sábado, 9 de julio de 2016

La carta - Capítulo 11 - Rompiendo barreras

Meredith  no soltaba la mano de Jack. Tenía miedo a la posible hostilidad que encontrase, estaba nerviosa, y necesitaba sentir el contacto de él para tener seguridad.  El sabía las incertidumbres  que tenía. Acariciaba su mano y la sonreía infundiéndole ánimo.  El trayecto desde donde habían dejado el coche hasta la puerta de Ingrid, era pequeño, pero para ella,  la distancia era enorme.




Fue la propia Ingrid quién abrió la puerta al pulsar el timbre.  La recibió sonriente y muy cariñosa, abrazándola, la decía:

- Bienvenida, querida. Estás en casa
- Gracias Ingrid. Tenía muchas ganas de conocerte y he de decir que se quedó corto en los elogios.  Eres muy amable
- Pasad, todos os esperan

Al entrar en la sala, todos aplaudían contentos. Todos, excepto Mildred.  La mirada de Meredith  fue directamente a ella y al ver que la chica estaba tan seria, se borró su sonrisa, gesto que no pasó desapercibido para Jack.  Ahora ya tenía la confirmación del problema: Su hija no la   aceptaba.

Le habían preparado una gran recepción.  Una mesa exquisitamente puesta. Se notaba que era un día especial.  Después de tomar un aperitivo, todos se sentaron para deleitarse con la comida que con tanto empeño había preparado Ingrid.

La sobremesa se prolongó hasta media tarde, en que Jack consiguió rescatarla  de la familia, que la preguntaban de todo y por todo.  No había duda de que les había caído bien y ella se había volcado con el pequeñín de la casa.  Sentía especial inclinación por el niño, pero nadie ´conocía el motivo.

Ya a solas, pudieron expresar libremente  el cariño que sentían. El le hacia miles de preguntas, y la tranquilizaba.  Ella, aunque menos, aún seguía intranquila.  Aún debía comunicarle su embarazo.  No veía el momento de hacerlo.  Jack la miraba, la acariciaba, la besaba, como para convencerse que estaba allí a su lado.  Tumbados uno junto al otro, con sus manos enlazadas, y después de haber expresado su amor, Meredith  se decidió a decírselo

- Tengo algo que decirte
- Pues dímelo, bien mio -.  Ella le miraba con preocupación y guardaba silencio
- ¡ Vanos, dime lo que sea ! ¿ Qué te pasa?
- Quiero que sepas, que lo que voy a decirte no te obliga a nada...  Yo ... Estoy embarazada
- ¿ Qué ?
- Lo siento, lo siento...- Ella interpretó que esa pregunta no era de incredulidad, sino de rechazo
- ¿ Que lo sientes, qué es lo que sientes?  Es el mejor regalo que podías hacerme ¿ no te alegras de tener un hijo mio?
- ¡ Claro que me alegro !, pero no sabía si entraba en tus cálculos el tenerlo.  Ya tienes dos hijas, y posiblemente no lo acepten.  No deseo crearte problemas.  De cualquier forma lo voy a tener
- Naturalmente que lo vamos a tener.  Nos casaremos y formaremos nuestro hogar.  Me dolería mucho que las niñas no lo aceptasen, pero el bebe que viene, también es hijo mío...  Hablaré con ellas, y estoy seguro de que no habrá problemas.  Quizá al principio  les cueste un poco, pero seguro que después estarán encantadas.
- ¿ No crees que debería ser yo quién hablara con ellas?


- Posiblemente, pero después de que yo les explique que vamos a casarnos.  A ti te dejo el anuncio del bebe. Y dime cariño ¿ para cuando...,   de cuánto estas?
- He pasado los tres meses. No pude venir antes porque el médico no me lo recomendó
- ¿ Por qué no me lo dijiste en cuanto lo supiste?
- Quería estar segura,  esta vez,  y por otro lado no sabía tu reacción
- ¿ No lo sabías ?... Pero si estoy loco por ti, cómo no iba a querer ese niño.

Se abrazaron emocionados.  En parte se había solucionado un problema, pero faltaba aún la parte más difícil: decírselo a Lizzy y Mildred.



 Hacía tres días que  no veía a sus hijas.  Aunque no dijo nada,  sabía que el motivo era ella.  Ponía su mayor esmero en que la casa estuviera atendida, prepararle alguna comida que le gustara...  No le faltaba su cariño ni una  sonrisa al recibirle a su vuelta a casa del trabajo, pero le dolía el desaire de las chicas hacia su padre,  que no comprendía.

Aprovechó  que Jack  llegaría más tarde, y   resuelta se dirigió a casa de Ingrid. Hablaría con la madre de las niñas y después con ellas

- ¡ Hola, qué alegría verte por aquí !-  fue el recibimiento de Ingrid -  ¿ Te encuentras bien, te pasa algo?
- No, todo va bien, pero quería hablar contigo
- Claro, ven aquí.  Estamos solas; las niñas han ido a casa de una amiga y mi marido vendrá más tarde.  Espérame un segundo que acueste al niño y,  soy toda tuya-.  Ingrid preparó un té y ambas mujeres se acomodaron.  Meth,  fue la primera en entablar la conversación

- Ingrid, ignoro si Jack te ha contado algo acerca de nuestra relación.  Nos conocimos en el instituto, muy jóvenes.  Inmediatamente conectamos, él era ... ¡ tan seductor ! Me enamoró inmediatamente, y el último día de curso fuimos a su apartamento... El fue el primer amor en mi vida, el primer chico que me besó, el primero que me enamoró y el primero al que me entregué.  No fui seducida, era consciente de lo que hacía, pero quise hacerlo.  Le quería,  nunca había sentido algo parecido, y él me correspondía.  Sólo deseábamos, necesitábamos,  estar juntos y hacíamos planes de futuro.    Sufrí un retraso, e inmediatamente pensé que me había quedado embarazada.  En aquella época él era un desastre:  desordenado, tenía la casa hecha una pocilga, en fin... Esa fue la excusa para entablar una discusión tremenda.  Le reproché que me dejara embarazada, que no hubiera tomado precauciones, y no sé cuántas cosas más... Le dije que no quería saber nada de él...  Unos días después supe que todo había sido una falsa alarma...,  pero ya no pude localizarle.  Me escribió una carta, que aún conservo, en la que me anunciaba que adelantaba su viaje , que me casase con un amigo que andaba tras de mí, etc. etc.  Pasó el  tiempo, y  me casé con James.  Fuimos felices; él sabía que yo no estaba enamorada , que mi amor era  Jack, pero llegué a quererle y respetarle.  Fue bueno y paciente conmigo, pero nuestra felicidad no llegó a tres años. Un cáncer  se lo llevó rápidamente.  En repetidas ocasiones él me había pedido que le diera un hijo, y yo siempre lo demoraba...,   no me dio tiempo a complacerle.  Aquí tengo la carta de jack.  Quiero que la leas.  Léela, por favor

Ingrid, estaba sobrecogida por el relato  y que ella desconocía.  Pensaba que su relación era reciente, originada en el crucero.   Siempre había sido muy reservado con su vida anterior a ella.  Por fin la conocía de boca de la otra protagonista. Lentamente leyó la carta y al finalizarla, tenía los ojos vidriosos y Meredith lloraba pausadamente.  Sin duda   había vencido  la emoción


- Querida, yo no tenía ni idea de todo esto.  Ahora me encajan muchas piezas del puzzle.  Deja que te abrace
- Gracias, Ingrid. ¿ Quieres ser mi amiga? Aquí no tengo a nadie, y tengo un frente abierto muy complicado
- ¿ A qué te refieres?
- A las niñas.  No me aceptan.  Ellas no admiten que su padre esté enamorado...  Pero hay algo más...
- ¿ Algo más ? Dímelo...   puedes contar conmigo
- Verás...  Como imaginarás, cada vez que nos hemos visto, hemos tenido relaciones sexuales, y yo .... voy a tener un hijo suyo.  Y lo voy a tener, deseo tenerlo. Aunque se oponga el mundo entero,  lo tendré
- Pues claro que si ¿ por qué no iba a ser así ?
- Se lo dije  la noche de mi llegada y ahora lo sabes tú, nadie más.  Creí debía explicarte todo lo que te he contado.  Como parte interesada tenias que saberlo
- Me alegro que hayas tenido conmigo esa confianza, pero se trata de vuestra vida.  Yo tomé mi decisión y no me arrepiento en absoluto.  Julio es un buen marido, estamos enamorados y tengo un hijo precioso.  Con las niñas se comporta muy bien, y nos llevamos bien Jack y yo, incluso mejor que antes.  No tengas miedo.  Yo os apoyaré. Mildred  es buena, pero tiene ese puntito... que le hace muy impulsiva y a veces grosera.  Lizzy, hace lo que dice su hermana, pero puedo asegurarte que no son malas chicas.  Creo debes hablar con ellas a solas,  las tres, y  explicarles todo claramente como lo has hecho conmigo, sin tapujos.  Ellas son mayores y saben que los niños no vienen de Paris. Después los cuatro juntos exponer   los reproches que tengáis cada uno... en fin, debéis sacar fuera todo lo que os duela, y dar por finalizadas las hostilidades...  Ese es mi consejo y sabed que contáis con mi ayuda para todo.

Antes de marcharse de la casa de Ingrid, llegaron las chicas como un ciclón, pero al comprobar que estaba Meth, cambiaron de actitud radicalmente.  Ingrid se dio cuenta de  ello, y llamando a sus hijas les anunció:

- Chicas, Meredith  tiene algo que contaros.  Así que sentaros aquí y escuchadla mientras yo preparo algo de merienda.  Vamos, sentaos...



Lizzy
No sabia cómo empezar y por ello lo hizo  tratando de averiguar el motivo por el que estaban tan hostiles con ella.  A las chicas les costó empezar a  hablar.  Las escuchó atentamente y cuando ellas expusieron sus quejas,  les dijo:

-Yo amo a vuestro padre y él me corresponde.  Lo nuestro comenzó hace mucho tiempo, cuando éramos algo mayores que vosotras sois ahora.  No empezó en el crucero... A pesar de que daría mi vida por él, si eso supone que le neguéis el saludo, yo me retiraré y daré por terminada nuestra relación.  Estos días en que ni siquiera le habéis llamado, ha sufrido, porque os adora, y no hay nada ni nadie que le haga dejar de quereros.  Os voy a contar todo... absolutamente todo tal y como ocurrió en nuestras vidas, y lo que va a ocurrir en un tiempo ...  Si después de haberme escuchado seguís pensando lo mismo, volveré a  mi casa, y jamás volveréis a saber de mi.

 Al igual que hiciera con Ingrid, empezó a relatarles la relación que uniera a su padre y a ella, hace mucho tiempo.  Al terminar el relato, se hizo un silencio tenso.  Lizzy la miraba con especial atención, sin embargo Mildred, había reforzado aun más su rechazo, y la dejó helada cuando dijo

- ¿ Qué vas a tener un hijo ? ¿ De mi padre ?  No ni hablar.  Mi hermano es Julito, tu hijo no tendrá nada que ver ni conmigo ni con mi familia.  No le miraré siquiera, aunque él no tenga la culpa de nada, pero no le querré nunca-.  Dando media vuelta, salió de la estancia, dejando a Meredith  y a su hermana sin palabras.

Al sentir el portazo , Ingrid acudió a la sala.  No le hizo falta preguntar. La desolación más absoluta se reflejaba en el rostro de Meredith  y la incredulidad en el de Lizzy.

- Me voy, Ingrid. Se ha hecho muy tarde.  Gracias por todo, de verdad me has ayudado mucho
- No te disgustes.  Conozco a mi hija y sé que se le pasará.  Hablaré con ella ...
- No, déjalo estar.  Ha expresado su pensamiento. Sólo te pido que Jack no se entere  de lo ocurrido.  No es necesario que sufra más de lo preciso.  Estaré unos días más y me marcharé.
- No, no debes hacer eso...
- No puedo interponerme entre ellos. A la larga sería un problema entre nosotros y nadie sería feliz.  Al fin y al cabo son padre e hija, y todo lo olvidarán pasado un tiempo.  Pero si me rechaza, nunca tendremos un acercamiento.  No aceptará a su hermano, nunca.  Créeme, es mejor que me vaya-.  Y dándose un abrazo,  salió de la casa de Ingrid.  Habían  pasado más de los cuatro meses y su cuerpo comenzaba a acusar su estado.  Sus caderas se estaban redondeando; ya no tenía náuseas, pero en su rostro había señales de que estaba encinta.  Lloraba por cualquier insignificancia, y Jack  conocía esos síntomas y no le extrañaron, lo que no sabía era el motivo que motivaba esa tristeza.

  Cuando llegó Jack, la encontró muy extraña



- ¿ Qué te ocurre ?
- Hoy no me encuentro bien.  Me está dando algo de guerra-dijo sonriendo.  No comentó nada del encuentro con sus hijas
- Anda acuéstate y descansa.  Supongo que tendrás muchos días así
- A propósito, .   He de regresar a casa
- ¿Cómo que debes regresar?
- Si mi amor, me toca el control, y además... no puedo hacer un viaje tan largo en estado,  avanzado, así que me iré en unos días
- El control lo puedes hacer aquí, inclusive puedas dar a luz aquí también
- Pero yo quiero que nazca cerca de mis padres, y no debo demorar el regreso.  Espero que lo comprendas, mi vida
- Pues no, no lo comprendo...  así de repente... te entran estas prisas.  ¿ Ha pasado algo que no me quieres decir ?
- No ¿ qué va a pasar ?  Lo que ocurre es que hoy he estado pensando que el tiempo va muy deprisa y dentro de nada no podré viajar.  Allí tengo cosas que hacer, que disponer antes de dar a luz, en fin: la canastilla, las revisiones que serán más frecuentes a medida que se acerca la hora ...


- Pero aún falta mucho para eso.  Te dará tiempo de sobra.  No te vayas por favor.  No puedes irte ahora, yo te necesito aquí, a mi lado.  Sabes que no puedo ir con la frecuencia que quisiera. ¡ Ojalá pudiese viajar todos los fines de semana !, pero el proyecto que tengo entre manos requiere mi presencia y mi atención
- Lo sé, lo sé.  Pero es necesario que me vaya. No lo hagas más difícil ¿ Crees que yo no quiero estar a tu lado?
- Pero es que no lo comprendo. ¿ Tienen algo que ver mis hijas?
- ¡ Claro que no ! Hace días que no las veo.  Creo que están con exámenes
- ¿ En estas fechas? Me estás mintiendo. Algo ha pasado en el transcurso del día y no me lo quieres decir. Voy a ir hablar con ellas
- Es muy tarde.... déjalo para otro día.  Son adolescentes, y ya sabes  lo que ocurre en esa edad. Nosotros también pasamos por ello
- No, no me convences...-  Y cogiendo su chaqueta dijo-  Ahora vengo

Dio un portazo y salió en dirección a casa de su ex mujer.  Tenía que aclararlo todo.  Sabía que Meth no tomaría una determinación así, si no existía un motivo.  No lo comprendía.  No había mencionado su deseo de regresar. Se la veía feliz.  Sospechaba que algo había ocurrido, y lo averiguaría aunque  no le dijese nada.  .  El encuentro entre padre e hijas, fue muy tenso. Le reprocharon se hubiera vuelto a enamorar, pensara en casarse, y lo peor engendrar un  hijo

- Sois crueles y egoístas.  Siempre me veíais aquí, pero nunca os preguntasteis si era feliz. Lo de Meredith  y mío, no es una cosa pasajera. La he querido toda mi vida, y es la mujer que deseo me acompañe hasta el final de mis días. Y quiero y deseo ese hijo, y otros más que vendrán.  Vosotras en algún momento os iréis de casa, y entonces ¿ qué haré yo, qué hará ella? Nuestras vidas no han sido fáciles, por distintos motivos, y tenemos derecho a ser felices.  Yo lo sería inmensamente si la aceptarais. Ella es buena y dulce, y cuando os conozcáis más, os llevaréis mejor.  No os estoy diciendo que la consideréis vuestra madre, porque ya tenéis una, y es buena, y está siempre a vuestro lado.  Pero será mi mujer queráis o no.  Y si es necesario regresaremos, y viviremos con mi padre y allí me quedaré, aunque me rompáis el corazón.  Pero el hijo que viene en camino, lleva mi sangre igual que vosotras y le quiero, y le querré como os quiero a vosotras, porque ha sido engendrado con un amor sincero y puro, aunque vosotras penséis que es una indecencia.  Pudimos hacerlo hace tiempo, pero la misma insensatez que ahora demostráis vosotras, se interpuso en nuestro camino y, creedme, pagamos un precio muy alto.  Cometimos un error y no estoy dispuesto a repetirlo.  Se marcha dentro de unos días, y yo en cuanto termine el proyecto que tengo en manos, me reuniré con ella.  Quizá ni siquiera vea nacer a mi hijo porque no me de tiempo, pero no la dejaré. Tenedlo muy claro... y ahora creo que no tengo más que deciros.



Cuando llegó a su casa Meth se había acostado.  Le aguardaba impaciente, pero sabía por las marcas de su rostro, que no había servido de nada la charla mantenida.

viernes, 8 de julio de 2016

La carta - Capítulo 10 - Dudas

Durante varios días, Jack insistió en sus llamadas a Meredith , a distintas horas y en distintos días.  No obtuvo respuesta, por lo que desanimado optó por no volver a intentarlo.  Ël mismo,  en su carta,  le había recomendado se distrajera e incluso tuviera una relación.  ¿ Habría seguido su consejo?  Con la fotografía de ambos en la mano, ante su contemplación, dudaba. La  conocía lo suficiente , para saber que sus muestras de amor habían sido sinceras, y en tan corto espacio de tiempo no podía haber cambiado de opinión. Pero la realidad se imponía y lo cierto es que sería muy difícil conseguir una relación entre ambos.

 Notaba algo cambiada a Mildred, como si estuviera enfadada con él.  Le preguntaba a su otra hija lo qué podría ocurrirle, pero a pesar de que Lizzy conocía el motivo, no le dijo nada y restó importancia al hecho.


Jack se debatía constantemente en un mar de dudas.  Por un lado estaba su amor de siempre, pero por otro estaban sus hijas y su vida ya establecida en Tejas.  Había días en que le daban ganas de romper con todo y volver a casa de sus padres, pero eso supondría dejar de ver a las niñas.  Tanto Meredith como él, eran perdedores ante la vida.  Habían renunciado  a demasiadas cosas...  Era una idea que nunca le abandonaba.  Por otro lado, buscaba una excusa para hacer un nuevo ese  viaje , y sería perfecto el ver a su padre y conocer realmente su estado de ánimo.  Cada vez que le llamaba decía que se encontraba bien, pero no le creía.



Dada la excelente relación que mantenía con su ex mujer y su actual esposo, una tarde de sábado mientras veían un partido de béisbol,  lanzó al aire la idea que tenía de volver a casa   por un tiempo

- No sé, tu verás.  Pero no me parece lo más acertado.- le dijo Ingrid-.  Aquí tienes tu carrera, tu vida más o menos encauzada... Yo lo pensaría

Ya conocía la opinión de Ingrid, y no quiso insistir ni dar más argumentos.  Tenía razón.  Allí tendría que empezar de cero.  Podría,  en el mejor de los casos,  pedir un traslado, pero el puesto alcanzado en Tejas no lo tendría .  Pero esto no le importaba demasiado;  no buscaba un puesto relevante.  Ingrid ignoraba el motivo principal de su vuelta.



Sopesaba lo que perdía y lo que ganaba.  Por otro lado estaban sus hijas.  Aquí las veía a diario, y si  se mudaba,  se  tendría que conformar sólo con las vacaciones.  Eso era muy doloroso para él que nunca se había separado de ellas.  No sabía, en todo caso, si Meredith  permanecería soltera, o bien habría encontrado pareja.  Había transcurrido bastante tiempo desde su última conversación.

Todas estas dudas no le dejaban dormir y le tenían los nervios algo desquiciados.  Su carácter,  de natural apacible, se había tornado agrio y hasta con las chiquillas discutía.

Pidió  excedencia de un mes y decidido emprendió el  viaje .  Se alojó en casa de su padre, al que encontró triste, pero algo más recuperado.  Volvió a llamarla, , pero la respuesta que encontró, fue que esa línea había sido anulada .  Sin posibilidad de establecer contacto con anterioridad, se decidió  acudir a su domicilio

La visita de Jack la , pilló de improviso.  No pudo disimular la alegría que había sentido al verle y sentir sus poderosos brazos rodeándola.  No podía decirle el verdadero motivo de no querer atender sus llamadas. En su cabeza buscaba apresuradamente una excusa, pero le era difícil encontrarla.  No quería mentirle diciéndole que tenía a alguien en su vida y,   que no era él.

- ¿ Por qué no me contestabas?-la  preguntó
- No podemos seguir con esto, es difícil ... con la distancia por medio.  Además tu tienes tu vida allí, y la mía está aquí.  Creo que debemos dejarlo antes de que sea demasiado tarde
- Pero nos queremos ¿ por qué ha de ser todo tan difícil ?
- Porque la vida no es fácil.  Tuvimos nuestra oportunidad y no fue posible.  Ahora ya es tarde
- ¡ No es tarde ! somos jóvenes, tenemos derecho a querernos, no hacemos daño a nadie
- Quizá si... Quizá no nos damos cuenta de que a nuestro alrededor hay alguien a la que estamos defraudando-.   No quería nombrar a su hija, pero sin querer, sin darse cuenta, había enfocado el problema hacia su familia


- ¿ A qué te refieres ? No te entiendo... yo no tengo a nadie ¿ y tú ?
- Déjalo estar por favor
- No quiero dejarlo.  Me niego a ello.  Tiene que haber un motivo por el que digas estas cosas



- Lo hay, créeme, pero no voy a decirte nada más
- ¿ Es por Ingrid, o por mis hijas?
- Te lo pido por favor, no insistas
- Es que no quiero perderte otra vez.  Debí pelear por ti.  Me marché y fui cobarde. Luego buscando olvidarte, me   enredé con Ingrid sin estar enamorado.  Lo pasamos mal, pero ella es buena y comprensiva, y ahora tenemos una relación estupenda.  A pesar de todo, la vida me premió con mis hijas, que lo son todo para mi...  - al llegar a este punto, se detuvo como si comprendiera de golpe a lo que ella se refería
- Son ellas... Ellas son el impedimento...

 No contestó, se giró dándole la espalda para no tener que responder.  Pero algo debía decirle...  no quería romper la buena relación con las niñas y si le confesaba la verdad, tendrían un problema.

-No, no.  No hay nadie en especial, pero ....Yo no he tratado nunca con crias, y menos adolescentes.  No encajaría en tu mundo.  Crearíamos, aún sin querer, un mal  clima de convivencia, y al final no resultaría.  Por eso, debemos dejarlo ahora, antes de que vayamos más allá
- Pero yo quiero ir más allá. Te quiero y deseo unirme a ti para siempre.  Te perdí una vez y no quiero volverlo a  hacer.  Fue algo circunstancial que cambió nuestras vidas. Si aquella tarde yo te hubiera calmado, quizá ni nos hubiéramos peleado, yo no me hubiera marchado y posiblemente a estas alturas tendríamos cinco o seis hijos. Como habíamos planeado
- ¡ Estás loco ! Yo no tenía pensamientos de tener tantos hijo- dijo riendo y acordándose de los planes de Jack- Eramos muy jóvenes y sin experiencia.   Al menos yo
- Si hubiera ocurrido lo de tu embarazo ¿ qué hubieras hecho?
- En aquella época , no lo sé.  Posiblemente lo hubiera tenido, pero no lo sé
- ¿ Y si fuera ahora ? -. Meredith  se dio la vuelta y mirándole, le dijo:
- Si ocurriera ahora, sin ninguna duda lo tendría. Aunque supiera que no te volvería  a ver, que tú no lo quisieras, en fin, si ocurrieran un millón de cosas... lo tendría
- ¿ No estarás influenciada por lo de tu marido?
- No, él no tiene nada que ver.  Si así ocurriera, sería nuestro.  Te tendría conmigo en ese bebé, sería algo tuyo que viviría dentro de mi... ¡ Dios mio ! no me hagas decir estas cosas, por favor
- ¿ Por qué ? es justo lo que necesitamos.  Soy capaz de renunciar a todo por ti. Te perdí una vez y no va a volver a pasar.  Voy a pelear por ti y contra ti .  No te dejaré.  Vuelve conmigo.  Fundaremos nuestro hogar. Crearemos nuestra familia. Podremos ser felices ¿ no lo comprendes? Aquí no tienes nada... pero si ese es el impedimento, seré yo quién regrese
- ¡ No puedes hacerlo !  Tus hijas están entrando en la edad difícil, y te necesitan a su lado.  A pesar de que el marido de Ingrid sea bueno con ellas, no es su padre, eres tú quién debes estar allí
- Por favor, reflexiona.  Te quiero mucho y sé que estos días que voy a pasar aquí, serán unos de los más felices de mi vida, porque estaré contigo ¿ no lo entiendes?



Lo entendía perfectamente.  Se debatía entre sus deseos de estar con él, y al mismo tiempo de rechazar su tentadora oferta.  El sabía cómo convencerla, y aproximándose, la beso dulcemente y muy cerca del oído la susurraba palabras cariñosas que nublaban su sentido común.

- No voy a estar mucho tiempo aquí, pero deseo estemos juntos, todo el tiempo.  No quiero perder ni un solo instante.  Vamonos  juntos a donde quieras, a una playa, al campo, a donde desees, porque estando contigo es como si estuviera en el cielo.

Buscaron un pueblecito de pescadores, pequeño, de la costa    Allí vivieron los días más intensos de todos cuantos recordaban.  Eran libres, no tenían ataduras. No pensaban en nada ni en nadie, sólo en ellos y en su amor.  Como temían , la partida fue muy dolorosa.  No sabían cuándo volverían a verse

- ¿ Vendrás algún día a verme? - le preguntaba él
- Si, te lo prometo

Tras un abrazo y un beso, Jack tomo el avión que le conduciría  de regreso a su vida.  Había vivido los días más increíbles que pudiera imaginar.



Hacía una semana que  había regresado a su casa y aún tenía en su memoria los días vividos con Jack  Luchaba consigo misma, se debatía en un mar de dudas. ¿ Qué debía hacer?  ¿ Ir a vivir con él en Tejas ? ¿ Y si las chicas no la aceptaban?  Tenía que tomar una decisión y pronto, no podía vivir con esta incertidumbre.  Cualquiera que fuese su determinación, debería hablar con Tommy.  Hasta ese momento había ocultado su relación con Jack, pero debería sincerarse con  él.   Para ello, le llamó por teléfono y quedó para mantener la entrevista

- Adelante, pasa - Tom la recibió en su casa con el cariño de siempre-. Bien pues tú dirás.  Hace mucho que no nos vemos ¿ cómo estás?
- Tienes razón.  Estoy bien, pero quería consultarte algo que me tiene intranquila
-¿ Te ocurre algo?
- Si y no...  Verás cuando éramos estudiantes....  - y comenzó a relatarle la historia desde el principio.  La escuchaba atentamente.  Cuando terminó el relato, el hermano de James no dudó en darle un consejo

- Ve a Tejas , vive o cásate,  lo que quieras, con el hombre que amas, pero no dejes escapar la oportunidad que el destino te ha brindado.  Eres joven, tienes derecho a rehacer tu vida.  Has guardado mucho respeto a mi hermano, y me consta que le quisiste.  Pero él hace tiempo que no está y es tu oportunidad de ser feliz.  Las chiquillas se acabarán acostumbrando y cuando te conozcan se habrán limado todas las asperezas. Reúnete con él, allí ó aquí, pero si os amáis no le pierdas.  Te arrepentirías toda la vida
- Tommy... es que hay algo más
- Bien, pues adelante, cuéntamelo
- Voy a tener un hijo suyo...
- Pues, con esta noticia, no debes ni dudarlo ¿ Se lo has dicho?
- No, aún no.  Me da miedo...
- ¿ A qué tienes miedo? Si el te quiere será una bendición. ¿ Estás de mucho tiempo?
- No, muy poquito, pero ya me lo ha confirmado el médico
- ¿ Te ha autorizado a viajar?
- Me ha dicho que espere a los tres meses
- Bien, pues eso, espera y ve en su busca.  ¿ Se lo dirás ahora o más tarde?
- No lo sé, no lo sé.  Si se lo digo ahora va a estar sobresaltado, y no puede venir porque hace poco que se ha ido. Y por otro lado... no sé qué hacer
- Bueno tranquilízate, no te conviene estar nerviosa.  Espera unos días más a ver si te aclaras, pero mi consejo es que se lo digas y en cuanto puedas ve a buscarle




Salió tranquila de la visita realizada a su cuñado.  Había despejado una duda, aunque ya sospechaba que él  la apoyaría.  Pensaría si debía decirle a Jack que iban a tener un hijo.

Pasados los tres primeros meses de embarazo, se sometío a una revisión y al darle el médico la conformidad para el viaje, decidió reunirse con él y en persona le diría lo del bebe.  Vería sobre el terreno si la actitud de Mildred respecto a ella, había cambiado o se mantenía .  Si acaso veía conflicto volvería a casa, y quizás ocultase su embarazo.  Sabía que esto último no debía hacerlo, Jack tenía que saber que iba a ser padre.  ¿Qué hacer, por qué es todo tan complicado?  Era un hijo fruto de un amor largo tiempo esperado ¿ Cómo lo recibiría él?   ¿Entraba en sus cálculos volver a ser padre, máxime si con sus hijas la relación era difícil?

Nerviosa preparaba la maleta, y con la misma ansiedad la esperaba Jack en el aeropuerto. El tiempo de espera se le hacía interminable hasta poder abrazarla .  Le dio la noticia  del viaje, dos días antes, de que se reuniera con él,  por sorpresa, aunque no le dijo nada de su embarazo.

Pensó que sería mejor decírselo en persona, una vez pulsado el ambiente existente con las chicas, más concretamente con Mildred.  En caso de que fuese hostil ¿ qué debía hacer ?  De cualquier forma Jack tenía que saber que iba a tener un hijo de ella, por mucho que disgustase a la muchacha.  La duda estaba si debía decírselo enseguida o esperar algunos días.  Viviría con él, en su casa y, ese era otro motivo de preocupación, porque quizá al saberlo, la chica  no iría a ver a su padre mientras ella estuviese allí.

Ingrid había preparado un recibimiento especial para Meth:  toda la familia reunida en su casa.  A él  le llenaba de satisfacción que las dos mujeres se llevaran bien.  No lo dudaba, conocía el carácter de una y de otra, y sabía que no habría problema.  Otra cosa eran sus hijas.  Había discutido con ellas, especialmente con Mildred.  No veian con buenos ojos que se hospedara en su casa, por tanto no irían con la misma frecuencia a visitar a su padre.

Por fin el avión tomó tierra y después de recoger el equipaje, ambos pudieron fundirse en un abrazo.  Y emprendieron la marcha hacia la casa de Ingrid en donde le darían la bienvenida.


jueves, 7 de julio de 2016

La carta - Capítulo 9 - El fin, separación, recuerdos

En apenas tres días tocarían puerto de nuevo en Barcelona. El crucero terminaría y en tierra,  cada uno seguiría destinos diferentes.  Procuraban pasar juntos el máximo tiempo posible, y el que la atención a Lizzy y Mildred les permitían.  Las noches se las reservaban totalmente para ellos.

Sin decir nada, sabían que el fin se acercaba y  todo volvería a ser como antes.  Meredith  pensaba que volver a la rutina de siempre, a su vida anodina,   la sumiría en nostalgia y depresión, pero... ¿ qué otra cosa podía hacer ?  Lo sabían desde un principio ,  prefirieron ignorarlo hasta el final.  Vivian a miles de kilómetros de distancia.  Jack tenía su vida allí, con sus hijas a las que adoraba y, posiblemente alguna mujer que le esperaba impaciente por abrazarle  Todo eso lo sabían, pero habían vivido unos días maravillosos, de nuevo juntos y nada ni nadie podría quitarles eso.

Susan había encontrado a su amor en ese viaje.  Estaba feliz y hasta hablaba de irse a vivir a Italia.  Se alegraba mucho por su amiga.  Ella,  sin embargo, también había encontrado al amor de su vida, al hombre que siempre había amado, pero debía dejarle ir.  Nuevamente le había perdido.

Ya en el muelle apartados de las chicas y de Susan , se miraban intensamente.  No les importaba que todos les estuvieran observando.  Era la última vez.  Se abrazaron y se besaron durante largo rato.  Ella no quería llorar, aunque la congoja le impidiera pronunciar palabra.  Jack decía " amor mio, amor mio"


Todos los que les miraban estaban serios, sin decir nada.  Se respiraba una intensa emoción.  Él y sus hijas se quedarían dos días más en Barcelona; ella marcharía esa misma tarde para América.

La llegada a su casa fue desoladora.  El único recibimiento que tuvo, fueron la soledad y el silencio.  Puso las maletas a un lado, se quitó los zapatos y tendida en la cama comenzó a llorar.  No comprendía porqué la vida era nuevamente cruel con ella. ¿ Qué debía hacer?  ¿ Por qué todo le salía tan mal ?  No obtenía respuesta.

Como ocurriera antaño, dos días después de la llegada, recibió una carta, y como en la anterior ocasión, no necesitó ver el remite para saber quién era el que la escribía.  Aún llevaba la anterior en el bolso. La sacó, la puso frente a ella, sobre la mesita y, lentamente rasgó el sobre para proceder a su lectura.  Todo exactamente igual que la otra vez.  Le daba miedo,  y con voz temblorosa inició la lectura en voz alta. No había cuidado de que alguien la escuchara, estaba sola en casa




Mi siempre querida, amada Meredith

Los días pasados han sido un regalo maravilloso, un regalo inesperado que me ha hecho revivir unos tiempos perdidos en algún rincón de la memoria.  Pero también, al despedirnos, me ha producido un dolor tan intenso que llega a ser físico.

Ambos sabíamos que tenía que suceder de la forma que ha ocurrido, y no nos importó. Nuestros destinos no se juntan por mucho que lo deseemos.  En mi memoria siempre estarás tú.  El amor que me entregabas cada noche, los besos que nos dábamos, el amor que no podíamos reprimir.

Cada uno tenemos un camino diferente. Tu irás a menudo a la tumba de tu marido a ponerle flores.  No tienes nada que reprocharte.  Le entregaste tu amor más sincero hasta el final.  Le recuerdas con afecto y respeto, y estoy seguro que de poder hacerlo, él te hubiera recomendado rehacer tu vida.  No te arrincones, sal de casa, olvida lo vivido en estos días y vuelve a enamorarte.

Mereces ser feliz, tienes que ser feliz. Yo tengo a mis hijas, pero tú no tienes más que recuerdos, y ellos, además te producen dolor.

Es difícil que volvamos a vernos, pero quiero que sepas que ocupas un lugar muy especial en mi vida.


                                                                    Jack

Volvió a leer la carta dos veces más.  Cada renglón que recorría, era como si escuchara la voz de él.  Sentía dolor, lloraba quedamente, pero aún causándole pena, le recordaba  mirándola cómo dormía a su lado, la sonrisa cuando la miraba, la caricia de su mano sobre su mejilla, su beso desgarrador en la despedida...

En la tarde de ese mismo día, cuando el sol caía, cogió su coche y tras comprar unas flores, se encaminó al cementerio donde reposaban los restos de James.  Sentada al pié de su tumba, sentía la necesidad de estar allí.  Tenía que hablar con él, pedirle perdón por su "infidelidad", y buscar la paz y el sosiego que la hiciera más llevadera su angustia.

Estuvo en silencio, llorando, hablando, durante mucho rato, pero cuando salía del Campo Santo, se notaba aliviada.  Tenía la sensación de que él comprendía su angustia mejor que nadie y hasta sintió en sus oídos la palabra de Jim pidiéndola calma y tranquilidad.  " No has cometido ningún delito.  Me has guardado el luto durante mucho tiempo, y yo no quiero que te atormentes.  Me harás feliz si tu lo eres"

Sabía que eso no era posible, sino fruto de su imaginación, pero también sabía que el amor que él  había sentido por ella fue tan puro y sincero, que no dudaba se lo estuviera transmitiendo.

Pero, aún sin desearlo, su vida siguió igual. Salidas con Susan los fines de semana, pero también a ella había de renunciar.  Se marcharía a Italia antes de Navidad.  De momento no se casarían, pero vivirían bajo el mismo techo.  Eran felices y hablaban por Skype  o bien  en alguna vacación ella iría a Roma.. No volvió a recibir ninguna noticia de Jack, pero en más de una ocasión el teléfono sonó en su casa, pero al descolgarlo nadie contestó.  Se estaba preparando para salir a dar una vuelta, cuando Lisabetta le avisó que un señor preguntaba por ella



- ¿ Quién, mi cuñado ?
- No señora, no le he visto nunca
- Esta bien dile que  espere un momento, por favor

Una vez hubo terminado el arreglo, se dirigió a la sala y frente a ella estaba Jack.  Se fundieron en un abrazo " Dios mio, Dios mio. Tú aquí "...-, es todo lo que podía decir


- ¿Cuándo has venido...,  y por qué ?
- He llegado anoche... Mi madre no se encuentra muy bien, y como tenía unos días libres decidí venir a verla... a ella y a ti.  Te juro que dudé si debía verte... pensé que sería peor al irme.  Pero tenía , la necesidad  de  hacerlo, y no he podido resistirme
- ¿ Que le pasa a tu madre ?
- No es bueno...no es bueno

Meredith  se levantó y dio orden a Lisabetta  de que se tomara el día libre.  Jack  tenía necesidad de hablar, y para ello debían estar solos.

- Cuéntamelo todo.  Lo siento, lo siento muchísimo
- No sabes lo que mi madre representa para mí.  Ella siempre estuvo a mi lado, mientras mi padre no quería ni verme.

Charlaron largo rato.  Él desahogó su angustia refugiando en el abrazo de Meth.  Ella le calmaba igual que a un niño.  Recordó  que un día  se vio en la misma situación, con la misma desesperanza, y fue su cuñado quién la consoló.  Entendía por lo que  estaba pasando.  Al cabo de un rato,   consiguió que tumbado en el sofá, durmiera un poco.  Los nervios y el cansancio del viaje le habían rendido.

En silencio miraba su cara.  Estaba más delgado y profundas ojeras rodeaban sus ojos, sus maravillosos y vivarachos ojos azules.  Sonrió y se acordó de Mldred, la pizpireta hija de Jack.  No se dio cuenta de que él se había despertado y la observaba .  Se incorporo y la abrazó ...   y se abrazaron  Dos días pasan rápido y cuando tienes que dejar a las personas que amas, pasan aún más deprisa.  Jack había estado en casa de sus padres para despedirse antes de partir para América.  Llevaba el corazón encogido y la expresión de su padre, confirmó todos sus temores.



- Hijo, cuídate- padre e hijo se fundieron en un abrazo.

La más dura despedida fue la que tuvo que dar a su madre.  presentía que no la volvería a ver con vida, pero debía disimular ante ella, a pesar de que era conocedora de que no tardaría en  partir.  No reconocía a la bella mujer que había sido su madre. Estaba delgada, muy delgada, sin brillo en los ojos y sin aliento casi para hablar.  Se abrazó a ella y la besaba repetidas veces.  Se fue destrozado...Meredith le recogió a la puerta de la casa.  Le llevaría al aeropuerto y le vería partir, otra vez.

- Presiento que no tardaremos mucho en vernos
- ¿ Por qué dices eso?
- Volveré, y no tardando mucho
- ¿ Te refieres a tu madre?
-Si, a eso me refiero.

Ella se quedó viendo despegar el avión que le alejaba.  Imaginaba que  desde su asiento miraría por la ventanilla y quizá la dijera adiós con la mano aunque no pudiera verla.

Una semana más tarde,  fue avisado por uno de sus hermanos del fallecimiento de su madre.  No por esperado fue más terrible.  Las niñas decidieron que le acompañarían y de no haber sido tan pequeño el benjamín de la familia, Ingrid también hubiera ido.

Las chiquillas estaban tristes, no sólo por la pérdida de su abuela, sino también por la tristeza y angustia que notaban en su padre. Inmediatamente prepararon el viaje y a las veinticuatro horas estaban en casa de sus abuelos.    El entierro se efectuaría a las pocas horas de la llegada de Jack y sus hijas, pues había cumplido el plazo de tiempo que la ley marca.

Su cuerpo fue depositado en la funeraria , y hasta allí fue Meredith al haberse enterado por las necrológicas de los periódicos.  Al verla, Jack se derrumbó y abrazado a ella, rompió en sollozos.  Algunas amistades se preguntaban quién era aquella mujer a la que abrazaba tan intensamente.

A la hora de darle sepultura, Meth se quedó rezagada. Creyó que debía estar allí, pero al finalizar el acto, recorrió el camino hasta su coche para irse.  Jack y su familia tenían que atender a todos los que habían acudido al sepelio, y creía oportuno  ausentarse.  Le llamaría antes de que se marchara.  Él  la vio irse, pero se encontraba tan angustiado, tan vacío, que no pudo ni pronunciar su nombre. Por la noche la llamó

- Salgo mañana temprano, pero las niñas se quedan unos días con mi padre.  No sé cuando regresare. Nos veremos cuando recoja a mis hijas.  Cuídate mucho.  Te quiero
- Tú también, cuídate.  Yo también te quiero. Si lo deseas puedo ir a buscar a las niñas cualquier día y llevármelas por ahí, para que se distraigan.  Son días de recibir visitas que desean hacer presente sus condolencias.   Se sentirán solas, echarán de menos a su abuela y, quizá yo las pueda distraer llevándolas a cualquier sitio
- Aguarda un momento, se lo preguntaré- al cabo de un rato volvió con la respuesta- Dicen que si
- Bien, las llamaré pronto.  Dejaré pasar el día de mañana...  supongo que querrán estar con sus primos, en fin, ya sabes
- Llama cuando quieras. Irán encantadas.
- Adiós cielo
- Adiós, mi amor.

Ambos colgaron el teléfono a un tiempo.    Meredith  acudió a recoger a Mildred y a Lizzy el día acordado.  Fue recibida en una sala por el padre de Jack, que muy cariñoso y educado, agradecía la deferencia para con sus nietas.

- No deseo que los niños respiren el ambiente tan triste que tenemos ahora en esta casa.  ¡ La echo tanto de menos, hay un silencio tan grande !
- Lo sé, señor. Entiendo perfectamente de lo que habla.  Yo me quedé viuda hace tiempo y el mundo se me vino encima
- ¿ Cómo...,     tan joven ?
- ¡ Ay Dios mio ! las enfermedades no entienden de edades ni del sufrimiento que nos producen.  Le aconsejo que no se guarde el dolor; llore si tiene que llorar, hable de su esposa si necesita hablar de ello.  No se aisle de su familia.  Sus nietos serán su mayor apoyo, créame

En la sala hicieron acto de presencia, las chiquillas que no estaban como en otras ocasiones exultantes de alegría.  En sus bonitos ojos, había señales de haber estado llorando.  Se abrazaron a su abuelo y besaron a Meredith.  Las tres juntas, mientras decidían dónde ir, formaban un grupo encantador.   Se alegraba de poder ayudar en algo a la familia de Jack.  Las llevó a una cafetería, merendaron lo que las chicas quisieron y después comenzaron a relatar cómo de bonito era su hermano y cuanto le querían.  Inesperadamente, Mildred, la más atrevida, pidió a Meth a bocajarro




- Háblanos de papá.  El nos ha dicho que fuisteis novios. ¿ Estábais enamorados?
- ¡ Mildred  ! - exclamó su hermana escandalizada por el atrevimiento
- No importa Lizzy, no importa.  No es nada malo....  Verás, nos conocimos cuando ambos estábamos estudiando los últimos años antes de entrar a la universidad.  Tu padre era... muy seductor. Alegre, extrovertido, guapo, y con unos hermosos ojos que cautivaban a todas las chicas.   Así como los tuyos- dijo dirigiéndose a la jovencita-  A mi me dejaba sin palabras cada vez que le veía.  Su personalidad era ¡tan arrolladora! ...  Y sin darnos cuenta nos enamoramos, y nos hicimos novios...Un día yo estaba de mal humor, me dolía la cabeza, y no entendía las bromas que me gastaba... el caso es que discutimos y yo perdí los nervios... Le dije que no quería volver a verle... y él dolido adelantó su viaje a América y no nos volvimos a ver hasta el crucero.  El resto lo sabéis vosotras pues pertenece a vuestra propia historia.  Pero debemos suponer que conoció a vuestra madre, se enamoraron, se casaron, tuvieron dos hermosas hijas, y por circunstancias que sólo ellos dos conocen se separaron...  Fin de la historia

 Había ocultado el verdadero motivo de su ruptura y lo ocurrido en aquella desordenada habitación en casa de Jack.  Creía que eran muy jóvenes aún, y en todo caso debería ser su padre quién les hablara de ello, si así lo quería.

Pero Mildred, quizá estaba pasando su propio duelo, su rabia, y Meredith  se llevó la peor parte.  Quería dar por zanjada la charla con las chicas , en lo que se refería a ella, pero  insistió:

- No, fin de la historia no.  Mis padres se quieren mucho, y papá adora a Julito, mi hermano.
- Naturalmente que se querrán. Han estado casados y os han tenido a vosotras que os adoran.  Cada persona ocupa un lugar en la vida, y para todos hay cabida
- Pero en el barco...-indecisa siguió
- Por favor , no seas cotilla-pidió Lizzy
- No, Lizzy. Déjala que hable, que pregunte. ¿ Qué quieres saber?
- Estuvisteis juntos, y os besabais...
- Claro , nos queremos...  Guardamos muy buenos recuerdos de cuando éramos muy jóvenes.
- Pero... ¿ os vais a casar?
- ¡ Mildred, por favor ! me estás poniendo nerviosa.  A ti no te importa, eso es cosa de ellos, no nuestra- reprochó Lizzy
- Si es nuestra.  Se trata de nuestro padre... Yo quiero a mi madre y no deseo que nadie ocupe su lugar-. Meth  se quedó sin palabras, no sabía qué responderla

- Nadie va a casarse con nadie.  Nadie ocupará nunca el lugar de tu madre, ni en la vida de tu padre tampoco.  Ahora eres muy joven, pero ocurren cosas en la vida que unen a las personas y se quieren, pero son solamente amigos.  Con una amistad noble y sincera, de las que te ayudan cuando lo necesitas.  Además , vivis a miles de kilómetros...

- Pero os acostasteis juntos.  Entré en su camarote y no había nadie, y la cama intacta. Os espié, y por la mañana le ví salir de tu habitación
- Es muy difícil explicarte todo esto...  Creo que deberías hablarlo con tu padre.  Yo sólo puedo decirte, que me arrepentiré de haberle dejado marchar a América...
- Eres una egoísta, no te importó ni te importa el dolor que  hayas causado.  Déjale en paz, no te necesita, nos tiene a nosotras

Tanto Lizzy como Meredith, se quedaron mudas sin saber qué decir.  No estaba acostumbrada a tratar con niños, y mucho menos con adolescentes.  Se ponía en su lugar y trató de recordar las reacciones que ella hubiera podido tener a su edad, y recordó los reproches que le hizo antes de marchar... Tenía el carácter vivo de su padre y no pensaba en el daño que producía al hacer aquellos reproches. Su hermana    la miraba atónita, ella era más tranquila y ni siquiera imaginaba lo que pensaba su Mildred.




- Es mejor que nos marchemos- dijo - Soy consciente que estás pasando por un mal momento, que estás dolida, pero créeme ni tu padre ni yo hemos hecho nada malo.  Yo quiero y recuerdo a mi marido, y si....,  nos acostamos juntos porque nos queremos, pero no significa que vayamos a casarnos ni mucho menos.  Ni siquiera nos lo hemos planteado, pero nunca haríamos algo que os pueda enfadar, no si alguna de vosotras no deseara nuestra unión.  Pero estate tranquila, es muy posible que no volvamos a vernos.  Para vuestro padre no hay nadie más importante en su vida que vosotras, ni siquiera yo...  Así que no te preocupes, cielo, tendréis a papá para siempre.  Para tu tranquilidad no nos veremos cuando venga a recogeros.

Y así fue, por voluntad de Meredith que  no quiso ver a Jack, ni siquiera para despedirse cuando regresaron a Tejas.    La joven  la veía de otra manera, ya no era tan simpática ni tan bonita.  Había conquistado el corazón de su padre y se había convertido en su rival.  Pensaba que Jack ya no la querría tanto a ella y,  sí,  a Meth. Lizzy sin embargo, era en ese aspecto, más madura y pensaba que era bueno que su padre se volviera a enamorar.

- Noo seas tonta. Es bueno que papá recupere un amor que daba por perdido.  Debe rehacer su vida, lo mismo que mamá.  No significa que deje de querernos, y la prueba la tienes que vivmos en lugares  diferentes, muy lejos uno del otro.
- Pero es que no la soporto, no me cae bien.  Siempre tan arreglada, tan puesta, tan pija...
- Eres injusta.  También sufrió mucho y perdió a su marido muy joven
- ¿ Crees que si hubiera querido a papá se hubiera casado con otro? Estaba deseando deshacerse de él, le hizo sufrir, y ella se quedó tan tranquila
- A veces pienso que eres una chiquilla, que todavía no has crecido.  Piensa que alguna vez nosotras iremos a la universidad, y nos enamoraremos, y andando el tiempo nos marcharemos de casa. Entonces ¿ qué hará él solo? ¿ lo has pensado?  Creo que la egoísta has sido tu.  Quizá ella cometió un error, pero de eso hace mucho tiempo

Jack intentó hablar con ella en varias ocasiones, pero nunca se quiso poner al teléfono. Un día, Meth,  pensó que no podían estar así indefinidamente y tomó la decisión de hablar con él si la volviese a llamar.  Y la llamó...



- Jack, no deseo hacerte daño, pero hemos de cortar nuestra amistad
- Pero ¿ por qué ? No lo entiendo...
- No conduce a nada... Tú no puedes venir y yo no voy a ir, así que no queda otra solución más que la de cortar, antes de que sea demasiado tarde
-Oye, oye... Esto no lo podemos hablar así, tiene que ser en persona. Y habrás de explicármelo mejor, porque no lo entiendo. Por todos los demonios ¡ nos queremos ! ¿ qué más necesitamos?
- Ha sido bonito , pero han sido los recuerdos los que nos han nublado la razón.  Al estar separados, me he dado cuenta de que era una quimera.  No se puede dar marcha atrás al reloj. Nada es lo mismo, nosotros no somos los mismos. Nada es igual...Es mejor que lo dejemos.  Mi decisión es esta y definitiva.


Por mucho que él  protestara, no la hizo cambiar de opinión.  No podía cambiar de opinión.  Mildred estaba entre ellos y nunca se interpondría entre su hija y él. Nunca tendría que elegir por su causa.  Sólo Dios sabía lo que la costaba tener que despedirse, pero pensaba que era su destino.  Quizá estaba siendo castigada por algo que hizo hace tiempo y no pudo pedir perdón.

miércoles, 6 de julio de 2016

La carta - Capítulo 8 - Algo inesperado

Las gemelas habían terminado la enseñanza primaria y el siguiente curso, comenzarían la superior. Eran unas excelentes estudiantes, lo que tenía a toda la familia muy satisfecha. De caracteres rebeldes, discutían constantemente por cualquier tontería. Su madre hacía poco que había dado a luz, un precioso chico, que era el juguete de la familia. Jack, a pesar de no ser hijo suyo, le quería y mimaba que si lo fuera. Vivían en casas contiguas, por lo que disfrutaba de sus hijas constantemente. Con Julio mantenía una buena relación, y sus vidas transcurrían con la mayor de las tranquilidades.
Las niñas estaban discutiendo por las próximas vacaciones estivales. Mildred deseaba viajar a USA para estar con su familia, y Lizzy, entusiasta de la historia, deseaba ir a Grecia. Jack quería pasar sus vacaciones con ellas.... Se había producido un pequeño conflicto


- Vamos, ya está bien. Dejad de discutir. Estoy harto de tantas discusiones por tonterias
- Es Lizzy, papá. Quiere ir a Grecia
- Muy bien. Ella a Grecia, tú a Estados Unidos, y yo con las dos. Veamos: echadlo a suerte- fue la solución salomónica que se le ocurrió El silencio más absoluto reinó en la estancia. Pero su duración fue corta, cuando una desconsolada Mildred exclamó
- ¡ Oh, no !
- ¡ Ah..., se siente ! - dijo una alborozada Lizzy
- Por lo que veo, ha ganado tu hermana. Os propongo un trato: vamos por unos días a América y allí volamos hacia Grecia. De esta forma todos salimos complacidos
- Yo os ofrezco otra solución - propuso Mildred- Iremos de crucero... Al menos yo podré divertirme, mientras ... ésta estudia...
- Mildred, ésta es tu hermana y tiene un nombre
- Perdón... Lizzy - dijo con tono irónico
- A mi me parece bien - comentó la aludida- En los cruceros creo que se pasa muy bien. Y suelen ir chicos muy guapos
- Lizzy...- dijo Jack, dándose cuenta de que las niñas eran casi adolescentes. Sonrió moviendo la cabeza.
Y así se decidió el viaje. Tomaráin un crucero desde España, que visitaba la Costa Azul, Mónaco Capri--- hasta llegar a Grecia. Pasaron unos días en Madrid y allí cogieron el tren que les conduciría a Barcelona. Embarcarían al día siguiente de su llegada a la Ciudad Condal.
Templo de la Sagrada Familia (Barcelona)
Las chiquillas estaban muy emocionadas. Nunca habían visto un barco tan enorme, ni unos oficiales tan apuestos. Su juvenil corazón suspiraba cada vez que veía a alguno pasear por cubierta
- ¡ Qué bien les sienta el uniforme !- comentaban
Compartían un mismo camarote, contiguo al de su padre. Las tuvo que llamar la atención por el alboroto que organizaban con la elección del traje que habrían de ponerse en la noche, para asistir a su primera cena a bordo.


Con unos juveniles modelitos, estaban preciosas, y la verdad es que llamaban la atención por el gran contraste entre ellas. Fueron acopladas en una mesa en la que todos eran de la misma edad, de manera que estaban encantadas de la vida. Formaban un alegre grupo de chicos y chicas. Jack ocupó su lugar en una mesa compuesta por algún matrimonio y personas que viajaban en solitario.
Al término de la cena, y cuando daba comienzo el baile, después de fijar la hora a sus hijas para retirarse a descansar, decidió dar una vuelta por cubierta antes de acostarse.
La noche era preciosa. El cielo totalmente cubierto de estrellas, y una suave brisa refrescaba el ambiente. Unos pasos más allá de donde se encontraba, había una figura femenina acodada en la borda. Las luces del barco la iluminaban. La observaba detenidamente. Desde la penumbra de su lugar, pudo comprobar que le era familiar, aunque en un principio creyera que estaba soñando
- ¡ Ella está aquí !- fue lo que dijo en un susurro.
Se durmió intranquilo y muy tarde. No sabía si actuó correctamente al no haberse acercado a saludar a Meredith En definitiva había pasado mucho tiempo.
Buscó cerca de ella, la figura de James, que no encontró. Ignoraba el destino que había tenido su amigo.
Cuando Meredith salía del camarote en dirección al comedor para desayunar, vió venir a Susan
- ¿ De dónde vienes ? ¿ Has estado toda la noche fuera ?
- ¡ Ay ! mi dulce niña.... Ha sido inolvidable... he conocido al más apuesto italiano que cruza el Mediterráneo


- No me digas que vienes de pasar la noche con él ...
- Te aseguro que con nadie mejor podía pasarla. Voy a dormir durante todo el día. ¡ Estoy muerta !
Meth soltó una carcajada antes de dejar a su amiga que entró en el camarote.
Después de tomar el desayuno, fue a una de las cubiertas y se acomodó en una hamaca. Abrió el libro que estaba leyendo y se dispuso a sumergirse en su lectura, cuando unas risas juveniles, hizo que levantara la mirada del libro. Habían dos jovencitas que cuchicheaban de un chico que intentaba tirarse del trampolín
- ¡ Qué hermosa juventud !, todo les hace gracia- comentó para si.
El sol, esa mañana apretaba fuerte, y la sed era intensa. Dejó el libro en el asiento y se dirigió hacia la barra del bar para tomar un refresco. No se dio cuenta que detrás de ella unos ojos la miraban sin pestañear. Como si lo notara , se giró y entonces le vio
- ¡ Dios mio, Jack !
El se acercó, ya no tenía escapatoria, le había visto. Con el semblante serio él, y extrañado el de ella, dio unos pasos tendiéndole la mano y tratando de disimular su azoramiento por el encuentro
- ¡ Vaya. Luego dicen que las casualidades no existen ! - es todo lo que se le ocurrió decir para romper el hielo
- ¡ Jack , nunca lo hubiera imaginado, encontrarnos aquí !...
Jack movía la cabeza de un lado a otro buscando a James
- ¿ Dónde está James ? Supongo que está contigo. El estaba loco por ti. Se le notaba mucho- dijo sonriendo
El rostro de ella cambió repentinamente, borrando la sonrisa que hasta entonces se dibujaba en su cara
- No él no está. Hace tiempo que murió
- ¿ Cómo dices ?
- Es muy largo de contar...
- Pues cuéntamelo. Creo que tenemos todo el tiempo del mundo para ello. Te aseguro que es lo que menos esperaba oir.
Cogió ambas copas y fueron hacia una mesa un poco apartada del bullicio.
- Discúlpame un momento. Voy a decir a las chicas dónde estoy


Ella le siguió con la mirada hasta donde estaban las jovencitas que habían llamado su atención, pero nunca imaginó que fueran sus hijas. A su regreso le dijo:
- ¿Estás de guardaespaldas de esas bellezas?
- No, son mis hijas: Lizzy y Mildred
- ¿ Tuyas? ¿ Las dos ?, pero si ....
- Si, cada una distinta a pesar de ser gemelas. Una se parece a su madre y la otra a mi
- Tendrás que presentarme a tu mujer -, dijo ella.
- Estamos divorciados. Voy de vacaciones con ellas, así que compadéceme. Me tienen frito. Pero .... cuéntame sobre Jimmy y tú. ¿ Os llegasteis a casar?
- SI... Tú me lo recomendaste ¿ te acuerdas ?. Nuestro matrimonio no duró mucho. Murió de cáncer antes de cumplir los tres años de nuestra boda. Fue un matrimonio feliz. Nos quisimos mucho...- guardó silencio
- ¿ Tuvisteis hijos ?
-No, no los tuvimos y tampoco contigo, si es eso lo que te intriga
- ¿Abor?.....
-No. No aborté, sólo fue un retraso
- Oye, no quiero seguir hablando de esto si te trae malos recuerdos
- Ha pasado mucho tiempo... de todo ... No te preocupes.... Ahora si me disculpas, tengo que irme
- Supongo que volveremos a vernos. Deseo volver a verte para charlar con más calma de todo
- Supongo que si - dijo ella poniéndose en pié.
La vió alejarse. Reflexionó sobre lo que habían estado hablando. La pérdida de James, la noticia de que no había tenido aquel hijo... que sospechaba iba a tener cuando él se marchó....
Muchas cosas habían pasado en sus vidas. Ella estaba preciosa. Su rostro había perdido los rasgos juveniles que siempre había tenido. Ahora se mostraba más serena, pero igual de bonita y dulce que cuando se enamoraron. Su cuerpo se mantenía joven, sin duda había tenido algo que ver el no haber sido madre.
De repente sintió que tenían que hablar, que su encuentro no podía reducirse a comentarios de pocas palabras. La buscaría y más tranquilamente se contarían la parte de la historia que desconocían de cada uno. Le impresionó conocer la noticia de la muerte de Jim. Ni a ella ni a él les habían salido bien las cosas. Se habían querido y habían terminado bruscamente..., y mal. A James a penas le dio tiempo de disfrutar de la compañía de la mujer que siempre había amado... El...las niñas. Lo único bueno de su vida, porque en realidad estaba solo, aunque contara con el aprecio y respeto de Ingrid. Ninguno de los dos hizo nada por volverse a ver. Solamente de lejos, en el comedor se saludaron tibiamente.
- ¿ Quién es esa mujer ? - le preguntó Lizzy cuando le vio levantar la mano y sonreír a una desconocida- ¿ Es un ligue que te has echado?
A Jack le hizo gracia la salida de su hija, y riendo respondió
- No cariño. Esa señora, fue una antigua novia que tuve cuando vivía en América, antes de conocer a mamá
- Es muy guapa - comentó Mildred
-Si, si que lo es-respondió él
- ¿ Regañásteis?-dijo
- Si..., no terminamos muy bien. Yo me fui a Canadá y el resto... ya lo sabéis: me casé con mamá
- ¿ Sois amigos ?
- Mas o menos... ¿ os parece que mañana la invitemos a comer en nuestra mesa?
- Por mi, si-dijo Lizzy-
- Por mi, también-apoyó Mildred
Como cada noche, al terminar la cena, la orquesta amenizaba la velada. Atracciones, bailes, humoristas... Diversiones para todos. Se acercó hasta donde sentada, Meredith, charlaba con un compañero de mesa. Susan había desaparecido, y ya sabía que no la vería hasta la mañana siguiente.
Cuando él llegó a su altura, después de pedir perdón por la interrupción de la charla, Jack la invitó a bailar. Ella indecisa, aceptó. ¡ Hacía tanto que no bailaba !


La enlazó por la cintura y entre ambos se estableció como una corriente eléctrica. No hablaban, se miraban de vez en cuando. Poco a poco fueron acercando sus mejillas. A él el corazón le latía fuertemente. Creía que era algo del pasado, pero comprobaba que aún estaba presente en su vida.
Ella estaba nerviosa. Parecía que faltaba a la memoria de su marido, y entonces inesperadamente, se paró y retirándose de él, dijo:
- Será mejor que lo dejemos- y soltándose de sus brazos salió del salón.
Las chiquillas se habían juntado con su pandilla. Ante lo inesperado de la actitud de Meredith salió a la cubierta. Necesitaba respirar. Se deshizo el lazo del esmoquin y desabrochándose el botón de la camisa, aspiró una bocanada de aire. Estaba nervioso y hasta le temblaban las manos. Ella volvió sobre sus pasos y comenzó a buscarle por el salón que ya había abandonado. Salió a cubierta y allí uno frente al otro, sin pronunciar palabra se unieron en un beso. Ella , le miraba fijamente a los ojos, diciéndole " ha sido un error", no ha debido ocurrir". Es todo lo que dijo, pero Jack no decía nada. Lo único que sabía a ciencia cierta, es que aún la tenía metida en el corazón, que a pesar de todo no la había olvidado.
- No te confundas- le dijo-. Aún amo a mi marido. Esto ha sido un error, un recuerdo del pasado, pero no significa nada
- Ya..., no te preocupes. Es lógico. Vivimos momentos muy intensos y la vida no ha sido fácil. Es normal que la nostalgia nos haya vencido, pero ha sido sólo eso: recuerdos.
Haciendo un paréntesis, Jack le dijo:
- Mis hijas y yo, te invitamos mañana a nuestra mesa, a que nos acompañes a comer o a cenar, como prefieras
- No sé si debo aceptar. ¡ Son tus hijas, y quizás a ellas no les agrade ...!
- Se lo consulté, y están encantadas. Lo nuestro ocurrió hace mucho tiempo. Éramos muy jóvenes.
- Tienes razón, éramos unos chiquillos
- No creas... Ocurrió algo... de adultos
Ella, supo inmediatamente a lo que se refería, pero obvió el comentario. En el fondo le alegraba que no la hubiera olvidado, y esa era una señal de que aún recordaba aquel día.
.- Debo irme-, dijo ella- Entonces mañana nos vemos ¿ cuándo?
- Cuando desees. Me gustaría que fuera por la noche, y así podríamos hablar largo y tendido. Querría saber todo lo referente a Jim
- De acuerdo, nos vemos en el comedor, por la noche
- En eso quedamos. Hasta mañana
- Hasta mañana
Pretendía tener calma, pero la verdad es que estaba bastante alterado. El beso dado, le había hecho recordar viejos tiempos que creía ya pasados, pero que permanecían en lo más profundo de su ser.
Nerviosa, trataba de dormir, pero no podía borrar de su cabeza el encuentro que habían mantenido. Por un lado lloraba pidiendo perdón a su marido. Creia que había faltado a su memoria, que al quedarse viuda, debía renunciar a todo lo que la vida pudiera brindarle. ¡ Que jugada del destino ! no deberían haberse encontrado, al cabo de tanto tiempo. Pero él..., sin duda, la habría olvidado, puesto que se había casado y hasta tenía dos hijas.


Al llegar a este punto, se echó a llorar. El consiguió lo que ella negó a James. Estuvo pensando y llorando durante largo rato, y se durmió sin que Susan hiciera acto de presencia en el camarote.
Hizo lo mismo de todos los días: libro, hamaca, zumos y piscina. Trataba de estar tranquila, pero buscaba sin cesar, inquieta, la presencia de él o de las muchachas. A ellas si consiguió verlas con su pandilla habitual, pero él, ese día no acudió.
Estaba a vueltas con sus pensamientos, cuando una dulce voz juvenil, interrumpió la lectura que seguía sin demasiada atención
- ¿Vas a cenar con nosotros esta noche ?
Al levantar la mirada, vio frente a sí una cara morena, que vista de cerca identificó de gran parecido con su padre,
- ¿ Tú eres Mildred ?
- Si. Dime ¿ cenarás con nosotros?
- Claro, me encantará.
- Mi padre nos ha dicho que fuisteis novios ¿ es cierto?
-. Si, es cierto. Hicimos el bachiller en la misma clase
La chiquilla, rompió a reir, ajena a todos los sentimientos que esos recuerdos producían en ella.
Eligió un discreto vestido, se arreglo cuidadosamente el cabello, se maquilló y como remate se puso unas gotas de perfume. Años atrás, con Jack, usaba una colonia refrescante. Ahora con el paso del tiempo, un perfume menos ligero.
Ya estaban esperándola, cuando puntual llegó al comedor. Las niñas la miraban con curiosidad, Jack con admiración, y quizá con algo más... Se levantó y la ayudó a acomodarse. Se produjo un silencio algo tenso, y como no podía ser de otra manera, fueron las jovencitas las encargadas de romper el hielo. Superados los primeros momentos, fue una cena agradable, amenizada por las ocurrencias de las chicas, que estaban deseosas de reunirse con sus amigos. Una vez autorizadas a dejar la mesa, salieron corriendo, dejando les a solos.
Fue larga la charla entre ambos. Cada uno de ellos tenían muchas cosas que contarse. Hablaron de sus frustraciones, de los proyectos no cumplidos, de las esperanzas... Demoraban la hora de la despedida, pero ya era tarde, y el sol se apuntaba en el horizonte. Lentamente fueron abandonando la cubierta y él galante, se quitó la chaqueta para que ella se protegiera de la brisa mañanera. La acompañó hasta el camarote, pero justo en ese momento llegó hasta su memoria otra ocasión, otro momento, y sin saber muy bien cómo y porqué, repitió las mismas palabras y en la misma forma
- Ven..., vámonos. Ahora la cama la tengo hecha- comentó sonriendo
La tomó de la mano y la condujo hasta su camarote. Allí dentro, la estrechó entre sus brazos besándola. Ella, al igual que hiciera años atrás, no se resistió, no quiso pensar en nada, ni en nadie. Sólo sabia que estaba con el hombre que siempre había amado y sin que ella lo supiera, le estaba esperando.
Volvieron a vivir aquel primer día, pero con la diferencia de que ahora apreciaban el tiempo perdido y se entregaron sin reservas, al amor que habían esperado durante años.
El sol entraba a raudales por la escotilla, cuando Meth abrió los ojos. No se sobresaltó al ver el rostro dormido a su lado. Sonrió con ternura y despacio para no despertarle, se vistió y abandonó la habitación sigilosamente.


Pero no estaba tranquila. Constantemente se recriminaba el haber estado con él; pensaba que no deberían volverse a ver y procuró no encontrarse.. Le remordía la conciencia. Pensaba en su marido, y se atormentaba creyendo que había cometido un delito. Imaginaba diciéndoselo a Susan y la respuesta que le daría: " no has hecho nada malo.... Él es libre y tú también"...
Pero eso no la confortaba. Estaba muy arrepentida de haber flaqueado la noche anterior.
Al atardecer, Jack la encontró sumida en las mismas dudas de la mañana
- ¿ Qué te ocurre?- le dijo después de acariciar levemente su mejilla
- No puedo, lo siento. No eres tú, soy yo
- Pero ¿ qué estás diciendo? No hemos hecho nada malo. Somos libres.. No puedes poner puertas al campo. Seguimos queriéndonos, no podemos evitarlo. ¿ Cuánto tiempo hace que te quedaste viuda?
- Más de cinco años
- ¡ Más de cinco años ! ¿ No piensas en organizar tu vida?
- Por favor, no quiero seguir hablando de esto.
- Entonces será mejor que no nos veamos, porque si lo hacemos no podremos evitar acostarnos de nuevo. Es más fuerte que nosotros
- Estoy de acuerdo. Será mejor que no nos veamos
Se separaron y tardaron días en volverse a ver. Se evitaban, cambiaron de cubierta para no encontrarse.
Fue a su llegada a Grecia, cuando ambos decidieron bajar a tierra. Los pasajeros que deseaban visitar los monumentos fueron distribuidos en grupos, y ellos eran integrantes del mismo. Evitaron dirigirse la palabra y se colocaron en asientos distintos, pero era difícil no coincidir en algún lugar.
A las chicas les extrañó que no se hablaran, después de haber cenado aquella noche. Les había resultado muy simpática, aunque Mildred no dejó de observar a su padre durante la velada. Se fijaba en las miradas que la dirigía No eran de amistad. Había algo más especial en ellas Por eso ante la tensa situación entre e, la jovencita preguntó a su padre
- ¿ Os habéis enfadado ?
- No ¿ por qué lo preguntas?
- Es que no entiendo lo que ocurre. Vamos en el mismo grupo y, ni siquiera os habéis saludado
- Hija, los mayores somos muy raros... A veces decimos cosas que no están bien y...
- Total, que no os hablaís
- Exacto, eso ha ocurrido. Discutimos un poco y hemos decidido dejarlo así
- ¡ Vaya par de tontos sois! - y diciendo esto se alejó para reunirse con su hermana que estaba acompañada por algunos amigos de la pandilla.
En el restaurante les sentaron uno frente al otro. Evitaban mirarse, lo que hacía que Mildred no les quitase la vista de encima. Ninguno de los dos estaban cómodos con la situación, y a penas probaron bocado. Hacía calor en el exterior, pero en la sobremesa, Meth pidió disculpas y buscando una excusa, decidió salir de allí.
La chica miraba de reojo a su padre para comprobar si él hacía algún gesto. Ni siquiera la siguió con la mirada cuando se ausentó. Se quedó en su sitio siguiendo la amena charla que había comenzado con su compañero de mesa.


Al emprender la marcha, si tuvo ocasión de adelantarse al grupo. Buscaba con la mirada a Meredith y la encontró sentada a la sombra de una parra, que frondosa daba sombra en el porche del típico restaurante mediterráneo. Se acercó despacio y ella le vio venir. No sabía muy bien qué es lo que la diría. No la dijo nada, simplemente se inclinó sobre ella besándola.
- Te lo dije. No podemos evitarlo. Nos amamos, lo llevamos en la piel. No estamos haciendo daño a nadie, salvo a nosotros mismos. Por favor... nos quedan pocos días para el regreso y posiblemente no volvamos a vernos nunca más. Vivamos al menos estos momentos, por favor. Deberíamos habernos casado, haber tenido hijos, y ahora estar disfrutando de una segunda luna de miel... Sin embargo, aquí estamos, como dos extraños, con unas vidas totalmente rotas, cada uno por distintos motivos, pero rotas. Perdimos lo mejor de nosotros mismos por una tontería
- No, por una tontería no...
- Lo reconozco. Era una cabeza loca, lo sé... pero me costó caro. Pagué un precio muy alto. La recompensa la tuve en mis hijas... ha sido lo mejor que me ha pasado. No podría vivir sin tenerlas...
- Pero, ¿ qué pasará después?-dijo ella-. Nos entregamos a nuestra pasión estos días.., muy bien y , cuando nos separemos...¿ Viviremos del recuerdo?, ¿No será peor?
- No lo sé... pero al menos nos quedará eso-dijo Jack
¿ Las chicas les observaban de lejos sonriendo, cómplices de lo que percibían en su padre, por eso al subir al autocar, Mildred cambió su asiento con Meredith. A penas hablaron durante el viaje, pero sus manos permanecían enlazadas durante el camino.

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