sábado, 7 de mayo de 2016

Los O'Connor - Capítulo 14 - Sorpresa inesperada

Y de nuevo se vio desembalando sus cosas en el pabellón de caza. A regañadientes, Brendan  había consentido;  no le parecía justo esa solución, pero también conocía el carácter de Iris, y no quería estropear la poquísima armonía que reinaba entre ellos.  Al cabo de unos días, todo estaba en orden, y dispuesta para comenzar su nueva vida en Irlanda. Brendan habló con Thomas, y ambos hermanos quedaron de acuerdo en que sería muy útil en el departamento de Arte, como su ayudante . Y así fueron pasando los días, pero la situación entre ellos en nada cambiaba, al menos en la de Iris.    Brendan siempre estaba malhumorado.  Nada estaba saliendo como él pretendía. A cambio podía disfrutar de su hija y la niña del padre. Los fines de semana la llevaba a pasear en un pony que le había comprado, ante la alarma de Iris

- No me gusta nada que monte a ese animalito- recriminaba a Brendan
- Tranquila, no la pasará nada. Estoy  con ella

Disfrutaba de su trabajo, la gustaba muchísimo, y Thomas era siempre muy amable y cariñoso con ella.  Trataba de implicarse a fondo en su tarea, porque de esta manera no pensaba en otras cosas, que cada vez se colaban en su cabeza con más frecuencia.  Brendan estuvo algunos días de viaje por el continente, y hasta le echó de menos a la hora de la comida.  Acuerdo al que habían llegado para que Victoria tuviese más idea de familia y de lo que era un hogar con papa y mama juntos. Fue una tarea de mucha paciencia hasta que  él consiguió el visto  bueno de Iris.

  A menudo,  se asomaba al balcón de su habitación y miraba en dirección al pabellón, aunque solo fuera para ver sus luces encendidas.  Allí estaban su mujer y su hija, y él a escasos metros, tenía que conformarse con mirar las ventanas.  Alguna noche, desesperado, salía después de cenar e iba al pub a tomar una copa, para alejarse de aquella complicada situación.  Cada vez deseaba más a su mujer; la amaba, de eso no tenía duda, pero ella permanecía herrática como el primer día.

Iris,  a su vez, prestaba atención a cualquier ruido que llegara desde la mansión. Oyó llegar un coche de madrugada, pero no quiso saber nada.  Por la mañana temprano, al levantarse, si la picó la curiosidad y se asomó al balcón que daba a la entrada principal de la mansión Sería su coche que llegó tarde y no lo cerró en la cochera.  Pero se equivocaba, vio que  el coche aparcado en la puerta no era el de Brendan.  No lo conocía, pero un timbre de alarma surgió en su mente ¿ quién sería el que vino a las tantas?

Se vistió rápidamente y se acercó a la mansión, advirtiendo a María de que estaba en la casa, por si la niña se despertara.  Paul, le franqueó la entrada y la indicó que Brendan estaba desayunando en el comedor,  y hacia allí se dirigió resuelta.  Se sorprendió al comprobar que estaba solo.  Miró alrededor con curiosidad ante la extrañeza de él

- ¿ Qué pasa? ¿ Qué miras ? - la preguntó
- Nada en realidad. Sólo que pensé que tenías invitados
- ¿ Por qué piensas eso ?
-He visto un coche que no es el tuyo aparcado a la entrada.  Pero no he debido venir; he sido muy indiscreta
- Pensabas que estaba con una mujer ¿ verdad? - ella no esperaba esa respuesta y se quedó callada-
¡ Por todos los santos ! ¿Has venido por eso? ¿ Qué te ocurre ? Creo que tengo derecho a vivir la vida, al igual que haces tú.  Ese fue el acuerdo que tuvimos. Pero no.  No hay ninguna mujer en mi cama, si es eso lo que piensas
- ¿ Y el coche ?
- Sencillamente se me estropeó y me dejaron este. Ya ves que todo es muy sencillo. Sólo tu mente calenturienta lo hace más complicado

Ella dio media vuelta, y salió de la estancia  rápidamente. Él la alcanzó antes de salir y tomándola de un brazo  la dijo

- ¿ Hasta cuándo vas a tener este jueguecito conmigo ?
-¿ Qué insinuas ?
-No insinuo nada, te lo estoy diciendo
- Suéltame, por favor.  Me estás haciendo daño
- Descuida mujer, ya lo hago

Iris salió avergonzada de allí.  No había creído la versión que Brendan le había dado, pero además la molestaba que él pensara que estaba celosa, aunque en realidad fue eso lo que la hizo acudir a la mansión. ¿ Sería cierto lo que la dijo ?  Tardaron varios dias en verse.  Enviaba a Victoria con Maria a la hora de la comida, para que lo hiciera con su padre, pero ella almorzaba en la oficina con cualquier excusa.  Se retrasaba por la noche para no encontrarse con él.   Brendan imaginaba que todo era por no verle.  Y en este tira y afloja seguían con sus vidas adelante.

Llegaba tarde a la oficina y no la gustaba que eso sucediera. Buscaba algo en un cajón de su cómoda, pero éste se atascó con algún objeto y no había forma de poder abrirlo. Por momentos se ponía más nerviosa, hasta que de un empellón furiosa, el cajón cayó al suelo junto con su contenido.  En el reverso del mismo vio que había una especie de carpeta sujeta a la madera con un trozo de cinta americana.  La curiosidad tiene nombre femenino. Tomó  el cajón y lo dejó encima de la cama, despegando la carpeta para ver lo que contenía.   Estaba haciendo algo que no era correcto, pero era su mueble y su casa; tenía perfecto derecho a averiguar lo que se escondía allí. Algo valioso y secreto debía ser para esconderlo  tan celosamente, y a buen seguro que sería de Brendan. ¿ Pero por qué estaba allí ?  Una vez en su poder, lo abrió y descubrió que se trataba de dibujos.  Dibujos de ella en distintas posturas, pero el último la llenó de estupor. Nadaba en una charca desnuda. ¿ Cómo se había atrevido a dibujar aquello ? ¿Era un enfermo sexual, un sinvergüenza?. ¡ Con razón lo ocultaba  !  Decidida salió en dirección a la casa.  A esta hora estaría desayunando, pero Paul la indicó que estaba en su despacho trabajando desde hacía mucho rato.

Dió unos golpecitos en la puerta y a la voz de Brendan, abrió la puerta, portando la carpeta en la mano.  Nerviosa, con paso firme, llegó hasta donde él estaba, que extrañado al verla  preguntaba al ver la expresión de su cara de pocos amigos.

-¿ Qué demonios ocurre ahora ? - Ella sin dar siquiera los buenos días, dejó caer la carpeta encima del escritorio
-¿ Qué es esto, qué pasa?
-Dímelo tu. ¿ Cómo demonios te has permitido hacer ésto? ¿ Quién te ha autorizado? Has invadido mi privacidad y eso es demandable, así que explícate

Brendan tomó la carpeta y vió los dibujos que había realizado de Iris desde que la descubriera en la charca cuando era adolescente y que motivó el suceso ocurrido con posterioridad, y  otros que había creado sucesivamente a través del tiempo ¿ Qué podía decir?  Levantó la mirada hacia ella, y lentamente habló

-Este dibujo-dijo señalando al de la charca- te lo hice hace mucho tiempo. Estaba intrigado por saber dónde ibas cada mañana por las caballerizas, pero  no montabas a caballo.  A escondidas te espié, hasta que descubrí tu secreto. Y si, vi como te desnudabas y contemple tu cuerpo    Trataba de imaginarte por las noches nuevamente; tenía fantasías contigo, es cierto.  Por eso... ocurrió todo... aquello. Yo era muy joven.  Tenía las hormonas revueltas y te vi desnuda, con un cuerpo perfecto. Días después ocurrió..., bueno ya sabes lo que pasó. Mi deseo pudo más que la razón; pero eso es ya conocido. El resto de los dibujos, los he ido haciendo a raiz de volvernos a ver años después. Los hacía de memoria, imaginándote, porque estabas grabada a fuego en mi cabeza. Un día los guardé y... sencillamente olvidé donde los puse.  Los busqué por todo el pabellón, pero no dí con ellos.  Siento que los hayas descubierto.  No los hice con mala intención, si es eso lo que te indigna. Ahora ya lo sabes.  Creo que me enamoré de ti el día que te vi nadando.
- Yo... pensé, al verlos..., que eran recientes. Me confundes mucho, Brendan.  No termino de entenderte; unas veces insinúas unas cosas y otras... Quédate con ellos, o haz lo que quieras.  No me pertenecen. Estaban en tu casa . Creo que es mejor que me vaya
-Espera. ¿ Te han ofendido? ¿ Los rompo?
- No me han ofendido. Bueno el de la charca un poco si.  Creí que era otra cosa...Son tuyos, haz con ellos lo que quieras

Y con la misma rapidez que entró se fue dejando a Brendan algo perplejo. Se la veia sofocada y nerviosa. Él estaba indeciso; le había declarado abiertamente su amor, pero ella no se había dado por aludida.

- No le intereso lo más mínimo.  Por mucho que me esfuerce, es inútil.

viernes, 6 de mayo de 2016

Los O'Connor - Capítulo 13 - Una casa cerca de otra


    Llegaron junto al coche aparcado no muy lejos del despacho del abogado.  Solícito, Brendan abrió la puerta del copiloto, para que Iris entrara, pero ella, haciendo caso omiso, abrió la trasera y se introdujo en él.  Se la quedó mirando, pero no dijo nada. Le dolía la actitud férrea de ella, pero se repetía una y otra vez, que tenía motivos para actuar así.  Ambos libraban una dura batalla, y ambos deseaban ganar la guerra, aunque en realidad, uno de los contendientes, sabía que la tenía perdida de antemano.  Pero no le regalaría el triunfo sin luchar.  Brendan se sentó al volante y antes de arrancar el coche, la preguntó:

- Lo que tengo que proponerte es muy importante para los dos, y se que vas a protestar y mucho, por eso me gustaría hacerlo en lugar en donde podamos estar tranquilos.  Elige el lugar
-No tengo ni idea. Te recuerdo que no vivo en Dublín
-¿ Quieres que vayamos a casa?
- ¿ A tú casa? No, ni hablar. Un sitio neutral. Vayamos a mi hotel
- De acuerdo, vayamos donde dices





Y se encaminaron hacia el hotel en donde se hospedaba Iris. Estaba contrariado por la forma fria de tratarle; esperaba una dura batalla con ella, pero también confiaba en que al final cedería.  Una vez en la habitación, Iris  se acomodó frente a él después de servirle un whisky del mini bar.

- Bien, pues ya estamos aquí. Dime lo que tengas que proponerme.
- Ante todo, he de decirte que busco el bien de Victoria.  Se me ha ocurrido que podríais vivir en la mansión, y como supongo que no querrás verme ni en pintura.., yo lo haría en el pabellón de caza que está acondicionado porque le he usado en varios ocasiones
- Das por hecho que voy a vivir aqui.  ¿ Y si no fuera así ? Podría presentar batalla
- Sabes muy bien que no voy a ceder.  No me gustaría que nos enfrentásemos.  Trato de solucionarlo de la mejor manera posible, por la niña, y por nosotros.  Que nadie salga lastimado de esta situación.  Si aceptas, será todo más sencillo
- ¿ Y si no ?
- Pues..., sintiéndolo mucho te demandaría, y créeme tengo argumentos suficientes para ganarte en el juicio-  Ella se le quedó mirando, sabiendo que tenía razón, que el abogado se lo había advertido.  Pero quería saber hasta dónde sería capaz de llegar
- Yo también tengo mi argumento ¿ sabes? . No estés tan seguro de ganar
- Mira... estoy cansado de dar vueltas y vueltas al mismo asunto. Sabes tan bien como yo que tienes las de perder, así que por favor, terminemos con ésto ya de una vez

Ella se levantó nerviosa y comenzó a dar vueltas por la habitación, bajo la mirada de Brendan.  Cada vez su admiración por ella subía más enteros.  Tenía que recobrar a esta mujer a como diera lugar.  Sabía que su juego no era limpio, pero tenía que hacerlo si quería formalizar su situación con ella, y eso era lo que más deseaba.  Al fin ella respondió; sabía que era la perdedora, pero impondría sus condiciones:

- Está bien...Dejaré mi vida, mi casa, mi trabajo... lo dejaré todo con tal de estar con mi hija. Pero no viviré en la mansión.Seré yo la que lo haga en el pabellón.  O si lo prefieres, alquilaré un piso cerca para que la puedas ver cada vez que desees. La mansión es tu casa, y yo un huésped.
- Para ya, por favor.¿ De dónde sacas que eres un huésped?
-Pues eso es lo que soy.  Me siento de nuevo como si tuviera que perfeccionar mi ingles- Brendan sabía muy bien a qué se refería, pero lo dejó pasar por alto
-Ya - Es todo lo que respondió-. Deseo verla a diario. Formar parte de su vida. Recuperar todo el tiempo que no he disfrutado. He perdido su infancia, sus primeros pasos, sus primeras palabras, todo, me lo he perdido todo. Me ve como un extraño, y tengo que ganármela, que sepa que soy su padre y que la quiero, aunque hasta hace poco no supiera de su existencia


- ¿ Me estás echando en cara que te he privado de todo eso?
- No. No te estoy echando en cara nada.  Yo cometí un atropello, pero ambos lo pagamos caro.  Fuimos víctimas. Si me hubieras dicho la verdad, muchas cosas hubieran cambiado
-O sea, que soy yo la que tuve la culpa ¿ verdad?
- No no me interpretes mal. Quién cometíó el error fuí yo, pero tu tampoco obraste bien.  Debiste decirme que íbamos a ser padres
-¿ Cómo? ¿ Cómo iba a decírtelo si ni siquiera me llamaste para pedirme perdón?
- Tienes razón. Te juro que lo intenté, pero me faltó valor.  No sabía qué decirte, cómo actuar. Se lo confesé todo a Philip, en un encuentro que tuvimos en Madrid
- Y ni siquiera tuviste la delicadeza de tratar  verme
-Ni tu ni tía Susan estábais en Madrid.  Habíais ido a no sé que asunto a un pueblo. Me extrañó, pero no me correspondía decir nada
-¿ Sabes a qué íbamos? A buscar una casa para vivir el embarazo, porque me daba vergüenza salir a la calle. Y no lo hice hasta que fuí a dar a luz. ¿ Cres que fue fácil para mi? Me vi sola ante algo que no había buscado, ni había dado pie para ello, y sin embargo, tú seguiste con tu vida adelante y la mia se quedó partida.  Pero algo he de agradecerte Victoria.  Ella me compensó de todo, y no renunciaré a ella por nada del mundo
. -No quiero que renuncies a nada, no tienes porqué hacerlo.  Te estoy ofreciendo que seamos una familia normal, que seamos marido y mujer. Reconozco que es un ofrecimiento algo insólito y a destiempo, pero... es lo que hay.  La situación es la que es; no podemos dar marcha atrás ni borrar lo ocurrido.
- ¿ Crees de verdad que puedo aceptar lo que me ofreces? ¿ En serio me lo estás diciendo?
- Si. Te lo digo con la mayor rotundidad
- Desde ahora te digo que no. Acepto vivir en el pabellón Victoria y yo solas. Como mucho la llevaría a que almorzara contigo.  Eso es todo lo que puedo conceder.

¡¿Por que había renunciado a ser lo que estaba deseando? Ser su esposa era lo que más ansiaba, pero el recuerdo de Daisy y Brendan abrazándose, se colaba en su mente, desterrando cualquier fórmula para ser feliz

- Está bien, si así lo deseas. Sea, pues. Reconoceré a la niña como hija mia, y todo quedará más o menos normalizado


- La niña tiene tus apellidos, si es eso lo que te preocupa.  Philip la inscribió en el juzgado como hija tuya. Y tampoco eres un extraño para ella; desde muy pequeña le hablé de ti.  Te conoce perfectamente; a la cabecera de su cama tiene una foto tuya.
-Así que sabe quién soy..¿ Cómo crees que debo tomar todo esto?
- No lo se, ni me importa.  Ese es un problema tuyo. Yo cumplí con la parte que creí era justa, sabiendo que en cualquier momento, cualquier día te enterarías de la verdad
-Pero no por tí ¿ verdad?
- Mira no lo sé.  Hice lo que creí más justo, aunque no te lo parezca. Ella te reconoció cuando te vió por primera vez el día que murió el padrino
- ¡ Papi !, eso fue lo que dijo que yo no entendi. ¡ Por Dios bendito ! ¿ Por qué si eres tan noble, te comportas tan fria conmigo?
-¿ Tienes que decirme algo más?
- Sólo cuándo piensas establecerte aquí de nuevo
- No lo sé. Avisaré en mi trabajo en cuanto llegue a Madrid
- Referente a eso, creo que podrías trabajar junto a Thomas, en la sección que él lleva . Al fin y al cabo estudiaste para ello
- Ya veremos. De eso hablaremos cuando nos hayamos establecido.  Y ahora llévame a recoger a Victoria, por favor
- ¿ Por qué no te quedas esta noche en casa ? De esta forma os tendría, al menos una noche más- Iris no quiso prestar atenciós a ese "os" como si no lo hubiera pronunciado
-Regreso a Madrid mañana
- Bien pues os quedáis en casa y desde ella os llevo al aeropuerto.  De esa forma podrás ver el pabellón y tomar nota si quieres reformar algo que no te guste
-Estará perfecto, seguro.  Sólo te agradecería que cuando revise algún cajón, no me encuentre con alguna sorpresa femenina de tus particulares juergas.  Eso me sería bastante desagradable.
- Descuida no encontrarás nada. Mis juergas no las tengo en casa- respondió malhumorado
-Está bien, nos quedaremos esta noche en tu casa. Voy a preparar el equipaje y dejaré el hotel

Él la miró sonriendo levemente, y dijo:

- Gracias - Iris no respondió


                                

jueves, 5 de mayo de 2016

Los O'Connor - Capítulo 12 - De nuevo Irlanda

Iris no dejaba de pensar en el giro que habían tomado las cosas. Su preocupación iba en aumento a medida que los días transcurrían y se acercaba la fecha de volver a Irlanda para la lectura del testamento de Phillip. Cada noche ante su retrato le suplicaba que la ayudara a solucionar aquella situación tan complicada. Una cosa tenía clara : no iba a renunciar a su hija, por lo tanto nuevamente tenía que ser la sacrificada y tomar la determinación de trasladarse a vivir a donde Brendan vivía.

Pensaba, si eso llegaba a ocurrir, en lo difícil de la situación.  Tendría que ver prácticamente a diario,  a Brendan salir y entrar con Daisy, o con la chica de turno.  Y posiblemente algunas veces iría también Victoria. ¿ Estaba dispuesta a sufrir una nueva humillación por parte de él?  No había sido suficiente el daño que la hizo y lo despreocupado que había estado  acerca de su situación.  De nuevo ¿ tendría que verle como si tal cosa?  No, de ninguna de las maneras.  Algo se podrá hacer, y decidió consultar con el abogado. Éste la recibió al día siguiente; era un conocido de cuando fueron a la universidad, pero ignoraba la situación de Victoria.



- Verás, Eduardo, es un caso muy particular...

Y como si se confesara, relató todo lo ocurrido y la ocultación de Victoria.  Eduardo, la escuchaba atento, y la terminar el relato, carraspeó y dijo:

- ¡ Es todo un caso !  Pero aparte de vuestra situación, está la de la niña, y no puedes negarle las visitas.  Es su padre, por mucho que te duela.  Mi opinión, es que aceptes su ofrecimiento y te traslades a Irlanda; de lo contrario la niña tendrá que viajar casi  constantemente para cumplir con las visitas. También cabe la posibilidad, de que sea él quién se desplace.  Pero creo que lo mejor para todos es que tu vayas a vivir a Irlanda. Lo siento Iris, pero las leyes son las leyes, y no puedes negar a su padre el contacto con su hija. Y si vas por las malas, he de avisarte: él puede esgrimir que le ocultaste la existencia de la niña y puedes perder la custodia
- Pero eso no es posible. Soy su madre
-Pero él es su padre, y se lo has ocultado durante todo este tiempo.  Si vais a juicio, tienes las de perder, estate sobre aviso.

Salió descorazonada y preocupada del despacho de su abogado.  Así que no tenía más alternativa que ir a vivir con él, si no quería perder a la niña.  La sangre la hervia de rabia e impotencia ¿ Cómo es posible que , además, la hiciera eso !

Por su parte Brendan no estaba contento con la carta que se había sacado de la manga. No estaba satisfecho con el ultimatum que le había dado, pero no veía otra salida para normalizar su vida con Iris y con la niña. ¡ La niña ! Cada vez que la evocaba una oleada de ternura le subía hasta la garganta. Sus sentimientos habían cambiado tanto en pocos días que le parecía increíble que hubiera vivido sin sentirlos hacia la pequeña, y por qué no decirlo, hacia su madre también.

- ¿Cómo era posible, que en tantos años, no he pensado que en esa boda tan extraña, había algo más que simplemente tapar una afrenta? Estamos en otra época; los casamientos por honor hacía tiempo que ya no se hacían, y mi padre no era tan conservador.  Recueróo las llamadas de Philip y las conversaciones tan alteradas que mantenían los dos hermanos a través del telefono. ¡ Claro, ahora todo encajaba! La había dejado embarazada. Pero..., entonces ¿ por qué todos ocultaron la verdad? Y ponerla el nombre de mi Madre. ¡ Cómo he podido ser tan idiota y no sospechar que había algo raro en todo ello !



 Bien es verdad que la situación les desbordó a todos.  Recordó las noches de insomnio que tenía, y que por temor a dormirse y soñar con Iris, a penas lo hacía por un par de horas.

-Recuerdo que Louise estaba muy preocupada por mi salud. Y nunca sospeche nada, hasta que la vi cuando la muerte de Philip.  Entonces vinieron en tropel todos los sentimientos y lo vivido. La sorpresa que sentí al encontrarnos  en la clínica, y la dureza con que ella me trató .

 . Pero también analizaba lo que ahora sentía, y comprendió que la violación no fue por una apuesta, sino porque estaba enamorado de ella, sólo que al ser tan joven no sabía calibrar sus sentimientos. O quizá si lo sabía, pero se resistía a admitirlo.  De nada servía el entrar y salir de juerga, el estar con otras chicas; todo era inútil.  Cada vez que estaba con una mujer, a su pensamiento volvía machaconamente su acción con Iris. Su vergüenza por no haberle pedido perdón, a pesar de haberlo intentado infinidad de veces.

- Pero tampoco la escribí.  No hice nada... y por eso tiene el rencor enquistado en su pecho.  Tiene toda la razón. En todos estos años, ni siquiera me preocupé por ella. Destrocé su vida y la mia porque, a pesar de quererla, es un caso perdido. Y lo será más aún si consigo que la niña venga conmigo.  Pero también es una forma de recuperarla.  Sé que es una empresa difícil y ardua, pero tendré paciencia.  Trataré de ganármelas, a las dos.  Porque para la niña soy un extraño  aunque...ella se comportó como si me conociera.

No la había querido llamar, deseaba dejarla tiempo para que reflexionase.  Estaba bastante alterada por todos los acontecimientos vividos en esos últimos días. Muchas veces había descolgado el teléfono para al menos oir su voz, pero había colgado sin llegar a marcar el número. No se sentía con fuerzas. Estaba  enfadado, pero no sabía muy bien por qué y con quién, o quizás lo estuviera con él mismo.

Se fue  unos días de viaje después de regresar de España. Solo ,en el campo, con sus pensamientos y sus sentimientos porque algo había descubierto que tenía oculto,  sin saberlo,  en su memoria: la primera vez que la vio cuando era una niña y había perdido a sus padres.  Se dio cuenta que desde entonces sentía curiosidad por ella.¿Curiosidad, o algo más? Al fin comprendió  que siempre la había tenido ahí y que fue ese recuerdo el que le hizo salir huyendo cobardemente ante el daño que le había infringido y que en lugar de reaccionar, le negó su ayuda y consintió en que manejasen la vida de los dos entre su padre y su tío.



-  ¡ Si ella supiera que lo que me mueve a ese planteamiento es poder reconquistarla!Pero está tan ciega de rencor que no lo ve, sólo ve que de nuevo la estoy agrediendo, cuando todo lo que deseo es su felicidad y la de  la niña.

  Sonó el teléfono en el domicilio de Iris.

- Dígame  - y al otro lado del teléfono hubo una breve pausa y enseguida la respuesta
 -¿Iris?
- Sí, ¿quién llama?
-Soy Brendan, ¿cómo estás, y Victoria, está bien?
-Si,si, desde luego. Las dos estamos bien. ¿Llamas por lo del testamento?
- Si, será  el próximo fin de semana, para facilitarte el desplazamiento en tu trabajo
-¡Oh, gracias! has sido muy amable y has pensado en todo. Se nota que estás acostumbrado a manejar estas situaciones
-¿Lo dices con ironía?
- Por supuesto que no, no era esa mi intención. De acuerdo, pero me tengo  que llevar a Victoria, no tengo con quién dejarla
´-¿Habías pensado dejarla en Madrid? ¿ Es que crees que no tengo ganas de verla ?
-Mira no tengo ganas de discutir, me duele la cabeza, pero..
.- Pero ¿ qué ?
- ¿Sabes que existen unos aparatos llamados teléfono con los cuales comunicas en el acto con otra persona?. Pues eso que podías haberla llamado si tanto interés tenías por ella
-No pierdes ni un momento de reprocharme algo, ¿eh? Habrás de saber que no te he querido llamar para no presionarte. Creo que ya tendrás la decisión tomada porque en cuestión de pocos días lo tendrás que decidir
-Bueno, ¿quieres hablar con ella?
-Naturalmente, no sé qué concepto tienes de mi
-Pues mira ahora que lo dices, no muy bueno.
-En verdad voy a creer que somos incompatibles. Sea cual sea la circunstancia a la primera de cambio nos estamos atacando y esto no puede ser. No es esa mi intención; quiero llevarme bien contigo porque significas mucho para mi. Anda dile a Victoria que se ponga


Habló con su hija mientras Iris reflexionaba del porqué de su actitud en cuanto escuchaba su voz.  ¿Por qué le hablaba de esa manera, si todo lo que quería era oirle?

En un vuelo regular y sin anunciar su llegada, Iris de la mano de Victoria llegó al hotel en donde iba a hospedarse el tiempo que estuviera en Dublín.  Llamó por teléfono a Sean y le comunicó que ya  habían llegado . Le preguntó por la hora y el domicilio donde debería reunirse  y al tiempo le dijo:

-Sean tendré que llevar conmigo a Victoria, no tengo dónde dejarla. Espero que no importe
-¿Cómo va importar?.   Pero vamos a  hacer una cosa. Louise vendrá conmigo al abogado y ella se encargará de entretener a la pequeña mientras nosotros solucionamos el papeleo, ¿ te parece?
-Si de acuerdo.¿Has hablado con Brendan? porque me comentó en una ocasión que tenía que hablar seriamente contigo.
- Si, lo ha hecho y me echó una bronca terrible. Pero con el descubrimiento ha salido ganando. El mismo lo reconoció y he de decirte que está loco de contento con la niña y....con la madre.
- Por favor, Sean, no digas eso. No hay vez que hablemos que no salgamos discutiendo
-Si pero en tu pais hay un refrán que dice: amores reñidos, son... Ya sabes el resto. Nos vamos a llevar muchas sorpresas todavía. Acuérdate de lo que te digo. Susan te pondrá al corriente en cuanto sea posible. Oye,  pasaremos a buscarte. La cita es a las diez, pero estate lista a las nueve, así tomamos café antes de irnos. Y ¿ por qué te has hospedado en un hotel? Brendan tiene piso en Dublín, podías haber ido a su casa, que mirándolo bien también es la tuya.- Y rió...
-Sean, por favor qué cosas dices. No me puede ver ni en pintura y me voy a hospedar en su casa, ¿para crear más violencia?, no gracias, ya hay bastante.
- Bueno, pues será hasta mañana. Cuídate y dale un beso a mi nieta. Menos mal que ya no tendré que fingir más, por favor solucionarlo de una buena vez

Puntuales, Brendan, Sean y Louise acudieron al hotel a recoger a Iris y Victoria. Los abuelos  después de abrazar a Iris se dirigieron a la niña que fue abrazada con inmensa ternura por Sean que con ojos vidriosos por la emoción murmuró: por fin, por fin.  Brendan , con una mirada larga hacia Iris, la dijo

-¿ Cómo estás?.
-Bien. -, Respondió ella mirándole también con fijeza.
-Bueno,  tomemos un café y después nos vamos, o llegaremos tarde, anunció Sean.

En el bufete ya estaban Susan, Thomas y Olivia. Cuando hizo su aparición el resto de la familia, Olivia no pudo por menos de hacer un gesto de desagrado al encontrarse de nuevo frente a Iris. Apenas se saludaron y se sentaron esperando la entrada del abogado. Brendan lo hizo junto a Iris y Sean. Brendan, sin saber muy bien porqué, cogió la mano de Iris y con una sonrisa le dijo .

- Todo saldrá bien, no estés nerviosa

Por primera vez Iris le miró sin rencor y con agradecimiento. Con una sonrisa le indicó que estaba tranquila y él no le soltó la mano, ella tampoco la retiró. Sean sonrió al ver la escena.  El testamento se leyó y vieron una cinta que había grabado Phillip en la que explicaba el porqué de sus decisiones.

A su ex mujer la dejaba una buena cantidad de dinero como compensación a su fallido matrimonio. Lo que causó más sensación fué la disposición en que dejaba a Iris una fortuna en metálico y todas las acciones de la Compañía, con la salvedad de que sería Brendan quién le asesorara para cumplir con su cargo de directiva. A la pequeña Victoria también le dejó en herencia una fortuna que debería administrar su padre hasta su mayoría de edad.
Iris se emocionó al ver y escuchar la voz de aquel hombre que había ejercido de padre y que hasta después de muerto la seguía cuidando.  Olivia no dijo nada, aunque no estaba conforme en lo concerniente a Iris.


Una vez concluidos los trámites, Iris anuncio que renunciaba a todo, y que no se haría cargo ni de las acciones ni del dinero. Ante la extrañeza de todos Brendan la llevó aparte y le preguntó el por qué de esa reacción.

-No necesito nada, tengo mi trabajo. Respetaré lo concerniente a la niña, pero lo mio no lo quiero. No soy bien vista en esta familia y rechazo todo lo que me obligue a un contacto en cualquier situación
-¿ A qué te refieres, quién no te quiere?
-Olivia ¿ no ves de que forma me ha mirado?
- Ella no pertenece a nuestra familia, y créeme que lo ha intentado, pero no lo es. Me importa un pito lo que ella quiera o deje de querer. Nosotros si te queremos, yo te quiero y queremos a la niña, y por ella no te puedes permitir el rechazo a lo que el padrino te dejó con tanto amor- En ese momento,  Iris, esbozó una sonrisa irónica directa a Brendan
-¿Tu me quieres, estás seguro de lo que dices?
-Tan seguro como que tenemos una hija. Y vamos,  no hagamos esperar al abogado que tenemos aún que formalizar la documentación.

Salieron a la calle.  Iris intentó irse lo más rápidamente posible.  Aún estaba sobrecogida por las palabras de Philip, y no deseaba permanecer por más tiempo al lado de Brendan.  Estaba muy confundida con su comportamiento.  No sabía si era compasión, ó simplemente le remordíala conciencia.  Tampoco deseaba saberlo; sólo quería irse al hotel cuanto antes.  Pero fue Brendan quién frenó en seco sus pensamientos.


- Sean, Louise ,  tia Susan...  ¿ podéis quedaros con Victoria? Iris y yo tenemos que hablar de algunos asuntos que tenemos que solucionar cuanto antes.
-¡Claro que podemos ! - respondió Louise que comenzaba a sentirse a gusto en su papel de abuela.
-Bien, pues entonces...  la recogeremos cuando acabemos.- La tomó del brazo y se dirigieron al coche. A  Iris a penas le dio tiempo de pronunciar palabra alguna; él tomó las decisiones. Sean les vio marcharse con una sonrisa en los labios.

                                     

miércoles, 4 de mayo de 2016

Los O'Connor - Capítulo 11 - La mejor solución


Tal y como habían finalizado la  conversación, con la misma frialdad,  se reunieron de nuevo para desayunar y posteriormente emprender el viaje de regreso a Madrid.
Apenas se saludaron, apenas se dirigieron una mirada. Una taza de café,  es todo lo que tomaron. Una vez en el coche,  interpusieron entre ambos a Victoria que jugueteaba con las manos de su padre y las de su madre.

Subieron al avión sin pronunciar ninguna palabra, por lo que el viaje fué tenso sin apenas hablar. Sólo monosílabos. Los dos estaban dolidos y no sabían muy bien por qué aquella tesitura, porque la discusión no tuvo mayor importancia, pero cada uno vivía "su drama" personal. Brendan tenía pensado abordar el tema en cuanto llegasen a casa, sin embargo Iris tenía el propósito de demorar las explicaciones porque no sabía muy bien cómo empezar a darlas.


Llegaron y,  Brendan lo primero que hizo fué dirigirse al hotel. Tenía que reflexionar a solas cómo iba a plantear lo que había pensado durante la noche. Iris por lo que había percibido, tenía el carácter muy vivo y lo que debía ser un acuerdo mutuo, podía degenerar en un conflicto si no sabía encontrar la frase adecuada para empezar la conversación.

Era curioso cómo había cambiado su forma de pensar respecto a Iris. En apenas unas horas,  de detestarla,  había pasado a tenerla admiración. ¿Admiración, o era algo más?. Reconocía que no la hubiera imaginado así, de esa manera. Cuando la conoció era una chíca que apuntaba sería bonita, pero era larguirucha y muy tímida que apenas hablaba para no ofender a nadie; sin embargo,  ahora,  se le aparecía segura, dominando la situación y con mucho carácter.

Hacia medio dia se presentó a buscarla y la invitó a ir a comer fuera de casa,  con la niña. De esta manera en terreno neutral,  quizá fuese más fácil abordar el tema, pero desde luego lo que no haría sería hacerlo  en un restaurante, ya que no sabía la reacción de Iris.

Después de una sobremesa más relajada emprendieron el regreso a la casa y,  empezaría la parte más difícil del viaje.  Una vez sentados en el salón  Iris le ofreció café  y él aceptó. La niña fue a dormir la siesta conducida por María.
Ante el  café,  Iris rompió el silencio y le preguntó


- Y bien, ¿ de qué quieres hablar? parecía que tenías prisa por preguntarme.   Bien , hazlo ahora que estamos solos
-Iris, tengo una pregunta muy importante que hacerte y te ruego seas totalmente sincera conmigo, porque es muy importante para mi
-Pues...,  tú dirás
-Victoria ¿ es hija mia?

Iris se quedó sin respiración, porque aunque sabía  lo que le iba a preguntar, no pensaba que fuera el primer planteamiento que pusiera sobre la mesa tan escueto y directamente. Se levantó del sillón donde estaba sentada y mirando por el balcón sin volverse hacia él, le dijo

-¿ Crees que Victoria es tu hija ?¿ por qué crees eso?¿ cuando lo has pensado?

Ya no podia demorar más la respuesta, no conducía a nada y además él con su gesto no admitía  demoras.
- ¡ Vamos ! la respuesta es muy sencilla: sí o no. Te advierto que no voy a admitir más rodeos. A ti seguramente te divierta esta situación, pero créeme no tiene ni pizca de gracia -.Iris se volvió lentamente y mirándole a los ojos, le dijo

-Si...,  es tu hija. Una hija,   de la que no tenías ni idea, una hija,  que tiene tus mismos ojos, una hija,  que te conocía cuando tú aún ni siquiera sospechabas que existía una criatura con tu misma sangre , y que no hacía más que preguntar por qué su papá no está en su cumpleaños cuando el papa de todos los niños les ayudan a apagar las velas ¿ Qué crees que podia decirle?,¿ que su padre ni siquiera sabía que ella había nacido, porque nunca se interesó ni por ella ni por su madre, porque nunca le importó la decepción que  causó y la solución tan absurda a la que llegaron todos...,   menos ellos que eran los protagonistas? ¿Crees que fue fácil ? Esa niña es mía únicamente. A ti no te importan en absoluto nuestras vidas.
-¡ Ja ! dices que no me importa vuestras vidas y te equivocas, me importáis y mucho. De lo contrario no estaría aquí hablando de este tema tan espinoso y doloroso para los dos. ¡ Ya lo creo que me importáis ! Victoria es mi hija y tu, tu....tu eres mi esposa, Aunque lo nuestro sea un matrimonio extraño, pero tan legal como el que más y pienso a partir de ahora restablecer la normalidad absolutamente en todo.
-¿ La normalidad? ¿ a qué llamas tu normalidad?
- Pues es muy sencillo a que os trasladéis a Irlanda, a que vivamos como una familia, a darle a esa niña la estabilidad y cariño que no le he podido dar
-¿ Te das cuenta de lo que dices? ¡ Dios mio, has debido perder el juicio1
- Bien...   Viviriamos en casas distintas, lo suficientemente cerca como para poder ver a la niña siempre que quisiera.  No os faltaría de nada y cada uno de nosotros podríamos llevar la vida que quisiéramos...,   pero yo tendría acceso a mi hija


- No, ni hablar, es imposible. Seguiríamos destrozando nuestras vidas porque yo no admitiría que mi hija estuviera viviendo bajo el mismo techo que tu novia
-¿ Mi novia? ¿qué novia? Yo no tengo novia Si... alguna amistad pasajera, pero nada más. Victoria no tendría que soportar a ninguna madrastra si es a eso a lo que te refieres
-Verdaderamente has perdido el juicio.  Ni lo pienses, ni hablar
-Bien.  No quería llegar a este extremo pero te voy a decir lo que va a ocurrir de ahora en adelante:  después de reconocer a la niña y darle mis apellidos, mis abogados recurrirán para obtener la custodia compartida, de manera que cada quince días la niña pueda viajar a Irlanda,  y pase las vacaciones conmigo. Seré inflexible y,  lo siento,  no quería producirte más sobresaltos de los que ya has pasado, pero si lo quieres así, así será

Iris no sabía qué decir, la cabeza le daba vueltas y era imposible articular alguna palabra. El estaba determinado a llevar a cabo su propuesta. Lo que ignoraba Iris, es que ese argumento era el camino por el que Brendan quería llegar a ella, pues un sentimiento que le confundía le estaba ganando por momentos.

- Espero tu respuesta en breve, cuando se lea el testamento, en el mismo bufete del abogado legalizaremos la situación, así que vete pensando lo que quieres hacer, porque en este tema no voy a ceder en absoluto. No os perdono ni a ti ni a mi familia el ocultamiento de mi hija- aseguró Brendan resuelto



Y dando media vuelta y sin decir más se marchó dejando a Iris perpleja y temblando de miedo. De ninguna manera permitiría que alejase a la niña de ella, y entonces..... ¡irme a vivir a Irlanda ! ¿ y mi trabajo, y mi casa? ¿ Qué es lo que debo hacer, por qué no me deja tranquila?

martes, 3 de mayo de 2016

Los O'Connor - Capítulo 10 - El retorno de Philip

El ascensor se detuvo en el piso e Iris abrió la puerta.  Les recibió un silencio espeso, rotundo, algo extraño que anunciaba que la vida en ese hogar se había interrumpido el día anterior.  A su encuentro salió María,  llorosa,  que se abrazó a Iris.  Sacando fuerzas de donde no las tenía, ella preguntó por la niña:

- Está dormida.  Lo hizo tarde; preguntaba por ti y por el padrino.  A duras penas conseguí dormirla, pero está bien.  La dije que el padrino se había puesto enfermo y que le habías llevado al hospital. Estaba delante cuando me llamaste para anunciarme la gravedad
-Está bien, María.  Gracias por todo-  María se retiró y quedaron solos frente a frente
- ¿ Puedo preguntarte algo ?-dijo Brendan


- Puedes, pero ¿ quiero responderte? Si es algo privado, te aconsejo que no lo hagas. No tienes derecho a decir nada- respondió ella secamente, a lo que Brendan optó por guardar silencio, dándole una excusa, pero no le preguntó lo que deseaba saber- Simplemente quería preguntarte si vas a acudir a su entierro
- Por supuesto que voy ¿ Has podido dudarlo ni por un momento?
- No. Era simplemente una pregunta
-¿ Deseas tomar algo ?
- No, gracias. Hay que hablar del entierro. ´El me confió todos los trámites de ello, por si le ocurría algo malo.  He de decirte que sabía que no viviría mucho, y dejó instrucciones para hacer todo según sus deseos
-¿ Por qué no me dijo nada ? ¿ Por qué tú no me dijiste nada, siquiera para anunciarme lo  que podía ocurrir? ¿ Cómo has podido ser tan ruin?
-Eh, eh, para. El tio me hizo prometer que no te diría nada. Esta vez, no he tenido yo la culpa
- Está bien- dijo ella cortando la conversación- Ya todo da igual. Si me perdonas, voy a ver a la niña-. Y le dejó solo.  Mientras ella estaba ausente, Brendan, recorrió con la mirada los muebles que le eran familiares por conocidos.  Sobre uno de ellos, contempló las fotografías que allí habian: el padrino, los padres de Iris, la niña,  y una suya.  Le extrañó aquello; era de hace unos años.

María le llevó una taza de caldo y aún permaneció solo un buen rato.  Estaba incómodo. Sabía que no era bien recibido, y no la faltaba razón. Iris entró en la habitación con signos de haber estado llorando, pero no hizo alusión a ello.  Traia consigo una almohada, sábanas y una manta.

-Si te parece, puedes acostarte en el sofá.  Habéis hecho un duro y largo viaje. Aún nos queda el último y difícil tramo por cubrir.  Necesitas descansar- le dijo
-Tú también, pero antes de retirarte tenemos que dejar solucionado algunas cosas- dijo Brendan
- Si te refieres al divorcio, sabes que si
-No, no.  Eso ahora puede esperar. Es en lo último en que pensaba. Me refiero si deseas que acompañe a mi tio en su última morada, alguna cosa ..., no sé... algo que tengas interés
- Creo que te dejó instrucciones al respecto. Siempre  conservaba una caja en su cuarto, que nunca abria. Voy por ella.


Al poco rato regreso con ella, y al abrirla comprobaron que, efectivamente, era lo que deseaba fuese enterrado con él: la bandera  y la bolsa con tierra española.  Brendan se hizo cargo de ello. Pero sorprendió a Iris con una pregunta que le quemaba en los labios, desde que supo que era madre de una niña.

- ¿ Tienes pareja ? ¿ Cómo no ha estado contigo en un trance  como éste?- Iris, que no esperaba la pregunta, no supo qué responder, y tras un momento de vacilación, dijo:
-No tengo pareja.  Está en el extranjero. Se fue al poco de nacer la niña- Creyó que con eso satisfacía su curiosidad, pero no fue así
-¿ Hace mucho que no le ves?
- Acabo de decirte que se fue al poco de nacer la niña. Se ve que espanto a los hombres- él decidió no darse por aludido
-¿Cuántos años tiene?
-Cinco
-Será preciosa. Como su madre
-¿Preciosa yo?
-Si lo eres y mucho
-Pues hace tiempo no te lo parecía
-Hace tiempo...No sabía nada de nada
- ¿ Y ahora si lo sabes?
- Creo que si- Iris pensando que pisaba un terreno resbaladizo, cortó la conversación en ese punto.

Antes de salir de la habitación, se giró hacia Brendan y le dijo escuetamente.
-¿ Cuando será el entierro ?
-Mañana por la tarde- respondió él
-Pero no puede ser.  Tengo que conseguir los billetes para las tres, porque Victoria y María vendrán conmigo
-¿ Victoria ? Es muy pequeña
-El padrino la adoraba y ella a él. Es necesario que le de su despedida. Si, vendrá conmigo y con Maria



En ese momento, Iris se dió cuenta que los nervios le habían traicionado y había pronunciado el nombre de la niña sin darse cuenta

-¿ Por qué  lo habéis acordado tan pronto? No autorizaré su entierro . No se hará hasta que  yo llegue
- ¿ No vendrás con nosotros?  El avión es bastante grande, cabemos todos sobradamente-.   Ella no supo qué responder
- Si es así de acuerdo. Y ahora me retiro para que descanses.  Tengo muchas cosas que hacer. Buenas tardes.

Él la vio marcharse erguida, dolida, aparentemente tranquila, pero sabía que lo estaba pasando mal, y lo que deseaba era estar a solas.  A la mañana siguiente estaban en pie desde muy temprano. Nunguno había dormido bien.  Iris arregló a la pequeña y salió con ella de la mano para que desayunara.  Brendan ya estaba levantado y al verlas se quedo impactado la niña era rubia como el oro y con unos hermosos ojos azules.

-¡ Hola Victoria ! ¿ Cómo estás ? - dijo dirigiéndose a la niña
-Bien - respondió con dulzura

Victoria no dejaba de mirarle, e Iris cada vez se ponía más nerviosa.  Temía que él notara algún signo que le resultara familiar, pero aparte del cabello y los ojos, nada le extrañó.  La niña se sentó a su lado y muy quedamente pronunció una palabra que él no entendió muy bien, pero Iris si.

- Ven Viky, vamos a desayunar-.  La sentó a su lado en la mesa, no la quería cerca de su padre, que no dejaba de mirarla.



Brendan, Iris , María y la niña,  acudieron a reunirse con Sean y Thomas que recogían los restos de Phillip y se traladaron una vez reunidos al aeropuerto para embarcar  el ataúd  rumbo a Irlanda.

Todos se acomodaron cabizbajos. Era un viaje triste por la misión que tenían que realizar. Iris se sentó  al lado de Victoria,  que dormitaba de aburrimiento., Al otro lado, frente a ellas, Brendan,  las observaba detenidamente sin emitir palabra. A su lado Sean y Thomas conteniendo el deseo de abrazar a aquella pequeña que llevaba su sangre y,  sin embargo tenían que contenerse,  pues ignoraban si Brendan se había enterado de la verdad sobre  aquella niña.  Al fin Sean,  no pudiendo contenerse más,   pidió a Iris

- ¿ Me dejas  la niña?. Le contaré un cuento para entretenerla; la pobrecita se está durmiendo.- Iris respondió
-  Claro ¿Cómo no?, llévatela.

Quedaron solos Brendan e Iris frente a frente. El,  muy serio,  la miraba fijamente a los ojos, intentando no preguntar lo que tanto deseaba.  Ella,  intuía esa pregunta y optó por decir:

- Si no te importa voy a tratar de dormir un poco. Me duele tanto la cabeza que me va a estallar

Brendan no respondió.  Se limitó a echarle una manta por encima y acomodar el asiento para que pudiera dormir. Ella fingió dormitar, porque lo que no quería es dar explicaciones. Así transcurrió el viaje. Divisaron el aeropuerto y se prepararon para desembarcar.

Estaban todos reunidos para recibir al tio Phillip en su último viaje. Louise acudió al lado de Sean y le abrazó.   Susan extendió los brazos y acogió en ellos a Iris y a la pequeña.  La niña la sonrió y la dio un beso. Unos pasos más atrás estaban Olivia y detrás de ella Paul, que a duras penas contenía el llanto.  Olivia estaba tensa, no derramó ni una lágrima. Cuando Iris pasó frente a ella, con tono despectivo,  la dijo

- Ah, tu eres Iris, su ahijada. Eres muy bonita y te pareces mucho a tu madre

Ni una sola palabra de afecto, ni un signo de cariño. Iris ni se inmutó, se limitó a hacer una flexión con la cabeza y se situó al lado de Susan.   Pero también había otra persona que Iris no conocía, pero se situó al lado de Brendan y le tomó una mano con afecto.  Ese gesto no pasó desapercibido para ella.

 Los restos de Phillip descendieron por la rampa,  despacio,  hasta situarse frente al coche que habría de llevarle a su última morada. La emoción se palpaba en el ambiente aunque todos trataron de contenerse. Era una caravana triste, en una tarde triste y gris.

 Llegaron al lugar, junto al mausoleo,  donde reposaban los antepasados de los O'Connor, y también los restos de Victoria, la madre de Brendan y Thomas  La ceremonia fue triste, entrañable y muy emocionante.  Cuando fue sepultado y todos se disponían a marchar, Iris pidió que Paul la esperasse un momento: deseaba quedarse a solas ante la tumba de Philip Se  dirigió a él como si aún pudiera oirla. Sus palabras fueron tan sentidas y sinceras que todos tuvieron que apretar los labios para no exhalar un sollozo.  Los hombres tenían las mandíbulas contraídas y las mujeres,  excepto Olivia,  secaban unas lágrimas que no pudieron contener.



- Papá, por favor, llévate a la niña.  Nos reuniremos dentro de un momento- dijo Brndan- Me quedaré a esperarla

Discretamente Brendan y Paul se apartaron de la tumba para que Iris pudiera desahogar la inmensa tristeza que oprimía su pecho. A pesar de que sus palabras las pronunciaba en tono bajo, Brendan escuchó el reproche que hacía a su padrino por haberla dejado sola y,  sin saber lo qué hacer sin su presencia. Le dijo cuánto le había querido y en el desamparo en que la había dejado. Rompió en un sollozo profundo, hondo. Fue el desahogo que necesitaba para calmarse y que no pudo tener a raiz del fallecimiento de él. Perdió la noción del tiempo,  hasta que unos brazos la levantaron .  Brendan la dijo:

- Vamos Iris -. Silenciosamente, ella obedeció y,  el camino hasta la mansión,  lo hicieron ambos en silencio, mientras Paul conducía con ojos llorosos.

Sean no se lo podía creer: estaba con su nieta, podía abrazarla y comprobar lo bonita que era.   Al mismo tiempo,  le preocupaba la situación,  porque era muy difícil mantener oculta la verdad. Susan jugueteaba  con Victoria,  porque era la persona , de todas aquellas,  que más conocía. Habían tomado una taza de té que les reconfortó un poco del mal rato que habían pasado durante el entierro.   Llegaron Brendan e Iris.  Ella estaba pálida y muy seria. Susan haciéndose cargo de la situación, la dijo

- Ven querida.  Te llevaré a tu habitación por si quieres descansar un rato-.  En realidad,  lo que quería Susan,  era preguntarla por la situación con Brendan y aconsejarla para que de una vez confesara que era su hijita.
-¿No te das cuenta de los ojos con que os mira a las dos?  No deberías ser tan cruel. El ya ha pagado su cuenta. No ha podido disfrutar de su hija, deberías pensar en eso.-. Iris estaba dolida, llena de rabia . Con todo el dolor del mundo contestó  a Susan.



-¿Y yo?. ¿Qué pasa conmigo? ¿Acaso no he pagado  algo de lo que no era responsable? ¿ Soy acaso culpable de ello? Además, ¿cómo reaccionaría al saber la verdad? Seguramente mal; él tiene su vida hecha.Tiene sus amistades y nosotras no entramos en sus planes.
-¿Estás segura?. Dime una cosa ¿crees que si no te tuviera en mente no hubiera tramitado ya el divorcio? Piensa las cosas con detenimiento. Tienes una hija con un apellido determinado,  y ella tiene derecho a saber quién es su padre.
-¿  Quién te dice que no lo sabe? Desde muy pequeña la enseñé un retrato de Brendan y le hablaba de él constantemente. Al punto,  que cuando le vio en mi casa le llamó papi, aunque espero que él no la escuchara.
-¡ Dios mio ! Eres generosa y noble, ¿ por qué te comportas así entonces con él?
-Porque aún le quiero, pero...  tengo tanta rabia dentro de mi por todo lo que ha ocurrido,  que necesito sacarla fuera y,  él es la víctima propiciatoria. Porque me da rabia que ni siquiera me mire, que ni siquiera  hiciera una llamada de teléfono, que no prestara atención a nada relacionado con mi vida, porque me duele su desprecio, porque ha sido mi primer y único amor,  y no soporto que mire a otras chicas y yo no merezca ni una sola de sus miradas. ¿ Comprendes ahora lo que siento?

Susan la atrajo hacia ella abrazándola y diciéndola palabras de cariño, unas palabras que la consolaran de tanto dolor y frustración como sentía. Al mismo tiempo penso:

-No todo está perdido, no todo está perdido...

Hizo que se recostara y la tapó lo mismo que a una niña, y poco a poco Iris se quedó dormida.  Susan salió de la habitación y se reunió con su familia.  Se despertó sobresaltada; pareciera que hubiera  dormido un siglo, y sin embargo sólo había transcurrido poco más de media hora.  Se levantó y se dispuso a reunirse con el resto de la familia.  Al bajar las escaleras, vio que una pareja se abrazaba y se murmuraban algunas palabras que ella no llegaba a escuchar.  Eran Brendan y aquella desconocida que estuvo a su lado durante el entierro. Pasó sigilosa por su lado ignorándoles, pero Brendan al verla, deshizo el abrazo rápidamente, pero no dijo nada.

 Olivia ya se había marchado. Entonces Iris preguntó a Sean cómo podría encargar los billetes que las llevara de regreso a Madrid.  Sean le dijo

 -¿ Por qué no te quedas unos días con nosotros.?...  para descansar-.  Iris le contestó
-Gracias Sean, pero no quiero molestar.   Debo empezar mi vida de nuevo y cuanto antes lo haga,  será más fácil-. Una sonrisa irónica se dibujó en el rostro de Brendan, que llegaba en ese momento



-Tienes mucha prisa por irte, no lo puedes disimular, no soportas nuestra presencia. Estás tensa permanentemente, hablas lo justo para que sepamos que tienes voz. Se te nota que estás incómoda y,  deseando perdernos de vista
-¡Brendan ! ¿ te quieres callar?,- le pidió Sean.
- Oh, no te preocupes Iris.   Mañana mismo,  si lo deseas,  nos ponemos en camino a Madrid. Y lo siento,  pero,  tengo la obligación de ir contigo. Aún tenemos una cosa importante de la que tenemos que hablar y la verdad, creo que lo hemos demorado mucho y,  tenemos que solucionarlo. Así que procura acostarte temprano,  porque mañana tendremos que madrugar
- Muchas gracias Brendan, pero no es necesario que te sacrifiques más por mi. He pasado por trances difíciles y siempre he salido airosa. Ahora, es cierto, que estoy sola, pero sabré arreglármelas.   Llamaré por teléfono para encargar los billetes y asunto terminado. Has tenido mucha paciencia conmigo en el día de hoy y te doy las gracias por ello, pero no es necesario que seas tan antipático.
- ¿ Antipático?¿ Encima?  Si pudieras ver la mirada, las pocas miradas que me dedicas, te darías cuenta que la que siente antipatía hacia mi,  eres tú.
- Bueno, bueno.   No discutáis por esa tontería. Hemos pasado dos días muy tensos y todos estamos nerviosos. Si tenéis que hablar ¿ por qué no lo hacéis cuando estéis más tranquilos?- añadió Sean
- Contigo tengo que hablar muy seriamente, pero que muy en serio", dijo Brendan a su padre.
-Gracias Sean por tu buena intención, pero está claro que no congeniamos.  Somos incompatibles. Será mejor que me vaya mañana mismo-  dijo Iris


- No te preocupes.  Mañana mismo te irás, tranquila,  no tendrás que soportarme más de lo necesario -.,  y dando grandes zancadas, Brendan salió de la habitación.

lunes, 2 de mayo de 2016

Los O'Connor - Capítulo 9 - Victoria./ Enfermedad de Philip

Y así llegó la hora del alumbramiento. Desde hacía tiempo sabían que iba a ser niña. Iris dijo que la llamaría Victoria, en honor a su abuela, porque "el hecho de que su padre no supiera  de su existencia, no impediría   que algún día conociese  que tuvo  otra abuela además de  Estela", pensó, y porque desde el fondo de su alma no podía olvidar al padre de su hija y lo distinto que hubiera sido todo si las cosas no se hubieran precipitado.

  Se sintió mal. Un dolor distinto a todos los que había sentido en su vida había comenzado de repente,  y lejos de disiparse le aquejaba cada vez con más frecuencia. Despertó a tia Susan y a Phillip.   Pensó " llegó la hora, Victoria ya está aqui".  Rápidamente y con todos los nervios del mundo se metieron en el coche y  con toda celeridad se encaminaron a la clínica. Había llegado el momento tanto tiempo esperado: la pequeña estaba llamando a la puerta.



Ya en la clínica, salieron a su encuentro con una silla de ruedas y rápidamente la introdujeron en el paritorio. Todo venía bien.  Tia Susan solicitó estar con ella en el momento de dar a luz.  Iris, estaba asustada y agarrada de su mano, la pedía que no la dejara sola. Tenía los ojos llenos de lágrimas, y una oleada de ternura invadía a Susan compadecida por la situación de aquella chica, tan joven.   Se acordó de Brendan

- El tenía que estar ahora aquí- murmuró.

  Fuera del paritorio, Philip estaba nervioso e impaciente.  Recordaba el día que Iris nació. Todo tan distinto a lo que estaban viviendo en ese instante. Victoria tenía prisa por llegar y todo se aceleró. La niña nació preciosa y muy sana. Con poquito pelo, blanquita de piel y con un peso de 3.300 kgs. totalmente normal. Cuando por fin la tuvo entre sus brazos, no pudo evitar llorar amargamente al estrecharla contra su pecho.  Estaba pálida, no sólo por el parto, también por el particular drama que estaba viviendo.  Su hija conocería la existencia de su padre, pero nunca la diría cómo fue engendrada ni quién fue el causante. Cuando tuviera edad para comprender,  la daría cualquier excusa, pero debía saber, que aunque no le conociera, en algún lugar estaba su padre.

Tardaron un tiempo en trasladarlas a la habitación. Phillip  estaba   impaciente  por verlas y poder abrazar a las que consideraba hija y nieta, aunque no llevaran su sangre.  Bueno la recién nacida sí la llevaba.  Cuando tuvo frente a sí a la pequeña Victoria los ojos se le llenaron de lágrimas.   Era emoción, alegría, tristeza, nervios, todo junto. Su mirada iba de la madre a la hija, mientras Susan derrumbada en una silla sonreía: era la primera vez que presenciaba la llegada al mundo de una persona.

Iris,  cansada, tenía los ojos cerrados para no dejar escapar alguna lágrima.   Con un susurro de voz para contener la emoción,  pidió le trajeran a su pequeña, pues quería abrazarla. La acurrucó entre sus brazos besando su cabecita y mojando con sus lágrimas la carita tierna y bonita de aquella criatura que era su compensación a todo lo pasado.



Desde el teléfono móvil y aprovechando que Brendan estaría trabajando, Phillip llamó a su hermano y le comunicó el nacimiento de su primera nieta.  Sean, con un nudo en la garganta, solamente pudo decir gracias. Iré a visitarla en breve

- Pretextaré algo- pensó

Procuró que la emoción no le venciese y poder disimular delante de Brendan cuando le viera. Louise había ido a visitar a su familia a Canadá, Ese sería el pretexto, le diría a su hijo que iba ir a buscarla. Solucionado.  Tia Susan se ausentó unos días y volvió a Nueva York. Todo transcurria con toda normalidad . Philip e Iris regresaron de nuevo a Madrid y volvió a la universidad para proseguir sus estudios. La niña crecía sana , fuerte, preciosa, con el pelo castaño y unos increibles ojos azules. Iris siempre tenía miedo de que alguien descubriera su secreto. Contrataron a una mujer en una agencia para que se encargara de la niña, mientras su madre no estuviera en casa.

Clive, cansado de la intensa vida social que llevaba en Irlanda, pensó que en España se vivía bien y resolvió venir a vivir a ese pueblecito de pescadores que había conocido tiempo atrás cuando el enlace de Iris y Brendan. Se establecería  como médico y disfrutaría   de una vida tranquila   y relajada, lejos de tantas fiestas protocolarias que su posición le obligaba a llevar en su país.

  Le gustaba la idea de volver a ver a Iris, quién sabe, quizá algún,  día ella se diera cuenta de que siempre le había gustado.  La había admirado desde que la conociera en su primer viaje a Irlanda, y fue el único que no apostó por la aventura de Brendan. Pero debió advertirla de lo que se proponían.  No lo hizo, y cuando su amigo solicitó su representación en el enlace, y se enteró de la verdad,  se recriminaba una y mil veces su cobardía de entonces.  Comenzó a ver a la chica de otra forma, hasta darse cuenta de que siempre había estado atraído por ella.

El sobresalto fue grande,  cuando al abrir la puerta,  ante una llamada,  y con la niña en brazos,  Iris dio paso a un asombrado Clive que no paraba de mirarla . No se atrevía a preguntar nada, pero sacaba sus propias conclusiones.

-Esta niña... ¿ es hija tuya ?- la preguntó después de saludarla
- Si, lo es- respondió Iris
- Pero... ¿ entonces?
-Si, Clive... es de Brendan
- ¿ El lo sabe? No me dijo nada cuando me despedí de él para venir a España
- Naturalmente que no. Y te pido por favor, que nada digas. Él no se portó  bien conmigo. Ni siquiera tuve una llamada para pedir perdón, o para saber cómo me sentía. Hasta la fecha no he vuelto a saber nada de él... ni siquiera una carta. Puse la condición que si me casaba, nunca supiera que su acto había tenido consecuencias.  A regañadientes asintieron, pero al fin lo conseguí. Espero que comprendas mi actitud;  no deseo que él se entere.  La niña será mia únicamente.  Dentro de poco nos divorciaremos y todo este embrollo será algo pasado
- No te comprendo Iris. Tiene derecho a saber que es padre
- No Clive, no lo tiene.  Creo que ha organizado  su vida con otra persona.  Ni siquiera se acuerda de mi... Y yo le quería, Clive. De eso se aprovechó
- ¿ Le sigues queriendo?
- ¿ Crees de verdad que puedo olvidarle?  Cada vez que miro a mi hija, veo sus ojos.  Por eso te ruego que nunca le digas nada. Será nuestro secreto. Soy consciente de que si llegara a enterarse que tu lo sabías y ne le informaste, tendrías un problema. Lo sé, pero es un favor personal que te pido.  No soportaría la compasión de alguien que rompió no solo mi honor, sino también mi corazón


- No lo  sé, Iris.  Creo que estás llena de odio y no ves las cosas con claridad.  Pienso que tarde o temprano tendrás problemas.  En lo que a mi refiere, no te preocupes... no diré nada
- Gracias Clive, eres un buen amigo
. El acepto y le brindó su apoyo incondicional. Pasado un tiempo´Clive la ofreció casarse con él, pero ella sonriendo le dijo
-¿Casarnos?¡ Si aún no tenemos el divorcio! ¿ Puedes creer? Estoy cansada de pedirle los documentos, pero ni siquiera contesta a mi abogado.  Se niega. No lo entiendo, no creo que sea por "cariño" puesto que no nos hemos vuelto a ver. Seguramente será por fastidiarme, Oye, Clive, esto es un secreto profesional; eres mi médico y el de mi hija, de manera que no tendrás ningún conflicto ético.


Transcurrido bastante  tiempo , ella terminó su carrera de  Bellas Artes; la niña ya estaba en primaria, y todo marchaba normalmente.   Pero tio Phillip llevaba varios días que no se encontraba bien.   Apenas si probaba bocado y estaba siempre cabizbajo. Algunas veces le sorprendía mirándolas fijamente, como si quisiera decirles algo y no se decidiera. Tía Susan continuaba en América; había conocido a un señor maduro muy atractivo y de momento no pensaba soltar  su presa.

Una mañana el padrino no se levantó a la hora  acostumbrada y golpeando su puerta entró en la habitación de Phillip que aún permanecía en cama. Extrañada se acercó a él y le preguntó lo que le ocurría

- No me encuento muy bien, hija
-Ahora mismo llamo al médico

Se fue a buscar el número del doctor y de repente sintió un golpe. Corrió a la habitación de Phillip y le encontró con una expresión en la mirada que la inquietó.

-He ido a coger el vaso y se me ha caído-.  Fue toda su explicación. A renglón seguido se llevó la mano al pecho con un gesto de dolor.  Iris presa de miedo llamó a una ambulancia y le encargo a la señora  que tenía para ayudarla con la niña, que se hiciera cargo de ella mientras llevaba al padrino al hospital.

La ambulancia llegó rápidamente y corriendo por los pasillos le llevaron directamente a la UCI. Al cabo de un rato salió el doctor que le atendía, pero por la expresión de su rostro, Iris adivinó que lo que le iban a decir no era bueno.

-Está extremadamente grave, creo que debería comunicárselo a la familia, no creo que pase de esta noche.


Aquello fue como un mazazo. Era imposible, el padrino no podía morir. No la podía dejar sola, no. Era todo un error, era imposible, su padrino no podía fallarle, no, no, no era posible.  El médico solícito la dio a beber un poco de agua y entonces su cerebro reaccionó y pensó en Sean y en Susan, tan lejos. Quizá no les diera tiempo a verle con vida; les tenía que avisar ya mismo.

En una sala contigua se instaló con el teléfono móvil e hizo la llamada que nunca hubiera querido hacer. Ella no esperaba oir aquella voz

-¿ Quién habla?
-Por favor el Sr. O'Connor, es urgente.
- Yo soy O'Connor, le repito ¿quién habla?
- Por favor póngame con Sean, le repito es urgente y es desde España-.  Se hizo un breve silencio y la otra voz le contestó
- Un momento, por favor -.  Un Sean algo agitado se puso
- ¿Quién es, Iris?
- Sí, Sean soy yo; se trata del padrino. Por favor, ven rápido, rápido, se muere. Por favor date prisa
- ¿Qué, qué dices?. Ahora mismo me pongo en camino. Llegaremos en cuatro horas máximo. En cuanto el avión esté preparado salimos para allá. Iremos Brendan y yo; quizás Thomas nos acompañe, no sé. Louise no se encuentra muy bien, así que prefiero que se quede aqui. Bueno ya mismo lo preparo todo. Ya charlaremos cuando lleguemos y me contarás lo que ha ocurrido.No te preocupes, igual no es tan grave. Besos, adiós-. Y colgó muy nervioso.

De madrugada Iris en vista de que no había cambios, pero las expectativas empeoraban, solicitó al médico fuera trasladado a una habitación para estar con él,  puesto que no había esperanzas de recuperación. Llamó a María para ver cómo estaba su hija y se sentó a esperar que  el padrino fuera trasladado.

Phillip estaba medio sedado, pero con alguna lucidez.   Estuvo hablando con ella preparándola para el duro golpe que la vida le iba a asestar de nuevo. Trató de consolar a aquella joven que pese a su corta edad la vida le había obligado a madurar y sufrir muy deprisa.  Philip, perdía las fuerzas por momentos

-No van a llegar, Dios mio, no van a llegar- repetía Iris angustiada

Tomó una mano de Phillip la besó y reclinó su cabeza sobre ella para ahogar el llanto. No quería llorar delante de él para no apenarle más, pero era imposible reprimir un sollozo.   Reclinada como estaba no percibió que la puerta se abría  y una silueta alta y demudada entraba en la habitación, mirando alternativamente a Phillip y a ella con ojos de asombro y perplejidad. De repente a su memoria vino otra escena muy parecida ya vivida hace algunos años.   Recordó a una niña sentada en una escalera, llorando por la pérdida de sus padres y a un niño que tomándola de la mano le hizo reclinar su cabecita pequeña sobre el hombro de él.   De nuevo aquella situación y las mismas personas¿ cómo lo había podido olvidar, cómo había olvidado aquella vivencia?.

Aquella niña era Iris y aquel muchacho era él. Una oleada de ternura  inesperada le invadió.   Allí estaba ella, su esposa, su desconocida y extraña esposa, ante una situación dolorosa que de nuevo se le presentaba.   Ella en ese instante,  levantó la cabeza y entre lágrimas vio aquel rostro tantas veces añorado y que nunca sospechó le volvería a ver en aquella situación. El dio un paso para acercarse a ella y abrazarla para darle su consuelo. Iris de un saltó se levantó retrocediendo y frenando de este modo el impulso de Brendan.   No pudo articular palabra, solamente le preguntó


- ¿ Y Sean ?

Sean entró en ese momento y la abrazó con fuerza, porque también él volvió a rememorar aquella escena, pero esta vez tenía entre sus brazos a la que podría haber sido su hija, a la madre de su nieta... Y aunque las palabras le asaltaban, las reprimió y ni siquiera preguntó por Victoria, por aquella nieta que apenas había visto una vez y ya tenía  cinco  años.  Se interesó por su hermano y lo ocurrido.

-Susan no llegará a tiempo, seguro- comentó a Iris.  La noche fue larga, interminable, angustiosa. En un momento de lucidez Phillip puso su mano sobre la cabeza de Iris y tomando la  de Brendan se unieron los tres. Mirando al muchacho , Phillip le dijo

- Te lo encargo, te lo encargo-.  Brendan supo a que se refería y le contesto
 -Tranquilo, tranquilo

. Después Phillip dijo que le dejaran a solas con Sean: quería reconciliarse con él antes de la partida.  La charla no fue larga puesto que las fuerzas cada vez eran más escasas, pero ambos hermanos se fundieron en un abrazo y posteriormente hicieron pasar a Iris y Brendan.
Así silenciosamente, en paz, tranquilo,  Phillip O'Connor, el eterno enamorado de Estela, el segundo  padre de Iris,  abandonó este mundo.

Dejó encargado a Brendan que sus restos fueran enterrados en su amada Irlanda, en el panteón familiar,  cerca de la montaña desde la cual se divisaba el mar. En el interior deberían poner la bandera irlandesa y un saquito con tierra española. Su segunda patria a la que amaba tanto como a Irlanda,.  A esa tierra que le había dado el amor de su vida y la hija y nieta que nunca tuvo, pero que las circunstancias,  le otorgaron. Sus deseos fueron cumplidos.

´Mientras cumplimentaban  los trámites, Brendan solícito no dejó sola a Iris. La llevaba café, o agua, o simplemente la miraba. No se atrevía a preguntarla ni a decirla nada. Sólo la miraba y pensaba

 - Dios mio ¡cómo ha cambiado!, es una mujer preciosa. Demasiado madura para su edad,..   es muy joven. ¿ Cómo la vida le ha hecho vivir tan deprisa? ¡ Qué estupido fuí ! ¿ Por qué creia tenerla rabia? ¿Cómo fue que me olvidé de aquél dia de la muerte de sus padres? Ese mismo día en mi cabeza infantil me dije : la protegeré siempre, siempre la tendré a mi lado. Y voy y meto la pata, precisamente con ella. Ahora es mi esposa y somos dos extraños.¿ Por qué  razón,  y a pesar de habérmelo pedido en varias ocasiones, me resistí a concederla el divorcio...  Por qué?

Su cabeza era un torbellino de preguntas sin respuesta. El silencio entre los dos se podía cortar. En los ojos de ella había dureza para él, no le miraba, no le hablaba, sólo había rabia.  Contenida,  pero mucha rabia.



No sabía si su frustración era motivada por la  muerte de su padrino o por ver allí frente a ella a Brendan. Le daban ganas de abofetearle, pero en realidad no era por rencor hacía él, que con el tiempo se había aplacado. Era rabia contra la vida por haberle arrebatado a una de las personas que más la había querido,  y ahora se sentía sola y desprotegida. ¿ Qué iba hacer sin su padrino?. Y de nuevo comenzó a llorar. El se acercó a ella y suavemente la abrazó sin decir palabra, y ella angustiada reclinó su cabeza en el hombro de él como hiciera hace años, buscando consuelo .  La hizo salir de la habitación.  Las enfermeras procedian a desconectar las máquinas, y al menos, deseaba evitarle ese mal trago.  Ella seguía llorando sin consuelo apoyada en su hombro, y él, con su mano en la cabeza de Iris, trataba de calmarla, como hiciera años atrás.

Sean, se reunió con ellos: tenían que trasladar el cuerpo de Philip a la morgue del hospital, mientras ellos arreglaban el papeleo.   Sean quiso hacer esos trámites, y dejar que Brendan e Iris permaneciesen juntos, en una vaga esperanza de arreglo.

Había amanecido, cuando los tres salieron, una vez todo ultimado para el sepelio.  Iris levantó el rostro hacia el cielo para recibir un poco de aire fresco de la mañana que despejara el gran dolor de cabeza que tenía.  Brendan la sujetaba por el brazo, pero ella, parecia no darse cuenta.  Por fin, ella tomó consciencia de la situación.  Sabía que aún tenian un protocolo que cumplir, un doloroso protocolo.

- Busquemos un taxi- dijo Sean
-No traje mi coche. Vine con el padrino en la ambulancia.  Lo siento
- No tienes que sentir nada- dijo Brendan.  Y por primera vez, Iris se dió cuenta de que él la tomaba del brazo, y que al hablarle había una suave sonrisa en sus palabras, que la dejó prepleja.

Tomaon un taxi y al dar la dirección, Iris les preguntó  si deseaban quedar se su casa; había sitio suficiente.

- Gracias, hija.  Yo me iré al hotel.  Necesito estar a solas. ¿ Vienes tú también, Brendan ?
- No, padre. Iré con Iris. Hay cosas de las que tenemos que hablar y organizar.  Si no te importa-dijo dirigiéndose a ella- iré contigo.
- No en absoluto.  Haz lo que creas oportuno- respondió Iris. Y hasta el domicilio se dirigió el taxi, para dejar primero al matrimonio.

En ese momento, Iris pensó que quizá Brendan la propondría el divorcio. Pero Victoria, estaba en casa, dormía, pero en algún momento tendría que verla. ¿ Qué iba a decirle si preguntaba? Ya se le ocurriría algo sobre la marcha.  Mientras subían en el ascensor, decidió ir preparando el terreno por si acaso. Y dijo a modo de comentario:



- Ni siquiera me he acordado de llamar a casa, a ver cómo estaba la niña- dejó caer esas palabras, con la esperanza de que él no se diera cuenta.  Pero si se dió:
- ¿ Una niña ? ¿ Tienes una hija ?

domingo, 1 de mayo de 2016

Los O'Connor - Capítulo 8 -Su día más triste

Aún quedaba por solucionar quién iba a representar a los contrayentes; en su boda por poderes.   Brendan habló con su mejor amigo Clive y le pidió el favor de que le representara en España .  para ello tuvo que contarle la verdad de lo ocurrido con Iris..  Su amigo, se echó las manos a la cabeza al conocer el verdadero motivo de su apresurada boda .

 - ¿ Pero en qué  estabas pensando?. ¡Si la tenías una manía que no podías verla! ¡ Madre mia ! Debías estar loco, o no lo entiendo. Dime ¿ qué te pasó. ¿ Fue la apuesta de los muchachos?  Porque si fue por ese motivo, tu ya no eres el amigo que yo conocí y al que quiero como a un hermano.  No tiene nombre; tu acción no tiene nombre. ¡ Por Dios Brendan ! Vivia en tu casa, es la ahijada de Philip, y por si todo esto fuera poco, es casi ¡ una cria !
- Ya basta Clive ¿ Crees acaso que no me he hecho estos mismos reproches yo mismo? No sé lo que pasó y porqué lo hice; francamente,  no lo se.  Por más vueltas que le doy, no encuentro explicación


- ¿ Lo sabe Daisy ?
- No, no la he dicho nada, y eso es lo que menos me preocupa
- Pues deberías decírselo cuanto antes..  Está creiía que te casarás con ella
- Pues ya ves que no.
- Has sido un completo imbécil.  Has destrozado tu vida y la de esa pobre chica que no tiene culpa alguna.  Está bien.  Creo que por muchos reproches que te haga, ya no hay vuelta atrás. Te representaré en España; es lo menos que puedo hacer  por desenredar el embrollo en el que tú sólo te has metido.

 Y tras la aceptación de Clive, al día siguiente de la boda de Thomas con Maureen,   se dispuso a organizar el viaje y a contactar con Philip.  La novia en Irlanda sería una amiga de la pandilla que se brindó encantada, soñando en que quizás algún día se hiciera realidad.

Tía Olivia al enterarse de todo despotricó todo lo que no estaba escrito. Ella tenía pensado que Brendan se casara con su hija y de nuevo la española, la hija de la española, le hacía la jugarreta. Otra vez se repetía la historia. Por algo la odiaba hasta la exasperación. ¿ Pero qué es lo que creen? A ella no se le puede hacer estas cosas, jamás lo perdonará. A Julianne la tenía sin cuidado, ya que Brendan no era su tipo y no tenía la intención de convertirse en su esposa algún día. Sencillamente no tenía interés por el O'Connor. Su amor secreto era Clive, aunque él no se había percatado de sus preferencias.

Y llegó el día de la boda. En ambos hogares reinaba la tristeza. Thomas en viaje de luna de miel llamó por teléfono a su hermano para animarle un poco, pero Brendan estaba triste y nervioso, no queriendo hablar con nadie.

- Venga daros prisa, salgamos de ésto cuanto antes- le dijo a su familia.

En Madrid, Clive había ido a recoger a Iris a Susan y a Philip que ya estaban preparados,  y aunque aparentaban estar contentos, la sensación era bien distinta. Iris, muy pálida, ni siquiera hablaba y le pedía a Dios que al menos en esa mañana no le diera ninguna náusea para que Clive no se enterará de la realidad, y de esa forma desapareciera el peligro de que Brendan se enterara.
La ceremonia fué breve, escueta en ambos lados del mar Una vez finalizada Brendan se fué a trabajar como si tal cosa, quería olvidar lo que hacía pocos instantes acababa de vivir. Iris, Phillip y Susan organizaron a Clive una comida algo especial para agradecerle su colaboración. El muchacho no dejaba de mirar el rostro de Iris. No sabía qué es lo que le encontraba pero la veía rara. Lo achacó a lo especial de la situación y prestó atención a la conversación banal que se mantenía mientras comían.

La sensación era bien distinta. Iris, muy pálida, ni siquiera hablaba y le pedía a Dios que al menos en esa mañana no le diera ninguna náusea para que Clive no se enterará de la realidad, y de esa forma desapareciera el peligro de que Brendan se enterara.
La ceremonia fué breve, escueta en ambos lados del mar Una vez finalizada Brendan se fué a trabajar como si tal cosa, quería olvidar lo que hacía pocos instantes acababa de vivir. Iris, Phillip y Susan organizaron a Clive una comida algo especial para agradecerle su colaboración. El muchacho no dejaba de mirar el rostro de Iris. No sabía qué es lo que le encontraba pero la veía rara. Lo achacó a lo especial de la situación y prestó atención a la conversación banal que se mantenía mientras comían.

Aquella noche ninguno de los contrayentes pudo dormir Iris lloraba desesperada ante lo irremediable; Brendan no dejaba de pensar en ella y en su tío, en la revelación y promesa que había conocido no hacía mucho tiempo.

 Iris, Susan y Phillip al fin se instalaron en el publecito de pescadores que habían elegido para vivir. Empezó a estudiar y a cuidar de su embarazo que cada vez se hacía más patente.  No salía a penas a la calle, nada más que para pasar sus revisiones médicas mensuales.  Tenía la sensación de que todo el mundo la miraba, y cuchicheaban a su espalda.

Brendan empezó a vivir algo alocadamente; cada día salía con una chica distinta.  Buscaba alivio en brazos, unas veces de Daisy, y otras con cualquier chica. Se acostaba tarde, el día que volvía a casa,  pero no dejaba de acudir a su trabajo como si quisiera olvidar todo en las horas que pasaba en la Compañía, pero no siempre lo lograba.

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