martes, 4 de octubre de 2016

Regreso a Sefarad - Capítulo 10 - Casualidad

El aeropuerto Ben Gurión  recibió al grupo de españoles, a cuyo frente iba una azafata de la misma nacionalidad. Se dirigieron a la salida en donde un microbús les aguardaba para llevarles al hotel.  Sobre todo las mujeres sentían una gran excitación: al fin iban a conocer la tierra de Jesús.  Los maridos más tranquilos y menos religiosos, charlaban entre ellos animadamente.  Macarena, para la ocasión, llevaba el uniforme de azafata de la agencia de viajes.  Creyeron que sería mejor identificarla por si alguien se despistaba.  El viaje, en lo que a ella se refiere, lo hizo relativamente bien.  Algo molesta a pesar de que se levantaba con frecuencia y caminaba por el pasillo del avión, pero notaba la tirantez en la piel de sus piernas, señal de  que se habían hinchado algo.  Nadie adivinaba su estado, ya que al estar dentro del primer trimestre, aún no se notaban los signos externos.  Nadie en la agencia sabía de su estado, de lo contrario ni siquiera la hubieran propuesto para el viaje.

Llegaron al hotel, y mientras esperaban que la azafata recogiera la tarjeta de sus habitaciones, comentaban lo que podrían hacer .  cenar en un restaurante y conocer la noche de Jerusalén que por las referencias que tenían, era muy animada. Cuando se les unió Macarena, expusieron sus planes y ella no tuvo ningún inconveniente en acompañarles.

Sarah llamó al teléfono del domicilio de Macarena y al no obtener respuesta, decidió acudir a la agencia para ver si allí podía localizarla. Tantearía el terreno en primer lugar, sin comentarla nada de su hermano, y según reaccionara a lo largo de su charla, vería si podía abordar el tema u olvidarlo.  Entraron en la agencia y preguntaron por la muchacha.  La señorita que les atendió les dijo:

- Lo siento mucho, pero la señorita Macarena no se encuentra en España en estos momentos
- ¿ Y sabe cuándo vuelve? - preguntó Sarah
- Tardará como ocho días, aproximadamente. Esta en Israel con un grupo de turistas
- ¿ En Israel, en qué parte de Israel?
- Han ido a Jerusalén, por Semana Santa . Ya sabe a la Vía Dolorosa, al Sepulcro..., en fin . la ruta turística de siempre.
- Lo siento mucho.  Nosotros estamos de paso y tenía interés en saludarla. ¿ Podría dejarle una tarjeta para que se la entregue?
- Naturalmente, con sumo gusto

Sarah escribió:  " No estabas cuando quise cumplir con  tu invitación. En otra ocasión será. Besos.  Sarah"

Se la dio a la muchacha, y salieron del local descorazonados, sobre todo Sarah, que comentó a su marido

- Es increíble lo difícil que es esto ...
- ¿ A qué te refieres?
- ¿ Te das cuenta? Venimos para tratar de averiguar algo y ella está en casa !!!!
- Bueno son casualidades. Será que no deben estar juntos. El destino juega a veces con nosotros
- Debe ser eso. En fin, prosigamos nuestro viaje de luna de miel

Al día siguiente tomarían el avión que les conduciría a la capital checa sin haber podido cumplir el deseo de su madre.

El grupo de turistas ataviados elegantemente aguardaban a que se reuniera con ellos la pareja que faltaba, y como es natural en un matrimonio de mediana edad, venían refunfuñando por la tardanza de la mujer en arreglarse.  Macarena estaba muy guapa, más relajada, aunque no bajaba la guardia. Se había puesto un traje de chaqueta ligero que le sentaba muy bien, aunque la cinturilla de la falda, la molestaba algo . Se peinó con esmero y se perfumó  Mentalmente pensaba en qué le diría si por casualidad se cruzaban en algún sitio

- No, él está en Tel Aviv, pero también viene de vez en cuando- y mentalmente pidió que no tuviera esa ocasión.
Se dirigieron al restaurante del mismo hotel para cenar y después acudieron a un local en donde además de charlar, se escuchaba música y bailaban danzas típicas. Era un local agradable, pero con bastantes turistas.  Les acomodaron en una de las mesas que quedaban libres un poco apartada de la pista de baile, pero se encontraban bien ubicados y la vista del resto del local era perfecta

- Anda, anda, despierta. Los chicos nos esperan a las ocho y ya casi son- sacudió a Aaron que dormía en la cama de Annetta
- Ya voy, ya voy. ¿ No podemos quedarnos en casa?  No me apetece nada salir esta noche. Podíamos quedarnos, ver una peli con unas cervezas y ... más tarde ... jugar un ratito ¿ eh ?
- No puede ser. Es el cumpleaños de Richard y prometimos que iríamos. Así que anda, dúchate, ponte guapo y vamos a divertirnos
- Está bien, está bien - dijo protestando

Cuando entraron en el local, toda la pandilla estaba reunida

- ¡ Os estamos esperando ! Llegáis muy tarde, sois unos malquedas
- A mi no me echéis la culpa. Ha sido Aaron que se ha quedado dormido
- ¿ Dormido... con una mujer como tú ?
- Benjamín....-dijo Annetta riendo
- Pues a mi no me hace gracia - protestó Aaron- No he dormido nada esta noche
- ¡ No me extraña !- agregó otro siguiendo la broma
- Ya está bien - dijo algo molesto- Dadme una cerveza

El alboroto de los jóvenes era notable, sobre todo a la hora de apagar las velas del grandullón que celebraba su cumpleaños.  Al cántico del Cumpleaños feliz, Macarena volvió la cabeza en la dirección de donde procedía la juerga del grupo.

Cambió de color, tanto que a pesar de la penumbra de la sala una de las señoras notó su palidez

- Macarena ¿ se encuentra bien ?
- Si,  no se preocupe, es el calor del local que me agobia un poco. Si me disculpan voy a salir a la terraza un rato
- ¿ Quiere que la acompañe ?- dijo la mujer
- No, créame,  no es necesario. Se lo agradezco, pero enseguida se me pasará, en cuanto me de un poco el aire


Tratando de no ser vista, algo improbable pues estaban en dirección opuesta,. Macarena salió a la calle y tuvo que reclinarse en una barandilla para que sus piernas, que temblaban, no la hicieran caer.

Aaron y su pareja se besaban una y otra vez. El acariciaba la cara a Annetta y eso es lo que Macarena presenció e hizo que casi se desmayara.  Necesitaba serenarse y aguardo unos momentos , y ya se disponía a entrar cuando la señora salió en su busca

- ¿ Está mejor, querida?
- Si ya entraba, ya se me ha pasado el sofoco. ¿ Sabe? se me han hinchado las piernas un poco en el avión y eso me molesta bastante, hasta que llevo unas horas en tierra firme y caminando la sangre fluye nuevamente por ellas y entonces mejoro
- No me hable, me saqué los zapatos y no podía ponérmelos para aterrizar.
- Si le parece entramos ya. Dentro de un momento empezará el espectáculo de danza
- ¿ Cuántas veces ha estado aquí ? - le preguntó la mujer
- Es la primera vez que vengo, y estoy muy emocionada-explicó Macarena

Tratando de esconderse detrás de la mujer para no ser vista, entraron nuevamente.  No tenía que preocuparse, Aaron estaba muy entretenido con Annetta y no apartaba sus ojos de ella.   A penas `podía escuchar la llamada del móvil que le avisaba que tenía una comunicación

- Perdonadme, tengo una llamada y no escucho.  Voy a salir, ahora vengo

Salió al exterior y se detuvo en el mismo lugar en el que a penas unos instantes antes había estado Macarena.  Le extrañó algo del ambiente , un perfume  que conocía pero no sabía identificarlo.

- ¿ Quién es ?
- Aaron soy yo, Sarah
- ¡ Sarah, hermanita ! ¿ Cómo os va, dónde estáis?
- Acabamos de llegar a Praga desde Madrid
- ¿ Desde Madrid ? ¿ Y qué habéis hecho en Madrid?
- ¿ No te lo imaginas? Hemos ido a ver a Macarena
- Ya,  Sarah, no sigas por ahí.  No sigas o te cuelgo
- Espera, espera. Está en Jerusalén
-¿ Qué dices ?
- Si está allí con un grupo de turistas
- Muy bien, pues que disfrute
-¡ Aaron ! ¿ Es que ya no te importa ?
-No, déjame tranquilo.  Estoy con Annetta y muy feliz, así que no insistas.  Voy a colgar
- No, no cuelgues
- Ya lo creo que lo haré, y ahora mismo además
- Búscala, búscala. No será tan difícil han ido a conocer los Santos Lugares. Búscala.
- Adiós, divertíos
Y sin más cortó la comunicación con su hermana.  Mientras Aaron hablaba con  su hermana, el grupo de turistas salió del bar en dirección a otro lugar.  Su trabajo no obligaba a Macarena a atenderles  fuera de los horarios previstos; como deferencia les había acompañado hasta la discoteca, pero ellos deseaban continuar el recorrido y entonces fue cuando la muchacha se disculpó con ellos para irse al hotel

- Perdónenme, pero no me encuentro muy bien.  No sería una buena compañía.¿ Tienen el plano? pues señalen donde estamos ahora y donde está el hotel. Si se extraviaran y no supieran volver, no se preocupen por el idioma. Hay muchas personas que hablan el castellano. Siento de veras no poder acompañarles, pero el estómago lo tengo muy revuelto, lo siento.

Con palabras cariñosas se despidieron de ella , y Macarena se encaminó hacia el hotel.  Tenía ganas de acostarse, no se encontraba bien y se preocupó debido a su estado, por eso antes de subir quiso consultar con el médico del hotel por si el azúcar le había subido. Después de las consabidas comprobaciones, el médico la tranquilizó.  Ya en su habitación y en la cama pensó:

- Sin duda ha sido la sorpresa del encuentro

Poco a poco entornó los ojos y se quedó dormida. 
Una llamada de Recepción la despertó a la hora que había indicado. A regañadientes se levantó dispuesta a enfrentarse a otro día más .  El recuerdo de la noche pasada al ver a Aaron en aquel lugar, la llenaba de inquietud. Estaba en Jerusalén y en cualquier momento podrían encontrarse.  Se duchó, se puso el uniforme y se dispuso a reunirse con sus turistas.  Aguardó en el vestíbulo y poco a poco se fueron reuniendo. Una de las mujeres, en un aparte la preguntó :

- ¿ Se encuentra mejor? Anoche tenía muy mal semblante
- Si, he podido descansar y estoy bien
- Perdóneme si le hago una pregunta indiscreta ¿ Está embarazada? 

 La pregunta dejó a Macarena sorprendida, no creía que fuera tan evidente

- No se preocupe, querida.  He tenido cinco hijos y conozco cuáles son los síntomas. Los cinco embarazos fueron diferentes, los tuve muy buenos, muy malos y regulares, de todo. Pero hay síntomas que son comunes a todos ellos: el estómago. No se preocupe, será nuestro secreto, no comentaré nada con nadie.
- Gracias, Marta. No lo sabe nadie
- No se preocupe, y nadie lo sabrá hasta que usted quiera. ¿ Desayunamos? imagino que tendrá apetito
- Pues la verdad no, pero el estómago y mi bebé seguro que sí
- Bueno, al fin veo que sonríe. Ánimo mujer, un hijo es una bendición aunque lleguen con problemas

Con este comentario dio a entender que imaginaba que era madre soltera y sin el varón responsable. Sintió tanta ternura por ella que tuvo el impulso de abrazarla como lo hiciera con una de sus hijas, pero se contuvo por no llamar la atención. La veía demasiado sola y desamparada.


RESERVADOS DERECHOS DE AUTOR / COPYRIGHT
Autora< rosaf9494quer / 1996Rosafermu
Edición<  Octubre 2016
Ilustraciones< Internet

lunes, 3 de octubre de 2016

Regreso a Sefarad -Capítulo 9 - ¡ Oh, Jerusalem !

Abraham y Judith, estaban muy preocupados por su hijo.  Vivía de una manera con la que no estaban de acuerdo .  Sarah se comunicaba con él casi a diario, porque ella tampoco aprobaba la conducta de su hermano. No había vuelto a Tel Aviv, había decidido vivir permanentemente en Jerusalén  Contrariamente a lo que había sido su vida hasta ese momento, comenzó a frecuentar bares nocturnos, compañías femeninas y hasta empezó a beber, no en demasía, pero bebía.

Cada vez dilataba más la visita a sus padres y cambiaba de trabajo con bastante frecuencia. Sarah intuía a qué, o mejor, a quién , se debía el cambio tan radical que había experimentado su hermano.

Aaron se debatía constantemente en una encrucijada que no le conducía a  ninguna parte. Se preguntaba por qué cuando estaba con una mujer, el nombre de Ruth no volvió a estar presente en su relación, y sin embargo aquella noche con Macarena, fue el causante de su ruptura.   El recuerdo de la chica le asaltaba con más frecuencia de la que hubiera deseado y a menudo sacaba de la mesita de noche una fotografía que no se había atrevido a destruir, muy al contrario,  la tenía grabada en el ordenador e impresa en una hoja de papel que guardaba en su habitación.  Cuando la nostalgia le asaltaba rápidamente salía a la calle y en un bar se reunía con los amigos y tomaba una copa.

Abraham decidió tomar cartas en el asunto y de acuerdo con Ruth, decidió emprender viaje para hablar seriamente con su hijo y averiguar el tipo de vida que llevaba y qué es lo que le había abocado a ese camino.

El encuentro fue cariñoso y cordial.  Hacía tiempo que no se veían, y Aaron quería mucho a sus padres. El por qué no viajaba más a menudo para visitarles, era muy sencillo, según su propia reflexión : le daba miedo del interrogatorio a que sería sometido.

Ya en casa del muchacho y sentados a la mesa ante la comida. Abraham decidió abordar el tema que le había llevado hasta allí. Como esperaba, encontró al hijo cambiado, más desaliñado con su barba, con algunas bolsas bajo sus ojos,  signo indudable de que trasnochaba en exceso,. Cuando hubieron terminado, durante la sobremesa y ante una taza de café, decidió abordar el tema

-¿ Sabes por qué he venido ?
-Me lo imagino
- ¿ Qué es lo que te pasa, por qué vives de esa manera? 
- ¿ De qué manera vivo ?  Es la misma que hacen los chicos y chicas de mi edad.  Siempre me habéis dicho que tuviera amigos, bien, pues ya los tengo. Salgo con ellos y con amigas, es cierto, pero eso no es malo ¿ no ?
- No, no es malo si las amistades son normales y me parece que en amistades femeninas andas un  poco descarriado. ¿ Sabes al menos dónde te metes?
-Naturalmente que lo sé. Tomo precauciones, ya soy mayorcito y sé lo que puede pasar. Tranquilo
- No no estamos tranquilos, ni tu madre,  que no sabe la mitad de las cosas, ni yo que las intuyo.  Cambias de trabajo constantemente
- Estoy un poco desorientado, es cierto. Pero ya me centraré
- ¿Aún no has superado lo de Ruth, o es por la chica española?  Desde que regresaste de Madrid, has experimentado un cambio que, francamente no entendemos.  ¿ Te enamoraste de ella?  Pues díselo . No eres el primero ni último a quién ocurre esto.  Es normal, eres joven y lo más natural del mundo es que te vuelvas a enamorar
-Calla papá, por favor. No deseo seguir hablando de este tema, no tienes ni idea de nada. Si es lo que te ha traído hasta aquí, puedes regresar tranquilo, estoy bien.  Créeme que estoy harto de que todo el mundo me diga lo que tengo que hacer, tú, mi hermana, los amigos, todos,  y ninguno sabe lo que me ocurre. No comprendéis que es muy difícil vivir con los demonios que uno mismo se crea.  Por favor, ya basta
- Siento que  lo tomes de ese modo. ¿ Qué tengo que decir a tu madre?, porque no me has aclarado nada
- Simplemente que estoy bien, feliz. Que tengo amigos, y es verdad, que salgo con frecuencia.  Referente al trabajo dila que no quiero irme a trabajar a las plantaciones de cítricos, que deseo quedarme en la ciudad.
- Está bien, hijo. Que sepas que no has disipado en absoluto mi preocupación, al contrario me voy aún más inquieto. Pero tienes razón ya eres mayorcito
- Mira, para que no te inquietes , esta noche te presentaré a mi pandilla y comprobarás que son gentes normales. Saldremos como dos colegas-.   Dijo esto sonriendo dando una apariencia de normalidad que estaba muy lejos de sentir.

Salieron ya de noche, comieron una hamburguesa y se dirigieron a la reunión diaria con los amigos. Efectivamente, en eso tenía razón su hijo. Eran chicos y chicas normales y pudo comprobar que una , estaba especialmente cariñosa con él

Era una chica alemana que trabajaba en la embajada de su país. Una belleza de cabello claro, que sin duda había encandilado al hijo. Bailaban muy juntos, mejilla con mejilla, y ella le dedicaba una mirada muy seductora, a la que sin duda el chico no podía resistir.

Algo más tranquilo,  al comprobar que tenía una relación normal con aquella chica, emprendió el viaje de regreso dos días después.  Pero algo notaba que no encajaba .  El no dedicaba los mismos arrumacos que ella,  normales en una pareja que empieza una relación, hasta a veces se mostraba distante y frio. No terminaba de entenderlo. " En fin, no puedo hacer más"- dijo mientras cerraba el equipaje.

Cuando llegó a Agadir le sometieron a un interrogatorio incesante tanto Judith como Sarah. El trató por todos los medios de tranquilizarlas, aunque dudaba lo hubiera conseguido.

Aaron sintió ver marchar al padre, pero por otro lado deseaba volver a su vida normal que había sido un poco alterada con la estancia de Abraham. Aquella noche se sentía algo deprimido, por lo que llamó a Annetta .  Fueron a cenar y después subieron al apartamento de ella en donde pasó la noche.  La chica le gustaba, y a pesar de que sexualmente le satisfacía, sus citas se habían convertido en rutinarias a fuerza de ser frecuentes.  Las noches pasadas con ella no le dejaban ningún recuerdo especial. Consideraba a Anneta " una amiga especial, con derecho a roce ", y nada más. No dejaban huella ni en su vida ni en su corazón, que ya desde hace tiempo estaba ocupado por otra persona  ¿por Ruth, por Macarena ? ¿ por quién ?

Sarah anunció a sus padres que Ari y ella contraerían matrimonio próximamente, a poco más de un mes.  La petición de mano la celebraron en la intimidad, sólo los padres de él y los de Sarah.  La muchacha no era amiga de convencionalismos, los encontraba ridículos después de estar conviviendo juntos desde hacía tiempo, pero a los padres de ambos les ilusionaba, y por ellos completaron la ceremonia. Aaron asistió a la boda, pero sólo permaneció con sus padres un par de días.  Mientras su padre le recogía en el aeropuerto, al comprobar que llegaba él solo, le preguntó:

- ¿ No viene Annetta contigo?
- ¿ Por qué iba a venir conmigo?
- No sé, pensé... cómo os vi tan acaramelados, creí que era tu novia
- No papá, ella es una amiga especial, pero nada más que una amiga.
-  Pues si es sólo eso, debes hablar claro con ella, no vaya a ser que se cree falsas expectativas, y luego...
- No te preocupes, fui claro desde el primer minuto. Ella estuvo conforme durase lo que durase, y aquí estamos.  Pero no debemos mezclar el placer con la familia ¿ no te parece?

  Contrajeron matrimonio en la fecha  prevista, después de la celebración, cuando ya se iban a retirar, Sarah llamó aparte a su madre y le comunicó que harían un alto
 en  Madrid, camino de Praga, que sería su destino de luna de miel. 

- Trataré de ver a Macarena, mamá, te lo prometo y veré qué puedo hacer.
- Gracias hija, me dejas más tranquila.  Lo que nos dijo tu padre no me ha tranquilizado en absoluto. Pienso que tu hermano está loco por ella, y Macarena no le corresponde.  Pienso que es lo que le tiene desquiciado.
- No te prometo nada, mamá. Hay que tener en cuenta los sentimientos de ella, quizá tenga otra pareja... - Sarah oculto a su madre la verdadera razón de todo.


La Semana Santa caía ese año en la mitad del mes de Abril. Don Damián, llamó a su despacho a Macarena

- ¿ Puedo pasar? - preguntó a su jefe
- Pasa, pasa
- Bien pues dígame lo que quiera
- Tengo una oportunidad que ni pintada para ti
- ¿ Cómo dice?
- Tienes que viajar con un grupo de españoles que quieren ir a Jerusalén en Semana Santa, y he dispuesto que les acompañes.  Estaréis diez días, porque también quieren recorrer, aunque sea de pasada los lugares que nos enseñaron de pequeños sobre Jesucristo
- ¡ Don Damián ! - dijo contrariada
- Hija cualquiera diría que te he dado un disgusto en lugar de una alegría
- No, no es eso. En otra ocasión me hubiera vuelto loca de alegría, pero ahora...
- ¿ Qué te pasa ahora ?
- Es que ... mi salud no es óptima. No sé qué me ocurre, pero no me encuentro bien desde hace tiempo
- ¿ Has ido al médico ?
- Si, claro... Me estoy haciendo pruebas
- Bueno, pero aún quedan días. Quizá para esa fecha esté todo resuelto y puedas ir
- En cuanto sepa algo se lo comunicaré
- De acuerdo, anda vete y cuídate

Macarena sabía desde hacía dos meses lo que la pasaba, pero no quería decir nada y confiaba en que pudiera seguir trabajando sin necesidad de divulgar lo que la estaba ocurriendo.  Ahora todo se había ido al traste y no sabía qué hacer.  Su embarazo era ya de tres meses y dentro de poco más no lo podría ocultar.  Pero tampoco podía desempeñar el mismo trabajo por lo pesado y duro que sería en sus circunstancias.  Por si tuviera pocos problemas, se agregaba otro más.


Al terminar su turno de trabajo, se dirigió a casa de su amiga y confidente Lucía. Tenía que contárselo a alguien, que alguien le aconsejara sobre lo qué hacer.  Se sentía desamparada y asustada  por lo que se le venía encima. Estaba sola, inexperta y nerviosa.  Lo que menos podía esperar era el anuncio de maternidad. Le parecía imposible que todo eso la estuviese pasando a ella.

- ¡ Hola, reina ! ¿ cómo estás ?, por cierto tienes muy mala cara ¿ estás mareada?
- No, sólo que ... - No pudiendo contener más su congoja, rompió a llorar en brazos de su amiga

- Eh, ¿ que ocurre, te encuentras bien ?
- No, no estoy bien, nada bien. Tengo azúcar gestacional, náuseas, insomnio, y muchas preocupaciones, muchísimas.  Y por si todo fuera poco don Damián ha contratado un grupo que quieren ir a Tierra Santa y recorrer los Santos Lugares. ¿ Cómo voy a ir en mi estado? ¿ Cómo le digo que estoy embarazada?
- Cálmate, cálmate. Ahora no puedes alterarte de ese modo. Vayamos por partes. ¿ El azúcar lo tienes controlado, te haces la analítica a las horas precisas, te alimentas como te indicó el ginecólogo? Los análisis que te hicieron hace unos días daba todo bien y la ecografía también; no debes preocuparte por eso. Por la ruta tampoco debes apurarte mucho. Hay colas enormes de gentes que visitan los mismos lugares a las mismas horas.  Puedes quedar con ellos en una cafetería y de eso modo tú no estarías de pié ni te cansarías. El viaje en avión, eso sí tendrás que consultarlo con el médico a ver si te lo autoriza.  Pero, dime la verdad, lo que realmente te preocupa es Jerusalén, es decir encontrarte con él ¿ no es cierto ?  Pues mi niña, tampoco te preocupes por eso. Hay una probabilidad entre mil que eso ocurra. No te imaginas la cantidad de peregrinos que acuden en esos días a los mismos sitios.  La gente normal no se mezcla con ellos huyendo del tumulto. Además él vive en Tel Aviv ¿ no es eso?, entonces no le verás.
Tranquilízate, mujer. Todo irá bien. Te traeré algo de fruta para que comas. Ahora vuelvo.

Lucía la había tranquilizado, poco, pero se había calmado.  Por eso siempre recurría a ella en caso de necesidad. Le aconsejaba como si fuera su hermana y lograba que viera las cosas desde otra perspectiva. Con un plato de fruta variada  regreso al salón en donde le aguardaba Macarena

- A propósito del tema ¿ no vas a decirle que vas a tener un hijo suyo?
- No ¿ Cómo voy a decírselo si ni siquiera sé la dirección en donde vive, ni su teléfono, ni nada?
- No es por criticarte, pero hija, fuisteis demasiado rápidos. ¿ No le dio tiempo siquiera a darte el teléfono?
- No, la discusión fue inesperada... Salí corriendo... Lo que menos podía pensar es que...
- ¿ No sabes algo de sus padres o hermana, la dirección, el teléfono?
- No, no sé nada. ¡ Dios mío ! ¡ Cómo pude cegarme tanto !
- Porque te enamoraste de él, así de sencillo y así de complicado. Pues hija, no sé, no sé qué decirte ni cómo ayudarte.  Bueno no pensemos en más cosas. Averigua con el médico si puedes ir en avión, es lo importante. De lo otro olvídate, no le verás.

Pero esa noche Macarena no pudo conciliar el sueño.  Estaba inquieta, se levantaba de vez en cuando, volvía a acostarse, tornaba de nuevo a levantarse...  Y de esta manera vio amanecer el nuevo día sin que pudiera calmar la zozobra.  A la hora de la consulta del médico, llamó por teléfono y le consultó lo del viaje

- Macarena, aguarde un momento que busco su ficha para ver cómo andaba la analítica y la ecografía, un momento por favor. -  Al cabo de unos instantes se puso de nuevo

- ¿ Macarena ? Bien, el embarazo está normal, todo bien, no creo que haya inconveniente en que viaje.  Pero le voy a dar ciertos consejos para su comodidad. Calce siempre zapato plano, holgado. Lleve una botellita de agua y beba de vez en cuando, no esté mucho tiempo de pié para que no se canse. Si puede lleve una manzana en el bolso y se le sobreviene alguna náusea cómala. En el avión pasee cada veinte minutos más o menos para que no se hinchen las piernas y la sangre circule normalmente, y sobretodo no olvide su aparatito para la glucosa. En eso tiene que ser muy estricta y controlarlo. Anote  todas las mediciones que a su regreso me tendrá que dar en la consulta. Aunque no tenga hora,  acérquese a verme. Yo avisaré a la enfermera para que no tenga impedimentos.  Y disfrute del viaje, relájese que todo irá bien.


Con la información detallada que le había dado el doctor, acudió esa mañana al trabajo y notificó a don Damián que haría el viaje a Tierra Santa.


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domingo, 2 de octubre de 2016

Regreso a Sefarad - Capitulo 8 - Una noche no tan buena

El ascensor paró en el piso y Macarena salió apresuradamente de él. No acertaba a introducir la llave en la cerradura, pues tal era el estado nervioso y de angustia que sentía.  Lanzó el bolso con furia encima de una mesa y con rabia se despojó del abrigo, mientras se dirigía al dormitorio se quitaba los zapatos y  el vestido, pues  deseaba acostarse rápidamente. Abrió un cajón  de la mesilla de noche, y de él sacó un frasco que contenía pastillas para dormir. Fue a la cocina a beber agua para tragarlas . Sacó tres del envase y todas juntas las introdujo en su boca.  No le importaba si el exceso de dosis le haría dormir durante todo el día; era lo que perseguía.  Al menos dormida no pensaría en nada de lo ocurrido. Ya acostada, rompió en un sollozo, preguntándose

- ¿ Por qué a mi, qué es lo que he hecho mal?  ¿ Por qué he sido tan tonta y no lo pensé antes? Lloraba sin cesar. La dolía enormemente que él no la diera una explicación, que por otra parte,  ella suponía

- Seguro que es alguna novia que tiene en Israel. Habrán discutido y yo he pagado el pato.  Me ha roto el corazón.  No le volveré a ver más en mi vida. Le odio con toda mi alma, no tenía derecho a ofenderme de este modo. Me ha tratado como a una p....

Poco a poco, quizá por las pastillas, por el llanto o por todo junto, las lágrimas fueron más suaves y los ojos comenzaron a entornarse poco a poco, hasta caer en un profundo sueño, alterado, confuso, pero ello la permitía no recordar todos los acontecimientos ocurridos aquella noche.

Aaron en la soledad de la habitación, se preguntaba lo que había ocurrido. Comprendía la reacción de Macarena

- Mañana volveré a su casa y hablaremos, y quizás la cuente el origen de mi conducta. Deseo con toda mi alma que lo comprenda y empecemos de nuevo, sin secretos, porque ... no sé exactamente lo que siento por ella, pero estoy seguro de que deseo volver a verla.

Pero no hubo forma de cumplir su propósito. Macarena había desconectado el teléfono, apagado su móvil y no respondía a la llamada de su puerta.  Presentía que quién tocaba el timbre era él, pero no quería verle.  Imaginaba que la daría una excusa que no estaba  dispuesta a creer. Había perdido la confianza en él.  Deseaba que regresara a su país y perderle de vista.  Después del día de Navidad, se reintegró a su trabajo, pero habían pocos turistas, sin duda todavía descansaban de los excesos de la Nochebuena.  No tenía buena cara. Profundas ojeras rodeaban sus ojos, y sin duda no estaba para fiestas:  no hablaba y a penas respondía a las preguntas de sus compañeras, que atribuyeron su malhumor a la ausencia de sus padres.

Don Damián, dado que no tenían turistas, y la veía mal, la mandó a casa.  Lejos de regresar a su hogar, se metió en un cine y después en otro, y en otro.  Así estuvo todo el día vagando de una sala a otra.  Sabía que si iba a su casa, cabía la posibilidad de que Aaron quisiera verla, y que ella no tuviese la suficiente fortaleza para rechazarle.  Quería evitarlo, no deseaba tener su presencia delante tratando de justificarse.

No se confundía. El muchacho acudía a su casa, la esperaba en la calle, volvía a subir. En el apartamento no había luces, no conseguía nada.  Aguardó hasta la noche, pero no obtenía respuesta de nada. Triste y preocupado tomó el camino de su domicilio. Al día siguiente regresaría a Israel.  No pensaba volver nunca más por Madrid, pero le dolía terminar de este modo una relación que se prometía tan bonita y de la que ambos estaban tan necesitados.


De nuevo tuvo la silenciosa bienvenida de su solitario hogar. Había partido rumbo a España ilusionado por volver a ver a Macarena, sin imaginar el final de aquel esperado viaje.  Ni siquiera deshizo el maletín que había llevado; tomó la decisión de volver a Jerusalén. Al menos allí con el trabajo, tendría la cabeza ocupada y no pensaría en lo sucedido. Buscaría alguna chica para divertirse, sin compromiso y,  poco a poco volvería a la vida que tenía antes de conocerla.  Pero en esa vida también estaba Ruth. Su sombra era alargada y lo cubría todo, pero se sentía incapaz de borrarla de su memoria.

Lentamente la vida de ambos transcurría en la distancia. No volvieron a saber uno del otro, pero algo había cambiado en ellos.   Macarena no era la chica alegre y extrovertida de antes. No sonreía con la misma frecuencia y de vez en cuando sus compañeras la veían perder la mirada en algo lejano, como ausente.

Aaron había vuelto a ser el muchacho huraño e introvertido de siempre, que regañaba a sus subordinados por el más mínimo error que cometieran.  Sabía que nadie tenia la culpa de lo que le pasaba, pero era más fuerte que él.  Se debatía en una encrucijada difícil de resolver.  No quería comentar nada con su familia para no preocuparles, pero en una escapada que hizo a Marruecos para verles, su hermana, que por edad estaba más cercana a él, intuyó algo de lo que le sucedía


Una tarde que estaban solos en casa, ante una taza de café, Sarah le preguntó qué era lo que le atormentaba.  Primero, él negó que le ocurriera nada, pero ante la insistencia de su hermana terminó por contar su incidente con Macarena

- Todo marchaba perfectamente, lo estábamos pasando muy bien, pero sin duda nos habíamos excedido con el vino ... terminamos en la cama y fue increíble, pero...

Al llegar aquí, guardó silencio.  No estaba dispuesto a contar más, pero Sarah comprendió que algo había ocurrido y nada bueno, para que su hermano estuviera sumido en tal estado de depresión

- Y ¿ que ocurrió?, no me refiero a que me cuentes lo que vino a continuación que lo sabemos de sobra, sino a lo que motivó que tu hayas venido con este estado de ánimo tan ... tan... malo.

- Te agradecería no me preguntes más. No quiero seguir hablando de esto
- Pero es necesario que descargues todo lo que te está haciendo daño. De esta manera verás las cosas más claras ¿ no lo comprendes? Venga, termina de contarme la historia, por favor ¡ Soy tu hermana! y sólo quiero el bien para ti.  Si tu estás bien, todos estamos bien

La miró durante unos instantes. En su rostro se habían marcado unas arrugas en la comisura de los labios que denotaban la crispación que sentía y el rechazo a terminar de contar lo ocurrido.  Guardó silencio durante un momento y reflexionando la dijo:

- Bien, te lo contaré... No sé en qué momento, ni por qué razón, pronuncié el nombre de Ruth y en nuestro idioma la pedí perdón por ser nuevamente feliz y haberme enamorado de esa mujer.  Ella lógicamente no entendió nada y sólo supo que nombraba a una mujer que me había negado a explicarle lo que representó en mi vida.


Cuando me reprochó pronunciase su nombre, la prohibí lo repitiera... de muy malas formas, lo que hizo que ella se fuera de casa muy nerviosa, y no la he vuelto a ver. No coge el teléfono y no está en su casa; ha sido imposible darla una explicación. Así que regresé dando por terminado nuestro incipiente romance
- ¿ Pero cómo se te ocurrió algo así en un momento como ese?  No me extraña su actitud.  Si una mujer está con quién ama y él pronuncia otro nombre que no es el de  ella, la reacción es inmediata.  La diste a entender que no significaba nada para ti, que fue algo pasajero y ocasional, que era una de tantas.  Creo hermanito que no vas a volver a verla.  No entiendo porqué no le has contado lo tuyo con Ruth.

- Me lo pidió en una ocasión, y la respondí que no, que no era el momento
- ¿ Qué querías que interpretara ?  Escríbela y cuéntale la verdad. Pídele que te de una oportunidad, trata de volver con ella, si es que te interesa, claro.
- No,  déjalo estar, porque tampoco estoy muy seguro de mis sentimientos. No sé si es que la quiero, o simplemente fue el ambiente de aquella noche. No sé, estoy muy confundido, así que dejaré que el tiempo corra.  Con un poco de suerte la olvidaré; tampoco es una relación duradera, pronto será agua pasada
- Te equivocas. Si no te importara no estarías contándome cosas tan íntimas
- Ya te he dicho todo, así que déjame ya. No quiero volver a hablar de ello más. Olvídalo

Y la conversación quedó interrumpida y finalizada con la llegada de sus padres, ignorantes de todo lo ocurrido.  Judith intuía que a su hijo le ocurría algo, pero no podía imaginar que estuviera relacionado con Macarena.  Más bien pensaba que se debía a  una recaída en el recuerdo de Ruth, o alguna complicación de alguna nueva aventura femenina.

Se sentaron en la mesa para la cena y la misma transcurrió normalmente, como si nada alterase las vidas de los jóvenes, pero ambos hermanos se mostraban más serios de lo normal, y Ruth intuyó que algo no funcionaba entre ellos.

- Hablaré con los dos.  Supongo que habrán tenido alguna discusión de hermanos.  Mañana les llamaré por separado, ahora están muy calientes y puedo estropearlo aún más. De ninguna manera que los hermanos estén enfadados entre si., de ninguna manera. ¡ Vaya ! para dos días que viene y se ponen a discutir. Estos jóvenes...

Lejos estaba de suponer por la incertidumbre que estaba pasando su hijo, y no era enfado entre hermanos, sino preocupación de Sarah por él.  Presentía que Aaron estaba más interesado en Macarena de lo que él mismo creía.

Judith espero hasta el día siguiente para hablar con su hijo. Lo hizo mientras éste preparaba su equipaje para regresar a su casa

- Aaron ¿ puedo hablar contigo un momento?
-Claro que si , madre. Dime ¿ qué quieres?
- Hijo no sé lo que ha pasado entre Sarah y tú, pero por favor, no podéis estar enfadados. Te vemos poco y cada vez que vienes tus estancias son muy cortas. Te queremos y me duele mucho que apenas os habléis, como observé anoche
- No mamá no nos pasa nada. Son cosas de la gente joven
- ¿ Tiene tu hermana algún problema?
-No, ja, ja, ja. No estés preocupada. Ella sigue bien con Ari, y el día menos pensado unirán sus vidas. Debéis estar preparados
- ¿ Seguro que no la ocurre nada?
- No, quédate tranquila. Fue una simple discusión entre hermanos
- Pero debió ser fuerte, porque nunca habéis estado tan serios como estabais anoche . -Acaso ¿ va a ser mamá?

- No, madre. No se trata de eso.
- Entonces, ¿ qué pasa?
- Mamá, mamá. No es ella,  soy yo
-Hijo mío, no me asustes
-No te preocupes, no es nada
-¿ Cómo que no es nada ? ¿ Es referente a tu escapada a Madrid?
- Tiene que ver con eso, si. Pero no quiero hablar de ello
- Tienes que contármelo
- Mamá - dijo en tono tajante - no te metas, no voy a decirte nada. Y ahora me voy que pierdo el avión

 Besó a su madre, abrazo al padre y salió rápidamente sin dar tiempo a Judith a reaccionar.   Nada comentó con su marido, pero su preocupación iba en aumento. Salió de la estancia, subió hasta su dormitorio, y allí se puso en contacto telefónico con Sarah.  Sabía que estaba trabajando, pero quería decirle que fuera a casa en cuanto pudiera. Necesitaba saber la verdad de todo.

Sarah fue a casa de sus padres al terminar el trabajo en el Consulado de su país. Allí conoció a Ari, agregado cultural, allí se enamoraron e iniciaron una relación que pensaban convertirla en unión en un breve espacio de tiempo. Llegó preocupada ante el tono de voz de su madre, que normalmente era alegre y jovial

- ¿ Qué pasa?, me habéis asustado
- Siéntate, hija. ¿ Deseas tomar algo?
- Un té.  Pero dime ¿ qué ocurre, a qué viene tanta urgencia?

Mientras su madre servía el  té, fue relatando su conversación con Aaron y a la conclusión a la que había llegado: " no te metas, mamá"

- Quizás debieras dejar todo como está. Él es quién debe solucionar lo que sea, mamá
- Pero quiero saber lo que le ocurre. Se trata de mi hijo , y sólo sé que fue muy contento, y ha venido cambiado. Quiero saber lo que ha pasado, nada más



Sarah depositó el vasito en la mesa, tragó saliva y lentamente relató a su madre lo ocurrido con Macarena

- Pero por favor mamá, no le digas que lo sabes. Que he sido yo quién te lo ha dicho . No le comentes nada, por favor. Está tratando de que sea una simple anécdota. Creo que aún no ha superado lo de Ruth, eso es todo
- Pero algo tenemos que hacer...¿ Es que no se puede arreglar nada ?
- No mamá, no podemos intervenir. Es cosa de ellos. De todas formas ella y yo conectamos bien, así que he pensado,  cuando tengamos unos días libres, viajar Ari y yo a conocer aquello.  Pero mientras tanto, calladita ¿ me oyes?, calladita.


RESERVADOS DERECHOS DE AUTOR / COPYRIGHT
Autora< rosaf9494quer / 1996Rosafermu
Edición< Octubre 2016
Ilustraciones< Internet

sábado, 1 de octubre de 2016

Regreso a Sefarad - Capítulo 7 - Dudas - Un nombre prohibido

 Aaron vivía en un moderno y bonito barrio de Tel Aviv, aunque esporádicamente se desplazaba hasta Jerusalén, sobre todo cuando la depresión invadía su mente.  Abandonaba el hogar y marchaba hasta la capital. Allí permanecía por varios días y luego regresaba de nuevo a su casa a enfrentarse con sus recuerdos.
El apartamento no era muy grande, tan sólo dos habitaciones, un salón, una pequeña cocina y un cuarto de baño.  No necesitaba más.  Cuando Ruth estaba,  habían hecho proyectos para mudarse a otro piso mayor, pero no les dio tiempo.

  Frente a la entrada del edificio echó un vistazo a la fachada  como si fuera la primera vez que lo viera, pero la realidad es que dudaba en entrar o dar media vuelta y marcharse.  Lentamente subió las escaleras e introdujo la llave en la cerradura, que cedió con facilidad.  Todo estaba igual que cuando lo dejó para ir hasta Agadir.  Miro a su alrededor y el silencio le aplastaba, ese silencio tan especial que de un tiempo a esta parte notaba más profundamente.


Encendió el televisor y subió su volumen, al menos oiría ruido.  Comenzó a deshacer el equipaje.  Lo dejaba todo encima de la cama.  La máquina de hacer fotos salió entre unos pantalones que la protegían.  Entonces interrumpió su tarea y se sentó en el lecho para ver lo grabado. Tenía todo el tiempo del mundo para arreglar la ropa, ya que aún tenía días de vacaciones.  Dejó pasar las fotos hasta que llegó a la que  hizo a Macarena.  Allí estaba ella sonriente, y recordó con exactitud los momentos vividos aquel día. No se despidió de ella, salió precipitadamente  sin tener obligación alguna de hacerlo.  Pero no podía seguir adelante. Notaba  que cada vez le agradaba más  estar en su compañía y no quería, no podía comprometerse con ella. Al besarla sintió algo especial y entonces tomó la decisión de ausentarse .  No la pasaría al ordenador, la borraría, "si eso es,  mañana la borraré".  No tenía ninguna posibilidad de volverse a ver, con lo cual ese asunto quedaría zanjado.

Macarena disfrutó mucho en la boda de su amiga y hasta tuvo varios chicos que andaban a su alrededor.  Bailó con alguno de ellos, pero no se citó con ninguno, a pesar de que lo intentaron.  ¿ Por qué ?  No entendía su negativa a salir.  Eran unos chicos agradables, alguno hasta guapo, pero a ella no le interesaban en absoluto.

El día 1 de Agosto se incorporó de nuevo a su trabajo, sin excesivas ganas, todo hay que decirlo.  Había descansado durante sus vacaciones, y también habían ocurrido "cosas" que la perturbaban.  Entró en el despacho de don Damián para hacer acto de presencia y a renglón seguido le fue encomendada la misión de conducir a un grupo de turistas en el autobús descubierto que recorre Madrid.

- ¿ En el autobús?
- Si hija. Ya sabes cómo es Agosto, el trabajo afloja y hay que aprovecharlo todo, que corren tiempos difíciles.  Nos lo pagan muy bien, pero tendrás que cenar con ellos ya que el recorrido es nocturno.  Quieren ver los edificios iluminados.
- Está bien, no se preocupe. Cumpliré con mi trabajo como siempre lo he hecho.  Y ahora si me disculpa, iré a preparar el itinerario. ¿ Está reservado el restaurante?
-Si ya está todo arreglado. Salís desde aquí a las siete y a las nueve la cena. Ah! quizás alguno pida ir a un tablao. Por si acaso hemos contratado el Corral de la Morería.


- Pues entonces nos veremos mañana
- Hasta mañana . Que no te canses mucho. Recién venida de vacaciones cuesta entrar en acción. Ja, ja, ja
- ¡ Ya lo creo !, pero en cuanto tome contacto,  me sacudo la pereza.

A las  7 en punto de la tarde, Macarena estaba en la puerta del autobús esperando a sus turistas, que puntuales fueron llegando y acomodándose en sus asientos. Algunos, sobre todo los más jóvenes, decidieron ir en el último piso,  al descubierto. Macarena como siempre iba sentada en el asiento del copiloto.  Con la instalación de micrófonos los situados arriba, escuchaban perfectamente la explicación de la chica, lo que la evitaba tener que subir y bajar del autobús en marcha.


La Carrera de San Jerónimo, La Puerta del Sol,  Palacio de Oriente...,   desfilaron ante los ojos de los turistas que miraban encantados cuanto veían.  Ni siquiera hablaban entre ellos, señal inequívoca de que les gustaba  y estaban  atentos a las explicaciones de Macarena, que les relataba la historia de cada calle, cada edificio o monumento por el que pasaban.  Cuando llegaron al restaurante, todos hubieran continuado la ruta; estaban encantados y hasta algunos decidieron que lo repetirían,  y eso que iban a paso de tortuga para que pudieran sacar fotos con tranquilidad. Macarena era una guía que le gustaba ir despacio, deteniéndose en cada lugar y dejando que los visitantes se recrearan y preguntaran cuanto quisieran.  Los turistas  pidieron para beber sangría. Tenían que probarla, máxime con el calor que hacía.  Macarena les advirtió que debían tomarla con precaución para que no se les subiera a la cabeza, cosa bastante frecuente entre ellos, pero estaba fresquita, dulce y rica, y al poco rato los vapores hacían su efecto y comenzaron a reír, a cantar, a dar vivas, en definitiva: se pusieron contentos.  Pidieron acudir a un tablao, ella les llevó como estaba acordado, y cerca de las 4 de la madrugada, caía rendida en su cama. Pondría el despertador a las 7 y le pedía a Dios que no tuviera mucho trabajo al día siguiente.

Pasó Agosto y a principios de Septiembre Lucía se incorporó a su trabajo en la Agencia, aunque por poco tiempo

- Macarena, tengo que decirte algo - le dijo confidencialmente a su amiga en voz baja
- Dime ¿ ocurre algo?
- Si ¡ estoy embarazada !
- ¡ Lucía  me alegro muchísimo. Es lo que querías ¿ no ?
- Si, pero no tan pronto
- Pero debías contar con ello: recién casados, en viaje de novios, mucho tiempo libre, da ese resultado - dijo riendo- ¿ Vas a seguir trabajando?
- Estoy de poquito, así que esperaré hasta la confirmación de los tres meses. Deseo vivir mi maternidad intensamente. Estamos locos de contentos, pero no digas nada todavía. Sólo lo sabemos los tres.
- Descuida, seré una tumba
- Y tu chico ¿ sabes algo ?
- Eres muy pesada, no es mi chico. No, no he sabido nada
- Pues hacíais una pareja estupenda
- Si, pero las cosas no son tan fáciles como verse y caer rendidos de amor. Eres una bobona. No vuelvas a preguntarme más- dijo riendo y abrazando a su compañera.

Se acercaban las Navidades. Lucía había dejado su trabajo tras la confirmación de embarazo y Macarena la echaba enormemente de menos, aunque hablaban con frecuencia por teléfono.  La rutina diaria de visitas a museos, viajes a las cercanías de Madrid, . marcaban la vida diaria de la muchacha que.  a medida que se acercaba la Navidad,   se tornaba más melancólica.  Ni siquiera intentó pedir unos días de vacaciones para irse lejos de España en esas fiestas. Venían muchos turistas para pasar la noche de Fin de Año en Madrid, y tenían bastante trabajo.

El día 24 de Diciembre amaneció nublado y frio. Había helado durante la noche. Tenía el día libre por ser Nochebuena y decidió salir de compras para obsequiar a sus amigos, y de paso compraría algo de comida para esa noche y el día de Navidad, en que todos los comercios estaban cerrados.

Después de arreglarse, se puso un gorro de lana una bufanda y salió a la calle. Se dirigió a los comercios del centro y de una sola atacada compraría todo lo que le hiciera falta.  Para mediodía había terminado y regresó a casa cansada.  Los comercios en esas fechas están rebosantes de personas en un peregrinar incesante por las tiendas y la calle. Empujones, colas en las cajas, en fin : era Navidad.

Llegó a casa, soltó los paquetes y se dejó caer en el sofá quitándose los zapatos estaba cansada. Una vez guardadas las compras comenzó a poner en el frigorífico la comida. Productos pre-cocinados, no le apetecía ponerse a guisar. Comería cualquier cosa y después se acostaría en el sofá y vería la tele. Nada extraordinario, todo rutinario.

Un timbre la despertó del profundo sueño en el que se había sumergido. Sobresaltada y medio adormilada, se preguntaba si había soñado, o había sonado el timbre en realidad. Aguardó unos instantes, pero una segunda vez la sacó de dudas



Descalza y adormilada, atusándose el cabello, se dirigió hasta la puerta de entrada, al abrirla el asombro la invadió de tal modo que no podía articular palabra

- ¿ Tú ?
- No deberías abrir sin mirar, al primero que llame a tu puerta. ¡ Descalza ! quieres coger una pulmonía- dijo la persona que frente a ella sonreía al ver la sorpresa de Macarena
- ¡ Aaron ! ¿ cómo has dado conmigo? La agencia está cerrada...
- Le diste a mi hermana una tarjeta ¿ no te acuerdas?

- ¡ Cierto ! Perdona estaba durmiendo una siesta y aún no me he despabilado
- ¿ No me dejas entrar?
- Perdona, estoy noqueada. Discúlpame
- Bueno ya que tu no lo haces, lo haré yo. Dame un beso de bienvenida, por lo menos
- Por favor, qué tonta estoy. Naturalmente que te lo doy - dijo esto acercando su mejilla a la boca de él

Se besaron en ambas mejillas, siguiendo la costumbre española. Se miraban sonrientes sin decir nada. Ella no salía de su asombro,  él simplemente la miraba

- Bueno, cuéntame¿ qué te trae por España?
- Tenía unos días libres y pensé " voy a darme una vuelta " y aquí estoy. No sé si te conté que compré un apartamento en Lavapiés,  por mi abuelo
- Si creo que me comentaste algo, pero me alegro de que al menos tengas alguna raíz en Madrid
- Lo hice por mi abuelo, porque de alguna manera recuperase un trozo de su tierra, aunque no era exactamente en Madrid
- Supongo que algún día me llevarás a verlo
- ¿ Quieres que vayamos ahora?
- ¿ Lo dices en serio ?
- ¡ Claro que lo digo en serio!  Anda arréglate un poco y vayamos. Tienes un aspecto horrible
- ¡ Oye ! me deberías decir lo bonita que me ves, y me dices que estoy horrible, ja, ja ,ja. Dame unos minutos y te retractarás de lo que has dicho.

El chico paseó la mirada por la habitación. La estancia era muy "Macarena": todo en perfecto orden, nada fuera de su lugar.  No faltaban unas flores junto a los retratos de sus padres en el  lugar preferente de una mesita junto a otros recuerdos. Los miraba detenidamente con agrado,  cuando ella entró en la estancia perfectamente peinada y arreglada

- Lista, ya estoy
- Estás muy, muy guapa y te has puesto el perfume que me encanta.
- Vaya menos mal
- Vámonos pues

Tomaron un taxi en lugar de ir en coche, el aparcamiento y la circulación eran imposibles en esos días de fiestas.  Su charla era amena , la de dos buenos amigos que hacía tiempo no se vieran.

Llegaron a la corrala en donde Aaron tenía su vivienda.  Macarena quedó impresionada por la reconstrucción que había tenido aquel lugar, que antes era clásico de Madrid, pero que los años no habían perdonado su paso.  Ahora sin embargo era el mismo lugar pero más moderno,  sin perder su clasicismo

Entraron en el pequeño apartamento que constaba de una sola habitación, espaciosa,  el baño dentro de esa estancia, una pequeña cocina tipo americano y un salón bastante grande.  Suficiente para una persona sola y que además viaja frecuentemente.  Los pocos muebles que tenía eran modernos y de buen gusto. Quedó gratamente sorprendida

- ¡ Es precioso !
- Suficiente para mi  por si alguna vez se decide mi hermana o mis padres venir a conocerlo.  No confiaba en encontrarte en casa, pensé que pasarías esta noche con algún amigo
- No celebro la Navidad. No desde que murieron mis padres. Es más,  quisiera que no existiera. Me deprimen, no me gustan, me traen recuerdos de mi niñez y me entristecen mucho.
- Bueno, pues hagamos que no es Navidad, sino que vamos a cenar como en Agadir ¿ te acuerdas?
- Si, si me acuerdo. Lo pasé muy bien. ¿ Puedo preguntarte algo?
- Adelante, pregúntame
-¿ Por qué saliste tan precipitadamente? ni siquiera pudimos despedirnos
- Es una larga historia
- Pues cuéntamela, tenemos toda la noche
- En otra ocasión. Quizás algún día te lo cuente, pero aún no estoy preparado.
- Lo siento. Sin duda es algo muy doloroso. Perdona, no debí preguntarte. No debo preguntarte nunca,  nada
- No lo tomes a mal, sencillamente aún me duele.
- ¿ Cómo está tu familia? Tienes una hermana preciosa, y tus padres qué jóvenes y encantadores. Disfruta de ellos, porque cuando los pierdes no tienes idea de lo necesarios que son. ¿ Por qué no quieren venir a España? mirándolo bien,  su ascendencia es española
- Ya lo sé, y cuando se reúnen en familia, todos evocan las historias que se han ido transmitiendo de generación en generación, y cantan en un castellano algo raro, pero entendible perfectamente, y bailan con sus danzas sefarditas.  Ellos han amado a Sefarad más que Sefarad a ellos.
- Cierto, pero en aquella época estaban dominados por la religión y la ambición de poder. Tenían poca cultura y cuando alguna persona con mala intención les metía una idea en la cabeza no veían más y se creaban enemigos imaginarios por doquier.  Los que conocemos la historia, sabemos de los beneficios y la cultura que nos trajisteis: las matemáticas, la medicina, la astronomía... Todos cuantos nos invadieron nos dieron cultura y hasta les costó abandonar esta tierra cuando tuvieron que irse. La amaron,  todos,  sin excepción.


El la miraba, en el fondo admiraba su sensatez y claridad de ideas. Le inspiraba ternura el verla tan joven y tan sola. No tenía ningún pariente, no tenía a nadie, por eso se hizo el firme propósito de ser su amigo, de ser ese amigo que siempre esté dispuesto para ayudarte, para escuchar cuando necesites hablar y reír cuando estés alegre y compartirlo todo.


- ¿ Sabes que Lucía va a ser mamá?
-¿ Lucía es la chica que se iba a casar?
- Si la misma. Ya no trabaja en la agencia y yo la echo mucho de menos, aunque hablamos de vez en cuando, pero el trabajo no me permite frecuentarla tanto como quisiera.  Estoy muy contenta por ellos. Son muy felices, y¡ se les ve tan enamorados, y ahora con un bebe!...
-¿ Te gustan los niños ?
- Si me entusiasman. Me gustaría ser madre algún día
- ¿ Algún día ? Lo ves como muy lejano
- Es que está muy lejano. De momento como no sea por inseminación artificial, no tendré un bebe
- ¿ Te inseminarías?
- De momento no. Deberá pasar mucho tiempo para eso
- ¿ No tienes novio, o pareja?
- No. Hace tiempo que me gusta un chico, pero yo a él no, así que ...
- No puedo creer que no le gustes
- Créetelo, no hay mucha afinidad entre nosotros, aunque no es por mi. Pero cambiemos de tema, por favor. No estoy pasando mi mejor día

 En todo momento se estaba refiriendo a él, aunque no lo supiera.

- Pues no se hable más. Preparemos nuestra cena, bebamos un buen vino y al menos riámonos ... - pronunció estas palabras clavando su mirada en la cara triste de Macarena.  Le dolía verla sufrir y sentía unas tremendas ganas de abrazarla y susurrarla suavecito al oído: " ya mi niña, ya , no sufras. Me tienes a mi "
Se sentía muy confundido. Desde que la viera por la tarde, su sangre se aceleraba por sus venas hasta golpearle fuertemente en las sienes. Nunca había sentido una sensación tan fuerte al estar con una muchacha, Con Ruth era distinto, se amaban y comprendían, no había nada que explicar, sin embargo con Macarena... ignoraba todo de él, pero tampoco quería desvelarle nada. ¿ Qué debía hacer, salir corriendo de nuevo?  Ella estaba deprimida, no era la chica alegre del verano. Necesitaba  un amigo y él estaba dispuesto a serlo sin condiciones.

Prepararon la cena mientras apuraban una copa de vino. Macarena puso la mesa con detalle. Rebuscó en los muebles de la casa , algo que sirviera para darle un toque especial, porque era una noche especial y no por ser Nochebuena.

Se sentaron a la mesa y bromearon, y bebieron.  Se sentían felices de estar juntos. El sabia la historia de Macarena, así que comenzó a relatar la de sus padres

- La familia de mi padre, después de ser expulsados de Sefarad, recalaron en Polonia. Cuando la invasión alemana, salieron antes del cerco y pasaron por Francia hasta llegar a España, pero allí tampoco se sintieron seguros dado que Franco se vanagloriaba de ser amigo de Hitler, por tanto cruzaron el estrecho y llegaron a Marruecos. Se establecieron en Larache. Allí crecieron mis tíos y mi padre y allí conoció a mi madre. Se casaron y nos tuvieron a Sarah y a mi.  Estuvimos a punto de residir en Palma de Mallorca, pero al final nos quedamos en Marruecos. Cuando fuimos mayores nos enviaron a Israel para que conociéramos nuestro país. Allí estudiamos Sarah y yo. Necesitaban ingenieros agrónomos para los cultivos que hacía años habían iniciado y esa fue la carrera que elegí. Hice el servicio militar y estudiaba a un tiempo. De esa forma me quedé a vivir en Israel en donde tenía mi futuro asegurado.  Me gustó Tel Aviv, porque es una ciudad joven, abierta, cosmopolita, sin tanta rigidez con la religión, a pesar de  que los ortodoxos son rigurosos al máximo, pero ellos tienen sus barrios y no molestan a nadie mientras no les "toques" sus creencias.
Por el contrario la familia de mi madre, al ser expulsados cruzaron hasta Marruecos y allí se quedaron. Son más sefarditas que la familia de mi padre.  Normalmente dicen " que se sienten más cerca de Sefarad". No lo creerás, pero son más españoles que vosotros mismos.


- Ya lo sé, y gozan de toda nuestra simpatía. Pero por eso no entiendo porqué no quieren venir a conocer tu casa.
-- Si quieren, sobre todo mi madre. Y vendrán, pero ellos también sienten nostalgias y dolores a sus espaldas. La mitad de ambas familias desaparecieron, unas aquí cuando la Inquisición, y otras en los campos de concentración.  El tiempo pasa y muchos ya no viven, así que de una extensísima familia, quedan ya muy pocos. Por eso cuando se reúnen sacan del armario todos los recuerdos transmitidos.  Creo que ya está bien por hoy, basta de historias familiares- dijo Aaron
- Debo irme, es muy tarde y estarás cansada
- No te vayas... aún

Ella de repente se puso seria y le miró tratando de averiguar el significado de aquellas palabras. Él era muy celoso de su intimidad y había de tener cuidado. De repente se vio rodeada por unos brazos fuertes que la estrechaban contra el pecho de Aaron y unos labios que buscaban los de ella.



  No se resistió, no le rechazó. Acariciaba su nuca con los ojos entornados dejando que él besara su cuello,  su frente , sus mejillas, sus labios.  Quizás lo bebido antes y durante la cena nublase su consciencia, quizás se sentía sola , quizás  se había dado cuenta de que estaba loca por él... pero se dejó llevar sintiendo el amor por primera vez en aquel rostro que había amado desde el primer instante que le vio. Y sintió el verdadero amor, el placer más intenso al sentir la piel de él sobre la de ella. Las caricias recorriendo su piel, sus besos...pero ninguna palabra de amor.  De repente él pronunció algo en hebreo que no entendió y un nombre de mujer: Ruth.  Lo pronunciaba con desesperación, con amargura y entonces se dio cuenta que no hacía el amor con ella, sino con Ruth.  Le apartó de ella   al cabo de un rato y cubriéndose con la sábana se levantó sin pronunciar palabra

-¿ Dónde vas? - dijo él
-A mi casa, es muy tarde
-Pero si es festivo, no tendrás que ir a trabajar
- No importa , me voy
- No te entiendo, nunca entenderé a las mujeres. Coquetean contigo y cuando te lanzas, salen despavoridas
- Yo no he coqueteado contigo, ni salgo despavorida, simplemente me voy. Creo que con Ruth lo hubieras pasado mejor
- No pronuncies su nombre nunca más. Ni se te ocurra

Macarena se asustó, nunca le había visto con ese rictus en la cara. Había cambiado totalmente, ya no era el hombre que momentos antes acariciaba su cuerpo. Estaba descompuesto como si hubiera cometido un delito al pronunciar el nombre de esa mujer, quién quiera que fuese.

Salió de la casa apresuradamente dando un portazo a sus espaldas.  Aaron la siguió hasta las escaleras y agarrándola de un brazo, la dijo con brusquedad
-¿ Dónde vas a estas horas, te has vuelto loca?
- Déjame por favor, tengo que irme
- Espera te acompañaré
- No hace falta, sé cuidarme yo sola. Te recuerdo que viajo sin guardaespaldas
- No me importa, quiero acompañarte

Bajaron en silencio y comenzaron a caminar a la espera de encontrar un taxi. No vieron ninguno; en esa noche dejan el turno temprano para estar con sus familias y tan sólo los que estaban de guardia circulaban. Anduvieron un largo trecho, en silencio, hasta llegar a Atocha y allí tomaron uno que les condujo hasta el domicilio de Macarena. Se apeó ella la primera sin esperar que él abriera la puerta.  Mientras decía al taxista que le aguardara,  ella entró en el portal cerrando la puerta tras de si sin despedirse de Aaron que vio cómo entraba en el ascensor.  Aguardó hasta ver que las ventanas se iluminaban y entonces reemprendió la marcha de regreso a su casa


Mientras se acostaba acariciaba el sitio en donde Macarena acababa de estar. La almohada aún conservaba su perfume. Sentía una rabia infinita de la que no podía culpar a nadie, sólo él la tenía.  No comprendía el porqué había nombrado a Ruth en aquel preciso instante.  Las palabras que Macarena no entendió, eran palabras en las que la pedía perdón por haberse enamorado de nuevo y querer a otra mujer.  Pensó que no hubiera ocurrido si hubiese descargado su alma y hubiera confesado a Macarena lo ocurrido con Ruth, pero ahora todo se había perdido, todo era inútil. Cómo hacerla comprender que había ocurrido todo lo contrario de lo que ella pensaba




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Autora< rosaf9494quer / 1996Rosafermu
Edición< Octubre de 2016
Ilustraciones< Internet

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