martes, 8 de noviembre de 2016

El día que te encontré - Capítulo 7 - Destinos diferentes

Sentía un  tremendo disgusto interior. Intuía que todo había cambiado entre Micky y ella. Ya nunca sería lo mismo: había una preciosa muchacha en su vida, y ya se sabe "tres son multitud
Molly era una muchacha de una familia muy acomodada que entró a trabajar en la editorial por pura distracción. Estaba en el departamento de investigación. Hasta allí llegó un día un escritor que andaba buscando documentos para comenzar una novela. La afinidad entre los dos jóvenes fue instantánea. Ella era una chica preciosa, simpática y muy extrovertida. El había conseguido un gran éxito con su primera novela y estaba nominado para el premio Pullitzer.


Era un rumor de toda la editorial que Michael, que así se llamaba el escritor, y la editora jefe "tonteaban".
Molly, le observó con curiosidad sabedora de lo que todos sus compañeros murmuraban a espaldas del escritor
--¡ No me extraña ! es muy guapo, murmuró.

Ella le ayudó en la búsqueda de la documentación y él en agradecimiento la invitó a comer. Siguieron viéndose en las oficinas, pero un día Michael la propuso salir a cenar. Y así comenzaron una amistad, que tiempo más tarde fructificó en romance.

Michael fué presentado a la familia de Molly el día de su cumpleaños. Cuando llegó frente a la casa, se quedó asombrado de lo suntuoso del edificio: Una casa típica de estilo victoriano.

--Oh la,la...exclamó antes de que le franquearan la puerta

Las presentaciones le agobiaron, y eso que Molly lo hizo como un buen amigo. Michael comprobó la diferencia del status social en el que se desenvolvía ella, y aquello le violentaba: era gente demasiado remilgada y aparente. A él le gustaba todo más natural, más normal y cercano.


Un día Molly le comunicó que tendrían que acudir a una gran fiesta social de un amigo de su padre que colaboraba grandemente en la campaña de elecciones para senador de su hermano mayor. Molly tenía tres hermanos, con ella.
Existía entre ellos algún distanciamiento debido a que cada vez acudían a más actos sociales y cada vez pasaban menos tiempo juntos. Tenía la impresión de que Molly le exhibía como un trofeo. Acababa de conseguir el Pullitzer. A Michael eso no le gustaba; tenía la impresión de que su novia le utilizaba en beneficio del hermano.
Se estaba preparando para acudir al evento correspondiente a ese día, cuando recibió la llamada de su editora. Le llamaba a nivel personal reclamándole el tiempo que hacía que no iba por la editorial y necesitaba verle y pasar un rato con él

--Tú sabes que tengo novia y debo asistir con ella a un acto social
--¿Dónde está el Michael transgresor que nunca se vendería a las clases pudientes, y siempre expresaría sus ideas progresistas? ¿No te das cuenta que te exhibe como un "mono de feria?
--Dejemos esta discusión que no nos lleva a ningún sitio. Yo amo a Molly y la haré mi esposa en cuanto me sea posible
--¿En cuanto te sea posible? Nunca conseguirás la fortuna que tiene esa gente. Creo que has perdido tu identidad. La identidad del Michael que yo conocí y que llegaba al corazón de las gentes porque expresaba los sentimientos afines a ellos. Lo de ahora es un mundo artificial que no te pertenece. Date cuenta de ello pronto, de lo contrario cuando quieras reaccionar será demasiado tarde. Siento perder tu afecto; me vas a dejar en muy mal lugar ¿acaso no sabes el rumor que circula por la redacción? Bueno te dejo, sigue poniéndote tu smoking que pronto tocarán en tu puerta para acudir al fiestón de hoy. Y colgó, sin más.


La conversación caló en la cabeza de Michael:

--Tiene razón, aunque no me guste, tiene razón. ¿En qué me he convertido? Yo deseaba escribir más que nada en el mundo y ahora con tanta fiesta y tanto acto social, no tengo tiempo de nada y tardo más de la cuenta en escribir una página. Por otro lado, ya no es tan fuerte la pasión que siento por Molly. La quiero, si, pero...-El teléfono sonó y la voz de Molly se escuchó al otro lado:

--Michael ¿estás ya? dentro de veinte minutos pasamos a recogerte
--Molly, Molly, espera. no voy a acudir a esta fiesta.
--¿Cómo?
--Lo que has oído, se acabaron las fiestas y los actos sociales. Yo soy escritor y me debo a mi profesión y desde que salimos juntos no hago otra cosa más que acudir a eventos que ni me van ni me vienen.
--¿Cómo dices?
--Mira, no es cuestión de estar discutiendo por teléfono. Tenemos que hablar, despacio y replantearnos lo nuestro. He decidido dedicarme a lo mío y no hacer propaganda para ser senador, eso lo dejo para los políticos. Lo mío es narrar historias con las que la gente se identifica.
--Michael, no me hagas esto. Yo me comprometí que acudiría contigo
--Pues pon la excusa que quieras, pero no voy a acudir a esa fiesta, es mi última palabra.
--Si no vienes conmigo, no volverás a verme nunca más
--Es tu decisión, lo sentiría pero eso es lo que voy a hacer.

Al colgar el teléfono Michael sabía que algo se había roto definitivamente en su relación con Molly, algo importante muy difícil de restablecer.
Ella dejó de acudir al trabajo, y pasado un tiempo Michael comenzó su relación con Katty y de esta manera los hechos nos llevan al comienzo de la historia.


Evelyn llegó bastante disgustada al hotel, pero entró en la cafetería. No le apetecía encerrarse en su habitación a solas con sus pensamientos. Pidió un café y comenzó a hojear las hojas de aquel libro. Miraba de vez en cuando la contraportada y el rostro de un sonriente Michael, parecía saludarle desde el papel. De momento no había otro proyecto que realizar por lo que regresó a su casa. Sabía que le iba a costar acostumbrarse a la pacífica vida de Staten Island, pero necesitaba volver.Al cabo de tres días una llamada por teléfono cuando ya era tarde, la sobresaltó

--¡ Hola, Evelyn !
--Gregory, ¿qué ocurre?
--Nada, nada, no te alarmes. Sólo que te echo de menos y ya que no puedo verte, al menos escuchar tu voz.
--Evelyn rompió a reir. ¡ Pero si me has gruñido todo lo del mundo ! ¡ Si no me dejabas vivir !
--Porque quiero que seas la mejor, y créeme vas camino de ello. Pero no es para regalarte los oidos para lo que te llamo necesito verte. Tengo que hablar contigo pero no lo puedo hacer por teléfono.¿Te parece que nos veamos en este fin de semana?
--Si claro, ¿de qué se trata, de algún nuevo destino?
--No, es algo más personal
--No te entiendo, Gregory, ¿te ocurre algo, estás enfermo?
--Evelyn, ya tengo una edad en que los romanticismos no ha lugar y tu sabes que yo voy al grano. No creo pasa inadvertido el interés que siento por ti y no es profesional precisamente.Lo que quiero hablar contigo es que me interesas mucho y te iba a proponer que te casaras conmigo. Se que tú estás enamorada de otra persona, pero estás sola y yo también. No te ofrezco el romanticismo que Michael te pueda brindar y que tu deseas, pero a cambio te ofrezco comprensión, cariño y protección, además de compañía. Profesionalmente seríamos un tándem perfecto: mi experiencia y tu creatividad. Pero bueno, creo que todo esto lo hablemos personalmente.


--Gregory, interrumpió ella. No es necesario. Te agradezco el generoso ofrec imiento que me haces, pero tu sabes que no funcionaría. Probablemente sí, por tu parte, pero no por la mía. Tú lo has dicho. Yo no lo sabía, pero efectivamente Michael ocupa mi corazón, y será siempre así aunque sea imposible, porque él me ve simplemente como una hermana, pero yo no puedo engañarte. Te quiero como a un excelente amigo, pero no podría ofrecerte la clase de amor que en definitiva es el que buscas. Ni siquiero me imagino haciendo vida marital. No, Gregory, es imposible. Como amigo, hermano, todo el cariño del mundo y respeto que sabes te tengo, pero no puedo darte nada más. Lo siento.
El guardó silencio y respondió
--Ya veo ¿es tu última palabra?
--Si y sabes que por ésto no deberíamos perder nuestra relación de amistad.
--Bien, he fracasado como amante, pero seré un profesor y jefe más duro de lo que puedes imaginar. No, como amigo nunca me perderás; siempre estaré ahí por si me necesitas. Seré el hombro en el que te puedas apoyar si necesitas llorar.
--Gracias, gimió Evelyn,Eres generoso y un buen hombre. Perdóname pero no mando en mis sentimientos. No sé qué demonios me pasa que siempre me enamoro del hombre equivocado, soy un desastre...
--No, no tienes la culpa. Eres un ser sensible, nada más. Quizás por eso me he enamorado de ti. No te arrepientas de entregar tu corazón a alguien, aunque esté tan ciego que no sepa lo que deja atrás. Bueno Eve (¿te importa que te llame así?) voy a dejarte, tengo que trabajar. Un día me acercaré a tu casa a verte, si no te importa, claro.
--Sabes que estaré encantada y hasta te prepararé una comida especial. Ambos rieron y cortaron su comunicación.


A la mañana siguiente recordando su conversación con Gregory decidió ir a dar un paseo y sin darse cuenta encaminó sus pasos hasta la que hace algún tiempo fué la casa de Michael. Se paró frente a ella reviviendo los momentos que ambos habían vivido juntos cuando su relación era de buena amistad.Decidió ir a comprar el periódico. Echó una ojeada a la prensa y de repente en una de las revistas de sociedad, vió una fotografía que la dejó sin respiración: a toda plana había una fotografía de Molly y Michael, cuyo encabezamiento decia:
COMPROMISO DEL ESCRITOR CON UNA SEÑORITA DE LA ALTA SOCIEDAD
No podía creérselo, ni siquiera había tenido la delicadeza de comunicárselo personalmente.

--No era tan buen amigo como yo creia.En fin, lo presntí en cuanto les vi juntos. No voy a llamarle, no voy a decirle nada. A partir de hoy todo ha terminado.

Cuando llegó a casa tiró sobre la mesa la prensa que había comprado y se derrumbó en el sofá llorando desconsoladamente. No tenía ni siquiera el consuelo de hablar con Tommy. Se había inscrito en Médicos sin Fronteras y estaba lejos ejerciendo su profesión.Tampoco él había encontrado su media naranja, después de estar con varias mujeres. Tomó la decisión una tarde viendo unas imágenes de unos niños africanos desnutridos. Se lo comunicó a Evelyn y al cabo de unos días tomó un avión que le condujo a Somalia.

--Pero Tommy, es una zona muy peligrosa. Los señores de la guerra campan por sus respetos por todo el pais.
--Ya lo sé, pero es ahí donde necesitan ayuda, y yo estoy cansado de ir de acá para allá, buscando no sé qué cosa. Quiero decirte que el mayor error de mi vida, fué romper nuestra relación, pero en aquella época mi cariño era de hermano y no de un posible marido.
--Ya lo sé, ya lo sé. Todo aquello pasó: perdí un novio, pero al cabo del tiempo he ganado un espléndido amigo que me conoce, sabe mis defectos y mis virtudes, y sobretodo me comprende. Cuídate mucho, por favor, cuídate.

Esperó la llamada de Tommy anunciándole que había llegado a su destino y que todo estaba moderadamente normal. Reflexionó y tomó una decisión: se haría corresponsal gráfico de guerra. Algo que le había apasionado desde siempre.
Preparó su equipaje y al día siguiente tomó rumbo a Nueva York. Dejaría su puesto en National y sería reportera independiente de zonas en conflicto. No buscaba dinero, había ahorrado puesto que el sueldo que ganaba era alto y tenía reservas, por lo tanto podría aguantar para vender sus trabajos en alguna agencia, pero necesitaba irse de allí, necesitaba dar salida a su frustación y olvidarse de Michael. Buscaba el peligro, necesitaba hacer algo que mantuviera su cabeza constantemente ocupada y el librarse de algún tiroteo o presenciar escenas extremas, no le harían pensar en el escritor.


lunes, 7 de noviembre de 2016

El día que te encontré - Capítulo 6 - Molly en su vida

Todo el equipo se había citado en el aeropuerto y ya estaban todos reunidos. Evelyn en un último intento trato de contactar con Michael, pero fue inútil Preocupada decidió llamar a la editorial por si podían darle alguna información:

--Michael  está fuera del pais. Creo que viajó al Caribe a pasar unos días con Molly
--¿Con Molly?
--Si  al verse de nuevo reavivaron su vieja amistad y decidieron irse a pasar unos días de descanso a una playa del Caribe.
--¿Podría darle un recado a la vuelta?
--Por supuesto, dígame
--Por favor dígale, que Evelyn ha partido hacia Kenia y que no ha podido contactar con él. Que me llame en cuanto le sea posible. --Hizo memoria mientras caminaba hacia donde estaban sus compañeros
--Molly, Molly. No recuerdo que la  mencionara. Será alguna amistad recobrada.


Pero algo en su interior encendió una voz de alarma. ¿ Por qué se sentía tan defraudada? LE hubiera gustado explicar a Michael su nuevo trabajo y contarle todos los proyectos a emprender, pero no hubo oportunidad. Eso le dolía

--Es jOven, lo ha pasado mal, es lógico que quiera divertirse. Pero,  ¿por qué no me habló de ella? Claro, también tendrá sus secretos, su intimidad sólo para él
--¡ Vamos Evelyn, te estamos esperando
--Ya voy, perdonad tenía que hacer una llamada antes de partir. Perdonadme.

Se acomodó en el asiento y se dispuso a viajar hasta Africa. Siempre había soñado con hacer un reportaje como ese, y al fin podía cumplir sus deseos.

Cansada trató de dormirse. Tenían muchas horas aún de vuelo. Y por fin su llegada a Nairobi. El viaje había sido largo y pesado, pero ya estaban allí. A la salida del aeropuerto les aguardaba un minibús en el que serían trasladados al hotel. Allí podrían instalarse y organizar el trabajo del día siguiente.
A su paso por las calles de la ciudad iba sacando fotografías, deformación profesional , pensó

En cuanto estuvo instalada pidió que la subieran algo de fruta para cenar. Se daría un baño relajante y después se acostaría. Estaba francamente cansada después de tanto viaje seguido. Sonó el despertador a las seis de la mañana y de un salto, algo desorientada, se puso en pie. Se vistió con pantalón bermudas y una blusa de tela ligera. Hacía calor y el día se auguraba largo y excitante.  Quedaron todos en la cafetería del hotel. Cuando bajó solamente estaba Gregory.


--¿Has descansado bien?
---¡ Oh si, estaba rota de cansancio. Sólo me he enterado cuando ha sonado el despertador.
--¿Te puedo hacer una pregunta personal?
--Claro, tú hazla. Ya veré yo si la respondo.-Gregory soltó una carcajada, y prosiguió.- ¿Quién es esa persona que ha despertado tanto interés en ti?
--Es un buen amigo, y quería despedirme de él antes de partir. Es escritor, muy famoso, pero estaba de vacaciones y no pude hablar con él.  A propósito si alguna vez tuviera un accidente estando trabajando, por favor avisar a cualquiera de estas dos personas. Son toda mi familia.

Evelyn escribió en un papel los nombres de Tom y Michael con sus respectivos teléfonos, y se lo eNtregó a Gregory.

--¿Cómo se llama tu amigo el escritor?
--Michael Owen
--¿Owen? En verdad que es famoso, pero lleva tiempo en el dique seco
--Ya no,- respondió Evelyn.-  Pronto tendrás noticias suyas. ¿Eres seguidor de él?
--Si he leÍdo algo.
--Buenos días, buenos días ,buenos días.-  Dijo alegremente el cámara que acompañaría a Evelyn en el reportaje.

La relación con Tom, pasado un,  tiempo había mejorado. El permanecía soltero y conquistador, pero le apreciaba y de vez en cuando se veían y cenaban juntos cuando el trabajo de ambos se lo permitía.  De ser novios, se habían convertido en excelentes amigos.



Llegaron al Parque y la belleza de las imágenes sorprendió a todos. El equipo estaba acostumbrado a ver maravillas de la naturaleza;  para  Evelyn era su primera experiencia. Estaba enloquecida tomando fotos tanto de día como de noche. Nada le parecía suficiente. Se instalaron en un hotel cercano al Parque, creado exclusivamente para el turismo. Los atardeceres y,  por la noche con la luna , eran tan magníficos que no podía por menos de recordar a Michael y pensaba:

--Seguro que si lo viera, sacaría un nuevo libro con un romántico argumento

¿Por qué se acordaba de Michael y no de Tommy, que es lo que le pasaba?. Un  pensamiento acudió a su cabeza que rechazó inmediatamente. No, no. Me gusta como amigo, pero nada más. Le echo de menos, eso es todo.




Estuvieron casi una semana filmando la inmensa sabana africana y las bellezas de los paisajes en los atardeceres, acunados por los cánticos de los nativos africanos.



 De regreso a Nueva York,  y al día siguiente de su llegada, se reunieron en la oficina para analizar todo el material obtenido, entre charlas, anécdotas, y propuestas, hasta bien entrada la noche.

A Evelyn le apetecía dar un paseo. Estaba satisfecha con su trabajo, pero enfadada y dolida con Michael al no haber contestado ni a una sola de sus llamadas. Decidió ir a la Quinta Avenida. Le apetecía que la diera el aire después de tanto calor sufrido. Se detuvo delante del escaparate de una librería, y allí en primer término estaba su libro "Extraña aventura"

Se detuvo observando la portada en la que se podía ver como fondo algo diseminado, un automovil y en la contraportada el retrato de un sonriente y guapísimo Michael. El corazón le dio un pinchazo y decidió entrar a comprar un ejemplar.Extrañada averiguó el  porqué de tanta gente

--Está el autor firmando ejemplares - La respondió una amable señora de mediana edad. Decidió ponerse en la fila con su libro recién comprado.

Cuando  llegó su turno, Michael ni siquiera levantaba la cabeza de las páginas del libro y preguntó mecánicamente, al tiempo que giraba su cabeza para decir algo a una muchacha que permanecía de pie junto a él:


--Por favor su nombre
--Pequeña, mi nombre es Pequeña

Rápidamente, él volvió la cabeza en dirección de la voz y su asombro fue mayúsculo cuando vio a Evelyn frente a él.

--¡ Hola, Micky! ¿Tendré que venir a que me firmes un libro para poder hablar contigo?
--¿ Qué dices? tú siempre podrás hablar conmigo y en cualquier lugar. - Evelyn sonrió  y miró a la muchacha que se integraba en la conversación:

--Tú serás Molly, seguro
 --Si, y tú Evelyn ¿me equivoco?
 --No, no te equivocas. Pero bueno veo que estáis muy ocupados y yo tengo que irme. Ya os veré con más tranquilidad.
 --Evelyn no te vayas¿Dónde has estado? estás muy morena
 --En Kenia, ¿no te lo dijeron?, te dejé un mensaje antes de irme. Pero bueno ya no importa. Bueno chicos,  os dejo que tengo prisa.

Les dio un par de besos a cada uno y salió de la librería rápidamente con una angustia que le atenazaba

--He perdido a mi amigo..., pensó.



domingo, 6 de noviembre de 2016

El día que te encontré - Capítulo 5 - Caminos separados

A la hora fijada, Michael desde su coche tocaba el cláxon para avisar a Evelyn de que había llegado. Ella se asomó a una ventana y le dijo:

--Ya voy, un segundo por favor.

Recogió la maleta y el bolsón de mano, comprobando que llevaba el pasaporte, el billete, en fin todo lo que precisaría. Estaba nerviosa, iba a comenzar su gran aventura.

--¡ Oh Dios mio !, me olvidaba la máquina y la filmadora. Por Dios, qué nerviosa estoy.

Salió sonriente arrastrando su maleta. Michael se apeó y la ayudó a meterla  en el portaequipajes  junto a la suya. Hecho ésto, ambos se dirigieron a sus respectivos asientos, al tiempo que Michael gritaba:

--Cuidado Nueva York, vamos a por ti... Ja,ja,ja,


Cuando llegaron se dirigieron directamente al aeropuerto. Embarcaría en el primer vuelo que saliera para Dakota. Ambos se abrazaron, se desearon los mejores augurios y se separaron. Michael la vio entrar en el túnel que la conduciría hasta su avión y sonrió tiernamente, como lo haría un  hermano mayor, como si ella fuera la primera vez que viajara:

--Es absurdo, es mayorcita y no es mi hermana, simplemente una muy buena amiga. Quisiera protegerla porque la veo muy vulnerable, pero tiene que ser ella la que remonte el vuelo. Y lo hará, es valiente.   Lo hará muy bien.

Dió media vuelta y se dirigió al aparcamiento a recoger su coche y posteriormente llevar su libro a la editorial.

El imponente edificio de la editorial se erguía frente a él. Habían pasado muchos meses desde el día en que salió refunfuñando de allí. ¿Qué sentiría frente a Katty, estaría curado de su influencia?
Muchas cosas habían pasado desde entonces y creía estar preparado para enfrentarse a ella. Llevaba bajo el brazo una buena obra y ese sería un fuerte argumento como defensa. Subió hasta la planta de su editora y tocó suavemente a la puerta.

--Adelante- una voz femenina le respondió
-- ¡ Vaya, vaya, vaya  Si es nuestro desaparecido Michael. Ja,ja,ja ¿Cómo estás? No sabes la alegría que me das porque eso es señal de que  me traes algo, ¿cierto?
--Pues si, te traigo un libro que va ir directo a los Pullitzer. Leélo y ya me contarás. ¡ Ah ! parte de él es biográfico. Aunque no lo creas me ha pasado. - Charlaron largo rato de todo lo que habían hecho en el tiempo de su separación, y decidieron seguir hablando mientras comían en un céntrico restaurante.
--Esta misma noche me pongo a leer tu libro. Me tienes muy intrigada.



Pasada la larga sobremesa que sostuvieron,  Michael se encaminó a su apartamento, recordando lo que había cambiado su vida desde que partió hace meses.

Miró la fachada del magnífico edificio en donde vivía y le notó extraño. Se había acostumbrado a la tranquila paz del que había sido su hogar hasta ese día. Los recuerdos que había vivido en Staten Island, habían sido muy enriquecedores, además de haberle proporcionado la satisfacción inmensa que ahora sentía tras  haber recuperado su creatividad.
Entró en el apartamento que permanecía impecable tras los cuidados de Sonia,  la asistenta,  que lo cuidaba,  y miró a su alrededor como si lo viera por primera vez. Su teléfono móvil sonó y atendió la llamada.

--Pequeña ¿eres tú?
--Pues claro ¿ a quién esperabas?. Ya estoy instalada en el hotel. Es cómodo y bonito. Mañana saldré a fotografiar algunas instantáneas y después iré a cumplir el encargo. Si lo termino pronto, quizá pasado mañana regrese a casa. Y a tí ¿cómo te ha ido?
--¿Te refieres si me he desmayado al ver a Katty? Pues has de saber que no, eso ya pasó. Hablamos del libro, comimos juntos y después cada uno a su casa. Yo acabo de llegar a la mía. Bajaré a la cafetería que hay abajo, tomaré un bocadillo y después me acostaré. Estoy cansado, ha sido un día muy intenso.
--Bueno, pues no te entretengo más. Como estarás reunido estos días, cuando llegue a casa te mandaré un correo por el ordenador, así no interrumpiré nada. Te mando muchos besos. Hasta pronto .
--Hasta pronto Pequeña...



Evelyn se vistió con ropa cómoda, pues pensaba estar todo el día trabajando a pie de calle y salió del hotel dispuesta a captar con su cámara lo interesante que pudiera ver. Como tenía previsto  finalizó su encargo ese mismo día, por lo que preparó todo para partir al día siguiente.Entregaría el trabajo a su jefe y esperaba le complacería lo realizado. Si terminaba pronto iría a buscar a Michael y al día siguiente partiría rumbo a su casa, en el pueblecito tranquilo,  hasta que la avisaran para un nuevo encargo.

Llego ante el edificio en donde Michael tenía su apartamento y preguntó al conserje el piso en que vivia, y éste le advirtió de que había salido hacía rato. Sacó del bolso el teléfono y marcó el de Michael, pero éste estaba desconectado. Preguntó de nuevo al conserje si sabía cuándo regresaría. Ante la negativa del hombre,  renunció a la sorpresa que  le iba a dar y decidió ir a entregar sus trabajos.


Su jefe analizaba meticulosamente las fotografías que Evelyn le entregó. No las vio con el mismo detenimiento que las primeras mostradas. Ella escudriñaba su rostro para averiguar cuál sería su respuesta ante lo trabajado, pero una sonrisa la hizo respirar profundo:

--Me gusta, son perfectos. Preciosos,  aceptados.
--Pensaba volver a mi casa, si no hay otro encargo para mí
--Si tenemos uno para la revista nuestra, pero no se si estará dispuesta a ir hasta alli
--¿Dónde es?
--En Kenia. Es para el reportaje sobre los Parques Naturales. Lo más probable es que en una sóla sesión lo termine, pero el viaje es muy largo.
--Acepto, no me importa. Me encanta, iré si lo cree oportuno
--Bien. Espere un momento, voy a por el guión y le daré las instrucciones.


Estaba loca de contenta : iba a ir a Kenia. Reflejaría toda la belleza de sus paisajes. Sería uno de sus mejores trabajos.  Cuando terminó de ultimar todo, , y ya en la calle,  trató de contactar con Michael nuevamente: tenía novedades que contarle.   Pero el teléfono seguía desconectado. Posiblemente estaría ocupado  recuperando amigos después de  tanto tiempo sin verse.  . Lo volvió a intentar,desde el aeropuerto. A punto de embarcar, pero todo seguía igual. .   Se disgustó, pero no podía hacer otra cosa. Recogió su equipaje y se fué a reunir con los miembros del equipo que viajarían hacia Africa.

viernes, 4 de noviembre de 2016

El día que te encontré - Capítulo 4 - Buenos amigos

Los días habían pasado y tanto Evelyn como Michael se habían enfrascado cada uno en sus respectivos trabajos. No se habían vuelto a ver en dos semanas, tan sólo habían hablado por teléfono un par de veces.
Había  recibido contestación a su solicitud de trabajo en la revista National Geografic, y la respuesta era excelente. La pedían  se personara en las oficinas de Nueva York con algún trabajo realizado.
Estaba loca de contenta; al fin iba a realizar su sueño. Su noviazgo con  Tom, había pasado página y ahora lo que deseaba era poder ser una corresponsal . Era lo que más la entusiasmaba.  Deseosa de comunicárselo a su amigo, descolgó el teléfono y marcó el número de Michael:


--¿Si?
--Micky, soy Pequeña. ¡¡¡ He recibido contestación, me aceptan !!!
--¡Fantástico ! Me alegro muchísimo, mucho, mucho.
--Tengo que desplazarme a Nueva York. Me piden muestras de mis trabajos; no se si las que tengo serán suficientemente buenas...
--¡ Claro que lo son ! Son magníficas. ¿Cuando te marchas?
--Pasado mañana. Estoy ¡ tan contenta...!

Siguieron hablando de todo lo que habían hecho durante el tiempo que no se habían visto, y al cabo de un rato dieron la conversación por terminada  .Empezó a ver los trajes con los que contaba. Tenía que presentarse elegantemente, sin excesos, pero bien. Esa noche le costó conciliar el sueño y ya avanzada la madrugada pudo quedarse dormida.

Al volante de su coche emprendió el viaje rumbo a Nueva York con el corazón henchido de alegría y esperanza:

--Me tiene que salir bien, me haré con este trabajo que tanto deseo

Y llegó frente a las oficinas después de dejar el coche en un aparcamiento próximo. Con el álbum de sus trabajos bajo el brazo, se encaminó al vestíbulo central e indagó el piso a dirigirse. Frente al mostrador de la planta sexta, había una chica rubia y simpática que le indicó que ya la esperaban.
Tocó a la puerta y un hombre de mediana edad, con aspecto desaliñado, como de aventurero, le franqueó la entrada. Más tarde supo que era el director artístico, o sea la persona que habría de examinarla: su jefe.



Algo nerviosa, extendió el libro para que pudiera ver los trabajos que llevaban su firma, y espero pacientemente, no sin nervios, a que la dieran el veredicto.




Después de un rato, que a ella le pareció eterno, el director artístico levantó la mirada y con una sonrisa la comunicó:

--Señorita, el puesto es suyo. Pero antes debemos concretar algunas cosas. Por ejemplo: ¿tiene disponibilidad de tiempo, ataduras familiares, vehículo propio? ¿ . Estaría dispuesta a viajar a cualquier lugar del mundo si se lo solicitamos?.  Evelyn contestaba afirmativamente a todo lo requerido, y a medida que afirmaba, su jefe extendía más su sonrisa

--Bueno, ahora hablaremos de sueldo.  He de decirle que de primeras y hasta que veamos su forma de trabajo, la enviaremos por aquí, me refiero dentro del pas, y claro el sueldo no será el mismo que cuando viaje al extranjero. Ahora ganará dos mil dólares mensuales y dietas si es que sale de su domicilio habitual, más gastos de traslado tanto si es en su vehículo o decide otro medio de transporte. Firmará un contrato con una cláusula en la que se compromete a trabajar en exclusiva para nosotros, de otra forma incumpliría lo pactado y podríamos demandarla. Y siguió enumerando un montón de cosas a las que ella fue dando su visto bueno.
--De momento eso es todo. Tendrá que hacer un reportaje en Dakota, sobre las cabezas de los presidentes.
Parece ser que se están deteriorando y una organización ecologista nos demanda colaboración. Así que esa será su primera misión y ha de ser muy pronto, cuanto antes.



Salió feliz de las oficinas después de firmar el contrato. Lo primero que hizo fu comunicárselo a su gran amigo Michael:

--Micky, soy yo. ¡ Lo he conseguido! empiezo ya. Mañana mismo y el sueldo es bueno. Claro que ganaré más cuando me hagan corresponsal oficial. De momento estoy a prueba hasta ver mis trabajos realizados en sus encargos.  Estoy tan contenta, que lo primero que he hecho ha sido llamarte y después iré a la Quinta Avenida, a un buen restaurante y después buscaré un hotel en donde dormir, y después no sé si saldré desde aquí para Dakota o pasaré antes por casa. Estoy tan nerviosa, que no puedo ni pensar. Voy a colgar. Muuua,- y le envió un beso por teléfono. -¿Sabes? sin ti no lo hubiera conseguido. Tu me has infundido el ánimo necesario para emprender esta aventura. Eres mi mejor amigo y consejero. Te quiero ¿lo sabes?
--Anda loca. No me has dejado decirte lo mucho que me alegro. Yo también tengo una sorpresa para cuando regreses. Serás la primera que lea mi nuevo best seller, porque lo va a ser. Has sido mi inspiración, tú has sido el artífice de mi vuelta. El agradecido soy yo. Bueno anda, que tienes muchas cosas que hacer. Ya me lo contarás todo cuando regreses.

Regresó esa misma noche a su casa, pero antes hizo una parada en casa de Michael para verle y contarle todo lo que había pasado en su viaje a la capital. Michael abrió la puerta y se abrazaron dando vueltas y riendo como dos chiquillos.

--Cuéntame, cuéntame todo sin omitir ni una coma



Evelyn le detalló todo lo que había ocurrido en las oficinas de National y él la escuchaba con muchísima atención. Cuando hubo terminado, se levantó y tomando entre sus manos la cabeza de ella le dio un beso en la frente. Era como si se lo diera a su hermana pequeña, pero algo especial ocurrió dentro de Evelyn,  que desconcertada rompió a reír.

--Y ahora a ver que  tienes que contar tú.
--Mira - Puso ante ella un montón de hojas escritas en fotocopias y numeradas.
--No me digas que has terminado tu novela...
--Exactamente y tu vas a ser mi primer crítico. Prepararé algo de cenar y mientras,  si quieres vas leyendo algo, porque sabes lo que he pensado: me voy contigo mañana a la capital. Tú tomas un avión a Dakota y yo entrego la novela en mi editorial ¿ qué te parece?
--¿Estás seguro, no sería mejor que lo enviaras con un mensajero? No creo que aún estés preparado para ver a tu editora sin que algo en tu interior se revuelva.
--No, me tengo que enfrentar a ello, y creo que estoy preparado.

Cenaron y pasaron toda la noche leyendo, al final Evelyn emocionada, le dijo:



--Mira ya está saliendo el sol. Es preciosa, magnífica. Algo de lo que aquí narras me es conocido. ¿Es por eso que dices que he sido tu inspiración?. Me siento muy orgullosa si es cierto,  y te he servido de ayuda ¿Cómo la llamarás?
--Se llamará "Extraña aventura". ¿Te gusta?
--No habrías podido elegir un nombre mejor. Y ahora me voy, tengo que preparar todo.
--Pasaré a por ti ¿dentro de una hora?
--Perfecto. Procuraré darme prisa y no hacerte esperar. Estoy tan emocionada que aún no me lo creo.

Salió corriendo como una chiquilla y él la vio ir con una amplia sonrisa. Al fin todo empezaba a arreglarse para ambos.

El día que te encontré - Capítulo 3 - Confidencias (copyright-1996osafermu)

Evelyn salió del hospital sin la venda, solamente con un apósito que le cubría la herida, pero aún con dificultad, podía manejarse sin muletas.  Michael la esperaba y la recibió con una amplia sonrisa, al verla que había mejorado.




--Tengo que volver de nuevo dentro de unos días, y entonces me quitarán los puntos. No hay infección y todo va bien. Puedo coger el coche y por tanto me moveré con más soltura. Empezaré a trabajar prontito.
 --Eso es estupendo, me alegro. Para celebrarlo propongo que nos vayamos a comer y a charlar tranquilamente. Así empezaremos a conocernos mejor. ¿ Aceptas?
 -- Por supuesto que acepto. Nos conocimos en circunstancias un poco... raras, así que creo debemos comenzar de nuevo.- Entraron en el coche y enfilaron una calle que les condujo al restaurante.Primero solicitaron a la camarera unos Martinis con los que celebrar una nueva amistad. A continuación degustaron el menú que era excelente, según criterio de la camarera.
Se encontraban a gusto y ambos sentían la necesidad de charlar como dos buenos amigos de lo que les había llevado a todos los acontecimientos vividos.  Michael narró su romance con la editora y el fracaso monumental de su relación. Evelyn hizo lo propio con su fracaso, obteniendo la comprensión de Michael, que la respondió:

--Algo así me había imaginado, pero creo que tu doctor no obró bien con ninguna de las dos. Uno cuando hace algo que no está bien, debe medir sus consecuencias.
 --Y tú, ¿crees acaso que tu falta de ideas es por rotura con  Katty? Pues si ha sido por eso, no te preocupes aquí encontrarás la paz y el sosiego que necesitas. Recuperarás tu talento, ya lo verás.
 --¿Qué rumbo vas a tomar ahora que ya no tienes compromisos, seguirás haciendo vídeos para bodas?
 --No claro,  he solicitado una plaza en National Geographic. En una ocasión la tuve en la mano, pero renuncié por estar con Tom. Irónico ¿no crees?, él estaba deseando deshacerse de mi.
 --Bueno no pienses más en eso. A veces los hombres nos comportamos como niños y no tenemos en cuenta el daño que podemos causar. Harás bien en aceptar el puesto si te llaman, aunque eso suponga perder a mi nueva amiga.
 --No si tu amistad es sincera, porque ahora desconfío de todo y de todos, especialmente si son hombres, pero sé que eso pasará. No, no perderás mi amistad porque sólo estaré ausente unos días los justos de hacer el reportaje. Luego regresaré a mi nido.  Lo que ya no tengo muy claro es si tú permanecerás aquí cuando regrese. Igual las musas te han tocado con su varita mágica y has regresado a Nueva York



 -- No creo sea tan rápido. La confección de un libro lleva su tiempo. Primero el tema y luego tienes que desarrollarlo, escribirlo, corregirlo, etc.etc.Total que se lleva varios meses. Eso en el supuesto de que recupere las ideas rápidamente.

Prolongaron la sobremesa ante una taza de café. El tomo además un coñac y ella un Cointreau con hielo. Sin darse cuenta iban hilvanando proyecto tras proyecto.Estaban a gusto y ambos se liberaban de la pesada carga de sus problemas. ¡ Al fin podían  hablar con alguien y recibir una opinión!.
Paso a paso la tarde se había marchado. La noche se acercaba y Michael al dejarla en su casa, al tiempo que le extendía la mano le dijo:

-- Nos veremos y nos contaremos nuestros planes, los de ambos. Presiento que ha nacido una gran amistad entre nosotros y no pienso desaprovecharla. He pasado una tarde como hacía mucho tiempo no disfrutaba; gracias "Pequeña", porque desde ahora así te llamaré ¡ Dios mio , eres más bajita que yo ! Ja,ja,ja.
 --¡ Oye ! no soy tan bajita es que tu eres muy alto. Ja,ja,ja,  Hasta mañana Micky o hasta cuando nos veamos. No quiero interrumpirte en tu trabajo. Buenas noches

Y le dió un beso en la mejilla. Micky la vió entrar en su casa y él a su vez se metió en el coche para regresar a su domicilio.



Aparcó el coche en la entrada  . Miró a su alrededor y de repente se dió cuenta de que no tenía sueño. Se encaminó al fondo del salón en donde había instalado su mesa de despacho, frente a un gran ventanal. La noche había caido, pero se sentó, destapó el ordenador portátil y sin saber cómo empezó a emborronar unos renglones en los que narraba una historia. Estaba satisfecho: ¡ por fin ! la creatividad volvía a su cerebro. Tenía una ingente labor por delante. Había hecho un bosquejo de lo que sería su próxima obra. Luego tendría que desarrollarla, pero lo más difícil ya lo había conseguido: "Extraña aventura," se llamaría y estaría basada en parte de lo que le había ocurrido desde su llegada a Staten Island.

jueves, 3 de noviembre de 2016

El día que te encontré - Capítulo 2 - Rosas para EvelynCopyright1996rosafermu)

La ambulancia partió desde el hospital hacia el domicilio de Evelyn. En su interior junto a ella, subió Thomas que la  miraba de soslayo, mientras que ella giró la cabeza en dirección contraria, para no verle la cara.
Al cabo de unos instantes llegaron y los paramedicos maniobraron la camilla para evitar las máximas molestias a la herida.  Empezaba a quejarse debido  a los puntos que le habían dado.  Unos instantes más tarde, llegó  Michael con cara de preocupación debido a los acontecimientos con los que se había encontrado,  él que solamente pretendía hallar la paz para su inspiración:

--La verdad es que el comienzo ha sido un poco agitado- masculló -  Salió del coche y golpeó la puerta de la casa para obtener permiso de entrada:
--¡ Adelante, pase !-  le invitó Evelyn al tiempo que se sentaba en un sillón del salón

La tensión se podía palpar con sólo ver los rostros de ambos prometidos. En vista de ello decidió que cuanto antes saliera de allí, sería mejor para todos:

--¿Está bien, siente molestias?-  preguntó a Evelyn
--Si, si, no se preocupe. Estoy perfectamente; molesta por el vendaje nada más. Vaya tranquilo, usted no ha tenido la culpa, ya se lo he dicho. No se sienta responsable por ello-  Y lo decía mirando a Tom, que a su vez bajó la cabeza.



--Bueno si es así, me alegro de que todo haya quedado en un susto. Ahora me voy para que descanse. Estaremos en contacto para interesarme por usted ¿le parece?
 --Oh si, desde luego. Cuando quiera, pero le repito que estoy bien.


 Michael, giró sobre sus pasos y salió de la casa, dejando solos a Evelyn y Thomas frente a frente, cuyo silencio ninguno de los dos se atrevía a romper. Pero se imponía una explicación y fué Tom, el que primero empezó  el relato de cómo había ocurrido todo:

--Verás- comentó Tom-  sé que toda explicación que te de será insuficiente porque no hay justificación. No sé cómo ocurrió, sencillamente me enamoré de ella, pero viendo tu entusiasmo me faltaron fuerzas para decírtelo abiertamente.
--¿Qué te enamoraste de ella, desde cuándo? ¿Qué pretendías que me enterase como ha ocurrido, que pasase el tiempo a ver si me cansaba de nuestra relación? ¡Por amor de Dios! ¿qué? Os habréis reido de mi  pensando en todos mis proyectos. No te ha importado que haya sacrificado mi profesión por estar a tu lado. Sabes positivamente, que valgo más que para hacer videos de bodas. Renuncié a ser corresponsal por tí. ¿Por qué no hablastes francamente conmigo en aquella ocasión? He hecho el ridículo más espantoso, pero tu has quedado como un cobarde. No te preocupes; sigue tu camino con quién has elegido. Yo olvidaré todo esto y conseguiré ser feliz como era antes de conocerte, y quién sabe si no se cruzará en mi camino alguien que merezca la pena  dejarlo todo por esa persona. 
Y ahora ..., por favor sal de mi casa.


--Se que tienes razones para estar ofendida, y lo comprendo. Yo te quiero, pero mi cariño es el de un buen amigo, no de amante, no como para atar nuestras vidas el uno al otro. No es esa clase de cariño la que siento por tí. Te ruego perdones el daño que te he hecho; tienes toda la razón del mundo para odiarme, pero créeme si puedes.  Daría cualquier cosa porque todo ésto no hubiera ocurrido. Deseo tener tu amistad, pero comprendo que ahora es imposible. Te deseo la mayor felicidad del mundo, te la mereces  Dentro de un par de días, vuelve al hospital para hacerte la cura, y no te preocupes si te molesta no seré yo  el que te la haga, pero no dejes de acudir.



Y salió de su casa y de su vida.  Se ´quedó mirando la puerta por la que se había marchado y entonces un profundo gemido salió de lo más profundo de su corazón. La frustración que sintió fué tan grande que tardo mucho rato en aplacarse.  Sólo pasado un ´tiempo, se dió cuenta de que estaba medio inválida. Sentada en una silla, no tenía ni siquiera unas muletas para poderse mover. No le dió demasiada importancia y arrimó una silla hasta donde estaba sentada, la giró y agarrándose al respaldo, sin apoyar la pierna en el suelo se incorporó, y haciendo un guiño con la boca pensó:  arrastraré la silla y así me manejaré...



Con esa "muleta" improvisada llegó hasta el teléfono y conectó con la farmacia. Les solicitó que la llevaran algo en lo que poderse apoyar , hasta que por lo menos le quitaran el vendaje y manejarse mejor.  A la mañana siguiente, hacia mediodía, alguien llamó a su puerta y se encontró de frente con Michael, que portando un ramo de flores venía a interesarse por ella.

--¡ Buenos días !,- fué el saludo de él.  Una Evelyn sorprendida, le correspondió con una sonrisa, y haciéndose a un lado , le franqueó el paso
--¿Cómo se encuentra? He de decirle que me tenía preocupado, pero veo que se maneja perfectamente. Es usted una chica muy valiente.
 --¿ Por qué lo dice? Esto no tiene importancia. Deje que me quiten la venda y verá si estoy metida en casa...
 -- Por cierto ¿ me haría un favor enorme?
--Por supuesto, dígame lo que desea y estará hecho al instante
 --Tengo que ir al hospital a que me curen ¿ me acercaría?. Por cierto ni siquiera nos hemos  presentado. Yo soy Evelyn, fotógrafa de profesión.
 --Yo, Michael, escritor en busca de ideas. Ja,ja,ja. y desde luego que la llevaré a que la curen. Dígame cuando. ¿Quiere ahora mismo?
 --Vale, ahora está bien. Por cierto las rosas son preciosas. Póngalas en el jarrón, por favor.



Se dirigieron hacia la cocina en dónde ella le tendió un jarrón de cristal que llenó de agua. Michael depositó las flores en el lugar elegido por Evelyn y con una sonrisa le dijo:

--Gracias, gracias por todo y siento el percance , el susto que le produje, aunqe sin querer, claro.

Ambos rieron y se dirigieron rumbo al coche en el que se trasladarían al hospital

miércoles, 2 de noviembre de 2016

El día que te encontré - Capítulo 1 -Percance en carretera ( copyright 1996rosafermu)

Evelyn se había desperezado al despertarse. Hoy no tenía trabajo que realizar, por tanto había quedado con su novio, Thomas.  Iría a recogerle al hospital al terminar su turno. Se duchó canturreando y cuidadosamente eligió un bonito vestido y se maquilló ligeramente. Estaba contenta pues iba a pasar un día entero y quién sabe si la noche con su querido Tommy.  Por sus respectivas profesiones era difícil que coincidieran durante todo un día para pasarlo juntos y divertirse. Pero hoy no ocurriría; hasta había imaginado una comida especial preparada por ella. Llevaba siendo novia de Tommy hacía más de dos años y a pesar de que tenían un proyecto futuro, no terminaban de concretarle.

Desayunó poco,  pues estaba deseando encontrarse con él. Se miró por última vez al espejo, se puso un poco de perfume y salió de su casa. En el garaje tenía la bicicleta y sacándola de allí, se encaminó hacia la carretera que la conduciría al hospital.




Michael, malhumorado salió del despacho de su editora, Katty. Habían tenido una agria discusión; la editora le exigía alguna creación en un breve espacio de tiempo. Hacía mucho que no entregaba ninguna obra para editar y se estaba impacientando: necesitaba otro best seller para que sus lectores no le arrinconaran en el olvido. Pero Michael estaba "seco" de ideas, no se le ocurría nada,  y es que su pensamiento estaba ocupado por la reciente separación sentimental con Katty.

Para ella había sido un romance pasajero, pero para él, hombre muy sensible, su relación había sido algo bastante más profundo y no se resignaba a que concluyera aquella historia, que le estaba trastornando.
Había decidido irse a vivir a otro lugar momentaneamente, hasta que recuperase las musas que le habían hecho ganar un  premio Pullitzer, pero que ahora su cerebro estaba totalmente vacío.
Bajó refunfuñando en el ascensor que le conduciría al aparcamiento   Enfilaría la carretera saliendo de la gran ciudad. En un pueblecito costero del estado de Nueva York, recobraría la imaginación que ahora le faltaba, una vez hubiera descansado, al cabo de un par de días.




Evelýn dejó la bicicleta en el aparcamiento y entró en la sala del hospital. Preguntó en el control de enfermeras de urgencias por el doctor Thomas Jackman, y la enfermera sonriente le indicó dónde podría encontrarle. Le extrañó que le indicara el lugar en el que se hallaba Tommy, pero no se dio cuenta de la pícara sonrisa con que le obsequió la enfermera.
Decidida Evelyn empujó la puerta del almacén de lencería indicado,  y a penas  había entrado, escuchó susurros, suspiros y chasquidos de besos que le extrañaron sobremanera.
Nombró a su novio y un Tommy asustado salió abrochándose rápidamente la chaqueta que llevaba a modo de uniforme.

--¿Pero qué ocurre, qué estás haciendo?
--¡ Evelyn, qué pronto has llegado!
--Tom ¿qué te pasa?. - preguntó una voz femenina al tiempo que se hacía ver
-- ¡ Oh Dios mio ! Sinvergüenza, canalla. Te has estado riendo de mi todo este tiempo. ¡ Claro ! ahora me explico muchas cosas. ¿Pues sabes lo que te digo? Que ahí te quedas, con tu preciosa enfermera. No me hacen falta fantoches como tú en mi vida. Adiós.

Dando un portazo y llena de rabia corrió pasillo adelante hasta llegar a la puerta, no sin antes dar las gracias a la enfermera que con malicia le había indicado dónde estaba el doctor.

No quería llorar, pero la furia que sentía era tan grande que le ahogaba en el pecho. Dando varios tumbos en círculo, consiguió dominar la bicicleta y emprendió el regreso a su casa.

Ya situada en la calle del pueblo, no se dio cuenta de que un coche venía detrás a gran velocidad. Al pasarla el viento que desprendió  y su propia inestabilidad,  hizo que diera con su cuerpo en el suelo.  Al ver la caída de la chica, el conductor del coche se detuvo un trecho más  adelante y corrió hacia la muchacha que permanecía en el suelo. Lloraba no por el dolor ni por el susto, sino por la escena que acababa de presenciar en el hospital; por la decepción e impotencia sufridas, por el engaño del que hasta ese momento creia fuera su novio.

--Perdón, perdón señorita. ¿Está bien, que daño le he producido? Llamaré a una ambulancia.-  Y sacando el teléfono comenzó a marcar un número.-  Ella le cortó en seco:




--No, no, no me ocurre nada. Sólo un raspón sin importancia; no hace falta que llame a nadie, estoy bien   Usted sólo no ha tenido la culpa, yo tampoco iba muy segura en la bicicleta.
--Insisto, debo llevarla  al hospital. No se mueva puede tener alguna fractura. Quédese quieta, traigo el coche y yo mismo la  trasladaré al hospital
--¿Qué dice? al hospital ni loca voy. No ni hablar.
--Pero es necesario. No sabe el lío que me puede buscar si no la llevo.

A regañadientes, Michael consiguió meterla en el coche y conducirla hasta urgencias. Entró con ella en una silla de ruedas, pues la herida que se había producido en la rodilla era profunda y con muy mala pinta.  Al encuentro salió el médico que a pesar de haber finalizado su turno, estaba demorando la salida del trabajo: se le había presentado un percance con su novia y no sabía qué explicación darle, ya que no era otro médico mas  que Thomas.

--¡ Dios santo !¿Qué te ha ocurrido?
--Nada, nada que un poco de agua oxigenada y mercromina no pueda solucionar. Así que me limpien la herida y me voy volando a mi casa.
--Lo siento, Evelyn, no es tan sencillo, Hay que hacerte radiografías; puedes tener la rótula rota y además la herida es profunda. Habrá que darte puntos.
--Muy bien que sea otro médico. Tú ya has terminado y no quiero que me pongas las manos encima.

Michael presenciaba la escena algo atónito sin comprender la discusión emprendida por ambos. Mientras ellos aclaraban la situación, a Evelyn la entraron en la sala de curas y él dio el informe de lo ocurrido.



Había pasado aproximadamente una hora, cuando Evelyn salía. No había rotura, pero si la herida era profunda y se la había vendado, lo que le impedía hacer el juego de la pierna.Fue trasladada a su domicilio en una ambulancia, seguida por el nervioso Michael que aún no comprendía muy bien todo lo ocurrido.

martes, 1 de noviembre de 2016

Una extraña en mi vida - Capítulo 11 y último -Larga y cálida noche

Ya en el coche, George se volvió hacia su mujer, y con voz tranquila, pero esperanzada, le preguntó:

-¿ Todo era mentira? ¿ Has estado fingiendo todo el tiempo?
- Te dejé bien claro que no te hicieras ilusiones. Tenía que darle un escarmiento. Hay hombres que necesitan que de vez en cuando se les recurde que el mando sobre ciertas cosas, lo tenemos nosotras. Vamonos a casa. Comienzo a sentir frío - El se quitó la chaqueta y la puso sobe sus hombros, pero no dijo nada. Sabía perfectamente a qué se refería  con ese comentario.

- No tengo ninguna oportunidad ¿no ?.  No puedo creerme que durante el baile y en el jardín, estuvieras fingiendo para ese mequetrefe. Has jugado con mis sentimientos y lo sabes. Nunca vas a perdonarme. ¿ Ya no me amas? No puede ser que hayas olvidado todo lo que hemos vivido. Yo te sigo amando y así será siempre, y lo sabes. 

 Ella escuchaba en silencio.  No quería mirarle; perdía por momentos su fortaleza. No no fingía ni en el jardín ni durante el baile. Le amaba y ese contacto, esa cercanía hacían que se diera cuenta de que le necesitaba tanto como él a ella.  Y George siguió hablando.  Era su última oportunidad de lograr que esa pesadilla cesara de una vez.



-Tú eres lo único que me importa y por defenderte sería capaz de abandonarlo todo:carrera, pais, todo. Con tal que nuestra vida volviera a ser como antes haría lo que quisieras; he aprendido la lección. Sé lo cerca que he estado de perderte y no estoy dispuesto a que ocurra. Dime qué es lo que tengo que hacer para que todo vuelva a ser normal. No se puede borrar todo lo vivido que ha sido muy feliz y que el error y la torpeza de una noche echara por la borda los años que vivimos juntos. No se puede olvidar unas noches de pasión, una pasión sincera incomparable a cualquier otra. Eres tú la que permanentemente está en mi cabeza y cada vez que miro a nuestro hijo te veo a tí, veo los momentos importantes de nuestra vida juntos y que yo tiré a la basura por una trampa que me tendió el personaje que acabamos de despedir. Estoy convencido que fue una trampa, pero no le culpo, la culpa fue mía. Debí negarme a su juego y no lo hice, pero creo que ya es hora de que perdones ese error, pasemos página e intentemos iniciar nuestra vida de antes. Por favor, ahora te amo más que nunca porque he aprendido a valorar lo que tengo y he estado a punto de perder, por favor basta ya. -Laura le observó sin hablar, 

-Te daré una respuesta. Antes tengo que meditar sobre todo esto.
- Está bien, sea., Descansa y ojalá el sueño te haga ver una nueva situación- Arrancó el coche, y en silencio llegaron a su casa.. 

 Ya en ella  él se acercó a Laura   y dejó un beso sobre su frente. Hacía meses que no recibía ninguna caricia de su marido, y no era porque él no quisiera, sino por la barrera que le había impuesto. Sólo esta noche por algo  urdido Salió en dirección al dormitorio, pero no podía dormir. Pensaba que ya era tiempo de que las cosas volvieran a su cauce. George había recibido un buen escarmiento y estaba segura de que no lo iba a olvidar. Pero al mismo tiempo no le quería poner las cosas fáciles; posiblemente fuera su orgullo herido el que le impedía correr hacia su marido y abrazarle, que era en realidad lo que deseaba, pero no.   De momento,  no. Pero ¿estaría obrando con cordura, no sería excesivo el castigo?




Estaba nerviosa y no sabía qué hacer: si seguía sus impulsos correría ahora mismo hacia la habitación de él y le abrazaría, le besaría y todo volvería a ser como siempre. Al mismo tiempo quería pensar; era un paso definitivo , era la oportunidad de establecer el orden perfecto y no quería precipitarse, pero ¿y si lo estropeaba por intransigente? Empezó a sentir una gran dolor de cabeza y una angustia tremenda, decidió bajar a la cocina y tomar un vaso de leche con una aspirina. Sin saber muy bien la razón se dirigió en sentido contrario y al cabo de un instante se vio ante la puerta del dormitorio de George que daba vueltas por la habitación . Laura puso la mano en el picaporte y vio que no estaba cerrada, con un suave impulso la puerta cedió y se vio corriendo a los brazos de su marido que la acogió en ellos fuertemente, al tiempo que besaba sus cabellos repitiendo una y otra vez:: perdóname, perdóname.

Laura le miró fijamente. Sus azules ojos estaban brillantes y a punto de que las lágrimas salieran. Ella acarició sus mejillas y enjugó el llanto que su marido vertía. Le besó en los labios. No hablaron, no se dijeron nada, solamente se miraban y entonces empezaron a sonreir mutuamente. La pesadilla empezaba a desvanecerse.

-Te prometo que no volverá a ocurrir, nunca más. Tu eres lo que más me importa y por tí no hay cosa que yo no hiciera. Dejaré mi trabajo, dejare la política y empezaremos de cero, si quieres en otro lugar. En algún sitio que no nos recuerde los malos momentos.  Tenemos que hablar. Te lo explicaré todo; no quiero que nada vuelva a separarnos.
-Ya, basta. Esta noche no es tiempo de hacer proyecciones de futuro, eso será mañana más calmados, más serenos.
- Está bien.  Será como deseas. Ven - Y tomándola de la mano se sentaron en el borde de la cama, pero uno al lado del oto, sin romper el contacto.- Las cosas no ocurren porque si.  Todo tiene su porqué y si analizas nuestra trayectoria, te darás cuenta de ello. Lo primero fue en la escalerilla del avión que te trajo a Irlanda. Fue nuestro primer contacto, aunque si te digo la verdad no me fijé en ti.  La segunda cuando casi te atropello.  Y ahí surgió algo que creimos amistad.  La tercera fue tu discusión con Lisa; en ella vi que la mujer que había elegido para compartir mi vida, era soberbia y prepotente, y no me gustaba. Sin embargo tu te mostraste orgullosa de tu origen y ahí supe que algo me empujaba hacia ti. Luego fueron anécdotas a las que no prestamos demasiada atención, pero que siempre nos conducía a estar juntos.  El final ya lo conoces.  Por nada del mundo deseo perder esa magia que a  ambos nos ha unido.
- No se en qué momento mi corazón comenzó a latir por ti.  Lo que si supe es el dolor que sentí cuando mi jefa en el pub, me dijo que Lisa era tu novia.  En ningún momento había concebido ilusiones.  No era lógico; tu ya tenías tu vida encauzada, y yo tade o temprano tendría que regresar a mi país, pero algo sentía que no supe definir. Y te quise en silencio,
-¿ Volveremos a tener lo que tuvimos? Nunca me perdonaré a mi mismo lo ocurrido, porque en ningún momento pensé hacerte daño ni sustituirte por otra mujer.  Tu y el niño sois mi mundo entero, mi hrmosa familia.  Quiero que volvamos a recuperar nuestra vida donde la dejamos. en el aeropuerto, pero borrando definitivmente Japón. No existió. Me iba  a cualquier otra parte. A Dublín, por ejemplo...Comencemos de nuevo ahí. O mejor, no en la partida, sino en el regreso de ese hipotético viaje.. Te sigo queriendo; nunca he dejado de hacerlo y me duele por lo que estamos pasando más por ti, porque te he producido sufrimiento, cuando deseo todo lo contrario.


- Ya es suficiente, cariño. Me lo has explicado.  Nunca lo entenderé, pero sé que por nuestro bien y el del niño, hemos d seguir adelante. Te quiero George, siempre ha sido así y siempe lo será.Pero ahora vivamos la noche y no pensemos en nada más. Hagamos que la mala experiencia sufrida ha sido un mal sueño y retomemos la vida
- De acuerdo. Haremos un viaje a donde tu quieras, un lugar solitario lejos del mundo y de todos. Solos los tres y entonces proyectaremos nuestra futura vida. Mañana mismo lo organizaré
-Pero tienes un cargo oficial que no puedes dejar de un día para otro. No puede ser; hay que pensar las cosas con detenimiento. Da igual un par de días más.
-Presentaré mi dimisión y me dedicaré a vivir la vida junto a mi familia. Me dedicaré a ser un terrateniente más
-No. Te arrepentirías al cabo de un tiempo y sería peor. Sigue como hasta ahora, haciendo nuestra vida , queriéndonos. Asistiendo a los actos que debemos asistir y cuidando de nuestro hijo. Y quién sabe si nuevamente volveremos a tener oto., Y nuestra vida transcurrirá  como ha sido hasta que ese hombre se cruzó en nuestro camino.: feliz y tranquila.


Los dos rieron , y abrazados acudieron al lado de su hijo que había interrumpido su tranquilo sueño, despertándose sin duda por las carcajadas de sus padres.  El amanecer les sorprendió despiertos y Laura recordaba cómo empezó todo: con una bebida de chocolate que George limpió de sus labios con sus un beso.Volvió a vivir aquellos instantes, su primer beso. ¡ Cuántas cosas habían pasado desde que llegara!  ¡  Cómo había cambiado su vida!. Se rebulló feliz entre las sábanas sonriendo ante los recuerdos y posando su brazo sobre el pecho de su marido , feliz le dijo

-No tenía ni idea de que el chocolate fuese el que organizara nuestra vida.
- ¿ Qué dices? no te entiendo ¿ qué tiene que ver el chocolate? ¿En qué piensas? --Ella sonrió y dijo-
Pienso en todas las consecuencias que nos ha traído un sorbo de chocolate...

Y de nuevo volvieron las caricias y las travesuras.  Y se amaron intensamente, recuperando el tiempo perdido.  Nueve meses más tarde, Liz llamó a su puerta y la predicción de Laura en la noche de su reconciliación les colmó de felicidad. Y para cumplir con la tradición, llevaron a la recién nacida a que los druidas le dieran su bendición protegiéndola de todo mal. Y al igual que ocurrió con su pimer hijo, un  rayo de luz, se posó nuevamente sobre la niña  que alzaba en brazos su padre.


                                             F    I    N   

Autora:  1996rosafermu
Editada: Junio de 2011
Ilustraciones:  Achivo de 1996rosafermu

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