miércoles, 26 de octubre de 2016

Una extraña en mi vida - Capítulo 5 - Una presentación oficial

Había pasado ya un tiempo desde que regresaran de Madrid con el doctorado bajo el brazo y Laura no se decidía por emprender su poyecto. Un día mientras tomaban un té, los tres, reunidos en la biblioteca, George planteó:

-Querida, hay que ir pensando en tu presentación oficial como mi mujer. Ya han pasado varios meses y hay rumores por la ciudad de que tengo una novia y vivo con ella. Aquí todavía hay gente muy conservadora y para un representante político, eso no está muy bien visto.
-Pero si soy tu mujer
-Ya lo se. ¡ Si lo sabré yo !, pero la gente no. Ni siquiera han trascendido fotografías de nuestro enlace
-¿ Lo véis?-  intervino Timoty.-  Os lo dije que una boda a escondidas no daría resultado.
-De todas formas no  veo la tragedía,-  dijo  Laura.-  Se dice claramente y suficiente
-Se me ocurre una idea, intervino George. Tengo un amigo periodista y podía pedirle que nos hiciera un reportaje en nuestro día a día, aquí en casa y declarando nuestra boda desde hace meses. Incluso podría publicar el certificado de matrimonio; así acallaríamos las voces criticonas.
-Creo que el día de San Patricio sería una buena ocasión-  agrego Timoty.
-¿Tú qué opinas Laura?,-  dijo George
- A mi me parece bien, lo que vosotros estiméis más oportuno



George se levantó y con el teléfono en la mano se puso en contacto con su amigo Brad para solicitarle el reportaje, a lo que el periodista respondió encantado, pues era una noticia muy suculenta.
La publicación en los periódicos y revistas aumentaron la tirada de ejemplares más que nunca. Todos estaban impacientes por conocer a la muchacha que había conquistado el corazón de un solitario y atractivo alcalde.

-¡Claro ! es la chica que estaba de camarera en el pub.   La ibérica. La verdad es que es muy bonita y simpática.

A todas las casaderas del lugar les sentó como una bomba la noticia de que el chico más cotizado del lugar ya estaba comprometido, y a demás con una extranjera que apenas se había dejado ver.

-¿Está George, por favor?
-¿De parte de quién, por favor?
-De Lisa, dígale que soy Lisa
- Si, ¿Lisa, cómo estás ? - respondió George
-Sorprendida con el reportaje.¿Cuándo os habéis casado?
-Pues la verdad es que hace bastantes meses
-Lo que no entiendo el porqué lo habéis ocultado
-Mi mujer estaba preparando su doctorado y no quería que nada la distrajera hasta obtenerlo
-¿Un doctorado, en qué?
-Lisa.... Tú sabes que ella trabajaba en le pub para pagarse sus estudios, lo sabes de sobra
-¿La vas a presentar en el Ayuntamiento?
-Naturalmente, en el primer acto oficial que celebremos. Será en San Patricio.



Y llegó la festividad. George y su padre como era de rigor llevaban los trajes irlandeses correspondientes al clan de su familia. Laura se había mandado hacer un traje especial que armonizara con los colores del clan , pero que no fuera estridente. La noche cercana ya a la primavera, era suave, pero ella decidió que se cubriría con una capa española, ya que el vestido era escotado y terminarían muy tarde ¡ como para no llevar alguna prenda que la resguardase del fro  de la noche !.

 Todos estaban expectantes por conocer a la esposa del alcalde, de un alcalde querido por su comunidad,  debido a lo bien que  desempeñaba  su trabajo  Entraron los tres y un silencio con cuchicheos se produjo al llegar al salón del Ayuntamiento en donde se celebraba el evento.

El primer teniente de alcalde, se adelantó para saludar a los recién llegados dirigiéndose en primer lugar a Laura, besándole la mano con respeto y complacencia. En el reportaje habían reflejado su vida cotidiana, pero aquella noche, vestida de gala, estaba más bonita que de costumbre. La idea de ponerse el traje acorde con los que llevaban su esposo y suegro, agradó grandemente a la concurrencia, pues era señal de que ella también quería pertenecer a aquella comunidad

-Ahora sólo le falta aprender el gaélico. Dijo una voz femenina, que con muy mala intención y en voz algo alta para que se le oyera expresó con una risita contenida. - Todo el mundo giró la cabeza en dirección de donde partía la voz. Era Lisa, como no podía ser menos.



-Fhoghlaín mé, Inion (Ya lo he aprendido, señorita)- 
Dejando a Lisa muy cortada y riendo a los de su alrededor. George la miró sonriendo y murmuró a su padre

-Lisa no tiene ni idea de con quién se está metiendo.

Sonó la música, los camareros distribuyeron canapés y bebidas.

Por la mañana Laura había acudido al médico. A veces el estómago se le ponía en la garganta lo que le producía náuseas. El retraso en su regla era de bastantes días, cuando ella era de una puntualidad absoluta. Le hicieron analítica y ecografías y al cabo de un rato le comunicaron lo que ella ya sospechaba: estaba embarazada de seis semanas. No había dicho nada a nadie, quería dejar pasar algo más de tiempo para que todo se afianzara sin temor a imprevistos, pero aquella noche estaba especialmente contenta y decidió comunicárselo a su marido cuando estuvieran bailando los dos.

George, atendía a unos ciudadanos que requirieron su presencia., quedando Laura sola .De repente esa sensación extraña de que todo te da vueltas, la boca se te llena de agua y crees que el estómago se te va a salir . Estaba con una copa de zumo que había pedido al camarero y decidió salir al jardin a tomar un poco de aire fresco. Hacía una noche preciosa, el cielo estaba claro y lleno de estrellas. Decidió dar un corto paseo  hasta que finalizara la sensación extraña que sentía. Se acomodó en un banco y dió un sorbo del zumo. Levantó la vista y allí en la terraza vio  dos sombras una perfectamente identificable por ella: era George y la otra sombra femenina, no la conoció  en un principio, luego averiguó que se trataba de Lisa, su antigua novia.

Con curiosidad se les quedó mirando, parecían mantener una charla no muy agradable. Hacía rato que había perdido de vista a George, buscado por varias personalidades asistentes a la fiesta. Al ver dicha escena observó que unos rostros se unían y unos labios se juntaban al tiempo que unos brazos varoniles se posaban en los hombros de la mujer. Laura se levantó de un salto y sin articular palabra dió media vuelta y entró en el interior de la estancia.



-¿Qué te ocurre? -le preguntó su suegro.- Estás muy pálida
-¡ Oh nada ! es que el corpiño del vestido me aprieta un poco el estómago y me incomoda
-¿Dónde está George, quieres que nos vayamos?
-No,no. Es su gran noche y todavía hay mucha gente, no puede marcharse el anfitrión de la fiesta. Aguardaremos un rato más.
-Como quieras, pero es que estás muy blanca
- No te preocupes, se me pasará enseguida. Ha debido ser el zumo que no me ha caido muy bien.

Pasaron dos horas durante las cuales Laura no hablaba y sentía que los nervios se apoderaban de ella

-¿Qué demonios hago aquí? Se estarán riendo a mi costa todo lo que quieran,-.  pensó - .Pero no les voy a dar el gusto de que me vean triste y humillada.

Al cabo de un rato y después de poder librarse de un terrateniente, George llegó hasta donde estaba su mujer que charlaba animadamente con unas señoras que la tenian secuestrada haciéndole preguntas

-Es muy romántico. En la revista se contaba cómo os conocísteis y como quisísteis casaros. Dios mio, yo creí que esas cosas tan bonitas ya no ocurrían. Y rieron todas juntas

-Señoras, me temo que vengo a interrumpir su charla y recupero a mi esposa. Quiero bailar con ella aunque sólo sea un baile al final de la velada ¿Puedo?
-¡Desde luego tienes razón os hemos secuestrado y no os hemos dejado ni un rato libres. Tendréis que perdonarnos. - Y riendo, George agarró del brazo a su mujer y se la llevó a la pista de baile. Laura no pronunció palabra y a él le extrañó el silencio de ella y la cara extraña que le notaba.
-¿Te encuentras bien? ¿ Estás cansada?
-Un poco, pero dime ¿represento bien mi papel de alcaldesa consorte? He hecho todo lo posible por no hacerte quedar mal. - Georges le dio un beso en la frente y estrechó más su brazo sobre la cintura de ella. Nos vamos en un minuto, mi amor. Yo también estoy cansado; en mi vida he hablado tanto y con tanta gente.

Regresaron a casa. Los hombres comentaban la velada y lo satisfechos y orgullosos que se sentían  por el papel desempeñado por Laura. Ella sin embargo no despegó los labios y silenciosa siguió cuando se dirigían a sus habitaciones. George empezó a desabrocharse el traje de ceremonia, que por ser poco usual y debido al calor que hacía en la sala del Ayuntamiento le tenia algo sofocado. Laura lo primero que se quitó fueron los zapatos y a continuación deshizo su peinado que era algo más complicado que de ordinario. Seguidamente trató en vano de bajar la cremallera del vestido que se había atascado, pero no quería pedirle a George que la ayudara, no señor, no se lo diría.

A George le extrañó los gestos y los paseos de su mujer , sin sentido, con el vestido puesto. Haciéndo una broma le dijo:

-¿Vas a dormir esta noche con el vestido puesto?
-Si-  le contestó ella bastante enfadada.
-Eh,eh.¿Qué te ocurre?¿Qué te pasa, de qué te enfadas?
-¿De qué me enfado, seguro que no tienes nada que decirme?
-¿A qué te refieres?
-Os vi, yo estaba en el jardín y vi cómo os besábais. Y lo fuiste a hacer con la persona que más me odia en el mundo. He sentido la humillación y la vergüenza más grande. Le pido a Dios que no lo haya visto nadie más que yo, porque te aseguro que no se cómo he podido aguantar toda la noche.
-¿Pero de qué hablas?


-No me dirás que no es cierto. Lisa y tu os habéis estado besando en la terraza, yo estaba en el jardín
-¡Noo! no pudiste vernos abrazados, yo no la abracé. La retiré de mi por los hombros eso es lo que has visto. ¿Cómo puedes pensar eso? Si hubiera querido tener una aventura con ella, ¿crees que hubiera roto mi noviazgo? Lo que ocurre es que es muy ...
-Encismadora, por no llamarle otra palabra más fuerte..
-Laura, tu lo eres todo para mí ¿Me crees tan insensato que delante de todo el mundo voy a ligar con ella, además, delante de mi mujer? Ven aquí, anda ven aquí.

Ella rompió a llorar apoyando su cabeza en el pecho de él mientras la acariciaba el cabello y besaba sus ojos llenos de lágrimas. Entonces Laura se decidió a contarle su secreto:

-Verás George. He estado esta mañaa en el médico. llevo unos días que no me encuentro bien...
-¿Qué te ocurre? no me asustes
-No, no me ocurre nada, pero vamos a ser padres. Esoy embarazada de seis semanas; no quería decírtelo tan pronto por si surgía algún imprevisto, pero hoy estaba tan contenta que decidí compartir mi felicidad contigo.
-Mi vida, mi vida.Te quiero, te quiero, te quiero. Vamos a tener un hijo...

George pasó su mano por el vientre de ella como buscando la vida que en su interior se estaba creando.Le acariciaba suavemente con los ojos brillantes, muy brillantes al tiempo que miraba a su mujer a los ojos.

-Es muy pequeñita todavía. Apenas... - le dijo Laura
-Apenas una almendrita. Pero es nuestra almendrita y haré todo lo posible para que se convierta en una persona tan bonita como es su madre. Ahora deberás cuidarte mucho y por favor no te disgustes, guarda tu genio de ibérica para cuando lo hayamos tenido. Será una preciosa niña, seguro - Ambos llenos de felicidad se fundieron en un abrazo. Laura pidió a su marido

-Por favor, George, libérame del corpiño que me está matando... Y soltó una carcajada llena de felicidad.

martes, 25 de octubre de 2016

Una extraña en mi vida - Capítulo 4 - Y se casaron

George se despertó y dirigió su mirada hacia Laura que dormía a su lado. Acarició suavemente los cabellos que caían sobre su cara y sonrió al ver el rostro de la mujer que amaba por encima de todo. No quería despertarla, pero tenían una mañana muy ajetreada por delante. Se puso a repasar todo lo que debía hacer para terminar de cumplir su sueño: casarse con ella.
Iría lo primero a comprar los anillos y después iría a ver al cura que les uniera en matrimonio.Y sus pensamientos le llevaron a la noche anterior.  Recordó con ternura el azoramiento de ella cuando él comenzó a acariciarla y poco a poco desposeerla de la ropa.  Lo hacía entre caricias y besos, dulcemente.  Ella también participaba de las caricias, y las recibía de buen grado.  Iba notando su excitación a  medida que  acariciaba y besaba su rostro, su garganta.  El momento más difícil fue cuando llego a quitarla los pantalones y tendría que quedarse en ropa interior. La desabrochó el sujetador y la tumbó en la cama. A continuación él se desnudó.  Ella no quitaba la vista de encima del cuerpo de George :atlético y bien formado. Había estado con un novio  de la universidad, pero hacia ¡tanto tiempo y fue tan decepcionante!, que había olvidado esa sensación, mitad vergüenza,mitad deseo. Él terminó de desvestirla y al cabo de un rato de acariciarla tiernamente, se entregaron mutuamente.


Se sentía feliz al lado de aquella mujer, casi una extraña, que había entrado en su vida cambiándolo todo. Ahora le pertenecía al igual que él le pertenecía a ella.  Y si tenía suerte ese mismo día o como mucho al dia siguiente serían marido y mujer. De repente le asaltó la duda de que quizá el cura o el juez, no pudieran o no quisieran casarles tan rápido. Algo tenía que inventarse.

-, No, ni pensarlo tiene que ser hoy. Bueno ya veré qué hago si surge ese impedimento.

Volvió la mirarla y depositó suavemente un beso en la frente de ella, al tiempo que le susurraba para no sobresaltarla:

-¡ Eh ! princesa,  tenemos que ponernos en marcha. Despierta dormilona, anda

Laura abrió los ojos y se quedó mirando los de George que le sonreía. Ella hizo lo mismo al tiempo que acariciaba el rostro del hombre.

-Buenos días mi amor.- Fue el saludo que le dirigió al tiempo que elevándose sobre un brazo, depositó un beso en los labios del que dentro de pocas horas sería su esposo.  El, jugando, le dió un azotito al tiempo que la decía
-Hoy he dormido con la mujer más bella, más dormilona y más perezosa que existe. Pero yo la amo más que a nadie y me voy a casar con ella....- Ambos se echaron a reir abrazándose de nuevo. Tomaron una ducha rápida y mientras desayunaban hicieron los planes a seguir.
-Mira , mientras yo voy a hablar con el cura tu comprate el vestido, porque no pretenderás casarte con vaqueros..Te dejo en la tienda y después nos reunimos en cualquier sitio.
-Pero  no  he traido bastante dinero. Todo ha surgido tan rápido y me ha pillado tan de sorpresa... Acuérdate que nos encontramos en el parque...
-¿Me lo estás diciendo en serio? Mira, te doy mi tarjeta y si quieres la "fundes".No importa mi vida, a partir de este momento soy yo el responsable , soy tu marido y corro con tus gastos. ¿Eso te preocupa? Eres muy inocente, eres una chiquilla a pesar de desenvolverte sola por el mundo. Anda termina y vayámonos; estoy impaciente por vernos ya casados.



Y así lo hicieron. Ella se quedó en un comercio comprando su ajuar de novia y él se dirigió a una joyería. Después se encaminó a la parroquia para hablar con el cura.  Entró en la pequeña iglesia y le echó un vistazo dando su aprobación. De la sacristía salió un sacerdote bastante mayor, con pasos algo vacilantes y una bondadosa sonrisa en su cara
-Buenos días hijo, ¿qué se te ofrece a horas tan tempranas?
-Buenos días padre, quiero casarme
-Bien, muy bien
-Pero quiero hoy mismo, a mediodía.
-¡ Pero eso no puede ser !
-Es necesario, padre, tenemos que hacerlo, y le explico. Tengo que salir urgentemente de viaje al extranjero; vivo en pecado con mi novia, y se ha quedado embarazada."Dios mio, perdóname por engañar a este pobre hombre, pero es que si no.."

El cura le miró extrañado y le reconvino acerca de vivir en pecado

-¿Te das cuenta? Esas son las consecuencias de no proceder como Dios manda. Has obrado muy mal, y ahora dejas a esa pobre chica con el problemón que lo resuelva ella sola. Francamente, me disgusta sobremanera¿Estáis seguros de lo que vais a hacer, ella está de acuerdo?
-Si, padre nos amamos y reconozco que hemos metido la pata, hemos sido impacientes, pero el pecado de la carne pudo más que las reflexiones...
-Bueno, bueno, no entres en detalles que no me interesan. Accederé porque es una cuestión urgente, pero no me complace especialmente.. A las doce estad aquí, y no se te olviden los anillos, que siempre lo dejáis para última hora. Anda, ve a reunirte con tu novia y sed puntuales. Vete, vete, y antes reza para pedir el perdón a Dios por los pecados, y reza un Padrenuestro.. Recuerda a las doce en punto, como te retrases, no habrá boda.
-Gracias, reverendo, muchas gracias por el favor que nos hace. Muchas gracias.

Se quedó arrodillado en uno de los bancos y le pidió a Dios perdón por la tremenda mentira que había contado, aunque reflexionó:

-En cierto modo no le he mentido del todo. Hemos dormido juntos sin estar casados, pero lo otro...Cuando se entere Laura, espero no se enfade conmigo. Rezó el Padrenuestro y salió corriendo en dirección al lugar donde había quedado citado con ella. Estaba eufórico, alegre, divertido y feliz, sobretodo muy feliz.

Accedieron a la iglesia, ella con un sencillo vestido blanco y el con un elegante traje. En sus rostros se reflejaba la gran felicidad que ambos sentían. Entraron y al rato salió el sacerdote que había de casarles.  La ceremonia transcurrió sin sobresaltos y fue rápida pero entrañable. Sus testigos fueron la hermana del sacerdote y la señora que le ayudaba a cuidar de los altares.



-¿No os vais hacer ni una foto siquiera?
-Me gustaría mucho, padre, pero no me he acordado de traer la máquina
-Hum, estos jóvenes. Sólo tienen memoria para lo que quieren. Anda Melania, trae la máquina de fotos.Habrán de tener un recuerdo estos muchachos -  Y les sonrió dulcemente aprobando el amor que ambos transmitían.

Después de dar las gracias al sacerdote y a las señoras por el favor realizado, ya convertidos en marido y mujer contentos y felices, riendo sin parar, se dirigieron al coche que les llevaría de nuevo al motel para recoger su equipaje.

George llevaba cogida por la cintura a Laura y de vez en cuando la atraía hacia sí en un cariñoso abrazo. Recogieron todo lo que habían dejado sin guardar y Laura se quitó el traje de novia y lo metió en una bolsa para que no se deteriorase. George la vió hacer y abrazándola la dijo:

-Ya eres mi mujer y yo tu esposo. No hay nada que nos separe y te prometo firmemente que haré todo lo que esté en mi mano para hacerte feliz. Ahora retrasemos por un rato nuestra partida a casa necesito hacerte ver todo lo que representas para mí, el enorme amor que te profeso. Y dicho esto ambos se fundieron en un abrazo susurrándose palabras de infinito amor que ambos sentían.


El tiempo había transcurrido veloz y el final de su estancia en Irlanda estaba llegando. Durante los seis últimos meses transcurridos desde su casamiento habían ocurrido cosas importantes en sus vidas. Laura se había ganado el corazón de su suegro que había dado su colaboración para acabar felizmente su tesina. La había estudiado con una lupa y al final tuvo que rendirse ante la evidencia de que el amor que la pareja sentía era auténtico y en particular a ella no la movía otra cosa que el permanecer junto a su esposo.

La armonía existente entre los recién casados llenaban de juegos, risas y alegría el viejo caserón de la familia, pero todo eso tocaba a su fin aunque fuera por un corto espacio de tiempo. Debía regresar a España para presentar su tesina, aunque el empeño de los primeros tiempos se había desvanecido en parte. Ahora tenía otras ilusiones por las que luchar, pero su marido la animaba constantemente para que no abandonara el empeño.

Lentamente empezó a preparar su equipaje.El otoño se había presentado de improviso y empezaba a hacer frio. No tenía prisa por hacer la maleta, quería retrasar de esa manera su regreso a Madrid. Como siempre George la había despertado besando su frente y deseándole buenos días, pero los de hoy eran especiales: mañana no la tendría allí y aunque pensaba reunirse con ella en breve, el pensar que iba a estar lejos de él, aunque fuera por breve tiempo, le ponía de mal humor. Laura había aportado a su vida, además de amor, alegría, novedad, risas y felicidad. Se levantó lentamente de la cama dirigiéndose a la ducha. Ella se había despertado, es decir se había dormido muy tarde, sólo cuando el desvelo y cansancio se lo permitieron. No quiso seguirle, se dió la vuelta en la cama porque en ese momento le vino a la cabeza que tenía que partir al día siguiente.



Se levantó al igual que su marido, malhumorada . No sabía cuál era el motivo y el por qué, pero el caso es que tuvieron su primera discusión de casados. Ninguno de los dos sabía quién la había comenzado y el motivo, a buen seguro que sería una tontería.  El motivo era que los dos estaban apenados por el viaje y no supieron expresarlo de otra manera que no fuera reprochándose el uno al otro insensateces.  George bajó por delante a desayunar y cuando momentos después lo hizo Laura, ya estaba su suegro sentado a la mesa y George había acabado el desayuno. Con cara larga él se levantó de la silla para irse al trabajo, y muy de pasada dijo a su mujer:

-No sé si podré venir a comer. Hasta luego

Y salió de la habitación dejando a Laura perpleja. Era la primera vez que se marchaba sin darla un beso , sin acariciarla. Esto también extrañó al padre, pero por prudencia se hizo el desentendido. No hizo ningún comentario, terminó de desayunar y dijo a su suegro.

-Si no te importa voy a salir a tomar un poco el aire, quiero despedirme del entorno.

En realidad estaba acongojada y quería alejarse de allí para poder desahogar su rabia contenida. Cortó unas rosas del rosal preferido de su suegra y lentamente se encaminó al lugar, dentro de la finca, donde reposaban los restos de la madre de su esposo. Se sentó en el borde de la lápida y depositó las rosas en la cabecera. Permaneció silenciosa unos momentos; después rompió a llorar desconsolada, y como si la pudiera escuchar, contó a su difunta suegra el incidente ocurrido con George antes del desayuno:

-La verdad es que se ha cansado de mi, ya le da lo mismo si duermo a su lado o no. Ha dejado de importarle mi presencia. Se ha marchado a trabajar sin darme un beso, ni una sola caricia, y sin poner siquiera su mano en mi hombro como suele hacer. Ya no me quiere. He sido una novedad en su vida, pero ya ha pasado, ya no represento nada para él. Me voy mañana y hoy no nos hablamos. ¿ Por qué ha ocurrido, qué es lo que he hecho mal? Yo estaba dispuesta a renunciar a todo, y era él quién me animaba a terminar mi tesina.
Un sollozo salió de lo más profundo de su corazón, sintiendo una angustia infinita. Unas fuertes manos la tomó por los hombros haciéndola girar y entonces vió a un George profundamente arrepentido que la abrazaba y la besaba pidiéndola perdón.

-Perdón, perdón.No tenía derecho a hacerte pasar este mal rato. No has hecho nada malo, ni yo tampoco. Sólo me he levantado mal, pensando que mañana a estas horas ya no te tendré a mi lado, y aunque sean dos ,tres días no te voy a tener. Eso me ha mortificado durante días y hoy no me he podido contener, sin darme cuenta que al irme de esa forma te hacía daño. Perdóname cariño, perdón. Te quiero tanto que si no te tengo me falta la vida.



-Ya...,ya...-, dijo ella tratando de terminar con la angustia de su esposo.
-Suficiente mi amor, ya ha pasado todo. Ha sido una tonta discusión de recién casados. Nada ha cambiado entre nosotros. Perdóname tu también por haber dudado de tu cariño.- Se fundieron en un abrazo y se dirigieron hacia la casa

Laura se acomodó en el asiento del avión pensando en aquel otro viaje de hace un año en el que conoció al que hoy era su marido. Cuando quiso recordar , había transcurrido el tiempo y
tomaban tierra en Barajas. Llegó a una casa que a pesar de ser la suya, la pareció extraña y desoladora. Dejó el equipaje llamó a su marido y a su suegro para comunicarles que ya había llegado y bajó a comprar  algo con lo que cenar aquel día.  No tenía apetito, así que se calentó un poco de leche y después de ducharse se metió en la cama. El teléfono repiqueteó muy temprano y al descolgar oyó la voz de George que sonriendo le daba los buenos días:

-Buenos días mi amor muuuua. ¿Has dormido bien? Yo noooo

Ella rió alegre al comprobar que su marido estaba al otro lado y se lo imaginaba como siempre despertandola para comenzar un nuevo día.

-Hummmm, se desperezó. Buenos días rey. Yo he dormido como un bebe. Estaba agotada con tantas emociones. Ahora me vestiré e iré a la universidad a entregar la tesina . Estoy deseando que acabe el trámite. ¿Sabes lo que me gustaría? que me rechazaran, así volvería enseguida a tu lado.
-¿Estás loca? después del esfuerzo que te ha supuesto tienes que sacarla y con muy buena nota. El informe es soberbio y te lo tienen que reconocer, aunque ello suponga que no voy a verte en una semana. Anda ponte elegante y ve pronto y ojalá hoy no te den una respuesta pues eso sería buena señal. En cuanto llegues de la universidad, me llamas ¿eh? No se te olvide. ¡ Ah! mi padre te envía un abrazo y me dice que no entrarás en su biblioteca nunca más si no llevas el doctorado bajo el brazo. Ambos rieron y colgaron el teléfono, no sin antes decirse repetidas veces que se amaban.

Entregó la tesina y le dijeron que establecerían contacto para comunicarle el resultado. Ella salió de la universidad y se encaminó a la parada de taxi. Tomó uno y quiso ir a un lugar en que estuviera distraída para que los nervios la dejaran en paz. A través de su móvil llamó a su marido y a continuación a su suegro con el que bromeó durante un rato. Aquel viejo cascarrabias, conservador de las más rancias tradiciones se había encariñado con aquella ibérica , como él la llamaba,  que le hacía compañía con su charla amena, con sus risas alegres y con la cultura que poseía. Nunca se aburrían; delante de una taza de té aguardaban que diera la hora en que George regresara a casa. En un momento de confidencias, Timoty le habló:




-Laura, ¿qué piensas hacer cuando tengas el doctorado?
-Pues la verdad no lo he pensado. Lo tenía todo calculado: al obtener el doctorado solicitaría una plaza en alguna universidad como profesora de historia, o en algún colegio mayor. Quería transmitir lo que sé a otras generaciones, pero ahora todo ha cambiado. Aquí soy una extranjera, no domino muy bien el idioma y además George quiere tener hijos enseguida, con lo cual no se lo que haré.
-Cuando tengas el doctorado solicita plaza en la universidad, como tenías pensado y además una clase basada en los orígenes celtas sería muy interesante. Sobre el idioma yo te enseñaré el gaélico, con lo cual no tendrás problemas. En cuanto a los hijos, esa es una cuestión vuestra, aunque a mi me encantaría que me hicierais abuelo enseguida - . Y ambos rompieron a reír.

Miró su reloj y vio que era hora del almuerzo. Entró en un restaurante por ella conocido y pidió algo de pescado con ensalada. No tenía apetito y si muchos nervios aunque no quisiera admitirlo. Después de comer decidió acudir a un cine para que la tarde no se le hiciera tan larga. A la salida ya era casi de noche, a pesar de que el otoño en Madrid es una estación preciosa no le apetecía pasear. Quería llegar a casa y chatear con George durante un rato después se iría a la cama, y quizá con un poco de suerte supiera algo al día siguiente.

Estaba desayunando después de haber hablado con George, cuando el teléfono sonó nuevamente:

-¿Señora. Mortimer por favor?, ó Laura Escribano, mejor dicho.¿Se puede poner?
-Si, soy yo.¿Quién llama?
-Es de la universidad, para comunicarla que ha aprobado la tesina y tiene concedido el doctorado con una nota de 9 puntos.
-¿Me lo puede repetir, por favor?
-¡ Claro ! es usted doctora en historia con una nota excelente. Pasado mañana en el Aula Magna la entregaremos la acreditación. Deberá estar en dicha aula a las diez de la mañana.

Cuando colgó el teléfono tuvo que sentarse. Con mano temblorosa marcó de nuevo el número particular de George y cuando él contestó a su llamada, soló atinó a decir:

-Pasado mañana a las diez, me darán el doctorado. ¡ Lo he conseguido, lo he conseguido !
-Dios mio, ¿lo ves? enhorabuena mi amor, enhorabuena
-No llames a tu padre, deja que lo haga yo ahora, cuando colguemos.

El día se la hizo interminable. Salió a la calle: se compraría un elegante vestido para recibir su título, sería algo especial. La víspera se quería acostar temprano a pesar de que sabía que no podría conciliar el sueño. Se dió un baño caliente para relajarse, se hizo un pequeño bocadillo de jamón y con la bandeja se puso delante del televisor con la idea de distraerse.  No la entraba ni un sólo bocado en el estómago, por lo que abandonó la idea del bocadillo y optó por un vaso de leche caliente. Al terminar de beber la leche y cuando estaba recogiendo la bandeja, el timbre de la puerta sonó, y extrañada se repitió:

-¡Qué extraño ! ¿quién será a estas horas?

Abrió la puerta y ante ella  apareció un George pletórico de satisfacción que de una zancada se plantó delante de ella abrazándola y besándola al tiempo que reia ante el asombro de Laura


-¿Pero qué haces aquí?
-¿Crees que me iba a perder el doctorado de mi esposa?
-Dios mio George, estás aquí, ¡ has venido!
-Mal marido sería yo si no lo hiciera.¿Cuando te vas a dar cuenta que tú eres mi prioridad en todo?

Se abrazaron nuevamente felices, contentos por estar de nuevo juntos. Era el comienzo de una nueva etapa en sus vidas.



lunes, 24 de octubre de 2016

Una extraña en mi vida -Capítulo 3 - Cásate conmigo

Al cabo de unos instantes se separaron sin dejar de mirarse. Había ocurrido algo especial, algo que ninguno de los dos había previsto, que surgió de improviso. Laura indecisa, le preguntó

-¿Por qué me has besado ?
-¿Y tú?  Porque me has devuelto el beso. No lo sé.  No puedo explicarlo. Sólo he sentido un impulso, deseaba hacerlo, te deseaba a tí. Quizás el lugar invita a ello.  De verdad que no lo sé.

Ella no supo que decir, no podía decirle que estaba tan sorprendida porque no esperaba que él tuviera esa reacción a no ser que sus sentimientos fueran coincidentes. George, mirando el paisaje comenzó a hablar:


-Verás. Todo este tiempo en el que no he ido por el pub, en algunas ocasiones ha sido por trabajo, pero en otras no he ido porque quería reflexionar, quería pensar mucho en lo que te voy a proponer. Quiero que sepas que no es un capricho de un día; mis sentimientos son muy profundos y sinceros. ¿Quieres casarte conmigo?
-¿Quéeee? Te estás riendo de mi, sin duda. Debes haber perdido el juicio. Creo que debo irme
-¿Por qué te extrañas? Tu has correspondido a mi beso, no te has retirado, al contrario has devuelto mi abrazo. Tú sientes lo mismo que yo, pero no quieres reconocerlo ¿por qué?
-No, no quiero escucharte. Es cierto te he querido desde hace mucho tiempo pero trato de borrarte de mi vida, no puede ser, es imposible
-Pero dime ¿por que?
-Tu tienes novia, no pertenezco a tu clase social, dentro de seis meses debo regresar a mi país, no me conoces. Ignoras si en España me aguarda alguien, si soy una ladrona, o...no sé. No sabes nada, es imposible.
-Te equivocas, si te conozco. Una mujer que se labra su porvenir a fuerza de trabajo y sacrificio, que renuncia a la diversión en plena juventud por sacar una carrera difícil y sin recursos, es suficiente certificado de honradez y responsabilidad. Referente a la clase social ¿a qué clase social pertenezco yo? La antigüedad de mi familia nada tiene que ver. Quizá si buscas en tu árbol genealógico puede que tus antepasados fueran más antiguos que los mios. El ser político es una circunstancia que cambia cada ocho años, y muy posiblemente no me vuelva a presentar.¿Suficiente? Yo te quiero, más de lo que te imaginas. Estamos a gusto juntos, nos reímos, nos divertimos y de momento no te puedo decir más-, le dijo haciéndole un guiño con picardia.`


-Pero ¿y tu novia?
-Te he dicho que he estado ausente para solucionar un noviazgo: anular el que tenía con Lisa y tratar de tener otro contigo.
- Pero tu familia ni siquiera me conoce, tu padre no sabe siquiera que existo
-Pues eso tiene fácil arreglo. ¿Has traído coche?
-Si, claro
-Pues bien, sígueme. Yo iré a caballo, tu me sigues con el coche hasta mi casa. Te presento a mi padre y ya le conoces - Laura soltó una carcajada.
- ¡ Estás loco! Así tan fácil. Llegas a tu padre y le dices: papá con esta chica me voy a casar antes de seis meses...
-Si, ¿que hay de malo? Si lo prefieres le decimos que vendrás a coger datos de la biblioteca para tu tesina. Si eso te deja más tranquila...
-No,no. No puede ser. Tu padre pensará, y no le faltará razón, que soy una trepa. Que te he conquistado por tu posición social. Ni hablar, nada de nombrarle la palabra noviazgo y menos matrimonio
-Pero yo te amo. Vivamos juntos, como cualquier pareja, entonces. ¿No comprendes que somos nosotros los que vamos a vivir nuestra propia vida? . Ni mi padre ni nadie tiene que intervenir en lo nuestro. Para bien o para mal somos nosotros los que la tenemos que vivir, y yo quiero empezar pronto, ahora, si, si ahora. Ya hemos perdido demasiado tiempo
-¿Qué quieres decir? No te entiendo
-Vayamos a mi casa, conoces a mi padre, cogemos mi coche y nos perdemos estos dos días por cualquier pueblo tranquilo. Buscaremos al cura, nos casaremos y al volver ante los hechos consumados no tendrán más remedio que aceptarlo.
-No,  como si fuéramos dos delincuentes, no. En mis sueños en los que tu estabas, siempre imaginaba que estaríamos juntos, pero sin huidas, sin avergonzarnos de nadie. No  molestamos a nadie con amarnos. Es lo que toda pareja hace desde tiempo inmemorial. Un hombre y una mujer se encuentran, se enamoran y unen sus vidas. Todo normal, claro que nosotros somos una pareja atípica.

George se pasó la mano por el cabello impaciente, al ver que no lograba convencerla. No podía perderla, la amaba demasiado y quería hacerla su esposa ¿ qué de malo había? Era la cordura de ella contra la vehemencia de él, pero por eso se entendían: se compensaban. El silencio reinó durante un instante. Laura se volvió, que hasta entonces estaba pensativa y le dijo:

-Sea como tu quieres y yo deseo. Perdámonos en un pueblo tranquilo donde nadie nos conozca y podamos hablar con tranquilidad, pero antes deseo que se cumpla mi sueño imposible
-¿Cuál es tu sueño imposible?


-Que me ames, aunque sólo sea una vez, una noche, después ya veremos lo que ocurre. Quiero sentirme a tu lado la reina del mundo, aunque al despertar y volver a la realidad no sea más que una camarera ocasional que al cabo de un tiempo se ausentará y saldrá de tu vida
-Jamás. Te amaré con todas mis fuerzas porque así lo siento, pero después, mañana buscaré a un cura,  o a un juez, me da igual y, nos convertiremos en marido y mujer. Tu y yo solos, no necesitamos a nadie más. Somos nosotros los que vamos a formar nuestra familia, los que vamos a vivir la vida que tengamos destinada, buena o mala, pero nadie la va a vivir por nosotros. Así que el cura, tu y yo.
-Pero tu tienes una posición social . Seguro que tu padre tiene otro programa y si lo hacemos como quieres seré yo la que recibiré las críticas por haberme entrometido en tu vida.
-¿Y crees que me importa? Yo te necesito a ti. Quiero que cuando me despierte por las mañanas estés a mi lado y que sea tu cara lo primero que mis ojos vean.
-Te quiero George. No debería ser así, pero no puedo evitarlo. Casémonos, pero cuando vayamos a tu casa explica a tu padre nuestros proyectos, no me importa que me eche de su casa. Yo seré tu mujer.


Llegaron a casa de George, él en primer lugar y a caballo, Laura le siguió en el coche. Estaba muy nerviosa. Y, además con peores pintas no podía tener para conocer a su suegro. ¿Cómo podía haberla convencido?

.La quería de veras. Lo había meditado durante todo ese tiempo que estuvo ausente; él estaba seguro de sus sentimientos y esperaba que ella estuviera de acuerdo. Tendría í que convencerla, porque desde luego no era una proposición muy al uso. Era el amor de su vida y la había pedido que fuera su esposa, pero tenían muchos frentes abiertos y uno de ellos tenían que librarlo en cinco minutos.

Timoty Mortimer estaba leyendo en la biblioteca. George entró dando la mano a Laura. Saludó efusivamente a su padre, y éste extrañado de verle tan contento, miró abiertamente a Laura creyendo conocer el secreto de su alegría. Georges presentó su novia a su padre y de golpe le dijo

-Venimos a comunicarte algunas cosas. Creo que debes saberlas por mi, pero te ruego que me escuches sin pronunciar palabra, luego ya me preguntarás o me reñirás o harás lo que quieras, porque yo también tengo decisiones muy trascendentes que he tomado. Te presento a Laura, una futura doctora en historia que además de necesitar que le prestes tu biblioteca para terminar su tesina, si puedo la voy a hacer mi esposa mañana mismo, o pasado a más tardar.

El señor . Mortimer y Laura se miraban fijamente, pero ninguno de los dos articuló palabra alguna. La mano de Laura fuertemente sujeta por la de George, sudaba sin parar y los nervios le atenazaban el estómago. El padre preguntó seriamente a su hijo

-¿Tienes necesidad urgente de cumplir con esta muchacha?
-Nooo.Naturalmente que no, he querido decírtelo primero. Si tu lo aceptas y nos das tu bendición, me harás el hombre más feliz de la tierra, si por el contrario te niegas, has de saber que nos iremos a vivir juntos de todas maneras. Yo la amo, es parte de mi vida y ella me corresponde, es por eso que quiero contar con tu permiso.- El padre miró a Laura, y pidió a Georges que saliera un momento de la habitación y les dejara solos.

-Señorita, no tengo nada contra usted, pero debe comprender lo insólito de la situación. Solamente quiero y deseo la felicidad de mi hijo. Yo a usted no tengo derecho a juzgarla porque no la conozco, pero espero no sea una advenediza como otras tantas que se acercan a él por su posición social.
-Señor . Mortimer, su hijo es muy guapo, y créame no sólo por su posición es que una mujer se puede enamorar de él.Yo no tengo dinero, ni lo necesito, pero......


Y fue desgranando su vida, lo insólito e inesperado de la petición de George apenas unos momentos antes, y lo que ella le había argumentado.El sseñor , Mortimer después de escucharla la dijo:

-Aprobaré este alocado matrimonio si se vienen a vivir a mi casa una vez casados. Quiero tenerla cerca, y no se lo niego, voy a estudiarla detenidamente. De todas formas de paso aprovechará para usar la biblioteca, y créame encontrará cosas muy curiosas en ella.
-Gracias señor . Mortimer, le prometo que no se va a arrepentir y que el amor que siento por Georges le hará ver que aunque parezca alocado, nuestro matrimonio será firme y crearemos una familia hermosa llena de amor, y le haremos abuelo y estará orgulloso de nosotros. Bendito sea; no tiene ni idea de la felicidad que le acaba de proporcionar a su hijo. Su bendición es muy importante para él.

George se mostraba impaciente, mientras preparaba una bolsa con algo imprescindible para pasar el fin de semana. Todavía tenía que decirle a su padre que aquella noche iban a dormir juntos antes de casarse.

Cuando Laura salió de la biblioteca , al mirarle a la cara notó que todo había ido bien y ella con la mirada, con el brillo de los ojos se lo confirmaba. De pasada le dijo a su padre:

-No me esperes a dormir esta noche. Hasta mañana no regresaremos. Haremos noche en cualquier motel del camino. Mañana después de la ceremonia vendremos. Y tomando a Laura de la mano salió precipitadamente de su casa, antes de que Mortimer reaccionara.

-Corre, corre, entra en el coche rápidamente. Como reaccione no nos va a dejar irnos. Ja,ja,ja,- Ya dentro del coche y ante la mirada del padre que había salido a la puerta una vez hubo reaccionado, a modo de saludo, sacó un brazo por la ventanilla al tiempo que gritaba:

-Soy feliz, padre. la amoooo, gracias.

El padre sonrió y se alegró de ver feliz a su hijo, pero también le preocupaba el no conocer a la muchacha.

-Bonita si lo es, y educada. Hará perfectamente de consorte del alcalde. Ahora sólo falta que el amor que ha confesado siente por mi hijo sea verdadero, que es lo que me preocupa. ¡Estoy tan escarmentado! El es inteligente y la verdad es que nunca le he visto ni tan feliz ni tan seguro como ahora. Pero ¿ por qué no se han de casar como todo el mundo? Una boda como Dios manda, con invitados. ¡ Ay la juventud, lo que uno es capaz de hacer cuando se es joven!

El motel al que llegaron era igual que en los cuentos de hadas. El paraje era precioso y mientras Georges hacía los trámites para el alquiler del bungalow, Laura en el exterior miraba el paisaje un poco confusa por todos los acontecimientos que estaba viviendo a velocidades de vértigo. En apenas unos momentos iban a entrar en una habitación e iba a fundir su amor con el de George. Estaba muy nerviosa; el no saber cómo desenvolverse en una situación semejante, el no poder controlar la situación la desconcertaba

-¿En qué piensas, estás segura de lo que vamos hacer?

Ella se sobresaltó al escuchar su voz junto a ella, y al sentir los labios de él que de paso la besaba en la mejilla. Le miró a los ojos y con todo el amor del mundo le dijo:

-Estoy insegura, no por demostrarte mi amor, que de eso no tengo duda, pero sí del comportamiento que debo tener. No tengo experiencia y no se lo que se suele hacer en estos casos. Todo ha sido muy precipitado. Yo sólo estaba comiendo unos pastelillos, y ahora estoy a punto de acostarme contigo. ¡Es irreal ! La cabeza me da vueltas, estoy confundida.
-No te preocupes. , Déjate llevar por los sentimientos, nada más, el resto vendrá después.

La beso en los labios con un beso largo y profundo acompañado de un abrazo fuerte posesivo. Y es que la felicidad inundaba sus corazones. George abrió la puerta y  entraron .

domingo, 23 de octubre de 2016

Una extraña en mi vida - Capítulo 2 - Y serás mi castigo

El conducia a Laura rozando a penas la cintura de ella. La condujo hasta el interior del pub y al verse, a la luz, ambos se quedaron asombrados, riéndose

-¡ No es posible, pero bueno!. Está decidido: eres un peligro para mí -.Ella reia sin parar
-.Dios mio,¡ qué casualidad.! No me lo puedo creer... Las escalerillas.Con lo grande que es el mundo y tengo que tropezarme contigo en tan breve espacio de tiempo. Por favor, discúlpame. No lo hago a drede.-
Ambos fueron a sentarse en una mesa sin parar de reir.



-Yo creo que lo más correcto es que me presente, puesto que no puedo desembarazarme de ti. Soy George Mortimer, y circunstancalmente alcalde de esta ciudad
-¡ Vaya ! he tropezado con un político y nunca mejor dicho.- Y ambos rompieron a reir de nuevo.
-Yo soy Laura Escribano.Acabo de terminar la carrera de Historia y vengo con una beca para presentar mi tesina sobre los celtas.
-Bueno-, dijo Georges- , ahora sí podemos ser amigos, pero por favor dime a las horas que sales a la calle para evitar que te vuelva a atropellar. Aquí se conduce por el lado contrario del continente. Al principio es un poco difícl, pero te acostumbrarás. ¿Tienes coche?
-No, pensaba alquilar uno, pero me lo voy a pensar. Me he llevado un susto tremendo.Prometo mirar bien por dónde voy.Rieron juntos y pidieron algo para beber. Mientras les servían George le preguntó
-¿Cuanto tiempo vas a estar en mi pais?
-Un año, tengo de plazo un año. Así que tengo que darme prisa porque las investigaciones van a ser cuantiosas. No conozco el territorio, ni el idioma, en fin, ya me arreglaré.
-¿Tienes algún compromiso para mañana?
-No ¿ por qué?
-¿Te apetece hacer turismo? Yo como puedes comprender me conozco todo ésto como la palma de mi mano. Además de ser el alcalde, mi familia ha vivido aquí desde hace más de doscientos años. Me conozco al dedillo todos los rincones, y quizá te sirva de ayuda.
-¡Sería estupendo ! pero no creo que deba abusar de tu amabilidad. Muchas gracias. Voy a hacerme con un plano de la zona y señalar en él lo más importante o al menos lo que más me pueda valer. Voy a solicitar un empleo que he visto esta mañana en el Ayuntamiento, y así tendré más presupuesto. Muchas gracias por tu ofrecimiento.
-¿Crees que me he ofrecido para quedar bien? No quiero obligarte pero mi ofrecimiento es incondicional, tu verás.
-De acuerdo, acepto. ¿A que hora quedamos?
-Vendré a buscarte pronto para que nos de tiempo a recorrer mucho territorio. Y ahora vamos a cenar¿quieres?
-¡Oh! desde luego, perdona no me había dado cuenta de lo tarde que era y te estoy entreteniendo. De nuevo perdóname
-No, Te estoy invitando a cenar aquí ¿te apetece?
-La verdad, no sé qué decir
-Di si. De qué te extrañas hace un rato me decías que en tu país me hubieran invitado a tomar una cerveza, yo te invito a cenar
-¿Me habías entendido? Por Dios, no sé si se puede hacer más el ridículo que lo estoy haciendo yo en apenas dos días que llevo aquí...
-No te lo tomes a la tremenda es la novatada. -Al terminar de cenar George la llevó hasta su casa.



-A pesar de todos los sobresaltos, quiero que sepas que he pasado una tarde estupenda. Muchas gracias George, hasta mañana.

El espero que entrara en su casa y tardó unos instantes pensando en lo original que era aquella chica y se fue hacia su coche. Después de ponerlo en marcha partió hacia su domicilio.A la mañana siguiente Georges llamó a la puerta y Laura ya estaba vestida para la ocasión y se estaba preparando un café.

-Hola, buenos días
-Buenos días Georges. Estoy haciendo café.¿Quieres uno antes de irnos o prefieres un té?
-No un café estará bien. Lleva la máquina de fotos. Hay un paisaje increíble y muchos restos arqueológicos Esta zona tiene mucha historia, te va a gustar mucho.

Terminaron un café y salieron. Apenas se miraban se reían de las anécdotas que habían vivido juntos, admirándose de las casualidades ocurridas. Tomaron la carretera y llegaron hasta cerca del lago Gowna en el condado de Longford. Allí hicieron una parada y él explicó a Laura algunas de las leyendas que por allí habían circulado sobre los druidas en tiempos de la antigüedad. Hicieron un descanso sentados en la hierba verdísima y sacaron algunas fotos del lugar. George le dijo:

-Déjame la máquina, voy a sacarte una foto

El encuadre era perfecto y el paisaje precioso. Enmarcó el rostro de Laura con un fondo de leyenda, y al cabo de un rato reemprendieron el viaje rumbo a lo más emblemático del entorno: La mole de piedra junto al dólmen. ´
Llegaron al lugar y la magia que desprendía dejó a Laura sin poder articular palabra.

-¿Quieres saber la leyenda que existe sobre el lugar?
-Desde luego, para eso estoy aquí. ¿Es celta lo que me vas a contar?
-Claro. Cuentan los más antiguos de los más antiguos que en este lugar se juraban amor eterno los primitivos habitantes de la zona.Para saber si los amantes disfrutarían de su amor toda la vida, se ponían cerca del dólmen y si los rayos del sol caían sobre ellos, su amor sería eterno.
-¿Aquí?- preguntó Laura
-No, un poco más allá. Casi al pie de la piedra; aquí mira.
Y tomándola del brazo la colocó en el lugar exacto y a continuación sacó varias fotografías teniendo a Laura como protagonista. Al terminar , George se acercó a ella para devolverle la máquina y en ese instante un rayo de sol dio sobre la piedra cubriendo con sus rayos a los dos amigos. Ellos al contemplar el hecho se echaron a reir.

-Es asombroso-, comentó él.- Desde que nos hemos conocido no hemos parado de reír, es estupendo.-Y se encaminaron hacia el coche para continuar la ruta.



El restaurante donde habían cenado era el lugar reservado para este fin,  pero anexo estaba el pub. Al salir del restaurante observó que en el mostrador habían puesto un cartel en el que se solicitaba personal camarero/apara servir las mesas del pub

Durante varios días ella tenía la idea de que un empleo le sería muy beneficioso para su economía . Al día siguiente de su excursión decidió ir a solicitar el empleo

-"Quizá lo consiga. No sé muy bien el inglés y mucho menos el irlandés, pero puedo argumentar que en cambio hablo castellano y les sería de mucha utilidad para los turistas que vienen en verano, que son bastantes..Se encaminó hacia el pub y al llegar solicitó hablar con la persona que regentaba el local. Tras un buen rato durante el cual se presentó y expuso sus conocimientos, la dueña la comunicó lo que ganaría que no era mucho, pero
 una ayuda

-Su turno sería de 12 del mediodía hasta las ocho de la noche. A esas horas no suelen venir muchos turistas. Ese horario la permitiría estudiar por la mañana y trabajar por la tarde. ¡ Ah ! y los sábados y domingos libres
-Me parece bien, estoy de acuerdo ¿cuando empiezo?
-Mañana mismo, si quiere. Necesito su documentación para el contrato de trabajo y su domicilio en España y en Irlanda.
-Aquí lo tengo todo, aguarde un segundo y se lo muestro.

Sellaron el trato con un apretón de manos y se despidió hasta el día siguiente. Puntual a la hora acordada, llegó al pub, recibió las instrucciones del trabajo a realizar y observó a Cathy cómo lo realizaba. No le pareció difícil, sin embargo el enterderse con los clientes si algo más complicado. El irlandés era muy difícil para ella y casi todos era el idioma que hablaban.

Pasaron varios días. No había vuelto a tener noticias de Geroge; tampoco le extrañó pues debido a su cargo debería estar muy ocupado, o incluso fuera de allí. Transcurrió el primer mes en su trabajo y medio mes más. Una tarde entraron varios chicos con algunas chicas. Se notaba que eran amigos y camaradas pues las risotadas se oian en todo el local. Uno de ellos, un chico pelirrojo se dió cuenta de que había una camarera nueva atendiendo a una mesa con algunos turistas españoles. Se quedó mirando a la muchacha y al cabo de unos instantes se dirigió a sus amigos que ya habían tomado mesa



-Acabo de ver a la muchacha más bonita que nunca he visto. Me he enamorado de ella locamente

Los amigos se echaron a reír pues salidas de esas Broderick las tenias de vez en cuando. Nadie le hizo caso, ni nadie dirigió la mirada hacía la muchacha "más bonita jamás vista", es decir no le hicieron caso.Una voz femenina algo engolada se alzó por encima de la de sus amigos

-Camarera, por favor

La camarera a la que se había dirigido Lisa, ese era su nombre, no le prestó atención y siguió atendiendo a los turistas. Lisa se impacientó y con tono más agrio reclamó:

-Muchacha ¿es que no vas a venir?

Entonces Laura dirigió la mirada hacia donde la reclamaban y con una sonrisa y un gesto con la mano, solicitó un momento de espera.

--Creí que nosotros no teníamos derecho a que nos atendieras, muchacha
-Perdón ¿cómo dice?
-Tenías que habernos atendido hace un buen rato. Te he llamado dos veces, a eso es a lo que me refiero.
-Perdón señorita, estaba con otros clientes.
-Si pero esos pueden esperar, no son de aquí y no conocen que los irlandeses tenemos preferencia
-Perdone, pero no hay ningún cartel que diga tal cosa y todos los clientes tienen el mismo derecho a esperar su turno. Lo lamento¿Desea pedir ahora, o prefiere que la atienda una señorita irlandesa?

El resto de sus amigos empezaron a mirarla y a reírse de Lisa por el resbalón que había cometido. Aún quedaba por llegar otro amigo y Lisa pidió su consumicion

-Una pinta para mi novio, que ahora llegará.
- Desde luego, tardo un minuto, disculpen.

Laura se encaminó hacia el mostrador mostrando la nota que había tomado de la mesa en cuestión. Al llevar la consumicion comprobó que el chico que faltaba era George, que la saludó muy amable y sonriendo.

-¡ Laura ! qué bien, al fin conseguiste tu propósito. ¿Cómo estás, bien?
- Oh George, qué gusto volver a verte, y si ya llevo algún tiempo y estoy encantada. Ya conoces los proyectos que tenía y al fin podré cumplirlos.


-¿Desde cuando conoces a esta chica?
-Es un poco largo de contar. Luego os lo explico. Es la persona más divertida y extraña que he conocido.
-¡Vaya, por lo visto ella acumula todos los superlativos del mundo
-No te entiendo ¿qué quieres decir?
-Pues Broderick se acaba de enamorar de ella y se va a casar y tu haces muchas alabanzas para ser extranjera¿La conoces desde hace mucho?
-Te he dicho que luego os cuento cómo nos conocimos. Es muy divertido.

Laura sirvió la mesa y se retiró para atender a otros clientes. De repente una explosión de risotadas resonaron en el pub y las miradas prendidas en ella, la dió a entender que Georges estaba contando alguna anécdota que les había ocurrido. Se confirmó, cuando a drede Lisa y en voz alta soltó una frase hiriente que la dolió, porque no entendía el por qué George había contado sus experiencias

-¡ Si será torpe y tonta ! ¿Es que no sabe que en las islas Británicas se conduce por el contrario que en el continente? ¿Es que no sabe que somos de otra raza distinta, que somos distintos?

Laura,  entonces,   no se pudo contener. Se dirigió a la mesa y con su voz más suave y una dulce sonrisa, dijo a Lisa:



-Señorita, yo ya sabía, por cierto por un británico que vive en un trozo de mi país¿le suena Gibraltar?, que ustedes son distintos al resto del mundo, que son especiales. Tan especiales que tuvimos que ser los celtas hispánicos los que vinieran a colonizar precisamente Irlanda, con lo cual al cincuenta por ciento tenemos la misma raza celta. Yo por ejemplo soy celtíbera, y le aseguro que tengo lo mejor y lo peor de las dos razas, con lo cual le advierto que mi carácter es muy fuerte, y más le valiera no ir por las malas porque enseguida me hierve la sangre. Y ahora si me disculpa continúo con mi trabajo.

Se sentía dolida y menospreciada por aquella insignificante mujer cuyo complejo de inferioridad hacía que humillara a la gente que no gozaba de su misma posición económica. Todos, incluido George, guardaron un profundo silencio sin saber qué decir. Laura se dirigió a la dueña del pub y la pidió que entrara con ella en la trastienda, tenía que hablarle:

- Tengo que hablarle y pedirle disculpas por lo que acaba de ocurrir con esa señorita. Lo lamento enormemente, pero ella desde que ha llegado ha estado provocandome, y no he podido remediarlo. Entiendo que usted me despida, y no se preocupe, se han portado muy bien conmigo y siento tener que dejar el empleo porque además me viene muy bien este sueldo, pero lo entiendo. Terminaré mi turno, y muchas gracias por todo.
- ¿Qué dices? Yo no te he despedido. Si has estado con el genio un poco vivo, normal en todos vosotros, pero no dudo de que yo también la hubiera contestado así. Lo único,  que es la novia del alcalde y, a lo mejor él me hace una reclamación.
-¿Qué dice? ¿Es novia de George? Pues qué distintos son. Lo lamento por él aún más , pero no debió comentarles en la forma en que nos conocimos, no me ha hecho ninguna gracia. Me hace aparecer ante la gente como una bobalicona...
-Espero que algún día me lo cuentes , debió ser muy divertido por lo que se reían... Anda sal un rato a que te de el aire, y cálmate.



George buscaba con la mirada por ver si Laura hacía acto de presencia en el pub, pero no salía, por lo cual se levantó y preguntó a la dueña por su paradero.

-Ha salido a tomar un poco de aire. Es su turno de descanso.
-Muchas gracias Stephanie.

George salió y se dirigió a la parte de atrás del pub en donde apoyada en la pared, Laura miraba hacia el cielo absorbiendo todo el aire que sus pulmones la permitían con el fin de aliviar la tensión acumulada con el incidente.

-Laura, lo lamento de veras. No fue mi intención provocar tu malestar, lo siento, de verdad. Lisa no debió meterse contigo, ha estado muy incorrecta.
-Por favor George, ya os habéis reído bastante de mi. No tenias ningún derecho a contarles nada; me has dejado como una niña boba como es tu novia, y perdona, pero es tonta de remate. He quedado como si fuera una insegura que era la primera vez que salía de su casa, y efectivamente, ha sido mi primera salida al extranjero porque yo no he tenido la suerte que esa chica: Yo he tenido que pagarme mis estudios a fuerza de trabajo y sacrificio, mientas que ella se limaba las uñas. Pero mi riqueza es infinitamente mayor que la de ella, aunque sigo necesitando trabajar para mejorar mi situación, pero tengo humanidad y me compadezco de las miserias de la gente, mientras que ella se ríe, esa es nuestra diferencia. Y ahora perdóname, tengo que seguir trabajando.
-Por favor, no te enfades. Reconozco que estás cansada y a estas horas de la noche no se admiten algunas bromas, pero olvídalas. Es muy bonita nuestra amistad para perderla por un comentario desafortunado.
-Discúlpame, no nos movemos en el mismo círculo y por eso no lo comprendes. Quiero que sepas que me he alegrado de verte de nuevo, y discúlpame por el comentario que he hecho de tu novia, disculpa tengo que entrar.


Y volvió a entrar pero Stephanie la dijo que por hoy ya tenía su turno hecho y que se fuera a casa. Y muy dolida y apunto de llorar salió en dirección a su domicilio a paso rápido. No quería volver a encontrarse con aquella panda de niños de papa.Era una emigrante, aunque por otros motivos que el resto de gentes que salen de sus países para ganarse la vida. Ella había sido como recompensa a sus estudios, no obstante, no debió hacer esos comentarios porque ignoraba cuál era su situación.  Desde que llegó a Irlanda, no había tenido ningún problema, al contrario,  se encontró con gente simpática y hospitalaria, dispuesta a ayudarla en todo. Pero no fue eso en realidad lo que la dolió, sino su proximidad a Georges

Esporádicamente Georges aparecía por el pub y amablemente charlaba durante unos instantes con Laura, no volvió a aparecer con Lisa, pero sí con algunos de sus amigos entre ellos Broderick, que seguía , según él, profundamente enamorado de Laura. Esto irritaba a veces a Georges que interpretaba que se burlaba de la chica, por lo que optó por distanciar sus citas en el pub con sus amigos. Estuvo en distintas ocasiones ausente durante cierto tiempo. Laura le echaba de menos, pero guardaba siempre la distancia. Le gustaba mucho Georges y esto la desazonaba porque sabía que era una locura en la que no debía ni siquiera pensar.
Y transcurrieron seis meses. Ella por fín había conseguido comprarse un coche de" tercera " mano, pero funcionaba muy bien. Había vuelto a Aughnacliffe en varias ocasiones. Había vuelto a sentarse en la hierba cerca del dolmen. Aquel lugar tenía una magia especial para ella y en su tesina reflejó la historia del lugar y su especial predilección por aquella zona.


Hacía bastantes días que Georges no aparecía por el pub. La sensación que sentía por ello la desazonaba, sabía que era una locura, que posiblemente él estaría buscando diversión en otro pub, porque quizá su presencia le recordara la bronca que le echó el día del incidente. Como queriendo apartar la imágen de su cabeza- dijo

-Bah, no importa. Es normal, y tú no deberías ser tan tonta. Ya han pasado seis meses y cuando quieras recordar volverás a Madrid y tendrás que olvidar toda esta tu aventura irlandesa. Pero estoy muy atascada en un punto y no se cómo salir de él. El tiempo pasa y ya no sé dónde buscar para completar la tesina.No se a dónde ir ni a qué recuri. Si por lo menos viniera Georges por aquí le preguntaría, pero... Bueno así es mejor.

Al día siguiente era su día libre: sábado,  y con el domingo,  tenía dos días para descansar que bien lo necesitaba. Se levantó y  pensó en acercarse a la pastelería:

-Compraré unas flores, unos pastelillos que tanto me gustan y en el pub pediré un chocolate para llevar, bien grande, y después desayunaré al lado del lago Gowna, en ese sitio que adoro, que me relaja e ilumina mis ideas.

Y hacia allí se dirigió..Se sentó en la hierba poniendo a su lado las flores y el chocolate con la bolsa de pastelillos. Por si acaso, había llevado también un libro para en aquel paradisíaco lugar de paz, poder leer un poco y relajarse. Era una novela intrascendente y dulzona de amor, de esas que siempre sabes el final y la lees en un rato, pero ella que era muy romántica le agradaban esos argumentos de amores retorcidos que siempre terminan bien.
Enfrascada en la lectura no oyó unos ligeros cascos de caballo que se acercaban a dónde ella estaba sentada. Levantó la vista y ante sí estaba Georges montado a caballo que la miraba con sorpresa:



-¡ Hola !- saludó alegre Georges- ¿qué haces aquí?
-¿Y tu? -, respondió ella. Yo he venido a desayunar¿quieres un pastelillo? a mi me vuelven loca.Pero tienen que ser éstos; son los que más me gustan
-A mí también. Siempre que paso por allí compro un paquete para comérmelos picoteando.-Mientras hablaba Georges había descabalgado y se había sentado al lado de Laura.
-Hacía mucho tiempo que no se te veía¿has estado de viaje?
-Bueno, a medias.Primero tuve que solucionar un noviazgo y después viaje de visita oficial. En fin, cosas del trabajo; casi siempre después de los viajes se originan otros asuntos que hay que atender.¿Y a ti ¿cómo te va?¿has terminado la tesina?
-Ni mucho menos. Estoy atascada en unos datos y no encuentro la salida de ellos por ningún lado
-Oye, en mi casa, mi padre tiene una biblioteca con toda la historia de la comarca. A lo mejor ahí podrías encontrar lo que buscas
- Te lo agradezco, pero ya lo solucionaré. No quiero molestar a nadie. gracias por todo Georges. ¡ Ah! tengo chocolate ¿Quieres un poco para pasar los pastelillos?
-Sii, me encanta el chocolate. Probaré a dar un sorbo, gracias.

Georges dió un sorbo y a continuación se lo devolvió a Laura que también bebió. Mientras hacía ésto, él no dejaba de observarla aunque ella no se dio cuenta.

-Ja,ja,ja, rió Georges. Te has ensuciado de chocolate la comisura de los labios.
-¡Oh!, perdón qué torpe-, y rebuscando en su bolso sacó un pañuelo de papel



Iba a proceder a limpiarse, cuando él detuvo su mano y pasando el dedo índice por la comisura de los labios de Laura limpió la mancha de chocolate. Entonces ella se le quedó mirando fijamente y cruzaron sus miradas diciéndose todo sin decir palabra.
Al cabo de un rato de mirarse fijamente , Georges se inclinó hacia ella y tomándola de la barbilla recogió con sus labios el resto de chocolate que aún le quedaba Fue un beso,  al principio ligero , como con miedo, después profundo, fundiéndose ambos en un abrazo.


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