradas incesantemente por él. A penas recordaba a su abuela que murió siendo aún joven. Recordaba la amargura y depresión del abuelo cuando tuvo que seguir la vida adelante sin ella.



No quería estar presente en la reunión familiar.  No quería presenciar el reparto que todos harían de las pertenencias del abuelo aún caliente y sin enterrar.  Detestaba a aquella familia; no le importaba que fuera la suya, no les quería.  Eran egoístas y avaros, y principalmente causantes de algunos años de desdicha entre sus abuelos. Pero hoy se cerraba ese capítulo de la historia de su familia, de aquella familia que se le antojaba extraña , a pesar de llevar su misma sangre.

La casa se llenó de gente para expresar sus condolencias a la familia, un pesar que algunos distaban mucho de sentir. Bajaba de vez en cuando, de su habitación para cumplimentarlas, pero la mayor parte del tiempo, permanecía en el jardín o en su habitación.  Hacía frío en el exterior,. El mismo frío que sintió al escuchar el responso del vicario mientras el féretro del abuelo era introducido en el mausoleo junto a Phoebe..

El mayordomo, Sean, transcurridos unos días,entregó a Patrick el diario de su abuelo. Creia, que de toda la familia, era el más afín a Steve; había convivido con él y el fallecido adoraba a su nieto.  Creia de    todo corazón que él debía ser el depositario de las vivencias desconocidas de Steve Durham.

Acariciaba las pastas de ese viejo libro en el que estaban depositados los dias vividos por sus abuelos. "Una reliquia de familia", pensó.  No se atrevía a abrirlo por la reciente pérdida de su abuelo, y le parecía que aún podía escuchar su voz narrando sus batallitas , que serían posiblemente las mismas que estaban escritas en él.  Lejos estaba de imaginar de todo lo que alli había escrito.  Quizás algún día, cuando todo se hubiera serenado, se decidiera a leerlo.

viernes, 6 de enero de 2017

Como te quise, te quiero - Capítulo 10 y último - Un amor recuperado

La situación era violenta, ninguno de los dos se atrevía a decir algo con lo que pudieran romper el hielo. Declan  miraba a su mujer como si fuera la primera vez que la viera, sus sentimientos hacia ella seguían intactos. No importaba el tiempo transcurrido, ni la ofensa, ni nada que ella le hubiera podido hacer. No dio ningún paso hacia ella. Ignoraba lo que pensaba Ciara respecto a él y no quería presionarla. Ella le miró fijamente sin decir nada. Se dio la vuelta ocultando la congoja que  atenazaba su garganta. No quería llorar delante de él, secó las lágrimas y se giró para mirarle de frente


-Tengo que pedirte perdón por todo lo ocurrido, por todo el sufrimiento que hayas podido pasar. Quiero que sepas que estoy muy arrepentida de lo que te dije y te hice aquella aciaga noche, la que hubiera debido ser la más feliz de mi vida  ¿ En qué demonios estaba pensando ?  Estuve ciega durante mucho tiempo, tenía en mi mente una figura totalmente idealizada. Estuve enamorada de “ mi príncipe azul “ y resultó ser un  “sapo “. Es un ser egoísta engreído, estúpido que después de casarse ha sido  capaz de abandonar a su mujer y sus hijos, por ganar renombre .  Se me cayó la venda que tenía en los ojos, pero ya era demasiado tarde. No sabía ni tu dirección, ni dónde estabas ni siquiera sabía tu teléfono. De haberlo sabido te hubiera pedido perdón antes. Ahora todo está solucionado. Yo llevaré esta culpa toda mi vida. Lo que deseo es que por fin recobres la paz que te he robado, y que algún día encuentres la mujer que te mereces y formes una familia que te haga feliz, porque mereces serlo. Eres un buen hombre, honrado, educado, paciente. . .  En fin, ahora aspiro a que me perdones y me olvides, que olvides esa etapa de tu vida,  tremenda.
Y rompió en un llanto suave pero desgarrador. Él la miraba sin entender muy bien que significaban las palabras de ella. O mejor dicho, no quería entenderlas; no quería hacerse ilusiones. ¿ Por qué la desilusión de ella, qué le había ocurrido para desengañarse de esa forma?

-Anda, cálmate. Lo pasado, pasado está y no se puede dar marcha atrás. Explícame que te pasó para pensar   que Aidan  era el ser más perfecto, al más ruin. Si quieres explicármelo, claro.


 Relató,  con todo lujo de detalles,  su encuentro con el abogado en un día lluvioso. Detalló la forma ruin de su proceder queriendo ligar con ella, a pesar de haber dejado a su mujer con un hijo de corta edad y otro que venía en camino.


-Pude haber sido yo… Si ha sido capaz de hacérselo a su esposa,  hubiera podido hacérmelo a mí. ¡Por ganar prestigio ¡ Abandona a su familia sin importarle absolutamente nada.  Sabía que era un Don Juan, y me trajo por la calle de la amargura dándome celos cuando éramos unos críos, pero nunca le creí capaz de tener tanta ambición.  Yo le había dedicado mi adolescencia y había perdido por él al hombre que verdaderamente me amaba y en media hora que estuvimos en aquella cafetería, vi cómo era en realidad. Estuve ¡ tan ciega ¡ Yo tan ecuánime me volví totalmente estúpida y perdí mi sentido  común por tratar de que se enamorase de mi  Esas personas son tan egoístas que sólo se quieren a sí mismos.

-No te sientas culpable, no eras tú la egoísta. Cuando uno se enamora ves por los ojos de la persona que amas y haces infinitas locuras que nunca sospecharías ibas a hacer.
-Si, pero eso no es excusa para mi estupidez. De nuevo te pido perdón; me porté fatal contigo y te hice daño, mucho daño, por eso yo soy tan culpable como él
-Yo también te pido perdón. No debí marcharme de tu lado. Te había prometido paciencia y tiempo, pero lo hice mientras estábamos solteros. Te respeté hasta el último momento y soñaba con  nuestra noche de bodas, por eso mi reacción fue tan nefasta. Esperaba otra cosa, había estado soñando con aquel momento desde que te conocí.  Me sentí ¡ tan fracasado... ¡ Pero eso ya no tiene arreglo. No nos torturemos más, porque los dos lo hicimos muy mal 

   Rompió a llorar, pero esta vez era un llanto convulso, desgarrador y no cesaba de pedirle perdón

-Ven aquí, ven aquí- la dijo 


La abrazó y con una mano la daba golpecitos suaves en la cabeza para tratar de calmarla.  Ella reclinó su cabeza en el pecho de él y con sus manos se aferraba fuertemente a la chaqueta de Declan, nerviosa, desesperada y sin consuelo.  El percibía el perfume que normalmente ella usaba y de nuevo le envolvió la ternura que sentía por ella.  Tomó su rostro entre sus manos mirándola a los ojos y secando las lágrimas que corrían sin cesar por sus mejillas.  Besó sus labios con suavidad y unas palabras largamente esperadas por ella brotaron de sus labios  Y se perdonaron mutuamente . Y olvidando lo pasado, al cabo de dos largos años, pudieron consumar su matrimonio. Amor y ternura por parte de él. Vergüenza y rubor por parte de ella.  Un rubor que Declan supo comprender y con la infinita ternura que sus sentimientos le inspiraban, la hizo suya, suavemente con infinito amor.  Y ella se sintió plena, que le pertenecía, que sin saberlo le había pertenecido desde siempre, aunque hubiese estado ciega por una falsa ilusión.  Y se amaron con el desgarro de tanto tiempo pasado, pero con la ternura de un amor reconquistado.  Al día siguiente se levantaron muy contentos. Por fin habían solucionado todos sus problemas, había sido una mala pesadilla. Mientras desayunaban felices, se acariciaban, se besaban, se tomaban de las manos. Tenían que recuperar el tiempo perdido.  Era veintitrés de Diciembre, y entonces acordaron reunir a toda la familia, a los padres de ambos y anunciarles la buena nueva. Serían las Navidades más felices de sus vidas

Alegres y nerviosos se dirigieron  a unos grandes almacenes para efectuar las compras de Navidad y los regalos que habrían de hacer a sus respectivos familiares. Eran felices, inmensamente felices y sus risas eran abiertas sinceras.  Celebraron la Nochebuena todos juntos.   No estaba dispuesta a volver a separarse de su marido y el primer día en que acudió al trabajo presentó su dimisión, aunque tuvo que esperar a que encontraran una substituta. Declan  hubo de marcharse después del día último del año.

--Mi amor, sólo serán unos pocos días para volver a estar juntos- repetía  a su mujer al despedirse en el aeropuerto.
--Un sólo día es una eternidad. . No tardaré ni veinticuatro horas en estar allí en cuanto solucione lo del trabajo.

Y así fue. En menos de un mes Ciara estaba frente a su marido en Estados Unidos. Vivirían allí hasta que él terminara sus estudios. Regresarían a su país y trabajaría en un hospital, tendría una consulta y vivirían felices.

Junio empezaba a ser algo caluroso  cuando ya estaban de regreso . Decidieron buscar una vivienda más grande que el piso en el que vivían cuando se casaron.  Estaba embarazada y pronto en ese hogar las risas infantiles resonarían como música celestial.  Declan  adoraba a los niños, y poco a poco se iban cumpliendo todas sus ilusiones: tenía la mujer de sus sueños y para las Navidades próximas, serían uno más en la familia, y nació un niño precioso y dos años más tarde tuvieron una niña.

Ella no volvió a trabajar. Él además de la consulta daba clases en la Facultad de Medicina. Tenía un gran renombre en su especialidad e instruía a sus alumnos en la práctica de las intervenciones por laparoscopia que ya eran bastante frecuentes.

Los chicos crecieron rápido.  Niall su primer hijo quiso ser médico como el padre y el abuelo y cuando terminó la carrera , se trasladó a Estados Unidos para ampliar sus conocimientos. No quiso ser ginecólogo. Su especialidad fue la Oncología. Allí conoció a una chica americana, con los cabellos rubios como el oro de la que se había enamorado y con quién pensaba casarse en cuanto terminara su especialidad.  Beth , la hija, decidió estudiar psicología infantil y ya estaba en el último año de carrera 

Y volvemos al comienzo de la historia.  Cuando regresaron del cementerio,  acariciando la mejilla de su mujer, la dijo:

--Mi amor, han pasado los años muy pronto, pero he sido tan feliz, me has hecho tan feliz,  que no descartaría de lo pasado ni un ápice. Por doloroso que fuera , no cambiaría nada.  La vida ha sido generosa con nosotros, hemos creado una familia, vamos a ser abuelos, y nuestros hijos aman a sus parejas, y nosotros...
--Nosotros estamos juntos, siempre lo estaremos. Yo no podría vivir sin ti. Has sido el hombre, el amor de mi vida. He sentido unos celos horribles de las alumnas de la Facultad porque sé que había alguna que coqueteaba contigo, y es que eres tan guapo...-  
--Ninguna, óyeme bien, ninguna podría ocupar el lugar que tú has ocupado en mi vida. Cada día desde que estamos juntos, te he querido más y cuando ya no creía que mi amor podía aumentar, cuando me despertaba por las mañanas y te veía durmiendo a mi lado,  sentía que mi corazón se desbordaba y volvía a tener la misma fuerza para quererte y desearte como cuando éramos jóvenes. Te lo repito no cambiaría nada de lo vivido   

Besó a su mujer y ella le devolvió el beso, únicamente interrumpido por la entrada de Celinne para anunciarles que la comida estaba dispuesta.  Como dos adolescentes se ruborizaron y reían felices, y   en voz baja  la dijo:

--Después de comer, nos echamos una siesta....

 Al tiempo que le guiñaba un ojo.

--Calla, calla...- Fue la respuesta de ella apoyando su cabeza en el hombro de su marido

  Y el tiempo seguía su marcha,  y no eran ajenos al transcurrir en su familia. Eran ya cincuentones pero no se habían vuelto a separar nunca más y seguían tan enamorados como cuando eran jóvenes.    

 Niall esperaría a que su padre llegase de la consulta para llamar por teléfono y anunciarles el sexo de su  hijo.  Se había quedado en América y se había casado con la chica rubia de cabellos de oro a la que adoraba.  Iban a tener su primer hijo y ese día le harían una ecografía a su mujer para saber si iba ser niño o niña.  Ciara estaba loca de contenta y Declan  muy emocionado  Su hija  vivía en pareja con un compañero de gabinete, y aunque eran muy felices y se amaban,  decidieron esperar a casarse y tener hijos hasta que tuvieran más rendimiento en el despacho.

                                                 
                                                         F   I    N

Autoría:    1996rosafermu
Editado:    ENERO 2017
Ilustraciones: Archivo de 1996rosafermu -Google-  Internet

DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

jueves, 5 de enero de 2017

Como te quise, te quiero - Capítulo 9 - Dos extraños frente a frente

Cuando comprobó que era una hora razonable, el abogado llamó a Declan para comunicarle lo acordado con Ciara

-No te he querido llamar antes, la diferencia horaria ya sabes... Bueno ocurre lo siguiente: Ella no ha firmado porque quiere que eliminemos las cláusulas de la pensión y de gananciales. Su decisión es firme y amenaza con no firmar si no atendemos  su petición. Me ha dejado asombrado. Nunca me he encontrado con un caso de divorcio que la mujer no quiera compensaciones.
-Ya -  respondió él . Es que mi mujer  es especial. Insiste todo lo que puedas, no quiero que quede desprotegida.
-Pero ¿ y si no cede?
-Pues si no cede, suprime las cláusulas. Que firme el documento, pero no lo curses.  Iré para Navidad y hablaré con ella. Comunícame el resultado, pero no lo hagas hasta mañana que hoy tengo quirófano
--¿Qué tal te van las cosas?
-Bien, bien en lo laboral. En lo afectivo fatal; me acuerdo mucho de Irlanda. Bueno si no tienes nada más que decirte te voy a dejar que me tengo que marchar dentro de un rato. Llámame con lo que sea
-Descuida, así lo haré. Cuídate

El avión que conducía a Declan  hasta Irlanda  desde Estados Unidos, aterrizó  a primera hora de la mañana. No había podido dormir durante el largo viaje. La impaciencia, los nervios y la expectación le tenían nervioso y deseando llegar.  Era veintidós de Diciembre y la Navidad  ya próxima se notaba en el ir y venir de las gentes.  Tomó un taxi y le dio la dirección de su madre. Por las calles  pasaban los transeúntes portando paquetes de las compras realizadas para estas entrañables fechas.  . . Las luces de los adornos de, los escaparates de los comercios rivalizando a ver quién era el más original, todo olía a Nochebuena. Y todo le era tan familiar.  Al bajarse del coche, se quedó unos instantes en la acera contemplando el  paisaje de su barrio la panadería,  , el bar , el supermercado de la esquina, todo le era  querido. Hacía a penas un par de años que faltaba de allí, pero a él le pareció una eternidad. Llamó al timbre y una madre emocionada con los brazos abiertos recibió al hijo. Detrás venía corriendo la abuela, sus dos mujeres. Abrió los brazos y en ellos abarcó a la madre y a la abuela. A su madre la encontró guapa en su madurez al igual que a la abuela, que parecía que el tiempo no pasaba para ella  Los tres se sentaron en la sala y las preguntas se sucedían sin apenas darle tiempo a las respuestas

-¿Estás bien, hijo mío?
-Claro mamá ¿ no me ves?
-Claro que te veo, por eso te lo pregunto. Te encuentro algo más delgado  ¿ Trabajas mucho?
-Si mamá, eso si. Trabajo, estudio y practico. Es decir vivo en el hospital, pero no me importa porque el resultado final es muy bueno
-Perdona lo que te voy a preguntar. ¿Estás con alguien?
-No mamá, no tengo tiempo, pero además ... es demasiado pronto aún
-Bueno hijo mio, tú sabes bien lo que tienes que hacer.
-Me vais a permitir que llame a Flanagan  para decirle que ya he llegado. Enseguida vuelvo
-¿ Brendan ?
-Si ¿ quién llama?
-Soy Declan, que ya he llegado
-¡  Hijo ! ¿ cómo estás?
-Bien, muy bien y ¿vosotros?
-También bien. Oye estoy en casa de mi madre, después de comer me acercaré a veros ¿vale?
-Estupendo. Te esperamos para tomar café.  No cuelgues que  mi mujer  quiere saludarte
- ¿ Estás bien? tengo ganas de verte. Según he oído vienes después de comer, me alegro. Entonces hasta luego
-Hasta luego,  Cuídate. 

  Su madre y su abuela estaban disponiendo la mesa para la comida. Entretanto la madre le preguntó:

-¿Tienes buena relación con ellos?
-Excelente, son muy buenos y me tienen aprecio. Yo también les quiero. Brendan  me ayudó mucho
-No quiero herirte, ni que me lo tomes a mal, pero me preocupa vuestra situación. No sé lo que os ocurrió, ni quiero saberlo, pero...¿ qué es lo que vais a hacer?
-No te preocupes mamá. El divorcio está en trámites. Todo está arreglado
-¡Ay Señor, Señor ¡ Con lo contentos que estábamos todos!
-¿Te quieres callar? Regañó la abuela a su hija. Ellos ya son mayorcitos para saber lo que les conviene. Pertenece a su vida privada y si ellos no quieren contarlo, hay que respetarles. A nosotras no nos incumbe.
-Tienes razón, perdóname.
-No tengo nada que perdonarte, mamá. Discúlpame que no te cuente más, eso es cosa de ella y mío. Bueno y ahora venga ese guiso que es néctar de dioses.

El matrimonio Flanagan le recibieron con infinito cariño. Se fundieron en un abrazo y ella,  no pudo evitar que se le saltaran las lágrimas  Declan  no podía demorar más la pregunta; ansiaba saber de su mujer.

-Ciara ¿está bien?
-Si, está bien. Trabaja bastante dice que está mejor en el hospital que en casa, así que hace guardias y guardias. Me preocupa vaya a caer enferma. Hoy precisamente sale a las diez de la noche porque ha hecho el turno de una compañera que tenía a un chiquillo enfermo. ¿Vas a verla?
-Si claro, esa es mi idea. Tenemos que hablar un par de cosas. Lo haré lo antes posible para salir de una vez de esto.
-¿Tienes ganas de divorciarte?
-No, ninguna, pero es necesario solucionar nuestra situación. Por ella y por mi. Había pensado quedarme en América, llevarme a mi madre y a mi abuela
-Por  Dios hijo ¿lo has pensado bien?
-Si  Brendan , lo he pensado todo, lo he pensado todo...

Se despidió de ellos como a las ocho de la noche. Todavía quedaban más de dos horas para verse con ella. Decidió ir a dar una vuelta . ¡ Qué bonito estaba todo!  La gente  tan bulliciosa como siempre, . Todo era como nuevo para él, lo saboreaba. Entró en una cafetería y tomó un café caliente, pues hacía bastante frio  Consultó su reloj y vio que ya eran las diez.  Salió de la cafetería y se dirigió hacia el que debiera haber sido su hogar Miró hacia el balcón en dónde vivía Ciara y lo vio apagado. Esperó a ver si la veía llegar. Eran casi las once, pero su suegro  le avisó que regresaba andando,  por lo que llegaría sobre esa hora.  Se recostó en el quicio de un portal y al poco rato vio venir  una figura de sobra conocida.  Andaba despacio, se la notaba cansada. Con la barbilla dentro de una bufanda que llevaba al cuello. Buscó en su bolso la llave del portal sin percibirse de la cercanía de él.
Tenía un nudo en la garganta. Su recuerdo permanecía latente en su vida. Ni el tiempo ni la distancia habían amortiguado sus sentimientos. Esperó a que entrara y subiera a su casa. Estaba nervioso, expectante ante el encuentro. Esperó unos minutos y subió. Pulsó el timbre y allí estaba,  ante él con cara de asombro. Sin duda lo que menos esperaba es que Declan  estuviera frente a ella.

-Hola- dijo él
-Hola, eh...¿ Qué haces aquí?   ¿Vienes a quedarte o por vacaciones?
-No, no,  por vacaciones. Unos días solamente. ¿ puedo pasar?
-Perdona, no me he dado cuenta. Pasa por favor. Ven a la sala ¿Has cenado?
-No, me he tomado un café
-Te prepararé algo en un momento
-No, no. No te molestes, no tengo apetito. Con el cambio de hora..  Estoy con la de América
-Bien, pues tú dirás. ¿Quieres una copa o un café?
-Un café estará bien, gracias 

 Todo era muy frío, protocolario. Eran dos extraños frente a frente. Había cambiado.  Parecía haber envejecido.  Se había dejado barba y eso le hacía aparentar más edad de la debida.  Pero tenía que reconocer que estaba guapísimo.  Siempre había sido guapo y atractivo, aunque fuese ahora que le veía de ese modo.  En cambio ella, parecía cansada y descuidada; más delgada y con el semblante triste y cansado.  A Declan, le dolió verla de ese modo. Era preciosa, estaba preciosa, pero el refugiarse en el trabajo hacía que tuviera ese semblante.  El también tenía el trabajo como pantalla, pero su aspecto era más relajado que el de Ciara


RESERVADOS DERECHOS DE AUTOR / COPYRIGHT
Autora< 1996Rosafermu / rosaf9494quer
Edición< Enero 207
Ilustraciones< Jamie Dornan < Internet

miércoles, 4 de enero de 2017

Como te quise, te quiero - Capítulo 8 - Encuentro y divorcio

La conversación entre los esposos se prolongó largo rato, pero ninguno de los dos pudo aclarar nada. Declan,  levantándose se dirigió a su despacho y recogió varios objetos que quería conservar y procedió a meterlos en una caja.  Pasó una semana sin que se dirigieran la palabra. Cada uno acudía a su trabajo, pero evitaban verse y coincidir en algún momento.  Al regresar a casa una noche, comunicó a su esposa que había decidido ir a Estados Unidos. Allí realizaría una especialización en laparoscopia, ya que  aún no se había puesto en marcha ese tipo de operaciones.

-Pasado mañana me marcho,  temprano


No dijo más, dio media vuelta y se dispuso a acostarse. Ella no dijo ni comentó nada. Es la solución a la que habían llegado y la mejor según su criterio. El estaba muy dolido y ella tenía tanta confusión que no era capaz de discernir lo correcto.  Y partió rumbo a  América y ella acudió a su trabajo con normalidad, pero su carácter había cambiado, tanto, que hasta sus compañeros lo habían notado.  No hubo llamadas de teléfono, ni cartas, ni mensajes, ni nada. Parecía que  se le hubiera tragado la tierra. A ella la preocupaba el silencio, pero lo comprendía.  

Como cada día al salir del hospital, iba andando hasta su domicilio, pero aquella tarde cambió de rumbo. No tenía ganas de meterse en casa. Hacía fresco pero los últimos rayos de sol hacían que apeteciese estar en la calle. Las hojas de los árboles comenzaban a caer señal inequívoca de que se aproximaba la época que más detestaba: el invierno.

-¡¡¡ Ay   !!!- suspiró..  Estaba triste, quizá la proximidad del otoño la ponía melancólica. Desembocó en una calle  frente al que había sido su colegio, y sonrió al recordar su adolescencia. ¡ Qué pronto había pasado !  Comenzaron a caer unas gotas de agua que en un principio eran pocas y menudas, pero pronto arreció y tuvo que refugiarse en un portal para no quedar empapada. A su lado había un hombre que en un principio no se fijó en su rostro, pero él reclamó su atención:


 —  ¿  Ciara ?¡ Vaya ! Esto si que es una sorpresa...
-¿ Aidan ? ¿Pero  qué haces aquí? Yo te hacía viviendo en Dublin
-Oh, si. En un principio viví allí, pero luego...Trabajo aquí, mira.  --Le señaló una placa que había a la entrada del portal:  O'Clery,  Abogado.

-¡ Es increible ! ¿ desde cuando?  Nunca nos hemos encontrado y yo vivo muy cerca
-Oye, vamos a la cafetería de aquí al lado y charlamos un rato.  Tengo muchas cosas que contarte. 

Se encaminaron a la cafetería. No había pasado mucho tiempo desde que sus caminos se separaran , pero le notó mayor, "claro que a mi también me encontrará distinta",- pensó.  La charla se prolongó más de una hora y él  la contó que su matrimonio había fracasado al poco tiempo y se habían separado. Tenía un hijo y otro venía en camino.

-¿ Cómo has tenido el valor de dejar a tu mujer en tal situación?
-Es complicado, yo la quiero, pero necesito ampliar mi horizonte profesional y allí tengo todo el camino trillado.  Llegamos al acuerdo de  si debemos tener otra oportunidad, y en eso estamos. ¿ Y tú?
-Bueno, me casé. Ahora mi marido está en Estados Unidos haciendo un máster
-¿ A qué se dedica?
-Es ginecólogo y obstetra-   No le quiso decir que al igual que él, su matrimonio había sido un fracaso.
La conversación empezó a  derivar hacia la vida personal que tuvieron cuando eran jóvenes, y  Aidan la insinuó que podrían quedar otro día para comer juntos y recordar viejos tiempos. Le  conocía sobradamente  como para saber que no había cambiado nada en absoluto, que seguía siendo el mismo conquistador de siempre. No le pareció correcta la actitud de él respecto a su mujer y respecto a ella ¿Qué se había creído?

-Oye, no estarás pensando en ligar conmigo  ¿verdad?

  El esbozó la mejor de sus sonrisas y tomando la mano de ella, la miró a los ojos y la dijo.

-No he dejado de pensar en tí en todo este tiempo. Aunque no lo creas yo te quería, pero con mi matrimonio se me abrían muchas puertas. Mi mujer es de una familia influyente , y tuve que decidirme .
-Y elegiste irte con ella. No te importó el dolor que me ibas a producir, no te importó más que el ser un chico importante de la rancia sociedad que permanece anclada en el tiempo.  Doy gracias a  Dios que encontré en mi camino al hombre mejor del mundo, al más cariñoso, noble e íntegro que nunca ha existido. Me adora y yo le quiero con locura...   estoy deseando  que acabe para que vuelva a mi lado.

Ella misma se asombraba de las palabras que estaba pronunciando. Quizá hubiera exagerado en lo referente al amor por su esposo, pero se dio cuenta de que su "príncipe azul,  era un sapo". Se le cayó de golpe la venda de los ojos. Había descubierto de una vez su verdadera cara , y en ese momento cortó la entrevista, negándose a que él la acompañara hasta su casa.  Como si la hubieran quitado un peso de encima, respiró hondo al salir a la calle. Había parado de llover y estaba cerca de casa,  Apuró el paso para alejarse de él lo más rápido posible.

-No volveré a pasar por aquí. No quiero volver a verle. ¿ Y por este mequetrefe me he jugado mi matrimonio? Tonta, más que tonta. Debiste darte cuenta de cómo era. Posiblemente si te hubieras casado con él, serías tú la que estuvieras abandonada con una criatura pequeña y otra en tu vientre... ¡Valiente sinvergüenza !  Pero esto no arregla mi vida-  pensó con tristeza.-  Ni siquiera sé dónde está ni dónde vive. Quizá me haya olvidado y esté con otra chica. Si pudiera al menos pedirle perdón... 

 Esa noche no se preparó cena, no tenía apetito y guardaba muy mal recuerdo de su entrevista con Aidan . No le volvería a ver más.

Varió su itinerario para no encontrarse con él. Todo el amor que había sentido , se había desvanecido y ahora le había tomado manía por su forma de ser tan egoísta y ruin.  
Era un día oscuro de otoño y tenía el cuerpo destemplado. Había estado veinticuatro horas seguidas de guardia y habían tenido dos alumbramientos. Estaba cansada, triste, preocupada y decepcionada. No quería tener con él  ningún contacto, ni siquiera deseaba tener amistad.

— ¡Lástima de tiempo perdido! 

Pensaba, al llegar a casa,  darse un baño relajante y meterse en la cama.  Dormiría hasta mediodía. Tenía el día libre.  Aprovecharía su descanso para hacer algunas compras y comería con sus padres. Ahora les veía menos. El doctor Flanagan  se había jubilado y no paraban de viajar y disfrutar de la vida. Se lo merecían, ya que cuando jóvenes no lo habían  podido hacer. Supo por su padre,  que de vez en cuando recibía noticias de Declan,   y,  por él supo que le habían ofrecido un puesto en el hospital donde estudiaba.  Estaba muy considerado entre sus jefes y había pensado  quedarse allí definitivamente, noticia que le   desagradó enormemente, a pesar de que sabía que un encuentro con él  resultaría muy difícil. Cuando ya entrada la tarde salió de la casa de sus padres fue directamente a la suya. No le apetecía ir de compras; estaba angustiada desde que su padre la comunicara el paradero de su esposo.
 No le había querido comentar nada para no complicar más las cosas, pero le preocupaba su hija. Siempre estaba triste, no tenía amigas y solamente salía de casa para ir al trabajo en el hospital.  Llegó el invierno, los días más cortos y su  ánimo estaba cada vez más decaído. Sus padres estaban muy preocupados al verla en ese estado, pero no podían hacer nada para  que ella remontara su pesimismo.  Una llamada de teléfono hizo que esa noche no pudiera dormir
-¿ Señora O'Clery ?
 - Si, ¿ quién llama ?
-  Señora soy el abogado de su esposo. Necesito hablar con usted cuanto antes ¿ Cuándo puede ser ?
 -Pues, hoy mismo si quiere. Tengo el día libre
 - Le parece esta tarde a las cinco, ¿por ejemplo?
 -Si, si, desde luego. Hasta la tarde -.  Se imaginaba lo que el abogado quería. No había otra cosa más que el divorcio, y no se equivocaba.  A la hora acordada, llamaron a la puerta

-¿Señora O'Leary?
 -Si, buenas tardes, pase usted
 -Creo que es mejor ir directo al asunto que nos ocupa, pues es bastante desagradable. Se trata....
 -Del divorcio ¿verdad?
 -Si, exacto. -  El abogado procedió a abrir su maletín del que extrajo unos papeles que  debía firmar
 -Le ruego lo lea detenidamente y si tiene algún desacuerdo o algo que objetar, me lo comunica. Si lo desea se los dejo y mañana vuelvo a recogerlos
 -No hace falta. Si me aguarda un momento dejamos zanjado este asunto. Con su permiso voy a leerlo

Leyó detenidamente los términos del divorcio. Se alegaba " incompatibilidad de caracteres". A continuación fijaba la pensión que habría de recibir y la cantidad como gananciales del efectivo que tuvieran en las cuentas bancarias

-Todo es correcto menos un par de cosas. No quiero ninguna pensión, tengo mi trabajo y no lo necesito, y tampoco quiero dinero de su cuenta. No es necesario y además no sería justo. El resto es conforme; por favor rectifique esa cláusula y se lo firmo en el acto.
 -Bien, tengo que consultar con mi cliente y si es conforme mañana  vendré para la firma y asunto terminado.
-¿ Usted ha visto a mi marido? ¿Está bien? 
-Si señora, está bien
 -De acuerdo, muchas gracias. Entonces hasta mañana.

El abogado se despidió y quedó con ella en hablar al día siguiente con la respuesta que le diera Declan


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Autora< 1886Rosafermu < rosaf9494quer
Edición< Enero 2017
Ilustraciones< Jamie Dornan< Internet

martes, 3 de enero de 2017

Como te quise, te quiero - Capítulo 7 - Matrimonio roto

Las primeras luces del día sorprendieron a Declan  en una cama que no era la suya y a su lado dormía una chica que no conocía. Tenia un fuerte dolor de cabeza y enseguida vinieron a su mente las imágenes vividas en el hotel en donde dejó a su esposa. La amarga realidad se impuso y la decepción y amargura  anudaron su garganta. Se levantó despacio para no despertar a la muchacha y dejó sobre la mesilla de noche unos billetes doblados. Se vistió y salió de la habitación sin hacer ruido.


Ya en la calle buscó un taxi que le llevara al hotel, mientras reflexionaba sobre lo distinta que había imaginado un día como aquel.  Al ser tan temprano la circulación por la ciudad, era escasa por lo que en veinte minutos estaba en el vestíbulo. Al llegar frente a la puerta de la habitación que habían alquilado, detuvo su mano que iba a golpear en la puerta. No sabía lo que se iba a encontrar al entrar, no sabía qué es lo que iba a decir. Por fin se decidió y llamó.  Se abrió presta y una descompuesta y lívida  Ciara estaba frente a él. Se miraron el uno al otro reflejando en sus rostros la angustia que cada uno de ellos sentía

- ¿ Por qué me has hecho esto? He llamado a hospitales, a la policía, y no te encontraba ¿ Dónde has estado? ¿ Por qué lo has hecho?
-¿ Te parece que no tenía motivos ? Tu desprecio me hirió como no tienes ni idea y fui a buscar un remedio para ello
-¿Quieres decir que...?
-Eso mismo. Ahora no tengo ganas de hablar. Espero que suspenderemos el viaje a Paris. No  tiene objeto "la luna de miel". Creo que lo más conveniente es que regresemos a casa, pero no te preocupes dormiremos en habitaciones separadas. Ves pensando qué les vas a decir a tus padres sobre todo esto  ¿Lo has pensado?
-No  puedo creer que hayas hecho... Tu me dijiste que me darías tiempo, que esperarías lo que fuera necesario...¡ Dios mío !
- Es cierto, te lo dije, pero tú no me dijiste que te repugnaban mis caricias, así que estamos en paz
-Cómo has podido. Eres un sinvergüenza. Nunca debí casarme contigo. Eres un lobo con piel de cordero


Lloraba desconsolada mientras golpeaba el pecho de su marido que permanecía mirándola impasible con honda tristeza. Al cabo de un rato él sujetó por las muñecas los brazos de ella con rabia.  Calmó su llanto y empezó a recoger la ropa  metiéndola en la maleta de mala manera. Salió de la habitación.

Tomaron un taxi. No pronunciaron  palabra en todo el trayecto. Cuando llegaron a su domicilio ella entró en la habitación y dejó a un lado la maleta en la que había metido, arrugado, su traje de novia. Declan siguió en dirección a la habitación contigua en la que sólo había una mesa de despacho en la que trabajaría .  Corrió la mesa a un lado y arrastrando un sofá del salón lo colocó en  la habitación. Buscó una manta y una almohada y se dispuso a acostarse. La cabeza le estallaba. Fue al baño y del botiquín tomó un par de aspirinas. .  Era una situación desgarradora y un fracaso en su vida. Nunca se hubiera imaginado lo ocurrido.

Se cambió de ropa y tomando el bolso, salió a la calle. Necesitaba respirar el aire fresco de la mañana. No sabía a quién recurrir ni a dónde ir. Necesitaba reflexionar cómo iba a plantear la situación a sus padres y tampoco quería recurrir a sus amigas. Estaba acobardada.

Habían alquilado un piso con tres dormitorios cerca de donde vivían los padres de Ciara, y hacia allí se encaminó pensando que ellos lo entenderían y aconsejarían lo que mejor hacer. Era muy pronto y no quería sobresaltarles, de modo que entró en una cafetería antes de ir a su antiguo domicilio. Las lágrimas se agolpaban en sus ojos y notaba que la gente que se cruzaba con ella por la calle la miraban de soslayo.  Esperó un rato y decidida llamó a la puerta.  Salió a abrir su madre, que extrañada y perpleja la recibió

-Mamá.....-   no pudo decir más. Se abrazó a ella llorando desconsoladamente
-¿Qué ha ocurrido, y Declan  dónde está?
-No le nombres siquiera, no quiero verle, ni oírle. Le odio con todas mis fuerzas -.  Al escuchar el alboroto, el padre salió alarmado
-¿Qué haces aquí? ¿Ha pasado algo?

La llevaron hasta el salón. La madre  le hizo una taza de tila y trataron de calmarla. Más tranquila narró a sus padres todo lo ocurrido en la habitación del hotel, la huida  de él y,  su llegada después de pasar la noche lejos de ella

-¿Y qué esperabas?  Su reacción es la lógica en una situación como la que detallas. Si no le querías  ¿por qué te has casado con él?  Has cometido el mayor de los errores y has destrozado su vida . Está loco por tí y tú le has dicho que no le soportas... ¡Es increíble!...  Yo eduqué a mi hija con sentido común, que nunca te faltó, pero esto no lo entiendo.  Voy a salir un momento
-¿ Dónde vas?
-¿Dónde crees, mujer? Voy a tratar de arreglar este desastre
-No No, No.  Papá por favor te lo pido . No le quiero ni ver


La conversación entre los dos hombres fue larga y tensa. Flanagan  no justificaba en modo alguno la actitud de su hija, y por otro lado apreciaba mucho a  Declan  porque le consideraba un buen hombre, íntegro que adoraba a su hija. Creía que el idilio de ella con Aidan  había pasado cuando comenzó la relación con el que era su marido, pero no imaginaba lo que acababa de conocer.  No sabía aconsejar a su yerno lo que podía hacer. Comprendía que estuviera furioso, por eso le pidió como un favor especial que hablara con ella, que los dos recobraran la cordura

-¿Quieres que vivamos juntos como si tal cosa? No me importa lo que la gente piense, no quiero aparentar lo que no existe. Ya es bastante difícil la situación. ¿Te imaginas en un espacio de ochenta metros vivir con una persona sin dirigirse la palabra? Por otro lado yo la quiero con desesperación y me ha hecho mucho daño. Ya es bastante difícil vivir a su lado y tener que ignorarla.  Tengo una solución :que yo me vaya
-¡ Por  Dios  ni se te ocurra. Esto tiene que pasar, ten un poco de paciencia. Quizá los nervios la traicionaron
-No  Flanagan.  Lo dijo con todas las de la ley. Así que he pensado ó irme a Médicos sin fronteras ó hacer un Máster en Alemania, Inglaterra o China si es necesario. Pondré tierra de por medio hasta que consigamos el divorcio,.
-Pero eso no puede ser. No puedes cortar tu carrera ahora precisamente que estabas alcanzando puestos. Eres un médico extraordinario y gozas del reconocimiento de tus compañeros, no lo puedes tirar todo a la basura por una rabieta de niña mal criada
-Por favor, estás hablando de mi esposa, no digas cosas malas de ella
-Estoy entre la espada y la pared: por un lado ella, es mi hija, y aunque sé que se ha equivocado no la puedo dejar en estos momentos. Por otro estás tú a quién aprecio muchísimo y además tienes razón.  ¡Ay Señor, Señor !  nunca se me ha presentado un conflicto como este...

  Descolgó el teléfono. Al otro lado sonó la temblorosa voz de su mujer.

-Di a Ciara que se ponga, por favor
-Papá, dime
-Pues te digo que vengas a tu casa inmediatamente. Aquí te espero - Colgó el teléfono antes de que  la diera tiempo a protestar y  dirigiéndose a Declan, dijo:

-Ahora viene para aquí. Cuando llegue yo me iré, pero vosotros tendréis que hablar, durante todo el día si es necesario. Sin reproches sin amenazas, pero demuéstrala que es importante en tu vida.  Seguro que reacciona...
-Pero yo no puedo ahora...Tengo que asimilar todo esto. Yo también he cometido el error de irme de su lado. Tomé el camino más fácil y eso no sólo ella me lo tiene que perdonar, yo también tengo que asimilarlo. ¿ Por qué lo hice? ¿ Por qué no me quedé allí con ella en lugar de salir corriendo?
-No te culpes. Tuviste una reacción que cualquier otro hubiera tenido. Tranquilízate y con calma limaréis asperezas.

En ese momento sintieron la llave en la cerradura y el taconeo de Ciara yendo hacia ellos.  Su padre abandonó el domicilio y ambos se sentaron . Ninguno de los dos tenía palabras con las que comenzar la conversación.  Él fue primero en hablar:

-No es ningún secreto para nadie, y menos para ti, los sentimientos que tengo , pero no ha resultado. Creí que lo soportaría todo con tal de tenerte a mi lado, pero estaba equivocado. No puedo,  y pienso que ha sido un error, no sólo porque tú no me quieres, sino porque nos hacemos daño, y posiblemente a medida que pase el tiempo la relación se deteriore aún más. Por tanto he decidido marcharme de Irlanda, no sé todavía a dónde ni cuando, pero será pronto. Tu tortura no será muy larga.
-Yo no debí decirte aquello. Me arrepiento enormemente del daño que te he podido hacer; no te lo mereces. Siempre fuiste leal conmigo, pero yo también lo he sido. Te conté toda mi verdad y tu me dijiste que esperarías todo lo que fuese necesario
-Si, claro que te lo dije, pero no cuando nos hubiéramos casado. ¿Por qué me aceptaste, por qué no me pediste más tiempo?  ¿Crees que es fácil tenerte cerca y no poder darte ni un beso porque los rechazas? Viviré en el extranjero hasta que el divorcio tenga lugar. Cuando esto ocurra,  tú estarás libre para hacer de tu vida lo que quieras y yo trataré de olvidarte .
-Pero ¿ dónde vas a ir?
-No lo sé. Quizá vaya a Nicaragua, El Salvador o no sé. También tengo en mente hacer una especialización en América o en Inglaterra. Ya veré, lo que primero salga

 Estaban más calmados, pero en el aire flotaba la desilusión, la angustia y decepción que ambos sentían.

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Autora< 1996Rosafermu  #rosaf9494qyer
Edición Enero 2017
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lunes, 2 de enero de 2017

Como te quise, te quiero- Capítulo 6 - Declan y Ciara

Al principio fue sólo una invitación rutinaria, pero poco a poco las invitaciones fueron más habituales de modo que todos los días que no tenían guardia,  acompañaba a  Ciara hasta su casa. Ella, aunque amable,  era distante, no terminaba de derribar una invisible muralla que impedía que tuviera más confianza.  Seguían siendo unas salidas de compañeros, por más que ella notaba que Declan  quería ser algo más. No estaba preparada aún para comenzar otra relación que no fuera de mera amistad. Aún tenía presente en su vida a Aidan, al que no terminaba de olvidar.  Al finalizar la jornada del viernes, la  preguntó  por los planes que tenía para el fin de semana. No tenían guardia ninguno de los dos

-¿Qué vas hacer mañana?-  la dijo
-Pues creo que iré al cine. Tengo que llamar a mis amigas. La verdad es que no sé. Mis padres creo que quieren ir a algún sitio con unos amigos, pero a mi no me apetece ir con ellos, así que igual me quedo en casa.
-Entonces...-  Él se quedó dudando si debería formular la pregunta que la iba a hacer. ¿Por qué no vienes a comer a mi casa con mi madre y mi abuela?  Les he hablado tanto de ti, que están locas por conocerte
-No sé, me da un poco de corte
-Somos compañeros, no tiene nada de particular. Algunas veces van mis compañeros de promoción, no pasa nada

 Giró la cabeza para mirarle. Ella sabía que lo que quería era que la conociera su familia y eso la irritaba un poco.  No quería ser su novia, no quería tener ninguna relación que no fuera la profesional. Detuvo la mirada en el rostro del muchacho y la mirada sincera y su sonrisa de complicidad, la decidió

-De acuerdo iré, es muy amable por tu parte invitarme, pero te aseguro que me las apaño muy bien para hacerme la comida aunque esté sola
-Ya lo sé mujer, no es por eso, es por... salir simplemente. Después de comer podríamos ir al cine o quizás a alguna sala de fiestas a bailar , por ejemplo
- ¡ Vaya nivel !
-No creas, he estado ahorrando para cuando se presentara la ocasión. Gano un buen sueldo en el hospital y en la consulta de tu padre, así que ahorro para comprarme un coche pequeño
-¿ Te vas a comprar un coche? Pues ya lo puedes ir solicitando, creo que tardan mucho en concederlo

-Ya lo sé, pero no tengo prisa
-¿ Puedo preguntarte algo?
-Claro ,por supuesto que si
-¿Tienes novia ?
-No, aún no, aunque si me gusta una chica, me gusta mucho, muchísimo - Lo repitió mirándola de frente,  que estaba loco por ella, pero que no se atrevía a decírselo por temor a ser rechazado.
-Pero si no se lo dices, nunca lo sabrás-  le replicó  ella

Sabía de sobra que la muchacha a quién se refería era ella misma, pero quería hacerse" la tonta". Disfrutaba con el juego al verle pasar el mal trago que estaba pasando. No le quería, no estaba enamorada, pero de alguna manera quería hacerle sufrir. Luego se arrepentía de ser tan cruel con él, tan caballeroso, educado y cortés.

-Hum, es guapo y respetuoso, pero no le quiero. No tiene carácter, es sumiso a mis caprichos y yo quiero un hombre que me domine, como era.... él -.  . Mientras pensaba esto interiormente, reinó entre los dos un silencio espeso.
-¿Sabes ? yo he tenido novio y ...lo hemos dejado, por eso algunas veces estoy de malhumor, porque todavía le sigo recordando, muy a mi pesar, pero no puedo evitarlo
-Lo comprendo. Si quieres hablar alguna vez de ello, siempre estaré dispuesto a escucharte.
- ¿Por qué eres tan buena persona  ¿No comprendes que con esa forma de ser vas a sufrir mucho en esta vida ?
-Ja,  ja- rió él-.  No te creas tengo mi genio, pero ¿cómo voy a sacarlo contigo si eres la persona más dulce que he conocido?
-¿Dulce? pero si casi ni te hablo. Me hubiera gustado conocerte antes que a ... Antes mi carácter era distinto.  Él me gustaba desde que empecé a ir al colegio. Algún día te contaré la historia.
-¿ Y por qué no esta noche?
-Declan , voy a ser muy sincera contigo. Eres guapísimo, educado, galante, en fin eres todo cuanto una mujer busca en un hombre, pero no estoy enamorada de ti y sé que la chica a la que antes te has referido soy yo.  Me duele tenerte que hablar de esta forma, tan cruda, pero no quiero hacerte sufrir, no quiero
que tengas falsas esperanzas, porque nunca podré querer a otro hombre que no sea Aidan.

-Aidan ¿ así se llama?. No me importa, esperaré toda la vida si es necesario. Yo te quiero como no te imaginas y me conformo con que estés a mi lado, sólo con eso. Con poder verte y escucharte, sin nada a cambio
--Pero, no es justo. tienes un gran porvenir. Serás un médico acreditado, con buena posición social, y por mucho que ahora te parezca imposible, en un futuro encontrarás a una chica que sea digna de ti. Te enamorarás, te casarás y tendrás una familia maravillosa
-Posiblemente todo eso será cierto, pero es contigo con quién deseo formar mi familia. Tú eres la elegida y por tí es por lo que estoy ahorrando para comprar un piso y ofrecerte un hogar. Esperaré toda una vida si es necesario, no hay prisa, cuando tú digas siempre estaré ahí.
-¡ Dios mío, cómo se puede ser así ! ¿ Por qué tardaste tanto?  ¿ Por qué no nos conocimos antes ? Te hubiera querido con toda mi alma, porque eres digno de ser amado, pero yo...
-Ya me amarás, quizá tardes un poco, pero lo conseguiré.  ¿ Quieres ser mi novia ?
-Antes que nada he de contarte mi historia. No he hecho nada malo, no vayas a creer, pero opino que la sinceridad debe estar presente en la vida de la gente, y mucho más contigo.  Te he dicho que no te amo, te quiero simplemente, como a un compañero, pero no como novio. No quiero engañarte, y créeme que deseo con todas mis fuerzas corresponderte en el cariño que tú me profesas, pero no puedo. No sé si algún día podré arrancarle de mi vida...
-Si lo consigues allí estaré yo,  esperándote

La beso con inmensa ternura, sin apenas rozar sus labios. Tenía miedo que ella rechazara su caricia, pero no lo hizo. Entornó los ojos, y  no recordó el primer beso en el cine con Aidan. ¿Sería el camino para el olvido?

Su noviazgo duró más de dos años. Durante ese tiempo su amor por ella iba creciendo, sin embargo ella había crecido en aprecio hacia él, pero distaba mucho de ser amor.  Declan  derrochaba energía ..Hacía todas las guardias que le ofrecían y en los días que tenía libres actuaba en alguna consulta nueva. Todo su afán era ahorrar para ofrecer a su novia un hogar confortable y con las comodidades máximas de aquella época.

Acordaron contraer matrimonio en primavera y en el mes de Mayo de 1978 se convirtieron en marido y mujer.  Estaba loco de alegría, mientras que ella disimulaba su incomodidad con el pretexto de los nervios.   A la boda acudieron los padres de los respectivos esposos, y las amigas íntimas de Ciara.  Algunos compañeros de trabajo de los dos. Lo celebraron con una cena y un  posterior baile.  La pareja de novios salió de la sala   sin que nadie les viera.  Habían reservado habitación en el mismo hotel y al día siguiente saldrían en viaje de novios hacia Paris.  Se habían sacrificado para poder ahorrar con el fin de realizar el viaje de sus sueños: una semana en París, en un buen hotel. A Declan  todo se le hacía poco para obsequiar a su amada.  Ella estaba muy cansada y nerviosa. Entraron en la habitación en silencio, en un silencio que podía cortarse.

-Mira, nos han puesto un cesto de fruta y una botella de champán. ¡ Qué amables !-dijo él.  Ella  sonrió levemente. No sabía qué hacer. Tenía ganas de salir corriendo, de perder de vista a su marido. Hasta creyó odiarle en esos momentos.  Se dirigió  hacia ella y la abrazó mientras la susurraba

-Ya eres mi esposa, se ha cumplido mi más deseado sueño. - La abrazó y la besó con fuerza, buscando una respuesta por parte de ella, pero, aunque no rechazaba las caricias, tampoco las correspondía.  Al cabo de un rato, él descorchó la botella de champán y escanció dos copas. Mirándola a los ojos le acercó una  e hizo un brindis. Chocaron las copas y Ciara bebió de una vez el dorado líquido

-Échame otra copa, tengo mucha sed.

Él se dio cuenta de que lo que quería era  dilatar al máximo el momento de acostarse. No sabía cómo hacerla ver que aquellos nervios eran por parte de los dos, y normales en la primera noche de casados.

-Te dejo durante unos minutos. Arréglate tranquila. Voy fuera a fumar un cigarrillo. Ella se sentó en el borde de la cama y los ojos se le llenaron de lágrimas.

Le disgustaba estar tan fría con el que ya era su esposo, pero no podía evitarlo. Tenía miedo del momento en que se convirtieran realmente en marido y mujer. Se imaginaba el momento y no podía, no podía hacerlo.  La imagen de un Aidan  sonriendo se abría paso en su imaginación

-Nunca debí casarme, nunca debí darle esperanzas.  Dios mío , qué es lo que he hecho...

 No supo el rato que su marido permaneció fuera del dormitorio, pero cuando entró,  ella continuaba con su traje de novia puesto y estaba en la misma posición sentada en la cama. Él ,  se dio cuenta inmediatamente de la lucha interior que ella estaba debatiendo.  Se sentó a su lado y pasando su brazo por el hombro de ella, le dio un beso en la frente.

-No te preocupes, mi amor, todo es muy sencillo. Bésame y déjate llevar, yo te cuido
-No, no, no lo comprendes. No puedo hacerlo, no te amo, eres un extraño para mí. No puedo, no puedo

No daba crédito a lo que escuchaba. Estaba lívido; el momento tanto tiempo esperado se había convertido en una tortura por el rechazo de su esposa. Se levantó lentamente y se quitó el chaqué que reemplazo por un traje normal.  Sin mirarla,  que continuaba llorando, acomodó en los bolsillos de la chaqueta la cartera, miró si llevaba dinero y se dirigió a la puerta de la habitación. Allí se volvió, miró  a su esposa y  la dijo:

-Quédate tranquila. Voy a salir. No me esperes despierta.

Dio un portazo y salió al pasillo. No sabía hacia dónde encaminar sus pasos. El desprecio de su mujer le había herido grandemente. Entró en el ascensor y al llegar a Recepción, susurró al conserje algo en voz baja.  A continuación el conserje escribió algo en una tarjeta que le entregó y,  lentamente se encaminó hacia la salida del hotel con la tarjeta en la mano.  En la puerta,  le preguntaron  si quería un taxi

-Si por favor

Al poco rato un coche se detenía frente a la puerta del hotel, abrió una de sus puertas y enseñando la tarjeta al chófer, partió rumbo  a la dirección indicada.  Pasaría su noche de bodas en un club de alterne. Necesitaba desahogar la inmensa pena y rabia que sentía en su interior.

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Autora.< rosaf9494quer
Edición <Diciembre 2016
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