domingo, 7 de agosto de 2016

Volver a los diecisiete - Capítulo 14 y último - El querubín de Carmina

Los días transcurrían y la mejoría de Carmina era notoria. Se levantaba,  y hasta paseaba por los pasillos del hospital.  Los médicos estaban muy contentos con  los progresos,  y les anunciaron que de seguir así , procederían a hacerla un chequeo y si todo estaba correcto, como así esperaban,,  le darían el alta.  Pasaría las Navidades en casa. Adolfo que no se separaba ni un instante de su lado, se ausentó del hospital con la complicidad de Manoli. Tenía que visitar una joyería y celebrar una entrevista con el alcalde de la ciudad.  Antes de regresar al hospital, llamó por teléfono a  las hijas de Carmina

—¿Eres Ramón ?
— Si, Adolfo. ¿ Ocurre algo ¿
— No, al contrario nos han dicho los médicos que posiblemente la den el alta muy pronto. Quería hablar con vosotros porque deseo darle una fiesta sorpresa cuando regrese a casa. Deseo que estéis todos, incluso los niños. Tengo algo que comunicaros muy importante para mi


—¿ Qué es ello?
— Lo siento Ramón, pero habrás de esperar. Anda dile a Raquel que se ponga
— Hola Adolfo ¿ Pasa algo?
— Si Raquel, pero todo bueno, muy bueno: pronto nos iremos a casa .  Ramón te explicará lo que he pensado para cuando regrese y espero estés conforme.  Ahora voy a llamar a Alicia para comunicarles lo mismo que a vosotros. Si la vieras no la conocerías del cambio tan grande que ha dado
— Te lo debemos a ti Adolfo. Gracias
— Os tendré al corriente. Hasta pronto,  cuidaros.

Carmina fue sometida a una exhaustiva revisión, por la que estaban en tensión Manoli y Adolfo.  Cogidos de la mano esperaban con ansiedad que los médicos les comunicaran el resultado de las pruebas.  Pasaron tres interminables horas, durante las cuales pasearon por la habitación nerviosos.  Al fin la puerta se abrió dando paso a Carmina sentada en una silla de ruedas que empujaba el médico internista



—Muy bien…
— Doctor, por favor díganos algo…
— Se lo acabo de decir: muy bien. Todo perfecto, tan perfecto que la voy a dar el alta en un par de días

Todos rieron satisfechos.  Adolfo se arrodilló frente a Carmina que fue abrazada por él y por Manoli. Cuando se quedaron solos comentaban sin cesar las pruebas a las que fue sometida, que pasó con resultado satisfactorio Adolfo tendió el teléfono a Carmina, al tiempo que le pedía

— Anda, llama a tus hijas. Sé tú misma quién les comunique la buena noticia

Emocionada habló con sus hijas y sus yernos. Sus nietos se pusieron también, lo que hizo que se emocionara ¡ ¡Hacía tanto tiempo que no les veía ¡  Adolfo buscó una excusa y salió de la habitación. Llamó de nuevo a las hijas de Carmina y concertó que la salida del hospital sería para dentro de dos días, por lo que habrían de disponer todo para la fiesta sorpresa.

En un taxi llegaron los tres procedentes del hospital.  Carmina aún estaba algo débil, pero muy contenta. Había recobrado el color de sus mejillas. Del brazo de Adolfo entraron en la casa.  De repente las luces se encendieron y la familia en pleno la recibieron con lágrimas en los ojos.  Los niños corrieron hacia su abuela que emocionada les abrazaba. Carmina extendía sus brazos al frente como queriendo abarcar a todos los miembros de su familia, Algunos pasos más atrás Adolfo contemplaba la escena emocionado, sin poderse creer aún que todo fuese realidad.  Carmina al cabo de unos instantes giró su cabeza y le tendió la mano, al tiempo que se refería a sus hijas

—Todo se lo debo a él y a Manoli. No me han fallado ni un momento. A vosotras os debo el cariño y la comprensión. Sé que he contado con vosotros cuatro en todo momento y que habéis estado preocupados  por mi.  Quiero que sepáis, por si tenéis alguna duda, que yo no lo provoqué, que fue un accidente, pero… bendito sea que nos ha reunido de nuevo a todos y que todos juntos volvemos a ser una familia unida y feliz.


Todos aplaudieron riendo y llorando de felicidad.  Fue entonces cuando Adolfo pidió la palabra.  Tomando las manos de Carmina, dijo:

— Eres la mujer de mi vida, mi único y verdadero amor. No existe nada en el mundo que yo no hiciera por ti. ¡ Me has enseñado tantas cosas ¡ Me has rejuvenecido, has infundido en mi alma las ganas de vivir y me has dado el amor que todo hombre busca y yo tuve la fortuna de encontrar.  Por todo ello y delante de tu familia, te pido: ¿ Quieres casarte conmigo?  Cuidaré de ti y te protegeré hasta el fin de mis días.  Nunca me apartaré de tu lado. ¿ Quieres     ser mi esposa, mi compañera en el viaje de la vida?
— Si, si quiero. Es lo que más deseo y tenía miedo de que nunca me lo pidieras— contestó Carmina riendo, secundada por todos
— Pues en ese caso, Raquel, como hija mayor que eres te pido la mano de tu madre
-— Adolfo, ¡ Si. Claro que si. 

La joven corrió a su lado y se abrazó al hombre que, emocionado, no soltaba la mano de Carmina

Sacó un pequeño estuche de un bolsillo y abriéndolo extrajo de él un anillo de compromiso que depositó en el dedo de Carmina, al tiempo que la decía:




— Para mi, ya eres mi esposa, pero haremos las cosas bien hechas.  El día de Nochebuena, por la mañana seremos marido y mujer

La abrazó fuertemente y la besó acompañados de los aplausos y las risas de todos.  Los niños abrazados a las piernas de su abuela no entendían por qué todos se reían tanto y aplaudían de esa manera.

Raquel y Alicia fueron al día siguiente a la capital del Principado y compraron un elegante traje para su madre. Iba a ser la novia más bonita del mundo

Se casaron. Les unió el alcalde y después lo celebraron en el restaurante del mejor hotel de la ciudad. Se respiraba felicidad.; no necesitaron ni desearon una ceremonia pomposa. Estaban con los suyos, con las personas que verdaderamente les querían,. No necesitaban más.



Con el nuevo año, abandonaron el lugar para dirigirse de nuevo a Madrid. Adolfo debía emprender  su trabajo al igual que sus hijos.  Cuando llegaron tenían la sensación de haber faltado el día anterior y verdad es que había pasado mucho tiempo  y, muchas cosas.  No habían tenido luna de miel por expreso deseo de Adolfo temeroso de perjudicar a Carmina, pero aquella noche, ella creyó que ya había pasado tiempo suficiente y que deberían ser esposos en toda la extensión de la palabra.  Buscó en su armario una ropa sugerente y así vestida se presentó frente a Adolfo que la esperaba en la cama leyendo un libro.
No apartaba la mirada de ella y volvieron a ser jóvenes de pronto, como la primera vez, pero ya nada ni nadie podría separarles. Y fueron un hombre y una mujer enamorados que por fin habían conseguido su sueño de amor. Nuevamente se pertenecían el uno al otro. Verían amanecer abrazados y el rostro de ella sería lo primero que él contemplase  al despertar. 
 Y volvieron a ser jóvenes una noche y otra, y otra…   Por distintos motivos cada uno de ellos en su juventud  se habían frustrado, pero ahora estaban plenos de felicidad.  Cada vez  que estaban  juntos, la sangre les hervía en las venas. Volvían a ser dos adolescentes de cincuenta y tantos años…  Pero no importaba; como dijo un día Carmina: cinco minutos  juntos era como vivir toda una vida.



Y nuevamente, la voz de Rosa León, resonó en el oído de Carmina.  Como la protagonista de la canción, ella volvió a los diecisiete años. Y encontró su "querubín".  Un hombre apasionado de su misma edad, que la deseaba, la buscaba y la saciaba noche tras noche. Era apasionado al igual que ella, o a lo mejor que sus deseos eran tan fuertes que rompían  las barreras de la edad.  No importaba escuchar criterios que según la edad, ya no se sienten deseos sexuales.  Pudieron comprobar que eso no era cierto.  En sus venas les hervía la sangre y se acariciaban, se besaban se deseaban y se pertenecían como los jóvenes.  Nunca tenían pereza ni excusas, simplemente les bastaba una mirada, para que cada uno de ellos supiera lo que el otro demandaba: satisfacer su sexualidad. Y la satisfacían a pleno rendimiento.  Se amaban intensamente.  Valoraban lo que ahora tenían, y estuvieron a punto de perder.

Aquella noche, otra de tantas, piel con piel, sus cuerpos desnudos, se pertenecieron una y otra vez.  Mientras Rosa León seguía...

"Y va enredando, enredando, como el musguito en la piedra..."




 No eran cincuentones.  Tenían diecisiete años., y habían conocido, al fin al amor de su vida.
Hubieron de esperar algunos meses para hacer su viaje de luna de miel. 
 Con motivo de la ausencia de Adolfo, se le había acumulado el trabajo  y hasta la primavera no dispusieron de unas vacaciones. La llevó a un exótico lugar y allí vivieron unos días plenos de felicidad y amor

— ¡¡¡ Estamos locos !!!—repetía algunas veces Carmina
— No importa, mi amor  No importa

Volvieron a los quince días y todos vieron el cambio que habían experimentado. Se les notaba que eran felices y se querían.  Raquel llamó a un aparte a su madre, y le preguntó:




—Mamá ¿ Estás contenta? ¿ Eres feliz?

-—Si cariño, muy feliz. Es un hombre fabuloso. Lo único que lamento es no poder darle un hijo…
— ¡¡¡ Mamáaaa !!!

  Y las dos mujeres, se abrazaron



EPILOGO:

Este relato está basado en hechos reales. Se han cambiado los nombres y los lugares.  Vivieron muchos años en completa armonía no sólo entre ellos sino con el resto de la familia. Raquel fue la más ferviente defensora de Adolfo al que no dudaba en consultarle cualquier problema que surgiera en sus vidas. Alicia tuvo otro hijo, convirtiendo a Adolfo en abuelo, a pesar de que a los otros tres pequeños les consideraba como tales. Ramón y Luis fueron sus incondicionales, por siempre.  Manoli  permaneció con ellos  toda la vida, envejeciendo los tres. Juntos. 


                                                          F    I    N

AUTORÍA :   1996rosafermu
Editada:          Julio 2012
Fotografías:    Archivo 1996rosafermu  ( Ana Belen - Geroge Clooney )

sábado, 6 de agosto de 2016

El brigadista de la Lincoln < Capítulo 9 - El viaje

 

rigadista de la Lincoln - Capítulo 9 - El viaje

La claridad de un nuevo día comenzaba a filtrarse a través de las cortinas de la habitación. Perla se despertaba lentamente sintiendo el brazo que la rodeaba. Como si de repente se diera cuenta de lo ocurrido durante la noche. ¿ Qué locura había cometido ? ¿ Qué le había impulsado a cometer semejante disparate?  ¿Por qué ?  Él dormía plácidamente a su lado ajeno a lo que ella estaba debatiendo consigo misma. Apartó el brazo que descansaba sobre su pecho y se deslizó fuera de la cama , vistiéndose con el camisón y poniéndose la bata que estaban tirados en el suelo. Recogió las llaves de su habitación y salió de la estancia sin hacer ruido.  Estaba asustada: se daba cuenta de lo que él representaba en su vida, pero no estaba segura si para Jeff ella era lo mismo. Había sucedido todo muy rápido, pero no podía culpar a nadie, puesto que había sido ella misma quién había acudido a la habitación de él.




A toda prisa se duchó,  se vistió y recogió todo como si temiera que él hiciera acto de presencia en  cualquier momento. No quería quedarse a solas con Jeff, y pensó que si la buscaba en la cafetería no discutirían. Su actitud le parecía ridícula, inapropiada para una mujer de su edad, pero tenía dudas. Estaba segura de sus sentimientos pero no de los de él.


Respondió enseguida a las caricias que ella le daba, intensamente, pero ni una sola palabra de amor que es lo que esperaba. En toda la noche, ni siquiera en los momentos más álgidos salieron de sus labios palabras como “ te quiero, eres mi vida, ...” Estaba desconcertada y arrepentida. Su mente trabajaba a mil por hora reprochándose haber tenido una experiencia sexual con otro hombre que no fuera su marido.  Pero ´el estaba muerto… ¿tenía derecho a reconstruir su vida ? Era joven, atractiva y deseaba compartirla  con Jeff, pero él no respondía a sus expectativas.  Sencillamente no era hombre de una sola mujer siempre estaba enredado con alguna aventura y eso la dolía, porque ella si se había entregado a él con los cinco sentidos


Se dirigió a la cafetería. Se sentó en una mesa cercana al mostrador, de esta manera si se enfadaba con ella siempre sería en silencio, a pesar de que no acostumbraba a dar voces, pero sus palabras eran cortantes y la violentaban mucho. Quizá supiera en su interior que no se había comportado bien. Debió quedarse en la cama hasta que él se despertara y no huir como una aventurera ocasional.  No tenía apetito, pero su propia impaciencia hizo que pidiera un  café.  No había empezado a tomárselo cuando Jeff hizo acto de presencia en la cafetería, y en contra de lo que pensaba la saludó dando los buenos días y besando sus labios al tiempo que la sonreía con dulzura


- ¿ Por qué te has levantado tan pronto ?   Yo esperaba que estuviéramos algo más,  puesto que no tenemos prisa-.  Perla se sonrojó y bajó la cabeza. Le daba vergüenza mirarle a los ojos, algo que Jeff no comprendía.
- ¿ Qué te ocurre ?
- Nada, no me ocurre nada
- Oye. el tono de tu voz me dice todo lo contrario. ¿ Por qué estás tan distinta a anoche?
- No lo vuelvas a mencionar. Lo de ayer fue un error tremendo del que estoy muy arrepentida. Nunca debió ocurrir.   Nunca
-¿ Cómo dices ? ¿ Me estás diciendo que lo que sucedió anoche no ha significado nada para ti?
-Si, si ha significado. Fue una metedura de pata  descomunal. No te culpo,  la responsabilidad ha sido toda mía
- Pero, … ¡ es inaudito ¡ Para mi ha sido muy,  muy importante! He acariciado ese sueño durante mucho tiempo. Ahora me dices que ha sido una metedura de pata…  ¡ No me lo puedo creer ¡  Entonces,  es que he sido un juguete para ti.! ¿ qué pretendías ?
- No pretendía nada. Fue un momento de debilidad, eso es todo
-¿Eso es todo?  Y mis sentimientos ¿ no importan ?
- Nunca has demostrado el más mínimo interés hacia mi.. Siempre he sido como una “!hermana pequeña” para ti. A las primeras de cambio te enredabas con  alguna chica. Nunca tuviste en cuenta lo que yo podía sentir
-Porque siempre levantabas un muro en tu vida. Siempre anteponías la memoria de tu marido ¿ que querías que hiciera ?   Todo esto no puede estar pasando
- Ni siquiera anoche me dijiste que me querías. ¿ Por qué lo hiciste, , por qué accediste a mis deseos. ?  ¿Por caridad ?  Ah, claro seguro que pensarías “ esta pobre, desde que se ha quedado viuda …."
- ¿ Piensas eso realmente,?  ¿de verdad lo piensas?
- Naturalmente que lo pienso. Si no fuera cierto no te lo diría
- Muy bien. Si es así como piensas, será mejor que cortemos nuestra relación en este preciso momento. Te has reído de mi  y yo confiaba en que sería distinto, pero veo que he sido un instrumento para tu satisfacción, así que por favor déjame en paz. No deseo volver a verte nunca más. He tratado durante todo este tiempo de cuidarte, de protegerte y de esconder mis sentimientos para no herirte, pero he comprobado que no todos somos iguales.  Te espero en el coche. 




Jeff abonó la cuenta y salió del local en dirección  al vehículo que les llevaría de nuevo a Madrid. Sentía un inmenso dolor. Al comprobar que ella permanecía inamovible, que no había significado nada,,,  que todo lo vivido aquella noche, era una simple anécdota en su vida.


Durante el regreso ninguno de los dos habló en todo el camino. Perla le llevó hasta la puerta del hotel. Jeff bajó del coche y con un simple adiós, dio por terminada su relación. Ella arrancó  sin pronunciar palabra.  No fueron fáciles los días siguientes. Pensaba que se había equivocado: quizá debió hablar con él antes de acusarle de desamor, pero ya era demasiado tarde. Pensaba que no le volvería a ver. Había perdido su oportunidad de ser feliz nuevamente.


Habían pasado tres semanas desde el incidente con  Jeff, cuando una inesperada llamada telefónica la sobresaltó. Apenas había amanecido y a esas horas ciertos avisos no auguran buenas noticias. No estaba dormida, pues siempre estaba desvelada. Saltó de la cama pensando en Jeff, quizá hubiera sufrido un accidente….  Preocupada, descolgó el teléfono
- ¿ Quién es ?
-Señorita, la llamo de la residencia de Belchite. Es referente a Dolores, siento comunicarle que ha fallecido esta pasada noche
- ¡ Oh Dios mío ¡ Pobrecilla. No sé qué decir. Salgo inmediatamente para allá.
-Cuando llegue pregunte por Nora, por favor. Es la directora de la residencia. Tiene un encargo para usted.
-Descuide, así lo haré. Muchas gracias por avisarme.


En menos de una hora estaba sentada al volante , en carretera,  camino de Belchite.  Llegó sobre las diez de la mañana, y como la empleada le había indicado, preguntó por la directora, que la  recibió en su despacho.  Como había supuesto, se refería a la caja de los tesoros de Dolores.  No pudo evitar emocionarse cuando la tuvo entre sus manos. Después de relatarle cómo había ocurrido el suceso, la condujeron hasta la capilla ardiente que habían instalado en la iglesia de la Residencia.  Por prescripción judicial, hasta pasadas veinticuatro horas del deceso,  no podían darle sepultura, por eso hacia mediodía decidió ir a alguna pensión del pueblo y alquilar una habitación, pues hasta el día siguiente a primera hora de la mañana no sería el entierro.  Acudieron varios compañeros de la residencia cuyo desplazamiento les fuera más fácil. En su coche llevó a tres , de los más conocidos por Dolores. Sería enterrada en el Viejo, junto a su marido y su hija. 

 Una vez sepultada, pidió quedarse a solas frente a la tumba durante unos instantes. Tenía que narrarle a Dolores que le iba a ser muy difícil cumplir con su promesa, pero estaba dispuesta a llevarla a cabo. Se despidió de ella como si pudiera escuchar su congoja. En su cabeza se agolpaba la muerte de la mujer y el recuerdo del último viaje que realizó con Jeff y que tanta trascendencia tuvo en su vida..





Sentía una rara sensación en el estómago, mucha desgana y sin embargo ansiedad por un determinado alimento. Pensó que por falta de riego en el cerebro, es que se mareaba todos los días al levantarse, algo que le producía unas náuseas horribles, como nunca había sentido. Y transcurrían los días, y esa sensación no desaparecía. Lo achacaba a la tensión vivida en los últimos tiempos, y a pensar continuamente en Jeff, del que no había tenido noticias .Ya no era normal, y decidió acudir al médico.  El diagnóstico que le dio tras una analítica, la dejó sin sangre en las venas. No podía ser, era imposible, se había equivocado.  Quizá habían cambiado el análisis en el laboratorio. ¡ Oh no ! Esas cosas no ocurrían a la primera vez.. Por más argumentos que dio, el médico la miraba pacientemente y con una sonrisa  respondió.

- Hija, es normal. Si te has acostado con un hombre y habéis hecho el amor sin precauciones, el resultado puede ser éste. No se trata de las veces que lo hagáis, sino si es en el momento oportuno, y el tuyo lo era, no cabe la menor duda: estás embarazada.  No obstante, para disipar tus dudas, te haré una ecografía. Pasa a la sala contigua.  Mi enfermera te ayudará - Efectivamente el médico  no se había equivocado: se estaba formando una nueva vida en su interior.


Cuando salió a la calle caminaba como una autómata, sin rumbo fijo. Las palabras del médico retumbaban en su cabeza. Sentía miedo a lo que se le venía encima, algo para lo que no estaba preparada, y tenía que vivirlo sola. Pensó en sus amigas y en cuanto llegó a su casa, fueron convocadas para una reunión urgente,,  para ese mismo día  La sorpresa que sintieron no fue menos que la suya propia al recibir la noticia.


- Tienes que decírselo- exclamó Araceli su amiga más íntima
- No ni hablar. Es cosa mía nada más


- ¿Estás loca ? Tiene derecho a saberlo. Además ¿cómo vas a enfrentarte a una maternidad sola, sin tener ni idea y sin ayuda…? Ahora te pesa, pero debiste pensarlo antes.. Venga, llámale..
-No, no insistas. No voy a  hacerlo.


Trabajó todo cuanto pudo para poner  al día su cometido en la editorial. A penas faltaba algo más de un mes para las Navidades, la época fuerte en ventas de libros.  Pidió unos días de adelanto en sus vacaciones navideñas y dispuso todo para su viaje a Estados Unidos.  No sabía la dirección del abuelo, por tanto no le quedaba otro remedio que ponerse en contacto con  Jeff.
Aguardó a que en América fuera una hora razonable para poder hablar. Decidida marcó el número de él


-¿ Si ?





Su varonil voz retumbó en sus oídos, esa voz tan deseada de escuchar,  perdida irremediablemente. Echaba de menos sus discusiones, sus charlas que siempre terminaban en eso: discutían  por cualquier cosa. Pensaba que eran de todo punto incompatibles.


- Jeff, soy yo
-Ah, ya. Dime ¿qué quieres? -.  Ni una amable palabra,  ninguna sorpresa por su llamada,  una frialdad absoluta. Verdaderamente ya no formaba parte de su vida
- Verás. Dolores ha fallecido y yo tengo que cumplir mi promesa, pero ignoro el domicilio del abuelo. Necesito saber a dónde debo acudir
-Bien. Toma nota.  Mis padres y mi abuelo, viven en un pueblo a las afueras de Nueva York. Su dirección es….  ¿Sabes cuándo vas a venir ?
- Seguramente el martes. Mañana tengo que ir a recoger el billete.
-Bien , avisaré a mis padres . O mejor,  toma nota de su teléfono y ponte en contacto con  ellos para que te recojan en el aeropuerto.
-¿ Cómo va tu libro ? -.  Jeff sorprendido por la pregunta, tardó unos momentos en contestar. Al fin dijo
- Bien, bien. Ya está en imprenta
-¿Querrías enviarme un ejemplar cuando estén a la venta?
-Claro. Te lo enviaré. Ahora si me disculpas tengo una visita
-¡ Oh, perdón ¡ te ruego me perdones por la intromisión. Adiós


Jeff le había mentido. Estaba solo en casa, pero el escuchar su voz le hacía daño.  Le hubiera preguntado mil cosas. A pesar de que había pasado algún tiempo, no la había olvidado,  al contrario estaba más furioso y no quería ni oir de entrevistarse con ella. Lo estaba pasando mal. Quería liberarse de una vez de la influencia de la muchacha.


Perla al día siguiente, llamó a los padres de Jeff. Mantuvo una conversación amable y cortés con el padre y más participativa con  Gena, la madre. Era extrovertida, sincera y amable. Quedaron en dar la fecha fija de su llegada a América y ambas colgaron el teléfono.
Hasta el último momento mantuvo la esperanza de que iría Jeff a buscarla , pero no fue así. En su lugar acudieron sus padres y cómo no, el abuelo. Un perfecto caballero, educado y a pesar de su edad muy atractivo. En verdad observó lo que dijo  Dolores: “ te pareces a aquel jovencito que fue novio de mi hija!”


Era alto, muy mayor, pero el color de sus ojos y su brillo eran iguales a los de Jeff. Y hasta tenía su misma sonrisa y el mismo hoyuelo en su barbilla.  . Quizá nunca, aquel venerable anciano, llegase a saber lo que cambió su destino con su  historia. Al verse frente a él, no sabría describir la sensación de ternura que tuvo.  Allí estaba uno de los protagonistas de su propia historia
El abuelo, fue el primero que la abrazó, agradeciéndole la misión que había desarrollado y la había conducido hasta allí.  Perla llevaba un paquete dentro de una bolsa que cuidaba con especial esmero, no por su fragilidad, sino por el hermoso contenido del que había sido depositaria.


Ya en la casa, les entregó  el paquete que Dolores había preparado . El abuelo pidió permiso para retirarse a su habitación y en soledad  contemplar aquellos  recuerdos tan queridos para él a pesar del tiempo transcurrido.


Ni Gena ni Perla pudieron evitar el emocionarse  y tuvo que ser  Jeffrey padre , quién las consolara. Al cabo de un rato,  una vez repuestas de las emociones, Gena condujo a Perla hasta su habitación para instalarse. Pensaba quedarse sólo un par de días, pero se acercaba el día de Acción de Gracias y esa festividad era muy celebrada por la familia. La convencieron para que se quedara unos días más. Gena era muy cariñosa con ella, se prestaba a las confidencias,  tenía especial manera para ganarse a las personas, y se ganó la de Perla.  Gena le contó que la hubiera gustado tener otro hijo más : una chica, pero complicaciones a la hora de dar a luz a Jeff, provocaron que nunca  más pudiera volver a ser madre. Perla conmovida , la abrazó diciéndola cuanto sentía lo ocurrido


- No te preocupes, ha pasado mucho tiempo, ya está superado. ¡ Me hubiera gustado tanto tener una hija ¡ …  Ahora te toca a ti. Cuéntame…




Perla narró todo lo ocurrido con la enfermedad de Carlos, , su fallecimiento, la depresión en la que cayó y las inseguridades y remordimientos que sufrió posteriormente. Muy de pasada la contó  cómo se conocieron Jeff y ella.


No dió ningún nombre sólo evocó que había conocido a un hombre del que se había enamorado y que por motivo de su inseguridad, había roto su relación.  Narró la noche apasionada que tuvo con él y la consecuencia de aquello…
- Si Gena, me he quedado embarazada y estoy muy asustada…
-Hija, tienes que hablar con el padre de la criatura
- No. Es responsabilidad mía; yo fui quién llamó a su puerta buscando su pasión, y fue mío el remordimiento que sentí al día siguiente por haber sido infiel a mi marido
- ¿Infiel ? ¡ Pero si hace varios años que enviudaste! Tienes derecho a vivir de nuevo. Además, él también tuvo su culpa. No le pusiste un puñal en el pecho para que te hiciera el amor.  .Seguro que estaba encantado de la vida.


No dijo ningún nombre, pero Gena intuyó enseguida que se trataba de su hijo. El cúmulo de circunstancias coincidían con lo narrado por Perla. Comprendió el porqué él no había venido a saludar a su amiga, y comprendió también la tristeza que había permanentemente en los ojos de la muchacha


- Pero ¿ tu quieres a ese muchacho ?
-Naturalmente que le quiero y muchísimo. Lo he comprendido cuando era demasiado tarde. Quizás estaba confiada en que él nunca me dejaría, hasta que se cansó de aguantar mis insensateces
- Pero tienes que decírselo. Es su padre, tiene derecho a saberlo. Si luego  no quiere saber nada de ti, pues allá él, pero es tu obligación. Se lo debes a tu hijo que algún día te pedirá responsabilidades.
-Tienes razón,  pero todavía no estoy preparada. Son demasiadas cosas las que tengo que asimilar. Además seguramente se habrá buscado otra pareja. Es un buen partido y además muy guapo.


Con la sinceridad que la caracterizaba, Gena abordó la pegunta a bocajarro
- Ese hombre es Jeff ¿verdad ?


Perla se quedó callada. Como en tantas ocasiones bajó la cabeza avergonzada. Le pesaba haber sido tan sincera con la madre del hombre del que se había enamorado
- Es Jeff ¿verdad? - la preguntó por segunda vez-  Pues debes decírselo, de lo contrario le hablaré yo
- No por favor Gena, no lo hagas. Debo ser yo quién se lo diga.  Necesito unos días más. No quiere ni oir hablar de mi, no quiere verme nunca más ¿ Cómo voy a decirle ahora que vamos a tener un hijo?
- Está bien. Esperaré hasta que me digas, pero si tú no lo haces lo haré yo.

Ahora entendía el porqué de aquel largo viaje.  No debió ser cómodo para ella dado su estado. La entrega del legado de Dolores, era sólo un pretexto; en realidad podría haberlo hecho por correo o por mensajería, pero deseó entregarlo en propia mano. ¿ Esperaba encontrarse con Jeff ? ¿ Buscaba una reconciliación ?.  Sintió pena por aquella muchacha que estaba tan desorientada, tan confundida con sus sentimientos. ¿ Por qué se sentía culpable de haberse acostado con Jeff, o con cualquier otro que se hubiera terciado ?  Era una mujer preciosa, inteligente y libre.  Había sufrido y amado a su esposo; la ausencia de él era irremediable. Era justo que organizase su vida nuevamente. Pero se habían juntado dos caracteres muy fuertes, y la situación se complicaba.  Al mismo tiempo, la llenaba de ilusión el saber que iba a ser abuela; aunque no le tuviera cerca y quizá su madre nunca le hablase de la existencia de la familia de su padre, pero ella sabría que en algún rincón del mundo, su semilla fructificaba.

- ¿ En qué piensas ? - la dijo su marido al verla bajar tan callada y reflexiva
- En nada en especial, marido. Sólo en lo que ha traído a esta chica viajar tan lejos. Es muy dulce y bonita- respondió .

 Gena sospechaba que Jeff no pasaría el día de Acción de Gracias con ellos. Ahora lo comprendía todo, el porqué no había ido a ver a su amiga ni volvería a casa mientras ella estuviera allí. Cuando Perla se hubo retirado a descansar, cogió el teléfono y marcó el número de su hijo

-Jeff
- Hola mamá ¿ cómo estáis?
- Bien, estamos bien. La que no se encuentra bien es Perla
- ¿Está enferma ?
- No pero tiene graves problemas
-¿Problemas, de qué tipo ?
-Es muy largo de contar…¿No vendrás, verdad?
-- No, Tengo compromisos. No, no iré
- Bien. Hijo mío cuídate y ten un feliz día de Acción de Gracias. A propósito, Perla se va al día siguiente de la fiesta, te lo digo por si vuelves a casa
- Mamá,.. mamá…





-Adiós hijo mío. Pásalo bien


Cuando colgó el teléfono, Gena sonrió. Conocía muy bien a su hijo y sabía que estaría dando vueltas a la cabeza y que posiblemente se presentara a verles, a pesar de contar con la presencia de Perla.

Volver a los diecisiete - Capítulo 13 - Regreso

Las horas pasaban despacio, demasiado lentas para los nervios de todos que estaban expectantes.  A primera hora de la mañana, llegaban al hospital el grupo de reemplazo


--Ahora debéis ir a descansar vosotros, dijo Manoli dirigiéndose a Raquel y a Adolfo
-- Yo no me muevo de aquí, dijo tajante Adolfo.  Ya descansaré cuando todo se normalice
-- Pero tenéis que descansar
--¿Crees que puedo hacerlo sin saber nada concreto?  Quién debe irse es Raquel, está destrozada.  Ramón llévatela, quédate con ella y haz que descanse.  Si hubiera alguna novedad os avisamos inmediatamente-. Hacia media mañana, el médico de la UCI salió de nuevo para informarles





-- Bien, he de decirles que la hemorragia, si no surgen imprevistos, ha quedado  solucionada. Me preocupa el coma. No hay ninguna señal y debe haberla enseguida…
-- ¿ Qué peligro corre si esto no sucede?, -preguntó Adolfo
-- Pueden haber daños cerebrales.  Creo que vamos a proceder a realizar el plan B, que es trasladarla a una habitación. Pero eso significa que no se puede abusar de las visitas. Aún debe estar muy controlada, pero deben estar con ella. máximo dos personas y deberán hablarla de algo que signifique mucho para ella. Tenemos que hacerla reaccionar aunque sea débilmente
-- El traslado ¿cuándo será?
-- Vamos a preparar la habitación inmediatamente. Posiblemente en una hora esté todo listo.
-- Muchas gracias, doctor.


Al ausentarse el médico, todos se miraron con preocupación pero esperanzados, se abrazaron dispuestos a emprender la dura lucha que les aguardaba: tenían que hacer regresar a Carmina


-- Lo vamos a conseguir- comentó Adolfo-.  Creo que la primera persona que debería hablar con Carmina debe ser Raquel.  Su actitud es lo que más  la hirió y por el mismo motivo debería reaccionar.
-- ¿ Y tú Adolfo, no piensas intervenir?



-- Naturalmente que lo haré. Todo con tal de que mejore, pero creo que debéis ser vosotras las primeras.  En un descanso que tengáis lo haré yo-.  Aún no habían instalado a Carmina en planta, cuando Ramón con Raquel regresaron al hospital


-- No podía dormir. Estaba peor, por lo que decidimos regresar. ¿ Hay alguna novedad?
-- Si. Están a punto de bajarla a la habitación- respondió Adolfo-.   Raquel,  el médico dice que tenemos que hablarle de algo que a ella le sea sensible.  Opino que debes ser tu y tu hermana la que empecéis el primer turno. En un descanso lo haré yo.
- Pero Adolfo, tu eres su gran amor….
-- Y vosotras,. Por eso debéis empezar. De acuerdo a como veamos su reacción así haremos.


El ruido de unas ruedas metálicas interrumpió su conversación y un celador se aproximó a ellos.


-- Son la familia de esta señora ¿verdad?
-Si, respondió Raquel
--Bien, bajen a la planta tercera, habitación 302. La trasladamos en este momento.  Allí les daremos instrucciones


Todos a una bajaron rápidamente siguiendo las instrucciones del celador.  Cuando entraron en la habitación una enfermera y un internista terminaban de poner en marcha los aparatos que debían controlar sus constantes vitales


El sonido chirriante de las ruedas de la cama se sintió por los pasillos y el abrir de la puerta, hizo que todos se agruparan a un lado de la habitación para dejar paso a la cama que portaba a Carmina.  Un nudo en la garganta de los presentes se hizo y tanto Manoli como las hijas no pudieron reprimir unas lágrimas.  Pero estaba en planta… ahora les tocaba a ellos el volverla a la realidad.



La   conectaron los aparatos y revisaron si todo estaba en orden. Les dieron algunas instrucciones de cómo debían tratarla y les enseñaron los botones que deberían pulsar si ocurría alguna anomalía.


--Nosotros haremos rondas cada dos horas. Si en el intervalo de ronda y ronda ocurriera algo fuera de protocolo, nos avisan inmediatamente.  ¿ Lo tienen todo  claro?


Todos contestaron afirmativamente. Una vez se quedaron a solas establecieron los turnos para estar con Carmina.  Las primeras sus hijas, que se irían alternando hablando con la madre de cosas que le fueran fácilles de recordar. No hablarían las dos a la vez, sino alternativamente; despacio, sin emocionarse, por mucho que las costara. Deberían hacerlo como si estuvieran narrando una historia.  A continuación hablaría Adolfo.  Salieron de la habitación y se quedaron a solas la madre y la hija.  No había ningún  signo de que Carmina pudiera escucharlas, pero debían intentarlo.


 Raquel. tomó la mano de su madre y depositó un beso en la frente mirándola fijamente con los ojos llenos de lágrimas.



-- Mamá, mamita, por favor vuelve con nosotros., Te necesitamos. Sé que te he hecho mucho daño, que te dije cosas horribles que en el fondo no sentía, peo no sabía nada.  Sé que lo has ocultado durante todo este tiempo para no distorsionar nada.  Quiero que sepas que te quiero, muchísimo y que toda mi vida me sentiré culpable de lo que te ha pasado.  Todos nosotros te necesitamos; los niños no saben nada, porque hubieran querido venir a verte. Lo harán cuando estés mejor.  Mamá  . . . . 


No pudiendo contener más su angustia estalló en sollozos desgarradores. Apretaba la mano de su madre y acariciaba su rostro inexpresivo..  Alicia corrió al lado de su hermana y se abrazó a ella llorando también


-- Yo también soy culpable, mamá. Yo lo sabía y fui cobarde al permitir esa situación y no salir en tu defensa. Soy tan culpable como Raquel.  Pero ahora todo es distinto; volvemos a ser una familia unida, y hasta la integra un miembro más. Ponte buena, mamita. Vuelve con  nosotros,,  te necesitamos.


Siguieron hablando con la madre relatando pasajes de cuando eran pequeñas y compartían sus juegos infantiles con ella. Sus llantos se habían calmado y ahora la charla era relajada, se reían hablaban entre ellas y hacían partícipe a su madre de la conversación, aunque por  parte de Carmina  no había respuesta.  Ramón entró en la habitación y levantó a su mujer que seguía arrodillada a la cabecera de su madre.


..
--Vamos cariño, viene la ronda y debéis salir de la habitación


-- ¿ Por qué ¿
-- El fisio la tiene que hacer rehabilitación.  Lleváis dos horas largas y tenéis que descansar.  Aprovecharemos e iremos a tomar un café, mientras la atienden.  Así lo hicieron. El próximo turno sería el de Adolfo


Todos acordaron que Adolfo permaneciera a solas con Carmina y él lo agradeció.  Tomó su mano, acarició su rostro y la besó en los labios.  Al contacto de su boca sintió un escalofrio. Hacía meses que habían dejado de verse. 


Adolfo arrastró una silla hasta la cabecera de la cama de Carmina, y comenzó a hablar con ella despacio, con emoción, con ternura.  Sabía que de aquellas conversaciones dependía el  recuperar a la mujer que amaba y con la voz entrecortada y los ojos húmedos, besando la mano de ella que sostenía entre las suyas, comenzó la conversación más difícil y esperanzada de su vida

-- Amor de mi vida, si porque eres el amor que he estado esperando toda mi vida.  Tú sabes que no he sido un santo, que mi vida de soltero hacía que estuviera con muchas mujeres, pero el conocerte  fue un antes y un después.  Quizás que a nuestra edad hemos perdido todos los prejuicios y sonrojos que cuando somos jóvenes tenemos.  No me caíste bien la primera vez que nos vimos. . Me pareciste una marisabidilla que se metía en una conversación ajena, pero, luego, en  los sucesivos encuentros,  fuiste para mi un descubrimiento.  Tus nobles sentimientos, el amor a tu familia, tu dulzura, tu amena charla me descubrió a una mujer interesante que no había conocido nunca. Nunca había sentido por nadie lo que sentí la primera vez que nos acostamos. Fue como si un adolescente hiciera el amor por primera vez.  La entrega fue total y absoluta. Quiero decirte que las palabras de amor que te dije aquella noche salían de mi alma; nunca mis labios pronunciaron palabras semejantes a ninguna otra mujer. Y día a día te me hacías más imprescindible, porque sin proponértelo me hiciste recobrar el entusiasmo y fogosidad de la juventud. 


"Deseaba que el día terminase para poder encontrarnos, para estar juntos, sin más. El poder contemplar el brillo de tus ojos, tu serenidad, tu sonrisa siempre dulce y amable, era la compensación de todas las preocupaciones.  Supimos  ambos que el camino elegido iba a ser,  cuando menos difícil, pero siempre tenía la esperanza de que todo volviera a su cauce.  Y no fue así y nuestro distanciamiento me dolió en lo más profundo de mi ser.  Sabía que ninguno  de los dos éramos culpables, que todo nuestro delito era amarnos sin concesiones. He de decirte que ahora estamos todos juntos, que nuestros problemas se han solucionado, por eso te pido que regreses a nosotros para poder compartir una vida plena y feliz.  Los médicos no están seguros si cuando se está en coma , podéis oírnos, yo sé que si, que me escuchas todo lo que te estoy diciendo.  Que tus hijas han estado contigo y las has escuchado; ahora sólo falta que nos des alguna señal de que ello es cierto.  Yo te necesito para seguir viviendo, porque sin ti va a ser muy difícil seguir caminando por la vida, no podré sin ti. Te necesito, amor mío. Me has dado la alegría de vivir, me has vuelto a mi adolescencia,  a mis diecisiete años, la edad en que nos creemos mayores, en que lo sabemos todo,, cuando la realidad es que nos queda todo un universo por descubrir. Pero bendita edad en que todavía la vida no nos ha decepcionado y nos creemos superhombres para superar todo.  Vuelve a mi , cariño, vuelve por favor.  Nos espera un futuro de felicidad con  nuestra familia. Tus nietos quieren verte, abrazarte. Tienes mucho por lo que regresar, por favor vuelve."


Había pasado el tiempo sin darse cuenta y la ronda del cambio de turno entró en la habitación.,  Adolfo consultó con la enfermera si podía quedarse con ella por la noche. La enfermera contestó afirmativamente.  Se quedarían Manoli y él.  Los chicos se irían a descansar y les relevarían en las primeras horas del día siguiente.


Antes de retirarse a descansar Ramón dijo a Adolfo y a Manoli que debían bajar a cenar algo a la cafetería.  Iban a necesitar fuerzas debido a que la situación igual se prolongaba en el tiempo.  Bajaron y mientras cenaban cambiaron impresiones. Estaban algo descorazonados, pues tenían la peregrina idea de que al escuchar sus voces Carmina iba a  reaccionar inmediatamente, y no fue así.  Hablaron poco; estaban serios y preocupados.  Era muy importante que Carmina reaccionase enseguida, de lo contrario había riesgo de problemas cerebrales…  No querían ni pensar en eso.


Cuando subieron y se quedaron solos, Manoli se puso a hablar con Carmina de cosas diarias que ambas compartían, pero la situación no variaba.  Adolfo consiguió que se acostará en la cama contigua a Carmina, destinada al  acompañante.  El sueño y los nervios acumulados del día rindieron a Manoli que se durmió enseguida. La noche en un hospital es larga, pesada, monótona y silenciosa, con un silencio abrumador. La madrugada es eterna y se espera el amanecer como si ello solucionara todos los males que aquejan a las gentes que deben permanecer en esos recintos, unos por enfermedad, otros por acompañar a sus seres queridos.


Salio al pasillo; tenía que estirar las piernas que se le acalambraban de estar durante horas en la misma posición, pero no importaba.  Simplemente al entrar de nuevo, esperaba  algún cambio, que seguía sin producirse.




Adolfo entró de nuevo y se sirvió un café.  La madrugada pasaba lenta. Adolfo consultó el reloj eran las cuatro y media. Pronto amanecería. ¿ qué les traería el nuevo día, sería el del milagro?  Dio un sorbo de café y se giró para ocupar su sitio junto a Carmina, entonces vio algo que le paralizó momentáneamente


Carmina le miraba sin pestañear:  había regresado. Corrió a su lado y tomando su cabeza con ambas manos empezó a besarla suavemente, como si temiera que su brusquedad la volviera a la inconsciencia de nuevo





-- Mi amor, mi vida, estás aquí, has vuelto. Se abrazó a ella al tiempo que pulsaba uno de aquellos botones de emergencia y despertaba a Manoli


-- Manoli, Manoli


-- ¿ Qué ocurre, qué pasa ¿
-Manoli, ha vuelto. Mírala -.  Manoli giró su mirada al tiempo que un internista y una enfermera entraban apresuradamente en la habitación
-- Salgan un momento, por favor-.  Ambos salieron y en el pasillo se abrazaron riendo y llorando a un tiempo
-- Por favor, Dios mío, que sea verdad. Musitó Adolfo -.  Al cabo de unos minutos la puerta de la habitación se abrió y los sanitarios salieron con el rostro de satisfacción
--Enhorabuena, la hemos recuperado.  Pregunta por Adolfo


Manoli y él se miraron y rompieron a reír nerviosamente.   Adolfo entró y sonriendo a Carmina miraba su cara, la besaba, la acariciaba sin dejar de sonreír


-- Mi vida, estás aquí.  Se abrazó a ella al tiempo que Carmina acariciaba sus mejillas y unas lágrimas se escapaban de sus ojos.  Manoli contemplaba la escena enternecida por el amor de aquellas personas.  No se atrevía a interrumpirles, hasta que él la llamó para que acudiera a su lado.  Ambas mujeres se abrazaron conteniendo la emoción.  Aún quedaba un  largo camino hasta la total recuperación, pero habían conseguido lo más difícil: Carmina había regresado a su lado.  Adolfo marcó el número del hotel en donde se habían  alojado los chicos y rogó le pasaran con cualquiera de las dos habitaciones que habían reservado


-- ¿ Qué, qué pasa? -  Un Ramón asustado descolgó el teléfono
-- Ramón soy Adolfo ¡. Carmina ha vuelto…. ¡!!


-- ¿ Cómo,? ¿ Quieres decir que…?
-- Siii, ha vuelto en sí
--Vamos para allá inmediatamente.





COMENTARIO


No sé si científicamente está comprobado que las personas en coma pueden enterarse de lo que ocurre a su alrededor.  Por experiencia propia, creo que si, que aunque  no sean capaces de despertar de su letargo, nos escuchan cuando les hablamos.. Tuve un caso en mi familia en que vi llorar a pesar de estar en coma, mientras le hablábamos con todo el sentimiento de cariño que en esos momentos nos desbordaba.  Por eso creo que se les debe hablar por si acaso nos escucharan.  Es el único recurso que nos queda llegada a una situación como la descrita. (1996rosafermu)


RESERVADOS DERECHOS DE AUTOR COPYRIGHT
Autora< rosaf9494quer
Edición < Agosto 2016
Ilustraciones< Internet < Ana Belén< Georges Clooney< Leonor Waitling

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