lunes, 4 de enero de 2016

Desencuentros - Capítulo 8 - Fin de la historia

La claridad de un nuevo día comenzaba a filtrarse a través de las cortinas de la habitación. Perla se despertaba lentamente sintiendo el brazo que la rodeaba. Como si de repente se diera cuenta de lo ocurrido durante la noche. ¿ Qué locura había cometido ? ¿ Qué le había impulsado a cometer semejante disparate? ¿ Por qué ? Él dormía plácidamente a su lado ajeno a lo que ella estaba debatiendo consigo misma. Apartó el brazo que descansaba sobre su pecho y se deslizó fuera de la cama , vistiéndose con el camisón y poniéndose la bata que estaba tirado en el suelo. Recogió las llaves de su habitación y salió de la estancia sin hacer ruido. Estaba asustada: Se daba cuenta de lo que él representaba en su vida, pero no estaba segura si para Jeff ella era lo mismo. Había sucedido todo muy rápido, pero no podía culpar a nadie, puesto que había sido ella misma quién había acudido a la habitación de él.



A toda prisa se duchó,, se vistió y recogió todo como si temiera que él hiciera acto de presencia en cualquier momento. No quería quedarse a solas con Jeff, y pensó que si la buscaba en la cafetería no discutirían. Su actitud le parecía ridícula, inapropiada para una mujer de su edad, pero tenía dudas. Estaba segura de sus sentimientos pero no de los de él.


Respondió enseguida a las caricias que ella le daba, intensamente, pero ni una sola palabra de amor que es lo que esperaba. En toda la noche, ni siquiera en los momentos más álgidos salieron de sus labios palabras como “ te quiero, eres mi vida". Tan sólo exclamaciones, susurros..., pero nada más Estaba desconcertada y arrepentida. Su mente trabajaba a mil por hora reprochándose haber tenido una experiencia sexual con otro hombre que no fuera su marido. Pero ´el estaba muerto…¿tenía derecho a reconstruir su vida ? Era joven, atractiva y deseaba compartirla con Jeff, pero él no respondía a sus expectativas. Sencillamente no era hombre de una sola mujer siempre estaba enredado en alguna aventura y eso la dolía, porque ella si se había entregado a él con los cinco sentidos


Se dirigió a la cafeteria. Se sentó en una mesa cercana al mostrador, de esta manera si se enfadaba con ella siempre sería en silencio, a pesar de que no acostumbraba a dar voces, pero sus palabras eran cortantes y la violentaban mucho. Quizá supiera en su interior que no se había comportado bien. Debió quedarse en la cama hasta que él se despertara y no huir como una aventurera ocasional. No tenía apetito, pero su propia impaciencia hizo que pidiera un café. No había empezado a tomárselo cuando Jeff hizo acto de presencia en la cafetería, y en contra de lo que pensaba la saludó dando los buenos días y besando sus labios al tiempo que la sonreía con dulzura.


--¿ Por qué te has levantado tan pronto ? Yo esperaba que estuviéramos algo más, puesto que no tenemos prisa.


Perla se sonrojó y bajó la cabeza. Le daba vergüenza mirarle a los ojos, algo que Jeff no comprendía.
--¿ Qué te ocurre ?
--Nada, no me ocurre nada
--Oye. el tono de tu voz me dice todo lo contrario. ¿ Por qué estás tan distinta a anoche?
--No lo vuelvas a mencionar. Lo de ayer fue un error tremendo del que estoy muy arrepentida. Nunca debió ocurrir, nunca
--¿ Cómo dices ? ¿ Me estás diciendo que lo que sucedió anoche no ha significado nada para ti?
-- Si, si ha significado. Fue una metedura de pata descomunal. No te culpo, la responsabilidad ha sido toda mía
--Pero, … ¡ es inaudito ¡ Para mi ha sido muy, muy importante. He acariciado ese sueño durante mucho tiempo. Ahora me dices que ha sido una metedura de pata… ¡ No me lo puedo creer ¡ Entonces, ¡ es que he sido un juguete para ti.! ¿ qué pretendías ?
--No pretendía nada. Fue un momento de debilidad, eso es todo
--¿Eso es todo? Y mis sentimientos ¿ no importan ?
--Nunca has demostrado el más mínimo interés hacia mi.. Siempre he sido como una“!hermana pequeña”! para ti. A las primeras de cambio te enredabas con alguna chica. Nunca tuviste en cuenta lo que yo podía sentir
--Porque siempre levantabas un muro en tu vida. Siempre anteponías la memoria de tu marido  ¿que querías que hiciera ? Todo esto no puede estar pasando…
--Ni siquiera anoche me dijiste que me querías. ¿ Por qué lo hiciste, , por qué accediste a mis deseos. ? ¿ Por caridad ? Ah, claro seguro que pensarías “ esta pobre, desde que se ha quedado viuda  …."
--¿ Piensas eso realmente,? ¿de verdad lo piensas?
--Naturalmente que lo pienso. Si no fuera cierto no te lo diría
--Muy bien. Si es así como piensas, será mejor que cortemos nuestra relación en este preciso momento. Te has reído de mi y yo confiaba en que sería distinto, pero veo que he sido un instrumento para tu satisfacción, así que por favor déjame en paz. No deseo volver a verte nunca más. He tratado durante todo este tiempo de cuidarte, de protegerte y de esconder mis sentimientos para no herirte, pero he comprobado que no todos somos iguales. Te espero en el coche.



Jeff abonó la cuenta y salió del local en dirección al vehículo que les llevaría de nuevo a Madrid. Sentía un inmenso dolor. Al comprobar que ella permanecía inamovible, que no había significado nada,,, que todo lo vivido aquella noche, era una simple anécdota en su vida.


Durante el regreso ninguno de los dos habló en todo el camino. Perla le llevó hasta la puerta del hotel. Jeff bajó del coche y con un simple adiós, dio por terminada su relación. Ella arrancó sin pronunciar palabra. No fueron fáciles los días siguientes. Pensaba que se había equivocado: quizá debió hablarlo con él antes de acusarle de desamor, pero ya era demasiado tarde. Pensaba que no le volvería a ver. Había perdido la oportunidad de ser feliz nuevamente.


Habían pasado tres semanas desde el incidente con Jeff, cuando una inesperada llamada telefónica la sobresaltó. Apenas había amanecido y a esas horas ciertos avisos no auguran buenas noticias. No estaba dormida, pues siempre estaba desvelada. Saltó de la cama pensando en Jeff, quizás hubiera sufrido un accidente…. Preocupada, descolgó el teléfono
--¿ Quién es?
-Señorita, la llamo de la residencia de Belchite. Es referente a Dolores, siento comunicarle que ha fallecido esta pasada noche
--¡ Oh Dios mío ¡ Pobrecilla. No sé qué decir. Salgo inmediatamente para allá.
--Cuando llegue pregunte por Nora, por favor. Es la directora de la residencia. Tiene un encargo para usted.
--Descuide, así lo haré. Muchas gracias por avisarme.


En menos de una hora estaba sentada al volante , en carretera camino de Belchite. Llegó sobre las diez de la mañana, y como la empleada le había indicado, preguntó por la directora, que la recibió en su despacho.Como había supuesto, se refería a la caja de los tesoros de Dolores. No pudo evitar emocionarse cuando la tuvo entre sus manos. Después de relatarle cómo había ocurrido el suceso, la condujeron hasta la capilla ardiente que habían instalado en la iglesia de la Residencia. Por prescripción judicial, hasta pasadas veinticuatro horas del deceso, no podían darle sepultura, por eso hacia mediodía decidió ir a alguna pensión del pueblo y alquilar una habitación, pues hasta el día siguiente a primera hora de la mañana no sería el entierro. Acudieron varios compañeros de la residencia cuyo desplazamiento les fuera más fácil. En su coche llevó a tres ancianos, de los más conocidos por Dolores. Sería enterrada en el Viejo, junto a su marido y su hija.

Una vez sepultada, pidió quedarse a solas frente a la tumba durante unos instantes. Tenía que narrarle a Dolores que le iba a ser muy difícil cumplir con su promesa, pero estaba dispuesta a llevarla a cabo. Se despidió de ella como si pudiera escuchar su congoja. En su cabeza se agolpaba la muerte de la mujer y el recuerdo del último viaje que realizó con Jeff y que tanta trascendencia tuvo en su vida..



 No se encontraba muy bien. Tenía molestias en el estómago. Lo achacó a la tensión nerviosa vivida en los últimos tiempos. Paro pasaban los días y no mejoraba, por lo que decidió acudir a su médico. El diagnóstico la dejó helada,, no podía ser


-- Pero doctor, sólo ha sido una noche… No es posible…


--Hija mía, ¿ Crees acaso que se necesita una eternidad ?. Si, estás embarazada,. Pero de todas formas te haré una ecografía. Pasa a la salita contigua.


Efectivamente el médico no se había equivocado: se estaba formando una nueva vida en su interior.

El médico corroboró el diagnóstico

Cuando salió a la calle caminaba como una autómata, sin rumbo fijo. Las palabras del médico retumbaban en su cabeza. Sentía miedo a lo que se le venía encima, algo para lo que no estaba preparada, y tenía que vivirlo sola. Pensó en sus amigas y en cuanto llegó a su casa, fueron convocadas para una reunión urgente,, para ese mismo día La sorpresa que sintieron no fue menos que la suya propia al recibir la noticia.


--Tienes que decírselo,- exclamó Araceli
--No ni hablar. Es cosa mía nada más
--¿Estás loca ? Tiene derecho a saberlo. Además ¿cómo vas a enfrentarte a una maternidad sola, sin tener ni idea y sin ayuda…? Ahora te pesa, pero debiste pensarlo antes.. Venga, llámale..
--No, no insistas. No voy hacerlo.


Trabajó todo cuanto pudo para poner al día su cometido en la editorial. Se acercaban las Navidades, la época fuerte en ventas de libros. Pidió unos días de adelanto en sus vacaciones navideñas y dispuso todo para su viaje a Estados Unidos. No sabía la dirección del abuelo, por tanto no le quedaba otro remedio que ponerse en contacto con Jeff.


Aguardó a que en América fuera una hora razonable para poder hablar. Decidida marcó el número de él
--¿ Si ¿


Su varonil voz retumbó en sus oídos, esa voz tan deseada de escuchar, perdida irremediablemente. Echaba de menos sus discusiones, sus charlas que siempre terminaban en eso:: discutían por cualquier cosa. Pensaba que eran de todo punto incompatibles.




--Jeff, soy yo
-Ah, ya. Dime ¿qué quieres?


Ni una amable palabra, , ninguna sorpresa por su llamada, , una frialdad absoluta. Verdaderamente ya no formaba parte de su vida


--Verás. Dolores ha fallecido y yo tengo que cumplir mi promesa, pero ignoro el domicilio del abuelo. Necesito saber a dónde debo acudir
--Bien. Toma nota. Mis padres y mi abuelo, viven en un pueblo a las afueras de Nueva York. Su dirección es…. ¿Sabes cuándo vas a venir ?


--Seguramente el martes. Mañana tengo que ir a recoger el billete.
--Bien , avisaré a mis padres . O mejor, toma nota de su teléfono y ponte en contacto con ellos para que te recojan en el aeropuerto.


--¿ Cómo va tu libro ?
Jeff sorprendido por la pregunta, tardó unos momentos en contestar. Al fin dijo


--Bien, bien. Ya está en imprenta
--¿Querrías enviarme un ejemplar cuando estén a la venta?


--Claro. Te lo enviaré. Ahora si me disculpas tengo una visita
--¡ Oh, perdón ¡ te ruego me disculpes. Adiós


Jeff le había mentido. Estaba solo en casa, pero el escuchar su voz le hacía daño. Le hubiera preguntado mil cosas. A pesar de que había pasado algún tiempo, no la había olvidado, , al contrario estaba más furioso y no quería ni oir de entrevistarse con ella. Lo estaba pasando mal. Quería liberarse de una vez de la influencia de la muchacha.


Perla al día siguiente, llamó a los padres de Jeff. Mantuvo una conversación amable y cortés con el padre y más participativa con Gena, la madre. Era extrovertida, sincera y amable. Quedaron en dar la fecha fija de su llegada a América y ambas colgaron el teléfono.


Hasta el último momento mantuvo la esperanza que iría Jeff a buscarla , pero no fue así. En su lugar acudieron sus padres y cómo no,, el abuelo. Un perfecto caballero, educado y a pesar de su edad muy atractivo. En verdad observó lo que dijo Dolores: “ te pareces a aquel jovencito que fue novio de mi hija!””


Era alto, muy mayor, pero el color de sus ojos y su brillo eran iguales a los de Jeff. Y hasta tenía su misma sonrisa y el mismo hoyuelo en su barbilla. Al verse frente a él, no sabría describir la sensación de ternura que tuvo. Allí estaba uno de los protagonistas de su propia historia. Quizás nunca, aquel venerable anciano, llegase a saber lo que cambió su destino con el suceso ocurrido.


El abuelo, fue el primero que la abrazó, agradeciéndole la misión que había desarrollado y le había conducido hasta allí. Perla llevaba un paquete dentro de una bolsa que cuidaba con especial esmero, no por su fragilidad, sino por el hermoso contenido del que había sido depositaria.

El abuelo fué el primero en abrazarla


Ya en la casa, les entregó el paquete que Dolores había preparado . El abuelo pidió permiso para retirarse a su habitación y en soledad contemplar aquellos recuerdos tan queridos para él a pesar del tiempo transcurrido.


Ni Gena ni Perla pudieron evitar el emocionarse y tuvo que ser Jeffrey padre , quién las consolara. Al cabo de un rato,, una vez repuestas de las emociones, Gena condujo a Perla hasta su habitación para instalarse.. Pensaba quedarse sólo un par de días, pero se acercaba el día de Acción de Gracias y esa festividad era muy celebrada por la familia. La convencieron para que se quedara unos días más. Gena era muy cariñosa con ella, se prestaba a las confidencias,, tenía especial manera para ganarse la confianza de las personas, y se ganó la de Perla. Gena la contó que la hubiera gustado tener otro hijo más, : una chica, pero complicaciones a la hora de dar a luz a Jeff, provocaron que nunca más pudiera volver a ser madre. Perla conmovida , la abrazó diciéndola cuanto sentía lo ocurrido


--No te preocupes, ha pasado mucho tiempo, ya está superado. ¡ Me hubiera gustado tanto tener una hija ¡ … Ahora te toca a ti. Cuéntame…


Gena tenía una especial habilidad para recibir las confidencias...




Perla narró todo lo ocurrido con la enfermedad de Carlos, , su fallecimiento, la depresión en la que cayó y las inseguridades y remordimientos que sufrió posteriormente. Muy de pasada la contó cómo se conocieron Jeff y ella.


No dió ningún nombre sólo evocó que había conocido a un hombre del que se había enamorado y que por motivo de su inseguridad, había roto su relación. Narró la noche apasionada que tuvo con él y la consecuencia de aquello…


--Si Gena, me he quedado embarazada y estoy muy asustada…




--Hija, tienes que hablar con el padre de la criatura


--No. Es responsabilidad mía; yo fui quién llamó a su puerta buscando su pasión, y fue mío el remordimiento que sentí al día siguiente por haber sido infiel a mi marido
--¿Infiel ? ¡, pero si hace varios años que enviudaste.! Tienes derecho a vivir de nuevo. Además, él también tuvo su culpa. No le pusiste un puñal en el pecho para que te hiciera el amor. .Seguro que estaba encantado de la vida.


No dijo ningún nombre, pero Gena intuyó enseguida que se trataba de su hijo. El cúmulo de circunstancias coincidían con lo narrado por Perla. Comprendió el porqué él no había venido a saludar a su amiga, y comprendió también la tristeza que había permanentemente en los ojos de la muchacha
--Pero ¿ tu quieres a ese muchacho ?


-Naturalmente que le quiero y muchísimo. Lo he comprendido cuando era demasiado tarde. Quizás estaba confiada de que él nunca me dejaría, hasta que se cansó de aguantar mis insensateces
--Pero tienes que decírselo. Es su padre, tiene derecho a saberlo. Si luego no quiere saber nada de ti, pues allá él, pero es tu obligación. Se lo debes a tu hijo que algún día te pedirá responsabilidades.


--Tienes razón,, pero todavía no estoy preparada. Son demasiadas cosas las que tengo que asimilar; además seguramente se habrá buscado otra pareja. Es un buen partido y además muy guapo. Con la sinceridad que la caracterizaba, Gena abordó la pegunta a bocajarro
--Ese hombre es Jeff ¿verdad ?


Perla se quedó callada. Como en tantas ocasiones bajó la cabeza avergonzada. Le pesaba haber sido tan sincera con la madre del hombre del que se había enamorado
--Es Jeff ¿verdad?-  la preguntó por segunda vez-  Pues debes decírselo, de lo contrario le hablaré yo


--No por favor Gena, no lo hagas. Debo ser yo quién lo haga, pero necesito unos días más. No quiere ni oir hablar de mi, no quiere verme nunca más ¿ Cómo voy a decirle ahora que vamos a tener un hijo?
--Está bien. Esperaré hasta que me digas, pero si tú no lo haces lo haré yo.


Gena sospechaba que Jeff no pasaría el día de Acción de Gracias con ellos. Ahora lo comprendía todo, el porqué no había ido a ver a su amiga ni volvería a casa mientras ella estuviera allí. Abrazó a Perla que lloraba sin cesar y trató de calmarla, cosa que consiguió a duras penas.
Cuando Perla se hubo retirado a descansar, cogió el teléfono y marcó el número de su hijo


--Jeff
--Hola mamá ¿ cómo estáis?
--Bien, estamos bien. La que no se encuentra bien es Perla
--¿Está enferma ?
--No pero tiene graves problemas
--¿Problemas, de qué tipo ?
--Es muy largo de contar…¿No vendrás, verdad?
--No, Tengo compromisos. No, no iré
--Bien. Hijo mío cuídate y ten un feliz día de Acción de Gracias. A propósito, Perla se va al día siguiente de la fiesta, te lo digo por si vuelves a casa…


--Mamá,.. mamá…
--Adiós hijo mío. Pásalo bien





Cuando colgó el teléfono, Gena sonrió. Conocía muy bien a su hijo y sabía que estaría dando vueltas a la cabeza y que posiblemente se presentara a verles, a pesar de contar con la presencia de Perla.




domingo, 3 de enero de 2016

Desencuentros - Capítulo 7 - Dolores

No habían hablado en toda la semana ni en persona ni por teléfono. Jeff se había marchado de la casa de Perla enfadado por la reacción de ella. No quería molestarla, no quería verla. Era orgullosa y muy terca. Ambas cosas exasperaban a Jeff. Pero al fin cedió a sus deseos y la tarde-noche del jueves fue a esperarla al portal de su casa. La vio venir arrebujada en el abrigo, pues era una noche bastante fría, como si fuera a nevar de un momento a otro. Como siempre venía con la cabeza baja, a solas con sus pensamientos. Sintió pena por ella. Una mujer joven y bonita, dejando pasar la vida sin pena ni gloria.

--¿ Por qué este empeño mío en protegerla ? Ya es mayorcita y a lo mejor lo que quiere es vivir así-, reflexionó.  De un paso se plantó frente a ella

--¡ Dios mio, qué susto me has dado ¡

--Ja,ja,ja, ¿ Pensabas que iban a atracarte ?

--¡No ¡ , no sé…¿ Cómo estás ?

--Yo bien ¿ y tú, se te quitó el catarro?

--Si, ya estoy bien. ¿ Quieres subir o vas a algún sitio ?

--No venía a verte

--Bien, pues vamos a casa. Hace una noche muy desapacible




Ambos subieron. En el ascensor Jeff la miraba de soslayo sin hablar ni comentar nada. Una vez en el interior del piso. . .

-Dame tu abrigo, por favor. Sírvete algo mientas yo dejo el bolso

Desapareció por el pasillo y Jeff la vio marchar fijándose en su figura. Verdaderamente era una mujer muy atractiva…

--¿Te has servido?

--Si ¿te sirvo algo a ti?

--Un Jerez por favor. Cielo santo hace una noche muy fría

--¿ Te apetece salir a cenar? La última vez rechazaste mi invitación

--Te invito yo,. Te haré una cena especial

--¿Sabes cocinar ?

--¡Claro ¡ Igual te imaginas que por vivir sola, me alimento del aire. Hace tiempo que nos conocemos y aún no sé cuál es tu comida preferida

-Soy de gustos sencillos. Me encanta la tortilla de patata. Solamente puedo comerla cada vez que vengo a España. En ningún otro sitio la saben hacer. La verdad es que yo ignoro los ingredientes y por mucho que le he explicado a mi madre como es, nunca le sale..

Ambos jóvenes rieron y juntos en la cocina prepararon los ingredientes con los que confeccionar una suculenta tortilla. Mientras Perla daba los últimos toques, Jeff partía unas finas lonchas de jamón serrano y unos tacos de queso manchego. En la pequeña bodega eligió una botella de vino y se dispuso a preparar la mesa. Buscó una vela y la situó en el centro. La mesa quedó completa y a ella se sentaron para degustar la frugal cena que habían preparado.

-¡ Humm ¡ No hay manjar más sencillo y exquisito : tortilla, jamón y queso. Todo ello regado con un buen vino ….Manjar de dioses. Sólo falta el café, comentó Jeff





-Lo tomaremos en el salón mientras hablamos- dijo ella--Tenemos que hablar de Lolita

Perla dio todos los datos conseguidos y relató su entrevista con Dolores y su promesa de volver con el nieto del que pudo ser su yerno

-¿ Cuándo podrás ir ? - dijo Jeff

-El viernes a mediodía termino mi jornada laboral. Podrías ir a buscarme a la editorial. Comeríamos algo por el camino. Como llegaríamos ya de noche, podríamos hospedarnos en algún motel y al día siguiente por la mañana iríamos a Belchite viejo, al cementerio, y después acudiríamos a la residencia a saludar a Dolores ¿ te parece?

-Bien, me parece bien. Me gustaría detenerme un rato en el pueblo, caminar entre las ruinas. Transitar por donde ellos anduvieron e imaginar las sensaciones que ellos sintieron. Quién sabe si haré una continuación del libro….

-Entonces, ¿ seguimos adelante ?

-Naturalmente. Verás tendrá que ser sin falta en estos días: el martes regreso a Nueva York.

-Claro, llevas una semana. Bien pues entonces quedamos en eso.

Apuraron el café. Perla tuvo la impresión de que él quería decirla algo, pero como Jeff no abrió la boca, pensó que era una apreciación suya.

-Bueno pues me voy ¿ Quieres ir a algún sitio ?

-¿ A estas horas ? ¡ Es muy tarde ¡

-¿ Me das el abrigo ?

-Voy por el

Como habían  quedado, el viernes a las dos en punto Perla recogió su bolso de viaje, su abrigo y salió de la oficina. Puntual, en la puerta, la esperaba Jeff con el neceser a sus pies.

-¡ Hola ¡-  dijo ella a modo de saludo

-¿ Cómo estás? ¿ Bien?
-Perfectamente. El coche lo tengo en el aparcamiento, a la vuelta. ¿Vamos ?

-¿ Por qué no comemos antes? Yo tengo hambre. Ten en cuenta que según mi horario, casi es la hora de merendar…

-Cierto, perdona-  sonrió Perla-  Vayamos a la cafetería que hay al lado del aparcamiento. Se almuerza muy bien.

-Vayamos pues

Se instalaron en el coche y tomaron rumbo a Zaragoza. Llegaron de noche a la puerta de un motel de carretera y reservaron dos habitaciones. No eran lujosas, pero sí cómodas y limpias. Acudieron a la cafetería de la instalación y cenaron. No se prolongó mucho la sobremesa, pues ambos estaban cansados. Fijaron la hora para el día siguiente y dieron orden en recepción de la hora en que habrían de despertarles.

Como a las once de la mañana llegaron a Belchite. Antes habían comprado unas flores que depositarían en la sepultura de Lolita y en la de su padre. Jeff deambulaba por las calles del pueblo mirando a un lado y otro de las fachadas de las derruidas casas. Se supone que estaba en la calle Mayor, en donde ocurrió todo. Lo sabía de memoria, pues tal era la cantidad de veces que su abuelo se lo había narrado. Miraba al suelo como buscando una huella inexistente de lo pasado. Perla le miraba en silencio unos pasos detrás No quería interrumpirle,




Pero sabía de la emoción que estaba viviendo. También se dio cuenta, que era su propia historia, la de ellos. Lolita era el nexo de unión de su destino. De no haber sido por el libro ni siquiera se hubieran conocido. Como si  leyera el pensamiento, él se volvió hacia ella y le comentó

- ¿ Te das cuenta ¿? ¡ Es nuestra historia ¡ Aquí empezó todo…. Es increíble

Perdieron la noción del tiempo; no quería interrumpirle, que agotara las vivencias que pudiera sentir y que ella vivió  la primera vez que recorrió esas calles días atrás.  Rodeó los hombros de Perla con su brazo, y la dijo

-Vámonos ya

La siguiente parada fue el cementerio. Caminaron entre las tumbas derruidas y se detuvieron en una en la que aún seguían las flores que Perla depositara en su primera visita. Apenas unos pocos metros de la de Lolita, estaba la de su padre, que señaló a Jeff. Sacó de su bolso la máquina fotográfica y se la tendió.

- ¿ Cres qu es buena idea enseñarle al abuelo esta fotografía ?




- Él me lo pidió. De todas maneras si no le veo fuerte, si le veo muy emocionado, no se la enseñaré, pero sé que querrá verla. ¡ Cielo santo ¡ era una niña, no habían empezado a vivir. Qué triste es todo. Odio las guerras que destruyen todo cuanto encuentran a su paso en beneficio de unos pocos-.  Y siguió reflexionando:

- ¿ Te imaginas lo distinto que hubiera sido todo si ella no muere? Posiblemente yo no hubiera nacido, al menos en América. Quizá no hubiera sido escritor y no te hubiera conocido, y por lo tanto ahora no estaríamos aquí…¡ Es increíble ¡

- Con razón eres escritor. Puestos a fantasear no hay quién te gane…

Ella sonrió para que la tensión no fuera tan alta. Rezaron juntos ante la tumba de Lolita, y depositaron parte de las flores que llevaban. La otra parte la dejaron sobre la de su padre. Salieron del cementerio y se encaminaron hacia la residencia de Dolores

-¿ Quieres hablar con el sacerdote que les conoció ?

- Me encantaría. No lo creerás, pero siento una opresión muy profunda en el pecho. Todo esto es la historia de mi familia, mi propia historia. Mi abuelo la vivió y nunca pensé poder vivirla en el sitio en donde ocurrieron los hechos.

Don Felipe estaba en el saloncito frente al calor de la chimenea tapado con una manta. La señora que le atendía les condujo hasta él, que como siempre estaba medio dormido.

- Don Felipe, estos señores preguntan por usted

El sacerdote volvió la cabeza y su rostro se iluminó cuando vió a Perla, y supuso en el acto que quién le acompañaba era el nieto de aquel muchacho novio de Lolita, tal como ella le había anunciado la vez anterior

La charla de don Felipe era amena e interesante. Jeff estaba encantado de la vida escuchando el relato de los hechos posteriores a lo acontecido, pues mientras ocurría todo, el abuelo ya había sido evacuado. Al anciano cura se le llenaban los ojos de lágrimas contagiando la emoción a la pareja que le escuchaba expectante. Jeff no paraba de hacerle preguntas. Había decidido que escribiría una segunda parte desde el final del primer libro hasta el momento actual. Su imaginación no paraba de asimilar datos, preguntas, hechos, etc. El tiempo había corrido veloz y eran casi las seis de la tarde. Aún tenían que visitar a Dolores, por lo que se despidieron


- Id con Dios, hijos

- Padre, le prometo que si escribo este libro, le traeré un ejemplar en mano. Volveré a visitarle. No piuedo imaginar la emoción de mi abuelo cuando le narre todo esto.

Se despidieron del sacerdote y se encaminaron a ver a Dolores. La encontró muy decaída, como si en lugar de unos días hubiese pasado un año. Reconoció enseguida a Perla que emocionada la abrazó. Jeff estaba desbordado por todo lo que estaba viviendo. Ni en mil años  se lo hubiera imaginado. Nunca pensó encontrar unas gentes tan entrañables,  y tan tristes. No  habían conseguido olvidar su tremenda tragedia.


Dolores enseño a Jeff la caja de sus tesoros, y él emocionado acariciaba aquellos diminutos zapatitos que pertenecieron al amor de su abuelo. Miró la fotografía desgastada de un hombre de aspecto bonachón y que Dolores con lágrimas en los ojos llevó hasta sus labios

- Es mi marido ¿sabes ?

Permanecieron un buen rato escuchando la narración de las vivencias de la mujer. Al  terminar   se detuvo y mirando al rostro de Jeff, dijo

- ¿ Con que tú eres el nieto de quién pudo ser mi yerno? Vaya, vaya. Ahora que me fijo, te pareces mucho a él. Al menos como yo le recuerdo; tienes los mismos ojos azules que él tenia y que tanto enamoraron a mi niña.


- Dolores, mi abuelo estaba loco por los ojos negros de Lolita.

Se dirigió a Perla y le formuló esta petición

- Hija, a mi me queda poco, lo presiento. Tengo que pedirte algo y es que cuando ocurra,  recojas estas cositas , dijo señalando sus pertenencias,  y se las hagas llegar al abuelo del joven. Si se quedan aquí las tirarán a la basura y deseo que las tenga él. Es lo único que me queda de ellos. El día que él falte, haced lo que queráis. Dejaré instrucciones a Luisa para que te avisen.

-Dolores por favor, no hable así

  Perla se abrazó a ella sin poder reprimir el llanto que cegaban sus ojos. La despedida fue triste y Jeff tuvo que tomar a Perla por los hombros para que se despidieran, alegando que no era bueno para Dolores tanta emoción.  Salieron de allí cuando ya había anochecido. Ninguno de los dos hablaba. Estaban vencidos por tantas emociones. Perla gimoteaba despacio, mientras Jeff conducía de regreso a Madrid. Cuando ya iba a llegar al lugar del Motel, Perla le dijo:

--Jeff estoy agotada por la emoción. No tengo ganas de seguir hasta Madrid. Todavía queda mucho, hagamos noche aquí

-- Creo que es acertado. Yo tampoco estoy bien. Iré a reservar las habitaciones. Si quieres ve a la cafetería, tomaremos algo antes de acostarnos.





-De acuerdo, allí te espero

Apenas si probaron la cena. No tenían apetito ni ganas de hablar. Cada uno reflexionaba sobre lo vivido aquel intenso día. Estaba confundida. Se agolpaban mil ideas en su cabeza que levantaba y miraba a Jeff, que a su vez no dejaba de escarbar con el tenedor en su plato. Mil ideas encontradas la confundían ¿ qué le estaba ocurriendo? Abonaron la cuenta y se dirigieron al bungalow que les habían asignado. Frente a la puerta Jeff abrazó a Perla y la besó en la frente

- Hasta mañana, trata de descansar

- Igualmente Jeff. Buenas noches

A solas y después de tomar una ducha, Perla daba vueltas por la habitación tratando de averiguar qué es lo que la estaba sucediendo. Pensaba en Lolita y en el abuelo constantemente, no sabía muy bien porqué, o ... acaso sí. ¿Hubiera sido tan valiente como Lolita en aquella última noche?. ¡Era una época tan distinta, tan opresora con las mujeres.! ¿ Habría medido las consecuencias? ¿ Y si no hubiera ocurrido la desgracia , y aquella noche hubiera tenido otro final, otro hecho. . . ? Estaba muy nerviosa, pero algo en su interior se revelaba contra su propio sentido común, con lo que hasta entonces había creido su deber para con Carlos. Respiró profundo y cogió las llaves de la habitación. Estaba ya preparada para dormir, se puso una bata y decidida salió de la habitación.

Golpeó en la puerta contigua, , en la de Jeff, que la abrió con sorpresa

- ¿ Qué ocurre, estás bien, necesitas algo ?

-¿ Puedo pasar ?

- Claro, adelante

Jeff se había recostado en la cama. Se suponía que veía la televisión, aunque en realidad estaba inmerso en sus propios pensamientos.

- Bien dime qué ocurre

Ella tomó su rostro entre las manos besándole en los labios apasionadamente. Fué un acto reflejo, incontenible. Él sorprendido no rechazó su caricia, pero la extrañeza se reflejó en su cara

-¿ Qué haces ?

- No me preguntes, no digas nada. Ni yo misma lo entiendo. No sé que me ocurre, pero necesito…

No pudo terminar,. Jeff la abrazó fuertemente devolviéndola el beso. Se besaban una y otra vez abrazados. Él la besaba en los ojos en el cuello en los hombros, en los labios…De repente se paró, y preguntó:

-¿ Sabes lo que esto significa ?

-Si- dijo una voz temblorosa

- Sabes lo que viene después. ¿ me entiendes ?

- Si

- ¿ Aceptas ?

-Si, acepto, lo quiero…

Nuevamente se besaron. Jeff la abrazaba, a la par que recorría su cuerpo a través de la tela de su camisón.  Dulcemente la condujo hasta la cama y suavemente la quitó la ropa.  No deseaba mirar aquel cuerpo desnudo que se mostraba ante sus ojos, pero sus sentimientos eran más fuerte que él.  No deseaba ofenderla, pero cómo evitarlo.  Ella entornaba los ojos y se dejaba acariciar.  Los labios de él la quemaban , y ella correspondía a sus abrazos y a sus besos.  Con suavidad la depositó en el lecho y entonces dio salida a la pasión que le embargaba.  La confusión estallaba en su cabeza ¿ Qué es lo que estaba haciendo?  Se trataba de Perla, su amiga.  Pero en ese momento comprendió lo que ocurría: estaba enamorado de ella y había sido Perla la que llevó la iniciativa. Y fue entonces cuando  abandonó su represión, y dio rienda suelta a sus deseos. 

Pero ¿ qué pasaba con ella ? ¿ Por qué esa actitud? ¿ Significaría que sólo necesitaba sexo?  No era de extrañar, ya que era una mujer en plena juventud y había quedado viuda hacía varios años. Pero no, era algo más que sexo. Ella le dedicaba palabras de ternura, y respondía a sus acaricias y a sus deseos.  Por la experiencia vivida con otras mujeres, conocía que lo que estaba viviendo, era algo más . ¿ Estaba ocurriendo verdaderamente? Y entonces recordó el enojo de ella cuando llamó a Paris y una voz femenina descolgó el teléfono. Lo vio claro: ambos se habían enamorado y estaban dando salida a sus deseos más profundos. Dejó de pensar y,  dulcemente la hizo el amor.

 Fue una noche plena, abrazados uno al otro, hasta que el nuevo día apuntaba radiante de sol, por la ventana.



sábado, 2 de enero de 2016

Desencuentros - Capítulo 6 - Celos

Mientras regresaba a Madrid, no paraba de recordar todos los acontecimientos vividos en esos dos días. Estaba satisfecha por haber podido localizar a Lolita y haber hablado con su madre. Sentía una profunda tristeza por todo lo que les tocó vivir.


Si llegase pronto trataría de comunicar con Jeff. No existía diferencia horaria con Francia,  y aunque fuese tarde le llamaría para decirle que todo estaba solucionado. En su interior estaba contenta de poder hablar con él, , de escuchar su voz. Creía saber el significado, pero se resistía a creerlo. No podía ser verdad que de nuevo una ilusión hubiera llegado a su vida. Pensó en los consejos que él  la dio y después de conocer todo lo relacionado con la familia de Lolita, pensaba que tenía razón, que los momentos hay que aprovecharlos cuando se presentan, porque no sabemos si tendremos otra oportunidad..



Mientras regresaba a Madrid, pensaba en lo vivido en Belchite
El tiempo en Madrid era desapacible,. Llovía a ratos con intensidad y estaba deseando llegar a casa. Se sentía cansada, no por el viaje, sino por el cúmulo de sentimientos. Antes de subir tomó un café y una tostada en la cafetería cercana a su domicilio. No tendría que preocuparse de preparar cena, le daba mucha pereza. Sacó la ropa del bolso de viaje y lo dejó sobre una silla
--Mañana me ocuparé de guardar lo que sea. Ahora no tengo ganas. Me ducharé y me pondré cómoda. A la hora conveniente trataré de hablar con Jeff.


Así lo hizo y para hacer tiempo vió la televisión aunque no estaba pendiente de ello. Nerviosa miraba el reloj constantemente, deseosa de que fuera la hora de llamar. Recostada sobre la almohada evocaba su rostro, cercano mientras estuvieron bailando en la discoteca. Aspiraba su perfume, discreto pero exquisito. Su marido no usaba perfume, más que una colonia fresca, varonil, para después de la ducha.  El perfume de su amigo era distinguido. Él era muy elegante y sabía vestirse con la ropa adecuada en cada momento. Se le veía un “ hombre de mundo”.


Miró por última vez el reloj y se dispuso a marcar el móvil de Jeff. No esperaría más. Eran casi las doce de la noche y estaba cansada. Marcó el número, aguardó unos instantes y una voz femenina la respondió

-- Hello , qui est?
—Ce Monsieur Spencer s’il vou plait?

--D’acord

Pero oyó su voz risueña que reñía suavemente a la mujer que le acompañaba

--Donnez moi, ma pettite - se quedó confundida sin saber qué decir.


--Who is that?,- preguntó sin esperar que fuera ella quién le llamara. No podía articular palabra…
--Perdón Jeff. No creí que estabas ocupado. Lo siento mucho. Siento la interrupción
--¿Perla? ¿ Te ocurre algo ?
--No, estoy bien. Voy a colgar
--Espera, espera…
--Adiós


Al cabo de unos instantes sonó el teléfono. Perla sabía que era Jeff, pero no tenía ganas de hablar con él.Sabía perfectamente lo que hacía esa mujer en la habitación. A pesar. de sentir una tristeza inmensa, comprendía que no tenía derecho a reclamarle nada. Ella misma había puesto de manifiesto que su único amor era Carlos. No esperaba que su vida diera ese giro, pero había ocurrido en contra de su voluntad, sin buscarlo. No contaba que él la viera como a una hermana, y no con otro sentimiento. Nunca le diría nada, nunca la notaría nada, aunque se muriera de pena cada vez que le viera.  No respondió al teléfono. Sonó durante varios minutos. Ella se tapaba la cabeza con la almohada para no escuchar su sonido.


No tenía ganas de levantarse. Todo el entusiasmo del día anterior se había esfumado y había tomado la decisión para cuando viniera Jeff : no iría con él a América. Se buscaría un trabajo ya mismo. Su reputación era conocida en importantes editoriales y creía no tener impedimento en encontrar un hueco en alguna de ellas. Y en último caso, se tragaría el orgullo y hablaría con su antiguo jefe para que la readmitiese.  Con desgana se vistió y salió a la calle. Compró el periódico y dio una vuelta por el barrio. Desayunó en una cafetería. Pensaba pasear por el parque cercano, pero comenzó a llover y decidió volver a su casa. Definitivamente los días de lluvia la deprimían más de lo que ya estaba.


No tuvo noticias de Jeff ni ese día ni en los tres siguientes.. Al cuarto y ya de noche, muy tarde, sonó su teléfono. El contestador dijo su párrafo. Al concluir escuchó la voz de Jeff que reclamaba su presencia en el aparato
--Vamos Perla, no seas niña. Somos adultos. De haber sabido que eras tú la que llamabas, hubiera atendido yo. Vamos se que estás ahí, ponte, por favor
--Jeff, estoy avergonzada. No tienes que darme ninguna explicación. Me siento muy incómoda y no deseo hablar contigo
--Pero qué crees, ¿que soy un santo ? Soy un hombre joven, soltero y me gusta divertirme. Y efectivamente no tengo porqué darte explicaciones, así que si no quieres hablar conmigo, no seré yo quién te incomode. Adiós.




No sabría decir  qué palabra le dolió más: si el afirmar que estaba con una mujer, o la manera en que le dijo que era libre de hacer lo que quisiera…
--Me está bien empleado. ¿ Quién me manda a mi escuchar buenas palabras de alquien al que apenas conozco ? ¿ Por qué no me dejaste en paz, seguir con mi vida ?, triste o alegre, vacía o plena, pero era la que yo quería vivir. Acaso ¿ es mejor esto,? ¿De nuevo volver a sufrir ?


Sabía que esa noche la costaría dormir, así que decidió tomarse un Lexatil. Necesitaba ordenar sus ideas, de nuevo patas arriba.  No tenía el ánimo para hablar con sus amigas, por tanto no las llamó para anunciarlas que estaba de regreso en casa. Sabía que le harían preguntas y lo que menos necesitaba ahora, era revivir los acontecimientos de Belchite. Dejó pasar ese día y por la noche las llamó. Quedaron en verse al salir de trabajar y así lo hicieron. Hasta la hora de la cita buscaría algún empleo, sin muchas ganas de hacerlo, pero era necesario. No encontró nada, o mejor, no vió nada. No estaba preparada para la situación que se le había planteado, no se lo había imaginado

Se reunió con sus amigas en el sitio de siempre. Se saludaron como siempre e hicieron que les relatara todos sus descubrimientos. Estaban ansiosas por saber. . Araceli que era la que mejor la conocía, intuyó que algo la preocupaba y mientras las otras discutían, en un aparte, ella la preguntó




-¿ Te ocurre algo? Jeff te gusta ¿verdad?. Bueno eso es estupendo. Es lo que hemos estado esperando durante mucho tiempo ¡ Eureka, al fin ocurrió ¡!
--¡ Noo ¡ Si me gusta, pero yo a él no. Me ve como a una hermana pequeña. Estoy muy confundida y pesarosa de no haber seguido con mi vida de antes. Al menos ya lo tenía asumido, y sin embargo ahora tengo que volver a empezar de nuevo.
--No puedo creer lo que estoy oyendo ¿ que no le gustas ? ¿ es ciego ? Pero si eres guapísima, culta, inteligente…. .
--Si pero no he hablado con él más que de Carlos, y claro ha pensado que no me interesa nadie
--Tonterías. Si se hubiera fijado en ti, hubiera insistido. Pero claro, en los sentimientos no se manda. A lo mejor él ya tiene  novia o pareja. ¡ Os conocéis tan poco… !


-- Por favor Araceli, dejemos esto.


Apenada la amiga comentó con las otras. Iban a dar su opinión, cuando la mano alzada de Perla, las frenó en seco al tiempo que decía


-- No quiero hablar más de este tema. Está pasado ¿ de acuerdo ? - Las chicas asintieron, apenadas, con la cabeza,  pero conocían a su amiga y sabían que no quería se tocara el tema Jeff, nunca más.


Transcurrieron más de quince días desde que Jeff y ella hablaran por última vez. Fue un domingo por la mañana. Aún conservaba el pijama de la noche anterior y estaba desayunando cuando alguien llamó a la puerta. Se alisó los cabellos y descalza fué a abrir la puerta." Sería alguna de las chicas", repitió para sus adentros.
-- Hola - Jeff estaba delante de ella. La miraba de arriba abajo fijamente.



-- No esperaba encontrarte aún en la cama. Son más de las once y tú acostumbras a madrugar
-- Hola. Es que … tengo frio. Se ve que algún catarro me está rondando, el caso es que no me apetecía levantarme aún. No tengo prisa; hoy no trabajo
-- ¿Estás trabajando ?
-- Si, si, claro. Necesito trabajar. No soy rica; tengo ahorros pero éstos se acaban
- Eso quiere decir que no vendrás a América ¿no?
-Exacto. Allí sería como un jarrón chino: valioso pero nadie sabe dónde ponerlo. Mi sitio está aquí. Eso no quiere decir que en algunas vacaciones vuele a Nueva York y nos veamos,, pero para establecerme allí, no, definitivamente.
--Oye, sobre lo ocurrido en Francia…
--¡ No quiero saber nada ¡, no tienes que explicarme nada. ¿Sabes ? no me he caído de un guindo y sé las necesidades que tenéis los hombres. Recuerda que estuve casada durante tres años. Siento vergüenza de haberte llamado, en un momento tan íntimo, pero ya pasó. No tienes porqué sentirte apenado  Si te parece hablaremos de las gestiones para tu abuelo…

Paso por paso relató todo lo ocurrido, pero le ocultó los sentimientos encontrados que había experimentado al verse frente a la tumba de Lolita. En cierto modo ella era la que había puesto en su camino a Jeff.  La invitó a comer, pero ella rechazó la invitación alegando que no se encontraba bien

- Me duele mucho la cabeza, perdóname en otra ocasión
- Estás enfadada ¿verdad?

Ella le miró fijamente a los ojos: "si lo estoy."Tus últimas palabras fueron bruscas y me recordaron la bronca de la editorial. Has cambiado mi vida a peor porque ahora no puedo luchar contra ti… "   Pero no dijo nada, Lo que pensaba se quedaba para ella.


- En fin, si estás enferma no te molesto más

La despedida fue fría por parte de ambos. No se besaron en la mejilla como hacían antes. Tan sólo Jeff la miró fijamente y pasando su mano por la cara de ella , se despidió.





viernes, 1 de enero de 2016

Desencuentros - Capítulo 5 - Belchite

Se  perdió en el portal y Jeff aguardó hasta que su casa se iluminara para emprender el camino al hotel. Apuntaban las primeras luces y pensaba en la despedida. Conociendo los sentimientos de Perla y sus reacciones, no entendía el significado del beso que le había dado al despedirse

-- Es un beso de amigo, desde luego. Aquí tienen  esa costumbre al encontrarse y despedirse. Bah, no tiene otro significado.   Pobrecilla ¡ está tan sola ¡

Perla, a pesar de que se acostó, no pudo conciliar el sueño. A ella misma le extrañaba su actitud. Se giró en la cama hasta quedar de frente al retrato de su marido. Le miraba recriminándose el haber establecido una relación de amistad con Jeff

--  ¿ He hecho mal ? -  preguntaba a la fotografía -   Te ruego me perdones,.   No sé cómo ha ocurrido, pero me agrada su compañía. Eso no significa que vaya a ir más allá, entre otras cosas porque a penas nos conocemos y yo te sigo queriendo y echando de menos. Esta noche, , desde que te fuiste,, no había salido con ningún hombre, sólo con las chicas,, y sin embargo  he ido con  él a cenar y...,  bailamos.  Todo muy amistoso, no creo te haya disgustado, pero yo no me siento bien. Reconozco que todo lo que me aconseja tiene su lógica, pero aún no estoy preparada.  ¡Si pudieras hablarme, decirme lo que debo hacer!. No estoy diciendo tener un romance con él, ni mucho menos, pero poder salir con un chico sin traumatizarme y sentirme culpable por ello. A eso es a lo que me refiero, porque tengo la impresión de haber cometido un delito.
Durante un largo rato siguió hablando con su marido. Daba vueltas una y otra vez al mismo tema, justificándose de algo inocente como era una salida con un amigo.  De repente se dio cuenta que ya eran las seis de la mañana. Se levantó rápidamente, se duchó y se vistió con ropa cómoda. Salió y fue a buscar el coche aparcado cerca de casa.. Llegó enseguida al hotel y en Recepción hizo que avisaran a Jeff de que le esperaba en la cafetería.  Él ya estaba listo, así que bajó enseguida.

Sentados en una mesa cercana a un ventanal se dispusieron a desayunar. Se saludaron cariñosamente; Para no crear violencias él le dijo que lo hiciera según la costumbre española, es decir besándose en las mejillas.  En EEUU no lo hacían , pero había comprobado que era muy agradable y acercaba a las personas..
-- ¿Has podido dormir algo?-  la preguntó él
--Nada en absoluto. Mi costumbre es acostarme temprano, así que me desvelé,,  pero no importa. Luego dormiré la siesta
-- ¡ Oh, la siesta, la bendita siesta española ¡

Ella rió divertida. Jeff observó que pocas veces sonreía y le agradaba comprobar que gracias a él lo había hecho desde la noche anterior.¡ Lástima de chica, con lo agradable que es ¡ Y porqué no decirlo, es muy guapa.

--Dame los datos de Lolita. Los apuntaré en la agenda y así no hay miedo de perderlos
--Ah si. Se me había olvidado. ¿ Me podrás hacer ese favor ?
-- Pues claro. Es una bella historia de amor, imborrable a través del tiempo. Soy muy romántica ¿sabes?  Historias como ésta me llegan al corazón. Mañana iré a Belchite y empezaré a indagar
--No es necesario que te desplaces hasta allí. Pienso que lo puedes hacer por teléfono.
--¿Olvidas que estoy de vacaciones? Tengo todo el tiempo del mundo, así conoceré la zona.
-- ¿Has pensado lo que te dije de venir conmigo a América ?
--No se. ,Cuando regreses te diré algo. Tengo que pensarlo
--¿ Qué tienes que pensar ? Trabajaremos juntos, seremos un equipo. Puedo buscarte un apartamento cerca del mio. Trabajaremos al unísono y de esta manera serás al tiempo mi correctora y si pasado un tiempo no te aclimataras o echaras de menos España, siempre tienes tiempo de regresar. Te vendría muy bien. Cambiarías de ambiente, o ¿es eso lo que te preocupa , romper tu vida… empezar de nuevo otra trayectoria…? ¡ Eso  es lo que te ocurre… ¡ … ¡ Cielo santo ¡.   ¿ Crees que Carlos estaría contento ver la vida que llevas, crees que lo aprobaría ?
--Pienso que tienes razón, y no,  no estaría de acuerdo. Pero yo me siento mal. Mira lo de anoche hace que me sienta horriblemente mal e injusta

-- Pero ¿ por qué ? ¿ Por salir a cenar y bailar un rato ? No hicimos nada reprochable, sólo tratamos de conocernos mejor después de las tensiones vividas, nada más.  Ni siquiera nos besamos, por Dios. Eres una estrecha y anticuada, eso es lo que eres. Pones de pretexto a tu marido, pero la verdad es que eres una mujer joven con ideas muy rancias
--  ¡ Jeff ¡, eres injusto. No soy rancia ni estrecha, es que le echo de menos. Su pérdida me dejo traumatizada
-- Pues ve a un psicólogo que te ayude. Tienes mucha vida por delante. Quién sabe si algún día encuentres a otro hombre del que te enamores, formes tu familia y vuelvas a ser feliz
--¡ Enamorarme ¡, no lo creo
-- Nadie sabe lo que el destino tiene preparado. Tú no te imaginabas que tu vida iba a cambiar tanto y yo no creía que mi novia, la mujer de mi vida, iba a meter en su cama a otro hombre mientras yo estaba de viaje.  Me costó mucho superarlo, no sólo por haberla perdido, sino porque mi varonil orgullo quedó dañado muy seriamente. Sin embargo aquí estoy, no he cerrado la puerta al amor y no voy a desconfiar, si llega algún día,,   de la mujer que se una a mi vida.. - Perla le observaba atentamente comprendiendo lo que le decía, pero se veía incapaz de poderlo llevar a cabo.

-- Bueno, creo que es la hora.
Llegaron al aeropuerto con tiempo suficiente para despachar el equipaje y alargar por unos momentos su charla, aunque ahora trataban otros temas.
-- Oye, llámame cuando llegues. Seguro cuando estés en  Paris te olvidarás de esta rancia muchacha que dejas en Madrid
-- No eres rancia, ni mucho menos. Pero busca ayuda, la necesitas, de lo contrario caerás en una depresión profunda y todo lo que vas a conseguir es tu enfermedad, porque él no va a volver a la vida y tú tienes que seguir adelante.  Te llamaré en cuanto llegue al hotel.  Cuídate y piensa en mi proposición - . la abrazó y siguiendo la costumbre le dio dos besos en las mejillas .
-- Hasta pronto, niña.

Y Jeff se adentró por el túnel que le conducía al avión..  Perla aguardó hasta que él desapareció de su vista. Un pensamiento rondaba por su cabeza. ¿ Qué tipo de sentimientos había despertado este hombre en su vida ? Era algo que ya había sentido cuando conoció a Carlos, y eso  le daba miedo. No podía ser posible, simplemente le gustaba como amigo

-- ¿ Como amigo … ?, - se repitió una y otra vez intranquila.
 Mientras conducía de regreso a su casa no dejaba de dar vueltas a las sensaciones que sentía.  Cuando llegó estaba tan cansada  que se sentó en el sofá del salón y se quedó dormida.  Cuando se despertó era ya pasado el mediodía.  No tenía apetito con lo que con un yogur y algo de fruta cubrió las necesidades del almuerzo.  Esperaba ansiosa la llamada de Jeff, pero no se producía y la desesperanza la acompañó hasta bien entrada la noche, en que, por fín, el teléfono repiqueteó.
 - Si ¿ dígame ?
 - Perla, soy Jeff.  Perdona no te haya llamado antes.  Es que me esperaban en el aeropuerto, llegamos al hotel, vino la cena,,... en fin tú sabes ...  Ya conoces lo que es el protocolo de estos eventos, pero bueno ya estoy instalado.  ¿ Cómo estás?                                     
 - Bien, estoy bien.  Dentro de un rato me acostaré y mañana temprano salgo para Zaragoza
- No niña a Zaragoza no, a Belchite. - ella rió y Jeff no comprendía el porqué de su risa
 - ¿ He contado algún chiste ?
- Nooo. . . Si supieras algo más de mi país, sabrías que Belchite está a pocos kilómetros de Zaragoza y es allí en donde tuvo lugar la batalla del Ebro decisiva en la guerra civil, y además en la vida de tu abuelo.
- Cierto.  En mi disculpa diré que el motivo es el cansancio. Estoy algo cansado . . .
- Bueno, pues acuéstate pronto y descansa.  Te pondré al corriente si tengo alguna novedad.  Igual tardo unos días, pues no sé cómo se desarrollará todo.  Hasta mañana rey- y se despidió de él
- ¿ Rey ?
- Perdona es una expresión de cariño
- Bueno está bien.  Buenas noches. Cuídate princesa, - y riendo los dos  dieron por terminada la conversación
 Hacía mucho tiempo que no conciliaba el sueño como aquella noche.  Lo achacó a su cansancio del día anterior, pero la verdad es que  bajo la nebulosa del sueño, flotaba un rostro: el de Jeff, que sonriente la repetía una y otra vez " princesa, princesa, princesa". . .  ¡ Hacía tanto tiempo que nadie la dedicaba un piropo !
La chicharra del despertador sonó en la habitación haciendo que se levantara de golpe.  Hubiera seguido durmiendo otro rato, máxime cuando estaba soñando algo muy agradable.  Se veia bailando pero no tenía pareja, aunque de sobra conocía quién era su compañero
 - Debo estar loca- sonrió mientras se duchaba.
 Desayunó y tomó el bolso de viaje.  Revisó si llevaba dinero, las tarjetas, un mapa y el chaquetón.  Hacía un día algo lluvioso, lo que causó su desagrado, no la gustaba conducir con el suelo mojado, pero era lógico:: iban camino del invierno y no podía esperarse otra cosa..  Se introdujo en el coche y puso rumbo a la carretera que la llevaría hasta Zaragoza y desde allí a Belchite.  Primero iría al pueblo viejo.  Lo denominaban así al quedar derruido por los bombardeos de la guerra civil . Bajo la órden de Franco, se decidió conservarlo de esta manera  para que todos recordasen lo que allí ocurrió.   Dice una leyenda popular que los fantasmas de los que allí sucumbieron, se pasean por sus ruinas.  Supuso que Lolita estaría allí enterrada y para eso indagaría primeramente en la iglesia.  Después vería qué hacer, si el resultado no la satisfacía..  . A pocos kilómetros construyeron el donominado Belchite Nuevo, en donde fueron ubicados los supervivientes de aquellos días



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