sábado, 18 de febrero de 2017

La celta que llegó de lejos - Capítulo 22 - La predicción de Lua

Aún debieron esperar durante algún tiempo hasta que llegó el día en que de nuevo se reunieron con el juez y el notario ante el terreno que quedara acotado, en donde imaginaban que estarían los restos de Lua. Delante de los magistrados, los obreros procedieron a desescombrar el terreno.  James, Marian y Megan estaban presente e inquietos.  Había pasado mucho tiempo, quizá demasiado, y el terreno ya no era el mismo.  Había en ese lugar una especie de pequeño montículo, pero extrañamente en él había crecido el césped y florecillas silvestres, no así a su alrededor que era tierra seca y áspera.  De ahí  que la seguridad de estar en el camino indicado era la correcta.

Pero transcurrieron dos días más, hasta  que,  uno de los obreros onunció las palabras tanto que ansiaban escuchar:

- Aquí hay algo...

Aunque fueron James y Marian los primeros que se acercaron, hasta que el juez no dio la orden, nadie podía tocar nada. Y una vez hecho ésto, entre dos hombres y con sumo cuidado, procedieron a alzar  los restos que envueltos en una manta con los colores del clan MacDonald, se suponía que gurdaban los restos de Lua.  Dos hombres de la funeraria y tras descubrir la ropa que la cubrían, procedieron a meterlos en una caja para llevalos ante el médico forense.  La sorpresa fue mayúscula, cuando, pudieron ver que conservaba su cabello largo, aunque mortecino, y que en el dedo anular tenía el anillo de casada Ningún rastro más que hablara de la belleza que tuvo, pero estaban seguros de que Lua era aquel montón de huesos que aún conservaban la misma posición en lo que se supone fue como la enterraron.

Una profunda emoción sintió Marian, que abrazada por James refugió la cabeza en el hombro de su marido.  Aquello parecía irreal; todo era irreal, y sin embargo lo estaban viviendo, por lo que comprobaban que no habían perdido el juicio, sino que en verdad se habían comunicado con ellos.  Pero aún les quedaba la parte más difícil y duradera: localizar a Kendrick y a sus hijos.  Para ello habrían de viajar   a Inverness muy a menudo y rebuscar entre los registros con una fecha aproximada el tiempo en que falleció, y si vivía algún descendiente  en esa localidad.  Pero lo que oprimero harían, sería agilizar todos los trámites y dar una sepultura digna a Lua, y mientras tanto indagarían el lugar de su familia.


Fue un dia intenso en emociones para ellos.  Llevaban mucho tiempo dedicado a esa empresa, dudando de su  buen , para al final, saber que no se habían vuelto locos, y que fue ella quien les indicó lo que tenían que hacer.  Era dificil expresar fuera de ellos tres, todo lo ocurrido, nadie les creería, y sin embargo, de no ser por sus visiones, no hubieran dado nunca con la verdad de lo ocurrido.  Marian volvió con el pensamiento hasta Galicia, hasta su familia, ignorantes del destino trágico de aquella chiquilla que salió de su tierra para casarse con Kendrick.  En las leyendas que se habían transmitido a lo largo de los años, y sobretodo en su imaginación infantil cuando escuchaba el relato de todo ello, Marian la imaginaba como un hada de los bosques: bella, con un largo y dorado cabello, amiga de las mariposas que pululaban en la primavera y sonriendo, siempre sonriendo.   Pero ante la visión de su esqueleto vió que idializamos la realidad.  Que su cabello no era dorado como ella imaginó, sino de un color castaño.  Que su estatura no era de ser muy alta, y poco más . Pero ella en sus sueños la veía de una forma muy distinta: bella, menuda, con unos hermosos ojos, su cabello castaño muy claro, y sonriendo,  dulcemente.  Lo que sacó en conclusión  era que en realidad fue como la vio en sus visiones, como ella quería que la recodaran y así sería, porque ademas tenían el retrato de la galería para corroborarlo.

Mientras tanto se ultimaban las gestiones, Marian no dormía bien.  Se despertaba muchas veces, y el poco sueño que conciliaba  era  agitado con muchas imágenes grises inconexas y desconocidas.
Había pasado más de una semana desde que comenzara todo, cuando una noche, al fin pudo dormir, sin sombras oscuras ni sobresaltos.


Reposaba la cabeza sobre el pecho de James, como  hacía siempre.  Se habían amado y ambos estaban sumidos en un profundo sueño. Y hasta Marian llegó un haz de luz  del que emergía una figura de mujer sobradamente conocida  por ella.  Lejos de intranquilizarla le relajaba , no la sobresaltaba despertandola.  Vio que movía sus labios, y extrañamente entendía lo que la decía, aunque no escuchaba su voz


-" Mi querida Marian No sé siquiera el grado de parentesco que tenemos, debe ser lejano, pero llevas mi sangre y me has rescatado del olvido. Te esperan días de mucha felicidad, pues has concebido un hijo del hombre que amas y por el que eres adorada. Tendréis más y viviréis felices sin nada que os altere. James recuperará su título y por el que además será aclamado  unanimamente. Lograréis encontrar a Kendrick y a la mayoría de mis hijos, a otros no, ya que murieron en el mar, pero no debéis inquietaros por ello, porque les tenemos aquí con nosotros.
Trabaja en favor de las gentes de vuestro señorío, ya que se avecinan tiempos difíciles.  Haced todo cuanto podáis por ellos.  Tú seras reconocida como señora del clan sin ninguna reserva, pero cuídate de Arthur, lleva en sus venas sangre maligna.  Os aseguro que va a recibir una gran reprimenda que le hará emigrar a otras tierras en donde nadie le conozca.  Mejor cuanto más lejos.
Di a James que deseamos ser enterrados juntos pero en el cementerio de nuestro propio castillo y que siembre un jazmín cercano a nosotros.
Ya no será necesario comunicarme con vosotros, así que ésta será la despedida. Dí a nuestra familia, que fui feliz en estas tierras y me sentí querida pasado algún tiempo, y que a pesar de nuestro triste final,  nada ni nadie pudo destruir lo que nos unió.

Aférrate a tu familia; defiéndela con uñas y dientes.  Sé que los que te rodean te respetan, y que tu marido y tu suegra te quieren y que les darás la máxima felicidad a finales del verano próximo cuando nazca tu hijo que llevará el nombre de su padre, como primogénito de todos los varones nacidos en el clan MacDonald. Siéntete orgullosa de pertenecer a él y sobretodo ama a tu esposo como a ti misma y se feliz."


Y dicho ésto, la luz y la figura se fueron difuminando y Marian se despertó con la sensación de que no volverían a verse , y que como dijo Lua era la despedida.  Miro a su marido y se abrazó más a él, que dormía tranquila y plácidamente a su lado agarrando la mano de ella.  Lejos de intranquilizarla, en su espíritu reinaba una paz infinita, muy distinta a la zozobra que había sentido días atrás desde su primera experiencia en el castillo y después en el bosque.  Estaba segura que en ambas ocasiones, Lua la estaba protegiendo.  Quería pedirle que rescatara a su familia, que reuniera a ambos esposos para poder descansar en paz.  Que sólo ella podría hacerlo junto a su marido, y que fue Lua, quién dirigió sus pasos desde siempre hacia Escocia, para de este modo poderse comunicar con ella solicitando  su ayuda.

Todo parecía sacado de una novela de intriga, sin embargo lo estaban viviendo. Pero tendrían que guardar su secreto, y acaso algún día transmitírselo a sus hijos, para que la historia de amor de Lua y Kendrick no se perdiera nunca,

Recordó otra de las predicciones que le había hecho: iban a ser padres.  Se lo anticipaba antes de que el ginecólogo les diera el resultado de los test de embarazo que le había realizado sólo un par de días antes.  Que sería un niño, y que después vendrían otros.  Miraba a James, y dudaba entre dejarle dormir o despertarle. Sabía que estaba preocupado por ella; ansiaba ser padre, sellar su unión al menos con un hijo, pero también dudaba si lo conseguirían a pesar de no tener problemas físicos ninguno de los dos.  Pero a veces los hombres no comprenden esas razones de la naturaleza, y ella había estado durante algún tiempo muy inquieta y nerviosa.  Ahora ya estaba todo tranquilo y había que dejar que el cuerpo hiciera todo lo demás.

Y lo hizo.  Ese mismo día recibieron una llamada de la clínica citándola para una ecografía: era lo que faltaba para confirmar que todas las señales eran positivas, de que  estaba encinta y que terminando el verano se realizaría el sueño de tener en sus brazos a su primer hijo. Y fue entonces, cuando Marian confesó a James que Lua se lo había anticipado, y ante el asombro de él fue relatando su última conexión con ella.

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