sábado, 5 de septiembre de 2015

Segunda oportunidad - Capítulo 9 - Ante un papel

Siguiendo los consejos que le diera Lissy, sacó del escritorio la pluma que ella le regalara por Navidad y unos folios.   Salió al jardín aprovechando que hacía un día bonito de sol. Con una taza de café en una mano y la pluma y los folios en la otra, se sentó tratando de saber por dónde empezaba. Garabateaba el papel y las palabras huían de él; no se le ocurría ningún tema. Apenas comenzaba una línea lo rompía.  Seguía con la imaginación en dique seco.  Miraba el papel en blanco y comenzaba a hacer circulitos y figuras de ochos infinitos, pero ninguna frase, ninguna palabra, con lo que al  menos tener una idea, algo que fluyera posteriormente.  No se le ocurría nada para seguir. Así estuvo durante más de una hora, hasta que aburrido entró en la casa de mal humor

--Por mucho que se empeñen, es inútil. No puedo escribir...




Se veían los cuatro amigos los fines de semana cuando sus respectivas ocupaciones les dejaban tiempo libre para la diversión. Por fín  llegó el gran día: Therry y Tom ya eran marido y mujer. Se instalaron en la casa que Tom tenía  y Lissy quedó sola viviendo en el caserón,  que se le hacía demasiado grande para ella .   Decidió buscar un apartamento pequeño cerca  del hospital.

Jack se trasladó  a Londres a solucionar problemas en el banco y aprovechó para quedarse unos días en la ciudad.  No faltó su visita al cementerio, pero esta vez fué más sereno. Como siempre y aprovechando que no había nadie cerca, expuso sus pensamientos y proyectos a Cristal como si ella pudiera escucharle.




--Iré con Lissy a Africa. Me hubiera gustado que la conocieras. Es totalmente distinta a como tú eras. Tú meticulosa y ordenanda y ella es un desastre. No establece  prioridades, sino que hace las cosas según van saliendo, pero tiene un gran corazón, roto eso sí, pero un gran corazón. Es la única persona que comprende mi situación porque ella también la ha vivido; estoy a gusto con ella, es encantadora... - Una voz retumbó en su cabeza. Parecía la de Cristal

--¿Te has enamorado de ella?

Se quedó sorprendido de aquella reflexión. Nunca se había parado a pensar en ello y por otra parte le parecía un sacrilegio pensar en otra mujer después de perder a Cristal. De nuevo esa voz interior resonó en su cabeza

--No es un  delito volver a enamorarse. Me quisiste muchísimo, y has sufrido por mi pérdida. Tú no tuviste la culpa de mi enfermedad y tienes derecho a volver a ser feliz. Crea una familia que te de estabilidad y vuelve a ser tú. El hombre que me conquistó, el escritor genial que ahora está olvidado. Vuelve, haz un esfuerzo y escribe de nuevo...

Jack se sentó cerca de la tumba de su mujer pensando en lo que acaba de sentir. Tomaría distancia se quedaría en Londres más tiempo del que tenía pensado. Suponía que eso le aclararia las ideas.

--Estoy confundido, eso es todo. Quizá demasiado solo y por eso he creido que...

--No, Jack. Estás demasiado solo y Lissy te ha dado afecto y compañía y tú sin darte cuenta te has enamorado. Debes ser feliz ¿Crees acaso que yo me alegro de ver cómo lo que tanto te ha costado ha sido inútil?  Sé feliz y yo también lo seré. Recobra tu oficio que seguía  tanta gente.v ve a Africa con ella, que también te necesita y al volver seguro que ves las cosas más claras.




Salió del cementerio más preocupado que antes de entrar. Lo ocurrido allí le había dejado perplejo. Su voz interior había hablado con claridad, una claridad que él se negaba a reconocer, pero de pronto lo veía claro: efectivamente el rostro de Lissy se aparecía ante él como cuando le dió la pluma, cuando  le instó a escribir.

¿Sería ella su fuente de inspiración?.  Instalado delante del ordenador, abrió una página y comenzó a relatar cosas de su niñez.  Su infancia, su adolescencia, el descubrimiento del primer amor, su casamiento y fallecimiento de Cristal...  Eran unos apuntes que pensaba novelar. Sería su tributo a la mujer perdida.

--Por hoy suficiente. Mañana lo intentaré de nuevo

Miró el reloj y comprobó que eran pasadas las doce de la noche. Había estado varias horas emborronando la página de lo que sería un futuro relato o quizás una novela autobiográfica.



Se acostó y tuvo un sueño muy intranquilo. Se mezclaban su visita al cementerio, el rostro de Cristal y el de Lissy. Escuchaba en su interior la voz de Cristal, pero no entendía lo que le decía. Se despertó sobresaltado y con un fuerte dolor de cabeza. Salió al salón y vió el ordenador encendido que no había apagado la noche anterior. Se dirigió a la cocina y preparó un café cargado y a continuación tomó una ducha.

Sentado nuevamente frente al ordenador, , miraba la pantalla como si buscase respuestas; la aspirina que había tomado no le había hecho efecto, por eso aprovechando que hacía un bonito día de primavera, decidió ir a dar una vuelta.

Viviá cerca de King Cross, por lo que tomó esa calle, ´Picadilly Circus y continuó bajando. El teatro Covent Garden anunciaba una obra que llevaba mucho tiempo en cartel y recordó: "La estrenaron el mismo mes en que Cristal murió".

Poco a poco llegó hasta Trafalgar Square. Como siempre la plaza estaba llena de gentes. Turistas que disparaban sús cámaras . Eran felices y reian, Había bastantes españoles que después irian a ver el relevo de la guardia de palacio a las doce del mediodía.

--Los españoles siempre se están riendo-  pensó observándoles divertido.

Allí se sentó, observaba  todo el movimiento que tenía la plaza. Mientras vivió en la ciudad nunca se fijaba en esas cosas. La veía como si fuera la prim era vez. Es hermosa , pensó.

--No me extraña que a los turistas les encante.



La plaza se había despejado un poco. Iban en dirección al palacio, pero otra oleada de gentes nuevas venían. Ni de noche ni de día estaba solitaria.  Cerca de él se sentó una pareja que constantemente se hacían arrumacos, se besaron y Jack por primera vez en mucho tiempo, creyó verse reflejado en la pareja, sólo que el rostro de la chica no era el de Cristal, sino el de Lissy.

  Se sentía culpable de ese pensamiento, por lo que decidió levantarse y desandar el camino hasta llegar a casa.  El teléfono estaba repiqueteando y abrió la puerta rápidamente

--¿Si?

--¿Dónde andas? llevo llamándote toda la mañana. Me tenías preoccupada -.La voz de Lissy llegó hasta sus oidos

--He salido a dar un a vuelta, me dolía la cabeza.

--¿Estás bien? Te noto algo raro

--No, no.   Es que he entrado deprisa. He dejado a Poppy en la puerta. . . ,  espera.,  Ya estoy aquí  Bien qué pasa por allí, ¿todo bien?

--Estupendamente. A los muchachos les veo menos y cuando lo hago no les soporto ¡ son tan empalagosos ! ...

Lissy rió arrancando también una sonrisa a Jack

--¿Cuándo vuelves?

--Pues aún me quedaré unos días, tengo que solucionar algunas cosas - respondió Jack

--Bueno pues cuídate. Hasta pronto

--Hasta pronto Lissy

Lo que era sólo una estancia de una semana, se alargó a un mes, pero seguía tan confundido como al principio, de manera que decidió volver a ver si así despejaba sus dudas.  Se puso en camino y llegó anocheciendo a Bath.  Marcó por el móvil el número de Lissy, pero el contestador le indicó que no estaba en casa. Acto seguido llamó a sus amigos recién casados. La voz de Tom le respondió

--¿ Hallo ? 

--Tom, chico ¿cómo estáis?

--¡ Jack! ¿dónde estás?

--Aquí, en casa. Y Therry ¿está bien?

--Maravillosamente. Hoy le toca turno de noche. ¡Menuda faena! lo llevo muy mal, ya que  cuando ella llega yo me tengo que ir. Oye tu excedencia¿ cuando cumple?

--Dentro de un mes, en Mayo si no me equivoco.

--¿ Qué te parece si quedamos y cenamos juntos?

--Estupendo porque la nevera está vacía, como puedes imaginar. ¿Veis a Lissy?

--Por supuesto, muy a menudo. Hoy está en el hospital, de turno. Bueno¿ dónde quedamos?



Se reunieron en su pub preferido y ambos amigos se contaron todas las novedades ocurridas en ese tiempo.Tom le dijo  a Jack que Therry quería tener hijos rápidamente y estaba dispuesta para ello hasta dejar su empleo en el hospital.

--¡ Vaya ! Eso si que es bueno. Seré tio Jack...

--Y tú ¿cuándo vas a organizar tu vida, has escrito algo?

--No sé Tom, estoy muy confundido y no,  no he escrito nada. Tengo algunos apuntes pero no sé cómo empezar. Volveré a  hacerlo aquí a ver si me aclaro.

--¿Por qué estás con fundido?¿hay alguien que te interesa?

--Si, pero me siento culpable por ello y no termino de decidirme

--¡ Estupendo ! ¿ por qué te sientes culpable? seguro que Cristal donde quiera que esté aprueba el que vuelvas a enamorarte.

--Bueno, dejemos eso y vamos a cenar. Hoy no he comido y tengo hambre






Al día siguiente Jack fué a buscar a Lissy a la salida del hospital. Ella no le esperaba y se mostró muy alegre al verle de nuevo. Se dieron un beso en las mejillas.  Jack sintió como un latigazo cuando el rostro de ella se rozó con el suyo. Se le disiparon de golpe todas las dudas: si ella le admitía...

                                     

viernes, 4 de septiembre de 2015

Segunda oportunidad - Capítulo 8 - Regreso a casa

  Cuando Lissy llegó a Bath, encontró la casa solitaria, cosa que no le extrañó, ya que después de trabajar iba Tom a buscar a Therry y daban un paseo o acudían a un bar a tomar algo. Faltaban dos días para Navidad. Estaban contentos y felices.  Planeaban contraer matrimonio pasadas las Navidades y así se lo comunicarían a Lissy en la cena de Nochebuena.  Estaba deprimida, sus gestiones habían resultado infructuosas e ignoraba qué pasos debía seguir. Ocultaría a sus amigos el incidente ocurrido en Londres; no quería preocuparles y la verdad es que se distraia con bastante frecuencia. Estaba obsesionada con recuperar a Matt, se lo debía, y no descansaría hasta conseguirlo.  Les puso al corriente de su encuentro con  Jack sin decirles de qué modo coincidieron.

El día 24 de Diciembre amaneció frio, muy frio, nublado. Había trabajado el día anterior por la noche y salían del hospital a primera hora de la mañana, destempladas por la vigilia. Se dirigieron a la cafetería cercana con el fin de desayunar. A mediodía se les reuniría Tom  para ayudarles a preparar la cena de Nochebuena. Dormirían un poco hasta la hora de almorzar. Lissy estaba triste en esa mañana, recordaba otras mañanas en que los nativos cantaban y estaban todos alegres. Las Navidades gozaban de la predilección de Matt, a pesar de que los recuerdos de la niñez se hacían patentes en él, pero no le importaba,  o al menos ocultaba su tristeza.

Therry fué la encargada de preparar el menú, y entre Lissy y Tom organizaron la mesa, los adornos y los regalos del día de Navidad. Lo dispusieron todo alrededor del árbol  y se sirvieron una copa de vino para hacer un  alto en los preparativos. Therry reia sin parar y Tom le acompañaba; querían contagiar a Lissy,  que hablaba poco y reia menos.

Ya lo tenían todo dispuesto y algo cansados se sentaron los tres en el sofá contemplando lo bonita que había quedado la mesa. Así permanecieron un buen rato charlando amigablemente hasta la hora de  cenar Las muchachas se vistieron con trajes importantes y Tom se puso la americana y una corbata para sentarse a la mesa como "Dios manda", recitó Therry.
Therry era muy conservadora de las tradiciones. En su época también Lissy disfrutaba con las fiestas, pero de un tiempo a esta parte le causaban quebrantos  más que alegrías.






Ya estaban los tres como tres pinceles

--¡ Vaya !,- exlamo Tom al ver a las damas -   ¡Estáis increibles!

--Tú también estás muy guapo - respondió Lissy

Se sentaron a la mesa,  después de haber tomado un aperitivo. Llamaron a la puerta  y Lissy fué a abrirla mientras Therry partía el pavo que había preparado.

--¿Llego a tiempo de cenar?

Un sonriente Jack saludó a Lissy estampándola dos besos en la mejilla.




--Feliz Navidad

--Feliz Navidad, ¡qué sorpresa! ¿sabe Tom que venías?

--No, lo pensé esta mañana y después de recoger todo emprendí viaje. Londres me agobia, después de vivir en esta tranquilidad. Espero tengáis suficiente comida pues tengo muchísimo hambre

--Ja,ja,ja, Tendremos pavo para un mes. Anda dame el abrigo, hoy hace mucho frio

--Estás preciosa. Bastante mejor que la última vez que nos vimos

--No creas....

--¿Qué hay familia?-  saludó a Tom y a Therry que corrieron a abrazarle -  No vengo muy presentable. .Vosotros estáis imponentes.   De haberlo sabido me hubiera puesto el  esmoquin

--Anda pasa. Estamos en familia -  Los cuatro rieron alegres y contentos de estar juntos

La cena transcurría en plena armonía. Cada uno contaba algo divertido. Jack comentó

--¿Sabéis cómo nos encontramos Lissy y yo en Londres?, fué tremendo. Resulta que estaba parado en un semafono...

Debajo de la mesa, Lissy alargó su pierna hasta dar en la espinilla de Jack, que sin poderlo evitar dio un respingo, pero comprendió enseguida que no debía continuar, pues seguramente no se lo había contado

--Lissy se acababa de cortar el pelo, y a pesar de estar junto a ella no la reconocí -  explicó Jack al tiempo que todos rieron. Lissy lanzó una mirada de complicidad a Jack y sin pronunciar palabra, sólo con el movimiento de la boca, le dió las gracias.

La velada se prolongaba y a los brindis Tom llamó la atención de todos, y entonces los novios con las manos entrelazadas anunciaron su enlace para dentro de un mes.  Rompieron a aplaudir y las muchachas se abrazaron emocionadas. Lissy sabía lo que su amiga amaba a Tom y  besó al novio después de abrazar a su amiga.

--Seréis nuestros padrinos, los dos. Ya está decidid - . anunció Therry.

La velada terminó muy tarde. Los novios salieron los primeros y se despidieron como cada día abrazándose.  Jack y Lissy se quedaron detrás sonriendo al contemplar a sus amigos.  Jack miraba de soslayo  a Lissy, y le dijo





--¡ Ojalá yo pudiera tener el mismo sentimiento que Tom ! ¿ y tú?

--No me he parado a pensarlo. Creo que no..

Llegaron hasta donde estaba el coche y se despidieron hasta el día siguiente. Ya era Navidad.  Comenzaba a nevar y Lissy levantó la mirada hasta el cielo. Le gustaba la nieve.

--Bueno, pues ¿hasta mañana?

--Si, pero venid a mi casa. Yo os invito a comer -  dijo Jack

--De acuerdo, no sé si ellos vendrán pero yo desde luego, si.

--Eso y me pones al corriente de todo lo que has averiguado.

--Ok. Hasta mañana Jack

--Buenas noches Lissy, hasta mañana

Al día siguiente solamente Lissy acudió a casa de Jack. Los novios tenían un compromiso con la familia de Tom y no les pareció oportuno cancelar su reunión, por lo que sola se encaminó hacia donde vivía Jack.  La recibió con un cariñoso saludo y después de ofrecerle un refrigerio, la entregó su regalo de Navidad

--¡Oh no ! yo no te he comprado nada. Me haces sentirme mal

--No seas tonta, no sabías que vendría. Me has regalado tu amistad ¿te parece poco?

Rieron juntos y enseguida él sacó la conversación de cómo le había ido con sus trámites

--Pues , cuando pase Navidad,  llamaré al Ministerio de Sanidad  en Lusaka, a ver si allí saben algo. Se ve que aquí no llegan esas noticias. Nadie sabe nada, nadie dice nada; solamente papeles, montañas de papeles que tienes que rellenar.  De cualquier modo, en cuanto tenga las vacaciones de verano me voy a Africa a ver si allí soluciono algo más,  sobre el terreno

--¿Tú sola? porque Therry ya estará casada.  Y eso ¿cuándo sería?

--Posiblemente en Julio

--Bien, si es en esa fecha, yo te acompañaré. Me vendrá bien cambiar a un ambiente totalmente distinto y así podré ayudarte.

--Sería magnífico, porque voy a necesitar a alguien en que apoyarme. Va a ser terrible volver allí...,  a lo que voy.

Jack nunca había hablado con Lissy de que en realidad era escritor. Ella le había conocido como  profesor de instituto y pensó que era el momento de decir la verdad. Era un día de confidencias y ella relató  más ampliamente su relación  con  Matt. Ya no lloraba cuando lo contaba. Jack la miraba atento y cuando terminó,  le acarició la mejilla con cariño y entonces fue cuando él narró las sensaciones que sentía con la ausencia de su mujer.  Al terminar ambos se miraron y se abrazaron  comprendiendo sus particulares tragedias. Ella lloró suavemente y el la besó en la mejilla para consolarla.



--¿Sabes?, necesitaba sacar todo lo que llevaba dentro y que solamente conocen Therry y Tom. Necesitaba desahogarme y tu has sabido escucharme y comprenderme porque has pasado por lo mismo que yo.  Te prometo que te acompañaré y no te sentirás sola

--Jack ¿ por qué no vuelves a escribir? Es una manera de volver a recuperar la vida. Ya no puedes hacer nada por tu mujer y seguro que ella quisiera que tú volvieras a vivir.  Yo poco a poco lo voy haciendo. Es doloroso y cuesta mucho, pero hemos de seguir viviendo.

--Es que no puedo, se me han borrado las ideas. Quizás algún día vuelva a hacerlo.

En el primer día que abrieron los comercios, Lissy compró una pluma e hizo que inscribieran : "vuelve."
Cuando se encontró con Jack le entregó el obsequio y él extrañado dijo

--¿ Y ésto?

--Mi regalo de Navidad. Te lo debía...es para usarlo

Jack lo desenvolvió y al ver que era una pluma sonrió moviendo la cabeza

--Por lo menos inténtalo. Coge unos pliegos de papel, siéntate en el jardín  de tu casa y narra lo que ves a tu alrededor. Nada más,  y poco a poco volverás a recuperar las ideas. Hazlo por tu mujer y por mi. Tienes que hacerlo

--Te prometo que lo intentaré, palabra.




                                             

jueves, 3 de septiembre de 2015

Segunda oportunidad - Capítulo 7 - ¡ Cuidado !

Habían transcurrido diez días desde la pelea del instituto y Tom se encaminó al hospital pues habían de quitarle los puntos que hubieron de darle en el labio.  Enseñó la citación  a la enfermera de recepción, pero ésta le indicó que ese día Therry libraba. Tom había solicitado su consulta. Por lo menos averiguaría el nombre de la muchacha risueña. Renunció a que otra enfermera que no fuera ella le atendiera y se despidió hasta el día siguiente.

--¡ Hola ! -  saludó Therry al verle

--Estuve ayer aquí y al saber que no estaba, decidí aplazarlo hasta hoy

--¿ Por qué?, aqui todas somos muy eficientes...

--Por supuesto, pero yo quería que me atendiera la misma persona que me curó, o sea usted

--Ja,ja,ja

--Olvidaba que es una " chica risueña"




--¿Así me llama?. Humm

--Se lo pasaron en grande ese día ¿eh?

--Si, es cierto. Necesitábamos divertirnos y por Dios que lo hicimos

--¿Van muy a menudo por alli?

--No, era la primera vez. Yo hacía tiempo que no iba a ese lugar. Estuve fuera ¿sabe?

--No sabía. ¿ Por qué no repetimos la experiencia los cuatro?

--¿Qué cuatro?

--Usted, su amiga, mi amigo y yo. Podríamos quedar para este fin de semana ¿qué tal?

--Acepto. Usted me cae bien, pero no sé... tengo que consultar con mi amiga. Está pasando una mala racha

--¿ Ha roto con su novio?

--No ciertamente. Él murió

--¡ Vaya !, lo siento. No he debido decir nada. El caso es que a mi amigo también se le murió la mujer y también lo está pasando mal.  Estaría bien que consiguiéramos viniesen. Aprecio mucho a mi amigo y no sé cómo ayudarle




--Lo mismo me pasa a mi. Vivimos experiencias muy dramáticas juntas. Somos como hermanas, nos tenemos la una a la otra. El día que nos viste, era la primera vez que salíamos en mucho tiempo. Por eso estábamos tan felices: habíamos bebido vino en la cena y se nos había subido a la cabeza. Ja,ja,ja. Fue increible verla de nuevo reir.

--Tenemos que sacarles. Mi amigo era muy divertido, aunque ahora siempre está amargado

--¿ De qué murió su esposa?

-- De cáncer, en pocos meses se lo diagnosticaron y se fué. Ël quedó tan impactado que aún no ha reaccionado y eso que hace como tres años que murió. ¿Y el de tu amiga de qué murió?

--Le mataron, pero es una larga historia

--Pues cuéntamela. Tenemos toda la tarde para ello y supongo que a tí también te hará bien descargar un poco la tensión.

--¿De verdad quieres oírlo? Te aseguro que no es agradable y además hasta dentro de una hora no salgo

--Muy bien, te espero. Tomaré un café mientras tanto. Quedamos en el pub de al lado ¿de acuerdo?

--De acuerdo, contestó Therry sonriendo

--Eres la chica con la sonrisa más fantástica que he visto nunca. Hasta luego



.

Therry localizó a Lissy y la dijo que no la esperase que tenía una cita, al tiempo que a Tom le guiñaba un ojo sonriendo.

Entró en el pub y se dirigió hacia donde estaba Tom, que se levantó cortesmente al  verla llegar. Pidió un té y entablaron una conversación intrascendente que poco a poco fué derivando hacia lo que les había llevado hasta allí.  Tom  escuchaba el relato de lo ocurrido sobrecogido.   Al terminar, la muchacha,  tenía los ojos llenos de lágrimas. Una mano de él agarró la de ella para infundirle ánimos. La narración le había dejado sin palabras.

--Ahora tenemos un secreto-   dijo él a modo de comentario-   ¡ Pobrecilla  ¡ Qué horrible experiencia ! No me extraña que esté tan perturbada. Una cosa así te marca de por vida.  Nuestro deber es ayudarles, a los dos,  así que tenemos que conseguir que salgan el sábado. Tú por tu parte y yo por la mía.  ¿Sabes? soy de los que piensan que las cosas no ocurren porque sí. Siempre hay un motivo para ello

--¿Qué motivo puede haber?

--Pues mira: una pelea de colegio, unos puntos de sutura,  et voilá. Nos hemos conocido, hemos hecho confidencias, nos estamos tomando un  té tranquilamente y el sábado saldremos de nuevo. Creo que no va a ser la última vez que lo hagamos...-  Y ambos rieron alegremente.

Y llegó el sábado y Therry consiguió arrancar a Lissy de la televisión. Naturalmente no le dijo que iban a reunirse con los chicos. De haberlo hecho seguro que no hubiera ido.  Fué Therry la que les presentó

--Lissy te presentó al profesor que curé el día de la bronca, Tom,  y a su amigo, también profesor...




--Jack -  adelantó Tom

--Encantada-  es lo que Lissy respondió al tiempo que les tendía la mano.

Estaba enojada por la encerrona de la amiga y  dirigía furibundas miradas, que Therry captaba inmediatamente

--Por cierto, ¿cómo está el que organizó la velada de boxeo?-  dijo en tono irónico

--No me digas que fuiste tú la persona que le echó la bronca -  apostilló Tom

--Naturalmente ¿ qué clase de educación dáis ahora en las escuelas?

--Pues, hacemos lo que podemos -  respondió 




Los cuatro guardaron silencio. La tensión se podía cortar. Jack estaba incómodo, Lissy de malhumor . Los únicos que se reian y estaban a gusto eran Therry y Tom.  Dado que la noche no se presentaba muy divertida, decidieron irse cada uno a su casa.  Tom se ofreció a llevarlas y esa fue la única sonrisa que tuvo Lissy en toda la noche al mirar a su amiga y acordarse del deseo que tuvo la primera vez que vieron a Tom.



Los cuatro se instalaron en el coche y partieron rumbo al domicilio de las muchachas. Therry y Tom se apartaron de sus amigos y cuchichearon algo ininteligible, se despidieron con un beso en la mejilla con un ¡ hasta mañana!, señal inequívoca de que habían quedado citados para el día siguiente. Lissy y Jack se miraron a duras penas, y ella le dijo

--Perdona Jack, no he sido una compañía muy grata esta noche

--No te preocupes, no pasa nada

--Si pasa. Te he dado una impresión equivocada ,de antipática, de veras que no soy así. Estoy pasando por una mala racha, eso es todo. No es nada contra ti. Bueno pues gracias de todas formas. Hasta otro día.

Lissy dió media vuelta y se metió en casa. Jack se dirigió al coche en espera de que su amigo se despidiera de Therry.

--Vaya una cita que me has preparado. Esta mujer es el colmo de la antipatía. Es intratable; no sabía ni de lo que hablar con ella. Me ha dicho que la perdonara que estaba pasando una mala racha. ¡ Si sabrá ella lo que es una mala racha !

--Pues si lo sabe, y puedo asegurarte que ni te la imaginas.

--Pues no me la digas. Con la mía ya tengo bastante. Vámonos de una vez que estoy deseando meterme en la cama. Acércame a casa, anda.

Jack y Lissy no volvieron a salir juntos, al contrario de la otra pareja que se mostraban entusiasmados con la relación.  Tom iba todos los días a buscarla al trabajo y juntos paseaban, se reían, eran felices : se habían enamorado. 

Y pasaron los meses; llegó Navidad. Las calles estaban engalanadas. El mercadillo navideño ya estaba instalado en Bath y las gentes se mostraban felices y circulaban cargados de regalos.
Jack decidió aprovechando las vacaciones de Navidad, alejarse del bullicio y regresar a su piso de Londres a echar un vistazo. 


...  ..
Lissy  también decidió ir a Londres, a la embajada para averiguar los trámites que necesitaba para regresar a Africa a reclamar el cuerpo de Matt.

Tomó el autobús y partió rumbo a Londres. Desde aquel día no había vuelto a ver a Jack, aunque Tom si había acudido algún día a comer con ellas.

En la embajada no le dieron apenas solución y solicitó la dirección y el nombre del cónsul británico en Lusaka. Le llamaría, o le escribiría. A ver si  ella podía solucionar algo más rápidamente

--¡ Estos políticos no saben más que poner trabas !

Pasó por delante de una peluquería y decidió hacer tiempo hasta la hora de tomar el autobús que la llevase de regreso a casa, entrando en el establecimiento arreglándose el cabello. Se lo cortó, aun que en realidad le daba  igual






No dejaba de dar vueltas en su cabeza de qué modo podía acelerar los trámites y se dispuso a cruzar la calle, sin advertir que un autobús se le echaba encima, de no ser porque una mano fuerte le dio un tirón que la hizo subir de nuevo a la acera

--¿Está loca, no ve que se le ha podido llevar por delante?

Ella entonces levantó la mirada y vio el rostro de Jack, su salvador. El en un principio no la había reconocido. La última vez que se habían visto, ella tenía melena larga



.
--¡Oh, Dios mio !, gracias,  muchas gracias. Iba pensando en otra cosa y no me dí cuenta de que el semáforo estaba rojo para los peatones. Pero... ¿eres Jack?

--¡ Lissy ! ¿ qué haces aquí?

-- He venido a hacer unos trámites, y no he conseguido nada. Además  si no llega a ser por tí, a estás horas es muy probable que estuviera muerta o mal herida.

--Ven, vayamos a tomar un  café. Cuando he visto que ibas a cruzar, se me heló el corazón. ¡ Menudo susto me has dado ! Aunque no te había reconocido.   Tienes el cabello distinto

--Si, me lo acabo de cortar.

Entraron en un café y tomaron un  té. Charlaron amigablemente. El hielo se había roto. Le debía la vida y en el rostro de Jack se reflejaba que esta vez sí estaba a gusto en su compañía.  No sabía muy bien de que manera llegaron a que cada uno contase al otro las tragedias de su vida. Jack la ofreció su apoyo y su amistad y Lissy se lo agradeció sinceramente




--Estos días son especialmente tristes. Recuerdo la última que pasé en Africa. Entre Therry , algunas de las mujeres del poblado y yo, organizamos una cena de Navidad con los pocos alimentos de los que disponíamos, pero fue la más feliz de nuestras vidas. Matt estaba emocionado, contento, alegre... Ninguno de nosotros sospechábamos que sería la última

Lissy enjugó unas lágrimas que escapaban de sus ojos y Jack la miró comprendiendo lo que sentía. A él le ocurría lo mismo;  el recuerdo de Cristal se hacía más patente que nunca.

--¿Por qué no te quedas unos días más?

--No, no puedo. He quedado con Therry y Tom que pasaría  el día de Navidad con ellos. Además  no tengo reserva en  ningún hotel porque pienso regresar hoy mismo...

--Eso es lo de menos. Mi casa es muy grande para mí solo y está a tu entera disposición

--No gracias, Jack.Te debo agradecimiento de por vida, pero Therry es la única familia que tengo y son días para pasarlos juntos, con las personas que quieres. Regresaré hoy mismo.

Jack había dejado de pensar que era una antipática, sencillamente estaba pasando un  drama personal muy fuerte y le costaba reiniciar su vida . Salieron del bar y se sumergieron en el marasmo de gentes que al igual que en Bath iban cargados de paquetes. Las luces, los adornos les hacían daño moralmente y el recuerdo de los seres perdidos se hacía más fuerte


.. 
Llegó la hora de tomar el autobús que la llevaría hasta su casa. Con una triste sonrisa reflejada en su rostro, Lissy miró detenidamente a Jack. Había descargado su corazón narrando a aquel desconocido la tragedia vivida, y él había hecho lo mismo. Se había establecido una corriente de comprensión y amistad rompiendo todas las barreras que la primera vez habían levantado entre ellos.  Se despidieron dándose un abrazo

--Hasta que vuelvas a Bath-  le dijo Lissy

--Y tu que tengas suerte en tus averiguaciones. Cuídate y, por favor, cuando salgas a la calle mira por dónde vas. No me gustaría tener que volver a rescatarte de un accidente -   dijo a Lissy al tiempo que levantaba la mano en señal de despedida.

El autobus arrancó y Jack se quedó mirando en la dirección que había tomado. Le entristecía lo que había sabido de ella.

--La vida no es justa. De repente recordó la que Tom tantas veces repetía " todo pasa por algo, no son casualidades..." Él había salvado a Lissy de un atropello. Había estado allí sin saber muy bien porqué, ya que desde que había regresado a Londres no salía nada más que para pasear a Poppy. Pero en esa ocasión  decidió dar una vuelta por el centro. ¿ Por qué ? la respuesta  la tenía con lo ocurrido hacía apenas una hora.  Había evitado un accidente. He ahí la respuesta.

      

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Segunda oportunidad - Capítulo 6 - Volver a empezar

Al día siguiente de la llegada a su casa, mientras desayunaban, trazaron un plan de ataque  a la limpieza .     La casa llevaba cerrada mucho tiempo y había polvo por doquier, a pesar de que los muebles estaban cubiertos con sábanas.  Una iría por un lado  y la otra por el otro extremo.  Se pusieron manos a la obra.   Tardaron en tener todo arreglado, pero satisfechas recorrían las estancias orgullosas de lo reluciente que lo habían dejado.  Ese día cansadas, se acostaron muy temprano.  Les dolían todos los músculos del cuerpo;  de nada había servido  tomar agua con azúcar en ayunas.  Habían realizado un buen trabajo , que no estaban acostumbradas a hacer..


Se levantaron y planificaron la tarea para ese día.  Lissy seguía triste, demacrada y apenas hablaba.  Therry decidió que irían a dar una vuelta para que conociera la ciudad.  Comerían en alguna cafetería barata y después regresarían a casa, prepararían una cena, ligera, y verían televisión.

Al siguiente día irían a buscar trabajo.  El dinero empezaba a mermar.  Therry decidió darse una vuelta por el hospital en dónde había realizado prácticas, a ver si tenía suerte y necesitaban personal.  Dicho y hecho, no se saltaron el guión establecido.  Dieron una vuelta por las calles comerciales, comieron y pasearon por la orilla del rio.  Era un paisaje precioso.  Todo Bath era muy bonito, y Theresa  se sentía orgullosa de que Lissy conociera el lugar donde había nacido.


Como había pensado,  llegó al hospital y la enfermera de recepción la reconoció en el acto, experimentando una gran alegría.  Preguntada el porqué de su regreso, explicó los motivos, lo que originó que su compañera la abrazara compasiva
-¿ Podría recibirme el director?, peguntó 

- Tratándose de ti, seguro. Guarda un buen recuerdo tuyo  Decía que eras muy eficiente y entusiasta.  Voy a avisarle. Espera, por favor

La compañera se perdió en el pasillo que conduce a la Dirección, y enseguida salió acompañada del director, que con alegría recibió a la muchacha.  Hizo un relato pormenorizado de lo ocurrido en Africa, y  solicitó un puesto de trabajo para las dos amigas.

-Therry, dispongo solamente de una plaza, de momento.  Dentro de un mes más o menos, una de las enfermeras dará a luz y dejara la plaza vacante y  entonces será para. tu amiga

-Gracias doctor, pero . . .  ¿ sería posible que fuera mi amiga la que la ocupara ahora ?  Está muy tocada anímicamente y precisa tener la mente distraída...,  con alguna responsabilidad

- Hasta mi llegaron noticias de lo ocurrido.  Al dr. Damon le conocía personalmente.  Era un magnífico médico, pero nunca sospeché que las dos mujeres fuerais vosotras.  Por mi parte no hay inconveniente.  Ven mañana con tu amiga y nos pondremos de acuerdo.  Sólo que la plaza que le vaya a ofrecer es de principianta.  Es lo que ahora está libre.

- No importa.  Necesitamos trabajar e incorporarnos rapidamene a la vida normal



Una vez terminada su conversación con el director, estrechó su mano y se despidió hasta  el día siguiente.  Mientras tanto Lissy  permnaneció acostada sin decidirse a salir de la cama.  Tapó la bañera dispuesta a darse un baño, más que para relajarse, para demorar su entrada en los quehaceres de un nuevo día.  Aún permanecía en la bañera cuando apareció Therry radiante de alegría, pensando que se la transmitiría a su amiga, pero se equivocaba.  Fue la primera discusión que ambas muchachas tendrían.
- Lissy, Lissy . . . ¿ dónde estás ¿

- Aquí Therry, en el baño
- Tralara, tralara, cantaba alergre mientras se dirigía al encuentro de su amiga

- ¿ Qué te ocurre.  Nos ha tocado la lotería ¿

- Pues sí, algo así.  He conseguido un puesto en el hospital para ti
- ¿ Cómo dices ¿

- Hay una plaza libre que es para ti, y dentro de un mes otra para mi.

- Y ¿ por qué ¿ A mi no me conocen. No saben mis aptitudes . . .

- Verás, tuve que contarles nuestro suceso
- ¿ Y quién te ha dicho que yo quiero trabajar en un hospital?  No volveré a practicar la medicina nunc.a.  Debiste consultarme;  no te lo agradezco.  No acudiré a ese empleo

- Pero ya he quedado con el director en que mañana iríamos a verle y concretar el contrato, no puedes hacerme esto.  Necesitas salir de esta atonía cuanto antes.  Vas a caer enferma.
- No, no iré.  Trabajaré en otra cosa, pero no en un hospital.
- Por amor de Dios, no me hagas esto

- No eres mi madre ni mi hermana, ni nadie de mi familia.  Sé cuidarme sola
- Eso que dices no es justo. Para mi sí eres mi hermana.  Hemos trabajado y sufrido juntas y hemos de seguir con nuestra vida adelante, por mucho que nos duela.  Además, ¿ no querías ahorrar dinero para volver a Africa ¿ , pues ahora tienes la ocasión de  engordar la hucha.

Theresa  salió del baño dando un portazo.  Sabía que lo reprochado a Lissy  no lo sentía.  Lo que la dolía era ver a su amiga en ese estado tan lamentable.  Apenas podía reconocer aquella muchacha impulsiva, alegre y sonriente con quíén llegó al poblado africano.

Envuelta en el albornoz, Lissy entró en el salón dónde se encontraba su amiga y abrazándose a ella la pidió perdón
- Perdóname Therry.  He sido muy injusta contigo y no es cierto todo lo que te he dicho.  No sé lo que me pasa, no tengo ganas de nada.  Sólo dormir,. . .  si pudiera. . .. Te pido perdón por todo. ¡ Claro que eres mi hermana ¡  Tú eres todo lo que tengo,  y te quiero, muchísimo.  Iré mañana a ese hospital y te prometo que no te dejaré en mal lugar.

Y así fue como primero Lissy y un mes después Therry, comenzaron su trabajo en el hospital.  Cada mes al recibir la nómina, sentadas las dos en una mesa, hacían  montones con el dinero para pagar los gastos mensuales.  Depositaban en una caja, el sobrante que destinaban para su viaje a Africa.  Aún tenían mucho que ahorrar, pero cada vez que una libra entraba en la caja,,  era una fiesta para ellas.

Era sábado y las dos estaban  libres, por lo que decidieron hacer un extra e irse a cenar a un restaurante que no fuese muy caro.  Después quizá se tomasen una copa en cualquier pub. 

 A pesar de que todavía estaba algo apática, poco a poco, Lissy iba recuperando la sonrisa,  lo que llenaba de regocijo a su amiga.

Cenaron y después se encaminaron a un pub.  Como algo extraordinario habían pedido vino con la cen,a, y al no estar acostumbradas sentían que sus cabezas  “flotaban”.  Tenían unas risitas insustanciales, pero para ellas eran un bálsamo.

Se sentaron  y pidieron un Margarita cada una.  Se miraban riéndose, como en los buenos tiempos.  Frente a ellas se sentaban dos muchachos que las miraban extrañados de vez en cuando, preguntándose que sería lo que las hacía tanta gracia.  No paraban de reírse.  Therry se percató de la situación y cuchicheó a su amiga
- Lissy, esos chicos de ahí nos miran como si estuviésemos locas.  Ja, ja, ja,

-Cierto, pero no lo estamos.  Sólo algo bebidas
- No. Yo diriá que alegresss




-Menuda juerga se están corriendo esas dos-, dijo Jack a su amigo Tom
- Si. Se están divirtiendo de lo lindo.  Son muy guapas y deben ser forasteras, porque no las conozco.

Habían transcurrido varios meses desde que Jack llegó a Bath.  Había conseguido la plaza en el Instituto, en clase de Literatura, pero no había vuelto a escribir.  Seguía apático, como a su llegada.  Los jóvenes a los que daba clases le mantenían la cabeza ocupada.  Le preocupaban algunos de los chicos que eran rebeldes y desconfiados. Eso  hacía ,  que de ese modo,  pensaba menos en la ausencia de Cristal.  Vivía en una casita preciosa lejos del centro de la ciudad, con un pequeño jardín en el que Poppy era totalmente feliz.  La vida era tediosa y esa noche, era la segunda vez que salía a divertirse.  Por mucho que Tom lo había intentado no conseguía que su amigo se distrajera, y ese día por fin lo había conseguido

Se hacía tarde y ambas amigas decidieron que ya estaba bien de juerga por ese día.  Abonaron la cuenta y salieron del local sin parar de reir, admiradas del extraordinario que habían hecho y de lo bien que lo habían pasado.

- Ha sido una noche perfecta,-  comentó Therry - -¿ Sabes lo que ha faltado para que hubiera sido absolutamente perfecta ?

- ¿ Qué ¿, respondió Lissy

- Pues que el moreno ese de la bufanda roja que tanto nos miraba, se hubiera levantado y ofrecido llevarnos a casa.  Tenemos una larga caminata y yo estoy muerta con los tacones.  Ja, ja, ja

Ambas estallaron en una sonora carcajada mientras se dirigían a su casa.

- Cuando regresemos de Africa,-  dijo Terry -, , ahorraremos para comprarnos un cochecito pequeño, de segunda mano. Servirá para traernos y llevarnos al trabajo y los sábados cuando salgamos no tener que caminar tanto. . .

Rieron juntas tomándose del brazo para apoyarse la una en la otra.  Hacía tiempo que no se reian así.

Tom tenía en la clase un par de muchachos   que le tenían preocupado.  Hasta él habían llegado rumores de que se citaban a la salida del Instituto para pelearse.  Aquella mañana no fue una excepción.  Estaba alerta y procuraba salir al tiempo que ellos.  A Jack también le avisó para que estuviera ojo avizor, pero fue él quién presenció la pelea en la parte trasera del Insituto.

Corrió hacia ellos con el fin de separarles, pero no se libró de que un puñetazo se escapara y lo encontrara su labio.  Acudieron varios compañeros,  y Jack,,  que fue avisado por uno de ellos.  Les costó separarles,. Los muchachos tenian golpes y moratones en la cara , y el ojo de uno de ellos tenía un color cardenalicio  De mal humor, Tom,  les echó una bronca terrible  y la amenaza de expulsión quedó flotando  en el aire.  Jack metió a los tres en el coche y se los llevó al hospital a que les curasen.


Therry fue la encargada de recibirles y aompañarles a la sala de curas.  Inmediatamente se dio cuenta de que se trataba de los chicos que habían visto en el pub, y precisamente el herido en el labio era el que a ella le gustaba.  Lissy se llevó a uno de los muchachos, mientras Jack hacía el registro en Recepción
- ¡ Vaya !, no va a poder reirse en unos días,-  dijo Therry a Tom mientras le sonreia

- No sé a que se refiere,- dijo Tom., Inmediatamente se acordó de las chicas risueñas del pub y no pudo evitar una risita

- ¡ Ah ! en el pub. Ya recuerdo

- Bueno ahora no se ria. Procuraré no hacerle daño

Mientras tanto Lissy estaba curando a uno de los muchachos que tenía un corte en el pómulo

- Te tengo que dar unos puntos,...  por lo menos tres. ¿ Cómo podéis ser tan brutos, qué es lo que os ocurre ?  Teníais que vivir en el lugar donde yo he vivido y sabríais lo que es vida dura. . .

No dijo más.  Terminó la cura del muchacho y prosiguió su trabajo con otro paciente

- ¡ Menuda bronca me ha echado la enfermnera esa ! . . . Será bruja . .
.
Jack miró en dirección por donde venían los  jóvenes recién curados.  Esperó a que saliera Tom y preguntó al muchacho si había tenido algún incidente, para presentar una queja.

- No ni hablar.  No quiero volver a ver a esa tia -, exclamó el chico

-Esa tia,,  como tu la dices, , te acaba de curar una herida que por vuestra simpleza os habéis hecho.  Andad hasta el coche que ahora vamos nosotros.  Os dejaremos en casa y que ésto no vuelva a repetirse ¿ Ois ?

- ¿ A que no sabes quién me ha curado?

- No ¿ cómo lo voy a saber?, estaba haciendo los trámites del ingreso . . .

- Pues una de las chicas "sonrientes"

- ¡ No me digas ! qué casualidad.  Pues a unio de nuestros chicos le ha abroncado a base de bien . . .  Claro, se lo merecían. Ya son mayorcitos para que hagan estas tonterías.


martes, 1 de septiembre de 2015

Segunda oportunidad - Capítulo 5 - El hospital

Al cabo de varias horas llegaron al hospital de Lusaka. Las voces se corrieron rápidamente por el recinto:"habían llegado los colaboradores del Dr. Damon". Rápidamente fueron atendidos los tres supervivientes de la masacre de la guerrilla

Allí Therry supo que habían estado dos días encerrados en el zulo. Poco a poco Lissy recobraba la consciencia pero su cerebro se negaba a reconocer lo que había sucedido. Preguntaba por Matt y siempre recibía evasivas

--Pero ¿no estamos en Lusaka? pues hasta aquí venía él. Por favor averiguar algo

Lusaka ( Hospital )

Una mañana, cuando ya estaba recuperada, observó que Therry hablaba con un militar y por el rostro de su amiga supo que lo que hablaban no era bueno.  Una vez terminada la conversación, ávida de tener noticias le preguntó impaciente

--¿Qué te ha dicho? ¿Han dado con el paradero de Matt?

--Verás Lissy, lo que te voy a decir es doloroso y espero y deseo que tengas la suficiente entereza para escucharlo

--¿Ha muerto, verdad?- dijo Lissy con el rostro demudado

--Si. A los pocos kilómetros del poblado se toparon con la guerrilla y tirotearon a todos matándoles. No hubo supervivientes

--¡ Oh Dios mio !

Se cubrió la cara con las manos rompiendo en un llanto silencioso, sin gritos. Therry la abrazó y ambas lloraron juntas por la desaparición de aquel hombre que había entregado su saber y su juventud a las gentes de ese pais .

--Al menos lo habrán enterrado. ¿No?

--Todavía no los han encontrado, pero me aseguran que pronto localizarán el lugar, una vez hayan controlado a la guerrilla que anda por la zona.






Lissy no dijo más. Secó su llanto y no articuló palabra.Estuvieron en Lusaka dos días más, pero Therry decidió que tenía que sacar a su amiga de allí cuanto antes y regresar a Inglaterra. Lissy apenas hablaba, quería estar sola

--Pero no puedes estar así. Ni siquiera deseas que esté contigo y para mí eres como una hermana. Matt te encomendó a mi y cuidaré de ti aunque no quieras.

Lissy lloraba despacio mirando a Therry, como si ésta no se diera cuenta de lo que pasaba por su cabeza

--Ve tu a Inglaterra, yo me quedo aquí hasta recuperar su cuerpo. Una y otra vez vuelve a mi cabeza nuestra despedida, y te aseguro que es en lo que quiero pensar, porque aunque sea dolorosa,  pensando en él,  veo su rostro y su sonrisa, y eso lejos de doler, me consuela

--Escúchame no podemos qudarnos aquí. No tenemos trabajo ni dinero y va a ser muy costoso el poder recuperarle. He pensado lo siguiente: volvemos a casa, a mi ciudad, en la que fue de mis padres, podemos vivir las dos, buscamos un trabajo y ahorramos todo el dinero que necesitemos para volver aquí al cabo de unos meses y entonces realizamos los trámites pertinentes.

Therry empleó toda su astucia para persuadir a su amiga de que debían regresar, pero a fuerza de insistir lo consiguió y al cabo de tres días se dirigían al aeropuerto rumbo a casa
Aeropuerto de Lusaka

Desde la ventanilla del avión quería divisar el paisaje ídilico de sus días en el poblado y a través del cristal creyó ver el rostro amado que le sonreia. No pudo evitar que sus ojos se llenasen de lágrimas.¡Qué distinto y descorazonador el viaje de regreso!


Los motores su pusieron en marcha y el avión se deslizaba suavemente por la pista, pero pronto alcanzó la velocidad suficiente para el despegue. Las dos amigas se miraron con los ojos humedecidos pòr el llanto y juntaron sus manos, compartiendo de nuevo ese momento de intensa emoción.

El viaje fué largo y pesado. Durante el trayecto apenas si sostuvieron alguna conversación. Lissy fingía dormir y Therry unas veces lo hacía,  y otras veía la película que proyectaban, mientras pensaba

--Dios mio, que no pongan Memorias de Africa, por favor

Tuvo suerte, no la pusieron. Y por fin llegaron a  Heathrow. Como de costumbre llovía sobre Londres



Recogieron sus bolsas de viaje, con apenas un pantalón, una camiseta, ropa interior y útiles de aseo que les habían facilitado en el Consulado inglés, puesto que todas sus pertenencias se perdieron en el asalto de la guerrilla.  Una vez fuera del aeropuerto tomaron un taxi y se encaminaron hacia la ciudad. Buscaron una pensión económica en donde pasar la noche y al día siguiente tomarían un autobús que les llevaría hasta Bath, el sitio en donde Therry  había nacido y vivido hasta su viaje a Africa.. Vivirían allí como habian planeado.

Hacia el mediodía llegaron a la ciudad y lo primnero que hicieron fué almorzar y después irían hacia la casa familiar que Therry había heredado de sus padres que sería su hogar en adelante.


Estaba situada a las afueras de la ciudad, pero era preciosa y aún conservaba las flores del pasado verano, ya que el Otoño era muy benigno. A Lissy le agradó la casa y fué la primera sonrisa que esbozó en mucho tiempo. Dado que el equipaje era escaso, tardaron poco en acomodarlo en los armarios. Abrieron las ventanas y salieron al jardín. Therry para animar a su amiga la cogió por las manos y empezaron a  dar vueltas como dos crias pequeñas, al tiempo que reian y gritaban

--¡ Estamos en casa, estamos en casa !                  

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