viernes, 15 de julio de 2016

Historia de dos familias - Capítulo 2 - La confesión de Rafael Villanueva

Unos días antes de morir, cuando Rafael sentía próxima la hora de su partida, pidió a su hijo algo que llevaba mucho tiempo deseando hacer:

--Tú sabes que en mi juventud,  en España,  tuve una novia a la que siempre quise, pero no pude casarme con ella por asuntos familiares. Con esto quiero decirte que siempre quise y respeté a tu madre, pero en mi recuerdo ha permanecido la imagen de aquella mujer. En uno de mis viajes, supe que había muerto. Te pido como último favor averigües si tuvo descendencia y qué fue de ellos. Simplemente es mera curiosidad.  Otro encargo es que cuando vayas a la finca mires en el armario de mi habitación.   En el techo hay un resorte que presionándolo abre un doble fondo, bien, pues en él,  hay una caja de recuerdos,  con cartas que le escribí durante mucho tiempo, pero que no llevé nunca al correo.   Y otros recuerdos de ella. Consérvalos,  porque con ellos está una gran parte de mi vida.




Ralph tardó mucho tiempo en ir a la finca extremeña de su padre. No la conocía y nunca había sentido el más mínimo interés en ir a España. Estaba demasiado ocupado en los negocios como para desplazarse hasta ese lugar desconocido para él.  Fue el día que su padre hubiera cumplido años, cuando empezó a recordar el encargo que le hiciera antes de morir:

--Kim, prepara todo. Nos vamos a España. Necesito conocer la finca que tenemos allí; ya va siendo hora de saber cómo es y que producto se le puede sacar. Si es rentable la conservo, por el contrario si no lo es,  la venderé.

--¿ Cómo vas a venderla? perteneció a tus abuelos...Además quizá la podamos tener para pasar temporadas allí, para cazar o simplemente tomar el sol y descansar de Nueva York. No adelantes acontecimientos antes de verla.

Llegaron a Madrid y desde allí se trasladaron a Cáceres

--Pero ésto es precioso, te traslada a la época de Pizarro. Además es Patrimonio de la Humanidad-,  exclamó Kim entusiasmada.

--Si, no está mal...

--Siempre serás igual de frio. Son tus ancestros; deberías mostrarte más contento de volver al lugar en donde vivieron tus antepasados. Yo me sentiría orgullosa

--Cariño, me siento orgulloso...-dijo con infinita paciencia Ralph.

Al día siguiente llegaron a la Finca Villanueva. Desde el coche divisaban los cerezos, los encinares y el magnífico paisaje de la zona. Hacía rato que habían penetrado en sus dominios. Kim estaba asombrada de la belleza que contemplaba.

--Yo creia que sería un páramo y es una hermosura. Ni hablar , no la venderás, nada, nada, desecha la idea.

--Espera que lleguemos. Le pedí a Paco que tuviera todo dispuesto para alojarnos allí, así que tendremos tiempo de verificarlo todo.


Por fín ante su vista, dejaron de ver terreno fértil para al fin divisar las dependencias de la finca en su totalidad. Nunca imaginaron  su tamaño. Era el equivalente al rancho que la familia de Kim poseía en Tejas, sólo que éstas eran tierras de cultivo.

--¡ Es muy grande !!!- comentó Ralph
--Y muy bonita- respondió  Kim
--Veremos cómo es por dentro- añadió él

Recorrieron la estancia acompañados por Paco, que satisfecho les mostraba que todo estaba perfecto.   Ralph complacido le dió las gracias.

--¿Quieren tomar algo fresco?-  sugirió Paco el capataz
--Si por favor pidió - Kim
--Ahora mismo les servirá Consuelo, mi mujer. Un momento por favor.- Consuelo entró en la estancia al tiempo que saludaba al matrimonio , sirvió un riquísimo zumo de limón granizado, que a Kim le supo a néctar de dioses.  Kim se durmió pronto, pero Ralph salió al porche y contemplaba la tranquilidad del lugar. Las estrellas brillaban en el cielo. Hacía mucho tiempo que no veia tantas estrellas juntas y paseó complacido la mirada por todo su alrededor. La primera impresión había sido muy favorable:

--No me extraña que mis abuelos no quisieran salir de aquí. Mañana temprano la recorreré con Paco y veré lo que hago con ella. A Kim le ha encantado, con lo que dudo me pueda deshacer de ella.

Sentía temor y al mismo tiempo curiosidad por averiguar lo que la caja de los recuerdos contenía. Dado que fue un secreto revelado por su padre en el lecho de muerte, no quería que nadie averiguase su encargo, por eso esperó a que su mujer se fuera a montar a caballo para abrir el armario y sacar a la luz el secreto paterno encerrado en ese rincón durante tantos años.  Por fin se decidió a abrirla.

En su interior había un grupo de cartas dirigidas a una tal Almudena Pereira, un mechón de cabello, una cadena con una medalla, una fotografía y un relicario con la foto de su padre y de una jover.  ¿Sería ¿Almudena?. Sintió en su cabeza la voz de su padre confesandole su secreto y una oleada de ternura le invadió acordándose del anciano y de la pesada carga que había llevado durante toda su vida. Volvió a mirar la fotografía de Almudena y le pareció la muchacha más linda que nunca había visto.

--Papá, lo guardaré y cumpliré tu encargo. No sé por dónde empezar, pero te prometo que averiguaré si existe algún pariente descendiente de esta mujer.-.  Volvió a dejar la caja en el sitio destinado para ella y cerró el armario.

El teléfono sonó en el comedor mientras Robert y Roger terminaban de almorzar. Fué Robert el que lo descolgó:

--¡Papa ! ¿ cómo estáis? Supongo que estaréis en la finca. ¿Cómo es el tesoro de los Villanueva?

--Sensacional Robert, es sensacioal. Tenéis que venir a verla. Ahora necesito que hagas un trámite.  : Ponme al habla con una agencia de detectives privados, la mejor del país, la más solvente. Necesito cumplir algo que prometí a tu abuelo, y que ya te explicaré en persona, pues es muy largo de contar

--¿Ocurre algo? me dejas preocupado
--No, no es nada ni grave ni de importancia. Son cosas del pasado.Pero no quiero que se entere absolutamente nadie, ni Roger y por su puesto tu madre, Será algo entre tú y yo ¿comprendido?
--No será algún lio de faldas que tengas por ahi ¿verdad?
--Ja,ja,ja.Por favor Robert. No tengo más faldas que las de tu madre, y créeme con esas tengo suficiente.

Siguieron hablando de cosas intrascendentes y después de hacerlo con la madre, Robert colgó el teléfono algo preocupado ¿Qué sería lo que su padre se traía entre manos?



 Era el último año de carrera , cuando un compañero  australiano se incorporó al grupo de amigos estudiantes del que era un componente sobresaliente la temperamental Perla. Tenía mucho carácter y era conocida entre sus amigos por ser  fuerte e inflexible. Era amiga de sus amigos y buena compañera.  La jóven causó un gran impacto en David.  El chico había nacido en   Drogueda y su familia tenía ganado en una granja.   Por ese motivo quiso estudiar veterinaria, pero el último año lo quiso hacer en España. Sentía curiosidad por los Sanfermines y decidió que mejor que verlo por la tele, sería disfrutarlos sobre el terreno.   Llegó a Pamplona dias antes de San Fermín y fue a Madrid a finales de Septiembre, a tiempo de incorporarse en Octubre a la Universidad.  Era de un carácter abierto y simpático por lo que se integró rápidamente en el grupo de Perla. Le llamaba la atención la seriedad de aquella chica a pesar de su juventud.

--¿Qué le ocurre ? no es antipática, pero siempre está distante y muy seria-  preguntó un día a una compañera
--Está muy preocupada, su padre no anda bien de salud. Tiene una enfermedad grave; no tiene más familia que un hermano, pero está casado y vive en Barcelona. Siempre ha estado con su padre y  al morir su madre se unió a él mucho más.
--Lo siento, no tenía ni idea¿Puedo hacer algo?
--No, nadie puede hacer nada, y bien que lo sentimos. Ella siempre se vuelca con todos, y sin embargo ahora sólo podemos  esperar... ¡ Es horrible ! te sientes ¡ tan impotente ! ...

Una mañana Perla no se presentó a clase. Sus compañeros preocupados la llamaron por teléfono y a través de su hermano Enríque supieron que su padre había fallecido esa madrugada. Al entierro acudieron todos y David estaba especialmente sobrecogido, pues Perla le había impresionado mucho.  Ella no derramó ni una sola lágrima. Todos ofrecieron  sus casas para que esa noche no estuviera sola en su domicilio

--No preocuparos, estoy con mi hermano y mi cuñada. Mañana no, pero pasado acudiré a clase. Necesito estar ocupada
--Perla, no me conoces mucho-  le dijo David- Pero si puedo ayudarte en algo cuenta conmigo.
--Gracias David, lo tendré en cuenta.

Acudió a clase como había anunciado. Terminó el curso en el que se había esforzado más que nunca en honor a su padre, sacó su título y se licenció en veterinaria.  Estaba desorientada, no sabía qué hacer con su vida. No se veía en una clínica atendiendo a bonitos perritos .  Fue,  viendo un reportaje sobre una casa rural,  cuando decidió lo que iba hacer

-  Me iré a vivir a un pueblo, eso es. Total aquí no tengo a nadie...



Antes de enfermar su padre, habían abandonado la casa familiar y se habían trasladado a un piso más pequeño ideal para su padre y ella. La otra vivienda le traía recuerdos de cuando eran cuatro y vivían todos felices.  Solicitó plaza en un pueblo ganadero . Tardaban mucho en contestarla y de repente se acordó de un amigo de su abuela que vivía en el Jerte, quizás alli, tuviera más suerte.

 -Pero es una zona más agrícola que ganadera - pensó - Bueno de momento, lo intentaré.  También allí hay cerdos....Así lo hizo, pero los días pasaban lentos y ella no podía estar ociosa. Bajaba y subía una y otra vez por la calle en donde vivía; paseaba.  Entraba en algún cine, pero al llegar la noche se desvelaba. '0Una tarde paseando por  un bulevar cercano,  tropezó con David. Todavía no había vuelto a Australia

--¡David ! Pero ¿qué haces todavía en España?- le dijo abrazándose con cariño
--Me quedo, me quedo aquí
--Pero ¡ si tenías planes en Drogueda...!
--Si, pero me gusta España y en especial las españolas.  Uf,  pero perdona no te he presentado a mi amigo
Un muchacho permanecía apartado de los dos amigos y   se aproximó a la llamada de David
ioooooooooooo--Mira te presento a mi amigo Robert, es americano. Robert esta muchacha es mi compañera de carrera y muy amiga mia, Perla
--¿Cómo estás?- la preguntó Robert a modo de saludo
 --Bien gracias. Encantada- respondió Perla
--Te invito a cenar. ¿Tienes compromiso?
--Oh no, tengo cosas que hacer. Estoy esperando una llamada urgente, lo siento otro día será
--Dame tu teléfono. Te llamaré antes de irme
--¿Pero no dices que no te marchas de España?
--No,  si no me voy. Marcho a Andalucía a enseñarle a mi amigo el sur. Se va a quedar una temporada por aquí. ¿Dónde vives?
--Aquí cerca - dijo señalando una casa a sus espaldas
--Nosotros en El Paseo del Cisne, muy cerquita. Allí tengo un apartamento
--Bueno lo siento David, pero me tengo que ir. No sabes la alegría que me ha dado el verte -.
Y dándole dos besos en las mejillas y estrechando la mano de Robert, se despidió de los muchachos.


 Robert durante toda la conversación entre Perla y David,  estuvo ausente de ella. A pesar de que hablaba algunas palabras en español, no entendía nada y esto hacía que no se hubiera integrado en la charla de los dos amigos.

--Por Dios, qué antipático es el hombre, qué seco...No me gusta nada. Me ha caído mal, lo siento por David, pero no me gusta el americano. ¡ Menuda diferencia con el australiano ! ¿ Cómo puede ser amigo de una persona que parece un cardo ? En definitiva  a mi ¿ qué me importa ? - pensó Perla

Cuando se separaron de Perla,  David preguntó a su amigo

--¿Qué te parece la chica? Bonita ¿eh?
--Bueno, no está mal, pero tampoco es una cosa del otro mundo. Como ella hay miles de chicas
--¿Miles de chicas, pero has visto los ojos que tiene?
--Pues no. Me ha parecido un poco antipática o será que la aureola que llevan los españoles de simpáticos, no se corresponde con la realidad
--¿Pero tu abuelo,  no era español?
--Si ¿qué tiene que ver?
--Pues yo llevo tiempo aquí y me he sentido siempre muy a gusto

Siguieron hablando de cosas intrascendentes, pero lo que si estaba claro es que ninguno de los dos ,   se habían caído bien.

jueves, 14 de julio de 2016

Historia de dos familias - PRÓLOGO

 Corría el año de 1950 y se avecinaba un verano muy caluroso. Sabido es que en Madrid el calor fuerte se sufre del 15 de Julio al 15 de Agosto, pero este año parecía que se iba a adelantar.
La familia Villanueva gozaba de muy buena situación económica por la suerte de acertadas inversiones en el extranjero que le había proporcionado pingües beneficios en la empobrecida bolsa madrileña.  Preparaban sus vacaciones a la finca que tenían en Extremadura, en el Valle del Jerte.
Eran dueños de  un caserón heredado de los padres del Sr. Villanueva, ya que de siempre eran gentes de adinerada posición

Rafael . Villanueva , no estaba muy contento. Le costaba irse de Madrid, a pesar de las incomodidades del calor, pero ausentarse significaba no ver por una temporada a Almudena., que  era una chica que había conocido años atrás de la que se había enamorado, pero sus padres le impusieron el casamiento con Luisa una señorita de la misma posición social que él. Algún día unirian las fortunas de ambas familias y pasarían a ser una de las más influyentes de la empobrecida España.

Por fín las maletas estaban en su sitio   y pudieron emprender la marcha  Horas más tarde llegarían a la finca y por fin podrían descansar . El viaje se hacía pesado; habían pasado sed y polvo por esas carreteras de Dios, sin ninguna venta en la que poder saciar la sed.

Frente al ventanal del salón principal Rafael recordaba el momento en que Almudena y él se vieron por primera vez.  Había salido a caballo, a pasear por la finca ya que su padre quería se hiciera cargo de su administración, aunque a él encerrarse en el campo no le hacía ninguna gracia.  Decidió ir a revisar los cerezos que estaban comenzando a florecer y la belleza era esplendorosa, y fue en un recodo del camino cuando un grupo de muchachas se cruzaron con él. Entre todas ellas, se fijó en una morena que había llegado de Madrid a pasar unos días con unos familiares que vivian en el pueblo.

Ocurrió en  un instante,   que sus miradas se cruzaron, pero ambos sintieron una atracción mutua. El repentinamente sentía afición a cabalgar las tierras y ella pedía permiso a sus tios para pasear por el campo de infinita belleza.   Almudena intentó coger algunas cerezas cuando Rafael desde el caballo se las alcanzó, teniendo de esta forma su primer encuentro y conversación.

Al final del verano ella regresó a Madrid y Rafael algún tiempo después inició de nuevo sus estudios de económicas.  Ninguno de los dos sabían donde vivian. Ella trabajaba de secretaria en una pequeña cooperativa hortifrutícola y él,  de vez en cuando,  pasaba por las oficinas de la compañía que su padre regentaba de frutas y hortalizas.

Y así fué como en una casual visita a la cooperativa,  . Villanueva ,  acompañado por Rafael averiguó el lugar de trabajo de la muchacha que le había cautivado en ese verano.  Se las arregló  para poder hablar con ella,  con la  excusa de pedir información, y pasándola un papel con una calle céntrica de  Madrid.   Quedaron para cuando ella saliera de trabajar.  La calle era de San Bernardo, cercana a La Gran Vía y aunque era ya tarde, Almudena acudió dándole golpetazos el corazón.

Mantuvieron una relación oculta durante casi un año. Transcurrido ese tiempo él habló con ella de contraer matrimonio, pero antes debía presentarle a su familia y él a su vez conocer a la de ella.  Rafael acudió un sábado por la tarde que ella no trabajaba,  a buscarla a su domicilio y ella le rogó que entrar en casa...Su padre deseaba conocerle Estaba muy nervioso, , pero por fin habría de conocer a su futuro suegro.  El padre de Almudena le hizo las preguntas de rigor: la intención que tenía referente a su hija.

Le anunció la intención de casarse con ella, pero fue rechazada por el padre de Almudena por la diferencia social existente entre ambas familias. Por mucho que insistió, por mucho llanto que derramó Almudena, no hizo que cambiara de opinión,  lo que enfureció a Rafael que salió de aquella casa decidido a plantear a sus padres lo que ya había hecho con el padre de Almudena

Tampoco la familia Villanueva, dió su aprobación: una simple mecanógrafa, era poco para su hijo. Pondría tierra de por medio inmediatamente, y así fue como Rafael vió truncado su sueño de unirse a Almudena

.. Rabiando y pataleando se trasladó a vivir a Salamanca. Almudena estaba destrozada, pero sabía que su padre no lo autorizaría nunca. Trató de olvidarle saliendo con otros muchachos y a pesar que seguía enamorada, acudía a dar un paseo, o al cine  con Enrique que aunque no le amaba al menos se divertía con él, pues era un andaluz muy gracioso que siempre le hacía reir. Rafael supo que ella tenía un "medio novio" y cuando regresó a Madrid para pasar las Navidades, fué a buscarla al trabajo y pedirle que volviera con él. Discutieron  fuertemente, dolorosamente para ambos. Rafael la amenazó con irse a América y olvidarla.

Pero no la olvidó nunca ni ella a él.  Pero  a pesar de todo Almudena se casó con Enrique y tuvieron dos hijos: Enrique y Rocío. Rafael se fué a Nueva York y allí pasado algún tiempo conoció a Louise, mujer perteneciente a la alta sociedad americana con la que se casó.Tuvieron un sólo hijo Ralph.

Y hecho este preámbulo, en el siguiente capítulo es en realidad cuando comienza la historia, que transcurre entreb España y Estados Unidos.



miércoles, 13 de julio de 2016

La carta - Capítulo 15 y último - Solos tú y yo

Guardaban silencio.  Meredith , por primera vez, estaba enfadada con Jack.  Le dolía saber que para él había sido un "subidón", una chica más que había pasado por su cama. Ella le había querido siempre y había sido muy importante para ella, aquella tarde.





Jack, se quedó viendo la televisión.  Estaba enfadado, dolido, triste... todo ello.  El anuncio de sus hijas de emprender una vida fuera del hogar le había caído como una bomba.  No se hacía a la idea de perderlas, porque... " si por lo menos se quedaran aquí"....  Pero habían elegido caminos distintos, y Mildred, especialmente, se había convertido en toda una mujer.  Había entregado su corazón a un desconocido

- ¿ Cómo es posible que le prefiera a él, antes que vivir con sus padres?- pensaba egoístamente.  No admitía que él hizo lo mismo

Después de ducharse, Meth se puso el camisón y se metió en la cama.  No le  había dado, ni tan siquiera, las buenas noches .  Estaba furiosa con él, y no le dirigiría la palabra mientras él no la aclarase lo que había dicho.  Pero no se durmió, por mucho que lo intentó.  Se sentía incómoda, era la primera vez que esto sucedía y no la gustaba. Nunca se había dormido sin haber hecho las paces, pero en ésta ocasión Jack permanecía en el salón y ella en la cama.


Era muy tarde cuando, apagó las luces y se dirigió al dormitorio.  Meth parecía dormir.  Algo por dentro le decía que ella estaba enfadada y conocía el motivo.  No tenía razón en lo que le había dicho, sin duda estaba dolida y debía hacer algo.  Por primera vez, dormirían dándose la espalda.  Estaba enfadado con su mujer por haber salido en defensa de las chicas : " claro como no son sus hijas ..."- pensaba

Pero no tenía razón en pensar así;  ella quería a las chicas.  Tan sólo le había hecho ver que ellos hicieron lo mismo, que él hizo lo mismo, y que hasta su padre dejó de hablarle cuando dejó embarazada a Ingrid y tuvo que casarse aprisa y corriendo.

Su cabeza no paraba de pensar lo deprisa que había pasado el tiempo.  Giró la cabeza en dirección a ella que de espaldas a él, esperaba con impaciencia un gesto que le avisara de una reconciliación.  La abrazó besando sus hombros y bajando las hombreras del camisón

- Ven aquí... Sabes que daría mi vida por ti, que te he querido siempre.  Que ha sido una tontería lo que dije esta tarde.  Nunca fuiste un calentón ni una chica más.  Eras mi chica, la que me enamoró al primer instante de verte y  sigo enamorado de ti. Sólo... me pillaste desprevenido, no me di cuenta de que ya eran unas mujercitas, y que los pequeños, dentro de nada querrán volar solos, y que otra vez me enfadaré porque nos dejan .  Sé que tiene que ser así, pero me duele saber que pasamos a un segundo lugar

- Pero eso es la vida.  Desde que el hombre es hombre, ha dejado a sus padres y ha formado su propia familia.  No puedes evitar que se enamoren, son muy bonitas, y es normal que tengan "moscones" que las persigan.  Tienes que aceptarlo y cuanto antes lo hagas será más fácil también para ellas..

- ¿ Me perdonas por lo que te dije ? ¿ Ya no estás enfadada ?
- Depende...
- Depende ¿ de qué ? Ya te he pedido perdón y te he confesado la verdadera razón de aquella tarde, de nuestra primera tarde, de nuestra especial tarde.  Te envié una carta y en ella expresaba todo lo que sentía  ¿crees que alguien que tiene un calentón, escribe lo que yo te dije?

Meredith  se giró hacia su marido y le sonrió,  acariciando su rostro.  Durmieron abrazados como hacían cada noche desde que se conocían.  Ella recordó aquella carta que aún conservaba junto con la que le envió años después, en una cajita junto a las cosas más preciadas para ella.




EPILOGO:


Pablo tomó parte de sus vacaciones para acompañar a sus hijas mayores hasta el destino que a partir de entonces, sería su nueva vida.  Lizzy quería pasar unos días con su abuelo, por tanto su primera parada sería  para dejar a Mildred.  Posteriormente viajarían a Paris.   Quiso hacerlo así, para "quedarse más tranquilo"

Mildred  era feliz.  Prometió estudiar mucho y no suspender nunca, por mucho que le costase.  Tomaba sus clases por la mañana en la Facultad de Medicina, y por las tardes en la escuela de enfermería del hospital .  Y terminó su carrera de cuatro años de enfermería, al mismo tiempo que Alexander ,  terminara la  suya .  Algunas tardes coincidían en el parque cercano y pasaban un rato hasta que él tenía que reintegrarse a su trabajo y ella regresar a casa.  Seguían adelante con su amor y pensaron en vivir juntos, puesto que él comenzó a ganar un modesto sueldo y ella consiguió un puesto en un consultorio médico.  Se lo comunicó a sus padres por teléfono, pero Jack,  ya se había hecho a la idea de que su hija volaba sola.

Lizzy, estudió Bellas Artes y conoció a un pintor que exponía sus obras en  Montmartre. No era conocido, pero si muy bueno.  Un día él la pidió que posara como modelo y Lizzy aceptó.  Era inevitable que se enamoraran.  Pierre, que así se llamaba el pintor, llevó el cuadro,  para el que Lizzy había posado,  a una galería y allí se lo colgaron junto con otras obras que tenía en el estudio.  El éxito que obtuvo fue grande, y su nombre comenzó a oírse en los círculos de las galerías y los marchantes.  Alquilaron un apartamento en la orilla izquierda y allí comenzaron su vida en común.  De momento no se casarían...

Todas estas noticias Jack las recibía con normalidad, gracias a que Meth le hacía ver que la vida consiste en eso y que nada podemos hacer por evitarlo.

Los hijos habidos en el matrimonio , crecieron, estudiaron y también se marcharon.  Angel siguió los pasos de su padre, pero en una gran compañía aérea.  Louise, se hizo fotógrafa y recorría el mundo haciendo reportajes para una acreditada revista de medio ambiente.  Jacky, se hizo astrofísico y trabajaba en el observatorio de Tenerife, en las Islas Canarias, teniendo su residencia en Santa Cruz.
Y Beth se enamoró de un pediatra y se quedó en Tejas.

Mildred y Alexander, se casaron , pero ya habían sido padres de mellizos: un niño y una niña.  Residían cerca del abuelo  y recibían con frecuencia la visita de sus padres.

Un día , al llegar a casa, sentó a Meth  en sus rodillas, y la dijo:

- ¿ Sabes, cariño? he pensado jubilarme.  Tenemos un dinero ahorrado y con la pensión que me quede podemos vivir muy holgadamente.  Echo de menos a los chicos.  Todos están repartidos por el mundo y los que más cerca tenemos son Mildred y Alex, así que he pensado en que nos vayamos a vivir con mi padre que está muy anciano.  No deseo llevarle a una residencia..  Por lo menos tendremos cerca a Mildred,. Podemos viajar a Canarias y ver a Jacky, y acercarnos a Paris y estar con Lizzy
¿ Qué opinas?
- ¡ Estupendo ! todo me parece bien si a ti te lo parece
- De acuerdo, entonces empezaremos las gestiones. Estaremos cerca de nuestros nietos¡ Dios mio ! ya somos abuelos.  ¡ Pero si hace nada cuando me peleaba con ella por lo terca que era !.  Te lo dije en una ocasión cuando trataba de convencerte de que no te marcharas porque las chicas te rechazaban : " ellos se irán y nosotros estaremos solos".  Al fin ese momento ha llegado, solos tú y yo.
- Hasta el fin de nuestros días, cariño.  Nos tenemos el uno al otro.  Ellos han elegido su destino y son felices.  Les echamos de menos, pero debe alegrarnos que sean felices y se quieran, los que tengan pareja, claro.

Y se instalaron , en la antigua casa de Meredith, que hacía años había abandonado Lisabetta para vivir en una residencia , donde falleció de anciana.  A su sepelio acudieron Jack y Meth

 Llevaron a vivir con ellos al  padre de Pablo, que muy anciano padecía demencia senil.  Apenas hablaba, sólo para nombrar a su esposa fallecida hacía tiempo.  No pudieron disfrutar de su compañía por mucho tiempo. Un año después de instalarse , falleció mientras dormía.  Seguirían solos su andadura por la vida, siempre juntos.

Ingrid y Julio, pasaban sus vacaciones con ellos en Tenerife. Julito vivía en Nueva York y era músico.  Vivia con su novia y eran felices.

Tom , el hermano del primer marido de Meredith, , les frecuentaba y alguna noche salian los dos matrimonios a cenar o al cine. La relación era excelente.

Aún eran jóvenes para disfrutar de los placeres de la vida.  Siempre estaban viajando, visitando a algún hijo desperdigado por esos mundos de Dios.  Y realizaron ese viaje de ensueño que no pudieron hacer al casarse por recibir a la cigüeña con tanta frecuencia.  Durante ese viaje volvieron a recobrar las energías de la juventud, y volvieron a amarse noche tras noche, sin reservas, con el inmenso amor que sentían el uno por el otro.   Y así sería hasta el fin de sus días.




                                                            F    I    N Autoría:  1996rosafermu
Fotografías:  Internet
Editada: Junio de 2013
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS
                                           

martes, 12 de julio de 2016

La carta - Capítulo 14 - Una gran familia

Se retiraron pronto a fin de poder organizar su casa y descansar del viaje que había sido largo.  Angel se durmió en brazos de su padre, después de tomar el "postre" que le suministraba su madre.  Costumbre que hacía sonreir a Jack.

Ya estaba toda la familia en Tejas.  Engalanados para la ocasión ocupaban su lugar en el jardín del hogar de Ingrid.  Por expreso deseo de ella, quería que se casaran allí y adornó la casa, el jardín y dispuso una carpa para que los invitados degustasen el ágape que habían dispuesto.   El juez estaba finalizando la ceremonia, era el momento supremo ...

-Jack,¿ quieres a Meredith  por tu legítima esposa?.....
- Si, quiero
- Meredith  ¿ quieres a Jack, como legítimo esposo?
- Si, quiero
- Pues yo os declaro marido y mujer


Ya eran marido y mujer ante todos.   Después de besarla la abrazó tan fuerte que casi le corta la respiración.  De viaje de novios irían a la cabaña que el jefe de Jack les prestó en un lugar de ensueño.  Se llevarían a Angel dada la corta edad.  Habían planeado, cuando éste fuera algo mayor, hacer un viaje ellos solos, pero debían aguardar.  No les importaba, estarían juntos, era lo importante.  Tardaron mucho tiempo en hacer ese viaje.

Lisabetta y el padre de Jack, regresaron juntos a sus respectivos hogares. Lisabetta,  seguiría viviendo en el apartamento de Meredith , como si fuera su propia casa.  El abuelo esperaría impaciente las vacaciones para disfrutar de sus nietas.

Formaban todos juntos una gran familia, con enfados, reconciliaciones, alegrías, ... como en todas las familias, con los problemas consabidos de los adolescentes, pero nada preocupante,  todo normal.

Cuando Angel tenía dos años,   informó a su marido que estaba esperando otro niño.  Cualquier  buena noticia, era celebrada por todos a lo grande, y ésta era una buena y hermosa noticia. Tuvieron su celebración.  El nuevo bebé fue niña y Jack  dijo a su mujer que por nombre llevara Louise, en recuerdo de su primer marido.

Matemáticamente cada dos años,  se quedaba embarazada.  Después de Louise llegó Jack y Mildred Elizabeth: los nombres de sus dos hermanas mayores, pero la llamarían Beth para acortar.






Jack


Mildred Elizabeth


Louise




El tiempo seguía con su marcha inexorable Lizzy y Mildred  irían a la universidad en el siguiente curso.  Los pequeños unos iban a la escuela infantil y la última en llegar, a la guardería.  Las chicas  mayores  pasaban las vacaciones de verano con su abuelo paterno..  Y allí, Mildred  había conocido a un amigo de uno de sus primos: Alexander, que cursaba la carrera de medicina en Harvard.  Ambos sufrieron un flechazo en cuanto se conocieron, aunque mantuvieron su amor en secreto.  Nadie salvo ellos lo conocía.  Por eso cuando las chicas regresaron a Tejas, notaron que Mildred  volvía distinta, menos espontánea, incluso algo triste.









Meth  estaba preocupada y una tarde entró en la habitación de Mildred , tratando de averiguar el problema.  Tenía la misma edad en que ella y Jack comenzaron su breve noviazgo.  Imaginaba que algo semejante podía sucederle.  Pero fue  la joven  quién  sacó la conversación:

-Meth  ¿ puedo hablar contigo?
- Claro que sí. Dime cariño
- No sé cómo empezar...  Me da apuro...
- Niña ... no te apures... Dime lo que te preocupa
- He conocido a Alexander, un amigo de mi primo . En cuanto le vi me quedé sin habla.  Nunca había visto a un hombre tan guapo y educado.  El debió sentir algo parecido, porque un día me invitó a comer y... se me declaró.  Me dijo que quería casarse conmigo, que quería ser mi novio, pero que nuestro noviazgo sería largo, porque antes había de terminar la carrera y le faltaban cuatro años-, Mildred  rompió a llorar, lo que alarmó a Meredith, pero dejó que siguiera su relato
- Antes de regresar a casa... una tarde... me llevó a un hotel y allí ...
- Dime ¿ estás embarazada ?
- No...  Me acordé de ti y tomamos precauciones.  Meth, fue increíble. Nos amamos, pero tenemos que estar separados y no sé si podré soportarlo
- Claro que lo soportarás.  El amor en la distancia, te hace sufrir, pero no hay nada más maravilloso en el mundo, saber que la otra persona te ama de la misma forma que tu.  Debes cursar los estudios que habéis elegido, y él,  terminar su carrera.  Sois muy jóvenes...
- Yo había pensado... irme a vivir con el abuelo y cursar  una carrera, corta, porque no me gusta mucho estudiar.  Había pensado hacer enfermería, así cuando él monte la consulta yo seré su ayudante
- Veo que lo tienes todo pensado... ¡ Ay Mildred , mi niña ! Hace nada eras una deliciosa y cabezota adolescente, y ahora, estás enamorada y ya eres adulta... Tendrás que hablar con papá y mamá, a ver ellos que opinan
- Tú ¿ qué harías?
- No debes preguntarme a mi, no puedo decidir tu futuro
- Pero...¿ qué hubieras hecho tu ?
- Me arrepentí muchas veces a lo largo de mi vida, de aquella bronca que tuve con papá...,  de no haberle seguido,   aunque hubiera sido al fin del mundo.  De hecho, no dude ni un segundo el volver a  amarle, en quedarme embarazada de él, sin saber siquiera lo que iba a ser de nosotros.  ¡¡Oye ! con esto no te estoy diciendo que la próxima vez que os veáis busquéis el bebe...


- Ya lo sé, y no te preocupes, tendremos cuidado, pero... pienso en la distancia, no en lo que falta para terminar la carrera, y no puedo soportarlo.  Le quiero Meth, le conozco desde hace tiempo y creo que me enamoré de él en el mismo instante en que una tarde vino a casa del abuelo a buscar a mi primo.  Cruzamos la mirada y no pude quitármelo de la cabeza.  Cuando me llevó al hotel estaba muy asustada y nerviosa, pero él me trato con infinita dulzura...  Te pido por favor que hables con papá, insinuale algo para que no le pille tan de sorpresa.   Por favor, por favor- pidió a Meth  tomándola de las manos.
- Sabes que siempre has sido mi debilidad, a pesar de que no tenías mucho feeling conmigo, al principio.  Está bien, haré lo que pueda y trataré de aplacarle si se sube a la parra, pero no te doy palabra de que me escuche.
- Seguro que si.  Gracias, gracias, eres un cielo.  Te quiero
- Yo también, cielo, yo también.


Meredith  no sabía cómo podría decirle  que su hija se había enamorado y se había convertido en toda una mujer. Ya tenía dieciocho años, era mayor de edad, pero él siempre veía a sus hijos como si fueran bebés.  No sabía como plantear, que no sólo se había acostado con su novio, sino que había decidido vivir en otro estado,, con el abuelo.  No sabía en qué momento plantear la cuestión...

Jack llegó pronto ese día, y lo hizo como era habitual: contento y jugueteando con su mujer.  Le hacía cosquillas, la besaba, la abrazaba y le dedicaba las más cariñosas palabras.  Siempre le traía algún regalo; flores, bombones, algún pañuelo para el cuello, perfume, ...  No sabía cómo hacerla  notar  que la quería y que siempre la tenía en su pensamiento.

Se sentaron en la sala comentando las incidencias del día que había transcurrido con toda normalidad.   creyó que era el momento oportuno, antes de que llegaran los chiquillos, para adelantar a Jack lo que su hija le había confiado:

- Mildred  ha estado esta mañana y me ha contado los planes que tiene para cuando vaya a la universidad
- ¿ ´Sí ? Me alegra que tenga esa confianza contigo. ¿ Qué te ha contado ?
- Quiere estudiar y vivir con tu padre
-¿ Irse ? No ni hablar
- Jack, es mayor. Debe tomar sus propias decisiones
-No es mayor, no tanto como para irse de casa
- ¿ A qué edad lo hiciste tú?
- Era diferente, yo tenía un motivo...
- No. Tú tuviste un motivo para adelantar el viaje, porque de todas formas te ibas de casa
- Bueno, pero ella... es mi hija.  Que no, que no lo permitiré
- Sé que te lo contará ella, pero...  se ha enamorado de un amigo de tu sobrino . Se quieren y hablan de futuro en cuanto él termine la carrera


- Pero... ¿ os habéis vuelto locos?  Con mayor motivo. No se moverá de aquí
- Pero es mayor de edad y está enamorada.  ¿Tú no te acuerdas de que éramos exactamente de la misma edad cuando empezamos nuestro noviazgo?
- Era diferente, otra época
- No, era lo mismo.  Dos enamorados que se aman...
- No sé porqué, pero creo que hay algo más
- Los hombres y mujeres hacen lo mismo siempre, en cualquier época,  en todo el mundo. Es la ley de la naturaleza
- ¿ Acaso me estás diciendo que se ha acostado con ese chico?- ella guardó silencio
- ¿ Es eso lo que me estás diciendo?
- Yo tenía su misma edad cuando me llevaste a tu casa por primera vez ¿ no lo recuerdas?
- Pero yo te quería...
- Y ellos también se quieren
- No quiero ni oír hablar más de ese tema. No lo voy a consentir. Ella es muy joven aún
- Yo también era muy joven e inexperta.  Al hablar así pienso que no me respetaste en lo más mínimo.  ¿Qué fue un "calentón"  Contéstame,  ¿qué fue?
- He dicho que no quiero seguir hablando de esto, además no debes inmiscuirte en ello. Nos compete a su madre y a mi únicamente
- ¡ Ah, ya ! ¡ Claro yo no soy su madre !   Disculpa, nunca quise ocupar el lugar de Ingrid.  Ellas son muy especiales para mi, pero no debo traspasar barreras. Lo tendré presente.  Discúlpame, tengo que preparar la cena



Y salió de la sala.  Habían terminado por discutir, cosa extraña en ellos, pero él había sido duro y le había dado a entender que su primera vez, simplemente era una subida de hormonas, pero no lo fue para ella.

Cuando llegaron con los niños, el silencio en la casa se podía cortar.  No estaba puesta la televisión, ni la música, ni se oían risas,   como era habitual.  Muy al contrario,  Jack estaba en el salón fingiendo leer, y Meth en la cocina trasteando con los utensilios sin mucho sentido.  Mildred  se percató inmediatamente que se habían peleado, y la razón debía ser la confidencia de la mañana.

- Tengo que hablar contigo- dijo a su hija secamente
- Yo también, papa.  Cuando quieras
- Pues para luego es tarde.  Siéntate

Meth  entró en la estancia en busca de los chicos buscando un pretexto para dejarles a solas y hablar con toda libertad, sin testigos.

- Vamos chicos, tengo que comprar algo en el supermercado que necesito. Vayamos en un momento

Lyzzy tomó de la mano a los más pequeños y,  Meredith  a Angel y Louise

- ¿ Qué ha pasado? Os veo muy serios.  Y has querido dejar solos a papá y Mildred .  ¿ Es por su viaje ?
- Si, ese es el motivo.  Me dijo que le hablara y ..., ya ves. Se negó en redondo
- ¡ Madre mía !, pues no sabe todo
- ¿ Que , no me digas que tú....?-dijo dirigiéndose a Lizzy
- Meth yo quiero estudiar en Paris.... Bellas Artes
- ¡ Nos va a matar !-dijo  riendo
- ¿ Por qué te ríes ?
-Te echará una bronca descomunal, dirá que le dejáis solo, aunque está acompañado por un tropel de niños, pero ... yo lo entiendo... de golpe se ha dado cuenta de que ya sois unas mujeres y le cuesta hacerse a la idea.  ¿ Tú también tienes novio?
- No,  yo no. Pero quiero estudiar en la Sorbona.  Me gusta Europa, me gusta Paris, quiero viajar, conocer otras cosas, otras culturas.  ¿ Crees que me escuchará?
- Posiblemente se pondrá hecho una fiera, pero se le pasará enseguida. Os adora, no tengas duda, y le cuesta dejaros soltar amarras.  Debéis hablar con vuestros padres, sin tapujos, con honestidad.  Ellos os entenderán, porque también tuvieron dieciocho años y hemos pasado por lo mismo que vosotras ahora- Se  acercó a Lizzy y abrazándola le dijo-  Bueno, vamonos a comprar algo... lo que sea - Juntas rieron, tenían complicidad y se entendían perfectamente.

La conversación entre Mildred  y Jack, fue tensa. La muchacha, habló con su padre sin reservas, sinceramente.  Comprendió que era la única forma en que la entendiese.  Mientras  le contaba cómo conoció a Alexander, sus proyectos y sus deseos de estudiar ,  recordó lo que le había dicho su mujer momentos antes.  Recordó la tarde de  euforia un final de curso, la reunión con los compañeros en el campo y el momento en que por primera vez tuvo a su mujer entre los brazos y la hizo suya. Era la misma situación que acababa de vivir su hija.  Ya era una mujer, pero para él seguía siendo esa chica rebelde y contestona de hacía poco tiempo. ¡ Los sacrificios que tuvo que hacer porque no aceptaba a Meredith!... Reconocía que había llegado el momento de que empezasen a volar por si solos, pero... era tan triste que comenzasen a irse...

Cuando  terminó el relato, estaba conmovido por ella.  Su joven corazón empezaba a sentir los sinsabores del amor, pero tenía razón su mujer: " a nosotros nos pasó lo mismo"... peor,  porque ellos tuvieron que separarse por años.  No deseaba que su hija sufriera tanto como ellos, por eso rendido ante la evidencia, la dijo:

- Ven aquí, ven aquí.  Siempre serás mi niña , siempre te veré así.  Es el refugio que tenemos los padres porque nos resistimos a que crezcáis.  No nos damos cuenta de que otra persona ocupará vuestro corazón y formaréis vuestra propia familia, pero... nos resistimos a ver cómo pasa el tiempo.  Estas mismas reflexiones que yo estoy haciendo, se las hacía a Meth no hace mucho, cuando ella se marchó al ser rechazada por vosotras.  Sólo te pido que termines los estudios y que tengáis sentido común.  Yo iré contigo cuando te vayas.  Deseo conocer a ese villano que me ha robado a mi hija.
- No papá.  Cada uno tiene un lugar y el tuyo es y será para siempre.

Habían transcurrido un par de horas, cuando Lizzy, Meth y los niños hicieron acto de presencia en la escena

- Lo siento, lo siento si os interrumpimos, pero es que Jack y Beth se están durmiendo y aún tienen que cenar- dijo Meredith
- No importa, hemos terminado-contestó su marido
- Pero ahora soy yo la que tengo que hablar contigo- Lizzy resolvió que era el momento oportuno para plantear su viaje a Paris.





lunes, 11 de julio de 2016

La carta - Capítulo 13 - Si quiero

Tanto Jack como las niñas, desplegaban una intensa actividad. Partían  al día siguiente y aún tenían que hacer el equipaje. Quería llevar todos los juguetes del bazar, todo se le hacía poco a Mildred para regalar a su hermano


- Quiero que  sea muy  americano, por tanto yo le llevaré la gorra de béisbol, el guante y el bate-- decía Lizzy entusiasmada
- Chicas, chicas... Vamos en avión y Angel es muy pequeño.  Mildred  el osito estará bien, y tú Lizzy, llévale la gorra, y si es que vienen a vivir aquí, ya le enseñaremos a jugar a béisbol. ¿ No os parece ?- ambas hermanas se miraron y comprendieron que su padre tenía razón
- Papá y ¿ para Meredith?
- Para ella, llevaremos unas alianzas y el anillo de pedida, todo junto.  La entregaréis un estuche cada una ¿ os parece?
- ¡ Siiii !-, dijeron entusiasmadas las chicas
- Pero .... Si accede  a vivir en  Tejas ... las alianzas no las entregaréis, sólo se las enseñáis. En ese caso, nos casaremos aquí... y trairemos a los abuelos para que lo vivan con nosotros.  Porque Meth tiene padres, aunque estén en Florida
- ¿Traeríamos al abuelo?- dijo Mildred
- ¡ Claro ! es mi padre y lo que siento es que no esté la abuela... Hubiera sido muy feliz

Estaba de espaldas jugueteando con Angel que reclama el postre de su comida.  Ya tenía seis preciosos meses.  El pediatra  había aconsejado que le diera sólo una toma de pecho, como postre,  después de la comida, y quizá otra más después de la cena. Y así poco a poco retirarle la leche materna.

Se establecía una comunicación única entre madre e hijo cuando mamaba. Ella le acariciaba la cabecita, besaba su manita, le hablaba, le sonreía, le cantaba y le estrechaba suavemente contra su regazo.  El bebé, como si comprendiera lo que su madre le decía, algunas veces, sin soltar el pezón, se detenía y  le dedicaba una amplia sonrisa.  En eso estaban,  cuando una alta figura y dos más pequeñas se posicionaron detrás de ella.  Giró la cabeza y al ver a los visitantes, no podía articular palabra.



- ¡ Pero ! ...  ¡ estáis aquí !

Se fundieron en un abrazo emocionado.  Jack,  al tiempo que abrazaba a Meredith , acariciaba la cabecita de su hijo, del hijo que había tardado tanto tiempo en conocer.  En ese momento el bebé dejó de succionar el pecho de su madre y miraba extrañado a aquellas tres personas que nunca había visto.

- Mildred, Lizzy, dadme un abrazo, por favor.  Vosotras habéis venido también- dijo sin poder contener las lágrimas de emoción

Las tres se abrazaron y las tres lloraban de alegría, y cómo no, extrañado por tanto alboroto, el niño también rompió a llorar.

- ¿ Le puedo coger ? - preguntó Jack
- ¿ Qué si le puedes coger? ¡ Eres su padre !...   Te hemos echado tanto de menos.-. Meredith  se volvió hacia las niñas, preguntándoles

- ¿ Queréis conocer a vuestro hermano?  Él ya sabe que sois sus hermanitas, yo le he hablado de todos vosotros.
- Meth.., , yo... te dije cosas horribles... No sé cómo disculparme- Mildred estaba nerviosa y no sabía cómo actuar
- No mi niña, no es necesario.  Estabas enfadada... pero ya pasó todo ¿ no es cierto ?
- Desde luego- se abalanzó sobre ella abrazándola
- Y tú Lizzy ¿ qué opinas ?
- Que es el bebé más hermoso que he visto nunca... ¡ Y... se parece a papá !
- Es cierto...,Inquieto y simpático como vuestro padre.

Jack se había separado del grupo de mujeres y en un lado de la habitación acunaba al niño entre sus brazos.  El bebe le observaba y le sonreía, algo que desarmaba por completo a un feliz y emocionado padre.

Lisabetta preparó una comida especial y, estaba muy contenta por todos ellos.  Lo habían pasado mal, cada uno por un tema, pero ahora todos reunidos, por fin habían conseguido ser felices-.En la sobremesa, dijo Jack:

- Bueno chicas, tenemos mucho de qué hablar así que creo debemos empezar.  ¡Vamos, traed los regalos !



Las chicas riendo salieron corriendo en busca de los obsequios que habían traído para el bebé y para Meth, pero no olvidaron un detalle para Lisabetta, que con tanto cariño había cuidado de Meredith  y su hijo.

- Esperad un momento-dijo Jack que levantándose de su sitio, fue hasta el de Meth-  Sabes que te quiero más que a mi vida, que todos vosotros sois el motor de mi existencia.  No sé lo que haría si no os tuviera. Ya se han solucionado los problemillas que teníamos, así que ahora toca ser felices. ¿ Quieres casarte conmigo?

Por unos momentos se hizo un silencio expectante.  Todas las miradas se dirigieron a ella, que emocionada y al cabo de un instante, respondió:

- Si, quiero

Las chicas reían nerviosas palmoteando felices.  Muildred que tenía en brazos a su hermano, tomó sus manecitas y también hizo que aplaudiera

- Venga, chicas, vamos...

Las chicas entendiendo la indicación de su padre, pusieron frente a Meth dos estuches de joyería, y Jack se dirigió a ella con todo el amor del mundo

- Mi vida, te pongo este anillo para que nunca dude nadie de que estás destinada  para hacerme feliz en la vida. Es imposible que represente el infinito amor que siento por ti, y que quedará sellado en cuanto seamos marido y mujer...  Y para eso está este otro estuche que te regalan mis hijas...




- Jack..., Jack...... Sólo puedo decir que te quiero, que quiero ser tu mujer, y que tus hijas serán también como hijas mías.  Ellas afortunadamente tienen una madre ejemplar, pero llevan tu sangre y es muy importante para mi- dirigiéndose a las muchachas, dijo-Seréis como mis hermanas pequeñas ¿ me aceptáis?
- Claro que te aceptamos y te queremos, y al niño...- dijo una emocionada Lizzy, apoyada por su hermana , que no se separaba ni un instante de su hermano, que con su manecita acariciaba la mejilla de la chica.

Lizzy colocó a su hermano la gorra que había comprado para él, y Mildred puso en sus bracitos el osito de peluche que le había traído.


El abuelo estaba emocionado con la llegada de su hijo y de sus nietas, y no pudo evitar el recordar a su mujer, que no olvidaba ni un solo instante.  Jack le anunció su próxima boda con el amor de toda la vida.  El abuelo le dijo que sabía del nacimiento de Angel, porque Meth había tenido la deferencia de llamarle y él la había visitado en su casa.

- El niño es una preciosidad y ella muy buena madre. Hijo, te quiere muchísimo, y lo ha pasado mal, pero...  ya todo está bien.  Chicas, os quedaréis aquí todo el tiempo que permanezcáis aquí ,  al menos para dormir, porque comprendo que querréis estar con el niño ¿ Queréis ?
- Claro que queremos abuelo.  Dormiremos aquí, pero comeremos con ellos.  Se me ocurre una cosa- dijo Mildred-, Te vendrás con nosotras y comeremos todos juntos, y luego volveremos aquí para dormir

La idea fue aceptada inmediatamente por todos. Tenían que aprovechar al máximo su estancia.  El plan comenzaba en ese mismo instante, y los cuatro volvieron a casa de  Meredith para comer todos juntos.  A media tarde, el abuelo y las chicas  decidieron que era hora de retirarse.  Irían paseando y charlando amigablemente.   Quería saber todo sobre sus nietas, que ya eran unas mujercitas preciosas.

De repente, Lisabetta tenía "urgentemente" que visitar a una amiga que se puso enferma.  La pareja se quedarían solos con el pequeño.  Después de atenderle, ya tranquilos,  y en el silencio de la noche, pudieron expresar todos los sentimientos encontrados que tenían.  Por primera vez en mucho tiempo, eran felices,   estaban juntos....

Jack entró en el dormitorio, seguido por Meredith, pero ella se quedó sin palabras al verle actuar de esa forma tan extraña, sin saber a qué se debía.  Se acercó a la cabecera de la cama y de un solo tirón echo la colcha y las sábanas hacia atrás...  Comenzó a desnudarse y tirar por el suelo la ropa.  Los zapatos fueron lanzados al aire y cayeron cada uno por un lado.  Ella no sabía qué decir, pensaba que se había vuelto loco.  Salió de su asombro cuando  la abrazó y comenzó a susurrarle palabras de amor quedamente, besaba su cuello, sus ojos...  Ella seguía sin entender, aunque poco a poco se iba rindiendo a sus caricias.  El sabía que ella no entendía nada, por eso tuvo que decirla:

- Como la primera vez, mi amor...  Todo desordenado, la cama deshecha, todo igual.  Aquél día fue el principio, éste será la continuación


Ahora todo estaba claro, ahora comprendía su proceder, y a su memoria acudió aquél apartamento desordenado y sucio, aquella cama deshecha en que sintió que le pertenecía.  Y como aquel día volvieron a ser uno solo.

No sabía cómo abordar el tema de la residencia.  En un descanso de la pasión, mirándola a los ojos mientras la acariciaba, se decidió a hablar



- ¿ Qué vamos hacer ?
- No te entiendo ¿ a qué te refieres?
- Estoy dispuesto a dejar el trabajo y venirme aquí...,  ó si a ti no te importa, vivir en Tejas... Piénsalo... he tenido mucho tiempo para decidirme y lo tengo muy claro: siempre donde vosotros estéis
- Mi amor, mi hogar está dónde estemos todos juntos.  Creo que lo más conveniente para tu carrera, es que sigamos allí .  Allí viven las niñas ...  Ingrid... Debemos vivir allí, y en vacaciones podemos dar una vuelta  y visitar al resto de la familia.  Esa es mi opinión-.  Tomando su cara con ambas manos, la dio un beso mientras decía:

- Tenía mis dudas, pero en el fondo pensaba que me dirías eso.  Gracias, cielo.  Adoro mi trabajo, pero vosotros erais lo más importante y estaba dispuesto a dejarlo todo.  De hecho Ingrid guarda la carta de mi dimisión en espera de lo que decidiéramos.  Cuando hable con ella, diré que la rompa.  Dame un beso, urgentemente, dame un beso

Y riendo volvieron a quererse y así se durmieron, aunque lo hicieron por poco tiempo, ya que Angel reclamaba el desayuno.  El amanecer les había sorprendido en vela.

Una semana más tarde, partían rumbo a Tejas.  Les acompañaban el padre de Jack y la fiel y entrañable Lisabetta.  Los padres de Meredith, llegarían dos días más tarde, ya que debían regresar de Paris, a dónde habían viajado.



Ingrid, su marido y su hijo, acudieron a recibirles al aeropuerto.  Las dos mujeres se abrazaron, e Ingrid reclamaba a Jack le dejara al pequeñín, que miraba a todos con suma extrañeza

- ¡ Dios mío, es igual a Jack!- dijo Ingrid tomándole en brazos.

La llegada fue todo un acontecimiento formaban una gran familia y en el jardín de la casa de Ingrid dispusieron la mesa para una barbacoa.  Angel era el juguete de todos los chicos, pero era Mildred la que más se encargaba de su hermano pequeño, ante las protestas de Julito.


domingo, 10 de julio de 2016

La carta - Capítulo 12 - Más que ayer...

Los días pasaban veloces, más de lo que ellos hubieran querido que pasaran.  La situación no había cambiado, ni el pensamiento de Meredith, tampoco.  Jack se desesperaba al no poder convencerla que desistiera en irse.  Había tocado el cielo con las manos, y nuevamente todos sus sueños se desvanecían.  Pero, además, era distinto:  ella tenía un hijo suyo,  en su vientre, que se haría visible poco a poco.

Ahora cuando más cuidados y cariño necesitaba, se marchaba de su lado.  Las cosas nunca volverían a ser igual.  Aunque él viajase siempre que pudiera, ella estaría sola la mayor de las veces.  Le atormentaba el pensamiento de no poder estar cuando el niño naciera;  aunque corriera a su lado lo más rápido posible,  no podría, al menos, tomarle la mano, secarle el sudor y ayudarla en ese momento supremo de la maternidad.



Sus hijas, es decir, Mildred, no cambiaba " es terca como una mula", solía comentar su padre, pero Meth siempre encontraba una palabra de disculpa.  En dos días ella se marcharía.  Nuevamente encontraría el silencio al llegar a su casa. Había perdido al amor de su vida y a sus hijas.  Solamente la esperanza en el que venía de camino, le mantenía.

La noche anterior a su partida, apenas cenaron, ni hicieron nada. Sólo querían estar uno junto al otro.  Les quedaban pocas horas y quién sabe lo que tardarían en volver a verse.

- Prométeme que me llamaras a diario, sea la hora que sea--  decía Jack
- Te lo prometo.  Contaré las horas para que eso llegue.
- Por favor, mi vida, no te vayas. Yo te necesito, quiero tenerte a mi lado. Ver tu cara lo primero  cada mañana.  Cuidarte y protegerte a ti y al niño. No te vayas
- No insistas, no puedo quedarme.  Quizá cuando de a luz y el niño sea un poquito mayor, venga a verte de nuevo



- Pero ¿ no comprendes que para eso falta mucho tiempo? ¿ Qué voy hacer mientras tanto?
- Intenta organizar tu vida de nuevo, tienes una familia que te quiere. No les des de lado, aférrate a ellos y sobretodo no dejes de querer a las niñas
- No me hables de las niñas...
- Eres injusto.  Lizzy te llama con frecuencia...
- Si, es cierto, pero se han comportado mal, muy mal.  No entienden que soy un hombre joven y necesito que estés a mi lado.  Necesito un hogar, necesito paz y tranquilidad, que hace años no tengo
- Calla, calla.  Aunque no lo creas, todos ellos están pendientes de ti
- Pero hacen que renuncie a mi amor de toda la vida. Son egoístas sólo piensan en si mismos.  Llegará un día en que se vayan de casa, se enamoren, ó vayan a la universidad, en una palabra hagan su vida, y entonces no pensarán que yo renuncié a lo que más quería precisamente por ellas.
- Anda, anda.  No divagues. No pensemos en esas cosas y aprovechemos el tiempo que tenemos para estar juntos.  Te quiero cielo mío, te quiero muchísimo.  Quiero que me hagas el amor una y otra vez, todo lo que sea posible.  Deseo sentir tu calor, tu amor, tus caricias porque todo ello me hará sentir que la espera es menos dura.  Piensa que no es un adiós definitivo, sólo un paréntesis hasta que puedas ir a vernos.  Y entonces ya seremos tres.  En la próxima ecografía, seguramente sabré el sexo de nuestro bebe. Me da igual niño o niña. Es tuyo y con eso me basta.

Se besaron largamente con la angustia de la despedida.  Permanecieron despiertos toda la noche. Querían aprovechar hasta el último minuto para estar juntos.  El amanecer llegó y esa era la señal de que su historia de amor, acababa allí y en aquel instante.  Se habían amado durante la noche, con desesperación, como si fuera la última noche de sus vidas.  De nuevo iban a separarse, pero después de haber pasado ese tiempo viviendo como una familia, era doblemente dura la separación.


Se despidió de Ingrid por teléfono, no quería, no podía hacerlo en persona. La dijo:

- Dile a las niñas, que no teman, no me volverán a ver. Pero, por favor, que no dejen de ver a su padre que lo está pasando mal.  Las necesita y deben estar a su lado
- Descuida, se lo diré y seguro que volverán a la relación de antes.  Llámame, no dejes de estar en contacto conmigo. Cuídate mucho y vuelve algún día, cuando todo se haya calmado
- Descuida Ingrid, así lo haré. Hasta pronto.

No quería llorar, pero no podía evitarlo.  Los altavoces llamaban para el embarque. Era definitivo.  El abrazo fue largo, intenso y desgarrador.  Jack lloraba en silencio y ella, se hacía la fuerte, pero al final no pudo contenerse, y le besaba una y otra vez, con rabia,  con desesperación.
El la vio alejarse por el túnel y desaparecer en el interior del avión.  Todo cuanto estaban viviendo era verdad, estaba ocurriendo.  En su figura  había signos evidentes de su embarazo.  En su forma de andar, en el bajo color de su semblante, aunque esto último era producido por su noche en vela,  más que por el embarazo.  Las azafatas diligentes, al verla entrar, se ocuparon de acomodarla en un sitio en que nada ni nadie la molestase.  Él había sacado un billete VIP.  Iría cómodamente.

Cuando entró nuevamente en su casa, tan silenciosa, tan sola, miraba la habitación como si fuese la primera vez. Cogió el teléfono y marcó el número del móvil de Jack. A esa hora aún estaría trabajando

- ¿ Eres tú, mi vida?
- Si, cielo.  Ya he llegado a casa
- ¿ Cómo te encuentras?
- Bien, estoy bien.  He hecho un viaje muy bueno.  Las azafatas estuvieron pendientes de mi.  Todo perfecto

De repente ambos quedaron en silencio.  No querían que su emoción les traicionase.  Tras un rato de conversación colgaron.  Ella le imaginaba ante un tablero de dibujo descifrando las rayas y los números del proyecto. Según le había comentado, iba más lento de lo deseado. Las rectificaciones se sucedían ante su impaciencia , que deseaba terminar cuanto antes para reunirse con ella.  Lo había pensado bien:  las niñas son mayores y Meredith  y su hijo le necesitaban allí, a su lado.  Dejaría el trabajo y se buscaría la vida,  pero no renunciaría a ellos.  Nada le dijo , no quería preocuparla, pero estaba decidido a llevarlo a cabo.

Era media noche cuando llamó a la puerta de la habitación de Lisabetta

- isabetta, Lisabetta, por favor, ayúdeme- Una asustada Meredith reclamaba su presencia
- Ya voy, ya voy-  la respondió tirándose de la cama
- ¡ Oh Dios mio, niña !
- Llame por favor a mi médico. Creo que he roto aguas
- Enseguida, no se preocupe

Llamaron por teléfono a un taxi, y en diez minutos, entraba por la puerta del hospital.  Estaba asustada y muy nerviosa.  Se sentía muy sola y nunca había echado tanto de menos a Jack, como en esos instantes.  Las contracciones se sucedían frecuentes.  Al ser examinada por el ginecólogo que la atendería, comentó

- Hay que monitorizarla, rápido. El niño viene con prisa.
Recordó cómo a los pocos días de llegar , la hicieron una ecografía, en la que se veía claramente, que el bebe era del sexo masculino.  Y recordó también la emoción que sentía y lo que hubiera dado por haber vivido junto a Jack aquel maravilloso momento, en que su hijo iba tomando  forma humana.
La pusieron el suero y la  epidural.  Inmediatamente la pasarían a la sala de partos.  Aún habría de tardar tres horas en alumbrar a un niño, que recordaba a su padre  En la habitación cuando le subieron del nido y el niño sintió el calor materno, movía su cabecita como buscando algo

- Busca el pecho - dijo una enfermera- Pero hasta la tarde no te lo pondré

Lisabetta estaba emocionada.  Había vivido con ella los momentos más terribles de la viudedad, y ahora cuando la miraba con en el bebé en brazos, sentía una infinita ternura .  Y , marcó el número de Jack

- ¿ Quién ?, le respondió su voz
- Jack... Jack
- ¿ Qué te pasa, qué ocurre?
- Ya ha nacido, le tengo aquí en mis brazos.  Acaba de dormirse.  Es igual a ti

No podía responderla. Lloraba como un niño. Al fin no pudo estar con ella.  Aún tardaría tiempo para poderse reunir

- Mira te envío una foto por el móvil. Es precioso
-Mi vida, no sé qué decirte.  Se me han borrado las palabras. Sólo... que no tienes ni idea de cómo te quiero, y como quiero a ese pequeñajo. Os echo tanto de menos, os necesito tanto...
- Cálmate amor mío, y sé feliz.. Está muy sano y es perfecto. Ya no podría vivir sin él, le quiero tanto...- dijo  a Jack
- ¿ Sabes qué haremos?  En cuanto llegue nos casaremos, aunque en medio del Juzgado tengas que darle el pecho, nos casaremos.  No lo retrasaremos ni un minuto más.
- Tengo que registrarle en el Juzgado dentro de las primeras veinticuatro horas de su nacimiento.  Necesito ponerle un nombre ¿ cuál le pongo?
- Elígelo tú, mi amor. ¡ Ah ! y regístralo con mis apellidos
-Me gustaría ponerle Angel, porque ha sido mi ángel
- Es un nombre precioso.  Te quiero, te quiero muchísimo.  Te llamaré mañana. Es decir esta noche . En cuanto llegue a casa te volveré a llamar.
- Hasta luego, entonces. Cuídate
- Tú también. Ahora tienes que hacerlo por dos.  Tienes que alimentar una boca-, y riendo ambos se despidieron hasta la noche.
Los primeros días en casa fueron duros para Meth.  Era madre primeriza, Lisabetta era soltera, y no tenía a nadie cerca que la pudiera orientar.  Cada vez que Angel lloraba, pensaba que le ocurría algo malo, pero era sólo algún entuerto de recién nacido.  Pero aprendió a identificar cada llanto y porqué se producía.  Aprendió a darle masajitos en la tripita para calmar sus gases.  Poco a poco aprendió a ser mamá y a comunicarse con su hijo.  Cada vez que le daba de mamar, una corriente especial se establecía entre ellos.  Le hablaba como si pudiera entenderla y el bebe ponía su puñito en el pecho de la madre. Después de sacarle los gases, siempre le dormía cantándole una nana, o hablándole de su padre y de sus hermanas.
Jack se impacientaba porque cada vez se demoraba más el final del proyecto y por consecuencia su reunión con ela  y con  su hijo.
¿ Fue una jugarreta del destino ?  Echando la vista atrás, es muy posible.  En vista de que ya habían pasado tres meses y aún no había podido reunirse con ellos,  se decidió  a hablar con su jefe más inmediato para pedirle al menos una excedencia
- Lo siento, Jack, pero ahora no puedo darte permiso- le dijo
-Pero hace tres meses que ha nacido mi hijo y aún no le conozco
- Lo sé, lo sé... como sé que el retraso que llevamos no es por tu culpa.  Pero las altas esferas presionan y hay en juego mucho dinero.  Lo siento pero ahora no puedes irte.  Tuyo es el proyecto y debes ser tú quién lo realice.  De veras que lo siento, pero comprendeme tú a mi, también
- Poner gente de refuerzo, si con los que somos en la sección no podemos...  Creo que no es tan difícil...
- No podemos.  Vamos muy pillados con el presupuesto.  No te lo pediría si no fuera necesario, créeme...

No hubo forma de que el jefe entrara en razones.  Salió del despacho con un enfado fenomenal, y de esa forma llegó a casa de Ingrid, que aguantó el chaparrón con la mejor de sus sonrisas.  Detrás del quicio de la puerta, Mildred escuchaba a su padre cómo se lamentaba de su situación. 

- Es injusto.  Nunca creí vivir una situación semejante.  Deseo conocer a mi hijo; ella me necesita.  Lo está pasando mal, y...  gracias a Lisabetta... Inexperta, primeriza, imagino que se encontrará con cien mil situaciones difíciles que la agobiarán
- No te preocupes... El ser madre te desarrolla  un sexto sentido.  Seguro que a estas horas se ha hecho con la situación.

El conflicto entre Mildred  y su padre, aún tenía algún frente abierto; como dijera en una ocasión "era muy cabezota".  Sin embargo para Lizzy todo estaba como antes.  Pero lo que más le dolía , es que ni siquiera preguntaran, no ya por Meth, sino por el pequeño que ninguna culpa tenía. 
Lee enviaba por el móvil, a diario, fotografías del niño y algunas veces de ella junto al bebe.  Trataba de infundirle ánimo, aunque la verdad es que ella cuando terminaban de hablar estaba desmoralizada.
Al fin, un día, se dio por concluido el proyecto.  Con una alegría inmensa, esa noche llegó a casa de Ingrid para decirle
:
- Al fin puedo irme... Hemos terminado.  Mañana, cuando formalmente entreguemos la documentación, me ocuparé de hablar con mi jefe y presentar mi dimisión irrevocable. Lo tengo decidido : me voy para quedarme.  En definitiva, aquí tampoco hago nada...
- ¡ Cómo que no haces nada !  Tienes dos hijas que te necesitan...
- ¿ De verdad lo piensas ?  Te tienen a ti, a su madre.  Respecto a mi, ya ves la situación que tenemos. Lizzy si me llama o me saluda, pero Mildred... apenas si me da las buenas noches.  Allí tengo un hijo, lleva la misma sangre que ellas, y que por ellas aún no conozco
- Eso no es cierto- recriminó Ingrid- La demora es la causante
- ¿ Estás segura ?  Tenía la carta de dimisión en el bolsillo y fue ella  la que prácticamente me obligó a quedarme, aunque ahora sé que no lo hizo por el trabajo, sino por las niñas.  Pero nuestro sacrificio ha sido inútil.  Así que.. me iré y volveré aquí en vacaciones, para verlas, para veros a todos, pero mi sitio está allí.  Las chicas no me necesitan





Sentadas en la escalera, estaban las dos muchachas escuchando la conversación de sus padres.  Al oír las últimas palabras de Jack, ambas se miraron y decidieron al unísono hacer acto de presencia en la conversación
- Papá, papá... -, corrió Mildred a abrazarse a su padre, seguida por su hermana



Tanto Jack como Ingrid se  asombraron de aquella reacción.  Ambos creían que las chicas estaban estudiando en su habitación.  Julio estaba  bañando al pequeño Julito, haciendo tiempo para que ellos hablasen con tranquilidad.
 No rechazó el abrazo de sus hijas, muy al contrario, los tres formaron una piña.  Las niñas lloraban y el padre emocionado estaba a punto de hacerlo.  Fue una emocionada Ingrid la que puso el punto para romper la tensión.   Mildred,  hablo, como siempre, en su nombre y en el de su hermana

- Papá, perdóname.  No creí haberos hecho tanto daño, lo siento.  Quiero decirte que si te marchas, quiero ir contigo, aunque luego tenga que volver sola.  Quiero hablar con Meredith, deseo que sea ella la que venga aquí, y todos vivamos en armonía , todos juntos.  Tengo ganas de conocer a mi hermano, te lo juro. Yo le quiero, y le conozco aunque tú no nos hayas enseñado su foto.  Mamá ha recibido alguna que le envía Meth y es un bebe precioso...- dicho esto rompió en un desconsolado llanto, acompañado por el de Lizzy
- Venid aquí las dos - dijo a las chicas-  Sé que estáis arrepentidas, que no sabíais el alcance de todo porque sois muy jóvenes e inexpertas.  Pero lo importante es que os habéis dado cuenta de vuestro error.  Ahora ya sabéis que vuestras acciones tienen consecuencias, por tanto antes de hacer algo,  pensadlo bien dos veces.  Tanto Meth como yo, cometimos errores graves que repercutieron en nuestras vidas, pero tuvimos la suerte de tener una segunda oportunidad.   Pero no siempre se tiene.  De acuerdo os llevaré conmigo y sólo si ella  decide que nos establezcamos aquí volveremos todos juntos.  Si no es así, lo sentiré, pero  vendréis de regreso vosotras solas ¿ entendido?  Eso no significa que no os quiera y no os eche de menos. Sois mis hijas y siempre, siempre os querré y nunca dejaréis de serlo aunque tuviera doce hijos más.  Pero tenéis que pensar que Angel también lo es y también le quiero, aunque él no lo sepa.    Como todo ha cambiado, daré a mamá la carta de mi dimisión para que la retenga hasta que le avise.  Si todo sale bien, la romperá,  pero si Meth decide quedarse  , será cursada.  Sin protestas, ni malas caras ¿ estáis de acuerdo?
- Si papá-, dijeron las chicas secándose las lágrimas
- Ahora venid aquí y dadme una abrazo
Se había firmado la paz entre ellos. Ahora sólo faltaba que Meredith  diera su visto bueno.

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